—¿Estás bien? —Kakashi sonrió a medias ante la primera pregunta, decidida unánimemente entre los dos chicos. Sakura pareció pensar durante unos segundos muy largos.

—Estoy bien —respondió, sin cambio alguno en su expresión.

—¿Qué te pasó?

Pregunta equivocada. Sólo duró unos segundos, pero la respuesta fue brutal. Esos gritos que se le escaparon… nadie debería sonar así, jamás. Nadie debería de estar ahogándose en tanto horror y dolor. Sakura se quedó en silencio y quietud durante once minutos tras el incidente, hasta que Sasuke decidió irse a rabiar a otra parte.

La mano de ella se lanzó hacia adelante a una velocidad sorprendente, y se cerró en torno a su muñeca. Tenaz, quizá incluso forzosamente. Desesperadamente. Sus ojos estaban llenos de lágrimas cuando musitó:

—No te vayas.