Sasuke se había vuelto increíblemente bueno en estado multitarea. En efecto, tener que mantener un ojo sobre tanto Naruto como Sakura lo volvió capaz de ser un líder táctico. Sin embargo, no fue suficiente como para detener los intentos del Uzumaki para asesinarlo, al mismo tiempo que Sakura se negaba a soltarlo.
Había chakra rojo en el aire. Sólo hicieron falta dos segundos y medio para que Naruto procesara la información y perdiera la cabeza. No iba a atender a razones ahora. Y Sakura no respondía, aparentemente helada ante un miedo desconocido. Tenía que sacarlos de allí. El Uchiha no se había percatado del estrés creciente de su compañero de equipo.
Tal vez, tras meses de dolor acumulado, Sasuke tuvo la mala suerte de ser una vía de escape muy fácil, en un momento delicado. Naruto no estaba cegado a las reacciones de Sakura, no era inconsciente de que algo andaba muy mal. De lo aterrorizada que estaba.
Persiguió al Uchiha, que estaba tratando de quitarse a Sakura de encima. Fue un accidente, la verdad, pero Naruto le hizo daño.
Naturalmente, Sasuke tuvo que detenerlo.
—Nunca aprenderéis —musitó Kakashi (como si él hubiera sido el más afectado), mientras se recuperaban en una habitación del hospital, media hora después.
