Nota: tendremos actualizaciones diarias por cuatro días ;)

Guest: los capítulos son cortos a propósito, aunque admitiré que el formato que tomé para la narración no deja mucho hueco para 'mostrar, no contar' - es algo a propósito, si sirve de consuelo. ¡Gracias por pasarte!


Naruto hacía mucho ruido. Cuando decía las cosas que le gustaban y las que no. Su entusiasmo era tanto contagioso como incitante al asesinato. Sasuke se consideraba a sí mismo un hombre paciente, con una alergia a acciones estúpidas y chorradas. Estaban hechos para pelearse. Sin embargo, como su sensei les indicó, hacerlo en medio de un entrenamiento importante no era la manera de solucionar las cosas.

Era un examen de campanillas, de forma figurada y literal. Se limitaría a quedarse de pie y ver qué hacían. Kakashi sería un objetivo estático: su objetivo sería distraerlo durante el tiempo suficiente como para obtener las campanas. No podían preparar una trampa, ya que no iba a moverse. Cuando le preguntaron por qué este tipo de entrenamiento tan particular, sonrió, pero no dijo nada.

Su equipo entero estaba dentro de un campo de entrenamiento, cubierto por un bosque, practicando para los Exámenes Chūnin. Kakashi les dijo que tenían la oportunidad de participar, pero sólo si demostraban que podían funcionar perfectamente como equipo.

Sakura era una ninja capaz, siempre y cuando tuviera el Sharingan para guiarla. Eso significaba que Naruto tenía que mantener ojo avizor y listo para moverse, pues sus compañeros no podían permitirse una separación. Se presentaron de forma algo brusca en la oficina de la Hokage e insistieron que les permitiera participar. Al fin y al cabo, podían entrenar perfectamente, y completar misiones de rango D fácilmente.

Un concurso de gritos más tarde, acabaron con este examen.

Se necesitaban el uno al otro más que otros equipos. Sasuke dependía de los clones de Naruto para obtener información, pues tenía que mantener su atención en dos cuerpos. Naruto era capaz de causar desastres por su cuenta, con sus ideas alocadas e impredecibles, pero no era tan bueno con planes mayores. Intercambiaban información para poder actuar.

Sakura dependía de ambos para guía y protección. Podría estar en blanco, pero confiaba en ellos sin dudar un ápice, y su entrenamiento la hizo una combatiente decente. Deshacía genjutsu por instinto, y no mostraba duda alguna, ni fallaba jamás cuando la victoria dependía de controlar chakra.

Kakashi pensaba que era interesante, la verdad. Ninguno de ellos había llamado a otro inútil en casi un año.