Nota: pronto estaremos a mitad de camino del final de la historia :)


Diecisiete minutos después, seguían sentados en la hierba. El atardecer se aproximaba, pero estaban lejos de terminar con la conversación. Kakashi no se molestó en sugerir que fueran a un lugar más apropiado para hablar. Su equipo era bueno en muchas cosas, pero escuchar órdenes no era una de ellas.

Sakura estaba tardando mucho tiempo en enunciar sus respuestas, limitándolas a menos de cinco palabras cada vez, y sus compañeros de equipo estaban intentado coordinar cómo preguntarle de forma más eficiente. No querían romper este (quizás frágil) balance que le permitía comunicarse. Estaban siendo tan delicados como les era posible, lo cual era una escena agridulce, casi difícil de observar.

Ella no reconocía a Naruto, y eso casi hizo que él perdiera su confianza. Durante, como mucho, cuarenta y cinco milisegundos. Pasados éstos, infló el pecho y decidió que averiguaría cómo hacer que ella recordara. De algún modo, Sasuke logró convencerlo de que las preguntas eran una mejor manera que un espectáculo para tratar de impresionar a Sakura.

Estuvieron sentados allí durante lo que parecieron siglos, incómodos pero negándose a admitir que preferirían no marcharse.