Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

NOTAS DE AUTOR: Les agradezco por sus reviews y demás, me alegra que les esté gustando la historia. También quiero agradecer las correcciones que me han hecho. Las tomaré en cuenta y editaré lo que sea referente a las edades. Quisiera pedir su opinión acerca de los días en que publicaré, para ver cuál es la fecha más conveniente: Lunes y Jueves (más ocasiones especiales, como por ejemplo cuando hayan dejado muchos comentarios(? ) o cada tres días, es decir, tres veces por semana. Me gustaría que dejaran su opinión, gracias. Publico en varios servidores, así que tomaré la decisión en base a las respuestas de todos y no de cada uno.

Capítulo 4

Había algo fuera de lugar, pero Haruka no lograba comprender que era. Tomó la goma y la arrastró sobre el papel. Era bueno dibujando, siempre lo había sido. Todos sus dibujos eran elogiados y los guardaba en un cajón lleno de bocetos. Siempre que quería dibujar, lo hacía sin más. Trazos calculados y perfectos que no necesitaban rehacerse.

Pero ahí estaba, con la cama llena de restos de borrador y bolas de papel. Suspiró y tomó el lápiz nuevamente. Para empezar, no sabía qué era lo que quería dibujar. La punta de grafito viajaba de aquí a allá por el papel, como si fuese natural. Pero en algún momento, Haruka decidía que así no era lo que tenía en mente. Solo que tampoco sabía que era lo que había en esta.

─Estás dibujando a Rin ─Haru parpadeó varias veces, observando su dibujo. Ladeó la cabeza y negó, volviendo a tomar el lápiz─. Y no soy la voz de tu consciencia ─el pelinegro volteó y observó a Makoto.

─No te escuché entrar ─el castaño hizo una mueca de cansancio.

─ ¿Enserio creíste que era tu consciencia?

─No exactamente. Creí que alucinaba... En fin, no estoy dibujando a Rin.

─Lo estás. Mira ─el castaño hizo a un lado los papeles y se sentó junto a su amigo para señalar el dibujo─ Aquí, falta el mechón de cabello que Rin siempre tiene atravesado en la cara ─llevó su dedo a otra parte─. Si afilas un poco más su barbilla, entonces está exacto el mentón de Rin. Y aquí ─señalo el cuello del dibujo─. Le has puesto los audífonos que siempre trae en cuanto sale.

─Coincidencia.

─No sé, Haru. Últimamente actúas muy raro. Peleas con Sousuke de una forma distinta a como lo hacías antes. Parece que pelearas por Rin.

─Lo malinterpretas.

─No ─Makoto tomó las bolas de papel y las abrió una a una─. Nunca te había visto hacer esto. Arrancar hojas de tu cuaderno porque un dibujo no quedó bien. Aunque para mí, todas son fotos exactas de Rin. Solo que... Bueno, le colocas el pelo diferente en unas, o le haces los ojos más pequeños en otras...

─No es Rin.

─Mira ─el castaño quitó el boceto de las manos de Haru y tomó el lápiz. Trazó suaves líneas sobre el papel y se lo mostró─. Esto tiene un nombre. Y es Matsuoka Rin.

Haru observó el dibujo con atención. Asintió suavemente antes de arrancarlo, arrugarlo y comenzar otro. Tal vez eso era lo que necesitaba para hacerlo bien. Saber que su subconsciente dibujaba a Rin. Makoto suspiró suavemente, desviando la mirada. No era muy agradable que, aun habiendo pasado la cantidad de tiempo que había pasado con Haruka, solo Rin pudiera causar todo tipo de emociones en él.

─ ¿Él va a venir hoy? ─preguntó acomodándose en la cama.

─Sí. En una hora y tres minutos ─los ojos verdes del castaño se ampliaron con sorpresa.

─Esto da miedo... Haru, ¿estás contando el tiempo? ─el pelinegro detuvo el movimiento del lápiz por unos segundos.

─Es un aproximado. Vi el reloj hace cinco minutos ─Makoto sonrió y negó suavemente con la cabeza.

─Nunca te había visto así por nadie. Tiene a tu mente tan ocupada que incluso olvidaste preguntarme como me fue en el ISC Returns. No es que esté quejándome ─añadió rápidamente ante la mirada del pelinegro─. Es solo que... bueno, tú siempre me lo preguntabas.

─Entiendo... Y, ¿cómo te fue? ─el castaño rodó los ojos.

─No finjas interés. Termina de dibujar ─Haru asintió, volviendo su atención al boceto─ ¿Qué crees que piense Rin cuando vea tantos dibujos suyos? ──preguntó después de un rato.

─No va a verlos. Faltan cuarenta y ocho minutos para que llegue. Y casi acabo este.

Makoto observó a su mejor amigo mientras éste movía la punta del lápiz por el papel. Lucía tan concentrado que, por un momento, se preguntó si el chico comenzaba a desarrollar una obsesión por Rin parecida a la que tenía por el agua. Tomó todos los papeles arrugados y los extendió, soltando un suspiro. Era imposible que Haru no se hubiese dado cuenta de que era Rin a quien dibujaba. En especial por la afilada sonrisa que plasmaba en la hoja. Se levantó con cuidado y buscó un sujetador de hojas en los cajones del escritorio del pelinegro.

Cuando por fin lo encontró y hubo acomodado las hojas para sujetarlas juntas, Haruka ya había terminado. Sostenía el cuaderno del boceto en sus manos y lo observaba atentamente. Makoto pegó la cabeza a la contraria, para ver la obra de su amigo. Suspiró.

Era perfectamente Rin.

Cada rasgo, característica y facción del pelirrojo estaba plasmada en ese papel. Haru debía conocerlo demasiado bien como para haberlo dibujado con tanta claridad. Incluso podía distinguir cierta aura que emanaba del papel. Como si Rin estuviese feliz. La sonrisa afilada, mirada burlona y cabello revuelto le mostraban a Makoto lo que Haru sentía por aquél chico tiburón, aunque estaba claro que el pelinegro no hablaría sobre ello.

El sonido de la puerta invadió el silencio, haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de Haru. Se levantó rápidamente y aventó sus cosas al escritorio mientras comenzaba a sacudir la cama.

─Ve a abrirle, Makoto. Yo arreglaré aquí.

─ ¿Eh? ─El castaño alzó ambas cejas─ ¿Planeas traerlo a tu habitación?

─Tal vez. No lo sé, él es el de los planes ─Haru detuvo sus movimientos y suspiró─. Bien, ya le abro yo.

Ambos bajaron las escaleras juntos mientras, Rin esperaba pacientemente afuera. Llevaba puesto el gorro que había comprado con Haru, pero comenzaba a darle algo de calor. De sus auriculares emanaba una suave música, casi inaudible. Rin tarareaba en voz baja cuando la puerta se abrió. No se sorprendió al ver a Makoto junto a Haruka, y, si lo hizo, no lo demostró.

─Hola ─musitó el chico.

─Hola, Rin ─contestó Haru.

─ ¿Vienes desde la Academia Samezuka? ─preguntó Makoto mientras Rin entraba a la casa. El pelirrojo se encogió de hombros.

─No exactamente. Sousuke me acompañó...

─No lo vi ─comentó el castaño. Rin rodó los ojos.

─Pues no. Quería ir conmigo porque sabía que vendría a lo de Haru, pero al final pude deshacerme de él. No soporto verlos peleando. Siempre dejándome en medio ─declaró el pelirrojo, sentándose en la salita.

Haru se sonrojó, recordando las palabras de Makoto, "Parece que pelearas por Rin".

─T... ¿Tienes hambre, Rin? ─preguntó Haruka. El aludido lo miró extrañado─ Puedo hacerte algo de comer...

─Ah... Tu solo haces caballa, así que... Me gusta tu miso.

─Lo prepararé ─el pelinegro dio media vuelta, caminando a la cocina, cuando recordó─ ¿Quieres también, Makoto? ─el castaño sonrió sintiéndose contrariado.

─No. Me voy a atender a Ren y Ran. Nos vemos mañana, Haru. Adiós Rin.

Cuando Makoto se fue, Rin sintió que sus músculos se relajaban. No era como si lo odiase. Aunque un poco. Era más por el hecho de que la relación que mantenía con Haru era muy unida. Y por otra cosa. Sí, aceptaba que estaba celoso.

Pasaron algunos minutos cuando Haru sirvió los platos y puso uno frente a Rin. El pelirrojo se sentía un poco frustrado. Haru le había insinuado en algún momento que el castaño se había declarado, por lo que el que estuvieran solos...

─Gracias─ se limitó a decir.

─De nada, Rin.

─ ¿Puedo preguntar algo? ─cuestionó el pelirrojo. Haru asintió. Su hambre había sido eliminada por sus nervios.

─ ¿Ya diste tu primer beso?

─No.

─ ¿Eh? ─la respuesta asombró a Rin. Eso significaba demasiadas cosas─ Pensé que tú y Makoto...

─Malinterpretas ─la sonrisa que Rin le dedicó a Haru fue una llena de burla e insinuación. El pelinegro desvió su mirada, sintiendo que sus mejillas arderían en cualquier momento.

─ ¿Te gustaría besarme a mí?

No sabía si Rin iba en serio o no. Tampoco podía distinguir si su mirada era burlona o intensa. Y no le importó.

Pegó sus labios a los contrarios con suavidad.

El sentimiento que lo embriagó fue algo nuevo, una torrente de emociones que se alojó en el fondo de su estómago e hizo que su piel se enchinase. Sintió que los labios de Rin se curvaban en una sonrisa, expresión que imitó, sorprendiéndose a sí mismo. No vio la confusión del pelirrojo, pero tampoco era una reacción que quisiera ver.

Era cierto que el cuerpo y la mente eran dos cosas distintas. Haruka estaba completamente de acuerdo. Era como si ambos diesen su opinión por distintos o el mismo propósito. Pero, en esta ocasión, su mente estaba nublada y su cuerpo no reaccionaba. Se sentía perdido. Y a la vez sentía que había nacido para ello.

Imitó el suave movimiento y disfrutó la leve presión que Rin ejercía sobre sus labios. Se entregó al olvido por un instante y se concentró en nada y a la vez en todo. Sentía que su mente vagaba en un limbo. Un limbo con dientes afilados, cabellos rojizos y mirada en llamas.

Se encontró a sí mismo tomando el control de aquél beso, posicionando sus manos sobre la piel ardiente de Rin, una sobre su brazo y otra en su cintura, mientras lo empujaba lentamente. Sus dedos fueron testigos del temblor que recorrió a su amigo mientras se tensaba e intentaba separarlo vanamente. Fue como si su mente se conectara en ese momento, haciendo un complot con su cuerpo. Pellizcó la cadera de Rin, haciéndolo dar un respingo.

─Oye, ¿qué...? ─El rostro del chico estaba sonrojado y se veía algo confundido, por lo que Haru tuvo que armarse de valor para aprovechar la situación que él mismo había creado. Pegó sus labios nuevamente, esta vez profundizando un poco el beso, atreviéndose a introducir su lengua en boca ajena.

Haru terminó por empujar a Rin y se puso sobre él mientras éste intentaba arrastrarse lejos por el piso. El ojicarmín luchaba por huir de la prisión en la que Haruka lo había encerrado al atraparlo con sus piernas y peso. Finalmente, como última opción, decidió usar un método más agresivo. El pelinegro parpadeó varias veces, sintiendo un ardor en la mejilla y mostrándole a Rin una expresión incrédula.

─ ¿Me abofeteaste? ─preguntó.

─ ¿Vuelvo a hacerlo, para que te quede claro? ─Rin observó a Haru fijamente, el pelinegro seguía sentado a horcajadas sobre una de sus piernas─ ¿Piensas quitarte de encima? De todas formas, ¿qué demonios estabas haciendo empujándome así y trepándote como una arpía? Pude haber muerto.

─No peso tanto...

─Muerto de miedo, imbécil ─El pelirrojo liberó su pierna y empujó a Haru lejos con el pie.

─No tienes que ser tan agresivo ─se quejó el pelinegro.

─Como sea, me ha quedado claro que no eres malo besando.

─Tú tampoco.

─Dicen que la experiencia hace al maestro ─Rin alzó ambas cejas repetitivamente, por lo que Haru frunció el ceño─. Lo leí por ahí.

─ ¿Cómo puedes estar orgulloso de ello? ─cuestionó acomodándose en la cama, luego añadió─ Yo no lo he visto en ningún sitio ─Rin se encogió de hombros.

─Tal vez estaba en inglés y tu estupidez para el idioma, o cualquier otra cosa, te impidió saber lo que significaba ─Haru rodó los ojos.

─Me insultas por el beso ─el pelirrojo asintió, de acuerdo.

─Te has aprovechado de mi hospitalidad. Ese beso tuyo fue una clara violación bucal a la privacidad personal ─Haru sonrió, mirando hacia otro lado y volteando la cara con el gesto.

─Una violación bucal que respondiste ─Rin se sonrojó.

─Sí... Bueno... Me sentí obligado. Creía que... que me matarías si no respondía a tus exigencias, eso.

Haru suspiró y ambos se dedicaron a comer. A Rin siempre iba a encantarle la manera de cocinar que Haruka poseía, pero no planeaba decírselo. Comió disfrutando cada bocado y, una vez acabado, observó al pelinegro con una sonrisa.

─Oye, ¿puedo decir algo?

─Sí.

─Bien ─Rin sonrió ampliamente y lo señaló─. Estás más expresivo últimamente. Más hablador y sonriente, ¿pasó algo? ¿Ya encontraste a alguien y no me has dicho?

Haru sentía que con Rin, cualquier cosa era fácil. Que su relación podía llevarse tranquilamente porque sus propósitos, gustos y metas eran muy parecidos. Por ello no le costaba sonreír, hablar e incluso reír. Solo si era Rin el que lo veía y escuchaba. Sin embargo, se limitó a decir.

─No lo sé ─el pelirrojo asintió, pensativo.

─Bueno, aunque no me agrade mucho la idea, debes poner en práctica lo que te he mostrado. El sábado vayamos a una cita doble. Te conseguiré a alguien.

─ ¿Y tú? ─Rin sonrió.

─Me acompañará Sousuke. Ya me debía una cita ─comentó. Haru apretó los labios, ¿por qué aquellos ojos rubí brillaban tanto por el grandulón?

─No ─exclamó.

─ ¿Por qué?

─No me agrada la idea.

─Entonces encontramos a alguien ese día y listo. Ve pensando bien en qué clase de persona te gustaría ─Rin se levantó y se dirigió a la puerta─. Busca algo decente, elegante e informal a la vez. Nos vemos el sábado. A la cinco en la fuente del centro comercial, ¿bien? Te enviaré un texto de todas maneras.

Cuando Rin se fue, Haru buscó la libreta de bocetos y volvió a la cama para abrirla a mediación. Acarició el papel con una sonrisa discreta.

Sí, ya había pensado en el tipo de persona ideal.

SSSSS

Haru no sabía que tan formal o informal debía ir. Suspiró mirándose al espejo, ¿enserio eso era amor? ¿Influía incluso en su manera de vestir? Se quitó la playera para colocarse mejor una camiseta negra. Se quedó con los pantalones oscuros ajustados que Nagisa le había sugerido en un mensaje y arregló su cabello con los dedos. Se colgó la cadena plateada que guardaba en uno de sus cajones y suspiró resignado. Tomó su celular, que últimamente usaba para comunicarse con Rin, para salir finalmente de su casa.

Caminó tranquilamente hacia el centro comercial, con la mirada fija en la pantalla pero sin dejar de prestar atención a lo que sucedía al rededor. Estaba un poco nervioso, pero eso nunca se mostraba en su rostro. Estaba a punto de entrar al lugar cuando su teléfono emitió una suave melodía.

"Llegué ;)"

Haru jamás entendería como una carita tan simple y sin sentido podía hacer que sonriera. Aunque tal vez no era el emoticón, sino la persona que lo había enviado. O que esa persona hubiera enviado ese emoticón. No lo sabía y no quería saberlo.

Se adentró en el Centro y se dirigió a la fuente. Rin estaba de espaldas, hablando por teléfono mientras tenía una mano en el bolsillo de su chaleco negro. Llevaba puesta una playera roja con un cuello triangular. Tenía cadenitas en los pantalones y llevaba puesto el gorro que habían comprado juntos. Rin se dio la vuelta y colgó la llamada antes de reparar en Haru.

─Whoa ─exclamó el pelirrojo dando una vuelta alrededor del ojiazul─. Estás bastante bien, pero... ¿porqué de negro? ¿Matarás a alguien y no quieres que se note? ─No, pero Rin si lo mataría por su elección.

─Era lo mejor que tenía ─se limitó a decir.

─Bien, bien...

─Tú también te ves genial.

─Bueno, soy Rin Matsuoka ─declaró sonriendo y escondiendo su rostro discretamente, consciente del efecto que las palabras de Nanase tenían sobre él. Dio unos pasos hacia atrás y extendió los brazos, llamando la atención de algunas personas─. Escoge, yo te diré si está disponible o no ─Haru pasó saliva, nervioso. Se acercó a Rin y puso un dedo en su pecho.

─Tú vas a ser mi cita... ─la sorpresa se plasmó en el rostro del pelirrojo, quien dejó caer los brazos y acomodó los mechones de cabello que caían sobre su cara, en un acto disimulado de vergüenza.

─Ese no era el plan ─murmuró. Haruka se encogió de hombros dando media vuelta y comenzando a caminar─. Espera... Haru...

─ ¿Cuál es tu relación de Sousuke? ─exclamó el pelinegro deteniéndose ligeramente enojado.

─ ¿Sou? ─Rin se mordió el labio, ¿qué era lo que debía contestar? Antes pensaba en él como un hermano, pero, recientemente...─ Bueno, no lo sé exactamente... Es mi mejor amigo. Y tú también...

─Mi mejor amigo es Makoto. No tú ─Rin se sonrojó, asintiendo.

─Ah... Lo siento, entonces.

─ ¿Saldrás conmigo?

─ ¿Como una prueba?

─Si así quieres llamarlo... De todas formas, si lo que te preocupa es que me enamore de ti, yo no podría... ─el corazón de Rin dio un vuelco. Haruka hablaba demasiado. Y no era que no le agradase el hecho, era más que nada por lo que estaba a punto de decir─ No podría enamorarme de ti en...

─Ya lo capté.

─No, Rin... No me entiendes, yo ya estoy...

─Bueno, ya cállate, ¿no? ─apretó los labios y suspiró con impotencia antes de susurrar─ Siempre es Makoto...

─No, Rin, en realidad intento decirte...

─Es un prototipo de cita, Haruka. Y aún siendo un prototipo tienes que respetar las reglas. Estás hablando de más, haciéndome sentir incómodo. Eso no se le hace a tu pareja ─Haru suspiró, rindiéndose. Ese pelirrojo siempre imponía sus sentimientos, estaba negándose a escuchar.

─Entonces, ¿saldrás conmigo? ─Rin se obligó a sonreír, como si ese chico no hubiese aplastado su orgullo segundos atrás.

─Sí. Te enseñaré a no meter la pata nunca más.

Si bien Haru era una persona poco habladora e indiferente la mayoría del tiempo, cuando salía con Rin podía cambiar por completo. Sonreía discretamente y se encontraba a sí mismo intentando hacer sonreír también al pelirrojo. Le encantaba su risa, su extraño sentido del humor, sus quejas, todo de él.

Emanaba un aura de atracción, según Haru.

Incluso se sentía extraño al darse cuenta que no podía ser el único que pensara aquello del despampanante pelirrojo. Sentía como si el pecho se le oprimiese y se sorprendió tomándolo de la mano con posesión. Al pelirrojo no le importó.

Ah, eran celos.

Quizá a él no le importaba porque tenía a Sousuke, esperándolo en su habitación y durmiendo cerca suyo todas las noches. Claro, mejores amigos.

Ahora estaban sentados dentro de un restaurant, esperando por la comida mientras Rin hablaba de algo y Haru escuchaba sin entender, gracias a los pensamientos negativos sobre la relación del pelirrojo con el grandulón. El ojicarmín suspiró colocando el codo en la mesa y recargando su barbilla en la palma de su mano.

─ ¿Te aburro? ─Haru negó─ Vamos, no me molestaré.

─No podrías aburrirme. Me encanta pasar tiempo contigo ─Rin desvió la mirada.

─Ah.

─Oye, lo digo enserio ─Haru intentó calmar su interior, respirando hondo, preparándose para lo que haría─. Rin, yo sé que no soy muy bueno expresando mis sentimientos ─el aludido se irguió, con un pequeño dolor en el pecho, ¿De verdad iba a jugar así de sucio o iba enserio?─. Y entiendo que dudes de mí. Cuando empezamos con estas... lecciones... Yo no pude evitarlo. Es decir... Verte con Sousuke fue algo de lo que me hizo reaccionar, yo en realidad creo que estoy enamorado de ti, no... Ya lo estaba. Solo que recién me doy cuenta... Y sé que la mayoría del tiempo tú solo me buscabas por competencia. Yo también lo hice. Porque amo nadar contigo y adoro ver tu rostro cuando me vences, o cuando dices que me vencerás a la próxima... ─la risita nerviosa que soltó sorprendió a Rin, quien apretaba sus propias manos por debajo de la mesa, sin saber que hacer─ Estuve la semana entera buscando una forma de decírtelo, pero ahora lo olvidé todo...

─Haru...

─Me gustas ─sentenció. Rin se mordió el labio, bajando la mirada. Era un idiota por no detenerlo desde el principio. No podía dejar que Haru jugara así con él. Era un prototipo de cita, Haruka no podía ir enserio. Nadie se declaraba en la primera vez que salían.

─Estoy saliendo con Sousuke... Lo estamos intentando... ─decidió decir.

─ ¿Qué? ─el pelinegro no mostró expresión alguna, pero su pecho se sentía extraño─ Pero hace un par horas dijiste...

─Sé que lo hice... No tenemos una relación oficial... Solo estamos probando...

─ ¿Entonces por qué me besaste? ─preguntó en voz baja, aunque en realidad quería gritarle. Rin, sintiéndose culpable, miró la mesa con impotencia.

─Yo no iba enserio... Estaba bromeando y cuando me besaste... pensé que tenía que responder porque era mi culpa ─murmuró cabizbajo─. Perdón... yo...

─No ─Haru apretó las manos, volviendo a su típica indiferencia─. No me pidas perdón.

─Pero... Debí decírtelo... Lo siento, yo en verdad... Demonios... Tú...

─Lo entiendo, Rin. De todas formas no era algo que yo no supiera. Y eso no significa que dejaré que el idiota ese gane. Quiero ser yo quien te proteja ─el pelirrojo se sonrojó. Haru solo era intenso cuando le gritaba, cuando lo reñía, pero ahora... Esto era nuevo. Frunció el ceño, cayendo en cuenta de lo que había dicho el pelinegro, ¿protegerlo? ¡Él no necesitaba protección!

─Haru...

─Solo respeta las reglas de la cita ─sentenció justo cuando la comida llegaba.