—Hablé con mi padre. ¡Dijo que nadie más vio el cristal! —Ino parecía estar fuera de sí, y de algún modo logró arrastrar a su grupo de doce, como si fuera una especie de reunión. Antes, daba miedo; ahora, casi nadie tenía valor de negarle nada.
El resto de usuarios de técnicas mentales en Konoha habían sido expulsados de la mente de Sakura, de forma bastante violenta. Sólo los expertos habían tenido permiso para intentarlo (así que quizá su pequeño experimento había sido un poco ilegal). Inoichi acabó por darles permiso, muy a su pesar, de hacerlo de nuevo. Bajo supervisión, por supuesto.
—¿Y por qué estamos todos aquí? Qué problemático —musitó Shikamaru.
—Prefiero no morir —replicó Kiba, y la mayoría de los presentes asintieron en silencio. Nadie quería enfrentarse a la ira de la excéntrica Ino. Hinata murmuró algo sobre "apoyo moral" de forma tímida, y ahí quedó la cosa. Traduciendo a lenguaje normal: Ino había conseguido convencer a los médicos de que su "compañía" era una "buena influencia" y ayudaba en la tarea de lidiar con Sakura.
Al parecer, dicha chica Yamanaka era la única capaz de adentrarse en la mente de Sakura de forma segura. Llegaba más profundo que nadie, pero seguía siendo expulsada tras unos segundos. A decir verdad, no era mucho avance. Tampoco funcionaba bien en un espacio cerrado, como el hospital; así que aquí estaban, un poco más de una docena de personas, en medio de un campo de práctica.
Veintiséis minutos después de empezar, y muchos intentos de entrar en la mente de Sakura, una voz por fin se alzó por encima del silencio expectante.
—Un momento, ¿por qué no probar el Sharingan al mismo tiempo? ¿Es que no es… obvio?
Él y los otros estaban lejos de Ino, Sakura y los médicos, pero era Naruto quien hablaba, así que todo el mundo lo oyó. Algunos médicos parpadearon ante la sugestión. El Uzumaki se sentía como si hubiera tenido un momento de puro genio, aunque los adultos parecían poco convencidos. No podía ser tan simple.
Habían evitado mezclar el Sharingan con cualquier cosa que pudiera hacer que Sakura se sintiera presionada, o que se sintiera amenazada. Unánimemente, miraron al grupo de jóvenes ninja que estaban sentados cerca de ellos, todo ello basándose en la creencia de que ayudaría; escucharon a los pájaros que vivían en los árboles del área, que era más sonora que su típica habitación de hospital.
Entonces, se miraron entre sí. Y se dieron cuenta de que, a estas alturas, estaban desesperados. Dudaron.
—¡Vamos! Él es el único que puede hacer que ella haga nada. —Miradas fueron intercambiadas; el Sharingan ponía tensa a Sakura. Nadie había logrado siquiera adentrarse en su mente… hasta ahora. Pero las barreras estaban basadas en el Sharingan, y ella seguía teniendo algún tipo de control, así que podría ayudar.
También podría salirles el tiro por la culata de forma horrible, mas, ¿qué otra cosa les quedaba por intentar?
Era un sólido "quizá", lo mejor que podían esperar a estas alturas.
