Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Con la verdad por delante
El silencio le hizo sospechar que su chica ya estaba durmiendo, y aunque la pequeña lamparita del salón se hallaba encendida proyectando una pequeña luz haciéndole dudar, ella tuvo el mayor cuidado del mundo al dejar su bolso y las llaves sobre la mesita. No quería despertar a la morena a las dos de la madrugada, solo quería dormir con ella. Lo necesitaba. Necesitaba sentirla cerca.
Apagó la lámpara con una sonrisa por lo despistada que, a veces, podía ser la diva y con paso decidido caminó hasta el dormitorio donde ella debía estar. Donde estaba. Completamente dormida y acurrucada en su lado de la cama, llevando una camiseta que la rubia creía haber perdido y que ella negó tener. Su pequeña mentirosa. Le haría pagar su mentira cuando despertara , si era capaz,porque a pesar de su sed de venganza, Quinn no pudo contener una sonrisa genuina al oírla murmurar algo parecido a su nombre en mitad de su sueño. Y aunque se sintió tentada a saltar sobre la cama y despertarla a base de besos, no lo hizo. Ella no debía estar allí sino en casa, en Nueva York, y no tenía ganas de someterse al interrogatorio que la diva le haría pasar si la descubría, porque dijera lo que dijera, Rachel no pararía hasta saber la verdad y ni ella misma sabía muy bien que estaba pasando.
Abrió el primer cajón de la cómoda buscando algo para dormir y rezó en silencio porque Rachel no hubiera vuelto a cambiar las cosas de sitió, por alguna extraña razón lo hacia todas las semanas. Quinn negó conteniendo una maldición y volviendo a cerrarlo. Ni rastro de las camisetas de su chica. Probó suerte con el segundo y suplicó en silencio no tener que hacer lo mismo con los otros cuatro porque entonces su idea de no despertar a Rachel iba a ser imposible ¡aquellos malditos cajones hacían demasiado ruido! Suspiró con alivio al descubrir otra de sus camisetas viejas en ese cajón ¿Cuántas le había robado su novia y en qué momento? Porque ella no se había dado cuenta.
Alejó cualquier pregunta de su mente en aquel momento y tras cambiarse de ropa, se metió en la cama junto a la morena. No pasaron ni treinta segundos para que Rachel se abrazara a ella en sueños como si supiera que estaba ahí, dándole a Quinn justo lo que necesitaba, el confort y la calidez de su cercanía. ¨ Te quiero¨ Le susurró la rubia al besar su cabeza y dejarse ella misma vencer por el sueño, ignorando el susto de muerto que iba a provocar a la diva cuando el despertador sonara aquella mañana.
No tardó en descubrirlo.
El desagradable sonido de aquel aparato hizo acto de presencia a las siete en punto de la mañana, despertando en segundos a su dueña y molestando a su compañera de cama. Compañía que Rachel sintió casi al instante gracias al movimiento justo detrás de ella y que propició cientos de pensamientos en la mente dramática de la actriz. ¿Quién había al otro lado? ¿Cómo había llegado ahí? ¿Qué quería de ella? ¿Cómo podía llamar a la policía sin que el intruso o intrusa se diera cuenta? Eran solo algunas de las preguntas que pasaron por su cabeza, porque si de algo estaba segura era de que ella no había llevado a su casa a nadie voluntariamente, y mucho menos metido en su cama. Jamás le haría algo así a su chica ¡Oh dios, Quinn! ¿Qué iba a decir la rubia? Siempre le decía que cerrara con llave, que se asegurara de tener todas las ventanas cerradas antes de irse a la cama ¿y ahora? ahora tenía a un loco acosador en su cama. ¡Genial! Iba a estar recordándoselo toda la vida, y eso si con suerte conseguía salir de aquel lio. Y lo peor de todo ¡no iba a poder decirle cuanto la quería! Vale que ella ya lo sabía, o eso esperaba pero… De repente la vorágine de locuras en que se había convertido su cabeza se detuvo ¿Su acosador le estaba pidiendo que dejara de moverse? Un momento. No era acosador sino acosadora ¡y tampoco! ¡Era Quinn! Era su chica pidiéndole que parara como siempre hacia cuando era ella quien despertaba primero. Era Quinn, sin ninguna duda, cuando sintió como la rodeaba con su brazo y besaba su nuca deteniendo sus movimientos, y desde ese instante cualquier preocupación anterior fue anulada por una única duda ¿Qué hacia Quinn en Chicago?
La rubia podía saber lo que estaba pensado y los gestos de su chica en aquel momento sin ni siquiera estar viéndola e imaginarla con el ceño fruncido preguntándose qué pasaba le hizo sonreír de forma inconsciente. ¨ Deja de fruncir el ceño, te saldrán arrugas¨ Se burló revelando que estaba despierta.
Quinn la conocía bien y esa era una de las cosas favoritas de Rachel, pero no iba a dejarla salirse con la suya fácilmente. ¨ Yo no…¨
¨ Mentirosa¨ Le interrumpió la voz de Quinn sin dejarle negar lo que era evidente para ella, y la morena sonrió un poco agrandando el gesto mientras su chica la obligó delicadamente a darse la vuelta y quedar boca arriba en la cama. ¨Hola¨ Susurró ella casi con la misma sonrisa en sus labios a la vez que apartaba algunos mechones rebeldes de pelo de su cara.
Rachel le correspondió el saludo pero sin tocar un solo cabello de su novia, adoraba su peinado de recién levantada, era…sexy. ¨ Hola¨ Murmuró carraspeando un poco después para aclarar su voz.¨ ¿Qué haces aquí?¨ Preguntó queriendo resolver su duda cuanto antes.
La rubia se encogió de hombros apartando la mirada de ella. ¨ Nada. Te echaba de menos¨ Rachel sonrió a medias apoyándose en sus codos para estar más cerca y poder besarla. Un beso corto e inocente pero suficiente para hacer suspirar a Quinn. La echaba de menos de verdad.
¨ Te llamé al llegar del teatro¨ Le informó buscando ganar tiempo para encontrar las palabras que harían a su chica contarle que estaba pasando. Quinn había cambiado mucho desde el inicio de su relación, Rachel lo sabía y estaba segura de que en la misma situación, fuera la que fuera, un año atrás se habría aislado y la habría evitado hasta provocar una pelea, pero ahora estaba ahí, buscando su apoyo a su manera, sin decir nada. Y también sabía que su chica iba a negar cualquier cosa si la presionaba demasiado o intentaba adivinar.
Quinn cerró los ojos sintiéndose culpable por no haberla avisado, por lo menos de que estaba bien, antes de subirse al avión y escondió su cara en el cuello de la morena para ocultarlo. ¨ Lo siento¨ Murmuró de forma casi inaudible preocupando más a su novia. Rachel acarició su espalda esperando algún tipo de explicación. ¨ Tuve que ir a la universidad cuando salí del estudio y luego fui directa al aeropuerto¨ Cedió finalmente contándole parte de lo sucedido.
La diva supo inmediatamente que había algo más, algo que no le estaba contando. La rabia en sus ojos y la tensión repentina de su cuerpo se lo decía ¨ ¿Qué está pasando, Quinn? Habla conmigo ¨ Le pidió sin querer presionarla, solo lo justo y necesario para entenderla.
Y la rubia pareció apiadarse de la preocupación en sus ojos. ¨ El lunes salí tan rápido de clase para llegar a casa a la hora que acordamos que llamarías que olvidé pasar por mi despacho para recoger unos documentos¨ Comenzó a explicar sentándose con las piernas cruzadas bajo su cuerpo mirando a ninguna parte. ¨ Ayer no pude ir así que hoy he salido antes del estudio para pasar por allí¨ Continuó tomándose un respiro aunque apenas había dicho nada. ¨ Y ¿recuerdas a Robert Andersen?¨ Rachel asintió.
¨ Si, es quien te llamó y te ofreció el trabajo en la universidad ¿no?¨ Quiso confirmar sus sospechas aunque estaba casi cien por cien segura de que era él.
Quinn se lo ratificó asintiendo con la cabeza. ¨ Tengo que pasar por su despacho para llegar al mío y lo encontré hablando con Christine¨ Pronunció el nombre de su ex al mismo tiempo que por fin miraba a su novia para comprobar su reacción. Y la misma rabia que ella sentía podía verla reflejada en los ojos de la morena. ¨ Al parecer es un viejo amigo de su familia y…¨
¨ ¿Y?¨ Rachel se animó a hablar ante el silencio de su chica. Había algo más, y ese algo era lo que realmente enfurecía a Quinn. La diva lo supo inmediatamente al verla apretar con fuerza sus puños estrujando las sabanas y prefirió dejar de lado su odio por aquella mujer para centrarse en la que tenía enfrente. ¨ Quinn ¨
¨ Voy a dejar las clases¨ Declaró apartando la mirada, dispuesta a ponerse en pie.
La diva se lo impidió. ¨ ¡¿Por qué?!¨ Exclamó. ¨ ¡Te encanta! No puedes dejarlo porque ella…¨
¨ Eso me dejaría más tiempo para venir a verte. Pensé que estarías contenta pero veo que me equivocaba¨ La atacó escapando de su lado. ¨ Lo siento¨ Se disculpó recapacitando enseguida.
Rachel dio unos golpecitos en la cama para que la rubia recuperara su lugar y cuando lo hizo, la diva unió sus labios. El beso, aunque rápido, consiguió sacar una pequeña sonrisa a Quinn.
¨ Le ofrecieron el trabajo a ella pero lo rechazó y me recomendó en su lugar¨ Terminó de explicar lo que aquella tarde había podido escuchar y que tanto le enfureció.
¨ Escúchame¨ Le pidió Rachel tomándola de las manos para que se relajara. Tanta rabia acumulada y contenida no podía ser bueno para nadie. ¨ Independientemente de lo que esa zor… de lo que ella hiciera, algo tuvieron que ver en ti para darte el trabajo. Eres muy capaz de hacerlo Quinn, ¡Dios! Si hasta a mí me dieron ganas de inscribirme en tu clase y solo estuve una vez... y no entendí nada ¨ Comentó haciéndola reír.
¨ Eso es porque me quieres¨ Justificó el deseo de la morena aunque sonrió agradecida por el don de su chica para cambiar su humor en segundos.
Rachel le devolvió la sonrisa a medias ¨ Lo digo completamente en serio Quinn, llevas apenas un mes allí y ya tienes enamorados a la mitad de tus alumnos¨
¨ Y alumnas¨ Añadió ganándose un golpe juguetón en las costillas que lejos de provocarle dolor le hizo soltar una carcajada. Rachel amaba escucharla reír así y se unió a ella hasta acabar las dos sin aliento.
La diva la beso una vez más y al separarse dejó su frente junto a la de su chica. ¨ ¿Estas bien?¨
Quinn asintió. ¨Si, pero…hay más¨ Suspiró cansada.
No había planeado contarle su pequeño encuentro con Christine hasta el fin de semana porque era algo que quería hablar frente a frente y no por teléfono, no quería malentendidos ni dudas, y si Rachel iba a gritar y enfadarse, por lo menos no podría colgar y dejarla con la palabra en la boca. Pero su encuentro se vio adelantado por las circunstancias y tenía que hacerlo, tenía que decírselo porque si lo dejaba pasar podía ser mucho peor.
¨ ¿Qué ha hecho ahora?¨ Preguntó sabiendo que ese ´algo más´ tenía que ver con su ex. Aquella mujer no se cansaría nunca.
¨ Lleva unos días llamándome y escribiéndome pero te juro que no le he contestado ni una sola vez¨ Se apresuró en aclarar para evitar cualquier posible duda por parte de Rachel. ¨ Pero el lunes me siguió por la facultad hasta alcanzarme en uno de los pasillos¨
La diva frunció el ceño. ¨ ¿Qué quería? ¨
¨ Eso no importa. Le dije que no quería hablar con ella y me fui¨
¨ Quinn¨
¨ Quiere que dude de ti, supongo. Me insinuó que ahora que estas aquí no sé lo que haces o dejas de hacer¨ Confesó mirando al techo un segundo. ¨ Pero confío en ti¨ Le aseguró volviendo a mirarla.
Rachel se llevó una mano a la boca a la vez que tosió camuflando un muy claro insultó que sacó una sonrisa a Quinn. La diva parecía enfadada pero no con ella, eso era un alivio. ¨ ¿Cómo pudiste estar con alguien así? ¿No se da cuenta de que perdió su oportunidad? Eres mía¨ Quinn arqueó una de sus cejas sorprendida y divertida con el repentino ataque de posesividad de su novia. ¨ ¿Qué?¨ Espetó cruzándose de brazos ante el mutismo de su chica.
¨ ¿Soy tuya?¨ Preguntó con curiosidad. Rachel, visiblemente sonrojada, bajo la mirada al suelo, luego a un lado y a otro, y a cualquier lugar que no fuera Quinn, buscando cualquier excusa para cambiar de tema pero la rubia no se lo iba a poner fácil. ¨ Rachel Barbra Berry¨ Dijo su nombre completo. ¨ ¿Soy tuya?¨ Volvió a preguntarle esta vez con diversión en su voz y un paso más cerca.
¨ No lo sé. ¿Lo eres?¨ Le devolvió la cuestión con el mismo tono seductor, restando un pasito más a la escasa distancia entre ellas.
Quinn sonrió mordiéndose el labio antes de contestar. ¨ Absolutamente¨ No dejó lugar a dudas. ¨ ¿Y tú?¨
¨ ¿Yo qué? ¨ Fingió no saber de qué hablaba y eso hizo que la rubia eliminara el espacio entre ellas.
¨ Eres mía¨ Susurró en sus labios, atacándolos inmediatamente después sin dejar que Rachel dijera nada. Y a pesar de la sorpresa y la fuerza del beso, el movimiento de sus bocas, la una contra la otra, era lo más natural del mundo.
Pronto Rachel tomó las riendas de la situación, no sin luchar por el control, y arrastró a la rubia sobre el colchón sin dejar de besarla. Su boca, sus mejillas, la mandíbula, el cuello…cualquier lugar de su piel era bueno. Esa piel tan suave y con ese aroma a vainilla y algo que por más que intentaba describir, simplemente no podía, era ella, era su piel, era Quinn en estado puro. Su Quinn. La misma que le sonrió con malicia al conseguir darles la vuelta y tenerla contra la cama completamente a su merced, como siempre que su pequeña y rubia controladora sacaba esa parte de ella. Y cuando empezó a quitarse la camiseta, a la morena dejó de importarle que parte de ella iba a sorprenderla en la cama, la Quinn controladora, la dulce y romántica, salvaje y sexy, le daba igual, porque en lo único que podía pensar era en sus tonificados abdominales, su firme pecho y en volver a escuchar sus profundos gemidos después de tantos días. Pero sobre todo, y pasase lo que pasase, Quinn era suya, y ella era de Quinn. No había dudas.
Capitulo un poquito mas largo, con encuentro adelantado y sin malos rollos. Rachel sabe todo y parece que no lo ha tomado mal...ya veremos.
Gracias por seguir leyendo xD y por comentar :)
Saludos.
