Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 6.

La Academia Samezuka se alzaba majestuosa frente a ellos. Estaba atardeciendo y el cielo anaranjado iluminaba el perímetro, acentuando las paredes blancas y elegantes al igual que los uniformes de los estudiantes que aún se paseaban por ahí.

Rin estaba parado junto a la puerta, con las manos metidas dentro de las bolsas de su chaqueta blanca. Miraba con desinterés hacia el piso mientras removía algunas piedrecillas. El corazón de Haru latía fuertemente dentro de su pecho mientras caminaba hacia él junto a sus amigos.

─ ¡Rin-chan! ─gritó Nagisa, atrayendo rápidamente la atención del pelirrojo, quien sonrió levemente, irguiéndose de inmediato.

─Hey ─musitó. Su mirada cayó en Haruka, quien tenía la vista clavada en él. Entrecerró los ojos antes de darse la vuelta y comenzar a caminar─. Ya pedí un permiso para que se quedaran aquí, por si se hace tarde. Saben que tenemos toque de queda, ¿no?

─Sí, es un internado, después de todo ─murmuró Makoto. Rin se detuvo y volteó a verlos, incrédulo.

─ ¿¡Y aún así insistieron en esta reunión!? ¡Pudieron esperar a mañana!

─Tú aceptaste ─señaló Haru, el pelirrojo lo miró con fastidio.

─Ustedes usaron a mi hermana para persuadirme. Ella es muy insistente.

─ ¡Rin! ─los ojos del aludido se abrieron con sorpresa.

─ ¡Sou-chan! ─Nagisa saludó enérgicamente, mientras Haru fruncía el ceño y el otro pelinegro corría hacia Rin.

─ ¿Por qué me avisas por un texto que pasarán la noche en nuestra habitación? ─A Haru nunca le había sonado tan mal una frase así.

─Porque no estabas en la habitación ─explicó Rin mientras reanudaba la marcha e instaba a los demás a seguirlo. Sousuke se puso a su lado y golpeó su cabeza.

─ ¿Seguro que hay un cerebro ahí?

Haru los observó, indignado. Su aura comenzaba a ensombrecerse, según Makoto. El pelinegro fulminaba a Sousuke con la mirada mientras éste bromeaba junto a Rin, quien reía quedamente. Era un desastre. Las cosas no debían ser así. Apretó los puños, resignado. Ya llegaría su momento con el pelirrojo. Tenía qué.

Un rato después, entraron al edificio residencial de la Academia. Rin los condujo hasta uno de los pisos superiores hasta adentrarse en un pasillo y quitar el cerrojo de alguna de las puertas.

─Siéntense donde quieran. Es bastante pequeño, lo sé ─murmuró mientras se sentaba en el piso y se recargaba en la pared, siendo imitado por Sousuke─. Pero ustedes insistieron en venir todos. Saben que sólo el capitán era necesario, ¿verdad?

─No iba a dejarte solo con Makoto ─murmuró Haru, sentándose en el piso frente a ellos─. Lo odias ─Rin frunció el ceño. El chico a su lado rió suavemente.

─No lo odio ─murmuró. Makoto miró el piso, suspirando.

─Pero...

─No lo odia. Tiene complejo de hermano y eso es todo ─el pelirrojo se sonrojó y golpeó a Sousuke con el codo. El ojiverde sonrió con vergüenza, comprendiendo la situación.

─Déjalo estar, Haru ─exclamó el castaño, sentándose en el piso y recargándose en la cama.

─ ¡No lo comprendo! ─Nagisa se dejó caer en la cama mientras Rei se sentaba a su lado─ Explíquense.

─Tal vez no nos incumba, Nagisa-kun ─el peliazul se acomodó las gafas con elegancia.

─No vinieron a hablar de eso ─Rin carraspeó y observó al capitán del equipo de Iwatobi. Makoto sonrió amablemente─ ¿Qué es lo que necesitaban?

─Bueno... Como sabrás, la temporada de frío está cerca. Las temperaturas descienden y queremos pedirte un favor.

─Prácticas en conjunto ─adivinó el pelirrojo juntando una pierna con su pecho y suspirando, pensativo─. Quieren nuestra piscina climatizada.

─Bueno... Sí, eso, exactamente.

─No. No puedo prometerles nada acerca de ello ─respondió poniendo el mentón en la rodilla─. Samezuka es bastante estricta. Lo único que puedo llegar a ofrecer sería... ─observó a Sousuke, quién inmediatamente sacó su celular y le mostró el calendario digital─ Ah... Quizá consiga permiso para los viernes a las tres, entrenamientos de dos horas. A menos que aparezca algún impedimento y no pueda estar aquí... Es decir, como capitán, debo ser yo el que supervise cosas así. Por lo que si estoy ausente, ustedes no podrían venir ─explicó tranquilamente mientras se levantaba y caminaba a su escritorio. La mirada de Sousuke siguió cada uno de sus movimientos. Él amaba a Rin. Siempre había sido de esa manera. Se complementaban. Desvió la vista a Haru, quien tenía los ojos clavados en su pelirrojo. Apretó los labios, tenía tantas ganas de golpearlo...

Rin se sentía algo nervioso. Sabía de sobra que Sousuke y Haruka emitían chispas entre ellos. Sentía la tensión en el aire cuando ambos estaban juntos. Y era consciente de que él, precisamente, era incapaz de hacer algo. Tomó su agenda y volvió a su sitio mientras desprendía el bolígrafo que ésta tenía integrada. Abrió la libreta y comenzó a pasar hojas.

─Vaya, eres un hombre ocupado ─murmuró Sousuke, inclinándose hacia él para ver la libreta─. No tienes ningún día libre entre trabajos, entrenamientos y yo.

─Eres un idiota ─masculló Rin, observando con atención las anotaciones─ ¿Por qué demonios pones tu nombre en mis días vacíos? ─el pelinegro se encogió de hombros.

─Me pareció una buena manera de invitarte a salir ─murmuró. Rin enrojeció y pegó las piernas al pecho para poner la libreta abierta en sus rodillas y así poder esconder su rostro.

─ ¿Te parece si anoto los días disponibles, Makoto? Ustedes solo decidirían si venir o no y tendrían que avisarme ─dijo el pelirrojo, carraspeando sutilmente. El ojiverde asintió.

─Me parece bien, Rin.

─ ¿Terminamos? ─preguntó Nagisa─ Tengo hambre.

─Ah, bueno, compré algo de pizza. Está en la cama de arriba ─respondió Rin. El rubio se levantó rápidamente y bajó las cajas de pizza, abriendo una de ellas para tomar una rebanada─. Eh... parece que no es tan tarde como pensé ─el pelirrojo dejó la libreta a un lado y bostezó mientras se estiraba─. Iré por las bebidas ─se levantó y caminó hacia la salida.

─Lo acompaño ─murmuró Haru.

─En todo caso, lo acompaño yo ─escupió el otro pelinegro. Rin rodó los ojos.

─Me acompaña Rei ─resolvió. El peliazul se encogió de hombros para después levantarse y salir detrás del ojicarmín.

─ ¡Sou-chan! ─exclamó Nagisa una vez que los otros dos se fueron─ ¡Estamos aquí para declarar la guerra!

─ ¿Eh? ─el aludido alzó una ceja y se cruzó de brazos─ Así que una guerra...

─Rin-chan no te... No, tú no mereces a Rin-chan ─declaró el rubio.

─Ah... Nagisa, creo que...

─Vaya, es esa clase de guerra ─dijo interrumpiendo a Makoto. Sus ojos cayeron sobre Haruka, sonrió ladino─. Resígnate. Rin es mi pareja. Me escogió sobre ti. Deberías perder toda esperanza...

─Actualmente es tu pareja, pero solo eso ─Haru se recargó a un lado de Makoto─. Yo haré todo porque eso cambie.

─Perdiste a Rin, Nanase. Limítate a aceptarlo. Ni tú ni tus amigos harán que eso cambie.

─Eso no puedes saberlo.

─Le ofrecí terminar. Si tú le gustabas, él se iría contigo. Pero se negó. Creo que sabes por qué.

─Eso es ahora ─interrumpió Nagisa─. Rin-chan siempre ha querido a Haru-chan.

─El siempre no es eterno. Ya no lo quiere. Pero si lo que deseas es jugar de esta forma, te lo concederé. Voy a demostrarte donde está el corazón de Rin. Mi Rin.

─No lo conoces ─exclamó Haru, levantándose. Sousuke lo imitó─. Rin es para mí. Te niegas a entenderlo.

─Yo he pasado mi vida con él. Incluso en Australia, Rin seguía contándome todo lo que a ti jamás te contaría. Tú eres quien no lo conoce. Eres tú quien se niega a entenderlo ─Haru no se inmutó. Se miraron fijamente durante largos segundos. Entonces el menor bufó.

─Rin ya estuvo enamorado de mí. Estoy seguro de que no lo ha olvidado ─sus ojos azules brillaron con furia─. Y no dejaré que lo haga.

Makoto se mordió el interior del cachete. Ese no había sido el plan. Bueno, sí lo había sido, pero no pensaba que las cosas llegaran a un enfrentamiento directo. Ellos solo querían poner las cartas sobre la mesa, pero Sousuke estaba esparciéndolas por todas partes. Ambos pelinegros se observaban fijamente, con la ira y decisión brillando en sus ojos. Entonces Nagisa cayó en cuenta.

─Sou-chan, ¿no eres solo un reemplazo? ─el rubio se levantó y alzó uno de los brazos del mayor antes de darle la vuelta, analítico─ Eres una copia de Haru-chan. Solo que más grande y fuerte. Tus ojos tiran a verde, pero siguen estando dentro del azul... ¿Cian, no? Algo como el Aqua...

─ ¿De qué hablas?

─ ¿Rin-chan no está contigo porque eres parecido a Haru-chan?

─No ─respondió una voz a sus espaldas. Rin entró a la habitación, en silencio, y puso las cosas en la cama para después tomar a Sousuke del brazo y fulminar a Nagisa con la mirada─. Estoy con él porque me gusta. Y nadie ─sus ojos cayeron en Haruka─. Nadie tiene derecho a interferir.

─Rin... ─Sousuke intentó entrelazar sus manos, pero el aludido lo empujó.

─No sé qué demonios tienen el uno con el otro, pero ya les he dicho que me dejen fuera de sus peleas. No soy ninguna especie de premio ─sentenció mirando a su novio. Volvió la vista a Haru─. Y no soy un objeto que puedes decidir simplemente tener.

─No dije que lo fueras ─masculló el ojiazul.

─Ya dejen lo que sea que por lo que están peleando, es bastante frustrante ─musitó ignorando el comentario de Haru─. Bien, ¿qué tal si comemos ahora?

La tensión era palpable para todos. Nunca habían querido que Rin los escuchase peleando. Por suerte, él era lo suficientemente tonto como para no caer en cuenta de que el motivo de su constante pelea era él.

Se encontraban sentados en el piso, rodeando las cajas de pizza. Comían y mantenían una charla superficial, guiada por Nagisa, sobre los diferentes tipos de queso que había en las pizzas. Todos sabían que habían metido la pata. Y el hecho de que Rin no estuviese comiendo lo remarcaba.

¿Creían que era estúpido?

No le agradaba la idea. Pero tampoco se los iba a negar. Había escuchado la mayor parte de la conversación, porque Rei había tirado las cosas en las escaleras y él había quedado estático en la puerta tras escuchar aquella patética discusión. Se sentía pésimo ahora que sabía que él era el meollo del asunto. Él era el problema. Suspiró. No sabía qué hacer.

Adoraba a Sousuke.

Pero Haruka...

Las cosas no funcionaban así. Uno no llegaba después de que la persona que lo amaba se hubiera rendido. Uno no podía poner su mundo de cabeza sólo porque había decidido que eso era lo que quería. Rin se había rendido y ahora no podía dejar a su mejor amigo. Él le gustaba mucho. Quería amarlo a él.

Así que se obligó a olvidar que Haru quería pelear. Se olvidó del revoltijo de emociones que había sentido. Se recargó en el hombro de Sousuke y suspiró. No lo mencionaría. De seguro había escuchado mal. Nadie se pelearía por él. Haru tendría que hacer a un lado el capricho que sentía de pronto por él.

─ ¿No vas a comer? ─susurró Sousuke, rodeándole los hombros con un brazo.

─Los premios no comemos ─se quejó. Sousuke rodó los ojos y levantó su mentón. Se lamentó internamente. Había hecho sentir mal a Rin. A él no debía importarle lo que Haruka dijese, pero aún así había intentado pelear y su amado amigo había resultado herido.

─Yo no veo un moño en ti. Por lo tanto, no eres digno de ser un premio ─el pelirrojo frunció el ceño y se acomodó para mirarlo cara a cara.

─Eso es... estúpido. Y de cierta forma es un insulto ─el pelinegro sonrió con esa sonrisa que Rin adoraba. Imitó el gesto, olvidando su enojo, y le golpeó el estómago con el codo─. Te perdonaré por esta vez, Sou-chan ─el aludido se llevó una mano a la boca y comenzó a reír.

─ ¿Sou-chan? ¿Es enserio, Rinrin? ─el pelirrojo arrugó la nariz y bufó.

─No me llames Rinrin... y deja de reírte ahora. Nagisa te dice Sou-chan y no te convulsionas así.

─Hazuki es Hazuki ─Sousuke miró los brillantes ojos carmesí de su novio y sonrió─. Rin-chan es Rin-chan.

─Sou es idiota en inglés, ¿sabes? ─el aludido soltó una carcajada.

─ ¡No soy tan idiota como para creerme eso! ─gritó en un susurro. Ajenos a la realidad, no se dieron cuenta de que el equipo Iwatobi los observaba de reojo, intentando seguir hablando de cualquier cosa. Haru se sentía algo perdido... ¿Qué demonios era esa faceta de Rin? ¿Estaba bromeando o coqueteando?

─Yamazaki-senpai... Usted me gusta mucho ─Dijo Rin agudizando la voz. El pelinegro rió divertido.

─Lo recuerdas.

─Sí, ella era una zorra.

─Ah, ¿una zorra? ─el pelirrojo se acomodó contra él y juntó sus manos, alzándolas para poder analizarlas.

─Por no decir alguna cosa más vulgar. No es como si ella no supiera que estabas conmigo. Dios... No es como si fuera un secreto. Incluso la vi mirándonos de la mano. Es decir... ─bufó─. Creyó que iba a cambiar algo solo porque... ─Se quedó callado, ¿no había hecho Haruka lo mismo? Vaya... Ahora entendía un poco el cómo se había sentido Sousuke.

─Rin... ─susurró en su oído─ ¿Estás seguro de esto? Si tú quieres a Haru... ─el pelirrojo lo encaró y entrecerró los ojos.

─Ya deja eso. Habíamos hablado, ¿no? ─el pelinegro sonrió sutilmente.

─Es que hablas tanto que ya no me acuerdo ─Rin rió en voz baja. No pudo evitarlo. Juntó sus labios suavemente con los contrarios. Sousuke lo tomó por la cintura y devolvió beso.

Haru sintió sus mejillas arder. Una parte de él murió durante los segundos que aquél beso había durado. Y lo entendió. Lo que Sousuke le había dicho era verdad. Tenía la ventaja y eso solo significaba una cosa.

Debía luchar el doble.

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