Hola a todos! ¡Por fin! Antes que nada, quiero agradecerles a todos por su constante apoyo y comentarios en la historia :3 Me hacen sentir tan bien!

Hoy decidí terminar este capítulo para ustedes! Hay sacrificios que se tienen que hacer sí o sí XD

Espero que les guste :D


"Hasta mañana, Pitch"

"Adiós, Norte..." El pelinegro cerró los ojos cuando Norte le dio dos besos en cada mejilla y le revolvió el cabello.

Ya en la puerta, Norte abrió grandes los ojos y le preguntó. "¿Quieres usar la arena para dormir?"

Pitch negó con la cabeza, pero al estar en la oscuridad, obvio Norte no lo vio. "No, Norte. Está bien, yo lo haré después" le dijo, y Norte asintió, entrecerrando la puerta.

Pitch suspiró en se acomodó boca arriba, mirando al techo con los brazos detrás de la cabeza. Se quedó un rato así, hasta que se rió, levantándose y abriendo su armario para sacar uno de los muchos huevos de chocolate que Bunny le había dado estas semanas. Tenía prohibido comer chocolate en la noche, por eso lo tenía que hacer a escondidas.

Saboreando y soltando un suspiro por la deliciosa sustancia en su boca, se volvió a acostar y pensó en estas semanas. Había sido obligado a ir con Bunnymund a su madriguera y al principio se negó rotundamente.

Flashback-PDV de Pitch

"No quiero quedarme con él, Norte" Me quejé, pateando las pequeñas rocas que había en el pasto mientras Norte me dirigía al centro de la Madriguera. Bunnymund me había invitado, y Norte pensó que era una excelente idea para llevarnos mejor, aunque yo todavía siento odio y un poco de miedo por ese conejo.

El Conejo estaba allí, esperándome, con esa mirada que claramente decía que al momento que Norte se vaya, me lanzaría al lago de pintura con ladrillos amarrados a mi cintura para que no pueda volver a subir... ¿Qué? ¡Así lo veía!

"¡BAH! ¡Bunny lo siente! Y ya te dije que vendré a recogerte cuando termine el día" Para ese momento, ya no estaré vivo, mi estimado.

"Hola, compañero" Me dijo Bunny, saltando un poco más cerca de mí, con una mueca en su cara. ¿Cómo se llamaba eso? ¡Ah, cierto! Una sonrisa.

"Norte, no te vayas" Le supliqué una vez más en privado, aunque me ignoró, me despeinó más de lo que ya estaba y desapareció.

Me quedé un rato callado. Me sentía bastante incómodo estando aquí. La única vez que vine (aunque el conejo diría algo así como que ya había estado antes y que le destruí todos sus huevos para que los niños dejen de creer en él) fue con Jack, y el conejo me pegó en la cabeza por haber tocado sus flores.

"Oye... ¿quieres que te enseñe cómo los huevos son pintados por las flores?" Negué la cabeza mirando hacia abajo.
"¡Oh, vamos! ¡Debe haber algo que quieras hacer!" Exclamó el conejo con los brazos levantados, intentando formar una sonrisa en su cara.

"...Quiero irme a casa" Le respondí y sus orejas se pegaron a su cabeza.

"Pitch...en serio lo siento, si hay-" Se me acercó mucho más, intentando acariciar mi cabello, pero como reflejo, rápidamente creé una barrera de arena negra delante de mí.

"¡No me toques!" Le grité.

Bunny estuvo sorprendido por unos segundos, frunciendo y desfrunciendo el ceño. Sacó de su cinturón, un huevito de color verde y estiró su brazo para dármelo.

Yo no lo quería tomar, soy una persona bastante desconfiada y-

No lo comas, no lo comas, no lo comas, está envenenado, no lo comas. Sí, la voz mala me estaba diciendo que estaba envenenado.

"¿Te acuerdas cuándo me lo aceptaste en el taller?" Me preguntó y yo me reí sarcásticamente.

"¡Oh, sí! ¿Eso fue antes o después de que me lanzaras a un armario?"

Sonreí satisfecho al ver el dolor en sus ojos.

"Vamos, Pitch...volvamos a empezar...me equivoqué, y lo admito...dame una oportunidad..." Me dijo.

Si él nunca me la dio a mí, yo nunca se lo daré a él. Pensé fríamente.

"Le daré una oportunidad a tu chocolate, no a ti" Le dije, tomando el huevito de su pata y me alejé de él.

Fin Del flashback

Pitch rió por lo bajo cuando ese recuerdo le vino a la mente. Miró el tercer chocolate que se estaba comiendo y se lo metió a la boca con una sonrisa.

Bunny luchó bastante por ganarse su confianza, y como el niño terco que es, obviamente no le fue nada fácil. Pero claro que, terminó ganándola con chocolates.

Pitch recordó otra cosa que lo hizo sonreír.

Estaba de cuchillas frente al río, usando un palito que encontré por allí para girar el agua colorida. Escuché el pasto crujir y rodé los ojos cuando vi la cara de Bunnymund.

"¿Quieres que te muestre algo chévere?" Era raro cuando los adultos trataban de hablar como jóvenes.

No le respondí, y a propósito le mandé una mirada aburrida.

"¡Vamos! ¿No quieres ver los túneles por donde los huevos salen a la superficie en Pascua?

Me encogí de hombros. "Sí, claro, como sea" Le respondí cortante, aunque tenía curiosidad de ver este lugar.

¡Fue increíble! La vista era espectacular. Todo era verde, con varios árboles de diferentes tamaños y formas, miles de mariposas de todos los colores revoloteaban por allí, dándole el toque perfecto al lugar. En frente mío, había varios túneles, y cada uno tenía el dibujo de un continente diferente. No había ningún huevo yendo hacia ellos, pero los podía imaginar caminando.

Bunnymund se acuclilló a mi lado.

"Pitch, yo...en verdad-"

"Lo sientes...lo sé...Pe-pero es que..." No me di cuenta de que estaba diciendo más de lo que quería. "Me has tratado tan mal y tú-ahora que no lo haces- tengo miedo que regreses a gritarme y pegarme...y...que le digas a Norte y a Jack y a Tooth y a Sandy que soy malo, y que hagan lo mismo...y que me boten del taller..." Le dije triste. Era cierto, tenía miedo, me había esforzado mucho para que confíen en mí, y no quería que por su culpa todo se destruya.

Bunny puso una pata sobre mi hombro y esta vez, no la rechacé. "Te prometo que no lo haré"

Pitch se limpió las tontas lágrimas que amenazaban en aparecer en sus ojos, solo para dejarlas caer cuando recordó lo que pasó hace solo un par de días atrás.

Norte me había estado llevando a la Madriguera todos los días sin falta y hoy decidí aprovechar el paisaje que tenía a mi alrededor. Iba a tratar de hacer un dibujo del hogar del conejo de Pascua para Sophie, y si no lograba, bueno, siempre quedaban la arena y las sombras...aunque yo tenía esperanza de lograr hacer el dibujo...

Cuando ya estuve a punto de terminar mi dibujo, sentí la respiración de Bunny en mi oreja y me tensé, girando mi cabeza levemente para verlo.

Se quedó observándome terminar por un buen de tiempo y eso en serio me puso nervioso.

"Oye...dibujas muy bien..." Me dijo de repente.

Sentí mis mejillas calentarse "...Em...gra-gracias...en realidad no está tan bueno" Miré abajo, era terrible en esto.

"¡Claro que sí!" Me dijo. "Solo le falta color... ¡ven, sígueme!"

Obedecí y me levanté del pasto para seguir al conejo hasta lo que parecía el final de su madriguera. El suelo cambió de pasto a madera de repente, e incliné mi cabeza, confundido.

Seguimos avanzando y poco a poco, mi boca se fue abriendo en asombro. Había interminables pasadizos con varias puertas cerradas, las cuales curiosamente tenían forma de huevo, pero no pude evitar detenerme a inhalar el delicioso aroma que venía de esas puertas. No, no era miedo, era mucho mejor. ¡Chocolate!

"¿Te gusta?" Me preguntó Bunnymund y yo asentí, todavía medio aturdido por el olor.

"Allí adentro hago el chocolate y los diferentes dulces que le doy a los niños en Pascua"

"¿Po-podemos entrar?" Le pregunté antes de poder controlarme. Me iba a gritonear y decir que no.

"Hum...estas recámaras son muy restringidas...pero te puedo mostrar otras que también te van a gustar más, ¿está bien?"

Asentí, y sin decir más, el conejo me guió unas puertas más adelante. Mientras avanzábamos, no pude evitar notar los diferentes dibujos en las paredes. Uno era de unas altas torres blancas con guardias en las puertas, con banderas, también blancas, ondeando en lo alto, mostrando lo que parecía ser el dibujo de una media luna. Otro mostraba un campo verde, con varios conejos, o Pookas, realizando lo que parecía ser sus actividades diarias. Me aguanté las lágrimas al recordar que Bunnymund me había culpado de su muerte, esperaba que ya no crea que fui yo...yo nunca lo haría.

A menos que te dijéramos que lo hagas...

Llegamos al cuarto que Bunnymund me dijo y exhalé mi asombro. Era una colección enorme de huevos. Eran falsos, me di cuenta al instante, estaban hechas de oro y tenían distintas piedras preciosas incrustadas en ellos. Me acerqué para ver uno más de cerca y negué con la cabeza. Esto debía valer una fortuna.

Miré a Bunnymund y sonreí al ver que sonreía, me hizo un movimiento con su pata para que lo siguiera y acepté gustoso. En el siguiente cuarto, había una misma colección de huevos, pero estos sí eran reales. Había de distintos tamaños y ninguna cáscara se parecía a la otra. Bunnymund se apoyó en la entrada y me sonrió, aparentemente orgulloso de tener una gran cantidad de huevos de oro y huevos normales en su casa, no que me quejara, eran muy lindos.

Leí los nombres debajo de cada huevo y me sorprendí al saber que casi la mitad eran de huevos de animales extintos, entre ellos, dinosaurios.

"Genial..."

Áster rió por lo bajo y se acercó a mí para guiarme nuevamente a nuestro destino inicial.

Entramos a uno de los cuartos con puertas en forma de huevo. Las paredes eran blancas, pero había estante tras estante con artículos de arte: caballetes, acrílicos, óleos, cerámica, pinceles, ¡todo!

Colgados en una pared, vi que Bunnymund tenía colgados algunos de los cuadros más famosos de la historia...

"¿Por qué tienes a la Mona Lisa en tu Madriguera?" Le pregunté, sospechando que, al igual que Norte, Bunny le robaba a los museos para conseguir sus pinturas.

"Porque, Pitch, esta no es la Mona Lisa...es el cuadro original" Me dijo orgulloso, pero no entendí.

"Yo pinté todos estos cuadros" Me aclaró.

Ok...esa no me la creo.

Solté una carcajada. "¿En serio?" Le dije de broma, pero ante su mirada completamente segura, fruncí el ceño.

"Claro, ¿quién crees que ayudó a todos estos pintores?"

"Guau...están...chéveres...tal vez hasta mejores que los de los artistas"

"Lo sé" Me dijo presumido y agarró un estuche de chisguetes de pinturas acrílicas, poniéndola sobre una mesa blanca. "¿Quieres pintar ese dibujo tuyo?"

"¡Ajá!" Corrí y me senté a su lado para que me indicara qué hacer. La tarde se nos pasó entre agua, pinceles y pinturas. Bunnymund me indicó qué colores quedaban mejor con el dibujo y yo lo mezclaba pintándolo suavemente en él. Bunnymund me dijo que creaba muy bien los matices, lo que sea que fuese eso.

Terminé el dibujo, y tenía mitad de cara manchada con verde. Bunny se rió y me ayudó a limpiarme la mancha con un trapo húmedo, diciéndome que el dibujo había quedado muy bien. Yo también lo creía.

"Gracias por todo, Bunnymund..." Le dije, de verdad se lo agradecía.

"No hay de qué, Pitch" Dijo. Se quedó mirando las pinturas un momento hasta que yo también volteé a mirarlas.

"Te regalo las pinturas" Finalmente me dijo, y yo lo miré asombrado.

"¿Qué? No...No –no tienes que hacerlo..." Le dije, aunque de verdad las quería.

"Meh, ¿si no cómo vas a seguir practicando?" Me preguntó serio, pero luego formó una sonrisa.

Sin darme cuenta de lo que hacía, corrí hacia él y lo abracé. Claro que, al darme cuenta, me quise separar al instante, pero él no me dejó.

"Lo siento, Pitch..." Me dijo, como lo había hecho toda la semana.

"Está bien" le dije, se había portado tan bien conmigo y se había disculpado por pegarme, así que tal vez sí se lo merecía. "Te perdono"

Eso solo hizo que me pegara más a su pecho.

Pitch bostezó grandemente, y agarró un puñado de arena dorada 100% concentrada, no quería arruinar la noche con una pesadilla. Rápidamente para que la arena dorada no se vuelva negra, Pitch se la puso en su frente, y al instante cayó dormido, arena dorada flotando suavemente sobre él.

La oscuridad en la que estaba sumergido, rápidamente empezó a tomar forma, iluminado por el celeste cielo encima de él. Estaba claro, pero la luz no le quemaba, y Pitch podía lanzar las bolas de nieve con toda facilidad.

"¡Jack!"

Los otros guardianes también estaban en ese mismo bosque, Norte, Sandy, Bunny y Tooth. Sus botas se hundían en la nieve mientras corría. Sus pesadillas observaban a los costados, y los guardianes estaban en paz con ellas, no les molestaba. A veces, en la vida real, se sentían incómodos con ellas, pero en sus sueños, ellos lo querían mucho más de lo que Pitch creía que lo hacían.

Se tropezó con un bulto en el suelo, pero antes de caer de cara contra la nieve, su papá lo atrapó. Pitch sonrió, pero antes de que pudiera decir algo, Sandy y Tooth sacudieron la nieve que había en una rama y Norte y él terminaron enterrados en la nieve. Ambos estallaron en carcajadas.

Jack agitó su cayado, y varios copos de nieve cayeron del cielo. Sandy lanzó un rayo de arena dorada, y este explotó como un fuego artificial. Pitch sonrió e hizo lo mismo, arena negra mezclándose con dorado y azul.

"¡Guau!"

"¡Muy bien, Pitch!"

"¡Es genial, Pitch!"

"¡Lo haces excelente, Pitch!"

Pitch se llenó de orgullo, mirando a los guardianes y corrió a abrazarlos, ellos riendo y correspondiéndole al instante.

Mientras Pitch dormía, unas sombras miraban con desprecio y recelo a la desconocida pero familiar arena dorada de Sandman. Ojos rojos brillaron en la noche y unos filudos dientes se mostraron en su espantosa sonrisa.

"Aj, no me toques ¿Por qué no nos dejas en paz?" Le dijo Jack con odio y lo empujó, y Pitch retrocedió, confundido y herido.

"¿Q-qué?"

"Que, ¿por qué no nos sigues al lago? Ush, no estás prestando atención" Le dijo Jack riendo y tomando su mano, lo llevó al lago.

Creó unos patines para todos.

La fluctuación de la arena dorada incrementaba mientras luchaba fuertemente por el control del subconsciente de Pitch.

"¡Pitch!"

"¡Patinas tan mal!"

"¿¡Se puede saber por qué lo trajimos!?"

"¡Pitch! ¡Ven! Hay que enseñarles a todos nuestro truco, ¿recuerdas, amigo?..."

Pitch soltó un quejido por el pleito que se llevaba en su mente. La arena dorada decrecía, la oscuridad seguía rodeándola y haciendo que se apague, pero siguió luchando valiente hasta el final. Una onda de oscuridad engulló a la arena de sueño, y Pitch soltó un sollozo.

Pitch levantó la vista, todavía con una sonrisa en el rostro, y vio que los guardianes se estaban yendo.

"¡Oigan, chicos! ¡Espérame!" Pitch movió los pies para avanzar, o lo intentó, no podía moverlos.

"¡Chicos!" Pitch luchaba con todas sus fuerzas para soltarse de este agarre invisible que no dejaba que mueva ni sus pies ni brazos, solo podía gritar.

"¡Ayúdenme! ¡Chicos, no me dejen aquí! ¡Por favor!" Pitch gritó jadeando por aire, pero los guardianes ni se molestaron en mirar atrás, dejando solo sus crueles risas resonando en el aire.

"¿Por qué hacerlo?"

"Eres un estorbo"

"Ya no quiero verte más en el Taller"

"Idiota"

"Solo causas problemas"

Pitch lloriqueó, encorvándose como una bolita. ¡No me dejen! ¡No me dejen!

Crrrack...

Pitch miró a sus pies cuando escuchó el sonido y entró en pánico. Había grietas en el hielo...se rompía...

"¡AH!"

El hielo se rompió antes de que Pitch pueda pedir ayuda, y él gritó, sumergiéndose en oscuridad. No podía respirar, estaba frío, estaba oscuro, y no sabía si es que estaba en las gélidas aguas, o había muerto...esperaba que sea lo segundo...

De repente, su inmóvil cuerpo cayó, y se golpeó contra el duro suelo con un estruendo.

Se llevó una mano a la frente, intentando hacer que todo dejara de dar vueltas. Miró alrededor. Era el cuarto oscuro de siempre...

Pitch, Pitch, Pitch...

Pitch levantó la vista casi al instante al oír esa tan conocida voz que lo perseguía en sus pesadillas.

Tanto esfuerzo que hicimos para controlarte y nos vienes con más estupideces...

¿Quieres que regresemos al método antiguo?...

¿Por qué no aceptas por las 'buenas'?...

"¿Q-q-qué quieres?" Le dijo a las sombras conglomeradas. El hombre de negro sonrió, sus ojos color sangre sobresaliente en la fría oscuridad. Las sombras empezaron a avanzar hacia Pitch, y con un grito ahogado el chico no pudo hacer más que retroceder aterrado.

Lágrimas de impotencia y temor se juntaron en sus ojos cuando el hombre de negro le acarició su mejilla. Su mano le raspaba la cara, era como una lija.

¿Qué queremos?...

Te queremos a ti, marioneta. Dijo con una risa que hizo que sus lágrimas se escapen de sus ojos.

"¡Dé-dé-jame, p-por fa-favor!"

¿Por qué nos abandonaste?...

Tenían mucho más poder con nosotros...

Regresa...

¡Nos has desobedecido por suficiente tiempo! ¡No lo vamos a soportar más!

Unas cadenas de sombra se enrollaron en sus tobillos, jalándolo y tirándolo de rodillas en frente del Hombre de negro, quien sonrió cruelmente.

Sus llantos escapaban de su boca, no podía controlarlo. Las cadenas apretaban más con cada llanto.

"¡S-s-suéltame! ¡M-e duele!"

¿¡Cómo nos separaste!? ¡Dinos, mocoso! El hombre de negro lo agarró de su rostro, clavando sus filudas garras en sus cachetes, hasta que el chico sintió sangre correr.

"¡No sé! ¡No sé!" Pitch no sabía de qué hablaba, y tampoco le importaba. El hombre de negro lo fulminó con la mirada y sus muñecas también se vieron atrapadas con cadenas ¡Despierta, despierta!

Cuando lo descubramos...te arrepentirás de cualquier cosa que nos hayas hecho...de habernos dejado, ¡de desobedecernos! ¡Solo tienes permitido obedecernos a nosotros!

"¡Ya! ¡Paren!"

El hombre de negro sonrió y chasqueó los dedos. Dejó de tirar maniáticamente de las cadenas cuando un espacio en frente de él se iluminó ténuemente y vio a cada uno de los guardianes arrodillados, sangrando y amordazados.

"¡Chicos!"

'Jack' lo miró, él era el único sin una mordaza en la boca. Su cara estaba consumida por la oscuridad, solo un lado se veía humano, el otro era tan monstruoso como el Hombre de negro, pero Pitch no podía ver eso.

"¡Pitch! ¡Pitch, ayúdame! ¡Tengo miedo! ¡Por favor, ayúdame!"

Pitch no paraba de llorar, mirar a cada guardián sufriendo lo hacía sentir terrible, él no podía hacer nada...era inservible, un inútil, estorbo, estúpido, un monstruo...

Vas a ir mañana a la una de la tarde al 'Palacio de los Dientes' Le dijo con una voz ronca y con un toque de desprecio. Y si te atreves a desobedecernos esta vez...

El Hombre de Negro apareció una daga en su mano y la clavó en el pecho de Jack, Pitch y él gritaron al mismo tiempo.

No solo se mueren los guardianes...

El hombre de negro retiró la daga con fuerza y la lanzó en dirección a los guardianes. Pitch escuchó sus agonizantes gritos antes de que la luz se esfumara dejándolo solo, temblando, encadenado, y a la merced de este monstruo. Le agarró el cabello y le levantó la cara bruscamente.

Una cosa más, mocoso...te atreves a decirle a los guardianes algo...y nos encargaremos de que cuando regreses, ¡tu vida sea más que una pesadilla!

El hombre de negro chasqueó los dedos y él y las sombras se abalanzaron sobre él, entrando por su boca, nariz, ojos...

"¡AAAAAAAHHHHHH!" Pitch abrió los ojos, sentándose violentamente por la fuerza de la pesadilla. Se llevó una mano al pecho que inconscientemente fue subiendo a su garganta. Le dolía la garganta, raspaba, sentía algo dentro de ella...

La puerta se abrió de golpe y Jack y Norte entraron corriendo hacia él.

"¿¡Estás bien!?"

Ambos guardianes se sentaron junto a él y Norte pegó su cabeza a su gran pecho.

Pitch no podía moverse, todavía paralizado con miedo. Miraba a la oscuridad con los ojos bien abiertos, lágrimas corriendo sin parar por sus pálidas mejillas.

"Pitch, respóndeme. Hijo...ya pasó, solo fue una pesadilla"

Pitch recuperó su voz. "N-n-n-Norte..."

"Ya sé, ya pasó..."

Pitch se apoyó en su pecho con más fuerza para ocultar su rostro. Jack había prendido la luz y estaba analizando sospechosamente el cuarto. La bolsa con arena dorada estaba en su mesa de noche abierta y la brillante arena amarilla estaba desparramada,pálida y sin brillo.

¡No quiero que se mueran! ¡No quiero! ¡No me dejen! ¡No quiero que se mueran!

"Hey...tranquilo, dime qué soñaste...por favor" Le pidió Jack, sentándose a su lado. Pitch había estado gritado endemoniadamente hace solo unos minutos atrás y sus llantos lo habían despertado. Había ido a verlo e intentó despertarlo, pero no funcionó y fue a pedir ayuda.

Si no voy...Norte y Jack van a morir... ¡pero no quiero ir! ¡Tengo miedo! ¡El hombre de negro es malo! Siempre me pega, me va a pegar allí también...Pensó Pitch horrorizado.

Levantó la mirada y, al ver ambas expresiones preocupadas que portaban los guardianes, soltó un lastimoso sollozo.

Él no quería que les pase nada, pero no era lo suficientemente fuerte para ver al hombre al de negro en persona. ¡¿En serio era tan cobarde que no podía proteger a su propia familia?!

Sí.

Llorando con todas sus fuerzas esta vez, se aferró a Norte como su línea de vida. "¡Perdón, perdón, perdón, Norte!...no puedo hacerlo, no puedo... ¡Perdón!"

Norte lo miró confundido, frotando su espalda. Separó a Pitch de su pecho para que sus irritados ojos amarillos lo miren. El Guardián del asombro limpió sus lágrimas de un ojo, y terminó poniendo un mechón negro detrás de su puntiaguda oreja.

"¿Qué tienes que hacer? Shush..."

"¡No quiero que les pase nada!" Dijo Pitch con la voz ronca por las lágrimas.

"No pasará nada мой мальчик*, cálmate"

Pitch cerró los ojos, pegándose al pecho de Norte una vez más.

-.-

Pitch abrió un ojo parcialmente al sentir el delicioso aroma en el aire.

Parpadeó un poco para acomodar su vista y, cuando lo logró, Jack estaba mirándolo fijamente, logrando que Pitch pegue un grito por su sorpresiva aparición.

"¡Hola!" Jack lo saludó y Pitch lo fulminó con la mirada, aun cuando en sus ojos se veía que no era en serio. Le dio ganas de bostezar y Jack se rió por la cara que puso al hacerlo. Al parecer se había quedado dormido de nuevo después de...solo pensarlo lo hacía temblar.

"¿Qué haces aquí?"

"Bueno, ayer estabas bastante asustado, y tenía miedo de que volvieras a tener otra pesadilla, así que me quedé aquí toda la noche" Le dijo encogiéndose de hombros y Pitch rió, golpeándolo en el hombro.

"¡Acosador! ¡Sácate!" Le dijo empujándolo y Jack estalló en risa, para luego ponerse serio. "¿Ya me quieres contar tu pesadilla?"

No le digas, no le digas, no le digas. ¡Se morirán! ¡Y todo será tu culpa!

"No, estoy bien, ya no importa" Dijo con una voz monótona y sin expresión, repitiendo lo que le decían que diga.

"¿Seguro?" Preguntó Jack, asegurándose de que su amigo estaba bien. Pitch era bastante expresivo al hablar, que haya hablado así le parecía muy raro. Además, el cuarto se puso más oscuro de repente.

"¡Sí!" Fulminándolo con la mirada, esta sí era real

"O-okay..." Dijo Jack, forzando una sonrisa en su rostro.

"Em... ¿vamos a comer? Nor-Norte hizo waffles...con-con nutella...y-y leche chocolatada..."

Pitch se quedó echado en su cama un rato más, no saltando de alegría cómo Jack pensó que lo haría ante la sola mención de waffles. Pitch inhaló y tuvo que controlar la necesidad de utilizar el miedo de Jack, quería su miedo, lo necesitaba, pero solo asintió.

Se levantó y miró la hora, - 9:14am- y sin más, usó las sombras para llegar a la cocina, evitando la usual plática entre Jack y él mientras se dirigían a algún lugar. Juntos. Siempre.

Norte y en especial Jack trataron en vano de hacer sonreír al joven pelinegro. Norte le había dicho al Guardián de la Diversión que esta debió haber sido la peor pesadilla de Pitch hasta ahorita, afectándolo bastante, pero que solo tenían que hacer que el niño dejara de pensar en eso.

Pitch miraba de mala manera su enorme torre de waffles bañados o en nutella o en miel de maple, (algo que la mayoría de chicos, y adultos en general moriría por tener) y suspiró.

Él no se merecía esto, Norte y Jack lo querían y se preocupaban por él, y él era tan cobarde que no podía enfrentarse a una sombra, a una pesadilla, simplemente esperando que nada malo le pase a su familia.

"Oye, Pitch... ¿hacemos una competencia?" Preguntó Jack levantando su tenedor. Distraído mirando su jugo, Pitch no notó que un brillo celeste se expandía por sus ojos, y sonrió sin querer.

"Claro...si es que te gusta perder"

Después de devorar la comida como dos pequeñas bestias, mientras Norte reía, el reloj de la cocina sonó.

11:00 am

Pitch dio un grito ahogado, por poco dejando caer su plato al suelo, y sus ojos se cristalizaron. Ninguno de los guardianes presenten lo notó.

"¡Oh! Vamos a mi cuarto, te tenía que mostrar algo súper cool, ¡ven!" Jack tomó su brazo y lo arrastró a su cuarto, dándole un momento para que se bañe y cambie.

11:14 am

Pitch tragó el pesado bulto en su garganta y tomó la ducha más rápida de toda su vida, cambiándose en un tiempo aún menor; polo negro, pantalón negro, zapatillas negras con blanco y su casaca negra de siempre. Las sombras se movían a sus pies respetuosamente y cubrían parte de su cuerpo como siempre lo hacían.

11:25 am

Se te acaba el tiempo, Pitch...

No vayas, y los guardianes morirán...será todo tu culpa...

Eres un monstruo...

Cobarde...

¿¡Por qué no vas!? No quieres salvar a los guardianes...

Mocoso egoísta...

No perteneces a ellos...

Ellos no te quieren...

Basura-Inútil-Estorbo-Estúpido-Egoísta-Cobarde-Monstruo-¡ASESINO!

¡ARGH! ¡BASTA, BASTA! FUERA DE MI CABEZA, FUERA DE MI CABEZA. Pitch al instante ya estaba llorando, cayendo al suelo de rodillas.

"¡JACK!" Gritó Pitch. ¡Ayúdame! ¡Por favor! Que se callen, que se callen"

Jack, quien esperaba afuera del cuarto, escuchó el grito desesperado de Pitch y entró. El chico estaba en el suelo, apretando sus dientes y agarrando su cabeza, clavando sus uñas en sus sienes haciendo que sangren.

"¡Pitch! ¡¿Qué paso?! Ya estoy aquí...tranquilo" Pitch empezó a jadear por aire, sin lograr respirar correctamente. Se apoyó pesadamente sobre Jack.

"¡No quiero, no quiero, no quiero, no quiero, por favor no se vayan, no quiero!"

"Pitch, ya, tranquilo, nada te puede hacer daño" Jack cubrió las heridas sangrantes de Pitch con escarcha, logrando que se congelen.

Pitch no se atrevía a abrir los ojos, recostado sobre el hombro de su amigo. Era un monstruo, un monstruo egoísta por dejar que algo malo le pase a su familia.

11:42am

No...No puedo dejar que algo malo les pase...

Jack frunció el ceño, estaba muy preocupado. Pitch le estaba escondiendo algo, y le dolía saberlo, él ya no le ocultaba nada...a menos que... ¡No, Jack! Pitch era diferente ahora

"¿Qué tal si hacemos algo divertido, sí?" Le dijo Jack forzando una sonrisa, aunque sea una pequeña. Congeló el piso, y Pitch, quien estaba en el suelo, empezó a deslizarse.

"¡Hay que crear una pista de patinaje aquí mismo!" Dijo Jack, ya emocionándose con su idea.

Pitch no pudo evitar sonreír ligeramente, odiaba y le encantaba eso de Jack. Siempre, le lograba sacar una sonrisa.

"No se puede"

"¡¿Quién dice?!" Se enfrentó el peliblanco.

"Yo lo digo...No podrás patinar acá..." Dijo mientras seguía deslizándose por el hielo liso. Su retaguardia se estaba congelando...

Jack hizo un puchero y el hielo desapareció, Pitch tocó el suelo.

"Y qué tal... ¡Nervioso! Amo ese juego, ¿tú no?" Dijo Jack con una sonrisa pícara.

Pitch frunció el entrecejo e inconscientemente escondió sus manos en sus bolsillos.

"No..."

"¿Vi-videojuegos?"

"No..."

"Pitch..." La sonrisa de Jack se borró al instante, reemplazado por una mueca de tristeza. Sus brillantes ojos estaban apagados y Pitch se sentía particularmente responsable por eso.

"¡Dime qué tienes! ¡En serio, no me gusta verte así!" Le rogó el peliblanco con sus ojos brillando, pero con lágrimas.

"No...no tengo nada"

"Sé que algo te molesta...no soy tonto...dime, ¡¿qué pasó en tu pesadilla?!

¡¿Por qué sigue insistiendo?! Solo lo quiero protegerlo

"¡Ya te dije que no pasó nada! ¡Ya no insistas!" Soltó Pitch de repente, Onyx materializándose al lado de él, bufando. Jack retrocedió un par de pasos con los ojos bien abiertos.

"Yo-yo no puedo contarte" Pitch admitió, sus ojos llenándose de lágrimas una vez más. Jack se trató de acercar, pero Pitch le dio la espalda, molesto por alguna razón. No quería que Jack lo viera llorando, porque si no, Jack también estaría triste...y él no quería que su amigo-su único amigo- se sintiera mal por su culpa.

12:00am

El lento y agonizante 'ding' del reloj principal del taller resonó por todos los cuartos, haciendo énfasis en los oídos de Pitch. Su corazón se aceleró a un ritmo doloroso, e inconscientemente empezó a mecerse de adelante a atrás. Onyx lo acarició con su hocico.

Jack suspiró. ¡Era el guardián de la diversión, por todos los cielos! Debía encontrar la manera de hacer a Pitch sentirse mejor...Buscó en el oscuro cuarto del chico algo que le gustara un montón...¡CLARO!

"Pitch...ahora que me acuerdo...nunca me contaste de tu libro de la Edad Plateada" Jack dijo cantarinamente y Pitch le mandó una mirada inexpresiva.

"Edad de Oro, zoquete" Masculló, Pitch. Jack solo rió por el intento de mala palabra por parte de Pitch, y sacó el libro de su estante.

Pitch se mordió el labio, temiendo que Jack congele el libro de casualidad. "Hum..." Ahora que se acordaba, nunca terminó de leer los últimos capítulos, estos días estuvo tan ocupado con su trabajo.

"¿En-En serio quieres que te cuente?" Susurró Pitch, dudoso.

"¡Duh! ¡Sí!" Rió Jack. Urgh, otra vez logró que sonriera. El peliblanco abrió el libro en una página al azar y salió un dibujo.

"¿Qué es esto?" Preguntó girando el libro hacia Pitch para que pueda ver el dibujo y apuntando a la extraña...cosa.

"Temores" Al ver a Jack levantando una ceja, continuó. "Son monstruos de la Edad Dorada. También había Piratas de los Sueños y Hombres pesadilla" Informó.

Pitch se levantó del suelo y se sentó al lado de Jack en la cama. El Coco tomó el libro y buscó una hoja para enseñarle a Jack más dibujos, sabiendo que se aburriría si le leía la historia.

"Este es el Tsar y la Tsarina Lunaroff XI" Dijo Pitch. "Y el príncipe Lunar, quien debió haber sido el Tsar Lunar XII"

Jack pasó una mano sobre los dibujo del bebé. ¿No lo había visto antes? Sacudió su cabeza, probablemente era otra cosa. "Guau"

La sonrisa de Pitch crecía cada vez más, por lo tanto, la de Jack también. Pitch hablaba de esta época como si él hubiera vivido allí, lo contaba con una emoción tan grande, que parecía que él mismo hubiera formado parte de todos los avances, como si hubiera usado estas asombrosas máquinas y naves, y navegado a través del espacio. "Lo sé...Y mira"

Buscó una imagen de Kozmotis. En esta foto se veía el paso de los años desde la primera foto que había en el libro, en donde, apenas un adulto, había sido nombrado General. Aquí, Jack vio que era un hombre alto. Sus facciones fuertes y marcadas formando una pequeña sonrisa, cabello despeinado llevado con orgullo, porte serio, cara en alto, con la grandiosidad que llevar su título involucraba, guadaña en la mano izquierda y su brillante armadura, con cada una de sus condecoraciones sobresalientes en su pecho.

Jack frunció el ceño, abriendo grandes los ojos.

Imposible...

Miró a Pitch, todavía con el ceño fruncido, intentando mirarlo de frente. Había pasado mucho tiempo, tal vez se estaba equivocando, pero si no...

Nah...Sus ojos le estaban haciendo ver cosas.

Jack suspiró contento al ver al pelinegro con una sonrisa en el rostro, perdido en alguna parte del espacio y el ejército dorado "Pitch"

"¿Hm?" Dijo el chico, todavía mirando a su héroe.

"¿Recuerdas que prometimos ser amigos por siempre?"

Pitch sonrió triste, su labio inferior temblando ligeramente. "Sí..." Recordaba ese día. Habían estado jugando en la nieve todo el día, y Jack se lo propuso, y él obviamente le dijo que sí. Lo prometieron bajo una noche de luna llena, levantando sus manos y pegándolas a sus pechos cubiertos de nieve, seguido de un muy raro pero sentido abrazo.

Jack sonrió. "Muy bien...no quiero que lo olvides..." Y levantó su mano para chocar puños con él. Pitch aceptó.

"Jack...yo-hum-te-tengo que decirte algo..." Al ver que el espíritu del invierno le estaba haciendo caso, continuó. "Es que...en-en-yo-tengo que...seguir mostrándote esto...sino, no vas a entender..."

Jack va a morir...eres un cobarde, por eso no iras y tu amiguito morirá...

12:27

Pitch sacudió su cabeza para ignorar a la voz y continuó explicándole al espíritu del invierno sobre la Edad Dorada, sobre monstruos y grandes héroes, casi olvidándose de su preocupación. Casi.

Jack, no queriendo decirle que ya se había aburrido, le preguntó si podían jugar videojuegos y Pitch aceptó. No le importaba lo que hicieran...solo quería pasar tiempo con él.

Mientras jugaban como niños buenos a volarle la cabeza a zombis y a personas, Pitch tuvo un mal presentimiento en el pecho y pausó el juego, haciendo que Jack gruña dolorosamente.

"¡¿Qué fue?! Estábamos tan bien"

"¿Sabes qué hora es?" Preguntó con miedo

Jack se encogió de hombros, volteando nuevamente para continuar el juego, cuando sus ojos se abrieron como platos, una mueca de pánico en su rostro.

"¡¿Qué hora es?!" Gritó, y Pitch se golpeó la cara con una mano.

"Ay dios, ay dios, ay dios, ¡la reunión! ¡Había una reunión a la una! " Dijo Jack jalándose el pelo desesperado. Pitch inclinó la cabeza en confusión.

"¡Estoy muerto! Moriré, los guardianes me dijeron que no llegue tarde..." Jack empezó a balbucear incoherentemente, Pitch lo miró, confundido.

"¿Podemos ir a buscar a Norte?" Preguntó.

"¡Hay que ir a buscar a Norte!" Le dijo Jack, tomándolo del brazo y arrastrándolo fuera del cuarto hacia la biblioteca, en donde se llevaría a cabo la reunión.

"¡Jack, espera, espera!" Pero fue inútil, Jack volaba a toda velocidad, obligándolo a correr, su muñeca sujeta con un agarre de hierro, Jack le congelaba la muñeca sin querer.

Cuando llegaron a la Biblioteca, sin mencionar que Jack había estado pateando y congelando a los elfos en el camino, Pitch vio a todos los guardianes sentados, conversando entre sí.

"¡¿Llegué a tiempo, no?!" Les dijo Jack sin aire. Pitch lo miró incrédulo, jadeando por aire. ¡El cansado debería ser él!

Todos los guardianes voltearon a mirarlos y sonrieron.

"¡Ah, Jack! ¡Da, da! Justo a tiempo" Lo felicito Norte riendo suavemente.

Tooth sonrió victoriosa y presumidamente, extendiendo su mano hacia Bunny, quien le entregó un billete a regañadientes, murmurando algo como 'tuviste suerte esta vez'

"Hola, compañeros" Bunny saludó, levantando la cabeza con una sonrisa. Jack soltó a Pitch y se acercó a los guardianes.

Pitch se quedó parado allí por un rato, pensativo, hasta que suspiró.

"¿Puedo saber la hora?" Preguntó tímido.

Norte levantó la manga de su camisa para ver su reloj. "12:58pm ¿Por qué, hijo?"

Pitch ignoró el '¡Yes!" de Jack y miró a cada uno de los guardianes, recibiendo una mirada preocupada de Sandy.

"Tengo que irme" Dijo suavemente con la cabeza gacha.

"Si quieres puedes acompañarnos en la reunión" Le ofreció Bunny, y Sandy y Tooth asintieron.

"Ah...no...es que..." NO LES DIGAS, NO LES DIGAS, MORIRÁN, ASESINO, COBARDE, INÚTIL...

Pitch...diles...

"Es que me olvidé algo en la casa de Jamie... ¡sí! Eso...eh...no me demoro, en serio..." Miró a Norte, rogándole con la mirada para que le crea.

"Bueno..." Le dijo Norte no tan convencido. "...pero no demores"

Pitch asintió rápidamente. Miró una vez más a su familia y suspiró. Quería darles un abrazo, solo por si acaso, pero decidió no hacerlo, podrían sospechar, y lo mejor era que no supieran, así estarían a salvo.

Se despidió con la mano y desapareció en las sombras.

-.-.-

1:00pm

Hacía mucha luz en Punjam Hy Loo.

Fue lo primero que pensó Pitch cuando salió de las sombras y fue recibido por el abrumante sol en el cielo.

Caminó por los alrededores, sin saber a dónde tenía que ir. Las haditas volaban sobre él guardando dientes en sus respectivas cajas o desapareciendo a la distancia, llevándose monedas de todos los países.

Varias haditas se acercaron a recibirlo, saludándolo con sus pequeñas manos, pero él las ignoró. No quería hablar con ellas, no quería que lo vieran, tenía que hacer esto solo, pero no quería.

Las haditas empezaron a murmurar entre ellas, Pitch caminaba sospechosamente por todo el Palacio y, al darse cuenta de la guadaña sostenida en la mano izquierda del oscuro chico, se miraron entre sí, preocupadas. ¿Qué hacía Pitch en el Palacio?

Pitch tenía un mal presentimiento, y sus pesadillas rápidamente se materializaron detrás de él, cubriéndole la espalda. Onyx era la única con detalles dorados, las otras eran negras como la noche.

Hacía mucho calor. Pitch tenía que respirar hondo para mantener la calma. Las sombras sintieron su fastidio y se expandieron ampliamente a sus pies, oscureciendo todo a su alrededor.

Onyx y las otras pesadillas relincharon molestas, llamando la atención del pelinegro. Pitch miró hacia arriba, y en una de las plataformas, estaba parado el hombre de negro.
Un escalofrío recorrió su espalda violentamente cuando sus ojos rojos lo miraron, una sonrisa de filudos dientes sonriéndole.

Pitch le dijo a Onyx que se agache y se subió al caballo, usando las sombras para llegar hasta el monstruo.

"¡Hyah!"

Las pesadillas miraron a las paralizadas haditas a su alrededor y bufaron, queriendo ir tras ellas, pero no podían sin las indicaciones de su amo. Fueron obligadas a seguir al chico.

"Pitch...cuánto tiempo"

Pitch tembló y miró temblando al monstruoso hombre delante de él. Tenía sus manos detrás de la espalda y portaba una sonrisa espantosa.

Era peor de lo que Pitch pensaba.

"Y-ya estoy a-aquí... ¿qu-qué quieres?" Le preguntó Pitch, intentando mostrar valentía que no poseía. Su cuerpo temblando y ojos llenos de lágrimas lo delataban.

Las haditas miraban curiosas y confundidas la escena. El lugar estaba bastante oscuro, y Pitch estaba en medio de todo, hablando con... ¿nadie? Ellas no podían ver nada.

"A ver...esa no es forma de hablarnos, ¿o sí?" El hombre de negro avanzó y Onyx relinchó molesta, levantando sus patas delanteras para golpear a la persona que intentaba tocar a su niño, pero solo pasó a través de él.

El hombre de negro le acarició el rostro con más suavidad de lo que Pitch esperaba, sobando sus suaves mejillas. Pitch sollozó.

"Te vez más patético de lo normal, Pitch...esa no es la forma que elegimos para ti...mírate, estás muy pequeño, un niño" Eso último lo dijo con desprecio, clavando sus filudas garras en su cara.

"¡Ah!" Gritó Pitch, y sus pesadillas bufaron molestas. Pitch soltó las riendas de Onyx y se resbaló, rápidamente retrocediendo del amenazante monstruo.

"¿Qué pasa, marioneta? ¿No estás feliz de vernos?"

Pitch asintió sollozando y el Hombre de negro asintió.

"Ah...así está mejor...tu miedo no ha cambiado...sigue siendo delicioso...el miedo de un humano cobarde..."

El hombre de negro rió maniáticamente y Pitch suspiró. Sí, tenía miedo, sus propias pesadillas lo estaban sintiendo pero afortunadamente estaban rehusándose a alimentarse de su miedo.

"Pro-prométame que no le hará nada a los Guardianes..." Rogó Pitch con los ojos cerrados. Era solo él, ¿o el lugar se había oscurecido demasiado?

El hombre de negro sonrió ante su petición. "Ay, Pitch...has estado mucho tiempo sin nosotros...obviamente no recuerdas lo que te enseñamos..."

"¿En-enseñar?"

"¿Por qué te interesan esos fenómenos? Tu lugar es aquí...en las sombras con nosotros..."
Pitch sacudió la cabeza, molestándose. "¡No lo es! Los guardianes son mi familia, y-y-"

El hombre de negro sonrió. "¿Y qué, Pitch? ¿Y te quieren? ¿Y se preocupan por ti? ¿Y te van a salvar?" Soltó una carcajada burlona que rápidamente hizo que el chico lloriquee.

"Ellos no te quieren..." Pitch tragó el bulto en su garganta. Él sabía que no era cierto, tal vez lo había pensado antes, pero no era así...ellos-ellos lo querían...si no, lo hubieran echado del taller hace tiempo...

"No te molestes en negarlo, mocoso...sabes que es cierto."

"¡No lo es!" Su voz se quebró al final de la oración y el hombre de negro sonrió. "Ellos sí me quieren, porque son mi familia...y-y ellos, no me dejarían solo"

Las pesadillas relinchaban furiosamente, el miedo de Pitch era muy fuerte, y querían tomarlo, pero no podían. Golpeaban el suelo con fuerza, bufando y relinchando.

"Aw... ¿con que no te dijeron? Ellos fueron obligados a rescatarte de tu guarida..." Le dijo casi con pena. "Solo están actuando, todo es falso, porque te van a dejar cuando menos lo esperes..."

Pitch gritó. "¡Cállate!" Levantó su guadaña hacia el hombre de negro, tratando de partirlo a la mitad, pero la guadaña solo pasó a través de él, como si fuera aire. El hombre de negro no se inmutó y sonrió, materializando su propia guadaña.

Cargó contra él a gran velocidad, y Pitch por poco no bloquea el arma destinada a su corazón.

"¡Aaaahhh!" Pitch oscilaba su arma de lado a lado, intentando darle a su contrincante, pero no sabía cómo, nunca había tenido una pelea con armas antes.

Le lanzó un rayo de arena negra, esperando que le dé en el pecho, pero el hombre de negro atrapó el rayo en sus manos, girándolo en un remolino y haciendo que crezca. Pitch abrió grandes los ojos cuando se lo lanzó de vuelta. "¡Ah!"

Rodó por el suelo y esquivó el rayo, intentando otros ataques, pero era inútil. Todos sus ataques eran esquivados o superados fácilmente por el hombre de negro. ¡Era imposible, su guadaña solo lo atravesaba!

"Qué patético, marioneta..." Le dijo negando con la cabeza. "Si estuvieras con nosotros podrías moverte como nosotros, serías poderoso, pero no...Fuiste obligado a ser un niñito patético, tuviste que aprender todo de nuevo con esos fenómenos"

Pitch gritó con todas sus fuerzas, las pesadillas relinchando a su alrededor.

"¡DESTRUYAN!"

Las pesadillas obedecieron casi al instante, el odio de su amo las motivaba y las llenaba de energía. Algunas intentaron ir tras la persona que fastidiaba a su amo, pero al darse cuenta de que no podían hacerle daño como les pedía su príncipe, fueron por lo más cercano, el Palacio.

Las haditas chillaron asustadas con las pesadillas corriendo y destruyendo todo lo que veían. Algunas las empezaron a perseguir e intentaban morderlas. Golpeaban las torres, rompían las paredes, destruían las plataformas, y Pitch no paraba de gritar.
Destruye, destruye, Pitch, destruye, rompe, mata, destruye, que paguen, destruye.

Pitch...no lo hagas...por favor... no

Baby Tooth, a quien Tooth le había encargado el palacio mientras estaba en la reunión, fue alertada de la amenaza y voló rápidamente para saber de qué trataba.

No lo podía creer.

Era Pitch. El chico agitaba su guadaña en el aire, gritando cosas antes de clavarla contra las torres y paredes del palacio.

"¡Los odio! ¡Muéranse! ¡Los voy a matar!"

Baby Tooth dio un grito ahogado, y con un chillido, alertó a sus hermanas.

Le iba a decir a su mamá.

-.-.-.-

Jack se sentó pesadamente en su sitio, haciendo puchero. "Pitch ha estado raro últimamente...A Jack no le gusta" Se quejó.

"Oh, Jack...debe estar fastidiado por la pesadilla que tuvo" Dijo Tooth, tratando de consolar al chico, Norte les había estado contando sobre el Coco antes de que llegue, y de la horrible pesadilla que aparentemente había tenido.

"Y ese chico siempre es raro" Escribió Sandy con una sonrisa que hizo que Jack sonría.

"¿Podemos iniciar la reunión? Quiero tener tiempo para jugar con Pitch" Dijo Jack, sentándose estilo indio en el sillón.

"Claro"

Los minutos pasaron, y Jack estaba aburrido. Las reuniones siempre eran aburridas. Cada uno contaba cómo iba con su trabajo y Norte siempre se explayaba, lo que involucraba a Bunny quejándose de no poder contar su trabajo, lo que llevaba a Norte diciéndole que Navidad importaba más que Pascua, y lo que terminaba en otra pelea de 'mi festividad es mejor'

"Sí, pero Áster...mi festividad es mejor, porque sin nacimiento de Jesús, no hay religión" Dijo Norte y todos suspiraron. Ya habían pasado los argumentos personales, políticos, económicos y de creencia, ahora tocaba religión.

"Pero en Pascua, Jesús resucitó, y es más importante que haya resucitado, porque si no, no tendrían base de religión"

"¡Que no!"

"¡Que sí!"

Jack se golpeó la cara con una mano, bajándola lentamente mientras gruñía. ¿Por qué Pitch tardaba tanto? A este paso, podrían escaparse, comer algo y regresar y estos dos seguirían discutiendo como niños.

"¿Uh?" Dijo cuando vio borrosos puntitos verdes pasar por la ventana. Antes de que tuviera tiempo de pensar qué eran, Baby Tooth y tres haditas más entraron a la biblioteca, chillando agudamente.

Norte y Bunny detuvieron su pelea al ver a las haditas desesperadas.

"¡Chicas! ¡No hablen todas a la vez que no las entiendo! ¿Qué paso?" Preguntó Tooth con una sonrisa, la cual se fue borrando lentamente al escuchar a sus haditas. Dio un grito ahogado, tapándose la boca con una mano.

"¿Qué-qué sucede, Tooth?" Preguntó Jack preocupado.

"Pitch...Pitch está en el Palacio..."

"Todo mundo, ¡al trineo!" Gritó Norte, y sin protestar, todos lo siguieron.

-.-.-

"Vamos...detente, marioneta...nos avergüenzas...Seguramente a los guardianes también" Dijo el hombre de negro cubriéndose la cara con una mano, tapando su sonrisa.

"¡¿Por qué no te callas de una vez?!" Gritó Pitch. No le importaba cómo le estaba hablando al monstruo o lo que le podía hacer, algo más se había apoderado de él, y no lo iba a dejar escapar.

Destruye-consigue miedo-queremos miedo-danos miedo-vamos-delicioso miedo-destruye-rompe-mata

Las pesadillas estaban en un frenesí descontrolado, las haditas habían sido acorraladas bajo las instrucciones de su amo. Su amo estaba molesto, y ellas debían vengar a su amo, destruir todo lo que veían.

Pitch agarró a una asustada hadita y la apretó en su puño, oyéndola chillar. Rió suavemente, su miedo era tan puro y se sentía tan bien...

Sigue-queremos más miedo-más-destruye...

"Los guardianes no te quieren..." Volvió a decir el hombre de negro y Pitch se molestó, la ira bloqueando sus pensamientos. ¡Quiénes serán los guardianes! ¡Tenía que destruir todo! ¡En especial a ese monstruo!

La sombra de ojos rojos sonrió, casi orgullosa del estado en el que estaba el Coco, estaba sucumbiendo a la oscuridad, a ellos. ¡Era perfecto!

"¿Y sabes una cosa?" Se desmaterializó, apareciendo a centímetros de Pitch. "Te lo vamos a demostrar..."

Pitch gruñó e intentó ahorcarlo, pero desapareció en las sombras antes de que pudiera recordar que solo lo iba a atravesar.

Gritó todo su odio y frustración, agitando su guadaña para que parta a la mitad cualquier cosa.

Arena negra cubría el suelo, y se expandía como plaga por las paredes, girando y enredándose en las torres como oscuras enredaderas.

"¡Los odio! ¡Los odio! ¡A todos ustedes! ¡Se van a morir, los odio, los voy a matar!"

Apretaba a la hadita en su mano con más fuerza, le decían que debía morir, así que moriría asfixiada...pensó sádicamente, no, él no, lo obligaron a pensar.

Manchas negras oscurecían su visión, mientras veía a las pesadillas destruir todo. ¡Era perfecto! Si tan solo pudiera encontrar a ese estúpido hombre de negro...

La voz buena gritaba, pero se oía cada vez más lejana, más metida en la oscuridad.

Antes de que su vista se oscurezca y algo más allá de su conocimiento tome el control de su mente, una temblorosa voz lo desconcentró.

"Pitch... ¿q-qué estás haciendo?"

Las manchas negras desaparecieron y Pitch dio unos pasos atrás, parpadeando confundido. ¿Qué pasó?

Giró su cabeza lentamente, encontrándose a los guardianes con expresiones horrorizadas en el rostro. Miró su puño. La hadita se había desmayado.

No...¡¿Qué hice?!


Amigos...amigos! No! esperen! ah,asdasdfg *ahorcada*

Sé que esto se ve mal *encogiendose* peeeeerooo era necesario...:/ Ah, no me creen? Esperen a los siguientes capítulos y lo verán!

Espero que el siguiente no me tome tanto porque estoy ansiosa de que lo lean! Y que el suspenso no los mate ?

Dejen sus comentarios por favore, escribanme si desean y los veo en el prox. capítulo

Chau chau!

PD: мой мальчик: mi muchacho