Señuelo. ¡Habían tenido la cara de usar a Sakura como un señuelo!
Cuando Kakashi la vio cargando a través de campo abierto, pensó que Sasuke se había rendido a sus tentaciones. No, Naruto habría sido muy ruidoso con sus quejas. Lanzó un kunai hacia ella, pesadamente, para comprobar su teoría. Sakura estaba esquivando antes de que acabara de mover la mano. El Hatake no pudo evitar sonreírse.
Por detrás, un clon de Naruto fue arrojado hacia él. Kakashi se agachó y lo dejó volar por encima de él, hacia Sakura. No lo derrotarían de esa manera. Podía oír y oler mejor que ellos, no lo pillarían desprevenido simplemente atacando desde distintos ángulos.
Sakura hizo unos pocos signos manuales de forma robótica, como si fuera un ejercicio practicado, sin mucha alma tras el movimiento. Rompió el clon con un kunai propio, haciéndolo estallar en una humareda. Bastante grande, de hecho. Kakashi tenía que admitirlo, apilar clones en el mismo espacio era inteligente, pero eso significaba que el Sharingan de Sasuke estaría cegado.
Más de ellos estallaron a su alrededor, haciendo que fuera más difícil determinar la posición de nuevos ataques. Kakashi escuchó atentamente, y tuvo que esquivar hacia atrás un instante después. Para su sorpresa, seguía siendo Sakura. Moviéndose con un estilo que no era suyo. No podía ejecutarlo perfectamente, pero lo confundió.
La chica no debería haber sido capaz de moverse, no sin el Sharingan para darle información visual. Sasuke no debería de ser capaz de ver a través del humo. ¿Cómo…?
Era rápida. Habían entrenado para mejorar su velocidad y esquive, pero no la había visto moverse así antes. No estaba bien… Y para su sorpresa, no era un genjutsu o henge, bajo el cuál Sasuke podría haberse escondido. Era ella de verdad, usando posturas que sólo un Uchiha debería conocer. Ejecutando movimientos que requerían un Sharingan.
No es que fuera lo suficientemente veloz como para ser un problema, no, pero no tenía ni idea de qué estaba pasando. La velocidad de Sakura era suficiente como para mantenerse en la batalla, al menos mientras no se la tomara muy en serio. Y esto, junto a su confusión, era el primer paso para caer en una trampa.
