Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Un desastre

Gritos, nervios, risas, llantos, música, ordenes…Quinn había olvidado lo que era preparar un espectáculo y estar allí, viendo a Rachel, solo le hizo recordar sus años en el Glee club, aquello fue a un nivel mucho más pequeño y menos profesional pero imaginaba que la emoción era la misma o parecida a lo que ella recordaba.

Desde su posición, en lo más alto del teatro como la primera vez que se acercó a su antigua club, podía ver absolutamente todo. Solo que esta vez no se escondía, ya había conocido a todos o casi todos los compañeros de su chica, al director y el resto del equipo y entendía porque Rachel estaba tan emocionada con el espectáculo más allá de la propia historia. Kevin estaba absolutamente al nivel de su novia, tanto físicamente como con su talento, el chico era bueno, muy bueno en realidad, Rachel no exageraba. Y luego estaba Emily, la tercera en discordia, y que bajo su criterio, no tenía el mismo talento que los otros dos pero estaba cerca. Entre el resto de actores había de todo, mejores, peores, ninguno malo del todo, unos más integrados en el grupo principal y otros, que como ella, a veces, preferían ser meros espectadores.

Entre estos últimos se encontraba una morena de piel blanca y voz dulce, de la que no sabía el nombre pero que no le había quietado el ojo de encima a SU novia durante los últimos diez minutos, y eso que ella supiera, porque la primera media hora era ella quien no pudo apartar la mirada de la diva, y es que a pesar de no poder ver sus ojos desde la distancia, con ese brillo especial que siempre le aparece cuando esta sobre el escenario, eran sus movimientos y su voz los que la cautivaban hasta olvidarse de todo.

¨ ¡Wow! Pobre del que mires así ¨ Habló una voz sobresaltando a la rubia que no la había oído ni visto acercarse. Cuando ésta la miró y vio quien era le sonrió.

¨ Mientras no seas tú no tienes de que preocuparte¨ Bromeó quitando las cosas del asiento a su lado para que ella se sentara.

Rachel se lo agradeció con un beso en la mejilla y una sonrisa. ¨ ¿Qué haces aquí arriba?¨

¨ Desde aquí puedes verlo todo. Es impresionante¨ Explicó dirigiendo su mirada a un punto en concreto para señalar con un movimiento de cabeza antes de volver a hablar. ¨ ¿Quién es?¨

¨ ¿La chica o el chico?¨

¨ La chica¨ Especificó Quinn volviendo a mirar a su novia.

Rachel miró a sus compañeros reír por algo y luego a la rubia. ¨ Hace de Valerie, una de las amantes de Troy, el personaje de Kevin¨ Habló rápidamente sin darle mucha importancia. ¨ Apenas tiene un par de escenas pero se queda todo el ensayo aunque no sea necesario, para aprender. Es su primer papel ¨ Añadió más despacio para analizar su reacción. Nada. Quinn se mostró impasible ante sus palabras y para salir de dudas preguntó. ¨ ¿Qué ocurre con ella?¨

La rubia tardó unos segundos en contestar y antes de hacerlo meneó su cabeza para olvidar cualquier idea descabellada. ¨ Nada. No importa. ¿Qué haces tú aquí? ¨ Cambió de tema con facilidad esperando que Rachel lo dejara pasar. Seguramente eran ideas suyas. ¨ ¿Habéis terminado ya?¨ Preguntó de repente sonriendo como si eso fuera lo mejor que podía pasarle.

¨ Casi¨ Le borró la sonrisa. ¨ Nos quedan dos minutos de descanso y luego tres escenas por ensayar, si salen bien podremos irnos. ¿Tan aburrida estas?¨

¨ ¡No!¨ Se defendió enseguida aunque no era un ataque. ¨ Te quiero solo para mi ¿Tan malo es?¨ Rachel negó dándose prisa en besarla e impedir que hiciera cualquier tipo de puchero o carantoña para ablandarla, de cualquier modo ella no podía hacer nada.

La morena se puso en pie en cuanto la voz del director se volvió a escuchar en el teatro y con una sonrisa miró a su chica. ¨ Tres escenas¨ Señaló ligeramente inclinada sobre ella, apoyándose en el respaldo de su asiento. ¨ Tres y soy toda tuya¨ Le susurró a escasos milímetros de sus labios en un tono claramente sexual que hizo temblar a la rubia.

Rachel se escapó antes de que Quinn pudiera besarla y ésta frunció el ceño por unos segundos, después negó con la cabeza. ¨ Procura no equivocarte¨ Le advirtió viéndola marchar.

¨ Nunca lo hago¨ Dijo con orgullo guiñándole un ojo y segundos después desapareció en la oscuridad, dándole a Quinn la oportunidad de volver a centrar su atención en aquella morena que a su vez volvía a mirar a su chica en cuanto llegó al escenario.

La morena se enorgullecía de apenas equivocarse y aunque a su novia le había asegurado que nunca lo hacía, a veces pasaba, como aquel día con aquellas tres escenas que parecían querer humillarla frente a la rubia y le estaban costando más que nunca, llegando a exasperar al director. Pero no era solo ella, después de toda la mañana allí encerrados más de uno empezaba a fallar.

Quinn no sabía si reír o llorar, tres escenas le había dicho Rachel y ya llevaban allí más de una hora por esas tres malditas escenas, pero por otro lado estaba deseando que la diva bajara del escenario para molestarla un poco. Que nunca se equivocaba ¡Ja! ¡Ja! y ¡Ja!

¨ ¡No digas nada!¨ Le exigió Rachel cuando diez minutos más tarde François dio por finalizado el ensayo y los despidió hasta el lunes siguiente.

Y eso hizo Quinn, no decir una sola palabra hasta que llegaron al apartamento de la morena, pero la sonrisa no hubo quien se la quitara de los labios ni un solo momento, ni siquiera cuando un loco en bicicleta a punto estuvo de atropellarlas y Rachel se dedicó a despotricar contra él el resto del camino.

La rubia tampoco habló al cruzar el umbral de la casa, no era lo que tenía en sus planes de todos modos. En cambió Rachel no paró ni bajo la intimidad a puerta cerrada y Quinn decidió adelantar sus planes presionando su cuerpo contra el de la morena y el de ésta contra la puerta sin hacer nada más. La diva intentó volver a hablar abriendo la boca pero la joven profesora se encargó de que no saliera ni una sola palabra. Aunque al sentir el cuerpo caliente de su chica contra el suyo, hablar era lo último en la mente de la morena.

Rachel enredó su mano en el pelo de su chica, abriendo la boca inmediatamente al fiero beso iniciado por la rubia, mientras su otra mano buscó la cintura de la otra chica para acercarla más, y aunque era algo imposible Quinn hizo exactamente lo mismo, rodeando su cuerpo y tirando de ella más cerca. Cayendo en un ritmo casi frenético cuando sus lenguas se encontraron y ambas jadearon al contacto como si todo hubiera estado perfectamente ensayado. No lo estaba, pero últimamente, sus encuentros eran tan acelerados que no les resultaba difícil encontrar una rápida sincronía a pesar de la urgencia.

Lo único capaz de separarlas, siempre, era la falta incesante de aire, y ni siquiera eso era capaz de mantenerlas lejos la una de la otra más allá de unos segundos. En esta ocasión no fue diferente y Rachel tuvo que ser quien rompiera el beso, Quinn quien lo retomara pasados apenas dos segundos pero de forma más calmada aunque no menos ansiosa. La diva movió sus manos hasta colarlas bajo el abrigo de su chica y subiendo poco a poco por sus costados llegó hasta los hombros haciéndolo caer.

Quinn protestó al tener que soltar el cuerpo de su novia para deshacerse por completo de la prenda, pero una vez libre sus manos regresaron a su lugar, acariciando sutilmente la piel descubierta en la parte baja de la espalda de la morena, haciéndola estremecer con el solo roce de sus dedos.

La cabeza de la morena chocó contra la puerta en un brusco movimiento de ésta por tomar aire y Quinn aprovechó para bajar a su cuello donde lamer, morder y chupar se convirtió pronto en su diversión, no solo por la sensación de la piel de su chica en su boca sino por las quejas y gemidos que conseguía indistintamente de ella. Tan concentrada en su ataque y embaucada por los sonidos de Rachel se vio que no fue consciente de que se movían hasta que sus piernas chocaron contra el sofá más cercano, y sin soltar su agarre sobre la morena, ambas cayeron.

El momento de desconcierto y su nueva posición, dio a Rachel la oportunidad de tomar el control. Golpeó suavemente la mano de su chica que trataba de colarse bajo su camiseta nuevamente y sonrió aferrándose al primero de los botones de la blusa de la rubia. Muy lentamente deshizo los dos primeros y un jadeo escapó de su garganta al descubrir que no había nada cubriendo los perfectos pechos de su novia, entonces con prisa desabotonó el resto y obligó a Quinn a despegar la espalda del cómodo sillón para retirar la molesta prenda.

Rachel no pudo evitar quedarse mirando, como si nunca los hubiera visto, a pesar de conocer ese cuerpo a la perfección, y eso hizo que la rubia sonriera conteniendo una risa, se sentía orgullosa de seguir provocando esa reacción en su chica aun después de más de un año juntas. Pero la sonrisa desapareció cuando la morena decidió atrapar uno de sus pezones endurecidos entre sus dientes y mordisquearlo delicadamente antes de lamerlo y chuparlo sucesivamente arrancando susurros quejosos de su voz, acompañados de gemidos imposibles de contener cuando una mano se hizo cargo del otro.

Las manos de Quinn se enterraron entre los mechones de la morena y se tensaron a la vez que incontroladamente alzo las caderas para chocar contra el muslo de Rachel entre sus piernas.

La camiseta de Rachel junto con su sujetador acabaron en el suelo dejando a la morena también desnuda de cintura para arriba, y agachándose de nuevo, las dos jadearon ante la sensación de piel contra piel.

De pronto los besos se descontrolaron, las manos volaban de un sitio a otro, tocando aquí y allá, y con un par de tirones los pantalones y la ropa interior de Quinn estaban fuera. Rachel podía sentir su corazón latiendo con fuerza, a punto de salírsele del pecho y una sonrisa boba surgió en sus labios al ver a la rubia tumbada, con el pelo revuelto y los ojos tan brillantes como dos faros luminosos en mitad de la noche.

Quinn aprovechó el momento de falsa calma y, apoyándose en los codos, se incorporó dejando a la morena sentada en su regazo. Con un ágil y rápido movimiento, la morena se encontró bajo el cuerpo de la rubia y las manos de ésta peleando con el cierre de sus vaqueros. Al intentar recuperar su antigua posición, y debido al espació reducido que les ofrecía el sofá, Rachel las hizo caer, golpeando, sin querer, con la rodilla en el estómago de su chica.

¨ ¡Oh Dios! ¿Estás bien?¨ Rachel se preocupó al no tener respuesta inmediata e insistió apoyándose en ambas rodillas y uno de sus brazos para liberar de su peso a la rubia. ¨ ¿Quinn?¨

La respuesta tardó en llegar y no fue para nada lo que Rachel, lo que cualquiera habría esperado. Una sonora carcajada acompañada de leves quejas de dolor se pudieron escuchar en todo el apartamento. La diva decidió sentarse por completo en las piernas de Quinn y esperó de brazos cruzados. ¨ ¿Qué?¨ Inquirió cuando la risa cesó.

Ella negó con la cabeza mirándola con más amor que antes si era posible y habló. ¨ Eres un desastre¨ Susurró intentando retomar lo que antes de caer hacían pero Rachel la evitó. ¨ ¿No pensaras dejarme así?¨ Se señaló así misma y luego miró a su novia. Al verla ponerse en pie, Quinn temió lo peor. ¨ Te quiero aunque seas un desastre¨ Aseguró rápidamente sin moverse de su sitio. No le gustaba nada, pero nada la sensación de frio al perder contacto con el cuerpo de la morena. Trató de pensar en algo más que decir para que Rachel no la dejara allí mismo, pero realmente no sabía qué, no había sido para tanto ¿no? Suspiró aliviada dejándose caer por completo contra el suelo al ver que la propia diva era quien desabrochaba el botón de sus vaqueros y bajaba la cremallera, después los pantalones y finalmente la ropa interior. Rachel se mordió el labio y la rubia la imitó estirando su brazo ¨ Ven aquí¨ Susurró Quinn de tal manera que casi hizo temblar el cuerpo de la morena.

Cuerpo contra cuerpo, sin ropas que estorbasen, las dos sonrieron y Rachel se apresuró en apartar un par de mechones rebeldes de los ojos de la otra, no quería perderse por nada su intensa mirada. ¨ ¿Seguro que estas bien?¨

¨ Voy a sobrevivir¨ Confirmó sin ninguna duda. ¨ Aunque recuérdame que no te deje acorralarme en el sofá de nuevo¨

¨ Idiota¨

Quinn sonrió. ¨ Me quier- ¨ No pudo terminar de hablar. Un gemido salió en su lugar provocado por el repentino ataque entre sus piernas, directo y sin rodeos, acariciando de forma suave pero contundente contra su palpitante clítoris. Cerró los ojos y su cuerpo se impulsó involuntariamente buscando algo más. Frustrándose con las burlas de su novia.

¨ ¿Decías?¨ Inquirió la diva moviendo su mano hasta que uno de sus dedos se detuvo en la entrada de Quinn.

Ésta movió las caderas ansiosa, necesitada y suplicó. ¨ Por favor, Rach…por favor¨

Rachel no necesitó escuchar nada más, las suplicas de Quinn siempre eran más que suficientes para concederle cualquier cosa, lo haría de todos modos, pero era placentero escucharla rogar entre gemidos, jadeos, o ambas.

La rubia tembló, literalmente, al sentirla en su interior, entrando y saliendo lentamente, casi acariciándola, y luego su boca estaba en todas partes. Su boca, su cuello, su estómago…la parte superior de su muslo, en el interior y finalmente ahí, donde más la necesitaba, en ese pequeño pero increíblemente sensible cumulo de terminaciones nerviosas palpitante que era su clítoris.

Rachel dejó de lado las burlas y provocaciones al sentir como la mano de Quinn se tensaba en su pelo urgiéndola. Y con una maravillosa coordinación entre su mano y su boca, siguió de forma incansable hasta sentir gloriosas contracciones envolviendo sus dedos y escuchar su nombre en la voz ahogada de la rubia. La diva se retiró lentamente cuando sintió que Quinn aflojaba el agarre sobre ella y se dejaba caer en la alfombra. Subió cayendo contra ella orgullosa del ritmo acelerado de la respiración de Quinn y besó sus labios para después acurrucarse escondiendo la cara en la curva de su cuello. La rubia sonreía acariciando la espalda desnuda de la chica mientras trataba de controlar y recuperar una respiración casi normal, porque no pretendía que sus pulsaciones bajaran a la normalidad. Aún no.

Esperó un par de minutos, no más y de forma muy sutil empezó a besar la mejilla de Rachel, luego el lóbulo de su oreja, y tras el mismo, uno de los puntos débiles de su chica, mientras con sus manos tocó y acarició cada centímetro de piel a su alcance reavivando el fuego interior en la morena. Bajó su boca hasta el cuello, el punto del latido acelerado de su corazón y luego dibujo un camino de besos descendente por su esternón hasta su ombligo y lamió deshaciendo el mismo recorrido. La diva jadeó arqueándose, despegando su espalda del suelo y volviendo a caer al separarse Quinn. Ésta sonrió al encontrarse con la mirada desesperada de la mujer bajo ella y se apiado. Bajó su cuerpo cubriendo el de Rachel, devorando su boca, alejándose con un mordisco que la hizo gemir por placer y jadear de dolor, pero se olvidó en cuanto sintió una lengua cálida y húmeda acariciando uno de sus pezones. Y después desapareció. Quinn quería matarla o algo parecido porque no podía sentirla en ningún sitio y eso le obligó a abrir los ojos buscándola. Tardó décimas de segundo en encontrarla, en realidad en sentirla clavar su lengua en ella, haciéndola cerrar los ojos involuntariamente una vez más.

Con gran destreza, adquirida con la práctica, y gracias al deseo acumulado, Quinn llevó a la diva hasta el máximo placer haciendo que gritara y convulsionara de placer.

Satisfechas las dos, con Rachel tratando de respirar y Quinn ya a su lado, permanecieron en silencio, abrazadas, negándose a perder el contacto de momento. Pero el silencio era tal que el más mínimo ruido podía escucharse, y en aquel momento fue el estómago de la morena suplicando por algún tipo de alimento el que provocó la risa de Quinn, el sonrojo de la ella misma y el fin del abrazo.

¨ Un desastre¨ Susurró la rubia lanzándole su ropa con burla, perdiéndose en la cocina. De todas formas era bien pasada la hora de comer, no podía culpar a Rachel.


Un nuevo capitulo! xD Y aunque el titulo puede ser un poco... ¿alarmante? No hay nada de que
preocuparse con estas dos jeje

Gracias por leer, comentar y seguir la historia xD
Hasta el próximo capitulo.
Saludos!