Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!
Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.
Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.
Título: Cómo robar un uke
Autor: MikaShier
Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;
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Capítulo 17
Era lunes por la mañana, alrededor de las once del día y la campana acababa de emitir su irritante sonido, dando el inicio a la hora del almuerzo.
El sol estaba oculto tras las nubes abundantes en el cielo, el clima era bastante frío y la azotea yacía vacía. Y con razón, pues nadie se atrevía a salir a ella con semejante ventisca.
Sin embargo, el equipo del club de Natación Iwatobi se aferró a sus bufandas y salieron a la intemperie. Gou vestía una gran chaqueta roja sobre el uniforme, guantes y bufanda de lana además de unas orejeras que parecían muy calientitas. Su nariz había enrojecido levemente gracias al frío, lo que hacía que se perdiera un poco de la seriedad plasmada en su rostro.
La molestia que emanaba de ella era palpable. Haru quiso regresar a la calidez de su salón, pero algo le decía que la bronca iba más para él que para los demás.
Quizá el hecho de que Gou lo miraba fijamente era lo que le había advertido.
La chica soltó un suspiro y una pequeña nube de vaho se formó. Metió las manos a sus bolsillos y se sentó en el piso, siendo imitada por los demás.
─Hay que cancelar esto de "Robar a Rin", mi hermano no la está pasando bien ─exclamó.
─ ¡No hay manera! ─Nagisa hizo una cruz con los brazos─ Queremos que Haru-chan y Rin-chan sean felices. No podemos abandonar...
─Nagisa-kun... Sé que esa era nuestra intención ─se llevó una mano al pecho─. Créeme. Siempre he querido darle todo a mi hermano. Quiero que sea feliz como nadie más. Pero ayer hablé con él... Terminó su relación con Sousuke-kun...
─Eso está bien ─intervino Makoto, sonrió cálidamente─. Ahora Haru tiene...
─No está bien ─Haru clavó sus ojos azules en el piso mientras Gou bufaba─. Eso es lo que nosotros queríamos. Pero... Él está muy triste. Dice que ha sido culpa nuestra. Que no respetamos su relación y entonces Sousuke-kun se vio alterado. No consideramos...
─No consideramos que a Rin-san le afectaría lo que le afectara a Yamazaki-san ─corroboró Rei. Gou lo agradeció internamente.
─Él considera esto injusto. Dijo que nosotros solo vemos nuestra parte de la historia, que no estamos... ─el pelinegro se levantó, ignorando la mirada acusadora de Gou─ Haruka-senpai... Usted...
─Ya está claro. Él quiere a Yamazaki, pensé que no era así, pero lo es. No tengo derecho a interferir si Rin ya tiene a quien amar.
─No puedes darte por vencido tan rápido ─murmuró Makoto. Gou observó al castaño un instante antes de volverse a Haru.
─ ¿No lo comprenden? Quiero a Rin para mí, pero no pensé que Yamazaki le gustase enserio. Si es así, yo no tengo nada más que hacer. Si Rin está feliz, yo también voy a estarlo.
─Haru... ─el castaño sintió un vuelco en el corazón y desvió la mirada, contagiándose de la tristeza que el pelinegro evitaba demostrar. Odiaba ver a su mejor amigo guardándose el dolor una vez más.
─Haruka-senpai ─Gou parecía contrariada, pero le sonrió al aludido de manera cálida─. Mi hermano entrará en razón y verá que Sousuke-kun no es para él...
─Gou, sabemos que no es así. No podré ganar ahora. La única diferencia real que ahora existe es que Rin le perdonaría todo a Yamazaki. Pero no a mí. Él no va a entrar en razón.
Las horas pasaron con lentitud. Haruka atendía las clases a medias. Se sentía fatal, abatido. No lo había dado todo por Rin, pero ahora no era como si eso importase. Su trabajo no iba a rendir fruto, estaba claro.
En algún momento pensó que lo que estaba haciendo serviría de algo, pero ahora caía en cuenta de que las reacciones de Rin no habían sido más que un efecto dominó, siendo Sousuke el verdadero causante.
Haru no era nada para el pelirrojo. Pero él estaba bien con ello, siempre y cuando Rin no dejara de mostrar aquella sonrisa afilada de la que era propietario. Esa que últimamente parecía apagada. Quizá su error había sido no dejarlo en claro.
Porque sí, había parecido que él quería estar con el pelirrojo pasase lo que pasase. Pero no era así.
La realidad era diferente a sus pensamientos. Quizá había creído que había mostrado sus sentimientos lo suficientemente bien. Pero...
¿No había sido por su falta de expresividad que terminó pidiendo ayuda para experimentar el amor?
Apretó los ojos. Había perdido. O más bien, se rendía. No podía más. No si cada vez había más posibilidad de que el amor de su vida saliese herido. No existía un manual de cómo robar un Rin.
SSSSS
Las calles de Iwatobi le parecían más alegres. Veía todo con un nuevo positivismo. Él podía luchar por sí mismo. Por su dignidad.
Bueno, Sousuke había reaccionado muy mal cuando insinuó el no escoger a nadie. Pero aquello que había hecho... Sí, sería lo último que el pelirrojo estaba dispuesto a perdonar. O bueno, que estaba dispuesto a intentar perdonar.
Porque no había quién pudiese vencer a Rin Matsuoka. Dios lo sabía.
Bueno, en términos explícitos, podía crear una excepción en el apartado de la Natación, pues claramente Haruka era mejor que él en ello.
Pero el esfuerzo debía ganarle al talento natural.
Y Rin sabía cómo esforzarse.
¿Quedaba claro? Ahora que él había reclamado aquello a lo que los dioses llamaron pensamiento individual, su mente no divagaba siempre entre Haru y Sou. Ya podía ocuparse en otra cosa. Porque había recobrado la cordura, se había librado de las cortinas del amor que lo cegaban.
Veía con más claridad. Se sentía fresco.
Era libre.
¡Dios, era libre!
La carrera matutina al fin había regresado. Sí, Rin había dejado de correr porque se sentía atrapado y sin ánimos. Pero ya nadie podía detenerlo.
Aunque debía aclarar que estaba corriendo bien entrada la tarde. A eso de las tres posterior al meridiano. La luz iluminaba perfectamente la calle, aunque era en un tono grisáceo debido al clima nublado. El viento también era bastante frío, pero él no lo había notado porque llevaba horas trotando. Incluso se había quitado la sudadera.
Había entrado en calor, más no estaba sudado. Se detuvo en una maquina expedidora y pagó por un botellón de agua.
Desamarró su coleta para rehacerla, atrapando en ella los mechones de cabello que habían escapado durante el ejercicio. Suspiró. Ahora debía volver a Samezuka...
O podía tomar el último tren.
Caminó tranquilamente hacia un viejo parque, donde se dejó caer sobre una de las bancas y estiró las piernas.
Observaba el cielo cuando unas voces irrumpieron el silencio de su tarde.
Era el destino lo que había guiado a Rin al lugar indicado en el momento indicado.
Sousuke estaba a unos metros de él, pero no se había percatado de su presencia. Rin se escondió tras un grueso árbol y observó.
Haru se acercó al otro pelinegro, seguido por Gou. Rin no vio rastro de los demás chicos. El pelinegro parecía algo abrumado, Rin podía verlo en sus ojos. Pero las palabras que soltó no las había esperado. No de una manera... tan encantadora a oídos del pelirrojo.
─No seguiré con esto. Rin no lo merece. Así que ya no le hagas daño. Debe ser feliz.
─ ¿Yo? En cualquier caso, ese es tu papel. Perdiste, Nanase. Nada de lo que hicieron alejó a Rin de mí. Me ama a mí, ¿entiendes? No quiere volver a verte ─el pelirrojo frunció el ceño. Eso... Había sido grosero.
─Sousuke-kun... ¿Por qué...? ─el aludido chistó.
─Cállate, Gou ─El ojicarmín alzó las cejas con una mezcla de sorpresa y molestia─. No debes meterte en esto. Sabes que a Rin le molestará si tú escoges por él. Rin es capaz de decidir solo, y me eligió a mí.
─Es una lástima que Rin desperdicie algo tan importante como su cariño en una basura como tú ─murmuró Haru antes de darse la vuelta.
Las cosas sucedieron con rapidez. El puño de Sousuke abatió contra Haru, quien alcanzó a moverse, causando solo un roce. El mayor cayó sobre el ojiazul, tomándolo del cuello y propinándole un golpe en la mejilla mientras el contrario intentaba librarse.
Se escucharon algunos gritos, Gou pudo distinguir la voz de Makoto sobre el grito propio. El resto del equipo corría hacia ellos mientras el ojician alzaba el puño nuevamente.
Pero Sousuke no pudo golpear a Haru.
Rin saltó sobre él, derribándolo. Su puño se estrelló contra la mejilla de su mejor amigo una y otra vez mientras se acomodaba a horcajadas sobre él.
A Sou le gustaba Rin en aquella posición, ¿no? Pues que la disfrutara.
El pelinegro reaccionó por fin y, lleno de furia, lanzó su puño contra el costado de su ex novio, tumbándolo a un lado.
Claro, Rin no se dejaría hacer de nuevo.
Propinaban golpes y rodaban por el piso, ignorando los gritos de su hermana y a Haru intentando separarlos. Los ojos rubíes del menor derramaban lágrimas. Furia y tristeza. Un golpe por su hermana, uno por Haru, uno por sí mismo, uno por la noche anterior, uno por...
─ ¡Basta! ─gritó Makoto mientras Rin volvía a treparse al torso de Sousuke.
─ ¡No te metas! ─había bramado en respuesta mientras golpeaba a su mejor amigo nuevamente. Entre el castaño y Rei, tomaron a Rin por los hombros y lo separaron de Sousuke, quien atinó a sentarse, con la respiración agitada, y limpiarse el hilillo de sangre que salía de su boca─ ¡Suéltame!
─Cálmate, hermano ─intentó Gou. El pelirrojo dejó de patalear y buscó a su hermana con la mirada. Ojos carmín se toparon con otro par de ojos rojos más claros, Rin dejó que el aire saliera por su boca lentamente ─ ¿Por qué...?
─Te habló mal. Y golpeó a Haru ─Sousuke bufó.
─ ¿Desde cuándo te importa que golpee...?
─ ¡Cállate! ─Gritó Rin.
─Rin-chan, debes tranquilizarte. Haru-chan está bien... Míralo, está... ¿A dónde se fue? ─Nagisa observó a todas partes, en busca del ojiazul.
─En cuanto tomamos a Rin, dijo que compraría algunas vendas ─comentó Makoto.
─Rin-san, ¿se encuentra bien?
─Sí, Rei. Ya suéltenme.
─Sousuke-kun… ─Gou se agachó a la altura del nombrado, quien agitó una mano, prediciendo lo que la chica estaba por preguntar.
─Tu hermano me ha golpeado a mí.
─Porque golpeaste a Haru, imbécil ─escupió Rin.
─Vamos, Rin. Solo querías golpearme ─el mayor se levantó y se acercó al aludido, que había conseguido que lo soltasen.
─ ¿Y qué si es así? Tengo derecho. Has puesto palabras en mi boca. Yo no he dicho nada de lo que tú mencionaste a Haru.
─ ¿Ah, sí? Pues...
─ ¡Ya basta! ─Gritó Makoto, sorprendiéndolos e interponiéndose entre los dos─ Tú ─señaló a Sousuke─ te vienes conmigo y tú ─observó a Rin─ espera a que Haru te cure. No voy a permitir que sigan peleando.
─No te metas en...
─ ¡Bah! Cállate Rin ─Sousuke levantó una ceja con diversión ante la orden del castaño y la cara desconcertada de su mejor amigo─ Espera a...
─Pero... ─Nagisa ocultó una sonrisa al escuchar a Rin intentando replicar.
─Nada. Espera a...
─Makoto tú no...
─ ¡He dicho que esperes a Haru, Rin! ─el pelirrojo rascó su cabeza, contrariado.
─No tienes que ponerte histérica, mamá ─masculló el ojicarmín con sorna antes de alejarse lentamente del mayor y colocarse detrás de su hermana, quien aguanto una suave risa que amenazaba con salir de su garganta.
─Gou no va a protegerte, Rin ─se burló Sousuke, recibiendo una mirada furiosa del aludido y un empujón de Makoto─. Pero, ¿qué...?
─Yo curaré tus heridas, Yamazaki-kun. Anda ─el pelirrojo observó a Makoto con indignación, ¿por qué no había gritado a Sousuke?
El castaño volvió a empujar al ojician, incitándolo a caminar. Estaba molesto. El pelinegro había golpeado a su mejor amigo. Además también había herido a Rin. A Makoto no le afectaba mucho lo último, su prioridad era Haru y posiblemente siempre sería así. Sin embargo, algo debía estar pasando si Sousuke se había atrevido a golpear al pelirrojo. Y él, como un buen amigo, se encargaría de solucionarlo. Aunque quizá lo hacía más por sí mismo y por Haru que por Rin. De todas formas, eso no hacía diferencia alguna. Sabía de sobra que al ojicarmín le importaba poco lo que él podía hacer respecto a su relación con Sousuke. A Rin simplemente su persona le tenía sin cuidado. Y al castaño en realidad no le interesaba cambiar las cosas en ese momento.
Sousuke no puso pero alguno, soltó un suspiro y se perdió con Makoto en el parque. A los pocos minutos, cuando el silencio por lo sucedido se había vuelto incómodo, Haru hizo su aparición con tres bolsas de plástico colgando de sus manos.
─ ¡Tardó mucho, Haruka-senpai! ─dijo Rei, aliviado de poder ser partícipe de una charla.
─ ¡Haru-chan! ¡Te perdiste de Mako-chan regañando a Rin-chan!
─ ¿Por qué tardaste tanto, Haruka-senpai? ─Gou se separó de su hermano, quien miraba con furia hacia el lugar en donde Sousuke había desaparecido.
─La fila era muy larga. Y había caballa en oferta, tomé algunas mientras las personas se iban.
─Ja, típico de ti ─masculló Rin.
─Rin... Vamos a mi casa. Te curaré.
─No, gracias, Haru ─el pelirrojo lo observó con molestia─. Ya le pediré ayuda a Nitori en la Academia.
─Pero... Hermano, estás sangrando. Asustarás a las personas de la estación ─Rin observó a la chica, cambiando su mirada furiosa por una más suave─. Deja que te curemos.
─Vamos, Rin ─Haru señaló una banca. No iba a obligarlo a ir hasta su casa.
─Bien ─aceptó con un suspiro. Se dirigió a la banca y se acomodó en ella, quitando las cosas de la mano del pelinegro y pasándoselas a su hermana─. Pero que lo haga Gou.
─Hermano... No tienes que ser grosero con Haruka-senpai ─musitó la chica mientras se sentaba a su lado y sacaba un algodón. Rin asintió, mas no se inmutó.
─De todas formas, Rin-chan, ¿qué hacías por aquí?
─Corría ─contestó sin mirar a Nagisa.
─ ¿Y por qué golpeaste a Sousuke-kun de esa manera? ─Gou limpiaba las heridas de Rin con suavidad, aunque el pelirrojo no paraba de hacer muecas.
─Te habló mal.
─ ¿Solo por eso?
─Golpeó a Haru ─el nombrado observó a Rin con atención, dándose cuenta de la cara fastidiada que éste había puesto.
─ ¿Qué fue lo que te hizo? ─preguntó. El pelirrojo abrió los ojos y miró a Haruka por un rato. Suspiró.
─Odio que me traten como a una chica. Eso te incluye a ti. Lo veas por donde lo veas, soy un chico. Y ni tú ni él tienen derecho alguno sobre mí. No voy a estar con ninguno. Prefiero quedarme solo.
─Bien ─Haru desvió la mirada─. Siempre ha sido tu elección.
El pelinegro metió la mano a su bolsillo y sacó de él una pequeña cartera. Esa que Rin había perdido y encontrado en la habitación de Haru.
Aquella que contenía la carta que Rin había amado.
Se mordió el interior de la mejilla. Siempre era así. Haru siempre lo sorprendía y lo dejaba sin palabras. Rin solía ponerse a la defensiva. No podía permitirse enamorarse del ojiazul una vez más.
Pero tampoco podía evitar que su corazón se acelerase.
Quizá, las cosas serían distintas si Haru hubiese hablado antes que Sousuke. Quizá entonces no existiría aquél estúpido juego.
Tomó el objeto, sin inmutarse, y lo guardó en su propio bolsillo, ahogando las ganas que tenía de ver si la carta estaba ahí. A Haru no le sorprendió que Rin no mostrase expresión alguna al ver que su cartera la tenía él desde hacía tiempo pues, si había limpiado su cajón, obviamente la había visto. Sobre todo porque la había dejado arriba de toda la ropa. Se sentía sumamente estúpido. Avergonzado.
Sin embargo, el pelinegro se quitó la bufanda y la lanzó a Rin, quien comenzaba a ponerse la chaqueta, pues la adrenalina y el calor de ésta habían pasado y ahora empezaba a congelarse.
─Gracias. También por las vendas y eso ─murmuró el pelirrojo sintiendose débil ante el recuerdo de la carta y envolviendo su cuello con la prenda prestada.
─ ¿Qué fue lo que hizo Yamazaki? ─contestó en cambio Haru. El menor desvió la mirada hacia su hermana para después mirar a otra parte y soltar un suspiro.
─Simplemente me trató como una chica. Ya lo había dicho. Olvídalo, Haru.
Naturalmente, Rin le estaba quitando importancia al asunto, el pelinegro lo sabía. Quizá no conocía al chico tan bien como su hermana, o tan bien como Yamazaki lo hacía, pero era una ventaja de estar enamorado. Había aprendido a relacionar las reacciones del pelirrojo. Y la cara del ojicarmín le decía que algo no iba bien.
Tenía que averiguar qué era aquello que Sousuke había hecho a Rin. Quizá no podía salirse del juego tan fácilmente.
SSSSS
Nitori caminaba de un lado a otro en su habitación mientras Momo lo observaba con desinterés. Estaba levemente molesto con el ojiplateado, no porque mostrase una actitud desesperada, era más por el hecho de qué había causado que el mayor no pudiese quedarse quieto.
─Nitori-senpai, ya le dije que debe tranquilizarse.
─Momo-kun… Tú no los escuchaste pelear ─contestó el otro─. Yamazaki-senpai… A Matsuoka-senpai…
─Rin-senpai no debería serlo todo para usted. Quizá debería pasar de él ─comentó el pelinaranja con indiferencia, aunque su sangre había comenzado a hervir.
─ ¡Momo-kun! ¡Esto es serio! ¡Matsuoka-senpai!
─ ¡Ya pare con eso! ─bramó el menor, logrando que Nitori detuviese su caminata─ Siempre es Rin-senpai. Todo es acerca de él. Estoy harto de escucharlo lamentarse de lo cruel que ha sido el destino por no dejarle estar a su lado ¡Hay más personas que pueden quererlo! ¿Pero le importa siquiera? ─Momo apretó los puños y cerró los ojos con fuerza mientras golpeaba el colchón─ No, porque para usted solo existe Rin-senpai… "¡Matsuoka-senpai esto!" "¡Matsuoka-senpai aquello!" "¡Matsuoka-senpai me llamó Ai otra vez!" "Oh, Matsuoka-senpai…"
─ ¿¡Puedes decirme que es lo que te sucede!? ─gritó Nitori─ ¡Y además yo no hablo así! ─Sus mejillas estaban sonrojadas y su ánimo había terminado de caer.
Él realmente estaba preocupado por lo que había sucedido la noche anterior en la habitación de sus superiores. Había intentado buscar consejo con Momo, pero a éste parecía molestarle la simple mención de cierto pelirrojo. El menor suspiró cansino antes de levantarse y rascarse la cabeza.
─No lo entendería ─contestó antes de salir de la habitación.
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*Cuando Haru habla de ganar, se refiere a ganarse el amor de Rin, no a que lo considera un juego.
*Cuando Sousuke dice que Haru perdió, es porque él si lo consideró un juego (entre Haru y él, sin Rin incluido, porqué él suponía que ya tenía todo el amor de Rin)
*Amor amor amor._.
¡Hola! Primero que nada, gracias por sus reviews. Me alegra que la historia les guste. Hubo uno en especial que me llamó la atención, pues dice que Rin le perdona todo a Sousuke y piensa que Haru es un obsesionado por la carta, algo así. Bueno, perdón si se creó ese malentendido. Quise explicarlo lo suficientemente bien pero al parecer no fue así.
El día en que Rin lee la carta, antes de encontrarla ve unos papeles que Haru tenía en el cajón. Esos papeles eran los dibujos que Haru hacía de él. Y como no eran pocos, Rin pensó en Haru como un obsesionado. Después, ve que tiene su cartera (seamos sinceros, si vas a la casa de un amigo y te encuentras con que te dibuja a cada rato y encima tiene cosas que te pertenecen, da algo de miedo) y se molesta. Rin tiene la actitud de asesinar a Haru, pero ve la carta dentro de la billetera, la lee, y decide perdonarlo. Así que no, no pensó en que Haru como un obsesionado por la carta.
Ahora, respecto a Sousuke... Rin tiene la esperanza de que cambie y vuelva a ser como antes, porque como dice en el capítulo anterior, el que el equipo de iwatobi se metiera en su relación trastornó su actitud, así que Rin está dispuesto a perdonar con la esperanza de que todo se termine de una vez. Aunque como se darán cuenta al haber leído éste capítulo, Sou hizo algo que realmente molestó a Rin.
En fin: Próxima fecha de actualización: Sábado 26 de Diciembre. Cabe la posibilidad de publicación el Jueves.
En otras notas: Estoy planeando un especial de navidad. El 24 y 25 de Diciembre pasense por las historias Frío y no tan Frío y los Especiales CRUU para leer esos especiales. OneShots HaruRin para todos 3 ¡Nos vemos!
P.D: Es el capítulo más largo que he escrito xD
