Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 13

Estar enamorado es algo caótico. La mayor parte del tiempo podría hacerte pasar por un completo idiota. Aunque, en verdad, tenía lados muy buenos. De cierta manera podía hacerte sentir especial. Te incitaba a cuidar más de ti mismo e incluso influía en lo estético.

¡Claro que el amor era algo bueno!

Pero era completamente distinto a la obsesión. Y obsesión había sido la primera palabra que había cruzado por la mente de Rin cuando, en busca de una sudadera, se había topado con algo que posiblemente no era para la vista del público. Menos la suya.

SSSSS

Esa noche, Rin no quiso regresar a Samezuka.

No era un capricho, mucho menos una insinuación. Era el hecho de no querer ver a Sousuke por el momento. Y que estaba pasándola tan bien con Haru que simplemente se trataba de uno de esos días que no quería que acabase.

Tampoco se auto invitó. Estaban tan mojados por la lluvia que Haruka le había obligado a ir a su casa. Rin, aceptando, se había visto sometido a una ducha con agua caliente y a tener que usar ropa de su amigo mientras la suya se secaba. Y claro, el pelinegro lo había invitado a quedarse. Por lo tarde, frío, lluvioso y oscuro que estaba afuera. Y porsupuesto, porque la imagen de Rin usando su ropa le atraía demasiado.

Así que ahí estaba él. Rin Matsuoka. No tan sentado y no tan acostado sobre la cama de Haruka, recargando la parte superior de la espalda en la pared, mientras jugaba con su celular. Tenía las piernas cruzadas, usaba solo un pantalón y llevaba una toalla en la cabeza, pues su pelo aún estaba algo húmedo.

Se preguntaba que era lo que en realidad quería. Porque Sousuke había tenido algo de razón. No podía simplemente limitarse a ser el premio de una pelea. No debía permitir que aquella estúpida "pelea" por él siguiese su rumbo. Había que detenerlos. Y la mejor idea que se le ocurrió, fue elegir.

Una lista de pros y contras.

Se sintió sumamente estúpido. Como una jodida colegiala enamorada hasta la médula. Más amante del amor que de los dos sujetos que intentaban cortejarla. Atenta a la mejor opción y dispuesta a desechar sin más a el otro.

Suspiró y bloqueó la pantalla de su celular. Idiota. Las cosas no se solucionaban así. Él no era una chica y no planeaba ser la mujer de cualquier relación. El solo pensar que debía escoger a uno lo hiso verse patético ante sí mismo… ¿Qué lo querían? ¡Y una mierda! Ambos pelinegros podían irse al infierno si pensaban que podían simplemente decidir que él tenía que estar con uno de los dos.

Pensamiento individual, así lo llamaron los dioses.

Nadie tenía el derecho sobre él. Ni sobre influenciar su decisión. Así que prácticamente enviaba a todos los bandos a la mierda.

Sí, esa era la actitud.

Cuando el calor que el baño le había brindado comenzó a huir de su cuerpo, Rin decidió que era hora de tomar la palabra de Haru y buscar una sudadera. Ya llevaba puestos unos pantalones de pijama, por lo que decidió que se vería mejor si encontraba también la parte superior.

Solo Dios sabe por qué quería verse bien para dormir después del monólogo interno que se había echado a sí mismo.

Abrió el primer cajón y comenzó a buscar en él. Estaba muy revuelto, por lo que se mordió el labio con algo de desesperación. Le molestaba la desorganización, así que, suspirando mientras bajaba las escaleras, gritó.

─ ¡¿Puedo acomodar tu cajón, Haru?!

─Como quieras ─musitó el otro, sumergido en la tina del baño. Rin se encogió de hombros y subió de nuevo a la habitación. Comenzaba a hacer más que solo frío. Al menos para él.

Sacó la ropa, colocándola en la mesa de noche, y empezó a doblarla y a meterla de nuevo en el cajón. Encontró una sudadera blanca que nunca le había visto usar a Haru, por lo que decidió olvidarse del pijama y usar esa. Se la colocó y siguió guardando las cosas. Estaba por terminar cuando encontró un montón de hojas.

No iba a verlas, claro que no.

Pero la curiosidad terminó por ganarle y quitó la hoja blanca que las protegía. Sintió un cosquilleo y sus mejillas sonrojarse mientras apretaba los labios con fuerza. Era él. Sí, él. Rin Matsuoka. Trazado con finas líneas de grafito en una hoja de papel. Y no solo era un dibujo. Eran al rededor de siete. Guardó las hojas en el cajón, algo irritado. Se dispuso a meter todo nuevamente en su lugar y entonces encontró otro objeto.

Su cartera.

La había perdido hace siglos. Y ahí había estado todo el tiempo. En casa de Haru. Su sangre hirvió mientras su imaginación plasmaba imágenes de Haru robándole algo. Suspiró. El pelinegro no era así. Debía haber una explicación.

Más la explicación que encontró era bastante bochornosa.

Doblada en cuatro partes, una hoja que no reconocía yacía en su cartera. Al abrirla se topó con la fina caligrafía de Haruka. Sus mejillas se sonrojaron mientras sus ojos carmín viajaban por la hoja con lentitud.

"Hola, Rin.

No sé cuánto tiempo pasé escribiendo ésta carta. Sólo sé sobre lo difícil que fue. Es decir, deberías ver mi habitación en éste momento. Simplemente creo que necesitaré mucho tiempo para limpiar. No podía escoger las palabras adecuadas e incluso ahora, creo que ni siquiera sueno como yo mismo.

Te sorprendería cuando fue que cambió mi manera de ver las cosas.

Un día, debajo de un cerezo, mientras tú simplemente eras tú. Insistiendo hasta el cansancio sobre algo que realmente a mí no me interesaba, pero que llegaste a hacer que llamara mi atención. Me enseñaste otra manera de ver todo. Un nuevo mundo para mí. Y por más ridículo que pueda sonar, es como si ahora todo girara en torno a ti.

Soy completamente consciente de toda tu existencia. Desde la manera en la que las lágrimas caen por tus mejillas hasta la forma en que tus cejas se fruncen por la molestia. Una de las cosas que más me gustan de ti, es tu sonrisa. Es afilada y única, por lo cual considero que te calza a la perfección.

Te amo, Rin. A pesar de que no puedas creerme, de que tomes cada una de mis palabras como una sucia broma. Y entiendo por qué se te dificulta confiar en lo que digo. Hace un tiempo te pedí ayuda en algo que posiblemente debí averiguar por mí mismo. Sin embargo, me prestaste tus conocimientos, aunque eran casi nulos, y me ayudaste. Pero no salió como queríamos. Porque yo ya estaba enamorado y solo logré darme cuenta de ello.

Te lo repito. Te amo. Y quizá suene exagerado o incluso patético. Pero lo que yo siento por ti no se compara con lo que podría sentir por cualquier otra persona. Me duele verte con Sousuke, no te lo voy a negar. Pero aún así, si tú estás feliz con él, entonces yo también lo estaré.

Solo quiero pedirte que tomes bien tu decisión. En base a ti, en quién te gusta, y no en nosotros. Espero entiendas a qué me refiero.

Nanase Haruka"

Soltó el aire que contenía. Eso era… Dios, su corazón latía como si el mañana no existiese y sus mejillas ardían como fuego en hierba seca. Y, como si eso no fuera suficiente, su cuerpo hormigueaba. Respiró profundo, calmándose, y dobló la carta para guardarla nuevamente.

Sí, sonaba un poco obsesionado.

Pero le gustaba eso.

Guardó lo que faltaba de meter en el cajón y se dirigió a la cama, sentándose nuevamente en ella. Aunque estaba calmado, su corazón seguía queriendo salir de su pecho. Pensaba exactamente en eso: Haruka escribiendo una carta. En definitiva, esa no era actitud propia del chico agua. Pero… Bueno, incluso él sabía que Haru tenía distintas facetas ocultas en su interior. Soltó un suspiro y, contradiciendo todo lo que había dicho en su interior, aguardó a que Haru saliese de bañarse.

Pero eso no sucedió temprano.

El pelinegro estaba tan a gusto en el agua pensando sobre lo bueno que había sido besar a Rin, que se olvidó por completo del tiempo, dándole paso a un mundo inverso donde solo existía él y sus más preciados recuerdos junto al flamante pelirrojo. Que lo llamasen obsesionado, no le importaba. En verdad amaba cada parte de él y, por más mal que sonase, ansiaba que cada parte del cuerpo del ojí carmín gritase su nombre. Sí, estaba demente. Pero era su manera de estar enamorado, por más introvertida que pudiese ser.

Anhelaba poder abrazar a Rin con todo su cariño. Su amor.

Y el tiempo en la bañera pasó rápido para él, pero lento para el pelirrojo, quién, sin darse cuenta, cayó en un profundo sueño, acurrucado en la cama de quien, en un futuro, probablemente volvería a ser la persona a quién más amó en la vida.

Probabilidades, de eso se trataba todo.

Miles de opciones que pueden hacerte tener cierto tipo de probabilidad, pensó Haru mientras secaba su cabello con una toalla y subía a la habitación. Suspiró con una sonrisa en su interior en cuanto encontró a Rin dormido en su cama. Y otro suspiro salió de su boca cuando, al tocar la almohada, la encontró húmeda, como el cabello bermellón de su amigo.

Claro, Rin era de las personas que secaban su cabello con una secadora eléctrica. Haru lo sabía, pero no pensó que éste se vería reacio a hacerlo a la antigua, con una toalla.

─Rin, despierta. Tienes que sacarte bien el cabello.

─Lo hice ─murmuró el otro, dándole la espalda y acurrucándose más contra sí mismo.

─Si, pero dije que debes hacerlo bien. Vas a enfermarte.

─Demonios, Haru ─el pelirrojo abrió los ojos─. Ojalá hubiera estado profundamente dormido, para poder ignorarte.

─Mala suerte. Anda, te ayudaré.

Rin no estaba orgulloso de el hecho de que Haru se sentara detrás suyo y comenzara a acariciarle el cabello. Se sentía algo incómodo. Le recordaba mucho a como su madre lo trataba a él y a su hermana cuando eran pequeños. Y claro, no tenía ningún problema grave con ello salvo… Que estaba consciente de que era algo que, siendo grande, no le harían a un chico. Y sentir que era tratado como una chica lo ponía un poco mal.

Dios no escuchó sus plegarias.

Haru le acariciaba el cabello con la toalla. Era tan… lento. Incluso podría decirse que su cabello volvería a mojarse antes de estar seco. Suspiró. Podía aprovechar el momento y mencionar la carta… Pero tal vez era mejor esperar a que el mismo Haruka se la diese. Aunque quizá…

─ ¿Rin? Estás algo distraído ─el aludido dio un respingo antes de encogerse de hombros.

─ ¿Debo concentrarme en como secas mi cabello?

─Sí, tal vez…

─No. Es demasiado aburrido ─Haru bufó en su interior mientras el pelirrojo volvía a clavar la vista en el suelo, dispuesto a seguir discutiendo consigo mismo sobre lo que debía hacer y lo que definitivamente no debía de hacer. Sintió unos labios en su mejilla─ ¿Qué demonios…?

─Rin… Quiero besarte.

─ ¿Eh? ¿A qué viene eso, Haru? ─masculló el otro mientras sentía su corazón latir en respuesta a la petición contraria.

─No lo sé… ¿Quieres contarme lo que sucedió con Yamazaki?

─ ¿Ah? ¿Y a qué viene el cambio repentino de tema? ─suspiró─ Bien, no importa… Sou y yo terminamos por algunos motivos, así que…

─ Ahora tengo más ganas de besarte… ¿Puedo? ─ el pelinegro giró a Rin por los hombros, encontrándose con la mirada avergonzada del menor─ Rin… ¿Puedo hacerlo?

─ ¿No haces siempre lo que quieres?

Y sin más, como muchas otras cosas, Haruka cumplió su anhelo. Acarició los suaves labios contrarios mientras acunaba el rostro de Rin. Fue un beso inocente, donde el pelinegro intentaba demostrar que sus intenciones eran puras, que él no era como cierto grandulón impulsivo. Un beso que confundió aún más el interior de Rin. Porque él ya había amado a Haruka.

¿O acaso no había quedado eso en el pasado?

SSSSSSSSSSSSSSS

¡Hola! Primero que nada: En serio lo lamento. Me salté la fecha de publicación y vengo haciéndolo una semana después, pero tenía un atasco y muchísimas cosas por hacer, por lo que no tuve el tiempo. Segundo: ¡Portada hecha por mí! Por fin la pude terminar (para wattpad y FanFiction porque Amor Yaoi no se usa eso) y bueno, gracias por sus reviews. También publiqué OneShots en Frío y no tan frío. Espero comprendan la situación! Gracias por todo!

Nota: La imagen posiblemente la suba mañana porque no me lo permite el cel.