Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 15

La casa de Haruka era fría. Ya lo había dicho antes y seguiría diciéndolo.

Eso, más el hecho de que, en un intento por lucirse, se había vestido con una simple campera, mantenían los dientes de Rin castañeando. La pizza aún no llegaba y el equipo Iwatobi hablaba fluidamente sobre sólo Dios sabe qué, pues el pelirrojo estaba demasiado ocupado en no morir congelado que no podía simplemente prestarles la debida atención.

Sin embargo, Haru estaba igual o más callado que él. Miraba a sus amigos y les prestaba atención, pero simplemente… Era Haruka. Y estaba más consciente de lo que le sucedía al pelirrojo. El cómo llevaba sus manos hacia sus propios brazos en un abrazo individual y los frotaba. Sí, sabía que tenía frío. Pero le divertía como intentaba reprimirlo.

Finalmente, diez minutos después, la pizza aún no llegaba y Haru subió a su habitación, regresando con una sudadera suya. La misma que le había prestado a Rin días, o quizá semanas, atrás. La lanzó sobre la cabeza del pelirrojo, quien, en un acto de reflejo, la hizo caer al piso. Miró a Haru con indiferencia.

─No es que tenga frío… ─murmuró el ojicarmín. Se sintió estúpido luego de haberlo soltado y decidió simplemente ponérsela. El pelinegro ahogó una sonrisa y se sentó devuelta en su lugar.

─No, solo tienes genes de cascanueces ─Rin lo fulminó con la mirada mientras Nagisa rió ante el comentario del ojiazul.

─Rin-chan, eso ha sido algo… Tsundere ─comentó el rubio.

─No es así ─se defendió, rodando los ojos y suspirando con alivio. El frío comenzaba a pasar─. Quizá deberías poner el kotatsu de nuevo, Haru.

Makoto abrió los ojos con sorpresa y miró a su mejor amigo. El pelinegro no había sacado el kotatsu desde que sus padres se habían marchado, dejándolo solo. Eran cosas como esas, como no sacar la mesa calentador o no deshacerse de la arrocera vieja o no dejar que nadie se quedase en la habitación de sus padres, lo que le había demostrado al castaño que, a pesar de ocultarlo, Haruka había sufrido tras la partida de sus progenitores. Eran por esas razones por las que él había llorado por ambos, por la que lo procuraba más que a nada en el mundo. Por las que quería darle todo lo que quisiese. Sonrió, y observó al pelirrojo, quien rogaba a Haru con la mirada. Le agradeció internamente. Haruka debía quererle mucho como para anteponer los deseos de Rin sobre sus propios sentimientos. Para haber sacado aquellas cosas viejas que guardaba con tanto aprecio. Sí, definitivamente el ojícarmín era para su mejor amigo.

─No hace tanto frío, Rin ─contestó el pelinegro con fingida indiferencia. Soltó el aire discretamente. Ese día, le había besado mientras dormía. Así que era mejor no recordárselo tan bruscamente… en frente de todos.

─Hermano… Siempre has sido friolento. Recuerdo que solías enfermarte para tu cumpleaños. Sousuke-kun y yo celebrábamos en tu habitación entonces ─relató Gou con una sonrisa. Sí, Rin había sido enfermizo en los inviernos cuando era menor.

─No tienes que decir esas cosas a los demás, Gou.

─Recuerdo que Rin le dijo mamá al entrenador una vez ─el pelirrojo abrió los ojos y le lanzó su celular, antes descansando en la mesa, hacia la cara en un acto de reflejo. Haru alcanzó a tomarlo, la comisura izquierda de su boca elevándose un poco.

─Tú dijiste estoy en casa una vez, cuando llegamos al club ─debatió Rin. Haru le restó importancia, encogiéndose de hombros levemente.

─El agua es mi hogar, así que, técnicamente estaba en lo correcto ─se defendió el pelinegro.

─Eso… No es cierto ─se quejó el pelirrojo, levemente frustrado.

Gou sonrió con cariño. Amaba a su hermano. Se alegraba tanto de que tuviese tantos amigos que le querían y le apoyaban en todo lo posible. Personas con las que existía la suficiente confianza como para bromear de aquella manera.

Su mirada reflejaba todo el amor que le tenía a Rin, pero también el temor que sentía por el mismo. Era el único hombre de la familia que quedaba. Todos habían muerto en el mar. El solo pensar que a su hermano le depararía el mismo destino le ponía los pelos de punta. Sabía que, con la actitud del mayor, no podía prohibirle el acercarse al mar. Pero sí podía darle todo lo que estuviera al alcance.

Si la felicidad de su querido hermano mayor dependía de amor romántico, ella encontraría a la persona indicada para que pudiese entregarle dicho sentimiento. Quizá era mimarle, quizá estaba mal que lo que moviese todo aquello fuese el porcentaje existente de su próxima muerte en el océano. Quizá el amor no garantizaría su felicidad.

Pero aún así, ella haría todo, en absoluto, para poder ver aquella sonrisa siempre.

Rin se inclinó hacia atrás, recargándose en sus manos. Observó aquella sonrisa atontada que su hermana mantenía en el rostro y frunció el ceño, levemente divertido. Le sonrió de lado, causando que ésta diera un respingo, lo cual le hizo sonreír más.

No era un tonto. Sabía que Gou estaba velando por él, que quería hacerle feliz. El año anterior, había hecho lo mismo. Intentar entrar en su vida por completo y buscar la manera de alegrarle. Y se lo agradecía interminablemente. Su cabello largo, de un rojo más brillante que el propio al igual que sus ojos, su pequeña nariz, su voz… Lo amaba todo de ella, porque para él, ella era perfecta. La mejor hermana del mundo. Quien merecía a la mejor persona que pudiese existir. Aunque nadie la merecía a ella.

Adoraba a su hermana menor como nada más en el universo.

Se sonrieron levemente, conscientes del complejo de hermanos que tenía el uno sobre el otro. Sus miradas se desviaron. La de Gou, clavándose en el piso. La de Rin, de vuelta a un par de ojos azules. Dieron tres golpes a la puerta.

─Debe ser la pizza ─musitó el pelirrojo, levantándose─. Iré yo.

Nadie puso objeción alguna, siguieron hablando sobre algún tema al azar, siendo Nagisa el más animado para participar.

Rin caminó hacia la puerta mientras contaba el dinero que daría al repartidor, propina incluida. Abrió la puerta y sonrió amablemente, observando al delgado chico con gafas frente a él, cuya vestimenta consistía en un uniforme rojo y amarillo junto a una gorra del mismo color. Puso la pizza en una encimera cercana y se acercó a entregar el dinero, esperando a que el repartidor terminase de contar.

Estuvo a punto de cerrar la puerta cuando una mano la detuvo.

El pelirrojo volteó, algo asustado por la repentina aparición. Soltó un suspiro cuando observó aquella sonrisa traviesa acompañada de unos brillantes ojos de un morado claro y el reluciente cabello rosado del chico.

─Hola, Rin ─musitó el recién llegado. El aludido sonrió de lado y chocó el puño con el contrario.

─Hola, Kisumi.

─ ¿Están conviviendo? ─preguntó el pelirosado con una sonrisa en los labios. Rin asintió, recargándose en el marco.

─Algo así… ¿Qué haces por este lugar?

─Oh, en realidad vengo casi todos los días, a recoger a mi hermano Hayato. Pero hoy… quise ir a visitarlos, pero no estabas en la Academia Samezuka. Sou me dijo que habías venido acá ─contaba entusiasmado. El pelirrojo sonreía, aunque sin compartir el mismo sentimiento.

─Ah…

─Por cierto… Sousuke me dijo lo que estaba pasando. Y es una de las razones por las que me decidí a venir hacia acá.

─ ¿Eh? No entiendo a qué te refieres ─respondió Rin, extrañado.

─Seré rápido… Me contó sobre el problema que están teniendo… Que estaban en una relación pero de pronto Haru quiere contigo y entonces se ha armado un lío. Hablamos un rato y llegué a la conclusión de que posiblemente tú solo hayas terminado con Sousuke porque Haru te da algo de lastima.

─No es así… Kisumi, tú no tienes…

─Así que me tomé la molestia de venir hasta acá para decirte que, si el problema es escoger, no te preocupes. Yo escogeré por ti.

─Deja de decir estupideces, ¿quieres? ─el pelirosado sonrió.

─Haru será para mí, sólo temporalmente. Sou dijo que sería bueno si lo hiciera. Lo haré olvidarte y tú podrás vivir tranquilo con Sousuke de nuevo.

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Habían pasado diez minutos cuando Rin por fin entró. Tenía una mueca de fastidio en el rostro y prácticamente se sentía perdido. Como si le hubiesen puesto entre la espada y la pared y luego le hubiesen quitado el piso, haciéndole caer.

Y es que… Mierda. Ese tipo de cabellos rosados lo exasperaba, estaba molesto con él y consigo mismo. Suspiró pesadamente y colocó las pizzas en la mesa. Nagisa ladeó la cabeza antes de abrir una de las cajas y tomar una rebanada.

─ ¿Pasó algo, Rin-chan? ─preguntó mientras mordía la comida.

─No, Nagisa.

─Pero… Rin-san, pasó mucho tiempo allá fuera, ¿hubo algún inconveniente? ─cuestionó Rei. El aludido rodó los ojos.

─Que no. Me gusta tardarme ─respondió el aludido.

─Pero si siempre eres puntual, hermano ─musitó Gou, obteniendo la mirada de fastidio.

─Solo vi a Kisumi y me puso de malas, ¿sí? No es la gran cosa ─ Rin tomó un pedazo de pizza, intentando dar fin a la conversación─. Gracias por la comida.

El hecho de la aparición repentina de Kisumi no fue cuestionado, pues el pelirrojo de verdad parecía molesto. ¿Y cómo no? Pues el pelirosado prácticamente le había dicho que ya había decidido por él. Y Rin simplemente se negaba a aceptar aquella cosa, pues la confusión seguía tomando partido en su interior y, con sinceridad, uno de los lados se sentía más pesado que el otro, siendo Haruka quien más confundido le tenía.

Pues, aunque es difícil de aceptar, Rin no entendía por qué el pelinegro causaba tantas emociones en él, aún después de supuestamente haberlo superado. No tenía nada en contra de enamorarse de Haru… Pero, repitiendo, él no podía simplemente decir "Ahora ya te quiero" y esperar a que Rin saltase a sus brazos. Simplemente, el pelirrojo no iba a ceder sin dar un poco de lucha.

No quería enamorarse si, por más mínimo que fuese, la posibilidad de que fuese simplemente un capricho existía.

El tiempo corrió normalmente, dando así las seis de la tarde. Nagisa, con su típica actitud positiva, comentó que tenía que preparar la cena con sus hermanas mientras Rei tenía que estudiar para un examen que posiblemente pondrían al día siguiente. Ambos se marcharon, despidiéndose de sus amigos con entusiasmo.

El camino que los separaba de la estación era un poco largo, pero para el rubio y el peliazul, eso no importaba. Se tomaron de las manos, sin que el hecho de ser vistos pudiese afectarles, y caminaron tranquilamente. No era algo que escondiesen, pero sí era algo a lo que no podían nombrar. Aún si los sentimientos existían, y las acciones sin compromisos también… Ninguno se veía capaz de dar el siguiente paso. Nagisa y Rei no tendrían una relación formal al cien por ciento hasta que el miedo del rechazo se esfumase por completo.

Rin también quería marcharse, se sentía incómodo después de lo ocurrido con Kisumi. Más estando solo con Makoto y Haruka, pues estos tenían un lazo más entre sí que con Rin, por lo que se sentía vagamente excluído.

Sin embargo, sus deseos fueron escuchados por algún dios a quien verdaderamente sus súplicas no importaron. Le obligaron a permanecer y sentarse frente a ellos, con la intención de hacerle escuchar algo sobre los malentendidos causados por Haru.

Con sinceridad, él creía que ya no importaba. Que cualquier cosa que pudiese salir de boca del par de mejores amigos sentados frente a él no afectaría demasiado. Pero pronto comenzó a interrogarlos, dejándose llevar por la curiosidad a medida de que el tema iba ahondándose. Habiendo pasado ya la parte en la que Makoto volvía a explicar el rechazo que había otorgado a su hermana.

─Haru había dicho que tú te habías declarado... Que te habías confesado ─musitó el pelirrojo mirando al castaño─ ¿Por qué dices, entonces, que los hombres no te van?

─Lo hizo ─contestó en cambio el pelinegro. Makoto asintió, indispuesto a contestar la continuación de lo acusado.

─Pero no fue el tipo de declaración o confesión que piensas ─añadió el ojiverde.

─Me dijo que estudiaría la universidad, pero posiblemente no en Iwatobi ─explicó Haru, observando a Makoto─. Y no me gustó.

─Es una declaración. Y una confesión porque lo había ocultado ─corroboró el otro.

─Pero... ¿No dijiste que se te hacía incómodo estar junto a él, Haru? ─Rin apretó los labios. Enserio... ¿podían existir más idiotas? Mejor dicho… ¿Enserio lo tratarían como un idiota?

─Sí. Le grité y... supongo que me sentí algo mal ─el ojiazul suspiró, disgustado consigo mismo.

─Ah... Entonces... ¿Nunca se gustaron?

─No me van los hombres, Rin ─contestó Makoto. Haru clavó la vista en el pelirrojo y asintió.

─Y a mí me gusta otra persona.

El menor suspiró con frustración. Se había atormentado con un Makoto y Haruka cuando en realidad no había existido. Aunque sabía que no hubiese tenido derecho a decir algo al respecto de haber sido ellos pareja, pues supuestamente él se había fijado en Sousuke.

Sentía que estaba siendo acorralado por sus propias emociones. No quería aceptarlo. Pero para él, una idea de Haru con otra persona dolía más que de Sousuke con alguien que no era él.

La sangre huyó de sus mejillas. Porque había caído, de nuevo, ante la encantadora frialdad de un Haruka que intentaba ser romántico.

Sin embargo, no iba a ceder con tanta facilidad.

Sousuke seguía ocupando parte de su corazón.

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¡Perdón por el retraso! Espero les haya gustado el cap y en verdad deseo poder publicar el próximo jueves ¡Gracias por sus reviews! Enserio me motiva a seguir con esto. Además, alguien un día preguntó quién era el Uke... Bueno, tal vez el parecido entre las frases "Como robar un Uke" del título y los "Regla tal para robarnos a Rin" no quedó taaaan claro. En ésta historia (Y por que así shipeo la pareja) Rin es el uke.

Si necesitan un "por qué" aquí les va.

Rin es tan fuerte y puede tener el caracter agresivo de un seme. Pero para mí es como un gatito bebé gruñendo. Todas sabemos que es sentimental hasta la médula (no sé si ya lo he mencionado) y que llora prácticamente por todo (amo toda su personalidad, no lo odié en ningún momento*-*). Su ambición por ser el mejor y el deseo que tiene por superarse a sí mismo (llevándose a Haru de encuentro e intentando dejarlo atrás) además de las razones por las que hace cada cosa que (perdón por la redundancia) hace, me hace creer que él sería el uke perfecto de cualquier relación (incluso si es con Nitori, sí. Ya saben: SouRin, MakoRin, NagiRin o como se diga._., ReiRin, KisumiRin, SeiRin, NitoRin. El que sí me tiene con la duda es Momo. Él es tan adorable con sus escarabajos que definitivamente crea una controversia). Aunque también lo hacen un seme aceptable. Aunque me voy más por el uke, punto.

Por su lado, Haru hace de seme perfectamente (no me emociona tanto que sea un uke) debido a la frialdad e indiferencia de su personalidad (Haru no es Tsundere, Rin podría llegar a serlo fácilmente, sí. Lo amo) y la manera con la que se relaciona a las personas me hacen creer que simplemente no tiene las características que yo considero que un Uke debería tener (Deben ser tiernos! Es ley... Bueno, al menos para mí. Si alguien sabe de un manga u anime en donde el uke no sea tierno, me pasan el nombre y reubicaré mi teoría sobre el ukísmo HaruRin). Me gusta la forma en cuando se apasiona mostrando sus sentimientos (pocas veces) y es por ello (porque no se abre tan a menudo) que hace perfectamente del seme de Rin. Sí, Rin, sométete._.

Bueno, el punto es... ¡VIVA HARURIN! Dejen su opinión, ¡Gracias a los que leyeron!