Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 8

Rin suspiró y siguió dando vueltas alrededor de la habitación. Sousuke estaba recargado en la pared, mirando por la ventana y con el ceño fruncido. El pelirrojo chistó.

─ Ya te dije que lo siento... Sousuke...

─Ajá.

─Deja de comportarte como una diva, estás así desde que te lo conté... ayer ─se pasó las manos por el rostro.

─Deja de caminar como un gato encerrado.

─ Ni siquiera estas mirándome ─el pelinegro lo observó antes de bufar y caminar hacia él. Lo tomó de los hombros y lo estampó contra la pared.

─Puedes ir a un acuario con Nanase si así lo quieres ─explicó lentamente. Rin sentía que comenzaba a encogerse ante la mirada furiosa de su pareja─. Puedes ir a comer con él si lo deseas. Pero entiéndelo, Rin. Eres mío. Y no puedes ir por ahí de la mano de otro sujeto, no puedes ir a una cita con otro chico y después largarte a su casa. Él vive sólo, ¿no? Así que, ¿qué es lo que crees que insinúa ese hecho? ─el pelirrojo no se inmutó. Observó atentamente el cian en los ojos contrarios. Puso las manos sobre los brazos del otro e intentó soltarse del agarre─ ¿Te besó? Porque, como están las cosas, no dudo que sea capaz.

─Sou...

─Dime, Rin, ¿estás seguro de la elección que hiciste? Porque debo insistir. No quiero obligarte... Así que dímelo, ¿amas a Nanase? ─la mirada de Sousuke era tan intensa que Rin se estremeció. Lo observó con atención─ ¿O me amas a mí? Debes confiármelo, siempre seremos mejores amigos, sin importar a quién elijas.

─No... No sé si amo a alguno de los dos ─susurró, sus ojos se entrecerraron en una mueca triste─. Pero tú me gustas. Y si debo escoger a alguien... Tú serás mi elección ─El pelinegro sonrió levemente antes de acercarse con lentitud a Rin. Posó con suavidad sus labios en los contrarios y marcó un lento ritmo.

La calidez de Rin embriagó a Sousuke y pronto se sintió tranquilo. Los celos que arremolinaban en su interior instantes atrás disminuyeron, mas no menguaron. Apresó el labio inferior del pelirrojo con los suyos y lo acarició con su lengua.

El menor aceptó la sinhueso del contrario con gusto y pronto envió al olvido el sentimiento de culpa e impotencia que había experimentado. Rodeó el cuello de Sousuke con sus brazos y se dejó hacer.

SSSSS

Haru observó la cartera de Rin por milésima vez. Bueno, la había robado para transformar la salida en una cita, pero no sabía cómo iba a devolverla. Suspiró y se dirigió a su habitación, donde colocó el pequeño accesorio sobre la cajonera. Se dejó caer en la cama y tapó su rostro con ambas manos.

¿Qué haría?

Estaba consciente de que expresar sus sentimientos sumaba puntos a favor en aquella batalla, pero no sabía sacar provecho de ello. Era un total inexperto en asuntos como ese. Dio media vuelta, acostándose bocabajo y dejó salir un bostezo.

¿Qué debía hacer?

Era obvio que tenía las de perder. Las cartas que había colocado en la mesa habían sido esparcidas por todos lados, así que Haru no tenía el camino del todo claro. Ellos se habían impuesto reglas en la batalla por Rin... Pero, ¿y Sousuke? ¿Él también evitaría dañar al alegre pelirrojo?

Haru no sabía, pero esperaba que el grandulón tuviera la suficiente cabeza para imponerse un límite a sí mismo.

Una suave melodía invadió el solitario hogar de Haruka. El pelinegro estiró la mano y tomó su celular. Desde que había comenzado a rondar a Rin, siempre lo llevaba cargado. Un mensaje iluminó la pantalla del pequeño aparato, el ojiazul se dio el lujo de soltar una pequeña risa.

"Vamos a comer con los chicos a un restaurante de comida rápida. Gou invitó a Rin y Sousuke, ¿te vienes? ¡Hay que buscar la manera de que Rinrin no caiga en manos de la bruja! -Makoto"

El pelinegro sonrió y se levantó. Observó la cartera de Rin y la guardó en su cajón: la entregaría después. Era su turno en el tablero. Un paso más hacia Rin. Hacia su amor verdadero.

Solo debía cuidar no meter la pata.

SSSSS

─Debes estar bromeando ─recriminó Rin, observando a su hermana con incruelidad.

─Por favor... Te juro que te lo pagaré, hermano... Solo por hoy.

─Ni hablar ─en un gesto infantil y con una mueca de fastidio en el rostro, el pelirrojo volteó la cara y cerró los ojos con fuerza.

─Esto es importante para mí ─suplicó la chica─. Lo sabes... Por favor... Sabes que la prima de mamá no confía mucho en las personas, pero sí en ti y en mí... Hermano, por favor cuídalo... ─ Rin abrió uno de sus ojos y suspiró, volviéndose a Gou y cargando al pequeño bebé de género desconocido entre sus brazos─ ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ─la menor besó la mejilla de su hermano con cariño y le colgó la pequeña pañalera en el hombro─ ¡Se llama Taichi! Iré por él a casa de Haruka-senpai a eso de las ocho. Dejé una lista de qué hacer en la maletita, ¡Te amo, hermano!

Cuando la chica desapareció por la calle, Rin observó al pequeño. Tenía una diminuta nariz, escaso cabello de un rojo claro y unos expectantes ojos azules que lo miraban atentamente.

─Pero que niño tan raro ─musitó, acomodándolo en su brazo y pellizcando su nariz con suavidad, provocando que el pequeño riera─. Te llamas Taichi, pero... ¿De verdad eres niño?

─Sabes que no te contestará, ¿verdad, Rin-chan? ─Nagisa asomó la cabeza por la puerta del local y sonrió─ ¿Para eso te llamaba Gou?

─Sí. Dice que cuida a este bebé en sus días libres o cuando hay necesidad, pero hoy tenía un proyecto escolar... ─El rubio estiró una mano y tocó la mejilla del bebé.

─Es suavecito.

─Así parece.

─Se parece a ti ─Rin asintió.

─Es parte de la familia, después de todo.

─Entremos, Rin-chan. Te ayudo con la maletita ─el menor tomó el bolso que colgaba del hombro del pelirrojo y abrió la puerta para que el mayor pasase.

Rin se sentó a la cabeza de la mesa con una mueca de fastidio, Haru estaba a un lado suyo y Sousuke al otro. Ambos lo miraban atentamente, lo que logró exasperar al pelirrojo.

─ ¿Qué? ─escupió mientras acomodaba Taichi en sus piernas. No debía tener más de un año, encajaba perfectamente en su regazo.

─ ¿Robó un niño, Rin-san? ─preguntó Ryugazaki, observándolo desde el otro lado de la mesa. El aludido negó, suspirando.

─Mi hermana me obligó a cuidarlo. De pronto tenía que acabar con un proyecto y vino a dejármelo ─dijo en tono de queja. Makoto sonrió amigablemente.

─Gou siempre termina manipulándote ─musitó amable, obteniendo una mirada seca de Rin.

─No soy el único ─el castaño se sonrojo y tomó rápidamente su vaso de agua.

─ ¿El único que qué? ─Preguntó Haru, algo confundido por la actitud de Makoto.

─Luego te cuento ─respondió el castaño. Rin chistó y acarició la cabecita del bebé.

─Les presento a Taichi.

─No puedo creer que Gou te dejara a cargo de él, siendo tú ─se burló Sousuke.

─Idiota ─masculló el pelirrojo y, después de reprender a su novio con la mirada, sacó el papel que su hermana había dejado.

"Hola, hermano. Si estás leyendo esto es porque tienes la misma fuerza de voluntad que una galleta: nula. Pero siempre me ha gustado esa parte de ti.

Debo explicarte algunas cosas para que puedas cuidar de mi adorable Taichi correctamente:

Uno: Si él llora, revisa si necesita un cambio de pañal. De no ser así, prepara un biberón con la leche en polvo que hay en la maleta, pondré cómo prepararla ahí. Si no rechaza el alimento, arrúllalo mientras bebe y, cuando termines, te pones la toallita en el hombro y acomodas la cabeza del bebé ahí. Das golpecitos SUAVES en su espalda hasta que repita. Y luego lo duermes.

Dos: Juega con él. A los bebés les gusta casi todo.

Tres: Su hora de dormir es a las tres. Asegúrate de dormirlo a esa hora, cántale una canción de cuna o algo.

Bueno, creo que eso es todo, hermanito.

-Gou.

Posdata: ¡Serás una buena mamá!"

Rin podría haber desarrollado un tic nervioso en su ceja, por la manera en que fruncía el ceño y su expresión parecía temblar. Hizo un puño con la carta y la guardó en su bolsillo.

─ ¿Qué pasa, Rin? ─preguntó un Sousuke divertido. El aludido aferró al niño en su regazo y se frotó las sienes.

─Me ha dicho que seré una buena madre ─masculló. El dueño de los ojos cian soltó una carcajada mientras Rin lo observaba, indignado.

─ ¿Eh? ¡Pero si apenas puedes contigo mismo! ─el pelirrojo rodó los ojos y asintió.

─Definitivamente eres idiota...

─Yo creo que serías una buena madre ─atacó Haru. Rin lo observó, incrédulo─. Te dejaría tener a mis hijos.

─En todo caso, Nanase, serían mis hijos ─masculló Sousuke. El aludido lo fulminó con la mirada.

─No creo que Rin quiera tener monstruos como hijos, Yamazaki ─el pelirrojo cerró los ojos con fuerza, intentando calmarse.

─Es mi pareja. Si va a tener hijos, serán los míos.

─ ¿Me permiten sus manos, por favor? ─preguntó Rin. Los pelinegros estiraron sus brazos, dejando que el menor llevara las manos ajenas hacia su pecho─ ¿Sienten esto?

─ ¿Eh? ¿Sentir qué? ─Sousuke lo observó, extrañado, al igual que Haru.

─Yo no siento nada ─respondió el otro. Rin asintió, de acuerdo, y volvió a sujetar al bebé.

─Exacto. Porque no tengo pechos, ¿saben qué significa eso? ─los chicos fruncieron el ceño─ Que no soy mujer. Y, ¿¡saben qué demonios significa eso!?

─Eh... ¿Qué eres un chico? Pero ya lo sabemos.

─ ¡No puedo tener hijos, idiotas! ¡Entiendan que no soy una chica!

─Bien, Rin... no tienes que enojarte... ─Rin lo calló con la mirada.

─Pero... si tú y yo ya tuvimos hijos, en la primaria ─exclamó Haru. El pelirrojo torció el gesto.

─No recuerdo nada como eso ─pero si lo recordaba. Se limitó a ignorar las miradas interrogantes de los demás y comenzó a comer.

─Bueno, de igual manera lo tuvimos.

─Haru, para tener un hijo se necesita sexo. Y dos hombres no pueden hacerlo.

Aunque las palabras, en sí, no declaraban nada, el equipo Iwatobi sintió una nueva oportunidad, porque aquello solo les dejaba claro que Rin mantendría la virginidad de su trasero intacta por un tiempo. Sousuke sintió que Rin acababa de empujarse a sí mismo hacia una jaula con leones hambrientos. Tendría que rescatarlo.

El niño en sus piernas jugaba con sus dedos, que eran prácticamente el doble de largo que las manitas del bebé. Rin lo observaba atentamente, con curiosidad.

Haru sonrió inconscientemente, recordando aquél día en que él y Rin habían hecho una especie de pijamada y el regaño de su madre cuando se dio cuenta que hab8an recortado su blusa favorita.

Sousuke, por su parte, observó la escena con ternura. Rin era demasiado pasivo algunas veces. Esa sonrisa inocente y los movimientos que hacía mientras cuidaba del menor lo tenían embelesado. Lo amaba.

Cuando dieron las tres, todos se fueron a su casa, menos Rin, quien tenía que entregar al bebé desde la casa de Haruka, y Sousuke, quien debía vigilar a su rival.

El bebé dormía pacíficamente en brazos del pelirrojo cuando llegaron a casa de Haru. Sousuke tenía que irse, aunque no quiso decirle a Rin por qué. Besó los labios del pelirrojo con posesividad, observando a Haru, marcando su territorio.

Rin prefirió hacer como si no se diese por enterado.

Entró a casa de Nanase y se sentó en la salita, doblando las piernas y acostando al bebé en ellas con cuidado. Le acarició las mejillas con una sonrisa. Era muy tierno. Haru se sentó frente a él y puso el mentón en la rodilla ajena, inclinándose un poco hacia adelante y observando al bebé.

─Es Sakura... Mitzuki cero punto dos ─susurró Rin. Haru lo observó atentamente.

─Así que lo recuerdas.

─ ¿Cómo olvidar el sermón de tu madre? ─Haru asintió, de acuerdo.

─Gritó mucho.

─Sí... ─Haru se acercó a Rin, quien se pegó a la pared lo más que pudo─ ¿Qué haces? Hay una personita presente.

─Entonces no te muevas demasiado brusco ─el pelirrojo se sonrojó mientras Haruka lo tomaba por las mejillas y le plantaba un beso en los labios. Rin no respondió.

Haru lo besó, intentando traspasarle todos sus sentimientos. Rin se dio por vencido y se dejó llevar, correspondiendo al ritmo y la demanda del contrario. Acariciando mutuamente sus labios y jugando con sus lenguas.

Haruka se sentía en el cielo. Como si Rin pudiera darle todo lo que alguna vez quiso.

Rin se sentía como una zorra.

SSSSS

Las lágrimas corrían por su rostro mientras estaba sentado en su cama, dentro de su habitación en Samezuka. Abrazó sus piernas con fuerza y enterró la cara entre sus rodillas, intentando menguar el llanto. Sousuke estaba nuevamente parado junto a la ventana, con la respiración agitada y el ceño fruncido. Escuchaba el suave sollozo de Rin pero, por más que quisiera, no podía ir y consolarlo. Él lo había hecho llorar, sí, pero el pelirrojo le había engañado con Haruka.

Porque Rin no se lo podía guardar y había corrido a Samezuka nada más entregar el bebé. Ahí había esperado a su novio hasta que este llegó justo antes del toque de queda.

Sousuke suspiró y apretó los puños al tiempo que cerraba los ojos con fuerza. Nanase estaba alcanzándolo, pero el método que usaba no solo era jugar sucio, sino que también estaba hiriendo a Rin.

─ ¿Quieres que terminemos, Rin? ─preguntó mientras se sentaba en la misma cama. El menor lo observó, tallándose la cara.

─No ─contestó en un susurro. Sousuke se dejó caer y clavó la vista en la cama de arriba.

─No entiendo por qué haces esto.

─Lo siento...

─Ah, lo sientes ─la sangre del mayor comenzó a arder.

¿Qué lo sentía? ¡Ja! ¿Y qué había de lo que él estaba sintiendo? ¿Cómo se suponía que iba a soportar que su novio estuviera de caliente con un chico que no era él? ¡Y encima uno al que había amado!

Tomó el cuello de la camisa de Rin, arrugándola en su puño y atrayéndolo hacia sí. El menor, algo asustado, se apoyó en sus brazos para evitar caer. Sousuke se irguió y observó el rostro de su novio con frialdad.

─Demuéstralo.

Estampó sus labios en los contrarios, comenzando a moverlos con brusquedad y obligando a Rin a responder. El pelirrojo intentaba seguir el ritmo, pero su pareja parecía no querer permitírselo, pues lo cambiaba cuando él lograba acoplarse. Rin abrió los ojos con sorpresa cuando Sousuke lo recostó en la cama y se metió entre sus piernas. Continuó besándolo, pero estaba algo asustado.

El pelinegro dejó sus labios para dirigirse a su cuello, comenzando a morderlo suavemente. Introdujo las manos por debajo de la camisa del menor y acarició su piel con necesidad hasta llegar al pecho contrario. Rin se irguió con la respiración agitada.

─ ¿Qué crees que haces? ─escupió. Sousuke lo ignoró y le subió la camisa, inclinándose para besarle el abdomen y comenzando a subir lentamente. El pelirrojo puso las manos sobre las del mayor, intentando detener sus movimientos─ ¡Sousuke!

─Eres mi pareja, está claro que quiero sexo.

Rin palideció, quedándose estático. El pelinegro aprovechó la oportunidad para escabullirse por debajo de la camisa del menor para comenzar a besar sus pezones. El pelirrojo reaccionó al instante, empujándolo con brusquedad y pegándose a la pared, juntando las piernas con el pecho.

─Entonces terminamos.

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NOTAS: IMPORTANTE c:

Okay. Primero que nada, gracias por los reviews. Me encanta que la historia les esté gustando.

IMPORTANTE: El próximo Jueves, no publicaré capítulo. En su lugar, publicaré un OneShoot títulado en una sección llamada "Especiales CRUU" que trata precisamente sobre lo mencionado en éste capítulo.

Ahí publicaré extras sobre ésta misma historia, ya sea a petición o avoluntad propia. Por ejemplo, si ustedes quisieran la cita completa de HaruRin, entonces pueden pedírmela y yo la publicaría en ese apartado. Así que, pasense a mi perfil y de ahí lo abren éste jueves, a más tardar a las siete de la noche (espero).

¡Gracias por todo! Espero que esta idea les agrade, si no, nimodo:B