Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Visita inesperada
¨ ¿No vas a decir nada?¨
¨ ¿Qué quieres que diga?¨
Quinn escuchó atentamente cada palabra de su chica en el corto trayecto desde el garaje hasta el ascensor del edificio y el tiempo que llevaban en casa, y no sabía que decir o que quería Rachel que dijera.
¿Christine seguía en la ciudad? Pues muy bien ¿qué le importaba a ella?
¿Christine había estado en la facultad? Bueno ¿Qué podía hacer? no tenía ninguna autoridad para prohibirle estar allí. ¿Le interesaba lo que su ex pudiese hacer allí o en la ciudad? Absolutamente no, pero a juzgar por los últimos treinta minutos que Rachel llevaba hablando de ello y por la forma en que lo hacia, a su chica sí.
¨ ¿Vamos a pasarnos toda la noche hablando de ella? ¨ Cuestionó la rubia cansada. Eso era lo que su ex había querido al acercarse a Rachel, estaba segura. Eso y crear algún tipo de problema entre ellas, y Quinn no estaba dispuesta a que ninguna de las dos cosas sucediera. No quería discutir con Rachel ni darle la importancia que no tenía a su ex. ¨ ¿Tanto te importa lo que diga o deje de decir?¨
Rachel la miró como si de repente tuviera dos cabezas o algo igual de extraño y la rubia estuvo a punto de reír pero se contuvo. ¨ ¿A ti no?¨
¨No¨
La diva se quedó sin palabras.¨ oh¨ Fue lo único capaz de decir. No había esperado que su chica fuese tan tranquila y eso la desestabilizó un poco.
Quinn tomó a su novia de la mano arrastrándola hasta el sofá. ¨Mira Rachel¨ Comenzó sentándose justo al lado de su chica sin soltar su mano. ¨ Ella es libre de hacer lo que quiera ¿Quiere vivir en Nueva York? ¡Que lo haga! ¿Quiere perder su tiempo en la facultad? ¡Pues vale! Eso no cambia nada¨ Le aseguró acariciando su mejilla. Quinn podía ver las dudas de la morena en sus ojos y por todos los medios iba a acabar con ellas esa misma noche. No iba a perder otro fin de semana y menos por Christine.
¨ No¨ Estuvo de acuerdo ella. ¨ Lo hace el hecho de que quiera recuperarte¨ Le recordó molesta.
¨ Ese es su problema…que cree que puede conseguirlo¨
La diva sonrió. ¨ No puede¨ Dijo haciendo sonreír a Quinn. Algo totalmente contrario a lo que habría sucedido si la rubia hubiera detectado cualquier signo de pregunta en su voz.
¨No¨ Repitió para que no quedaran dudas. ¨ No tiene ninguna posibilidad¨
¨ Bien¨ Susurró Rachel atrapando los labios de su chica en un beso. Beso que la morena pretendió que fuera corto y rápido pero que Quinn decidió profundizar casi al instante impidiéndole alejarse. Pero la rubia quiso ir a más y probar suerte, por eso cuando poco a poco empujó a la morena sobre su espalda y ésta se dejó sin protestar, sonrió triunfante en mitad del beso. Sonrisa que no pasó desapercibida para Rachel y que en ese mismo instante le hizo tomar una decisión.
Quinn, ajena a los pensamientos de su novia, tomo la sonrisa devuelta por su parte como una buena señal. Y una señal para dar un paso más, que no tuvo tanta fortuna como su primer atrevimiento porque Rachel detuvo inmediatamente su mano cuando trato de deslizarla bajo su camiseta. Pero la rubia, lejos de rendirse, prefirió distraer a su novia con besos en el cuello para volver a intentar su anterior movimiento. No funcionó.
¨ ¿Qué?¨ Preguntó Rachel con la mirada y la sonrisa más inocente que pudo fingir mientras trataba de no reírse a carcajadas por el desconcierto de su novia.
Quinn movió la cabeza a un lado y otro antes de contestar. ¨ Nada. Da igual¨
¨ Así que… podemos seguir¨ Asumió apoyando los codos en el sofá para inclinarse hacia delante mientras la rubia hizo lo propio para volver a unir sus bocas. Cuando estuvieron a punto de hacerlo la diva se dejó caer alejándose de Quinn.
¨ ¿Me estas tomando el pelo?¨
¨ ¿Tú crees que lo estoy haciendo?¨
¨ ¡Sí!¨ La acusó muy segura mientras ella reía. ¨ Casi dos semana sin hacer el amor Rachel, no es el momento para juegos¨ Le informó totalmente frustrada.
¨ Pero lo estábamos pasando tan bien¨ Dijo parando a la rubia con una mano en su pecho para mantenerla a distancia.
Quinn asintió moviendo una de sus piernas hasta colocarla entre las de Rachel golpeando exactamente el lugar que quería. La fuerza de la morena , y que las mantenía a cierta a distancia, cedió y un sonoro gemido escapó de su garganta. ¨ Podemos pasarlo mejor¨ Susurró aprovechando la proximidad recuperada de sus cuerpos. ¨ Mucho mejor¨ Añadió presionando un poco más entre las piernas de la diva, que definitivamente se rindió ante los hechos. Deseaba a Quinn mucho más de lo que quería jugar con ella.
Rachel se perdió en las caricias de la rubia, y se las devolvió con la misma intensidad hasta que su propio deseo y necesidad se lo permitió. Y eso fue exactamente hasta que Quinn descubrió que no había nada bajo su ropa. Por más que la diva quiso seguir tocando, besando y mordiendo el cuello de su novia, le fue imposible.
Quinn ya estaba tirando de su camiseta para dejarla semidesnuda cuando lo peor que podía pesarles, pasó.
¨Ignóralo¨ Fue una orden, no una petición por parte de la morena ante el sonido del móvil de su chica.
Quinn sonrió escondida en su cuello. ¨ No pensaba hacer otra cosa… o si¨ Murmuró esa última afirmación apoyando todo el peso de su cuerpo en un solo brazo para dejar libre una de sus manos y conducirla entre sus cuerpos.
El teléfono dejó de sonar cuando la profesora llegó al borde del mini pantalón de la diva y volvió a distraerlas con su música cuando ambas estaban más que dispuestas para lo siguiente. Igual que la primera llamada, eso no las detuvo. Rachel rodeó el cuello de su novia con ambas manos obligándola a descender y acortar el limitado espacio que las separaba en un ansioso beso, casi suplicante, rogándole por más. Necesitaba más y lo quería en ese instante. La rubia no necesitó nada más para saber lo que le estaba pidiendo con ese beso y sin rodeos avanzó bajo la tela llegando hasta la zona más íntima de su novia.
¨ Joder¨ Rachel gimió.
Y Quinn sonrió orgullosa. ¨ Lo sé¨ Murmuró.
¨ Tu no ¡el maldito móvil! ¨ Reveló el verdadero motivo de sus quejas y su frustración. Así era imposible concentrarse y fuera quien fuese era demasiado insistente.
Quinn la beso una vez más tratando de centrarla. ¨ Ignóralo¨ Le pidió igual que ella había hecho antes.
¨Pero y si…¨ Sus palabras se vieron interrumpidas por otro beso.
¨ Rachel¨
¨ Me callo ¿no? ¨ La rubia asintió sonriendo. ¨Vale pero… ¡oh! ¨ Rachel jadeó con sorpresa por el ataque, desprovisto de cualquier rastro de dulzura, por parte de Quinn.
Ella se disculpó. ¨ Lo siento¨ Dijo aunque sin un ápice de culpabilidad real y sin realizar ningún otro movimiento, dejando que su chica se adaptara a la sensación de sus dedos dentro de ella.
¨ Esta bien, estoy bien¨ Le aseguró instándola a seguir y así lo hizo ella.
¨ Eres preciosa…absolutamente perfecta¨ Afirmó la rubia dejando un rastro de besos por su escote, ignorando, para desgracia de Rachel, su pecho. Algo que hizo de forma deliberada porque a pesar del repentino ataque al que había sometido a su chica, Quinn no tenía prisa por acabar aquello.
Beso a beso llegó bajo su ombligo y entonces desvió su camino hacia su derecha, mordiendo la suave piel sobre el hueso de la cadera de su chica y lamiendo después para calmar la sensación, y por qué no, arrancar un suave quejido de la voz de la diva. Quinn sabia cuanto le gustaba que hiciera aquello aunque después se quejara de las marcas.
Rachel se sintió vacía cuando su novia abandonó el interior de sus cuerpo y a punto estuvo de protestar, pero la voz de Quinn se lo impidió.
¨Relájate... no quiero que nada nos estorbe¨ Le susurró besando su mejilla. Rachel no la entendió hasta que vio como sus manos estaban decididas a tirar de la única prenda que se interponía, más o menos, en el camino de su chica. La diva casi sonreía cuando algo las distrajo de nuevo y esta vez, iba a ser difícil ignorar los golpes en la puerta.
Rachel gimoteó. ¨ Alguien me odia¨
¨ Yo te quiero¨ Declaró la rubia besando cada centímetro de piel descubierta mientras bajaba sus pantalones. ¨ Ya se ira¨ Rachel asintió sin convicción, Quinn suspiró aliviada y la puerta volvió a sonar. ¨ ¡Maldita sea! ¨ Gruñó.
¨ ¿Dónde vas? ¡No puedes dejarme así! ¨ Espetó al verla caminar hacia la puerta.
¨ Voy a gritarle a quien sea que llama que como vuelva a hacerlo le corto las manos. ¡Eso voy a hacer! ¨
Quinn estaba decidida a hacerlo, pero nunca, ni en un millón de años, imaginó quien era la persona que osaba con interrumpirlas. Y en cuanto lo descubrió su preocupación dejó de ser Rachel, o ella o lo que acababan de dejar a medias. Su preocupación fue solo la persona que se había lanzado a sus brazos nada más abrir la puerta hecha un mar de lágrimas. Su pequeña. Su hija. Beth.
En el capitulo anterior fue Christine, en este Beth... si alguien pensaba que la pareja iba a tener un fin de semana tranquilo, todo apunta a que no jeje
Gracias por seguir leyendo y, especialmente, gracias por comentar.
Saludos y hasta el próximo capitulo. xD
