Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Orquídea azul

No iba a mentir, sería lo más absurdo que podía hacer cuando era evidente en su cara la desilusión al no haber encontrado a su chica a la salida del teatro para sorprenderla cual comedia romántica en la que todos acaban felices. Desde que Quinn le había dicho que ya estaba en la ciudad, había imaginado tres o cuatro situaciones diferentes en las que podía sorprenderla. Ninguna se había cumplido. No había habido flores, ni se había escondido para sorprenderla tras su salida…nada.

Superado el fracaso inicial, su cabeza había empezado a imaginar otras situaciones en que la rubia podía sorprenderla y que excusaran su ausencia. Podría estar en su apartamento, preparando la cena, colocando algunas velas aquí y allá, teniendo todo listo para una cena romántica, o podría estar en su habitación, en la cama, sin absolutamente nada, esperándola para… su imaginación a veces volaba demasiado rápido, demasiado lejos, y por eso acabó nuevamente decepcionada al llegar al apartamento y no encontrar ni rastro de su chica, o sí, una nota que claramente había sido escrita con prisa en la que le explicaba que tenía una cita. ¿Una cita con quien si no conocía a nadie en la ciudad?

Clarice. Su vecina era la única persona a la que Quinn podía estar visitando, o eso esperaba cuando dejó todas sus cosas y corrió a la vivienda de la anciana, llamando una sola vez y conteniéndose para no hacerlo más veces, dando tiempo a su vecina para llegar a la puerta.

¨ ¡Rachel!¨ Se sorprendió la mujer. Rara vez recibía la visita de su vecina tan tarde. ¨ ¿Puedo ayudarte en algo?¨

¨ Hola, Clarice ¿Esta Quinn aquí?¨ Preguntó al tiempo que miraba por encima de la mujer tratando de localizarla.

La anciana sonrió impidiéndole la vista y habló calmadamente. ¨ No, ni siquiera sabía que Quinn venia. Esa chica me va a oír cuando la vea¨ Amenazó sacándole una sonrisa. ¨ ¡mira que no pasar a ver a esta pobre anciana!¨ Se lamentó negando con la cabeza.

Y Rachel se solidarizó con ella¨ A mí tampoco ha ido a verme al teatro ¡¿Lo puede creer?!¨

¨ La juventud está perdiendo las buenas costumbres, hija. En fin, espero que la encuentres pronto¨

La morena abrazó rápidamente a la señora, despidiéndose con la promesa de volver otro día y pasar un rato con ella jugando a las cartas.

¨ Tendré preparado tu pastel favorito, querida¨ Le prometió cerrando la puerta.

¨ Mereces un premio¨ Dijo una voz saliendo de su escondite para dejar un beso en su mejilla.

Clarice sonrió orgullosa de su pequeña travesura. ¨ Te dije que podía actuar¨ Alardeó frente a la rubia. ¨ ¿Vas a hacerla esperar mucho? Parece un poco…ansiosa ¨ Dijo recuperando su sitio junto a la ventana y el libro que estaba leyendo antes de que aquella rubia, que hacía poco había entrado en su vida, la interrumpiera para pedirle ayuda.

Quinn negó con una enorme sonrisa. ¨ Solo unos minutos¨

La anciana le devolvió la sonrisa y retomó su lectura sabiendo que con aquella pareja, su vida iba a dejar de ser tranquila y aburrida. ¨ No tenses la cuerda demasiado, Quinn. Ve a buscarla antes de que se vuelva loca¨ Fue un consejo realmente innecesario, porque ir al encuentro de su chica era lo que más deseaba.

Mientras, Rachel, nuevamente decepcionada por no haber visto aun a Quinn, se debatía entre llamar a la rubia y averiguar dónde estaba o darse una ducha y esperar pacientemente a su regreso. Lo menos paranoico era esto ultimó, así que estaba a punto de meterse en la ducha cuando alguien llamó a la puerta. Ignoró el sonido una vez. Y otra, pero cuando se volvió más fuerte e insistente suspiró cansada.

Con un corto albornoz como única prenda de vestir abrió la puerta, sorprendiéndose con la persona al otro lado.

¨ ¡Quinn!¨ Exclamó lanzándose a sus brazos con una sonrisa ¨ ¿Qué haces? ¿De dónde vienes? ¿Has perdido tus llaves?¨ La interrogó en segundos haciéndola reír.

Cuando la rubia vio que no había ninguna sombra de diversión en la diva, se calmó. ¨ No he perdido las llaves. Estaba haciendo unos recados y ¡no me puedo creer que hayas olvidado nuestra cita!¨ Elevó el tono de su voz fingiendo estar dolida.

Rachel entrecerró los ojos confusa por un momento, pero la casi imperceptible sonrisa de su chica le dio pie a seguir con lo que fuera que estaba tramando. ¨ Yo no me puedo creer que tú te hayas equivocado de hora ¡Habíamos quedado a las ocho y media!¨ Vociferó exageradamente, incluso para ella, mientras le daba la espalda para volver al baño.

La rubia dio un paso y la atrapó, impidiéndole alejarse. ¨ ¡No! Estoy segura de que dije a las ocho¨ Insistió dando un paso más cerca de ella. Se moría por besarla pero quería comprobar hasta donde era capaz de llegar su chica con aquella estupidez de juego en el que se habían embarcado.

¨ Quinn, te haces mayor y olvidas las cosas, pero dijimos a y media porque es cuando llegó del teatro¨ Le aseguró en tono conciliador a la vez que jugaba con la cadenita que colgaba de su cuello. ¨ Pero no importa, se me ocurre como podemos aprovechar esta media hora¨ Rachel sonrió con picardía y Quinn se le unió dejándose arrastrar a un lento y profundo beso.

La rubia fue la primera en separarse para tomar aire. ¨ Rach-¨ Sonrió e intentó decirle algo a su chica pero sus labios se lo impidieron una vez más.

Unidas en un nuevo beso, la pequeña diva las llevó hasta el centro del salón, donde empujó a Quinn sobre el sofá y le sonrió divertida. Ella la miró impresionada y con la respiración agitada mientras la morena deshacía muy lentamente el nudo en su cintura, despojándose así del albornoz.

¨ ¿Estas segura de que era a las ocho?¨ Habló muy provocativa sentándose a horcajadas sobre ella.

Quinn tragó excitada y negó vehemente. ¨ Puede que fuera a las ocho y media ¨ Su voz, más profunda que de costumbre, logró sacar una sonrisa de orgullo en la morena. ¨ O nueve¨ Añadió al sentir las caricias de su novia bajo la camisa. Cuando una de las manos llegó a su pecho, la rubia se olvidó de la reserva que tenía a las ocho media, de la extraña orquídea azul que le había llevado toda la tarde encontrar, y que en ese momento descansaba en el suelo de la entrada, sin ni siquiera haber sido apreciada una sola vez por su chica, y con la que pensaba sorprenderla después de que quedara enamorada de ellas tras la última película que habían visto juntas, y podía llegar a olvidar hasta su propio nombre si la diva seguía tentándola con sus manos y su boca.

O sus palabras. ¨ Me encantas¨ Le susurró mordisqueando su cuello, conteniéndose por no dejar una gran marca en él. ¨ Te necesito¨ Gimió permitiendo que la rubia sintiera cuánto al conducir una de sus manos entre sus piernas. Ella sonrió sin hacer apenas un movimiento y Rachel protestó. ¨ Quinn¨ La llamó llena de frustración.

Y entonces, con un simple vaivén de sus caderas le hizo saber que no bromeaba.

La rubia no se hizo de rogar y devoró sus labios hasta que la necesidad por respirar fue inminente, y aun así, solo fueron milésimas de segundos los que ambas necesitaron para retomar tareas mucho más divertidas y satisfactorias que respirar. La ropa, perfectamente seleccionada por la rubia para una cita que no parecía fuera a celebrarse, no tardó en ser eliminada, así como ellas se trasladaron al dormitorio. A Rachel no le habría importado hacerlo allí mismo ¡dios! lo habría hecho hasta en el frío suelo, pero últimamente la rubia se había vuelto muy sensible sobre hacerlo en lugares en los que sus invitados podrían sentarse.

Pero una vez en la habitación, en su cama, donde nadie más entraba, Quinn no dudo en dar rienda suelta a sus deseos. Besó cada milímetro del cuerpo de su novia, arrancándole gemidos y jadeos, gruñidos frustrados y alguna que otra palabra malsonante, que no hacían sino incentivar el lado más juguetón de la rubia.

Hasta que Rachel se hartó. Cansada de esperar y de las burlas de su chica, y dispuesta a conseguir su primer orgasmo en un tiempo, comenzó a acariciarse a sí misma, lo que provocó el alejamiento brusco de Quinn.

¨ ¿Qué haces?¨ Quiso saber, casi escandalizada, mirando entre sus cuerpos, en concreto la mano de su chica entre sus propias piernas.

Rachel dejó escapar un leve gemido y contestó. ¨ Lo que tú no haces¨ Dijo en un tono desafiante que pocas veces dejaba ver.

¨ Pero…¨

¨ ¡No me jodas, Quinn! ¿Vamos a hablar ahora? A pasado una eternidad desde la última vez ¿y tú quieres hablar?¨

La joven profesora hizo el gesto de poner una cremallera en su boca, con candado incluido, y tirar la llave, sacando una sonrisa y una negación de cabeza dándola por imposible.

Muy pocos tenían la oportunidad de conocer el lado más payaso de su chica, y ella tenía la suerte de ser una de ellos.

Quinn le mostró su sonrisa más traviesa y con un rápido movimiento, le sujetó ambas manos por encima de la cabeza, haciendo un rápido recorrido por su cuerpo con la mirada y luego con su boca hasta detenerse bajo su ombligo. Entonces, fue Rachel quien elevó sus caderas buscando el tan ansiado contacto, y ella no le defraudó.

Sus manos fueron liberadas en cuanto el cuerpo de su chica comenzó a descender pero no se atrevió a moverlas hasta que Quinn, finalmente, llegó a su clítoris. El simple roce con su cálida lengua le hizo estremecerse hasta el punto de curvar su espalda despegándose del colchón, agarrando fuertemente las sabanas y abriendo un poco más sus piernas para facilitarle el trabajo a su novia.

Una rápida e intensa descarga eléctrica no tardó en atravesar su cuerpo acompañada de una explosión de sensaciones que la morena dejó escapar con facilidad.

Quinn sonrió orgullosa. Al parecer, su chica no mentía cuando le decía que había pasado demasiado tiempo sin ella, era eso, o que sus habilidades habían mejorado considerablemente, porque casi podía jurar que Rachel había sido más vocal que ninguna otra vez, y normalmente era muy, muy vocal.

La morena pensó seriamente, por un momento, bajar de su nube a su novia y borrarle la sonrisa de un plumazo, pero estaba agotada y, para que negarlo, había sido increíble.


Y otro capitulo! Aquí estoy, intentando retomar esta historia.
Gracias por leer, comentar y seguir ahí.
Saludos xD