Sasuke fue lanzado al interior del humo, por uno de los clones de Naruto. Eran increíbles para maniobrar en el aire sin mucho ruido. El ruido de fondo constante de sus explosiones hacía difícil detectar un susurro de ropas.

Sabía que no serían capaces de robar una sola campanilla si no atacaban a matar, pero no estaban bajo ninguna prisa para empezar a usar los golpes fuertes. Sasuke quería ver cómo de lejos iría Kakashi. Naruto estaba esperando su señal. Podía ver lo que Sakura estaba haciendo, y se preguntó qué pensaría Kakashi del jutsu que estaba utilizando en ella.

Estaba controlando su cuerpo, perfectamente consciente de cada músculo movido y el desplazamiento de cada parte de su cuerpo. Él recibía la información visual y provocaba las reacciones por ella. Era sólo posible a través de su extraña conexión, mediante el Sharingan, y parecía ser un residuo de su tiempo como prisionera. Era extraño, como controlar un maniquí sin tener que mover hilo alguno, pero funcionaba.

Kakashi pensaría que Sakura era una distracción. Ya había sido confundido por el hecho de que ella seguía luchando, y pensaría que no era capaz de hacer mucho por su cuenta. Esperaría un ataque de los otros dos genin. Y se equivocaría: si el plan iba bien, ella sería la que le robaría las campanillas.

Naruto estaba utilizando un jutsu derivado de sus invenciones. Era muy bueno creando los jutsu más extraños. Podía sentir a través del humo: estaba cargado con su chakra, después de todo. Kakashi no notaría la diferencia, pues el aire ya estaba sobrecargado. Era muy poco eficiente, pero el Uzumaki tenía las reservas para lograrlo. Era un juego de niños para él.

Una vez Sasuke diera la señal, el ataque de veras empezaría.