Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Cambio de planes

Christine, Christine, Christine… empezaba a odiar el nombre más allá de la mujer que lo poseía, no solo por lo que le había contado su chica días atrás sino porque, en su repentino afán de sinceridad, Quinn le relataba cada paso de su acosadora, si, Rachel había decidido empezar a llamarla así para añadirle un poco de humor, pero escuchar ese nombre en labios de la rubia empezaba a volverse una pesadilla, en serio, hasta soñaba con ello. Por fortuna, el fin de semana había llegado y con él Quinn, y el único nombre que su novia iba a decir, gritar o susurrar era el suyo. Era un reto autoimpuesto que la morena pensaba cumplir.

Aunque las cosas no siempre salen como una espera y Rachel estaba a punto de comprobarlo.

Diez minutos y el tiempo parecía haberse detenido porque por más que miraba el reloj las agujas no se movían, o era ella que estaba demasiado ansiosa como para esperar. Quinn ya debía estar en su apartamento, por eso cuando el director les pidió que esperaran cinco minutos más la morena resopló exageradamente moviendo el pie con impaciencia, y lo siguiente que escuchó a punto estuvo de hacerla gritar.

¨ ¡Atención todo el mundo! ¨ Llamó el joven director para apaciguar el pequeño revuelo formado por su petición. Al parecer no era solo Rachel quien tenía prisa. ¨ Tenemos una buena noticia y una mala¨ Explicó mirando a su asistente y varios miembros del equipo ya informados, y habló en nombre de todos ¨ Queremos felicitaros por el esfuerzo y profesionalidad que estáis demostrando, no esperaba menos¨ apuntó en su nombre.

¨ ¿Cuál es la buena noticia?¨ Preguntó uno de los extras impaciente adelantándose a Rachel, y ella lo agradeció en silencio, no quería ser quien interrumpiera al director. Bastante había tenido con la advertencia que recibió por los días que se escapó para arreglar las cosas con su chica.

El director se cruzó de brazos. ¨ ¿Tiene prisa señor Millen?¨ Preguntó con un gesto indescifrable para todos.

¨ No…yo… yo solo… no importa¨ Balbuceó el chico cada vez más intimidado.

Rachel sintió un poco de pena por él e iba a decir algo en su defensa cuando François retomó la palabra. ¨ Bien, si el señor Millen no tiene nada más que añadir¨ Miró al chico y éste negó. ¨ Quiero informaros que algunos periodistas ya han empezado a interesarse por el proyecto, y quieren hacer algunas entrevistas y ver algún que otro ensayo¨ Les informó mirando directamente a Rachel. No quería menospreciar a ninguno de sus actores pero el mayor interés que tenían hasta que la obra se estrenara era contar con ella como estrella. Los murmullos, aplausos y vítores llenaron el teatro rápidamente y François tuvo que alzar la voz una vez más para controlarlos. Cuando tuvo su atención de nuevo, respiró hondo para dar la siguiente noticia. No iban a estar nada contentos con ella. ¨ Que la prensa quiera saber de nosotros tan pronto es una buena noticia y una responsabilidad, así que mañana os quiero a todos aquí a las ocho de la mañana¨

El gritó de Rachel, esta vez, no se hizo esperar, escuchándose por sobre todos sus compañeros. ¨ ¡¿Qué?!¨ Exclamó estupefacta. No podía ser. Quinn tenía planes ¡Ella tenía planes!

¨ ¿Tienes algo mejor que hacer, Rachel?¨ Le habló directamente François acercándose a ella. Después de su pequeña escapada, la cual había pasado por alto, el joven quería comprobar hasta qué punto su estrella estaba comprometida con la obra.

Rachel lo sabía y por eso. ¨ No, ninguno¨ Respondió a regañadientes.

La diva recogió sus pertenencias casi con rabia por la estúpida sonrisa arrogante del hombre y por el cambio de planes. Quinn no iba a estar nada contenta.

Rachel se equivocó.

Quinn ya estaba allí y la morena pudo notar su presencia en el apartamento nada más abrir la puerta, no porque su chica le hablara o estuviera tras ella esperando, sino por los pequeños detalles como su abrigo perfectamente colgado detrás de la puerta después de que ella lo olvidara en el sofá esa mañana, o todas sus revistas bien apiladas bajo la mesa del salón…eran pequeñas cosas que la rubia siempre hacia cuando vivían juntas y recordarlo de nuevo aquella tarde le hizo extrañar mucho más esos días. Por no hablar del olor de su apartamento que la llevó de nuevo a casa, a Nueva York. Ese olor a comida recién hecha, o haciéndose, a juzgar por los sonidos que salían de su cocina, fue el empujón definitivo para hacerla correr los pocos metros que las separaban. Dos días, habían pasado, solo 48 horas y corría hasta su chica como si estuviera desesperada, lo suyo no era normal, pero la sonrisa de Quinn bien merecía la pena.

¨ ¿Hay un incendio en alguna parte?¨ Se interesó Quinn con la mayor inocencia y despreocupación del mundo, y a Rachel le pareció más sexy que nunca con unos simples y cómodos pantalones de chándal, una camiseta vieja y un trapo de las manos colgando en su hombro. ¨ Cariño, sé que soy casi perfecta pero no es como para dejarte sin habla¨ Bromeó guiñándole un ojo antes de volver a atender lo que tenía en el fuego dándole la espalda a su chica e intentó contar los segundos que ésta tardaría en abrazarla.

No llegó a dos cuando Rachel ya estaba pegada a su espalda. ¨ Te quiero pero estas lejos de ser perfecta¨ Le susurró en tono juguetón mientras la abrazaba tan fuerte que apenas podía moverse.

¨ Lo sé, por eso he dicho casi¨ Aclaró recibiendo un beso en la mejilla. No contenta con eso, maniobró como pudo para besar a su novia en condiciones. ¨ Hola¨ La saludó después.

¨ Hola¨ Repitió con una sonrisa tonta en sus labios. ¨ ¿Qué estas preparando?¨ Se interesó intentando mirar por encima del hombro de la rubia.

Quinn pensó en impedirle ver para sacarla de sus casillas pero desistió al darse cuenta que lo viera o no, Rachel no iba a saber lo que era. Ni ella misma tenía muy claro estar haciéndolo bien. ¨ Nada que se pueda hacer con lo que tenías en la nevera¨ De todas formas no perdió la oportunidad de molestarla. ¨ ¿Sabes que hay una tienda a solo unas calles?¨

¨ Lo sé. No sabía que mis padres habían aparecido por aquí de repente y dentro de mi novia¨ Le contestó sacándole la lengua y liberándola por fin.

¨ ¡Oh! Resulta que tienes cinco años ahora ¿Qué vas a hacer? ¿Dejar de hablarme? O mejor aún ¿no me vas a dejar jugar contigo? ¨ Preguntó haciendo el mejor de sus pucheros.

Unos segundos intercambiando miradas y las dos se echaron a reír. ¨ No he tenido tiempo de ir a hacer la compra pero por suerte estas tu aquí ¨ Dijo acercándose de nuevo. ¨ ¿Qué es? Huele muy bien¨

Quinn se encogió de hombros. ¨ Ayer estaba en casa pensando en que podía cenar cuando recordé algo que mi madre preparaba en ocasiones especiales y que me encantaba¨ Explicó dando los últimos toque a su receta. ¨ Ni siquiera sé muy bien como era pero quería intentarlo. Eres libre de tirármelo a la cara si esta asqueroso¨ Bromeó viendo como la morena se disponía a probarlo. Por su cara dudaba que eso fuera a pasar. ¨¿Y?¨

¨ ¡Increíble! Te pagaría porque cocinaras para mí pero eso ya lo haces gratis así que…¨ Dejó de hablar jugando con el cordón de los pantalones de su chica.

¨ Estoy segura de que vas a encontrar como pagarme¨ Afirmó con un beso corto. ¨ ¿Qué tal el día?¨

¨ Bien¨ Dijo con desgana. Por un momento había olvidado que tenía que hablar con su chica acerca del cambio de planes.

¨ Eso no suena muy alentador ¿Qué pasa?¨ Preguntó centrando toda su atención en ella.

Rachel tomó asiento tirando de la rubia hasta que acabó en sus piernas y la volvió a besar. Solo por si su chica se molestaba y entonces era ella quien no quería jugar. ¨ No voy a poder acompañarte al museo mañana. Lo siento, tenemos ensayo¨ La diva esperó escuchar las palabras de Quinn, algún grito quizás, después de lo emocionada que estaba por visita la nueva exposición sobre la libertad y derechos de las personas en el museo histórico de la ciudad. Llevaba esperando que se inaugurara semanas, desde que ella había decidido irse a Chicago exactamente y Quinn había decidido buscar motivaciones para visitar la ciudad, o eso le dijo para molestarla. Como si solo ella no fuera suficiente motivación.

Esperó y esperó hasta que no pudo más y al levantar la mirada del suelo se encontró con una enorme sonrisa de Quinn que la confundió. ¨ ¿Qué?¨ Inquirió cada vez más extrañada por la intrigante sonrisa de la chica.

¨ ¿Se admiten espectadores en los ensayos?¨

¨ No lo sé por… ¡Espera un momento! ¿Quieres venir?¨ Preguntó con una sorpresa que su novia no supo de donde sacaba. ¡Por supuesto que quería! ¨ Entonces ¿no estas enfadada?¨ Quinn se río. Si todavía tenía que preguntarlo es que Chicago le estaba robando su inteligencia o algo peor.

¨ ¿Por qué iba a estarlo? Y claro que quiero ir¨ Confirmó. ¨ Tendré que saber si, por lo menos, me has abandonado por algo mejor¨

¨ No hay nada ni nadie mejor¨ Se apresuró en aclararle. Después, buscó sus labios con repentina timidez y cerrando los ojos, se entregó completamente al gesto.

Quinn se dejó llevar siguiendo el ritmo de su chica, calmado y superficial al principio, más pasional y profundo poco después hasta acelerar su respiración de forma exagerada, señal inequívoca de deseo. Deseo por su novia, deseo por besarla, por tocarla, por tenerla entre sus brazos, cuidarla, protegerla y hacerla suya en cada oportunidad que la vida le diera. Todo eso era capaz de hacerle sentir la diva con un solo beso. Y si alguien no lo veía o no quería verlo, es que estaba ciego.

¨ La cena¨ Murmuró Rachel como pudo en mitad del beso. ¨ Se va a enfriar¨ Añadió alejando a la rubia.

Ella decidió olvidarse de sus labios y fue directamente a su oreja mordisqueándola juguetonamente. ¨ Me da igual. Por mi como si se quema¨ Le susurró volviendo a repetir su ataque.

¨ Pero tengo hambre y huele tan…bien¨ La diva no tuvo que repetir sus palabras para que Quinn supiera que era verdad, su estómago lo hizo por ella rugiendo avergonzándola.

Quinn se alejó definitivamente mirándola extraña, conteniendo la risa para no abochornarla más. ¨ ¿Has comido algo hoy?¨

¨ Algo¨ Murmuró dispuesta a poner las cosas en la mesa, aunque más lo utilizó como una distracción para que su novia no le dijera nada.

No funcionó. ¨ Deja eso y ve a ponerte algo cómodo anda, yo me encargo¨ Tampoco fue lo que ella esperaba, pero no iba a quejarse. Con un beso en la mejilla y una sonrisa corrió a su habitación para hacer lo que su novia le había pedido antes de disfrutar de la cena y la compañía.


Si alguien esperaba algo malo en este capitulo, ya veis que no xD pero tienen un fin de semana por
delante y todo puede pasar ;)

Gracias por leer y/o comentar.

Saludos xD