Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 10

La misma escena de nuevo. Sousuke estaba pegado a la ventana, igual que hacía la mayoría del tiempo, cuando peleaban. Solo que Rin estaba acostado en la parte baja de la litera, tapado por completo por las sábanas. Sus ojos estaban llenos de lágrimas que procuraba no derramar.

En una esquina de la habitación, un ramo de flores yacía en la basura, al igual que la dignidad y el orgullo del pelirrojo.

Quizá sus lágrimas eran de tristeza. Quizá de coraje.

Sousuke no lo sabía. Ambos estaban en una guerra silenciosa. Sabía que debía pedirle perdón a Rin. No por las flores, sino por haberle besado para presumirle a Haruka. Pero el pelirrojo también debía disculparse. Por todo lo demás.

Rendido, Rin se dispuso a dormir. El entrenamiento había acabado hacía rato y llegó a su habitación cansado, pero con renovadas ganas de estar con su pareja. Más, cuando vio el ramo en la basura, prefirió enterrarse en su cama y evitar que sus lágrimas saliesen frente a su novio, que miraba las gotas de lluvia golpeando la ventana. Se hizo un ovillo y cerró los ojos, pero la tensión no lo dejaba dormir. Se levantó en silencio y sacó sus flores de la basura, sacudiéndolas para colocarlas sobre su escritorio. Luego se acostó de nuevo, mirando la pared. Pero eso tampoco lo había calmado.

Ojalá pudiera llamar a Nanase e ir con él a nadar de nuevo. El pelinegro se había marchado en cuanto los miembros del club de Samezuka habían comenzado a llegar, pero eso sí, había dejado un Rin relajado y sonriente.

Sousuke pensó que quizá no debió tirar las flores. Pero le molestaba demasiado que su novio dejase que otro chico le coqueteara. Entonces cayó en cuenta de algo.

Él tenía la culpa de todo.

Si no hubiese aceptado el reto de Haru, Rin no estuviese sufriendo. Porque conocía a su mejor amigo y era consciente de que él sabía sobre la competencia. Así que debía ser por ello que Rin dejaba que Haru avanzase. Porque el pelirrojo ya lo había escogido sobre el chico agua y él, en un intento de restregárselo al mundo entero, había puesto su relación en riesgo. Rin debía sentirse pésimo por ser el premio. Y él no lo había comprendido. La única manera de ganarse a Rin era demostrándole su amor. Así que se separó de la ventana y caminó hacia él.

El menor sintió la cama hundirse bajo el peso del otro mientras Sousuke se acostaba junto a él, metiéndose en las sábanas. Abrazó la cintura del pelirrojo y lo pegó a sí para después acomodar la cabeza en la base de su cuello. Beso suavemente ese lugar y apretó más a Rin, contagiándose de su calor corporal.

El pelirrojo estaba tenso e inmóvil. Sousuke suspiró y comenzó a acariciarle el abdomen mientras le besaba el hombro desnudo gracias a la camisa de tirantes que Rin portaba.

─Perdón ─murmuró. El menor se removió, intentando zafarse del agarre. Sousuke pegó a su propio pecho la espalda de su novio y le besó la mejilla─. Anda, Rin. Perdóname.

─ ¿Siempre va a ser así? ─susurró girando la cabeza hacia el mayor, chocando sus narices─ ¿Vamos a pelear y reconciliarnos todos los días?

─Rin... ─el pelinegro besó la comisura de sus labios─ No tiene que ser así... No va a ser así. Solo debemos dejarle en claro a Nanase que... ─Entonces el ojicarmín tomó una decisión.

Calló a Sousuke con sus propios labios. El beso era cálido y húmedo. Su lengua jugaba con la contraria mientras Rin giraba su cuerpo hacia el mayor, quedando pecho con pecho. Sousuke apretó la cadera de su novio mientras su beso subía de intensidad.

Rin se dejó hacer. Dejó que Sousuke lo besase como quisiera. Que lo acariciase por un momento. Cuando se separaron para respirar, el menor se irguió y se acomodó el cabello.

─Terminamos, Sou. Si tanto te importa competir con Haru por mí, entonces puedes hacer lo que te plazca. Pero en igualdad de condiciones. Así que anda y salte de mi cama.

SSSSS

Gou cruzó una pierna sobre la otra mientras el club de Iwatobi calentaba. Era lunes por la mañana y ella observaba su libreta con actitud pensativa. Estaba haciendo un programa de entrenamientos, pues una competencia se acercaba y sabía que todos querían participar. Sin embargo, su mente viajaba a otro lugar. Estaba pensando en su hermano.

Lo conocía.

Él era sentimental hasta la médula. Aún recordaba el día en que su padre murió. A Rin llorando desconsoladamente mientras ella era apenas consciente. Recordaba cada año en que visitaban su tumba en la colina, el cómo su hermano intentaba contener sus lágrimas en vano. Como si viviera lo mismo una y otra vez.

Rin había dejado de nadar por haber chocado con un muro.

Rin se había distanciado de sus amigos porque sentía que estaba estancándose y no podría lograr su meta.

Sus sentimientos lo hacía una persona impulsiva. Del tipo que hacía lo que su corazón dictase... algunas veces. Se dejaba llevar por el romanticismo. Si salía herido, quizá Rin no volvería a creer en el amor.

─ ¿Kou? ─llamó Makoto. La chica sintió un vuelco en el corazón y sonrió alzando la vista. Los chicos estaban parados frente a ella. Aunque Haru parecía haber sido sacado del agua a la fuerza, por su cara de sufrimiento.

─ ¿Sí?

─Estás un poco ida, a pesar de que dijiste que estabas planeando el entrenamiento ─musitó Nagisa quitando las hojas de las manos de la chica─. Están vacías...

─Es solo... Estaba pensando en... Mi hermano ─suspiró y se recostó en la silla─. Él es tan...

─Anda, solo dilo ─Haru la miraba con atención.

─Es algo vergonzoso... ─sus mejillas se tiñeron de rosa mientras declaraba─ Regla número dos para robarnos a Rin: No lastimar sus sentimientos. Mi hermano es demasiado sentimental, no podemos hacer que se prive.

─ ¡Bien, Gou! ─Nagisa la abrazó por los hombros, entusiasmado.

─Es Kou.

─Gou. Gracias a tu aportación, si es por ti, ¡Rin será nuestro muy pronto! Definitivamente estás de nuestro lado.

─Pero al parecer el clima no ─Makoto observó las nubes acercándose a lo lejos, que traían consigo una brisa helada─. Es una lástima que no tengamos una piscina techada...

─Hoy parecía un buen día para entrenar... Pero el invierno en verdad está llegando ─Rei se acomodó las gafas, suspirando

─Entonces solo podremos entrenar los viernes... Y solo gracias a Rin-chan.

─En verdad lo amo ─susurró Haru inconscientemente, ¿qué más podía pedir? El chico que amaba le otorgaba un sentimiento cálido en el pecho y, además, lo dejaba continuar con lo que había amado desde siempre: nadar. Makoto sonrió levemente. Haru podía ser tierno si se lo proponía.

─Chicos, vayan a cambiarse. El entrenamiento de hoy se cancela ─musitó Ama, la maestra a cargo del club de natación. Los aludidos obedecieron, Haru a regañadientes.

Gou sonrió levemente, mirando sus propias manos en su regazo. Rin la tendría difícil, pues conocía a Sousuke y sabía que no bajaría la guardia respecto al pelirrojo. Pero, al final de todo, su hermano terminaría feliz. Al menos eso esperaba.

SSSSS

Rin se colocó su gorro preferido mientras se acomodaba el cabello. Estaba parado frente al espejo, arreglándose.

Sousuke había aceptado su ruptura después de insistir un rato. Pero había dicho que todas sus salidas planeadas seguirían llevándose a cabo, pues había declarado que regresarían en cuanto Rin entrara en razón.

Así que ahí estaba. Como una adolescente en su primera cita, buscando algo que ponerse. No muy exagerado y elegante. No muy llamativo y exótico. Algo sencillo... bien, tenía que decirlo. Quería verse bonito para su cita. Algo sencillo pero bonito. Sin embargo, él era Rin Matsuoka. Y su armario estaba lleno de atuendos llamativos, en su mayoría, y demasiado sencillos, es decir, ropa deportiva. Chalecos, mayormente negros; gorros, bastantes a decir verdad; sudaderas, que usaba para salir a correr; camisas de tirantes, con las que se paseaba por el cuarto y se ejercitaba; una yukata que había sido un regalo de su abuela para el festival de fin de año... del pasado, aunque aún seguía intacto; un traje de maid, sin comentarios respecto a ello; el uniforme, no creía que Sousuke estuviese feliz si se vestía para clases en lugar de para una cita; pantalones, pegados en su mayoría, usaría uno negro; algunas camisas; una chaqueta, que en realidad era más delgada que la seda; camperas, a cuadros, principalmente, decidió usar una roja que recién había comprado; una camiseta blanca; y algunas playeras, de las cuales tomó una blanca que le quedaba justa.

Entonces, ahí estaba Rin. Con un pantalón negro pegado, una playera blanca que le marcaba los músculos bajo una campera roja a cuadros remangada y un gorro negro de lana.

Ni hablar del proceso de elección de zapatos.

Sí, por muy poco masculino que pareciera, Rin estaba tan emocionado como una colegiala. Quizá el haber sido criado por mujeres la mayor parte de su vida, o al menos la parte en donde era considerablemente razonable, en verdad le había dado un toque... femenino.

Sousuke entró al cuarto y se detuvo al verlo. Lo repasó con la mirada y sonrió de lado.

─Ya estás listo ─se sacó la camisa del uniforme y la cambió por una cualquiera─. Me cambio el pantalón y nos vamos ─Rin soltó un pequeño suspiro, sonriendo de lado─. No tardo.

Quizá él era el único que estaba emocionado. Una cita no era la gran cosa. Que tonto era.

SSSSS

Como si fuese la más grande casualidad del mundo, Nitori estaba arreglándose también. Aunque de una manera muy distinta. Su ropa lo hacía casi invisible, un pantalón oscuro y una playera gris con una sudadera del mismo color. Tomó su sombrilla ante la mirada curiosa de Momo y entreabrió la puerta.

─ ¿Qué hace, Nitori-senpai? ─preguntó el pelinaranja, parándose detrás. El aludido chistó en voz baja, incitándolo a bajar el volumen también.

─Rin-senpai y Sousuke-senpai tendrán una cita.

─ ¿Vamos a seguirlos?

─ ¿Vamos? ─El peliplateado lo encaró, sus ojos azules chispeantes. Momo sonrió.

─Todo el asunto de Rin-senpai me parece divertido, además es mejor espiar en grupo ─Nitori lo pensó un momento y asintió.

─Ponte algo sencillo. Y cubre tu cabello, es muy colorido.

─ ¡Como ordene!

Nitori tecleó en su celular rápidamente. No le agradaba dar aviso a la competencia, pero... Algo estaba mal en la relación de Rin y Sousuke. En algunas ocasiones podía hasta escucharlos pelear... Así que, entre más personas ayudaran a separarlos, mejor estaría todo.

SSSSS

A Rin no le importaba ir caminando por el centro comercial de la mano de Sousuke. De hecho era un sentimiento agradable. Algo cálido que le inundaba el pecho y le hacía sentir a gusto.

Quería que siempre hubiera sido así.

Un paseo con su novio, disfrutando simplemente el pasar un tiempo con el otro. Sí, podía ser su definición de día perfecto.

Todo estaba bien, se dijo mientras observaba su reflejo en una de las tiendas. Parecían una pareja y así debía de ser. Él, egocéntricamente, pensaba que lucía muy lindo. Aquella ropa le quedaba a la perfección. Y Sousuke... él era masculino, igual que siempre.

Y adoraba eso hasta querer besarlo.

De hecho, tenía tantas ganas de besarlo que casi lo arrastraba hacia uno de los baños, pero Rin debía contenerse si quería una cita perfecta.

Sin embargo, a Sousuke no le agradaba el hecho de que había personas observándolos. Su humor estaba cambiando poco a poco, de alegre a irritado. Intentaba fulminar a todos con la mirada mientras sus dedos estaban entrelazados con los del pelirrojo de una manera posesiva, pues que además hubiese personas que miraran a su Rin más tiempo de lo necesario estaba aumentando su malestar.

─Ojalá hubieses escogido algo menos llamativo. Ha de encantarte llamar la atención ─pensó en voz alta. Rin no dijo nada. Desvió la mirada hacia uno de los escaparates, observando su reflejo.

Él se había vestido para el pelinegro, no para llamar la atención. Además, no era que su atuendo fuese llamativo. Era que Sousuke estaba demasiado simple y eso lo hacía destacar.

De todas formas, siempre había sido así, ¿por qué de pronto se molestaba?

Rin liberó su mano de la de Sousuke, sintiéndose sofocado. La llevó hacia su cabello, para disimular y luego la metió en los bolsillos de su propio pantalón.

Después de un rato, las miradas se redujeron en cantidad.

Afuera, la lluvia comenzaba a caer y el ambiente a enfriarse. Se pegó un poco a Sousuke, quien llevaba una chaqueta sencilla, en un intento de recuperar un poco el calor.

El mal humor del mayor se fue a medida que sentía a Rin acurrucándose contra él. Sonrió levemente y cubrió al pelirrojo con su brazo.

Los ojos rubí del menor brillaron con una alegría que disimuló bajando el rostro mientras sentía el calor subirle a las mejillas. Escuchó la suave risa de Sousuke mientras éste le besaba la cabeza con ternura.

─ ¿Quieres un café? ─cuestionó. Rin asintió.

En realidad, Sousuke no era muy bueno para eso de las citas. Solía simplemente dejar que Rin lo llevase a donde él quisiese. Pero en ese momento, algo le decía que el pelirrojo quería que escogiese por sí mismo. Que él planeara la ruta. Así que maquinó todo en su mente.

Café. Compras. Restaurante.

Esa sería la trayectoria del día. El chico a su lado amaba ir de compras. Y Sousuke le compraría lo que quisiese. Observó al pelirrojo y le dio un beso en la sien.

Que tonto había sido.

Amaba a Rin sobre todas las cosas. Además de que era su mejor amigo. No podía permitirse perderlo.

Le besó la mejilla en cayó en cuenta de su notorio sonrojo.

El pelirrojo se mordió el labio suavemente. Conocía demasiado a Sousuke, así que un comentario crítico a su atuendo no le arruinaría el día. Además, su corazón latía dentro de su pecho con rapidez, cosa que le gustaba que fuese causada por Sousuke.

Quizá y solo quizá cometió un error al terminar su relación.

Sin embargo, el amargo recuerdo de Sousuke queriendo marcarlo de su propiedad seguía ardiendo en lo más profundo de su mente. Rin no lo olvidaría fácilmente. Él no iba a ser el premio de una competencia. Así que prefería esperar y decidir por sí mismo cuando la idea de una lucha por él hubiese desaparecido en su totalidad.

Las complicaciones de una pareja homosexual eran abundantes. Desde las miradas de desprecio hasta actos que los desprestigiaban como personas. Era algo que Sousuke había tomado en cuenta cuando se declaró a Rin. Sin embargo, no estaba muy... a gusto con la situación del día.

Si se arrepentía de estar desparramando besos por la cara de su "actualmente no novio", no lo demostró.

El pelirrojo se veía tan feliz... Y solo por ello, el mayor aguantaría las miradas de desprecio, las críticas y las burlas. Nadie debía salir dañado ese día. No quería arruinar la cita con una pelea provocada por el simple hecho de no ser aceptados por completo.

No serían atacados mientras Sousuke los intimidara con la mirada. No mientras Rin sonreía de esa forma tan especial.

No cuando parecían la pareja perfecta.

SSSSSS

Haru apretó los puños con fuerza, dando el Round por perdido en cuanto observó la cara feliz y sonrojada de Rin mientras, siendo abrazado por Sousuke, entraban en una de esas exóticas cafeterías. Chistó con disgusto, sorprendiendo a todos con su repentina rabieta.

─Si entramos ahí, nos verán ─susurró Momo, bajando un poco sus lentes de sol mientras se escondía detrás de una banca.

─Si es que no nos vieron ya con tu ostentoso disfraz ─escupió Haru, molesto. Momo, indignado, se levantó y, sacándose los lentes, clavó sus orbes doradas en las azules del pelinegro.

─No nos vieron porque estaban muy ocupados haciéndose cariñitos ─Haru sintió nauseas. El pelinaranja formó un puño y lo estrelló contra la palma de su otra mano─ ¡Lo tengo! Puedo fingir estar en una cita con Kou-san y ambos entramos al café ─la mencionada se sonrojó levemente antes de rodar los ojos.

─No creo que a Rin-chan le agrade eso... pero... Podemos disfrazar a Ai-chan de chica y entrar en una cita.

─ ¿¡Eh!? ─Nitori negó rápidamente.

─Vi vestidos en descuento por allá ─musitó Haru señalando una tienda

─Bueno, creo que ahí también hay pelucas. Fui una vez con mi hermano a cambiar un traje, así que las vi.

─Es algo así como una tienda de disfraces... ¿A Rin-chan le gusta disfrazarse? ─Nagisa frunció el ceño levemente. No podía imaginar el tipo de disfraz que el pelirrojo pudo haber escogido.

Pese a las quejas del peliplateado, se dirigieron hacia la extravagante tienda en busca de un vestido que se ajustara a Nitori y una peluca. Quizá funcionaría. Haru suspiró y observó la cafetería con tristeza.

¿Por qué había tenido que tardar tanto en darse cuenta de cuánto amaba a Rin?

SSSSS

Bueno, bueno, bueno... ¡Gracias por todos sus reviews! Próximamente estará disponible la cita HaruRin en especiales CRUU. Creo que la publicaré el próximo domingo. ¡Me alegra que les guste la historia! Además, éste capítulo (la cita SouRin) tendrá su continuación en la próxima actualización de éste fanfic, porque soy muy cruel. Sin nada más por decir, ¡Nos vemos! Dejen sus opiniones, que no tardo en contestar.