Descargo de responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen, solo los uso para entretenerme.
Cuestión de confianza
Tres llamadas sin responder, cuatro mensajes de texto ignorados y borrados incluso antes de ser leídos, y 2 mensajes de voz aun sin escuchar, y aquella mujer parecía no darse por enterada. No quería verla, ni hablar con ella, ni siquiera oír hablar de ella pero la vida, el karma o la insistente y perseverante personalidad de ella no se lo iban a permitir. No de una manera fácil.
Escuchó su voz llamándola al entrar por la puerta principal de la facultad aquella tarde y la ignoró, pero ella no se dio por vencida y dos minutos después, algún que otro grito y una apresurada carrera para atraparla no le quedó más remedio que hablar con ella.
¨ ¿Qué quieres Christine?¨ Preguntó de forma directa y poco interesada viéndose obligada por las circunstancias.
La mujer tardó unos segundos en contestar, necesitando tomar aire tras su pequeña carrera, y eso impacientó a la rubia. ¨ Yo… ¨ Volvió a tomar aire viendo como Quinn cambiaba el peso de un pie a otro cada vez más inquieta. Lejos de molestarle, le hizo sonreír, le encantaba cuando la rubia perdía la paciencia con ella y aquello las llevaba a terminar… Christine negó con la cabeza alejando los recuerdos del pasado. ¨ Te he estado llamando¨
¨ Y yo te he ignorado ¨ Le informó por si se le había escapado ese pequeño detalle. ¨ ¿No te dice eso algo? ¨
La mujer sonrió por el ataque, que lejos de acobardarla le dio más valor para seguir con su plan, porque tenía un plan, y para ello necesitaba que su chica, la chica capaz de pelear hasta por el mando de la televisión , apareciera y dejara de ser aquel perrito faldero de cierta diva en el que se había convertido. ¨ Directa al corazón, como a mí me gusta¨ Declaró sin borrar la sonrisa. Solo cuando vio que la rubia estaba dispuesta a marcharse de ahí, cambió su gesto por uno más serio a la vez que sujetaba su mano para retenerla.
Quinn se soltó de forma brusca y con mirada desafiante. ¨ No vuelvas a tocarme¨ Espetó de forma casi amenazante.
¨ Solo quiero hablar¨ Dijo la mujer con las manos en alto. ¨ Por favor¨
¨ No tenemos nada de qué hablar¨ Le dejó claro. ¨ De todas formas ¿Qué haces aquí? ¨
¨ Ahora vivo aquí, en Nueva York, como querías¨ Si a Quinn le importó o no aquel pequeño detalle paso desapercibido para Christine. Y le daba rabia no saber lo que pasaba por la cabeza de su chica, porque seguía siendo su chica, siempre lo iba a ser.
La rubia negó con la cabeza cada vez más cansada de todo aquello. ¨ No hablo de eso, por mí como si te mudas a la Antártida. Habló de la universidad ¿Qué demonios haces aquí? ¨
¨ He venido a verte¨ Confesó con la mejor y más fingida de sus sonrisas. Quinn no le creyó y así se lo hizo ver con un simple gesto de sus ojos. ¨ Esta bien, he venido a verte pero no solo eso. No sé si te suena Robert Andersen¨ La rubia asintió, era el hombre que le había dado el trabajo. ¨ Es un viejo amigo de la familia y me pidió que viniera hoy¨ Concluyó encogiéndose de hombros como si nada.
¨ ¡Genial! Ve a verle¨
¨ ¡Espera! ¨ La detuvo una vez más. ¨ Te he estado llamando porque tengo algo que contarte. Ya no estoy con él. Nos hemos separado¨ Se dio prisa en comunicarle sus noticias, no quería arriesgarse a que la rubia le dijera que no le importaba su vida o cualquier cosa aun peor.
A Christine no le hizo falta decir nada más para que ella supiera de quién estaba hablando. Nunca lo había nombrado en su presencia y nunca lo haría pero a Quinn ya le daba igual. ¨ Felicidades. Tengo que irme¨ Intentó marcharse por tercera vez.
¨ Lo he hecho por ti ¨ Declaró demasiado alto para el gustó de la rubia, que ya empezaba a notar las miradas de algunos estudiantes sobre ellas.
Quinn suspiró cansada. ¨ Me da igual lo que hagas con tu vida Christine, si estas casada, separada o viuda ya no es mi problema. Olvídame¨
¨ No puedo. Te quiero¨ Le escuchó decir Quinn, y aunque ella ya no sentía lo mismo, y fueron tan pocas las veces que la escuchó decírselo durante los tres años de relación que mantuvieron, que le fue muy fácil saber que decía la verdad.
Querer y no ser querido era difícil, ella lo sabía, y eso le hizo apiadarse de la mujer que una vez quiso. ¨ Lo siento Christine pero yo no te quiero¨ Fue clara. Cuanto antes acabara con sus esperanzas, antes la perdería de vista y menos dolor para ella. ¨ Estoy enamorada de Rachel y eso no va a cambiar¨
¨ Pero ella no está¨
¨ Eso no cambia nada¨
¨ No sabes lo que estará haciendo en Chicago¨ Intentó sembrar dudas en Quinn y eso le hizo cambiar de idea, si antes se había apiadado ligeramente de su ex, ya no le importaba hacerle daño.
¨ Tienes razón, no lo sé, pero confió en ella con los ojos cerrados, cosa que contigo nunca fue así. Y mira tú, no me equivoqué¨ Quinn vio un destelló de rabia reflejada en los ojos de Christine pero como siempre, solo fue un segundo, rápidamente se recompuso recuperando su semblante impasible. ¨ Adiós¨ Se despidió cuando vio que no quedaban palabras por decir. O eso pensó hasta que tras dos pasos suyos y uno de la otra mujer, un nombre, una sola palabra, derrumbó cualquier muro que pudiera tener contra aquella mujer.
¨ Lara¨ Escuchó deteniéndose inmediatamente. ¨ Va a venir el fin de semana con Nate, quieren verte¨
Silencio. Quinn ni siquiera fue capaz de darse la vuelta para mirar de nuevo a la mujer, no quería, no podía mostrarle que si había algún punto débil en ella era la pequeña. Esa pequeña niña a la que prácticamente había visto crecer, a la que conoció con apenas un año de vida y a la que cuidó y malcrió cada vez que tuvo oportunidad, como si fuera su propia hija, como si fuera Beth. A la que durante tres años vio llorar, reir, enfadarse ¡incluso pelearse! En serio, tan calmada como era, un día en el parque se peleó por un columpio con otra niña y ese día Quinn decidió no enfadarla nunca jamás. El recuerdo le robó una sonrisa seguida de una mueca de dolor al tener que decir lo que estaba a punto de decir.
¨ Lo siento, pero no puedo¨ Dijo marchándose sin que pudiera detenerla de nuevo. Y era verdad, no podía, se iba a Chicago con Rachel, pero tener un buen motivo no hizo que fuera más fácil negarse a ver a la pequeña.
Capitulo muy corto, lo sé... pero como buena noticia tengo que decir que el siguiente ya esta medio escrito xD pero no prometo poder publicarlo antes del próximo fin de semana.
Gracias por todos los comentarios en el capitulo anterior (a pesar del largo tiempo de espera)
Saludos y hasta la próxima.
