Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!
Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.
Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.
Título: Cómo robar un uke
Autor: MikaShier
Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;
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Dedicado a mi BetaReader anti SouRin: KiwiSonata, después de su terrible insistencia en Wattpad
Capítulo 12
Rin observó a los chicos frente a él con incruelidad. La tristeza se había marchado dando paso a la confusión y molestia.
¿Le estaban tomando el pelo?
¿Lo creían idiota?
Haru se dignó a mirarlo mientras Makoto parecía interesado en la pared.
─Te aseguro que no era lo que pensabas.
¿Cómo habían llegado a esa situación?
SSSSS
La cita iba bastante... regular. Había empezado bien, con los gatitos. Pero a medida de que el tiempo transcurría, algo estaba cambiando. El ambiente de ambos, más bien.
Rin se sentía extraño. Sentía que las manos de su mejor amigo y reciente ex novio estaban viajando a lugares a donde no tenían derecho de ir. Y aún menos en público.
Lo peor sucedió cuando fueron a comer. El restaurante no era el mejor, pero tampoco era malo. De hecho, a Rin le agradaba. Pero había muy poca clientela ese día debido a la tormenta. Se sentaron en una mesa bastante apartada a petición del mayor. Rin lo entendía. Porque sabía que Sousuke aún no aceptaba del todo su gusto por los hombres.
El pelinegro, con un suspiro, observó a su cita, sentado a un lado suyo, antes de pasear la vista por el lugar. Sus ojos de abrieron con asombro al observar un par de chicos frente a ellos.
A tres mesas de distancia, Makoto sonreía a Haru con amabilidad.
Debía evitar que Rin los viese.
El motivo por el cual la sangre de Sousuke estaba hirviendo era desconocido para el mismo. Pero presentía que no tenía del todo que ver con Rin.
─Sou, suéltame ─musitó Rin con un rastro de dolor en su voz. El ojician volteó rápidamente.
No era que hubiese olvidado que acariciaba la pierna de su mejor amigo. Claro que no. La sensación de tocar a Rin era tan buena que simplemente no podía ignorarlo.
Lo que sí había olvidado era el límite en el cual Rin sentía dolor. Es decir, el pelirrojo soportaba la forma brusca de ser de su mejor amigo e incluso resistía más que otro en una pelea cuerpo a cuerpo en contra suya a pesar de la diferencia en masa y altura de ambos. Pero supuso que incluso él tenía zonas más... sensibles.
─Lo siento, apreté un poco de más ─Rin apretó los labios. Su respiración se agitó mientras intentaba calmar su furia.
─ ¿Qué demonios...? ─escupió antes de exhalar todo el aire y tranquilizarse─ De todas formas, no tienes que acariciarme. Mucho menos en público.
─Rin...
¡Dios! ¡Qué exasperante! Suspiró. Bueno, era culpa suya, por fijarse en su mejor amigo. En un hombre, demonios. Mientras observaba al pelirrojo, Sousuke pensó que quizá, y solo quizá, era un amor pasajero. Aún si era así, no iba a dejar que un Haru y Rin existiese, por nada del mundo... Quizá no era un enamoramiento tan profundo.
El sentido de sobreprotección y posesividad que lo embriagaba al estar junto a Rin había hecho que creyera que lo amaba. Y quizá era así, porque así lo sentía. Pero había momentos en que no podía evitar negárselo a sí mismo. Es decir… Quizá era que Rin se comportaba como una chica… Quizá simplemente estaba confundiendo todo. Amor y deseo, se parecían, ¿no?
El cuerpo fuerte y formado, pero que le parecía frágil y hermoso, de su mejor amigo lo atraía como la luz a un insecto. Estaba tan embelesado por lo que Rin era que tal vez pudo haber confundido las cosas. Posiblemente su destino si era una chica. Rin debía ser algo pasajero. Negó internamente. Estaba muy confundido. Sobre todo en esos momentos en los que lo único que él quería era tomar al menor y arrancarle la ropa.
Sí, quería a Rin. Siempre lo había hecho. Pero… ¿En verdad ese amor fraternal había mutado tanto que ahora quería tirárselo?
Tomó la mano de su amigo, suavizada por tanto contacto con el agua, y lo arrastró hacia los baños, sin importarle la mirada retadora que Makoto le envió en ese momento. Echó a Rin dentro y trabó la puerta antes de empujarlo a un cubículo.
Era su mejor amigo. Debía entenderlo.
Compartieron un beso confuso y desesperado en cuanto la puerta se cerró. El pelirrojo empujaba al contrario en un intento de separarlo, pero no estaba dando fruto. Rin fruncía el ceño mientras las manos de su mejor amigo lo recorrían… Completo. Llegó a un punto en que el ojicarmín de verdad se sintió atacado. Juntó toda su fuerza y empujó al grandulón.
─ ¿Qué mierda, Sousuke? ─bramó pasándose la mano por los labios, algo hinchados y mordisqueados, con furia.
─Quizá simplemente estoy confundido...
─Demonios, ¿de nuevo con eso? ─el pelirrojo bufó con desesperación─ Decide de una vez.
─ ¿Ah? ¿Me dices a mi que decida? ¡Decide tú! Solo nos tienes a Nanase y a mí dando vueltas al rededor tuyo ─Rin miró el piso, no podía debatir contra ello.
─Bueno... Yo ya había decidido...
─Entonces corta la situación con Nanase.
─Quizá ya no quiera volver a verme... No puedo...
─Entonces quizá simplimente deberías acostarte conmigo y largárte con él después.
Quizá el despecho estaba hablando por él. Tal vez era lo que en verdad pasaba por la mente del pelinegro. Ni él mismo lo entendía. Su amor por Rin existía ¡Por supuesto que sí! Pero estaba tan confundido. La escena de Haru y Makoto volvió a su mente. La sonrisa amable del castaño... La sonrisa burlona de Rin. Los ojos carmín de su mejor amigo. Él, en sí.
Dejó que el aire se le escapara cuando observó la mirada perdida del pelirrojo.
¿Sexo? Entonces... ¿de verdad era que Sousuke solo quería eso? Le había pasado por la mente, su mejor amigo era así con sus novias... pero... Los hombres no podían... El recuerdo del pelinegro tocándole el trasero invadió su mente. Ahogó un grito.
¡Definitivamente no! ¡Él no entregaría su trasero!
─Es mejor que...
─Nos vemos en la Academia, Sou ─el pelinegro lo observó, arrepentido y con un dolor en el pecho, ¿qué demonios estaba haciendo? Rin no tenía la culpa de nada. Quizá era solo el dolor en su hombro lo que estaba desesperándolo. Asintió de mala gana y salió del baño para después abandonar el local y el centro comercial.
Rin se miró al espejo con furia. Sus ojos se toparon con el reflejo de los mismos y su mirada se suavizó hasta convertirse en una de tristeza.
Posiblemente el gatito enamorado había sido lo mejor del día.
SSSSS
─ ¿Crees que...?
─No, no creo que nos haya visto. Yamazaki-kun lo llevaba a rastras.
─Quiero golpearlo ─Makoto negó de nuevo.
─Rin está bien, Haru-chan.
─Sin el -chan.
─Bien, bien ─rió suavemente y dirigió la vista a los baños.
─ ¿Por qué tardan tanto? ─el castaño observó a Haru con rapidez. Ese tono de voz solo lo había escuchado cuando Haru gritaba... o lloraba.
─ ¿Estás bien? Haru...
El pelinegro no se inmutó, pero aún así Makoto lo entendía. Haru se lamentaba de haber llegado tan tarde. Los sentimientos encontrados durante el año pasado no le habían hecho entender lo que en verdad pasaba en su corazón. Y ahora Rin no...
Makoto lo abrazó, con el cariño y protección de una madre consolando a su hijo cuando le rompían el corazón.
Entonces lo vio.
Sousuke abandonó el local con rapidez y, momentos después, un melancólico Rin salía de los baños y sacaba dinero de sus bolsillos. Sus manos temblaban, por la ira y la tristeza que albergaba en su interior. Cuando levantó la vista, su alma cayó a sus pies.
Su día si podía ser peor.
Haru se separó del abrazo de su mejor amigo en cuanto lo sintió tensarse. Se levantó en cuanto observó la mirada analítica de aquellos ojos carmín.
─Rin... Haru y yo estamos...
─ ¿Saliendo? ¿Tienen una cita? ─Bueno, no era como si fuese la unica opcion. Pero para su alma despechada lo era.
─No... verás...
─Bueno, no creo que hayan estado siguiéndome...
─De hecho... Rin, escucha... Quizá estabamos espiándote un poco...
─ ¿Y lo disfrutaron? ─masculló en un gruñido. Makoto desvió la mirada.
─No... No te seguíamos...
Rin observó a los chicos frente a él con incruelidad. La tristeza se había marchado dando paso a la confusión y molestia.
¿Le estaban tomando el pelo?
¿Lo creían idiota?
Haru se dignó a mirarlo mientras Makoto parecía interesado en la pared.
─Te aseguro que no era lo que pensabas.
─Demonios ─estampó la palma de la mano en su rostro y suspiró─. Ya es suficiente, Rin... Solo es un mal día.
El pelinegro sintió un vuelco en el corazón... ¿Acaso ese pelirrojo estaba hablando consigo mismo? Eso era tan... Adorable.
─El día aún no acaba ─susurró. Alzó la mirada al mismo tiempo que Rin, con el corazón latiendo y sintiendo que podría morir de verguenza.
─Lo sé. Hay más mierda por vivir...
─No... Rin... Déjame arreglar tu día ─pese a que las palabras parecían llenas de emoción, Haru era imperturbable. Se acercó al pelirrojo y tomó su mano. La ceja de Rin tembló─. Sal conmigo.
Pero, a pesar de todo, un sentimiento conocido de calidez lo embriagó. Desvió la vista y suspiró, ¿qué más daba?
─Está bien.
Makoto se llevó una mano a la boca y ahogó una pequeña risa que amenazaba con salir. Esos dos tenían cierta aura de estupidez. Abrió los ojos ampliamente al recordar algo. Hurgó en sus bolsillos y se acercó a Haru.
─Me encantaría ser un mal tercio, pero debo irme con Ran y Ren. Nos vemos, chicos ─musitó de manera amable mientras su mano viajaba a discreción hacia el bolsillo trasero de Haru. Colocó algo de dinero ahí y luego se retiró a pagar el restaurante.
El pelinegro agradeció internamente. Debía pensar antes de actuar. Buena suerte la suya al tener a alguien que le leyese la mente en el momento adecuado. Ya le pagaría con intereses después. Observó el sonrojo de su acompañante y sonrió en su interior, la mirada rojiza de aquél chico rehuía de la suya. Lo jaló hacia sí y lo guió fuera del local.
Está bien. Debía pensar rápido.
¿Qué le gustaba a Rin?
No podía llevarlo a comprar ropa, su presupuesto era bajo. Miró a los lados en busca de una señal divina. Rogó a los dioses que le pusieran la solución enfrente. Entrelazó su mano con la de Rin… ¿Qué hacer? Prometió rescatar su día. Pero… ¿Cómo iba a…?
Entonces vio con claridad.
Las puertas del centro comercial rebelaban que afuera aún llovía. Gota tras gota golpeando el frío pavimento de la ciudad. Haru guió a Rin hacia ellas, con paso decidido y una nueva idea en mente. Se detuvo solamente cuando el contrario lo hizo.
─ ¿A dónde vamos? Está lloviendo horrible ─musitó el pelirrojo con el ceño fruncido.
─ ¿Desde cuándo le temes al agua? ─contraatacó Haruka.
─Sin comentarios ─La sonrisa del ojicarmín descubrió su afilada dentadura. Haru sonrió en su interior y le quitó la gorra a Rin. La guardó en su pantalón.
─Es mi favorita también.
Si Rin se sonrojó o no, era un misterio. La lluvia cayó sobre ambos mientras Haruka corría con el pelirrojo siguiéndole el paso. La frialdad del agua los invadió por completo. Pero no importaba, porque Rin lo estaba disfrutando, ¿hace cuanto tiempo no salía a divertirse bajo la lluvia? ¡Años!
Soltó una risa que hizo que Haru voltearla a mirarlo. El pelirrojo sonreía con alegría mientras las gotas escurrían por su cara. Los ojos entrecerrados mientras miraban hacia abajo y su manera de intentar detener aquella risa lo cautivó tanto que no se dio por enterado de que la calle llegaba a su fin hasta que su mejilla se estrelló contra el poste del semáforo.
Rin se quedó quieto, observándolo con seriedad antes de estallar en carcajadas. Se dobló sobre su estómago y rió libremente mientras Haru sobaba su cabeza con el ceño fruncido. Bien, Makoto tenía razón al llamarlo idiota el otro día.
─Dios… Haru… ─Rin jadeaba en un intento por dejar de reír mientras el pelinegro lo fulminaba con la mirada.
─No es divertido… Rinrin ─el aludido paró de reír.
─No me llames… Pfft… ─soltó una carcajada nuevamente. No podía simplemente mirar el rostro de su compañero sin recordar lo sucedido. La lluvia quedó en un plano muy alejado cuando Haru sonrió y comenzó a reír también.
Aquél sonido entumeció los sentidos de Rin. No dejó de sonreír, pero observó a Haru enchinando los ojos y llevando su mano hecha puño hacia su boca para cubrirse mientras reía suavemente. Una risa que le parecía sacada del mejor de los cuentos de príncipes.
El corazón de Rin latió rápidamente mientras… estallaba en carcajadas de nuevo.
─Dios… el poste… ¿Cómo no pudiste verlo? ─musitó en cuanto logró ver a Haru sin reír. Al pelinegro le dolían las mejillas. Tomó la mano de Rin y echó a andar nuevamente.
─Es solo que estaba ocupado viéndote ─Dios. Eso no era lo que él planeaba decir. Las mejillas de ambos se tornaron rosadas mientras caminaban bajo la lluvia. Rin miró el cielo y le sonrió a los dioses.
"Gracias por iluminarme el día" pensó. Luego se regañó mentalmente. Eso era ridículo, se dijo observando al pelinegro. Eso debía agradecérselo a Haruka.
"Entonces, gracias por poner a Haruka en mi vida"
SSSSS
La oscuridad cayó como un manto sobre Iwatobi mientras Haruka salía de una tienda ubicada en la parte baja de la colina. Rin comenzaba a sentir frío. Pero se estaba divirtiendo. Era demasiado romántico.
Subieron las escaleras, la lluvia no había parado, pero ahora estaba más calmada. Al pelirrojo nunca le habían parecido pocos los setecientos escalones que conectaban el valle, en donde se encontraba la ciudad, con el templo. Pero ese día, con Haru a su lado, le parecía que el tiempo corría más rápido de lo normal. No sabía qué era lo que el pelinegro había comprado. Y no importaba.
Arriba, en el templo, podían observar muchas partes de Iwatobi. Pero esa noche, gracias a la tormenta, su vista era limitada y la oscuridad absoluta. En el cielo no había estrellas, pues las nubes lo cubrían por completo. Pararon bajo uno de las techumbres del lugar. Entonces Haru sacó una bolsa de plástico. De ella obtuvo un par de cerillos y dos paquetitos.
─Recuerdo que esto te gustaba cuando éramos pequeños. Lo mencionaste una noche en el campamento del club, cuando tenías miedo por la oscuridad ─murmuró entregándole un hilo a Rin.
Haru no podía ver los ojos rubí llenándose de lágrimas mientras prendía el cerillo y lo acercaba al pequeño objeto que no dudó en comenzar a emanar chispeantes luces anaranjadas. Rin se agachó y observó la pequeña luz consumir la pólvora con llamativas chispas que parecían pequeñas estrellas.
Sollozó en voz baja.
─ ¿Cómo recuerdas algo así? ─se quejó conmovido. No se sentía triste. Se sentía un completo idiota que moriría porque su corazón latía con demasiada rapidez. El pelinegro sonrió en su interior, observando aquellos ojos cristalinos que rogaban una respuesta.
─Porque entonces ya te amaba.
La pólvora terminó por consumirse, llevándose la luz con ella. Haru acortó la distancia, siendo imitado por Rin. Sus labios se unieron en un beso suave, lleno de dudas y sentimientos que eran respondidos por el otro. Por un momento, solo existían ellos, moviéndose al compás de los latidos de sus propios corazones. Con la mano de Haru aferrándose a la cintura de Rin mientras el pelirrojo lo atraía tomándolo de la mejilla.
Quizá, y solo quizá, ese era el mejor día de sus vidas hasta ahora.
SSSSSSSS
¡Bien! Aquí el capítulo nuevo. Primero que nada, no sé cuantos escalones tenía el templo en realidad (nadie los cuenta pero imagino que son esa cantidad cuando los veo).
Gracias por sus reviews y sus opiniones. Por la semana RinHaruRin publiqué un Fanfic llamado Frío y no tan frío que es una serie de OneShots. Publiqué el primero ayer y hoy publicaré el segundo:s Espero pasen a leerlo. Es completamente HaruRin o RinHaru. Bueno... Eso es todo c: Gracias por leer! Sigan dejando su opinión!
