Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!
Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.
Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.
Título: Cómo robar un uke
Autor: MikaShier
Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;
SSSSSSSSSSSSSSSS
Capítulo 7
¿Por qué Rin se veía tan feliz? ¿Por qué reía de esa manera? ¿Por qué esa mirada era para Sousuke?
Eran preguntas que Haru no podía responder. Ya lo había dicho antes, y seguiría diciéndolo. No le gustaba el aura que Rin emanaba cerca de Sousuke.
Era como si se encerraran en una burbuja y lo dejaran fuera.
Haru no quería estar fuera.
Así que, sentado en la salita de su casa, comenzó a idear un plan. Había muchas cosas que sabía que a Rin le gustaban. Y muchas cosas que le darían puntos en su corazón. El problema era el cómo atacar sin que el pelirrojo pensase que quería comprarlo. Tamborileaba en la mesa con los dedos cuando algo se iluminó en su mente.
Una carta.
Recordaba que un día Rin había mencionado que las cartas le gustaban, porque parecían románticas. Fuera del cliché de las flores, Haru pensaba que las cartas eran únicas. Podías expresar tus emociones ahí. Y eso era lo que estaba por hacer.
Pensó que tal vez Makoto podría ayudarle, pero descartó la idea de ayuda ajena cuando cayó en cuenta de que eran sus sentimientos los que debían ir plasmados, no otros.
Pero para empezar, había dos cosas que debía aclarar en su mente y una que debía borrar.
Tenía que deshacerse del recuerdo del beso que Rin y Sousuke habían compartido, junto a todos los sentimientos de celos, furia y decepción que se habían albergado en su interior.
Debía entender que, aunque no lo aparentara, Rin era una persona frágil y cualquier metida de pata podía ocasionar que el pelirrojo saliera herido.
Y por último, era su obligación aclarar todos los sentimientos buenos que tenía por él. Los valores que pensaba que representaba y sus ventajas.
Una vez consciente de todo lo que tenía por decir, su bolígrafo no se detuvo. Las horas pasaban y cada vez aumentaba un poco más las bolas de papel, bocetos de su carta "perfecta".
Supo que había terminado cuando no tuvo que tachar más palabras. Cuando todos sus sentimientos quedaron escritos en una texto de poco menos de una cuartilla.
Ahora debía reunir el valor suficiente para enviarla a Samezuka. Encontrar una manera de que llegara a manos de Rin y no de Sousuke. Y, bueno, no quería dársela en persona, era mejor que el pelirrojo lo rechazara discretamente y no en su cara.
Mientras esperaba por una solución, guardó la carta en el cajón junto a los dibujos que había hecho sobre Rin y se puso los zapatos para salir de casa. Tenía algo que hacer.
SSSSS
─Eh... hola, Haru.
─Hola, Rin.
Se encontraban en una cafetería en el centro de Iwatobi. Rin lo había llamado para decirle que aún lo ayudaría a enamorarse... De alguien que no fuese él.
Esa era la oportunidad que Haru tenía para hacer que Rin volviera a amarlo. Para hacer sus movimientos.
¿Coquetear? A Haru no se le daba. El otro día Rin le había dicho que parecía querer seducirlo. Y él no quería seducirlo, quería amarlo libremente. Así que se limitó a sentarse cerca de Rin y mostrarse atento. Transformaría esa tarde de lecciones en una cita y el pelirrojo no se daría por enterado.
─Mira, Haru ─Rin lo miró a los ojos─. No sé qué es lo que pasa por tu retorcida mente, pero la broma que hiciste el otro día sobre tú fijándote en mi no fue nada buena. Así que te agradecería que no juegues conmigo.
─Eh... Sí ─Haru no había estado escuchando. Cuando vio el carmesí del iris del pelirrojo, había comenzado a preguntarse por qué no lo notó antes, ¿por qué había tenido que esperar a que otra persona lo conquistara?
─Gracias ─Rin sonrió, algo aliviado. Uno de los meseros colocó un par de tazas frente a ellos. El pelirrojo agradeció y se inclinó hacia adelante. Haru lo evaluó y apretó los labios. Que Poseidón lo perdonara. Estiró un brazo y sacó la billetera que sobresalía del bolsillo del chaleco de su amigo para guardarla en su pantalón.
─Y... ¿Qué haremos hoy? ─preguntó con indiferencia, como si no hubiese cometido un delito segundos atrás.
─Bueno... No lo sé... ¿Definir más tus gustos?
─Enserio no sabes lo que haces, ¿verdad? ─Rin rodó los ojos.
─Me enamoro y ya ─Haru suspiró y tomó su café.
─ ¿Puedo proponer algo yo? ─el pelirrojo lo observó y asintió cautelosamente.
─Ajá.
─Vamos a un acuario ─propuso antes de beber de su taza.
─No sé en que ayudaría eso... ─el ojiazul clavó la mirada en él.
─Si encontramos a alguien en un acuario, eso significaría que tenemos algo en común.
─B... Buen punto ─Rin se sonrojó. Era un idiota. Obviamente Haru tenía razón, incluso parecía saber más técnicas sobre como enamorarse que él. Se preguntó si simplemente estaba entreteniéndolo mientras Makoto estaba trabajando... Aunque los domingos no había club... Bien, era oficial: Estaba demasiado confundido como para aclarar sus ideas.
¿Y cómo no estarlo?
En un inicio, Rin había convencido a su madre de cambiarlo de la primaria Sano a la primaria Iwatobi. Él quería nadar con Haruka y eso lo había motivado, pero no se lo diría a su madre, la había convencido de alguna otra manera.
El pelirrojo había hecho de todo. Incluso se le había pegado como un chicle, pero Haru siempre era tan indiferente que decidió rendirse. Entonces la oferta de Australia llegó a él y, como no tenía nada que lo atase, decidió marcharse, dando por concluido su encaprichamiento con el pelinegro.
Haru siempre había sido mejor que él. Y, para alguien con un espíritu de competitividad como el de Rin, eso podía ser devastador. Incluso había influido en que el pelirrojo pudiera "superarlo". El año anterior, una tormenta de sentimientos encontrados se había instalado en Rin, menguando únicamente cuando ganó aquella carrera de relevos, a pesar de haber sido descalificado. Sin embargo, su corazón se aceleraba por ese pelinegro imperturbable.
Y entonces Sousuke había aparecido. Y todo había marchado tan bien... Incluso dejó de sentirse nervioso frente a Haru. Su corazón comenzó a latir por su mejor amigo también y, cuando se vio correspondido, se dijo que no necesitaba más. Tal vez no estaba enamorado del todo, pero lo estaría.
Y sí, Rin se sentía como una zorra adolescente por estar embobado con dos chicos. Aún si eso no significaba que quería estar con ambos. Se sentía mal consigo mismo. Y había escogido a Sousuke.
Y, por el momento, se negaba a cambiar de opinión.
─Bueno, vamos. Sólo déjame pagar...
─Yo pagaré ─respondió Haruka, ocultando una sonrisa traviesa.
─No te preocupes, yo... ─Rin, asustado, se levantó y esculcó en su chaqueta para luego proceder con sus bolsillos─ Mi cartera...
─ ¿La olvidaste? ─Rin suspiró.
─Eso espero...
─Ya pago yo y vamos al acuario...
─Vayamos cuando tenga dinero conmigo... ─Haru negó.
─Iremos ahora. Me lo debes, por instruirme mal.
Rin se sintió nervioso durante todo el trayecto hacia el acuario. Caminaba con la mirada gacha y rubor en las mejillas. Le avergonzaba aceptar algo así. Se convenció de que estaba bien, que ya se lo pagaría después, así que continuó andando a lado de Haruka.
El pelinegro sentía cierta emoción mientras observaba a Rin. El pelirrojo era muy fácil de engañar y eso le alegraba. Aunque el tener la billetera de al chico que quería como suyo en el bolsillo lo hacía sentir un poco mal.
Cuando entraron al acuario, Rin quedó embobado. No era como si nunca hubiese ido a uno, pero la estructura de aquél lugar era sumamente encantadora. Grandes paredes de cristal grueso y transparente contenían miles de peces de muchos colores. Incluso había flora del océano. Bueno, Rin no había visto algo tan inmenso.
─Anda, ya paga ─Exigió el pelirrojo, impaciente por salir de la fila y vagar libremente por el lugar, que destilaba una luz azulada. Haru sonrió y comenzó a sacar el dinero con más lentitud, obteniendo una mirada divertida de la encargada─. Eres tan lento ─se burló desesperado, dejando caer la cabeza en el hombro contrario. La respiración del pelinegro se cortó momentáneamente, sintiendo un cosquilleo en la punta de sus dedos. Rin acomodó su barbilla y miró el dinero─. Ya está, solo dáselo ─Haru obedeció. La chica tras el mostrador, un poco apenada por la escena, contó el dinero con rapidez y entregó las entradas.
─Disfruten el paseo. En el restaurante del jardín interno hay un descuento de pareja en platillos dobles─ Haru sonrió internamente, qué conveniente.
─No somos pareja ─Rin, sonrojado, se alejó del pelinegro y lo señaló─. Él está disponible.
─Gracias ─masculló Haru, tomando al pelirrojo por el codo y jalándolo tras de sí, dejando un poco confundida a la empleada─. Hablaste de más, idiota.
─Pero... Estaba nervioso. Lo siento ─dijo apenas, consciente de lo ridículo que había sonado.
─Bien, pero vas a tener que tomar mi mano.
─ ¿Eh? Eso es estúpido, Nanase ─respondió torciendo el gesto. El aludido se encogió de hombros, deteniéndose en uno de los estanques y observando un pez que nadaba cerca del cristal─. Tengo novio...
─Vaya, eso también es estúpido ─Rin no contestó, él también lo había pensado: había sonado ridículo─. De todas formas, tengo hambre y tendré que pagar por dos comidas, así que quiero ese descuento.
─No tengo que comer, Haru.
─Quiero el descuento, así que limítate a tomar mi mano ─el pelirrojo masculló en voz baja mientras entrelazaba sus manos─. No me maldigas en inglés.
─Tú no me mandas, ¿sabes?
─El insulto no cuenta si no lo entiendo, ¿sabes? ─Rin chistó y miró el acuario.
─Esto es tan romántico ─musitó suspirando. Haru bajó la barbilla y apretó los ojos con fuerza. "Vamos, Rin. No lo digas" rogó en su interior─. Ojalá Sousuke hubiese venido ta... ¡Ow! ¿¡Por qué me pellizcas, imbécil!?
─No digas su asqueroso nombre ─no permitió que el pelirrojo se defendiera, lo jaló con fuerza y lo arrastró por el largo pasillo rodeado de agua.
SSSSS
Bien, Haru tenía ganas de besarlo. La emoción en los ojos del pelirrojo lo tenía embelesado. Casi no había prestado atención a los animales acuáticos, pues prefería estudiar a esa criatura rojiza que se aferraba de su mano con una fuerza inconsciente mientras sonreía y señalaba uno de los peces tras el cristal. Casi lo podía ver con una linda colita de perro meneándose detrás de él. Sonrió, guardando la imagen mental.
─... El Koi es de la era de yayoi, ¿lo sabías? Dice que son originalmente de China, pero se importó a todo el mundo y es conocido como Carpa China. Es bastante bonito, ¿no? Venden muchos de estos en los festivales, creo. O unos muy parecidos, si no es así... ¿Se comerá?
─ ¿Cómo sabes eso? ─Rin lo miró incrédulo y pegó un dedo en el cristal.
─Esto es un letrero informativo, grandísimo idiota.
─Ah... ─Un chico de su edad con una pequeña niña que se encontraba a su lado, rió discretamente mientras Haru se sonrojaba. El pelirrojo ladeo la cabeza y le sonrió a los desconocidos.
─No se preocupen, no es tan estúpido normalmente ─La niña sonrió.
─Mi hermano también es estúpido cuando está con su novia ─declaró la pequeña. Rin rió, encogiéndose de hombros.
─Bueno, los bonitos atontamos a la gente ─dijo estando de acuerdo.
─Oye, eso no es algo que se le dice a cualquiera ─murmuró el otro, regañando a su hermana─. Lamentamos esto. No queríamos que nos escuchara burlándonos de su pareja ─Haru asintió.
─Da igual. Vámonos Rin, tengo hambre ─el pelinegro sostuvo el brazo del contrario y lo jaló mientras éste se despedía de la niñita.
─ De verdad, Haru, ¿en qué estás pensando? Has estado muy distante. Creo que ni siquiera prestaste atención al rededor.
─Nada. Vamos a comer ahora, Rin.
A Haruka le hubiera parecido bueno el responder con la verdad, "estaba pensando en ti, Rin, y en lo mucho que quiero besarte", pero la voz del pelirrojo diciendo "tengo novio" calaba en su mente. Suspiró en voz baja y caminó hacia el jardín interno, con Rin siguiéndole el paso.
El pelirrojo no se atrevía a decir nada. Haru lo jalaba con fuerza e incluso había estado a punto de tropezar varias veces. Bueno, sí, había estado hablando de más e incluso había insinuado que su apariencia lo embobaba, así que no tenía derecho a quejarse.
─Vas a tener que besarme, para demostrar que somos pareja ─Rin se detuvo en seco. Haru no se atrevió a mirarlo, estaba sonrojado ligeramente.
─Debes estar bromeando.
─Me lo debes, por avergonzarme así ─el pelirrojo negó.
─ ¡No me agradan tus bromas!
─ ¿Piensas que nos creerán sin una demostración? Somos dos hombres.
─No tengo que comer... No necesitas un descuento...
─Quiero un descuento. Sólo obedéceme.
─No ─Rin se tapó el rostro en un gesto desesperado mientras sentía la sangre acumularse en sus mejillas─. Además... Se supone que buscaríamos a tu pareja...
─Y tú te has limitado a pegarte a todos los estanques. Me debes esto, solo una vez, Rin.
─Sousuke...
─Dejaré que me golpee si es necesario ─musitó encogiéndose de hombros.
─No quiero que te golpee ─Haru lo observó y quitó las manos de su rostro. Rin tenía los ojos llorosos y las mejillas completamente rojas. Haru guardó esa imagen, mientras sentía la sangre hervir en su interior.
─Bien, bien. Veamos que nos dicen.
Según una de las empleadas, el descuento funcionaba de la siguiente manera: Si venías con tu pareja, debías sentarte en una de las mesas adornadas con corazones y el descuento te sería ofrecido. Haruka y Rin hicieron lo indicado, a pesar de que el último deseaba que la tierra lo tragase.
─ ¿Sus parejas? ─musitó uno de los meseros. Haru señaló a Rin.
─Él es mi novia ─el pelirrojo lo golpeó.
─ ¡No soy una chica! Y en todo caso, la novia eres tú ─gritó en un susurro. El mesero enarcó una ceja.
─ ¿Qué clase de broma es esta? Si sus parejas no vienen, entonces debo pedirles que vayan a otra de las mesas.
─Somos pareja ─Haru lo observó con indiferencia.
─ ¿Puede demostrarlo? ─retó el mesero.
─Claro, aunque es molesto que sea tan morboso ─el pelinegro tomó a Rin por las mejillas, quien se sonrojó completamente y siguió con el juego.
─ ¿Está bromeando? Esos dos han estado de melosos durante todo el recorrido. Mi hermanita esta traumada ─interrumpió una voz. Haru nunca había odiado tanto a un desconocido.
─ ¡Él pone una cara de estúpido cuando ve a el rojo! ─Rin entrecerró los ojos, ¿enserio lo llamaron "el rojo"?
─Disculpe las molestias ─irrumpió otra voz, una chica con el mismo uniforme de mesero observó al chico que los atendía─. La gerente dice que les des el descuento, ¿bien? Ahora, sé amable.
─ ¿Quieren sentarse aquí? ─preguntó Rin, sonriendo. El chico se encogió de hombros y se sentó frente a él, junto con su hermana. La orden fue tomada y el mesero se fue avergonzado. A Haru ya no le hervía la sangre por Rin. Ahora estaba enojado, ¿enserio ese pelirrojo tenía que arruinar todos sus movimientos?
─Son gay ─dijo la niña. Rin asintió enérgicamente.
─ ¿Les molesta?
─No, en realidad. Mi novia es... algo así como una fanática histérica de lo homosexual. Y a mí no me afecta quién le guste a quién. Aunque nunca había visto una pareja como ustedes. Son entretenidos, ¿estaban en una cita?
─No ─contestó Rin. Haru miró hacia otra parte.
─Vaya ─dijo el desconocido, mirando al pelinegro con una sonrisa divertida─ ¿Y tú estabas en una cita?
─Cállate.
─A él le gusta el rojo, ¿verdad, hermano? ─Rin la fulminó con la mirada.
─Matsuoka Rin. No el rojo, niñita ─la pequeña arrugó la nariz.
─Ryou Rin. Te llamas como yo, ¿eres niña también? ─Haru rió suavemente mientras las mejillas del pelirrojo volvían a sonrojarse por enésima vez.
─ ¿Eres niña, Rinrin? No me enteré.
─ ¡Cállate, Haruka! ─la sonrisa del aludido se borró.
─No me llames por mi nombre completo.
─No me llames Rinrin.
─Rin-chan.
─Haru-chan.
─Hermano, creo que son idiotas ─el chico asintió.
─Bastante idiotas ─le tapó los ojos y la pegó a él─. No los mires, puede ser contagioso.
─De todas maneras, eres como una chica, Rin.
─Que no.
─Sí.
Siguieron discutiendo hasta que la comida llegó, e incluso durante el tiempo en que comían, seguían peleando por cualquier cosa. Haru sentía una gran alegría en su pecho. Le gustaba el rostro enojado del pelirrojo y la necedad con la que defendía sus puntos de vista. La ternura con la que miraba a la niña frente a él mientras discutía con ella también y la risa que soltaba cuando el desconocido lo insultaba. A Haru no le afectaba que aquél chico estuviese molestándolo por haberse dado cuenta de sus intenciones, siempre y cuando Rin tuviera esa mirada divertida en su rostro. Haru soportaría cualquier burla dirigida a su persona si era por ese pelirrojo.
Estaba jodidamente enamorado.
SSSSSS
¡Lo siento! Subí el archivo y se convirtió en un html o algo así... Espero que ya no se vea así. Gracias por sus Reviwes! Tomaré en cuenta sus sugerencias y opiniones!
