Hola amigos! Estoy de regreso! Sé que tardé mucho! Pero estaba en semana de exámenes y luego me distraje un poquitito...y luego me fui una semana de viaje, a Cancún! Amigos de México, me gustó mucho su país, muy lindo, la gente muy amable y divertida, paisajes preciosos y comida muy rica, eh? Bueno, aquí les dejo el siguiente cap, ya que sé que lo han estado esperando con ansias ;)


Jack miraba sin poder creer lo que estaba viendo. Un escalofrío recorrió su espalda y lo hizo temblar, no de frío, de miedo.

El palacio estaba destruido, los muros tenían profundas rajaduras en donde la guadaña de Pitch había cortado y destrozado.

¿¡Qué estaba haciendo!? Pitch estaba riendo mientras gritaba, no esa adorable risa que le causaba gracia, sino una malévola, la misma que había usado de adulto, la misma de la batalla en donde por poco sumergía al mundo en oscuridad.

"Pitch... ¿Qué estás haciendo?"

Pitch volteó a mirarlos lentamente, tenía los ojos abiertos como platos. Miró su puño en donde tenía a la pobre hadita desmayada y empezó a toser laboriosamente.

Está fingiendo, está fingiendo, ¡está fingiendo!

"Está fingiendo..." Murmuró Jack entre dientes.

Pitch tomó una gran bocanada de aire para calmar su respiración. Su garganta raspaba por los gritos que había dado, no había sentido el dolor antes, cuando la voz mala le había hablado... ¡No!

¡Había obedecido a la voz mala de nuevo! Quería golpearse a sí mismo ¡No otra vez! ¡No podía ser tan torpe como para volverlas a escuchar! ¿O sí?

Miró con los ojos bien abiertos a su alrededor

¿Qué pasó en el Palacio? Se preguntó horrorizado al ver el lugar. Miró a los guardianes, quienes seguían viéndolo con expresiones de asombro e incredulidad total.

"No-Norte...pu-puedo-"

"¿Qué hiciste?" Siseó Norte, haciendo un gran esfuerzo por controlar la ira en su voz.

Pitch se detuvo. Los guardianes lo habían descubierto con las manos en la masa...aun cuando él no tenía la culpa.

"¡¿Qué hiciste?!" Repitió Norte, gritando con todas sus fuerzas.

Las lágrimas rápidamente se acumularon en sus ojos y soltando un sollozo, negó con la cabeza. "Y-yo..."

Tenía miedo. ¡No sabía que había hecho!

Su mano extendida en donde estaba la hadita, temblaba, y Tooth voló hacia él rápidamente, la tomó delicadamente, acunándola en su pecho, y cerró los ojos fuertemente, murmurando por lo bajo.

"Y-yo no hice nada..." Logró decir Pitch, tragando saliva nerviosamente. Cada vez que estaba triste, Norte siempre lo abrazaba, aun cuando le estaba llamando la atención. Se acercó a Norte para decirle que lo sentía, para que lo abrace, no entendía lo que le había pasado...pero solo logró que ellos dieran unos pasos atrás, mirándolo venenosamente.

"¡¿No hiciste nada?!" Le gritó Norte, y Pitch se encogió. "¡¿No hiciste nada?! ¡Destruiste el Palacio de los Dientes! ¿¡Y te parece que eso no es nada!?" Le preguntó Norte, avanzando hacia él, levantando sus espadas. El chico gritó, y por instinto, levantó su guadaña para bloquear las espadas de Norte, arrojándolas a un lado por la fuerza.

Escuchó a Tooth dar un grito ahogado y a Bunny gruñir. Al darse cuenta de lo que hizo, dejó caer la guadaña, el metal resonando en la gran y alta plataforma en donde estaban.

"P-perdón...Norte..." Siempre lo echaba todo a perder.

Norte estaba cegado por la furia, por la terrible decepción que sentía.

Tomó a Pitch de la muñeca, aplastándolo con fuerza en sus grandes manos. Pitch gritó de dolor, sentía sus huesos crujir por la fuerza usada, y dejó caer lágrimas de sus ojos.

"¡¿Por qué, Pitch?! ¡¿Por qué?! ¡Confiamos en ti! ¡Destruiste el Palacio!"

Pitch forcejeaba por sacar la mano de Norte de su muñeca, le dolía, ¡le dolía mucho!

"¡P-Norte! ¡Me duele! ¡Me lastimas, para!" Chilló Pitch y casi con desagrado, Norte soltó su brazo.

El chico se llevó su adolorida mano al pecho y lloriqueó, mirando a Norte lastimeramente.

"Yo no fui...Tienes que creerme" Le rogó.

Los guardianes lo fulminaron con la mirada, e inconscientemente las sombras y pesadillas se pegaron más cerca de él.

"¡¿Cómo no, Pitch?!" Le gritó Bunnymund, apretando los dientes. "¡Te acabamos de ver, gusano!... ¡Les-Les dije! ¡Claro! ¡Nos has estado mintiendo todo este tiempo!" Lo acusó con violencia, empujándolo y haciendo que el chico se tambalee, dando unos pasos atrás.

"¡No-no es cierto!" Pitch ya estaba llorando, sus hombros sacudiéndose mientras trataba en vano de detener sus llantos. Sus lágrimas eran puras, y reflejaban todo su miedo y pena que sentía, pero para los guardianes eran falsas. Ahora que lo pensaban, Pitch podía haber estado llorando todo este tiempo para que se compadecieran de él, ¡siempre les había estado mintiendo!

Intentó hablar sin que los llantos inunden su voz. "No estoy mintiendo, ¡por favor! ¡Fu-fue el hombre de negro, Norte!" Le dijo sinceramente, y Santa Claus bufó.

Sí, claro.

"Él-Él me dijo que...que..."

"¡¿Qué te dijo, Pitch?!" Le preguntó Jack, apretando con fuerza su cayado. "¿Qué vinieras a destruir el Palacio? ¡¿Qué mandes a tus infernales pesadillas a capturar a las haditas?!"

Pitch, jadeando, miró a los lados y para su horrible sorpresa, varias pesadillas seguían destruyendo el lugar, acorralando a las haditas.

No...¡no,no,no,no!

"¡Paren! ¡Ya!¡Paren!" Pitch les gritó con furia a las pesadillas, moviendo sus manos delante de ellas, pero su miedo era más fuerte. Las pesadillas no lo obedecían.

"No puedo creer...que nos has estado mintiendo..." Dijo Jack derrotado, más para él que para Pitch. El pelinegro negó con la cabeza y se acercó para tocar su hombro, pero Jack lo botó al instante, usando su cayado para golpearlo en el estómago.

"¡Creí que éramos amigos!" Le gritó y el corazón de Pitch se detuvo por un momento. No, Jack no...

"Jack...no-no me digas esto...Somos amigos..."

"¡ÉRAMOS!" Volvió a gritar, y la respiración agitada de Pitch incrementó.

"¡Pero lo prometiste!" Le rogó el pelinegro, limpiándose las lágrimas bruscamente. "Me prometiste que siempre seríamos amigos..." Por favor, Jack...No me dejes, por favor, no me hagas esto...por favor...

Jack miró de reojo a los guardianes, quienes también portaban expresiones de dolor y suspiró pesadamente, conteniendo sus propias lágrimas. "Eso fue antes..." Jack dio una sonrisa fría, dándole a Pitch un mal presentimiento.

"¿Sabes?...Creí que habías cambiado..."

"...Jack..."

"...Que eran mejor que antes, que podías ser un amigo...familia..."

"No..."

"...Pero, al parecer no todos se merecen una segunda oportunidad..."

El mundo de Pitch se vino abajo. Su mejor amigo, su único amigo, el chico más bueno que había conocido lo estaba rechazando.

"¡Pe-pero déjenme explicar!" Les rogó Pitch, retorciendo ante las amenazadoras armas de los Guardianes. "El hombre de negro era quien quería destruir el palacio...y yo no quería que pasara eso...pero-"

"¡El hombre de negro no existe!" Espetó Norte, cortándolo en su explicación. Pitch se calló al instante, mordiéndose la lengua, hasta que sintió el sabor metálico de su sangre.

"¡Es solo otra de tus oscuras mentiras! Eres un monstruo sin corazón" Le dijo Bunnymund.

Pitch siguió retrocediendo, hasta que su talón tocó el borde de la plataforma. Estaba asustado. Él no había hecho nada, quería que su papá dejara de mirarlo así, no le gustaba. Miró hacia atrás y abrió la boca en miedo al notar la gran altura en la que estaban.

"¡Lárgate!" Le gritó Jack finalmente.

Pitch lo miró aterrorizado. El lugar se oscurecía en su pánico y arena negra seguía apareciendo, hasta un punto en la que amenazó a Sandy, tratando de contaminar la arena dorada que lo componía.

"No, por favor...no me boten, por favor, lo siento, lo siento...no volverá a pasar" Les rogó, sentía que sus piernas temblaban horriblemente, que en cualquier momento se caería.

Sandy se sentía, engañado, traicionado. Le había puesto tanta confianza al chico, tanto cariño que debió haber sabido mejor...haber imaginado que era imposible...Pitch nunca sería él...nunca dejaría de ser su enemigo...

"Obviamente no volverá a pasar..." Dijo Norte.

Pitch no podía reaccionar, paralizado por el miedo, y solo pudo observar atónito cómo, en una fracción de segundo, Bunny tomaba impulso y su boomerang volaba en dirección a él.

El boomerang pasó por su costado, alejándose de Pitch, pero al instante regresó, girando a gran velocidad y raspándolo profundamente la cara, el lado filudo del arma de Bunnymund cortando el lado derecho de su rostro, especialmente en su ojo.

Pitch gritó de dolor absoluto, girando su cabeza a otro lado y llevándose instintivamente las manos a la cara para tapar la herida sangrante de su rostro.

Levantó la vista, y trató de mirar a los guardianes, notando al instante sus manos cubiertas de sangre y la vista negra de su ojo derecho. Bunny ya tenía de regreso su boomerang en la pata, el lado filudo cubierto con su sangre.

"¡Lárgate! ¡Ya!" Le gritó Jack furiosamente, aparentemente inafectado por la sangre de su rostro, y lanzando un rayo de hielo, el cual Pitch esquivó por poco.

Los guardianes se empezaron a acercar a él, molestos, con sus armas listas para pelear.

"¡Nunca debimos confiar en ti, mentirosa rata escurridiza!" Le gritó Bunny, apretando su boomerang con fuerza.

"¡Nos has estado mintiendo todo el tiempo!, ¿¡cómo no me di cuenta que eras un farsante!?" Dijo Norte en su cara, sus azules ojos brillantes con una terrible decepción que le partía al chico el corazón, apuntándolo con su espada.

"¡Traidor!"

"¡Todo fue mentira!"

"¡No te quiero volver a ver, Pitch!... ¡Si te volvemos a ver, te vamos a enseñar lo que los guardianes le hacen a monstruos oscuros como tú!" Le dijo Jack con una mirada fría que hizo que Pitch llorara más fuerte. Jack estaba dolido, su amigo lo había traicionado, y el dolor y la furia se habían apoderado de él.

"¡Perdón, perdón, perdónenme!, no-no fue mi intención, en serio, fue el Hombre de Negro, se los juro... ¡ah!" El borde de la plataforma estaba muy cerca, y se hubiera caído si es que Sandy no lo hubiera agarrado del polo.

Miró directamente a los ojos dorados del Guardián con su ojo sin la larga y sangrante herida, a su maestro, a su compañero, a su amigo...y el terrible dolor que sus ojos cargaban. El hombrecito dorado se veía hasta más destrozado que él mismo, y apretaba el polo con fuerza en su pequeña y dorada mano, fulminándolo con la mirada.

Pitch negó con la cabeza, Sandy le había prometido que estaría para él por siempre... "Sandy...no..."

El Coco miró suplicante a los Guardianes. Al hombre que hace largo tiempo había empezado a ser como su papá, al chico de extraño cabello blanco que había llegado a ser para él más que su amigo, o hermano, al Hada que era una querida amiga cercana, quien siempre lo saludaba con un abrazo y una risita y le acariciaba el cabello suavemente en esas raras ocasiones en donde peinaba su largo y rebelde cabello y pudo haber sido la figura materna que nunca tuvo, al conejo que había empezado a ser más que una amenaza, sino un posible compañero, amigo, y de nuevo a Sandy, viendo la firme convicción en sus ojos, creyendo que él había destruido el Palacio a propósito. Ellos eran su familia, él los quería, eran los únicos que lo querían, y le estaban dando la espalda.

Pitch no lo pudo soportar más. "¡Papá, por favor!"

Vio a Sandy temblar, cerrando los ojos momentáneamente, para luego inclinarlo más, fulminándolo con la mirada mientras el niño temblaba de pies a cabeza, ojo derecho cerrado mientras su herida sangrante pintaba mitad de su rostro de rojo oscuro. Sandy, todavía sosteniendo su polo con una mano, presionó su pequeña mano contra su pecho y Pitch escuchó en su mente, algo peor que miles de voces malas hablando al mismo tiempo, algo lo dejó helado. "Lárgate"

Los ojos de Pitch se abrieron en shock mientras la pequeña mano dorada de Sandy se abría.

Sandy lo soltó.

Y Pitch empezó a caer.

"¡NOOOO!" Miró la plataforma alejarse de él, a los guardianes volverse pequeñas manchas de colores.

"¡ONYX!" Gritó-chilló desesperado al ver el duro suelo de mármol del Palacio acercarse. Oyó a la pesadilla relinchar de dónde sea que esté y esta corrió hacia él. Onyx bufó, se puso debajo y atrapó al aterrado chico en el aire. Cuando Pitch calló en su lomo, continuó corriendo hacia la sombra más cercana, tal como su joven amo inconscientemente le pedía.

Con eso, Pitch había desapareció en las sombras.

Fue allí, cuando las sombras que se expandían por Punjam Hy Loo desaparecieron, al igual que las pesadillas, quienes escaparon por las sombras que quedaban o desaparecieron. A los Guardianes no les importaba.

Sandy continuó mirando de frente, tan tieso como una roca, hasta que cayó de rodillas, tapándose la cara con sus pequeñas manos y llorando silenciosamente.

Jack soltó un sollozo al darse cuenta de lo que hicieron, de lo que hizo, y con los ojos llorosos, volteó su cabeza hacia Norte, quien miraba atónito el borde de la plataforma.

Jack corrió hacia él y Norte al instante lo abrazó, pegando su cabeza contra su pecho con fuerza, como tratando de bloquear su vista de algo que ya había pasado, de algo que ellos habían hecho.

"¡No-Norte!" Jack lloriqueó. ¡¿Cómo pudieron haber hecho eso?! ¡Botaron literalmente a Pitch! A un niño...Pero, él les había mentido, en realidad no había cambiado. Era su culpa, él había defendido a Pitch desde un principio. "¡Per-Perdón!"

"Lo sé" Dijo Norte, abrazándolo con más fuerza.

El Palacio estaba en un silencio sepulcral. Las haditas estaban en el suelo, lamentándose por su mamá, quien estaba al lado del creador de sueños mirándolo temblar con ojos humedecidos. Ni las plantas osaban moverse con el fuerte viento que rugía alrededor de ellos, lo único que se podía oír eran los suaves sollozos del niño invernal contra el gran pecho de Santa, el sonido del pasear de Bunnymund, girando su arma cubierta con la sangre de su enemigo, y el sonido de arena dorada moviéndose alrededor de Sanderson.

"Jack...ven, vamos a casa..." Dijo Norte, girando a Jack y haciéndolo avanzar hacia el otro lado, lejos del dolido Sandman y el lado por el que habían botado al chico. Jack no dejó de negar con la cabeza hasta que todos se subieron, muy lentamente, al trineo y llegaron a Santoff Clausen con el corazón partido en dos.

-.-

"¡Onyx! ¡Detente! ¡Para, enserio! ¡Para!"

La pesadilla no lo iba a obedecer.

El miedo que su amo irradiaba como ondas era delicioso y la enloquecía.

Salió de la sombra a la que habían llegado y empezó a girar en círculos, relinchando, bufando, levantando sus patas delanteras y pateando el aire con las traseras. Pitch no tenía la fuerza necesaria para agarrarse firmemente de Onyx y el niño se cayó, golpeándose y doblándose el brazo.

Pitch gritó de dolor, pero, cómo si no hubiera sido suficiente, la enloquecida pesadilla, dando fuertes pisadas al suelo...le pisó la pierna, repetidamente.

El sonido de su hueso partiéndose en dos lo dejó paralizado, sintiendo absolutamente nada por unos segundos, hasta que el agonizante dolor recorrió su cuerpo.

"¡AAAAAAAHHHHH!" Gritó a todo pulmón, retorciéndose de dolor.

Onyx no paraba de relinchar, y Pitch sabía que lo iba a seguir golpeando si no hacía algo. Dolorosamente, luchó por estar boca abajo para poder arrastrarse lejos de la molesta pesadilla.

Logró avanzar unos centímetros, arrastrándose por la tierra y lodo con sus manos y codos, pero su pierna dolía mucho, mandando una sensación punzante a todo su cuerpo si es que osaba moverla. Sus brazos ya no dieron más, y se dejó caer al lodo, no importándole que su todavía era sangrante herida pudiera infectarse. El sol le caía directamente al rostro.

Onyx observó su fallido intento de escape y relinchó, como si le pareciese gracioso, y trotó hacia él. Pero, al momento que Onyx salió de las sombras de los árboles, el fuerte sol la desintegró.

Pitch se quedó solo. Temblando de dolor y miseria en el suelo, llorando y gritando con todas sus fuerzas por ayuda

Escondió su cara entre sus brazos, para que por lo menos esta no se quemara tanto. Dolía mucho, todo dolía, su brazo, su ojo, su pierna...pero lo que más dolía, era que no volvería a ver a su familia, nunca más...

Se atrevió a mirar su pierna rota protegida por su pantalón rasgado, y al instante se dio cuenta que, a pesar de que el dolor seguía, ya no la podía mover.

Riendo secamente, miró su mano gris palidecer y volverse a cada minuto más transparente. Se preguntó cuánto tiempo tardaría poder desaparecer por completo.

Perdón...

-.-.-

Los guardianes llegaron al Taller, cargando un aura tan lúgubre que los yetis y elfos detuvieron sus actividades diarias para ver a los Guardianes.

Nicholas era el más demacrado de los cinco. Sus ojos azules reflejaban una pérdida tan grande que los yetis no se podían imaginar. Su imagen jovial y fuerte estaba perdida, se veía viejo, cansado, hasta utilizaba sus espadas para poder caminar.

Jack tenía los ojos rojos, llenos de lágrimas. A pesar de querer ocultar que estaba llorando, no podía, sus espontáneos hipos y lágrimas congeladas en las mejillas lo delataban.

Sanderson competía contra Norte. Su alegre brillo dorado estaba tan tenue hasta casi desaparecer. Sus años vivimos se reflejaban en su rostro, el cual portaba una mueca de horror total, y miraba sus manos como si él mismo hubiera estrangulado a alguien.

Tooth y Bunny venían con la cabeza gacha. La reina guerrera ni se inmutó de mover sus alas, arrastraba sus piernas sin ganas, y el Conejo tenía las orejas tan pegadas al cráneo que se camuflaba con el pelaje de esa zona.

Faltaba alguien más allí. ¿Y Pitch?

Los yetis empezaron a murmurar entre sí, confundidos y preocupados por el aspecto de los Guardianes de la Niñez. Norte los miró seriamente.

"¡¿Qué miran?! ¡Pónganse a trabajar!"

Los yetis rápidamente regresaron a sus trabajos, dejando a los guardianes.

Norte soltó su fuerte suspiro y se desplomó en un sillón de la Sala del Mundo, escondiendo su cara en sus gigantes manos. Jack se sentó alejado de ellos, en el asiento de la ventana. Miraba hacia el exterior, en donde la nieve se reflejaba contra el sol. Un brillo negro y azul se divisaba a lo lejos y sollozó suavemente, subiéndose la capucha de la sudadera. Era su fortaleza, la que había hecho con Pitch, lo que representaba su amistad, su confianza, cariño...Se tapó los ojos, no quería demostrar que en serio había querido mucho a Pitch...a su enemigo...

Sandy flotó un poco y se desplomó de cara contra un suave sillón y se quedó allí, inerte, al parecer olvidando o no importándole que tuviera que ir a su trabajo ese día.

Tooth y Bunny solo observaban a sus compañeros guardianes inmersos en su silencioso pesar. Sabían que era más difícil para ellos, después de todo, fueron ellos los que más tiempo habían pasado con Pitch, y a los que más les dolía su traición.

La tarde pasó rápidamente, el único ruido escuchado era el ocasional gruñido de un yeti, sus caminatas, y el lento y doloroso tic tac del reloj.

De repente, Norte se levantó de su asiento y se retiró. Nadie se movió de su sitio, y Áster decidió ser el que lo siguiera, por si intentaba algo estúpido...

El Guardián de la Esperanza sentía la desesperanza en el corazón de los guardianes, y le dolía mucho sentirlo. ¡Pero él le advirtió! Pensó resignado. ¡Les dijo que Pitch no traería nada bueno! ¡Que solo traería problemas y estaba mintiendo! Aun cuando...esa carita adorable había llegado a engañarlo también...con amplias sonrisas y sus tontas risitas.

Encontró a Norte en la zona de cuartos, empujando suavemente la puerta de uno, la de Pitch.

Bunny lo siguió lentamente. Soltó un largo suspiro al ver lo que Norte hacía.

El Guardián de la Navidad pasaba su mano delicadamente por los libros que Pitch adoraba, por todas las figuras legos que en solo unos minutos había armado, recibiendo palmadas en la espalda y abrazos de parte de Norte. Su escritorio, en donde estaban guardados todos los dibujos que había hecho. Norte abrió el cajón y se atoró con su propio sollozo. Arrugada y bien escondida entre libros, había una hoja con algo escrito, parecía una carta. Norte la abrió con cuidado y esforzándose por leer entre los borrones y tachones, leyó...

Hola, Norte

Bueno, te escribía porque descubrí hace un par de semanas que existía un día especial para los papás y, bueno...como eres el papá que sé que nunca tendré..., te quise entregar esto, aunque un poco atrasado ¿o no?

Sé que no eres mi papá, en serio me gustaría que lo seas, pero sé que eso no pasará, ¡pero está bien! Porque haces suficiente dándome un hogar.

Te quería dar algo para demostrarte que en serio te aprecio, pero no sabía qué...Pensé que un regalo sería lo mejor...ya sabes, porque eres Santa y todo...pero no tengo mucho que darte...esto es lo mejor que puedo hacer...

En serio lo siento, es horrible, y obviamente tú te mereces algo mejor...y probablemente te dé vergüenza y lo botes a la basura después de leer esto (si es que llego a entregártelo, lo más probable es que me acobardé y te lo mandé por debajo de la puerta de tu oficina) pero quiero que sepas que lo intenté...te daría algo mejor hecho con las sombras y mi arena, pero sé que no te gustan mis poderes...

Espero que te guste, y que valga la pena de tu tiempo

Feliz día del padre, Norte. Gracias por todo.

Pitch Black

Debajo del ordenado texto con hermosa caligrafía, había un dibujo; era el taller pintado a lápiz, las sombras probablemente hechas con ayuda de sombras verdaderas y el resto con un detalle asombroso, en especial las luces del Globo del Mundo. Se distinguía la figura de Norte con los yetis, una mano extendida y la otra cargando un saco de regalos.

Una gota de lágrima cayó sobre el dibujo, y Norte cerró la hoja arrugada en dos, mirando al preocupado conejo.

"¿Estás bien, Nick?"

"Sí...es solo algo que hizo...Pitch"

Bunny rodó los ojos con odio, con mucho más de lo que ya sentía por el chico de negro. "Es falso entonces"

Un escalofrío recorrió la espalda de Norte y cerró los ojos, recordando lo que había pasado, guardó la carta en el cajón. "Sí..."

Bunny sabía que Norte ya no estaba seguro de qué creer, el dolor era tan grande que todas las esperanzas en él lo habían abandonado, y él más que nadie lo entendía. Norte, cuando algo realmente le preocupaba o quería, ponía alma y corazón en ello. ¡El mocoso había sido como su hijo! ¡¿Por qué tuvo que hacerles esto?!

Áster le dio unos golpecitos en la espalda al ver sus ojos azules humedecerse. "Nicholas, sé que no es el momento...pero te lo advertí. Les dije que no pusieran sus esperanzas tan altas..."

"Yo creí...que podíamos cambiarlo si es que...que sí era diferente al monstruo que-" Norte soltó un suspiro de dolor, incapaz de seguir.

"Todos Nick, hasta yo...pero era de suponerse..."

"Sí...lo sé..." Dijo Norte dolido. Miró la cama deshecha de Pitch por un momento y soltó una risa llorosa.

Se acercó a la cama y la tendió despacio, extendiendo con cuidado las sábanas y poniendo al único peluche entre las blancas almohadas. Pasó una mano por las sábanas lentamente, no pudiendo creer que el chico al que había arropado allí tantas veces, nunca la ocuparía de nuevo...

Se acercó a la puerta, y Bunny lo siguió de cerca. Santa Claus le puso el seguro a la puerta y le dio una última mirada al oscuro cuarto.

"Nicholas...espero que no te hayas olvidado de nuestro acuerdo, si es que ese no resultaba ser lo que decía"

Norte evitó la necesidad de defender al chico al ser llamado 'ese' y simplemente cerró la puerta, cerrándose definitivamente al escuchar el click del seguro. Miró a Bunny con una mirada seria y asintió vagamente. Cerró los ojos fuertemente y gritó con todas sus fuerzas por Phil, su estruendosa voz sobresaltando a exactamente cada yeti y elfo.

Phil llegó corriendo hacia su jefe con una expresión de pánico y le preguntó a Norte si estaba bien. El Guardián del Asombro se acercó a él y le susurró de forma espeluznante. "Está prohibido volver a abrir esa puerta, se lo dirás a todos. Si alguien osa abrirla, se las verá conmigo, ¿entendido?"

Las grandes y peludas cejas de Phil se fruncieron en preocupación.

"¿Qué pasó con Pitch, Nick?" Le preguntó en su idioma pero Norte lo fulminó con la mirada.

"¡¿No me oíste?!"

Phil retrocedió un poco por el tono utilizado por su jefe y asintió, para luego alejarse para cumplir su encargo.

Nicholas St. Norte suspiró cansado y miró al Conejo de Pascua, azul mirando a verde de manera seria.

"Sí me acuerdo..."

"Mantenerlo donde pertenece..."
-.-.-

"Papá..."

No vendrá...

"Me duele mucho...por favor..."

A nadie le importa...

"Papi...por favor...ayúdame"

Nadie te quiere...

"Papi...Norte..."

Inútil...

Pitch solo tenía fuerzas para suplicar, su voz resollando por el esfuerzo utilizado.

Le dolía todo, el sol estaba fuerte, pero no lo suficiente como para quemarlo extremamente, lo que significaba que la muerte no era lo que le esperaba, sino un largo y agonizante sufrimiento.
Sus llantos no se habían detenido por horas, solo que ahora, ya no tenía lágrimas para derramar ni voz para gritar por alguien que no iba a venir.

Al principio, había creído que era una especie de castigo, que los Guardianes estaban molestos con él y tenían derecho a estarlo, pero que pronto su castigo terminaría y que lo llevarían de vuelta a casa, que lo abrazarían mientras le decían que estaba disculpado pero que no debía volverlo a hacer, que lo ayudarían con su pierna y atenderían sus otras heridas, que todo estaría bien después y todos se reirían de lo que pasó algún día...Pero, después de esperar 'pacientemente', resignándose a aguantar el dolor por varias horas, se dio cuenta de que ellos no vendrían por él.

Lo habían dejado solo.

Empezó a sentir miedo, miedo de ser abandonado, de nunca volver a verlos, de morir.

Pitch en realidad no quería morir, quería que el sufrimiento acabe, sí, pero quería irse a casa, quería ver a su papá, a Jack, ¡a su familia! y lo único que podía hacer, era alimentarse de su propio miedo.

Esto lo hacía llorar más, se sentía sucio, asqueroso, su miedo se sentía horrible, un olor que le hacía doler la cabeza y le daba náuseas. Y, a pesar de todo, era lo único que lo mantenía consciente.

En un movimiento esporádico, movió su pierna rota, y dolor explotó por todo su cuerpo, se retorció de dolor y eso lo empeoró.

"¡AAAAAAAHHHH! ¡Perdón!" Lloriqueó suplicante, ¡quería que esto acabe!

"¡Prometo ser bueno! ¡Me portaré bien, lo juro! ¡No me dejen aquí, por favor!" Gritó con todas sus fuerzas, las que no eran muchas, se sentía cansado, débil, y tuvo que parar un momento para recuperar el aliento. Jadeó por aire un buen rato, pero sus pulmones se rehusaban a inflarse correctamente.

"Se los suplico..." dijo casi como un murmullo.

Así pasaron las horas. Pitch aprendió a mantenerse estático para no sentir tanto el dolor de su pierna, y sus llantos de ayuda se redujeron a respiraciones agotadas y cortas, sus pequeños y entrecerrados ojos amarillos, uno de los cuales solo captaba oscuridad total, miraban a penas consciente las crecientes sombras que aparecían a la llegada de la noche. Cuando finalmente la noche llegó, Pitch soltó un suspiro derrotado y con una mueca y gemido de dolor, se encorvó en posición fetal lo mejor que pudo en la tierra.

Los guardianes lo habían echado del taller, de su hogar, del único lugar seguro que había conocido.

Sentía miedo.

No sabía qué iba a hacer, no tenía a donde ir, no conocía a nadie que lo pudiera ayudar, y nadie lo querría ayudar si es que conociera a alguien. No quería quedarse solo en el bosque sin poder moverse, indefenso, las sombras parecían burlarse de él, de lo patético que era, y no querían obedecerle. No le gustaba, pero en el fondo de su mente, la voz mala repetía una y otra vez que merecía estar solo.

Lo echaste a perder, perdiste tu oportunidad y nadie te va a querer, te quedarás por siempre solo, en la oscuridad, donde siempre debiste estar.

Sentía frío.

Extrañaba el calor que la chimenea que el taller daba, extrañaba sentarse en la biblioteca envuelto en una gruesa manta roja mientras leía un grueso libro o aprendía un idioma al lado del fuego, extrañaba el calor de su familia...

Y sentía odio.

Odio por haber sido engañado, le pudieron haber dicho que no lo querían y lo botarían en cualquier momento, odio por haber sido rechazado, todo el mundo lo odiaba por ser quien era. No era su culpa haber sido creado por la oscuridad, ni tener esos poderes, ni que el estúpido hombre de negro lo haya engañado...pero claro, no le dejaron explicar lo que pasó y ahora ellos también lo odiaban, como todo el mundo. Odiaban al monstruo que se esconde bajo las camas, que asusta a los niños, que vive en la oscuridad, que no tiene familia, que es horrible, feo, estúpido, inútil...

Miró al cielo, viendo el oscuro negro de la noche, iluminado solo por la luna, cuyo brillo se veía más pálido que de costumbre, los rayos de luna sin fuerza. Fulminó a la luna con la mirada, un odio inexplicable también brotando en su corazón.

Odiaba ser quien era, a quien lo había creado, a quien lo guió a los guardianes para sentir el amor de una familia solo para que se le sea arrebatado de un segundo a otro.
Se odiaba a sí mismo por tener dos voces en la mente, odiaba a la voz mala, por controlarlo, por tener tanta fuerza sobre él y decirle qué hacer. Se odiaba a sí mismo por haberla escuchado...

Cree...Pitch...

Pitch abrió los ojos, dejando de jalarse con violencia el cabello, y frunció el ceño. Odiaba a la voz buena también, por no tener la fuerza que la voz mala tenía al hablarle.

"Sabíamos que esto pasaría"

Pitch se quedó inmóvil, reconociendo la voz.

"En realidad ellos no te querían..."

El chico cerró los ojos con fuerza, su guadaña materializándose en su mano y la apretó con fuerza para contener su ira.

"Solo quisimos protegerte de ellos, enseñarte la verdad, Pitch. Nadie te quiere..." Le dijo el hombre de negro con falsa simpatía.

Pitch gritó e ignorando el dolor que le causaba moverse, y le lanzó arena negra a la cara, la cual fue fácilmente esquivada por él.

"¡Cállate! ¡Ya lo sé!...Ya lo sé..." Dijo Pitch como un susurro. El hombre de negro avanzó hacia él, y Pitch se apoyó en sus codos para poder levantarse en poco y mirar al monstruo de ojos rojos. "Tú-tú tenías razón..."

"Claro que la teníamos...nosotros te lo advertimos... que ellos no eran tu 'familia'... ¿cómo llegaste a creerte eso? Si tú nunca tendrás una familia, tú siempre estarás con nosotros..."

"¡No! ¡Ellos me querían!" Gritó Pitch, pero se sentía pequeño y débil al lado del hombre de negro. "O al menos, yo creí que lo hacían..."

"No, Pitch. Todo era una mentira, tú eres nuestro...no queríamos que siguieras viviendo en esa mentira...queríamos que regreses con nosotros, ¡que dejes de preferir a esos fenómenos antes que nosotros!"

"¡Me hubieran dejado seguir creyendo esa mentira!" Les gritó Pitch llorando, el Hombre de negro sonrió al sentir su pena. "¡Hubiera preferido seguir viviendo en una mentira! Pretender que alguien en serio me quería y sentirme parte de una familia a afrontar que siempre estaré solo, que nadie me quiere, ¡que soy un monstruo igual que tú!" Gritó Pitch con odio. Era cierto, si no fuera un monstruo, no hubiera destruido el Palacio de los dientes, no tendría una 'voz mala' más fuerte y poderosa que la buena...

El hombre de negro solo sonreía, no conmovido en lo absoluto con las palabras sinceras del chico. "Ay marioneta...tan bajo has caído sin nosotros...mírate, roto, abandonado...y sufrimiento por una 'familia'" Dijo, pronunciando la palabra como si fuera veneno. "Si estuvieras con nosotros, no sufrirías por eso, ni siquiera te importaría, como nuestra marioneta, no sentirías nada en lo absoluto"

Pitch apretó sus ojos, y su guadaña desapareció, sin más fuerza para mantenerla materializada. Ponía toda su fuerza física en sus codos para mirar correctamente a la sombra, apretando sus manos como puños por tener que verlo, sintiendo cómo sus nudillos se volvían blancos por la fuerza.

"Regresa con nosotros, Pitch. Tú eres como nosotros, te creamos para que seas nuestro, vuelve a ser nuestro, y sucumbiremos este planeta en oscuridad, ¡destruiremos todo, como lo hicimos en la Edad Dorada, nos desharemos de todos nuestros obstáculos!" El hombre de negro dijo, emocionado por su propuesta. "¡Conseguiremos miedo! ¡Volveremos a reinar todo el universo! ¡Y nos vengaremos de nuestros enemigos, de quienes nos encerraron! ¡Vamos! Déjanos entrar en ti, Pitch, deja de impedirnos lo que nos pertenece, ¡y volveremos a ser El rey de las pesadillas!"

Pitch miró a otro lado, pensando lo que tenía que hacer. Todo el mundo en oscuridad, todo sería suyo y tendría todo el miedo que necesitara para ser el más poderoso de todos los espíritus, vengarse de quienes lo habían tratado mal, de quienes lo habían rechazado, hecho sufrir, llorar...

Miró los ojos rojos del Hombre de negro con valentía, respirando ligeramente fuerte. El hombre de negro sonreía, mostrando sus deformes y filudos dientes. Las oscuras sombras y figuras negras deformes se movían a su alrededor y le daban escalofríos. Estaba esperando su respuesta...y Pitch ya sabía qué decisión tomar.

Pitch...

"No"

La sonrisa del hombre de ojos rojos calló, formándose en una horrible mueca de confusión.

"Tal vez-tal vez no sea como los Guardianes, pero no soy-no soy un monstruo,...yo no soy malo" Sintió una presión sobre sus hombros desaparecer y hubiera soltando un suspiro de alivio si es que no estuviera concentrado en mirar a los histéricos ojos del hombre de negro.

"¡Yo-yo puedo mejorar! ¡Yo-puedo ayudar a los demás, y lo he probado! Puedo buscar cómo ser mejor y así...tal vez los Guardianes me acepten de nuevo..." Pitch miró hacia abajo con una pequeña sonrisa por la realización. Miró hacia arriba "Yo no soy como tú...No me voy a unir a ti" Le dijo con una mirada seria, llena de convicción.

La expresión de horror del Hombre de negro se tornó en una de odio y furor absoluto. Lo fulminó, pero Pitch, a pesar de estar temblando, no rompía sus miradas.

"¡Eres un estúpido!" Espetó la sombra, de repente riendo.

"Quisimos hacerlo por las 'buenas' pero eres tan obstinado como siempre, ¡no has cambiado nada! Desde el principio nos hiciste luchar por conseguir lo que queríamos...Pero, gracias"

Pitch frunció el ceño, haciendo una mueca de confusión.

"Recuperar a nuestra marioneta será mucho más 'divertido' así. Escucharte gritar y llorar con nosotros una vez más, será tan espléndido y delicioso como la última vez...Y saber que terminarás cediendo ante nosotros...aún mejor" El hombre de negro rió por lo bajo.

"¿Uh?"

"Llévenlo"

Las sombras agarraron sus tobillos, haciéndole gritar cuando empezaron a sacudir sus piernas. Y empezaron a arrastrarlo.

El hombre de negro estaba mirándolo con las manos detrás de la espalda, sin mover un solo músculo. Su cuerpo entero se mezclaba con la oscuridad de la noche, solo dejando ver sus malévolos ojos rojos, vacíos y muertos.

"¡No,no, noooooooo!" Rogaba

Las sombras y la oscuridad lo arrastraban, envolviéndolo en una masa de oscuras sombras que no lo dejaban escapar.

"Por favor, no, no, Nonono" Pitch trataba de agarrarse de algo, pero era inútil, no veía absolutamente nada. Gritando desesperado en miedo y dolor, clavó sus uñas en la tierra, buscando algo, ¡lo que sea! que lo ayude, que lo ayude a escapar de estos monstruos.

No encontró nada.

Pitch continuó luchando contra las sombras que seguían arrastrándolo a las profundidades del bosque de Burgess. Gritaba por ayuda, pero nadie lo iba a oír, no a él.

Pitch movía sus brazos desesperado, tratando de anclarse en la tierra con sus filudas uñas, pero era en vano, la fuerza de las sombras era mucho mayor y solo lograba arañar la tierra, dejando marcas por donde era arrastrado. Escuchaba sus burlas, sus gritos, crueles risas.

"¡NOOOOOOO!"

La masa de sombras lo arrastró hasta un oscuro agujero en la tierra, trozos de hielo y tierra esparcida alrededor, como si alguien hubiera estado forcejeando para romperlo.

Pitch miró por última vez a los imparciales ojos del hombre de negro, antes de desaparecer, envuelto en la masa de sombras negras, por el oscuro agujero en la tierra, el dolor y pánico haciendo que pierda la consciencia.

Y todo se tornó oscuridad.


:/

...

Em...

Sin comentarios... Bye!