Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Llamada a media noche
Quinn sabía mejor que nadie que había días buenos, días malos y días en los que mejor no haberse levantado de la cama, y aquel era uno de estos últimos. Para empezar tuvo que acabar su ducha, a primera hora de la mañana, con agua helada porque la caldera decidió dejar de funcionar en mitad de la misma. Se quemó al preparar el desayuno, el cuál acabó chamuscado mientras ella buscaba algo helado en el congelador para aliviar el dolor de la quemadura, y para rematar la mañana, sin ni siquiera salir del apartamento, Beth la llamó en plena rabieta contra Shelby y acabó volviéndose contra ella cuando no se puso de su lado. Era su primera pelea y no lo estaba llevando muy bien, pero aun así tuvo que olvidarse e ir al estudio, donde tuvo el único momento de paz con Julie asegurándole que lo de Beth estaría solucionado antes de que acabara el día, que ella se peleaba casi a diario con Sally y solo eran cosas de la edad. Quinn confiaba en que solo fuera eso y que la tarde mejorara.
Pero no fue así. Un dolor insoportable de cabeza la acompañó hasta la universidad y allí creció con la insistente y molesta presencia de su ex, aun no entendía que hacia allí, o sí, pero prefería ignorarlo igual que intentaba hacer con ella.
Al llegar a casa el dolor persistió, el quemazón en su brazo izquierdo no dejaba de recordarle su desastre inicio del día, no había podido hablar con Beth porque la niña seguía enfadada y castigada, y para colmo de males no podía llamar a su novia porque estaba, quien sabe dónde, con esa tal Mel y sus amigos.
Mel, Mel, Mel…en la última semana Rachel había salido con la chica y sus amistades en tres ocasiones. Tres noches seguidas hasta las tantas y sin preocuparle que al día siguiente tuvieran ensayo. Confiaba en Rachel y sabia, con toda seguridad, que si cualquier día fallaba en un ensayo, una sola línea o una entrada segundas más tarde, acabaría con aquellas salidas, no era eso lo que le preocupaba, era la compañía. No quiso sacar conclusiones precipitadas la única noche que compartió con la chica pero verla inhalar aquella sustancia blanca, a escondidas en aquel local, no causó muy buena impresión en ella. Y aquella noche confirmó sus sospechas.
No eran ni las once de la noche cuando la rubia ocupó su cama dispuesta a dormir y no despertar hasta la mañana siguiente, y esperaba que con mejor pie que aquel día que acababa siendo un desastre. Julie se había equivocado por completo, y al día siguiente se lo dejaría bien claro con un gran ´te lo dije´, porque hablar con Beth aquella noche no solucionó nada, bueno si, para que la niña le gritara, pero ella no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer y mucho menos después de saber el motivo de la pelea entre su hija y Shelby. ¡Un chico! David, 13 años, un rebelde sin causa y desde aquel momento, el chico más odiado por la rubia, porque sí, puede que solo hubiera visto a su niña un puñado de veces en los pocos meses que llevaban conociéndose pero era SU niña, solo tenía 12 años, no podía estar pensando en chicos, aun no. No estaba psicológicamente preparada para eso.
Pero algo, o mejor dicho, alguien, estaba dispuesta a hacer que su día empeorase un poquito más.
Quinn tenía por costumbre apagar su teléfono durante la noche, era algo que había hecho desde que, por primera vez, sus padres le compraran un móvil, había sido una condición impuesta por ellos y hasta hacia poco la había mantenido mas por comodidad que por otra cosa. Pero desde que Rachel no estaba y especialmente desde que su hija estaba en su vida, eso había cambiado. Nunca podía saber cuándo iba a haber una emergencia. Y aquella noche el teléfono sonó.
¨ ¿Rachel?¨ Preguntó aun habiendo visto el nombre de su chica en el identificador. ¨ Rach¨ Insistió por segunda vez y la llamada se cortó alarmando a la rubia.
El teléfono volvió a sonar antes de que ella pudiera llamar. ¨ ¡Quinn!¨ Escuchó decir a la diva y frunció el ceño. Claramente su novia había bebido pero no tuvo tiempo de reprocharle nada o molestarse porque Rachel se adelantó. ¨ Ven a por mí, Quinn¨ Le pidió y la rubia sonrió a pesar de la angustia en su voz. Le gustaba saber que su novia aun la necesitaba y confiaba en que estuviera exagerando con aquella llamada.
No lo hacia. Y Quinn lo supo cuando escuchó un pequeño sollozo al otro lado.¨ Rach ¿Dónde estás?¨ Preguntó preocupada.
¨ No lo sé¨ Fue su respuesta para desagrado y preocupación de la rubia.
Aun así ella intentó mantener la calma. ¨ Cielo, piensa un poco ¿estás en algún club?¨ Le preguntó suponiendo que así era por la música que podía escuchar de fondo.
Pero la repuesta de Rachel la llevó al borde de la histeria. ¨ No, es…es la casa de alguien, no sé don- donde… Quinn tienes que venir, hay mucha gente y no… no conozco a nadie¨ Se le quebró la voz en su última confesión, y no hizo falta nada más para que su novia saliera de la cama, pero inmediatamente volvió a tomar asiento e impotente golpeó el colchón con rabia. Rachel estaba quien sabe dónde rodeada de extraños y ella no podía hacer nada.
¨ Rachel, ¿Dónde está Mel? ¨ Tanto como le desagradaba la chica sabía que la morena había acudido allí con ella y que posiblemente era su única solución. Aunque no confiaba en ello.
¨ No lo sé¨ Dijo confirmando las dudas de la rubia. ¨ Íbamos a ir al club pero tenía que pasar por la casa de un amigo y… no la he vuelto a ver¨ Dijo muy despacio haciendo un gran esfuerzo, algo que no pasó desapercibido para Quinn.
¨ ¿Cuánto has bebido?¨
¨ ¡No lo sé! ¡No sé nada! ¡Ven de una maldita vez!¨ Le gritó cada vez más nerviosa.
Quinn suspiró armándose de paciencia. ¨ Esta bien, tienes que calmarte cielo¨ Le pidió con toda la dulzura que le fue posible dentro de su propio nerviosismo, mientras buscaba el teléfono de casa para llamar a la única persona que podía ayudarle, o eso esperaba. ¨ No cuelgues ¿sí? Voy enseguida ¨ Le dijo aun sabiendo que eso no era posible porque se encontraba a muchos kilómetros de allí, pero manteniendo la esperanza de que su mentira calmara a su chica.
Una hora exacta de reloj tuvo que esperar Quinn, una hora preocupada, una hora maldiciendo a la amiga de su novia, a su novia y a todo el que se le pasó por la cabeza hasta que recibió un mensaje de texto asegurándole que Rachel estaba bien, dormida y a salvo en su apartamento. La rubia respondió al mismo agradeciéndole a Kevin que hubiera salido de la cama a esas horas para encargarse de la diva, algo que ella habría hecho de estar más cerca. No, algo que no habría sucedido si ella hubiera estado a su lado.
Estoy de vuelta y esta vez espero que para quedarme ... lamento mucho el retraso con esta actualización
y gracias a quien/quienes seguís pendientes de la historia... aunque parezca que este es un capitulo de relleno
tiene su porque xD
Gracias de nuevo. Saludos y hasta la próxima actualización.
