Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Los chicos son estúpidos…y algunas chicas también

Rachel había insistido. Se encontraba mejor, nada de tos ni fiebre, y para que mentir, otro minuto más encerrada y se volvería loca. Quinn podía llamarla exagerada y todo lo que se le ocurriera porque en realidad apenas llevaba allí un día y medio pero ¿y qué? Ella estaba cansada y no iba a permitir que Beth se pasara el fin de semana con ellas allí encerrada, así que con su chica o sin ella, iban a salir.

Por supuesto Quinn había acabado accediendo a acompañarlas, y después de media hora en una de las tiendas más grandes y más conocida de la ciudad, la favorita de la rubia, la diva sabía que sacar a Quinn del apartamento era lo mejor que podía haber hecho. Verla sonreír como lo hacía mientras ´obligaba´ a Beth a colocarse uno de los gorros más ridículos que había visto en su vida, y viniendo de ella eso era decir mucho, le hacia sonreír tanto o más que a la joven madre. La situación dejó de ser graciosa cuando la pequeña la señaló y entre madre e hija le hicieron probarse ese y otros gorros, sombreros y bufandas, cada cual más feo que el anterior. Por suerte, después de dejarse probar cuanto las chicas quisieron, y alegando que estaba cansada, la dejaron descansar mientras ellas seguían poniéndose y quitándose ropa como si aquello fuese un desfile de moda.

Pero Quinn no tardó en unirse a ella dejando a Beth con al menos otros tres conjuntos para probarse, con la única diferencia de que esos si eran del gusto de la pequeña ¨ Hey! ¿Estás bien?¨ ´Susurró chocando sus hombros de forma juguetona.

¨ Si, solo…algo cansada¨

Quinn asintió de acuerdo. ¨ Creo que estamos mayores¨ Se lamentó apoyándose en su hombro y Rachel se rió.

¨ Tu estas mayor, yo podría pasar perfectamente por una adolescente¨ Se burló de su chica y ella frunció el ceño ofendida. La diva rápidamente borró el gesto con un beso.

Cuando Quinn iba a protestar, Beth ya estaba junto a ellas y la mayor de las rubias frunció el ceño de nuevo mirando a su hija. ¨ ¿Y la ropa?¨

¨ La he dejado¨ Contestó tímidamente la pequeña.

¨ Pero te he dicho que puedes llevarte lo que quieras¨ Beth se encogió de hombros sin decir una sola palabra. Quinn iba a insistir pero la mano de Rachel acariciando su brazo hizo que lo dejara pasar. Algún motivo tendría la chica para no querer nada de aquello.

¨ ¿Nos vamos ya?¨ Preguntó Beth dirigiéndose a la salida.

Rachel asintió aunque la pequeña rubia ya no la veía y tiró de su novia¨ Ya que estamos aquí podemos ir a la librería esa que tanto te gusta¨ Le sugirió a Quinn observando como ésta no podía quitar la mirada de su hija como si tratara de averiguar algún profundo secreto.

La diva agradeció en silencio que solo les separaran algunos metros de aquella librería, en la que su chica le había confesado una vez que pasó horas y horas allí cuando llegó a la ciudad, solo por como olía en el lugar. A libros. Quinn era de las que se negaba a abandonar el tacto de un buen libro, su olor, las hojas desgastadas y... tenía que reconocer que tan raro como podía parecerle al resto, a ella le encantaba.

¨ ¡Es enorme!¨ Las palabras de sorpresa de Beth, que miraba con asombro el establecimiento, fueron las primeras en escucharse desde que salieron de la tienda anterior.

¨ ¡No te alejes demasiado!¨ Gritó Rachel viendo a la niña perderse entre los pasillos de libros. ¨ Cambia la cara¨ Le pidió a su novia inmediatamente después.

¨ No puedo, es la que tengo desde hace años¨ Intentó bromear la rubia con muy poca suerte. ¨ Es que no lo entiendo¨ Dijo frustrada tras soportar la mirada de Rachel en ella unos segundos. ¨ Le he dicho que podía llevarse lo que quisiera y…¨

La diva detuvo su persecución a la pequeña rubia y abrazo a su chica tomándola por sorpresa. ¨ Lo sé, pero parece que es más una chica de libros que de ropa¨ Declaró separándose y sonriendo igual que lo estaba haciendo Quinn al mirar a su hija ojeando un libro y con otros dos en sus manos, haciendo equilibrios para que no se le cayera ninguno.

Quinn asintió ¨ Puede¨ Murmuró reanudando el paso para no perder a su hija de vista cuando ésta se dirigió al siguiente pasillo. ¨ Muchas veces me he preguntado si dejarla fue lo correcto¨ Reflexionó en voz alta con Rachel a su lado, enganchada de uno de sus brazos. ¨ Es… es exactamente como me habría gustado que fuera de habérmela quedado¨

¨ Es como tú, es perfecta¨ Dijo ella con convicción.

Quinn se rio. ¨ Estoy muy lejos de ser perfecta¨

¨ Tonterías¨ La contrarió ella besando su mejilla. Después se puso seria de nuevo. ¨ Hiciste lo que creías mejor para ella pero estoy segura que si hubieses tomado otra decisión, habría sido exactamente como es ahora. Puede que un poco malcriada por todos en el Glee club pero igual de buena¨

¨ Habría sido un desastre. ¡Dios! No le habríamos enseñado nada bueno¨Se lamentó Quinn con una sonrisa.

¨ ¡Me ofendes!¨ Dijo la diva soltándola para cruzarse de brazos. ¨ Seria una magnifica cantante, yo le habría enseñado¨ Le aseguró con gesto serio.

La rubia arqueó una de sus cejas dudando. ¨ ¿Quién dice que te habría dejado acercarte a mi hija?¨

En un primer momento Rachel abrió la boca sorprendida y sin saber que decir pero enseguida se recompuso. ¨ Quinn Fabray, ¿estás diciendo que le habrías negado la oportunidad de aprender con la mejor cantante solo por orgullo? ¡Increíble! ¨ Bufó dándole la espalda y con paso ligero se unió a Beth. La rubia negó con un movimiento de cabeza. Sabía perfectamente que Rachel no estaba enfadada pero le gustaba hacer sus salidas dramáticas, algo que seguramente Beth también habría aprendido de haberla mantenido con ella.

¨ ¿Qué hacéis?¨ Preguntó uniéndose a ellas viendo como su pequeña escribía concentrada en una hoja en blanco.

¨ Me gustan estos libros pero en casa no es fácil conseguirlos. Nuestra librería no es tan grande como esta¨ Explicó Beth sin dejar de escribir. Quinn miró a Rachel y ambas sonrieron.

La rubia tomó, entre sus manos, uno de los cinco libros que Beth tenía a su alrededor y sonrió al ver el título. Lo conocía. Lo leyó cuando era solo un año mayor que su hija. Es más, debía tenerlo por alguna de las cajas, aun sin abrir, que almacenaba en el apartamento . ¨ Si quieres… ¨ Dudó Quinn por un momento pero finalmente se armó de valor arriesgándose a un nuevo rechazó ¨ Puedes llevártelos¨

¨ ¿De verdad?¨ Preguntó emocionada. Eran muchos libros. La rubia asintió sonriendo, quizá con los libros tendría más suerte que con la ropa, pero entonces la pequeña cambió de idea rápidamente. ¨ No, no hace falta... la próxima vez que venga los compraré con mis ahorros¨ Susurró apuntando el nombre del último de los libros incapaz de mirar a Quinn. De haberlo hecho habrá visto la decepción en el rostro de la rubia. Quería regalarle algo a su hija, le debía doce regalos de cumpleaños y un montón más por buen comportamiento y buenas calificaciones en el colegio, que estaba segura que su pequeña había merecido a lo largo de su corta vida, pero ella no parecía dispuesta a aceptar nada que viniera de sus manos y eso dolía.

Una vez más el desencuentro entre madre e hija no pasó desapercibido para Rachel, y de nuevo intentó compensar el malestar de su chica con un beso y un abrazo, que sino sirvió para mucho, la rubia al menos se lo agradeció con una pequeñísima sonrisa.

¨ Deberíamos volver a casa, te recuerdo que tú estas enferma y para el lunes debes volver a ensayar¨

La diva hizo una mueca con los labios en claro desacuerdo. ¨ Esta bien¨ Aceptó con desgana sabiendo que era por su bien y probablemente porque su chica necesitaba pensar y asimilar el tiempo compartido con su hija. Eran pocas la ocasiones que había tenido para pasar tiempo con ella, tiempo de verdad, de calidad, y aún estaba acostumbrándose.

¨ Beth ¿has terminado?¨ Preguntó Quinn a la niña viendo como devolvía el último de los libros a su lugar. Ella asintió con una sonrisa tímida que hizo sonreír a Quinn. ¨ Bien. Vamos a volver a casa porque Rachel esta mayor y tiene que descansar¨ Se burló de su novia, y aunque la morena iba a protestar, no lo hizo al escuchar la risa de su novia uniéndose a la Beth en un sonido perfecto.

La rubia más joven bajo la cabeza tímidamente deteniendo su risa cuando Rachel la miró y echó a andar delante de las dos mujeres. ¨ Tienes suerte de que este enamorada de tu risa, Fabray¨ Le susurró enganchándose de su brazo para arrástrala a casa. Lejos de asustarse, Quinn rió con más fuerza relajándose casi por completo. Quizá no debía preocuparse tanto porque Beth no aceptara sus regalos, después de todo, la había elegido para pasar el fin de semana con ella mientras Shelby se veía con sus viejas amigas. Eso debía significar algo.

Pizzas, risas y pelis, así se podía resumir su noche hasta que en mitad de la tercera película, la elegida por Rachel y que ella ya había perdido la cuenta de las veces que la morena la había obligado a verla, Quinn abandonó a las dos personas más importantes de su vida para encargarse de otra misión.

Los libros eran algo que siempre habían acompañado a Quinn a lo largo de su vida, y cuando salió de su casa por primera vez con solo dieciséis años, el único alivio que halló al estar en un lugar que no era su casa, fue el haberse llevado algunos de sus libros. Y un alivio mayor sintió cuando casi un año después, al volver, descubrió que los que había dejado atrás no habían sido destruidos. Desde entonces, siempre tenía su colección lista para llevársela cuando tuviera que salir de nuevo, lo que sucedió al cumplir los dieciocho. Desde entonces donde ella iba, iban sus libros. De lima a New Haven, de allí a Canadá y de la fría Canadá a New York, y ahora los tenia, una vez más, en cajas dispuestos a viajar, a vivir una nueva aventura en Chicago. Solo que esta vez no sintió la necesidad de llevarlos todos consigo, solo los que estaba segura que leería mientras esperaba a su chica en casa hasta que regresara del teatro.

El objeto de su misión se encontraba entre alguna de las cajas de los abandonados, así se había referido a ellos Rachel para burlarse de ella. Puede que fuese una broma pero una pequeñísima parte de ella sentía que los abandonaba dejándolos allí. Es más, algunas de esas cajas simplemente iban de un lugar a otro sin ni siquiera ser abiertas porque eran libros de su adolescencia, incluso de su infancia. Estos esperaba leérselos a sus hijos en el futuro. La sola idea de poder leerle algún día a una copia exacta, pero en miniatura, de su chica le hizo sonreír. Así de cursi la había vuelto Rachel.

Quinn abrió una caja tras otra, revisándolas hasta dar con lo que buscaba en la tercera de ellas. Su búsqueda, además de buenos resultados, le hizo darse cuenta de que si un día, ella y Rachel decidían buscar una nueva casa, posiblemente iban a necesitar una habitación extra para todos sus libros. Puede que tuviera que compartirla con la colección de dvd´s de la morena. Otra sonrisa y un suspiro se escapó de sus labios. Muy muy cursi.

¨ Quinn, la pel- ¿Qué haces?¨ Rachel se interrumpió a si misma al ver las cajas abiertas y a su chica sentada en el suelo rodeada de libros.

¨ Nada¨ Le quitó importancia volviendo a poner los libros en su sitio. Todos excepto uno que empujó ligeramente bajo la cama¨ ¿Qué pasa con la película?¨

Rachel la miró dudosa por un segundo y después sonrió. Fuera lo que fuera ya lo averiguaría. ¨ Ya ha terminado y Beth quiere saber si puede tomar helado¨

¨No¨ Se negó sin dejar opción a otra posibilidad.

¨ ¿Por qué no?¨ Exigió saber la más pequeña saliendo de su escondite.

¨ Primero, no está bien escuchar detrás de la puerta¨ Señaló amonestando su comportamiento, poniéndose en pie para parecer más amenazante.

Beth dio un paso más dentro de la habitación. ¨ Técnicamente no estaba detrás de la puerta porque estaba abierta¨ Protestó.

¨ ¿Técnicamente?¨ Preguntó Quinn arqueando una de sus cejas. Gesto que la pequeña imitaba a la perfección. Beth se encogió de hombros sin bajar la mirada y la rubia no supo si realmente estaba desafiándola o solo la ponía a prueba. ¨ Lo que sea. No puedes comer helado porque es casi media noche y porque podrías enfermarte, y no voy a ser responsable de eso¨ Dejó clara su postura sorprendiendo a su chica, que tenía más que asumido que a ella le tocaría el papel de mala cuando tuvieran sus propios hijos.

La pequeña reprimió una sonrisa, escapandosele en su lugar una mueca indescifrable para ambas mujeres, y aceptó su derrota. ¨ Esta bien¨ Dijo encogiéndose de hombros. ¨¿Qué haces? Te has perdido el final¨ Preguntó sentándose junto a una de las cajas para cotillear en su interior.

¨Nada¨ Quinn le dio la misma respuesta que a su chica y cuando Beth miró a ésta en busca de respuestas ella negó con la cabeza.

¨ A mí no me mires¨ Se desentendió levantando las manos. Beth volvió a mirar a su madre biológica y se cruzó de brazos. ¨ Yo os dejo, entenderos como podáis¨ Se escaqueó guiñándole un ojo a la rubia antes de salir. Era una buena oportunidad para que ambas se acercaran y esperaba que la intimidad de estar a solos facilitara ese acercamiento tan ansiado por su chica.

Ella sonrió antes de percatarse de la sonrisa burlona de su hija. ¨ ¿Qué?¨

¨ Tienes cara de tonta cada vez que la miras… es raro ¨ Dijo alarmando a Quinn. ¨Quiero decir…no es raro que sea una chica y eso…solo que… es raro porque se parece tanto a mi madre y…tu y yo… supongo que me acostumbrare con el tiempo¨ Explicó entre tartamudeos. No quería ofender a nadie y mucho menos a Quinn pero unos meses después aun no terminaba de acostumbrarse.

¨ Tranquila. Lo entiendo¨ Sonrió Quinn para tranquilizarla y se volvió a sentar en el suelo junto a su hija y algunas de las cajas. Beth también sonrió relajándose y ambas se apoyaron en la cama adoptando una postura mas comoda. ¨ ¿Te gusta?¨ Curioseó señalando a su alrededor. A la escasa decoración de la habitación.

Beth se tomó un tiempo para responder examinando minuciosamente el cuarto. ¨ No está mal, un poco lleno de cajas pero…¨

¨ Obvia las cajas, algunas son para llevármelas a Chicago y el resto van a ir al hotel hasta que tenga un lugar mejor donde guardarlas¨ Explicó sonriendo. Definitivamente la niña tenía su sentido del humor. ¨ Rachel y yo pensamos que podrías quedarte con la habitación cuando estés de visita…si quieres¨ Aclaró dejando la decisión en sus manos.

¨ ¿De verdad?¨ Quinn asintió. ¨ Pero ahora te vas a Chicago¨

¨ Solo unos meses y probablemente volvamos los fines de semana, o yo vuelva¨ Todo iba a depender de si su chica empezaba a ensayar también los fines de semana ahora que les quedaba tan poco para el estreno. ¨ Por supuesto puedes cambiar lo que quieras, y si falta algo solo tienes que decírmelo y lo compraré¨

Beth empezó a jugar distraídamente con el cordón de sus zapatos sin mirar a la rubia y eso tenso a la mujer mayor. ¿Podía haber dicho algo que molestara a la pequeña? ¨ Así está bien, gracias¨ Dijo casi susurrando.

Quinn no aguantó más, lo había dejado pasar en la tienda de ropa y luego en la librería pero tenía que saber. ¨ ¿Por qué no dejas que te regale nada?¨ La rubia no esperaba una respuesta inmediata, más bien algún tipo de evasión como ella solía hacer.

Se equivocó. ¨ No necesito nada¨ Contestó Beth directamente y sin tener que insistirle.

¨ Lo sé, pero si hay algo que te gusta y yo puedo comprarlo porque no - ¨

¨ No quiero tu dinero¨

¨ ¿Qué?¨ La afirmación de su hija le confundió. Esperaba cualquier cosa menos aquello.

La niña suspiró levantando la cabeza mirando a un punto fijo enfrente de ella. ¨ Cuando le pregunté a mama si podía conocerte no sabía que ibas a tener todo este dinero ni nada, solo quería saber quién eras, si te gustaba la playa o tenías miedo a las alturas, si leías o eres de las que esperan a que saquen la película¨ Ejemplificó. Aunque parecieran tonterías era la verdad y Quinn lo sabía, por eso sonrió. ¨ No quiero que pienses que quiero regalos, eso me da igual, me gusta trabajar para conseguir las cosas como por ejemplo los libros de la biblioteca, tengo bastante dinero ahorrado y cuando venga otra vez me lo traeré para comprar los libros¨

Orgullo. Si tenía dudas de haberlo sentido alguna vez antes, definitivamente, allí sentada con su hija, fue exactamente lo que sintió. Y lo que le hizo sonreír con una de esas sonrisas que solo Rachel había conseguido sacarle.

Quinn venció cualquier temor que pudiera tener y abrazó a su hija feliz. La niña rió un poco dejándose abrazar y de pronto un pensamiento cruzó su mente haciéndola separarse. ¨ Pero para mi cumpleaños puedes regalarme lo que quieras¨ Sugirió arrancándole una carcajada a la rubia.

¨ Ya veremos¨ Dijo calmando su risa. ¨ Así que ese Dean…¨ Cambió de tema.

Beth frunció el ceño confusa por un momento y luego negó con la cabeza. ¨ ¿David?¨ La rubia asintió.

¨Eso... David¨ Pronunció el nombre del muchacho casi con desprecio, sin olvidarse que era el culpable de la primera discusión con su hija.

¨ ¡Es un idiota! ¿Te puedes creer que como le dije que no podía salir porque mama me castigó, él invitó a Sarah?¨

¨ Sarah ¿Tu mejor amiga?¨

¨ Si. Ella le dijo que no por supuesto, así que el muy… invitó a Lauren¨La pequeña se contuvo de insultar al chico en presencia de Quinn. No quería más reprimendas, bastante había tenido con las de su madre.

Quinn reprimió una sonrisa sabiendo del esfuerzo de la niña por no decir cualquier burrada que se le pasara por la cabeza sobre el chico, y preguntó para salir de dudas.¨ ¿Y Lauren es?¨

¨ Otra chica de clase pero ¿sabes qué?¨ Quinn negó haciendo un esfuerzo enorme por no reírse, había olvidado lo que era estar en secundaria y andar en esos líos, pero daba gracias por no tener que vivir más esos años. ¨ Nos pusimos de acuerdo y ninguna chica va a salir con él. Los chicos son idiotas¨ Sentenció para tranquilidad de la rubia. Puede que aun tuviera un par de años de paz antes de que su hija, de verdad, acabara con el corazón roto o rompiendo alguno.

¨ ¿Sabes una cosa?¨ Preguntó llamando la atención de Beth y esperó a que ésta negara. ¨ Algunas chicas también son idiotas¨ Dictó ella sabiendo que su novia la oiría. Probablemente no se habría alejado más de cinco pasos de la puerta. Un mal habitó que procurará que sus hijos no aprendan en el futuro porque con Beth y, sobre todo, con Rachel ya era algo imposible.


Aquí estoy de nuevo con más de esta parejita xD
aunque más que nada es sobre Beth y Quinn este capitulo pero hay detallitos de Quinn y Rachel,
de ambas con la pequeña y del futuro ;)

Gracias por seguir leyendo y comentando.
Nos leemos en la siguiente actualización.
Saludos.