Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Orgullo

Suspiros frustrados, pasos apresurados y un fuerte portazo para acabar con aquella estúpida discusión que nunca las iba a llevar a ninguna parte. Quinn jamás iba a dar su brazo a torcer y ella… ella ni siquiera tenía muy claro porque estaban peleando. Por los celos irracionales, según ella, de su chica, por su desconfianza, porque había dejado de parecerle gracioso para preocuparle que de verdad aquello afectara a Quinn, podía entenderlo, hasta cierto punto, pero ya le había dejado claro que no había significado nada ¿Por qué tenía que decirle nada? ¿Por qué hacer las cosas más incomodas de lo que ya eran? ¿Por qué desaprovechar el poco tiempo que tenían para estar juntas? ¿Por orgullo? Las dos tenían mucho de eso y podía ser su perdición.

Orgullo y amor, a menudo unidos pero incompatibles. Incapaces de convivir en armonía, destructivos entre sí, a menos que se renuncie al primero por el bien del segundo.

El orgullo puede llevarte a no hablar con quién amas durante días, a veces horas, y otras, con suerte, solo minutos. Puede conducirte a perderla para siempre o lastimarla sin quererlo. Puede obligarte a decir lo más doloroso que se te pase por la mente, para arrepentirte segundos después, y aun así, no admitirlo nunca.

El orgullo te impide hacer esa llamada, enviar ese mensaje, susurrarle ´te extraño´ cuando es lo único que deseas. Ir en su busca, besarla y pasar el resto de vuestras vidas juntas.

Pero combativo como es, el orgullo, se puede vencer. Y cuando lo consigues una vez, puedes hacerlo otra, y otra, y otra…hasta que un día, el amor es más grande, más fuerte y lo domina.

Maduras.

¨Lo siento. ¿Podemos hablar?¨

¨Ahora no¨ Rachel no detuvo sus movimientos pero fue rotunda en su respuesta.

La rubia dio un paso más hacia ella, dispuesta a no rendirse. ¨ Rach¨ La llamó utilizando aquel diminutivo para intentar doblegar su enfado.

¨ No quiero discutir, Quinn, así que déjalo¨ Murmuró con rabia contenida.

¨ ¡¿Y yo sí?!¨ Le espetó la joven rubia ganándose una mirada de reproche por su ataque.

Rachel negó decepcionada. ¨Parece que si¨

¨ ¡No!¨ Estalló Quinn. ¨ No quiero que discutamos, no quiero que nos pasemos el día evitándonos porque me duele estar así ¿pero que querías que hiciera? ¿Dejarlo pasar?¨

¨ ¡Si, Quinn! Tenías que haberlo dejado estar ¡te dije que estaba todo aclarado!¨

¨ ¡Pues no puedo! Lo siento, pero no voy a dejar que vayan besando a MI novia y crean que pueden irse sin más¨ Refunfuñó la rubia cruzándose de brazos, negándose a dar su brazo a torcer. No esta vez.

¨ ¡TU novia!¨ Gritó Rachel perdiendo la paciencia. ¨Tú lo has dicho. No suya, ni de nadie más, Quinn. Si quisiera estar con otra persona lo haría ¿no lo entiendes? Te quiero a ti, no hace falta que vayas amenazando a nadie¨

¨No ha sido una amenaza¨ Se defendió ella en un susurro nada convincente.

La diva bufó incrédula. ¨ Si vuelves a besar a mi novia, convertiré tu vida en un infierno¨ Imitó a su chica de forma un tanto cómica y Quinn sonrió, su chica podía ser actriz, y de las buenas, pero imitándola era pésima.

¨ Yo no habló así¨ Se burló rodando sus ojos. ¨ Y era una advertencia, nada más¨ Rachel la miró con recelo por sus palabras y espero. Sabía que si guardaba silencio el tiempo suficiente, Quinn sería la que hablaría primero. ¨ Lo siento, ya te lo he dicho, pero ponte en mi lugar por un momento, Rach. No es fácil¨

¨ ¡Ya estoy en tu lugar! ¨ Espetó exasperada. Quinn frunció el ceño confundida. ¨ ¿Crees que me gusta que veas a Christine?¨

¨ Yo no…¨

¨ Lo sé, pero está allí por ti, para convencerte de que vuelvas con ella, y odio eso¨ Confesó algo que llevaba demasiado tiempo ignorando. ¨Así que sé perfectamente cómo te sientes¨

Rachel se encontraba sentada en la cama jugando distraídamente con algunos hilos deshilachados de la colcha ajena a los movimientos de su chica, que con dos grandes zancadas acabó arrodillándose frente a ella, obligándola a mirarla.

¨ Lo siento ¿vale? No sé en qué demonios estaba pensando y por…por Christine, no tienes que preocuparte, lleva semanas sin acercarse a mí y yo desde luego no lo voy a hacer¨ Le aseguró apartando el pelo que caía sobre sus ojos, para descubrir una tímida sonrisa en sus labios. ¨ ¿Me perdonas por ser una celosa idiota invadida por el espíritu mafioso de El Padrino?¨

¨ Eres una idiota¨ Estuvo de acuerdo la diva.

Quinn sonrió al ver como ella lo hacía. ¨ Lo sé¨

¨Pero te quiero¨

La sonrisa de Quinn creció y en un instante paso de una sonrisa feliz a una divertida.
¨ Yo un poquito más¨ Dijo señalando un mínimo espacio con sus dedos índice y pulgar. La morena odiaba que hiciera eso, que quisiera quedar por encima de ella en cuanto a quien quiere más a quien, o al menos eso fingía, porque siempre soltaba un bufido y ponía los ojos en blanco, pero acababa sonriendo cuando Quinn le ganaba. ¨ ¿Podemos salir a celebrar nuestra pelea, no tan pelea, y así te emborracho para meterte en mi cama?¨

¨ Querrás decir MI cama¨

La rubia se encogió de hombros divertida. ¨Tuya, mía…qué más da mientras acabemos en ella¨ Dijo guiñándole un ojo. ¨ ¡Auch! ¨Se quejó segundos después, cuando Rachel la empujo dejándola sentada en el suelo. ¨ ¿Entonces salimos o no?¨

¨ Estoy cansada, Quinn, solo quiero comer un sándwich mientras vemos cualquier película que estén poniendo ahora mismo¨ Dijo tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse del suelo.

Quinn la aceptó sacudiéndose un poco ¨Eso suena…¨

¨ Aburrido, lo sé¨ Interrumpió la diva.

La rubia negó con la cabeza y sonrió después de robarle un corto beso. ¨ Perfecto¨ Susurró haciéndola sonreír a ella también hasta que volvió a besarla, un poco más largo y más intensamente. ¨ ¿De qué lo quieres?¨ Preguntó al separarse.

A la diva le llevó un momento procesar que su chica le había hablado después del beso y cuando lo hizo no supo que responder. ¨ ¿Qué?¨

¨ ¿Qué de que quieres el sándwich? ¿Estás bien?¨

¨ Si, si…solo…¨

¨ Beso increíblemente bien¨ Acabó la frase por ella aunque sabía bien que no era eso lo que iba a decir. Y por ello se ganó otro golpe, esta vez en su brazo. ¨ ¡Ah, Rachel! Deja de pegarme¨ Le pidió acariciando la zona afectada.

¨ Te lo ganas, cariño, si no fueras tan engreída…¨

¨ Ya, ya…lo que tú digas¨ Habló con desaire alejándose de ella. ¨ Voy a preparar los sándwiches ¿De qué lo quieres?¨ Insistió a punto de abandonar la habitación.

Rachel la siguió. ¨ Puedo preparar el mío¨ Aseguró pasando a su lado. Ella la detuvo sujetando suavemente su muñeca.

¨ Lo sé pero me he comportado como una idiota así que yo cocino¨

¨ Tu siempre cocinas¨

¨ ¿Estás diciendo que siempre soy idiota?¨

¨ Tómalo como quieras¨ Se burló corriendo al salón antes de que la rubia pudiera replicarle.

Solo una de las dos vio la película aquella noche, la otra se dedicó a verla reír, comer y beber mientras trataba de no atragantarse haciendo todo a la vez. A veces, Rachel, no se explicaba como su novia podía ir de un extremo a otro en cuanto a personalidad, intimidante y amenazante esa misma tarde con su compañera de trabajo, y absolutamente adorable e infantil en aquel instante, viendo una tonta película de dibujos animados como si tuviera ocho años y fuese la primera noche que sus padres la dejaban quedarse hasta tarde, comiendo comida chatarra y bebiendo bebidas poco apropiadas para su edad, aunque el refresco era sustituido por una cerveza y su chica en realidad estaba más cerca de los treinta que de los ocho.

¨ Ey! Eso es mío¨ Reclamó su bol de palomitas, ahora en poder de la morena.

Ella se rio como si acabaran de contarle el mejor chiste de su vida. Se equivocaba, no tenía ocho años, sino cinco, a juzgar por el puchero que tenía por perder su comida. Quinn intentó alcanzar el bol pero Rachel fue más rápida y lo alejó tirando algunas palomitas al suelo. No les importó.

¨ Me voy a la cama ¿te vienes?¨ Preguntó acariciándole la pierna con el pie.

La rubia miró la pantalla y luego a su chica. ¨ ¿Ya? Le quedan solo cinco minutos¨. Le informó señalando la televisión.

¨ Puedes verla mañana¨ Insistió subiendo su pie por el interior del muslo de su chica.

¨Pero…¨

Rachel retiró abruptamente el pie y le devolvió las palomitas. ¨ Esta bien¨ Dijo resignada. ¨ Pero luego no te quejes de que no lo hacemos lo suficiente¨ Añadió camino a la habitación.

La diva esperó e inició una cuenta atrás en voz baja a partir de diez, al llegar a seis empezó a quitarse la camiseta, en cuatro la voz de su chica la interrumpió. ¨ ¿Necesitas ayuda?¨

¨ Puedo sola¨

Quinn llegó a ella en dos grandes zancadas y rodeó su cuerpo colando sus manos bajo la prenda a medio subir. ¨ Pero es más divertido si te ayudo¨ Le susurró al oído acariciando su vientre.

Rachel se estremeció al contactó y la respiración de su novia chocando contra su oreja, pero no iba a ceder tan fácilmente. ¨ ¿Y la película?¨

¨ Puedo verla mañana¨ Parafraseó sus propias palabras, dejando besos a lo largo de su cuello.

La morena sonrió satisfecha. ¨Pero parecías tan entretenida¨ Se lamentó falsamente.

¨ ¿Y no quieres entretenerme tu? ¨ Preguntó obligándola a darse la vuelta.

Rachel se cruzó de brazos, interponiéndolos entre ambas, y fingió pensarse la respuesta. Esperó e hizo esperar a su chica por un largo minuto, en el que las miradas cómplices y seductoras no faltaron, ni tampoco las caricias de Quinn aquí y allá para que se diera por vencida y se rindiera a sus encantos. Finalmente lo hizo, desenroscó ambas extremidades para llevarlas al cuello de la rubia, acariciar la parte posterior de su cuello y unir sus bocas vorazmente.

La rubia atrapó el labio de la otra entre sus dientes, arrancándole un sonoro gemido y sonrió preparada para la reacción de su chica. Cada vez que hacia eso, lejos de alejarse o reclamarle, ella imprimía más intensidad al momento, enredando una de sus manos en su cabello y presionando sus bocas casi con agresividad.

Tuvieron que separarse en busca de aire, algo tan necesario como molesto, porque dejar los labios de la otra era una tortura. Pero Quinn no tenía la intención de permanecer lejos de ella demasiado tiempo, así que apenas unos segundos después sus bocas volvían a devorarse mientras ella desabrochaba el pantalón de la morena y lo bajaba acariciando cada milímetro de piel expuesta.

¨ Siéntate¨ Le ordenó con un toquecito en su hombro para darle más énfasis a sus palabras.

Rachel miró a su espalda, siendo consciente por primera vez que la cama estaba justo detrás de ella. No supo en que momento Quinn las condujo desde el centro de la habitación hasta ahí, ni preguntó. Obedeció a su chica y ocupó la cama permitiéndole retirar sus pantalones por completo. La rubia no dejó de mirarla ni un solo segundo mientras lleva a cabo su misión y fue la intensidad de su mirada, acompaña de su delicadeza para hacerlo lo que hizo que Rachel se mordiera el labio complacida por la vista ante ella.

Quinn sonrió satisfecha por la reacción de su novia, y apartó sus ojos de ella para acariciar sus largas piernas y dejar un rastro de besos a lo largo de ellas. Besó la cara interna de su rodilla y subió lamiendo el interior de su muslo, se detuvo cuando el camino se acabó evitando tocar la parte más íntima de su novia y se desvió con más besos hasta el hueso de su cadera.

La diva jadeó inevitablemente al sentir la boca de su novia tan cerca y gruñó frustrada cuando se alejó. ¨ ¡Quinn!¨

¨ ¿Si, cariño? ¨ Sonrió con burla levantando su mirada, siendo testigo del deseo reflejado en los oscuros ojos de la morena.

No hizo falta que Rachel dijera nada, una sola mirada suya le bastó a su chica para retomar lo que estaba haciendo. La actriz se dejó caer sobre el colchón al sentir de nuevo la boca de Quinn en su piel y le clavó las uñas en su hombro cuando ella la besó sobre la ropa interior. Pronto la prenda se hizo molesta para ambas y Quinn le puso remedio. Trasladó su boca a la parte más baja de su abdomen, para seguir besándola, y enganchó la prenda por la cintura, bajándola con la misma delicadeza con la que se había deshecho de sus pantalones.

La rubia cubrió el cuerpo caliente de su chica, reuniendo sus bocas con urgencia. Rachel apenas tuvo tiempo de disfrutar del peso sobre ella cuando Quinn ya estaba recorriendo todo su cuerpo con besos y un único objetivo.

Cada beso iba acompañado de una caricia, cada caricia provocaba un gemido y cada gemido una sensación de orgullo y satisfacción en Quinn.

El orgullo no siempre es negativo. Ese tipo de orgullo que sientes la primera vez que logras algo, cuando eres capaz de sacar una sonrisa a la persona que amas aunque sea lo último que le apetece en el mundo, cuando la haces sentir especial con una simple mirada, un gesto o una palabra. El orgullo de saber que formas parte de sus logros y ella de los tuyos. Esa es la clase de orgullo que puedes y debes mantener.


Por aquí una vez más! Puede que alguien esperara ver una lucha de titanes entre Quinn y Mel,
y aunque no quede reflejado, parece que unas palabras si que tuvieron jeje pero Rachel
ya le ha dejado bien claro que la otra no tiene ninguna posibilidad...veremos si eso calma a la rubia
en futuros encuentros.

Gracias por seguir estando al otro lado, leyendo y/o comentando.
Espero no tardar tanto con el próximo capitulo.
Saludos! xD