o¡Hola a todos! ¡Feliz Navidad! O víspera, jeje, ustedes entienden. Amigos, como sabrán, me demoré, pero es por un buen motivo, quería actualizar el día en que esta historia cumple 1 año! Dios! No me lo creo! Y todo gracias a su apoyo incondicional, muchas gracias por motivarme a continuar con esta historia y a no rendirme, esta fue una meta que sí logré cumplir pero que todavía no acaba xD

Como un regalo de Navidad (pasado, porque no creo poder hacerlo en un día) Quiero escribirles un one shot o historia corta de lo que ustedes quieran! Puede ser de algo que nunca hubo en mi historia, de algo que les gustaría que hubiera pasado, un Universo Alterno, no lo sé, lo que ustedes decidan, eligiré una opción (y si hay más buenas, serán dos XD) y la publicaré. Gracias por leer y ahora sí! A la memoria!


13 años

"¡¿Qué?!" Gritó Kozmotis, fulminando a su papá con la mirada, apretando los dientes y arrugando la nariz.

"Sé que puedes no estar de acuerdo-"

"¿¡Estás loco!? ¡NO PIENSO IR A LA ACADEMIA!" ¡¿En qué estaba pensando su papá?! ¡En serio era un estúpido si creía que iría! Él sabía que estaba mal pensar así, ¡pero no podía creer lo que le estaba haciendo!

"¡A mí no me faltes el respeto, KOZMOTIS!, ¡yo no soy uno de tus amigos para que me hables así!"

Kozmotis lo miró retadoramente, jadeando por aire. Hadrianus se sacó el cinturón, golpeándolo contra su mano lentamente.

En cualquier otro momento, Kozmotis hubiera tenido miedo, pero estaba tan cegado por la ira que no le importaba.

"¿¡Me vas a pegar!? ¡Pégame, pues! ¡No me importa!"

Hadrianus suspiró y ambos se fulminaron con la mirada.

Kozmotis tragó saliva, incapaz de seguir así con su papá. "Padre... No me hagas esto... ¿Qué pasará con mis amigos...? Nunca los voy a volver a ver..." ¿Y a Esther? No...No podían separarse...

"Kozmotis...esta academia es la mejor en entrenamiento militar y educación..."

"Pero está en otro planeta, prácticamente me estás botando de la casa"

"No digas eso, Kozmotis. Además, tienes más oportunidades de ser General si vas. Ya estás inscrito para este año"

"¿Y-Y quién te dijo que quiero ser General?" Le dijo Kozmotis con una mirada seria. "Entiende que no quiero ser un soldado, menos dirigirlos" Pensaba que su papá ya había aceptado el hecho de que era inútil con las armas, sus entrenamientos que había tenido desde que tenía ocho fueron disminuyendo hasta que ya no hubieron. No era como su papá quería que sea, era bajo, delgado y súper descoordinado. Había intentado hacer todo perfecto desde que era un niño, pero ya no podía; nada parecía hacer a su padre quererlo. Sus ojos se llenaron de lágrimas involuntariamente.

Hadrianus se acuclilló enfrente de él, su entrecejo frunciéndose con cada segundo. "Nuestra familia ha servido a la Armada Dorada y a los Lunanoff por generaciones" Sonrió burlonamente. "Y vienes a decirme que quieres malograr eso para ser... ¿qué dices que quieres ser?"

"No-no lo sé, padre, pero es una decisión que YO quiero tomar"

Hadrianus suspiró, pellizcándose el puente de su nariz antes de levantarse y dirigirse a la puerta. "Entiende, Kozmotis, que yo solo quiero lo mejor para ti..."

Antes de salir de su cuarto, le dijo. "Adela va a venir a ayudarte a empacar"

Kozmotis lo vio irse, dolido, estaba temblando de rabia. "¡Te odio! ¡Te odio!" Se acercó a la puerta y la cerró de un portazo.

Las horas pasaron y tal como dijo su papá, Adela vino a ayudarlo con sus cosas. Kozmotis se quedó en su cama, clavando la vista en un libro para no tener que hablar con su niñera. Más tarde, después de que le trajeran la cena, ya que al parecer estaba castigado, Kozmotis estaba impaciente. No tenía cómo hablar con Esther para despedirse...no le quería comprar una muñequera, una razón más para estar molesto con su papá y estaba incomunicado con todo el mundo. ¡Argh! ¡Todos tenían una menos él!

Miró a la ventana y una idea estúpida pero que podría funcionar se le vino a la mente. Cerró la puerta de su cuarto con seguro y deslizó la ventana hacia arriba, mirando la rama gruesa que tenía enfrente.

Ok, o lograba escapar con éxito, o moría allí, no había de otra.

Tragó saliva para ganar valentía y, dándole a la puerta un último vistazo, se paró en el muro, saliendo cuidadosamente mientras se agarraba del marco de la ventana.

Oh cometas...todo lo que hago por ti, tonta...

Estiró su pierna para alcanzar la rama, y una vez con el pie allí, se impulsó hacia adelante, chillando y logrando agarrarse a las justas.

Soltó un suspiro que no sabía que estaba reteniendo, y se arrastró hasta el tronco, por el que bajó lentamente y con el menor ruido posible.

Sabía que estaba portándose mal, en serio nunca había hecho algo como esto en su vida, pero él no quería ir a la academia, prácticamente su padre le estaba dando permiso de ir despedirse de su amiga. ¿Quién sabe cuándo la volvería a ver?

Cuando sus pies tocaron el suelo, juraba que hubiera besado el suelo si no tuviera prisa. Salió corriendo en dirección a la casa de Esther, había ido tantas veces que ya la conocía como la palma de su mano.

Cuando llegó, estaba respirando entrecortadamente, y se preguntó qué hora era. ¿Qué pasaba si ya estaban durmiendo? Kozmotis no lo sabía, pero decidió correr el riesgo. Tocó la puerta un poco fuerte para llamar la atención de quien esté dentro.

El hermano de Esther le abrió la puerta. "¡Kozmotis! ¡Hola!"

"¡Hola, Yannick! ¿Está Esther?"

"Sí, entra, ahorita la llamo..." Dijo educadamente para luego gritar. "¡ESTHER!"

"¿¡QUÉ QUIERES, FEO!?" Qué linda, siempre tan delicada ella...

"¡KOZMOTIS ESTÁ AQUÍ, BABOSA Y LE VOY A DECIR A MAMÁ!" Kozmotis se preguntaba si todos los hermanos eran así.

Hubo silencio unos segundos, y luego Kozmotis escuchó el sonido de pasos bajando las escaleras rápidamente. La chica apareció en la sala, usando un mandil sobre su vestido y tenía gafas de protección.

"Fíjate que no me importa, Yannick, ahora ¡shoo! ¡Fuera!" El niño hizo un puchero y marchó fuera de la sala.

Kozmotis sonrió. "Qué buena hermana eres" Dijo sarcásticamente.

"¿Lo sé, verdad? Me lo agradecerá algún día... ¡Oye! ¡Qué raro que vengas tan tarde!" Dijo mientras se quitaba las gafas y dejaba ver la única parte limpia en su rostro.

"¡Oh! Perdón por esto, estaba haciendo una bomba para arrojarle a la casa del profesor Prideu..." ´Hizo una cara malévola y Kozmotis sonrió al ver lo adorable y linda que se veía tratando de matar al profesor de Física que había odiado desde siempre, pero sintió su sonrisa bajar cuando recordó por qué vino.

"Bueno,um,yo... vengo a...despedirme"

"¿A dónde vas?" Vio a Esther frunciendo el ceño, y Koz se sintió mal.

"Mi padre me inscribió en la academia militar que dirige...me-me voy, está en otro planeta...y-y no sé cuándo voy a volver..."

Los ojos verdes de Esther se llenaron de lágrimas casi al instante, y Kozmotis no pudo evitar sentirse como basura, aun peor que en su baile de graduación.

"...Bo-Bojan también se va..." Le dijo suavemente.

"¡¿Qué?!"

"Sí, lo publicó hace unas horas, ¿no sabías? Dice que también se va a una academia militar, pero no dijo en dónde...¡Ay Kozmotis!" Gritó, y se abalanzó a abrazarlo, Kozmotis no sabía cómo es que todavía ella era más alta que él.

"¡¿Por qué te tienes que ir ahorita?! Las-las vacaciones no terminan todavía dentro de un mes..."

"La academia ya empezó..." Dijo Kozmotis a regañadientes. "Encima que no quiero ir, me tendré que poner al corriente..."

Esther miró hacia abajo, para luego mirarlo con una pequeña sonrisa. "No te preocupes...no vamos a dejar de ser amigos...seguiremos hablando..." Kozmotis no pudo evitar sonreír, mirando sus hermosos ojos verdes, amaba que siempre viera el lado positivo...

"No tengo muñequera...y dudo que me compren una..." Dijo Kozmotis y Esther rió.

"A la manera antigua será, con papel y lápiz" Se rió suavemente antes de volverlo a abrazar. "Te voy a extrañar mucho, Kozmo"

"Yo más" Y en serio lo sentía.

-.-.-

La academia no era fea, si era sincero, era bastante grande, tenía varios patios, y espacios amplios, probablemente para los entrenamientos. Estaba usando el uniforme de la academia, la camisa era azul, la solapa en el pecho iba hacia su derecha y tenía bordes blancos, con una media luna a su derecha, el pantalón era negro al igual que las botas.

Estaba caminando con su mochila en la espalda detrás de su papá, viendo cómo todos lo respetaban aún más aquí de lo que hacían normalmente. Lo abandonó en la secretaria diciéndole que allí le darían todos los útiles que necesitaría, sus horarios y habitación. Kozmotis no respondió porque le estaba haciendo la ley del hielo. Según lo que tenía entendido, cada habitación era compartida por chicos de 8vo a 11vo, dos por cada grado. Él no quería estar con chicos mayores que él ¿y si lo molestaban? ¿Y si no podía hacer amigos aquí?

La secretaria le dio todo lo que necesitaba, su llave, y un mapa, diciéndole que ahorita todos los chicos estaban en una charla así que debería ir. Kozmotis asintió pero se fue a sentar a unas sillas, usando su mochila de almohada. No quería estar aquí...No había dormido nada ayer...tenía...sueño...

"Niño...niño...despierta" Kozmotis gruñó y miró a la secretaria. ¿Qué quería?

"¿Qué?"

"Tus clases empezaron hace dos horas" Kozmotis sintió que su corazón se paró y salió corriendo como un rayo.

¡¿En serio se quedó dormido allí?! ¡Qué vergüenza! Y no solo eso, no había visto nada del mapa, estaba perdido, y cargando con todas sus cosas.

"Estoy muerto, estoy muerto, me matará, estoy muerto" Corría con la mochila llena de cosas en la espalda, pesaba mucho, y trataba de descifrar el extraño mapa mientras todos los chicos lo miraba, ¿cómo se supone que encontraría-? ¡UH!

De repente, se estrelló contra un chico, y por la fuerza cayó al piso. Kozmotis gruñó y levantó la vista para ver con quien se había estrellado. Era rubio, bueno, más que eso, era dorado, su largo cabello estaba recogido en una cola de caballo y todo él parecía brillar en realidad. Sus ojos eran dorados, muy bonitos, nunca había visto ojos así, aunque creía que su padre tenía amigos con ese color de ojos. Era bien bajito, aún más que él, y eso era decir mucho. Usaba el mismo uniforme que él, pero su camisa era naranja con amarillo.

Kozmotis se sentía ridículo en el suelo, y debía verse así, porque el otro chico se rió y estiró una mano para ayudarlo a pararse. La tomó con vergüenza y rápidamente recogió sus papeles y mochila.

Qué buena primera impresión, Pitchiner...

"Gracias...oye, lo siento" Dijo tímidamente, mirando al chico reír suavemente, era tan dulce y baja que parecía por lo menos un año menor que él. "¿Cuántos años tienes?"

El chico sonrió pícaramente y apretó los labios mientras pensaba. "Digamos...que tengo 'quince" Dijo con una risita sospechosa, sacándose un mechón dorado de la cara. Kozmotis se sonrojó, ¡era mayor que él!

"Seguro preguntas por mi estatura ¿verdad?, bueno, de dónde vengo no somos muy altos"

Qué raro que lo hayan aceptado. Papá me dijo que para que un chico de su edad entre debía medir mínimo 1.65 para ingresar a la academia del ejercito

"Ah… ¿Cómo te llamas?" La mayoría de los chicos mayores que había conocido eran fastidiosos y creídos pero él por alguna razón le agradaba.

"Sanderson Mansnoozie…y no entreno para el ejército, niño, sino para algún día ser piloto de las estrellas fugaces más incontrolables del universo…Y no me dijiste tu nombre"

¿Qué, leyó mi mente?

"Me llamo Kozmotis Pitchiner" Vi los ojos del chico abrirse en sorpresa.

"¿Tu apellido es Pitchiner? ¿Cómo el General? ¿Eres su hijo?"

Retrocedió asustado por la mirada del chico, y antes de poder responder, el chico se abalanzó sobre él, abrazándolo con una fuerza que no sabía que poseía alguien tan pequeño como él.

"¡No lo creo! ¡E-eres tú! ¡El hijo del General Hadrianus! ¡Nunca pensé que te conocería!" Gritó, y Kozmotis sintió sus mejillas calentarse, y lentamente sacó las pequeñas manos del niño rubio de su cuello con una sonrisa tímida.

"N-no soy tan interesante...en serio..." Le dijo, pero Sanderson lo seguía mirando como si fuera el Tsar mismo.

"Oh...no,no,no..." Fue allí cuando se acordó que debería estar en clase y debía encontrar su cuarto. "O-Oye, ¿puedes decirme donde está el cuarto, um...A113?" Sanderson abrió grandes los ojos y sonrió.

"¡Yo estoy en ese cuarto!" Koz sonrió y suspiró aliviado.

"¡E-eso es genial! ¿Será que me puedes llevar?" Sanderson miró a su clase entrenar y se encogió de hombros riendo suavemente.

"Te enseño, niño" Tomó su mano y lo guió por el patio, al parecer Kozmotis estaba yendo en sentido contrario. Se sentía contento de haber hecho un amigo aquí, ¡y estaban en el mismo cuarto! Eso era genial.

"Oye, Sandy, gracias" Vio al piloto de estrella fruncir el ceño.

"Me llamo Sanderson, no Sandy"

Koz rió y "Sandy" abrió la puerta. El cuarto era bastante amplio. Había 4 camarotes y en el fondo una puerta que probablemente llevaba al baño. Había escritorios y cajones para cada cama.

"Pues ese será mi apodo para ti de aquí en adelante"

Sandy hizo un puchero y le apuntó dos camas. "Elije cualquiera de estas, ningún chico de tu edad está en este cuarto...La de aquí arriba es mía por cierto..."

Koz eligió la que estaba debajo de la de Sandy y puso sus cosas encima, lo escuchó reír.

"Bien, niño, ¿quieres que te enseñe el lugar?"

"¿No-no tienes clases?"

"Meh, de todas formas me iban a castigar...Kozzy" Le dijo burlonamente antes de estallar en risa.

Koz sintió sus mejillas calentarse. "¡Oye!"

"Tú empezaste con los apodos, niño"

"Ya...pe-pero busca otro..."

Sandy apretó los labios. "¿Qué tal...Pitch...? ¿Te gusta?"

Bueno...no está mal... Asintió y con sonrisa, siguió a Sandy fuera del cuarto.

-.-

13-14 años

"¡Fuera de la clase, Pitchiner!"

"¡¿Sabes qué, niño?! Mejor ya no hagas nada"

"¡Ve a sentarte!"

"¡Eres una decepción para esta academia!"

Esos, y más cosas como esas eran lo que Kozmotis escuchaba todos los días en los entrenamientos físicos, a cargo del profesor y ex Teniente Johannan Nobikof. Era un hombre bajo, con el cabello crespo y negro y una barba que al parecer había empezado a dejar crecer. Nunca sonreía, jamás, y cuando lo hacía, daba miedo.

Habían pasado unos meses desde que ingresó y en su curso era el único en el que obtenía pésimas calificaciones, no podía seguir el ritmo de los entrenamientos, no lograba completar con éxito las pistas de obstáculos y siempre terminaba siendo gritoneado y mandado a la oficina del director, y, oh qué sorpresa, resultaba ser su papá o su tío.

Hoy no era nada diferente. Kozmotis temblaba con la espada delante de él en el simulador de combate, un cuarto en blanco en donde cualquier paisaje se podía recrear para "familiarizarlos" con el campo de batalla. Para Kozmotis solo era tortura.

Gritó con toda su alma cuando un monstruo saltó en frente suyo y lo tiró al piso. Su espada salió volando. "¡AYUDA!"

El monstruo se desintegró y sus alrededores desaparecieron, mostrando el cuarto blanco y a su profesor detrás de una ventana. Los otros chicos gritaron molestos cuando su trabajo fue interrumpido. Se quitó el visor y miró a su profesor, quien negaba la cabeza lentamente.

"¡Bien hecho, Pitchiner!"

"¡Todo lo hechas a perder, tonto!"

"¡Silencio!" Gritó Johannan, entrando al simulador y fulminando a los demás chicos con la mirada. "¡Levántate, Pitchiner!" Kozmotis obedeció temblando y miró al suelo.

"¡¿Qué parte de que tienes que usar LA ESPADA NO ENTIENDES?!" Kozmotis se encogió de miedo, Johannan no era malo, pero cuando gritaba, sentía que el suelo temblaba

"Perdón..."

¡Fuera de mi clase, Pitchiner! a la dirección"

"Pe-pero" Decidió no pelear con él, ya que no tenía sentido. Caminó a la puerta mientras escuchaba a sus compañeros reír.

Odiaba este lugar, odiaba estar aquí, quería ir a su antiguo colegio, quería a sus amigos, a Esther, todo el mundo se reía de él aquí, lo fastidiaban y golpeaban. Su único amigo desde que ingresó era Sanderson...

Llegó a la oficina, esperando que su tío esté allí para no tener que verlo, pero como el universo lo odiaba, su papá estaba allí, y no solo eso, la mayoría de sus profesores de entrenamiento físico estaban allí. Se escondió, pegando su oreja lo suficiente para escuchar.

"Hadrianus, ¡tu niño es un desastre en esto!"

"¿En serio piensas que será buen soldado?"

"¡Menos General, por el amor al Tsar!"

"¡No puede ni mantener una pelea de espadas con sus compañeros!"

Kozmotis sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. ¿En serio sus profesores tenían tan mal concepto de él? Aguantó la respiración para escuchar lo que decía su papá...

Estuvo en silencio un rato, y luego habló. "Sé que Kozmotis es débil y tiene poca habilidad, pero mejorará, mantengan sus entrenamientos fuertes, duplíquenle el trabajo para que deje de jugar"

-.-.-.-.-.-

14 años.

"¿Te vas?" Kozmotis frunció el ceño preocupado.

"Sí, Kozmotis, se me ha informado que los Piratas de los Sueños están atacando en el cinturón de Orión, volveré en unas semanas"

"N-no, padre, no te vayas...no me dejes solo acá, odio este lugar, por favor, padre" Le suplicó, sus ojos llenándose de lágrimas.

"Ya te dije que voy a volver, Kozmotis, prométeme que te vas a esforzar aquí, Kozmotis"

"¡No! ¡Prométeme tú que vas a regresar!" Le dijo Kozmotis, atreviéndose a abrazar a su papá y él le devolvió el abrazo para su gran sorpresa.

"Con mi alma, Kozmotis...lo prometo...nunca te dejaría solo"

-.—

"Sería alfa sobre la raíz cuadrada de delta, pero como no puede haber un radical como denominador, se multiplican ambos por la raíz... la respuesta es alfa por la raíz cuadrada de delta sobre delta" Dijo levantando la vista de su libro y respondiendo la pregunta que el profesor de Matemáticas le preguntó.

"Muy bien joven Pitchiner se nota que ha estudiado, deberían aprender de él jóvenes" El profesor les dijo a sus compañeros. Kozmotis cerró los ojos y sintió las miles de bolitas de papel mojadas pegándose a su cabello.

"¡Oye, ya cállate, torpe!"

Tranquilo, Kozmotis...morirán en el futuro, tranquilo...

La Academia se estaba volviendo insoportable, se quería ir desde que pisó el campo, pero su padre no le dejaba, y todavía no regresaba de su viaje. Tenía que volver a hablar con él y apelar a su lado bondadoso.

Estuvo a punto de regresar a leer su libro cuando la puerta se abrió y su tío entró. Todos se paramos al instante, llevando una mano a la frente como signo de respeto...Otra vez estaba haciendo el saludo mal, ¡es con la derecha!

"¡Kozmotis! Venga conmigo por favor"

Se paró ociosamente y lo siguió, escuchando el murmullo de sus compañeros. Cuando se cerró la puerta, notó preocupado los ojos rojos de su tío. ¿Qué le pasaba?

"¿Qué pasa tío? ¿Ya vino mi papá, está aquí?"

Franciscus se arrodilló en frente de él y- le parecía ¡¿o estaba empezando a llorar?!

"Kozmotis, hijo, lamento decirte que, tu padre... murió en el cumplimiento del deber...es un héroe"
Su corazón paró. Sus pulmones se reusaron a funcionar, su sangre se heló. Fue allí cuando se dio cuenta de la banda negra en el uniforme del Lugarteniente, y de las miles de banderas negras izándose en el colegio...No, él no podía estar muerto.

Negando la cabeza, salió corriendo, su mente estaba en blanco mientras sus oídos sonaban terriblemente. Corrió por medio patio hasta que se encontró con Sanderson, quien lo tomó de los hombros, y lo abrazó, aunque Kozmotis no registró el abrazo.

"¿Qué pasa, amigo? ¿Estás bien?" Pero no logró responderle. Kozmotis negó con la cabeza, su vista nublándose con lágrimas.

"¡Kozmotis!" Su tío gritó detrás de él, y se separó de Sandy, corriendo a su cuarto, ¡quería estar solo! ¡¿Por qué todo el mundo lo miraba?!

Cerró la puerta de un portazo y allí es donde estalló en lágrimas, caminando temblorosamente hasta su cama. Lo abandonó, ¡su papá lo abandonó! Todo era su culpa, su papá no quería verlo, por eso se fue, era una decepción, ¡POR ESO SE MURIÓ! Sacó de su maleta su peluche que había estado escondiendo desde que llegó y lo apretó con fuerza. Era lo único que tenía de su papá ahora...No tenía a nadie, nadie...

La puerta se abrió, y Kozmotis se secó las lágrimas rápidamente, no, él no lloraría en frente de alguien. Vio a Sandy entrar silenciosamente al cuarto, y Koz notó que sus ojos dorados brillaban con...¿lágrimas?

"Pitch, ¿es-estás bien?" Koz no pudo mentir y negó con la cabeza, haciendo lo posible por no llorar.

"Kozmotis, siento mucho lo de tu papá...mi más sentido pésame..." Lágrimas resbalaban por sus bronceadas mejillas, y el brillo que lo rodeaba estaba apagado y débil. Sanderson se acercó a su escritorio, sacando un sobre. Regresó a la cama, y lo puso entre sus manos.

"Yo-yo...tu papá...me dijo que...si-si no regre-" Sandy se atoró con sus lágrimas y Koz dejó caer las suyas propias. Tomó la carta y la abrió, viendo cómo temblaban sus manos pálidas.

Hijo,

Si estás leyendo estoy significa que no logré regresar a casa.

Perdóname Kozmotis, desde un principio yo sabía que sería una batalla difícil, pero era mi deber ir, perdóname. Perdóname por no haber sido el padre que te merecías, eres un chico excelente, inteligente, amable, respetuoso, y aunque nunca te lo haya demostrado, me siento muy orgulloso de ti.

Aunque yo no esté allí, te prometo que no te faltará nada, la Academia está pagada hasta el último año, y tu tío se va a encargar de ti...Kozmotis, por favor, continúa con el entrenamiento, sígueme como General cuando seas grande, confío en ti, sé que lo lograrás.

Perdóname hijo, por no seguir contigo, por no verte crecer, pero mamá y yo te vamos a cuidar siempre desde las estrellas.

Te amo, Kozmotis

Papá.

Lágrimas empezaron a caer sobre la tinta, haciendo algunas partes ilegibles. No sabía qué pensar, sentía sus hombros moviéndose mientras lloraba. De repente, alguien lo abrazó por la espalda, y miró a su único amigo.

"Está bien, Kozmotis...Estoy aquí..."

Kozmotis estalló en lágrimas antes de poder controlarse, y abrazó a su amigo fuertemente. Nadie lo entendía, había perdido todo, se había quedado solo...

"Sé cómo te sientes, Pitch...Yo-yo perdí a mi hermano en la explosión de una supernova...Sé que duele mucho, Kozmotis...estoy aquí..."

Kozmotis respondió con un llanto aún más fuerte. Se había quedado huérfano...

-.-

El funeral que se llevó a cabo unos días después, pasó como una mancha borrosa, Kozmotis no recordaba y no quería recordar lo que pasó en esos días.

Los días eran grises, literalmente, la oscuridad se había apoderado del cielo y parecía seguir al joven chico a donde iba. Los soldados estaban alerta por algún atentado de Temores o Piratas de los Sueños.

Lo único que lograba recordar era ver, rodeado de todas las personas vestidas de negro, a su papá echado en un ataúd, pálido y su piel teñida de un color extraño, su cabello tenía mechones blancos y estaba helado.

Cuando cerraron el ataúd después de la ceremonia que realizó el Tsar, Kozmotis perdió la compostura y se lanzó sobre este, dando golpes a la caja de madera oscura para que despierte su papá. Adela lo separó lentamente, y Kozmotis gritó hasta que se quedó sin voz cuando su papá fue lentamente descendido a la tierra. El cielo y las sombras nunca habían estado tan oscuros como lo estaban en ese momento.

"¡Lo prometiste! ¡Dijiste que siempre estarías para cuidarme!"

El año había terminado, y cuando las clases empezaron de nuevo, Kozmotis había ingresado a 9vo y se reusaba a salir de su cuarto, metido en su cama.

No comía, no dormía, simplemente miraba a la nada. Después de unos meses, influenciado por los suaves pedidos de Sandy, tomó una ducha, comió más de lo que comía y salió de su cuarto a clases, no se puso el uniforme, y tampoco nadie le dijo nada.

No iba a los entrenamientos, así que cuando regresó a su cuarto, vio a un grupo de chicos mayores allí con...¡NO! Tenían su caballo de peluche, se había olvidado guardarlo en su maleta...

"Aw, pero miren quien está aquí...el huerfanito"

Kozmotis lo miró lo más intimidante que pudo, pero no lo logró, con todas sus lágrimas en la cara.

"¡¿Esto es tuyo o no, nenita?!" Kozmotis se lo intentó quitar, pero no pudo, y el chico lo levantó sobre su cabeza. "¡Alcánzalo mocoso!"

"¡De-déjenme en paz! ¡Le voy a decir a-!"

"Qué, Kozomotis, ¿le vas a ir a llorar a tu papi? Ah, no, esperen, no puedes porque está muerto" Los chicos rieron y Kozmotis estalló en llanto antes de poder controlarse. El chico lanzó el muñeco a un lado y le indicó a sus secuaces para salir de allí. Le dio un codazo a Kozmotis haciendo que caiga al suelo y cerraron la puerta de un portazo.

Kozmotis llevó sus rodillas a su pecho y abrazó sus piernas fuertemente, dejando sus lágrimas caer. Agarró el estúpido peluche que le provocó esto y lo abrazó, era lo único que le quedaba de él...

"Te extraño, padre..."

-.-.-.-.-.-

15-16 años

"Sr. Johannan, quiero llevar los entrenamientos después de clase" El ex Teniente lo miró con lo que parecía compasión y asintió.

"¿Cómo estás?" Le preguntó pero Kozmotis negó con la cabeza.

"Lo veo en la tarde entonces" Tenía que esforzarse mucho en la Academia, se había decidido cumplir el último deseo de su padre de reemplazarlo como General. El puesto había sido ocupado por su tío, pero si demostraba ser sorprendentemente bueno, podía llegar a serlo.

Tomaba todas las prácticas después de clase, todo abdominal, toda plancha la hacía, y no paraba hasta que terminaba la serie, si se caía, sacaba fuerza en la carta de su papá y lo volvía a intentar, cada pista de obstáculo la trataba de terminar, aun cuando terminaba lleno de moretones. Practicaba todos los días con las espadas, levantaba pesas a diario, y para su sorpresa y de su profesor, al final sí ganó fuerza y músculos. Y no solo eso, ¡había crecido! y ya no era tan bajito.

Un día sin embargo, se tomó el tiempo de ir a su planeta para ver en persona a su amiga que hace siglos no veía y solo hablaban por cartas...las que no había estado respondiendo. Ella le dijo que había estado en el fu-fu-eso de su padre, pero Koz no podía acordarse menos.

Parecía que Esther se había vuelto aún más bella, su delgada figura marcada por su largo vestido y su ondulado cabello estaba ya recogido y bien peinado.

Y...

"¡Sí! ¡Soy más alto que tú!" No lo creía, toda su vida ella había sido más alta y ahora le ganaba por varios centímetros. Ella rió de buena gana y Koz suspiró con una pequeña sonrisa, otra vez esa sensación rara debajo del estómago, como si quisiera ir al baño.

"Pues ya era hora, ¿no? Oye, ¡te dejaste el cabello largo!" Dijo, y Koz sintió sus mejillas calentarse, se lo había estado dejando crecer porque no había tenido tiempo para qpue lo corten.

"¿Qué-qué opinas?"

"Um..." Tomó un mechón de su frente y delicadamente lo puso detrás de su oreja, sus mejillas hervían. "Sí, me gusta, te ves muy guapo..."

Kozmotis rió nerviosamente y se acercó más a ella, abrazándola por los hombros. Le gustaba Esther y mucho, pero no se atrevía a decir nada.

"¿Y-Y qué tal, cómo te va en tu academia?"

Kozmotis se encogió de hombros. "Mejorando...la otra vez, Sandy me llevó a un bar...¡yo no quería!" Rápidamente aclaró, sabiendo que su amiga detestaba las bebidas alcohólicas. "No me acuerdo de mucho...¡lo único que sé es que Sandy me abandonó un rato, y al otro ya estaba ebrio...y después nos castigaron por escapar en plena noche..."

"...Eres un tonto, sí lo sabías, ¿no?"

Kozmotis rió nerviosamente, sobándose la parte de atrás del cuello. "Sí...Extrañaba salir contigo..."

"Yo también, Kozzy" Koz la miró con un puchero mientras caminaban por el bosque que habían explorado de niños, y ahora era su lugar preferido. Le tomó la mano titubeante y Esther apretó con fuerza.

-.-

"Sandy, hoy le voy a decir" Le dijo mientras se miraba al espejo, amarrándose el cabello en una cola de caballo.

"Oh, ¿en serio, Pitch? ¿No te vas a acobardar esta vez?" Le dijo Sandy burlonamente y Koz lo fulminó con la mirada, sabiendo que era cierto. Pero ya había juntado valentía, y ¡hoy sería el día! Ya le había dicho a Esther que iría a visitarla, y había aceptado.

"¿Cómo me veo?" Vio a sus otros compañeros de cuarto rodar los ojos y Sandy estalló en risa.

"Estás bien, niño, a las chicas les gusta los hombres con uniforme" Sanderson le guiñó un ojo, y contento con su respuesta, Koz se despidió y viajó a su planeta, preparando lo que tenía que decir.

Fue a su casa, vio a Esther con un hermoso vestido verde y se acobardó, ya no quería decirle, pero mantuvo la compostura y la saludó. Fueron a comer algo y todo iba bien hasta allí. De allí, dieron un paseo por el bosque en donde en un claro, bajo la luz de ambas lunas brillando sobre ellos, Koz se arrodilló ante ella con un ramo de flores.

Cuando llego el momento de hablar, ya no se acordaba de nada de lo que planeó. "Esther...he-hemos sido amigos desde siempre y-y...siento que-que...yo-yo uh...eres muy especial para mí, siempre lo fuiste, y-y me gustas desde hace mucho tiempo...me gustaría que fueras mi novia...¡Lo-lo siento! Si-si no quieres está perfecto, siempre seremos amigos y-" Se detuvo para tragar saliva, estaba sudando frío y tartamudeando como idiota. Sandy le había dicho que todo estaría bien, pero estaba muy nervioso, ¿y si arruinaba su larga amistad? ¡¿Y si se molestaba?!

Antes de poder continuar con su discurso sin embargo, Esther sonrió grandemente y lanzándose sobre él, lo besó.

¡Lo besó!

Fue lo mejor que Kozmotis había sentido en sus 16 años de existencia. Sus cálidos labios contra los suyos, su respiración tan cerca de su rostro, sentía que electricidad recorría toda su espalda.

"Ya cállate, Kozmotis" Le dijo con una sonrisa, pero estaba confundido, felizmente confundido.

"E-Eso fue un sí... ¿no?"

"¿Tú qué crees? Desde hace tiempo tú también me gustas...nunca pensé que me lo pedirías..."

Kozmotis soltó una alegre risa, algo que no había hecho desde-desde que se fue su papá. La tomó de la cintura y le dio una vuelta en el aire, obteniendo una risita de ella a cambio. Cuando la bajó de nuevo, se acercó y le dio un beso otra vez, el cual fue devuelto al instante, sintió sus ojos cerrarse, e ignoró las cosas rojas que desaparecían e en la oscuridad.

-.-.-.-.-.-

17 años

Kozmotis sabía que podía pasar esto en cualquier momento. El ejército había estado en deterioro desde que su papá murió, la dirección de su tío contra los Temores, los cuales se habían fortalecido con el miedo de la gente que se había quedado sin líder militar, era, para ser sinceros, deficiente, y había cobrado la vida de varias personas. Además, el Tsar estaba mal de salud, o así le habían dicho, y lo más probable es que el príncipe Apollo tomara su lugar pronto.

Hubo una leva masiva de hombres para ir a la guerra, incluyendo a todos los jóvenes del último año en las academias militares. No tuvo tiempo ni de decirle a Esther o Sandy (quien ya había iniciado sus últimas pruebas para recibir su estrella) pues antes de saberlo, los despertaron, armaron, y llevaron al puerto.

Durante el viaje, conoció a varios hombres y chicos de su edad y vio a uno que le llamo la atención.
"Kozmotis?" el chico preguntó y Koz asintió confundido. Esperen un segundo...

"Bo-Bojan?" el joven sonrió y lo abrazó dándole unas palmadas en la espalda, Koz devolvió el abrazo contento.

"¡Hombre! ¡Hace años que no te veo! No sabía que estabas en una academia, y ¡Ja! ¡Has crecido! ¡Hasta estás más alto que yo! ¡¿Recuerdas cuando eras el más bajo de todos?!" Bojan rió y Kozmotis sintió una mueca formándose en su rostro. Al menos su amigo no había cambiado nada...

Era casi de noche cuando llegó la hora de combatir, y Kozmotis agradecía no ser el único cuyas piernas temblaban como gelatina. Soldados iban delante de ellos con unos faroles alumbrando el camino, y también servían de defensa.

Kozmotis iba en las líneas de en frente con otros chicos y hombres, todos con la espada en defensa y con el brazo temblando.

Los gritos del Lugarteniente se escucharon por todo el lugar. "¡No los miren a los ojos, señores! ¡No sientan miedo! ¡Recuerden su entrenamiento!" Pues si dependían del entrenamiento, Koz ya estaba frito, ¡esto no hicieron nunca en un entrenamiento, y el simulador no era nada comparado a esto! Tenía físico, habilidad con la espada, pero el preparamiento mental para luchar contra malditos Temores era casi nulo, ¡era imposible simplemente no sentir miedo! ¿Cómo esperaban que no sientan miedo?

Kozmotis sintió que se quedó sin aire cuando a lo lejos divisó unas masas negras acercándose, sus ojos rojos o blancos lo único con color en la oscuridad.

"¡Por el Tsar!"

Las tropas atacaron, y Kozmotis corrió también. Su espada y la de todos brillaban plateadas, era luz pura, de las estrellas mismas, y aniquilaba a toda oscuridad. Algunos temores portaban espadas, pero otros iban desarmados, y aun así lograban que muchos caigan inmóviles al suelo.

Cada vez que uno de esos monstruos se le acercaba, Kozmotis cerraba los ojos y agitaba su espada con fuerza. Recordaba bien eso del entrenamiento, pero ahora no tenía sentido. ¿¡Cómo peleas con alguien si no lo ves!?

"¡AAAH!" No pudo evitar gritar cuando fue rodeado. No mires los ojos, ¡no los mires! Agarra tu espada, ¡pero no está! ¿¡Dónde está la luz!? Sus murmullos empezaron a atormentarlo. ¡Argh! ¡Dolía mucho! ¡¿Por qué no se callaban?! ¡Silencio! ¡Silencio!

Niño tonto-nunca será General-miedoso-tu papá murió por tu culpa-débil-nos perteneces ahora-cobarde-eres nuestro-te pasará lo mismo que a tu papá-

Kozmotis se cubrió sus oídos con las manos, negando con la cabeza. ¡No! ¡No era miedoso! ¡Tenía miedo, pero lucharía! ¡No iba a fallar, no quería morir! Abrió los ojos y miró en el torbellino de oscuridad los ojos rojos y blancos de los Temores. ¡Tenía miedo, pero protegería a su pueblo, lo haría por su padre, por su madre, por Esther, por Sanderson, no dejaría que lo controlaran!

Koz gritó por la adrenalina corriendo dentro de él y agarró su espada caída, cortando a través del remolino. Los murmullos cesaron y la luz de los faroles y las estrellas regresó. Jadeando por aire, miró a sus alrededores, muchos huían de la batalla, otros simplemente encontraban a su fin, pero él no huiría, honraría a su padre, lucharía como él hubiera querido.

Con esta nueva fuente de confianza dentro de él, corrió a través del campo, cortando y partiendo todas las sombras que veía antes de que siquiera se dieran cuenta. Koz notó que algo se movía a sus pies, ¿eran temores? No, no lo eran, pero en este momento no importaba, lo ayudaban a atrapar a los Temores así que no debía ser malo...

Miró fijamente a los monstruos de la noche, mostrándoles una sonrisa, sus murmullos no le afectaban, no tenía miedo...

Sus ojos rojos o blancos se agrandaron, y se acercó a ellos, haciendo que ellos retrocedan, hasta que al final, la oscuridad se retiró, y, era él ¿o parecían asustadas?

Koz quedó en medio del campo, al frente de todos los demás hombres que se habían quedado. Miró a los lados y luego hacia atrás, jadeando por aire del cansancio, y vio a la caballería y los altos rangos acercándose lentamente, mirándolo fijamente.

"¿Q-qué?"

-.-.-

Durante la guerra, subir de rango era algo fácil y rápido, tomaba mucho menos tiempo que cuando no, Kozmotis sabía eso, pero nunca pensó que en lo que restaba del año, para el día de su graduación, ¡ya tendría el honor de ser llamado Capitán!

De un simple soldado raso había ascendido de puestos con una rapidez nunca antes vista, y esto lo había sorprendido mucho. 'Por su valentía y astucia en el campo de batalla' decían normalmente cuando le otorgaban su condecoración.

Desde la batalla, ya había recibido un mérito, ya que había protegido a la mayoría de sus compañeros y logrado ahuyentar a los Temores. ¿Cómo? No lo sabía. Lo que sí sabía es que si seguía así, lograría llegar a ser General y podría enorgullecer a su padre.

Él y sus compañeros vestían sus uniformes en la graduación, pero Kozmotis sentía un toque de superioridad al ver sus condecoraciones bien relucientes en el lado derecho del pecho.

El Tsar sí había fallecido meses atrás, y Apollo había sido nombrado Tsar días después. Apollo había venido para felicitar y nombrar a todos soldados oficiales. Esther y Sanderson estaban allí también, y Kozmotis sintió una sensación de calor agradable en el pecho al verlos. Sandy parecía que iba a explotar, y ninguno parecía que dejaría de gritar en un buen rato.

Cuando la ceremonia se terminó, Apollo se acercó a Kozmotis con una sonrisa, y Koz lo miró, inclinando su cabeza.

"Mi T-Tsar..."

"¡Kozmotis! Sabes que no me gusta que me digas así, te lo he dicho cientos de veces" Le dijo cruzando los brazos, entrecerrando los ojos con molestia fingida.

"Y usted sabe que nunca me pude acostumbrar a hablarle como igual..." Lo ha conocido la mayor parte de su vida, cuando acompañaba a su padre al palacio cuando iba a una reunión con el Tsar, Apollo siempre estaba allí, obligado o dispuesto a jugar con él, aun cuando es mayor. Su padre siempre le enseñó a seguir las formalidades y nunca faltarle el respeto.

"Me siento muy orgulloso de ti, Koz, ¡te has superado a ti mismo! sinceramente no pensé que llegarías tan lejos, solo eras un niño cuando Hadrianus se fue, ¡pero mírate! Espero que llegues a ser mi General algún día..." Prácticamente le susurró, sus ojos plateados brillando, pero Kozmotis no pudo evitar sonrojarse.

"¡Kozmotis!" Volteó su cabeza para ver quién lo llamaba, era Esther. Se acercó un poco más, y luego notó cómo se ponía pálida al ver con quién hablaba.

"Per-perdón, mi Tsar..." Esther se mordió la mano y dio media vuelta, y Koz vio a Sanderson riendo a carcajadas, abrazándola y diciéndole algo que no alcanzó oír.

"¿La conoces?" Apollo le preguntó después de unos segundos de silencio, y Koz regresó a la normalidad.

"Sí, es mi novia"

"...Ah ¿Desde cuando estás con ella?"

"Casi dos años"

"Oh..." El reciente nombrado Tsar se quedó pensativo unos segundos y luego sonrió. "Qué bueno, Koz...Espero que la vida te siga sonriendo" puso sus manos detrás de la espalda, e inclinando la cabeza se retiró.

Koz se encogió de hombros. Ahora, ¿adónde cometas se fueron Sanderson y Esther...?
-.-.-.-.-.-

19 años

¡No podía creerlo! ¡En serio no podía! ¡Había tanta gente! ¡Y todos vinieron por él! Kozmotis suspiró para calmar los nervios que lo estaban matando, observando de reojo a todos los hombres uniformados en el gentío.

El Tsar Lunar le puso su condecoración, al igual que su banda dorada, que era lo que marcaba el rango en el que se encontraba.

"Felicidades, General Kozmotis Pitchiner..."

Su tío se acercó a él lentamente, y sus ojos se agrandaron al ver lo que traía en manos. La guadaña de su padre...no, no se perdió...él creyó que...

Franciscus inclinó la cabeza hacia la guadaña, su guadaña, y Koz la miró un rato más, absorbiendo los detalles de la afilada guadaña dorada.

La tomó delicadamente en sus manos enguantadas y suspiró. Mantuvo una mirada serena cuando todos se levantaron y estiraron el brazo, gritando '¡Mi General!' Kozmotis respondió el saludo, estirando la guadaña mientras su espada colgaba de su cinturón, dándoles a los hombres que ahora tenía a cargo una mirada seria pero en serio quería explotar de la emoción.

Lo hice, padre...todo por ti...

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24 años

Kozmotis miró a Esther con una sonrisa que ella no notó. Andaban caminando por el parque y el joven General estaba decidido a darle la sorpresa de su vida.

Agarró su mano suavemente para indicarle que se detenga, y ella lo miró con una ceja alzada.

"Esther...quiero decirte algo muy importante..." Ella tomó asiento en una banca cercana y lo miró atentamente con una sonrisa, mordiéndose el labio.

"Hemos estado tanto tiempo juntos...nuestra amistad ha durado tanto que ya ni me acuerdo, pasamos tantas cosas juntos, y haz sido mi novia por 9 años...y ahora, después de tanto, recién puedo entender...que no te quiero"

La sonrisa de Esther cayó inmediatamente, y Koz se aguantó las ganas de reír.

"¿Q-qué?"

Puso sus manos detrás de la espalda, y la miró. "Lo que escuchaste...no te quiero...nunca lo hice..."

Vi las lágrimas inmediatamente formarse en sus hermosos ojos verdes, y se acuclilló en frente de ella. "...TE ADORO" Dijo como un susurro, una gran sonrisa apareciendo sin su permiso.

Esther lo miró con los ojos abiertos, respirando pesadamente y luego frunció el ceño, muy molesta. "¡ESTÚPIDO!" Levantó una mano para golpearlo pero Kozmotis la atrapó suavemente, llevándola a su pecho y con su otra mano la jaló hacia él para abrazarla, aunque ella luchaba.

"Siempre te he adorado, Esther, no te quiero porque esa palabra no abarca todo lo que siento por ti..." Sintió a su novia dejar de luchar y se arrodilló en frente de ella, buscando en su bolsillo lo que le quería dar.

"Amo tu forma de ser, tan alegre, tan divertida, inteligente...siempre has estado cuando te necesité, aun cuando me portaba como idiota..." Encontró la cajita y la sacó lentamente, abriéndola para enseñarle el anillo que le fue MUY DIFICIL conseguir. La piedra, conocida como almaz, o en su nombre común, diamante, solo está en un planeta minero lejano y tuvo bastantes problemas para mandar a hacer el anillo.

Esther se llevó una mano al rostro para tapar su boca, y Kozmotis notó sus ojos abriéndose enormemente.

"Esther... ¿me harías el honor de convertirte en mi esposa?"

"¡Sí! ¡Sí, Kozmotis!" Antes de poder pararse correctamente, Esther se lanzó a abrazarlo, y ambos terminaron en el pasto, Koz la besó, lentamente cerrando sus ojos, sin importarle que personas miraran.

-.-

"¡Qué tal! Mira, lo logré" Koz sonrió por su misión exitosa. ¡Logró peinarse! Sanderson estaba mirándolo a unos metros de distancia, riéndose como loco.

"¿Cuántas botellas de gel usaste?"

"¡Las suficiente para lograr que este hermosura quede!" Exclamó Kozmotis, admirándose en el espejo, y pudo ver a Sanderson rodar los ojos.

Koz suspiró. ¡Hoy debía ser el día más perfecto de toda su vida! No podía creerlo...se iba a casar...

"Oye, Pitch... ¿no deberías estar con tu uniforme?" Koz se miró y gruñó, viendo que seguía en una camisa simple, pantalones y descalzo.

"Pe-pero ya me peiné..." ¡Su esfuerzo se iba a arruinar! ¡No! "¿Seguro que no puedo ir así?"

Sandy le dio una mirada que claramente decía más que un 'no, no puedes' Koz suspiró y se retiró para cambiarse. Con sumo cuidado, se quitó la camiseta, se puso su camisa blanca manga larga, y encima su saco largo azul oscuro, abrochando los botones dorados, pantalones del mismo color azul, sus botas negras a la altura de la rodilla y guantes blancos con detalles dorados. Se miró al espejo, ¡bien! ¡Su cabello seguía intacto!

"¡Listo!" Gritó feliz, y Sandy sonrió, pasándole sus medallas. Koz sonrió y con cuidado se fue poniendo una por una, recordando cuándo y por qué las obtuvo.

"Estoy nervioso..." Le dijo a su amigo, quien lo miró con una sonrisa, su largo cabello dorado flotando por doquier.

"Todo va a estar bien...en serio" El brillo que siempre lo rodeaba pareció incrementar por su sonrisa, y Koz tuvo que entrecerrar los ojos, pero agradecía mucho que su mejor amigo pudiera venir.

El Tsar siempre anunciaba y oficializaba las bodas, y si no era él, era uno de sus ministros. Kozmotis le pidió a Apollo que él se ocupara de su boda, ya que quería que sea un momento especial. El Tsar aceptó y ahora allí estaban, Kozmotis miraba a Esther, y ella lo miraba a él, tan fijamente que en serio no escuchaba lo que le decían.

Se veía tan linda, con su largo vestido blanco, su velo cubriendo delicadamente su cabello, sus ojos verdes brillando...No sabía qué había hecho para merecer una amiga tan buena como ella...

"¿-Hasta que la muerte los separe?" Koz parpadeó y miró a Apollo, quien tenía el ceño fruncido.

"¡Oh! Sí, acepto" Repitió el mismo fragmento largo y tedioso para Esther y ella lo respondió con una sonrisa.

"Acepto"

"Entonces, por el poder que se me ha concedido hoy los declaro, marido y mujer" Apollo movió su espada formando una media luna en el aire y luego tocó sus hombros suavemente.

Kozmotis sonrió y pasó una mano por la mejilla de Esther suavemente, antes de terminar la ceremonia con un beso, el que duró hasta que ambos se quedaron sin aire.

Los presentes aplaudieron, y Adela, la dulce y anciana Adela, estaba llorando a mares en su sitio, mientras que su suegra la consolaba.

Tomó la mano de Esther, y miró a los soldados que estaban presentes, quienes a la señal que les dio, levantaron sus espadas, formando un puente para que caminaran a través de él.

Ambos lo atravesaron corriendo, mientras todos aplaudían y gritaban. Kozmotis solo tenía sus ojos enfocados en Esther, quien era lo más importante en su vida, y siempre la protegería.

-.-

"A ver...no espíes... ¡te estoy viendo!" Kozmotis canturreó mientras le cubría los ojos a su esposa, o como le decía Lady Pitchiner.

"¡Kozmotis! Dime que pasa..."

"Lo verás cuando lleguemos ten paciencia..." Él estaba tan emocionado como ella, quería enseñarle lo que había comprado, habían estado viviendo por un tiempo en casa de su padre, pero no lo sentía correcto, por eso es que-

"¡Llegamos! Quítate la venda" Esther se quitó la venda rápidamente y sus ojos se abrieron del tamaño del sol

"Es un palacio..." Estaban en la luna de un planeta ubicado en el corazón de la constelación Orión, sí, la vendó hasta en la nave para que no viera nada, y allí Kozmotis había comprado una enorme casa hecha con piedra lunar. La luna estaba protegida por varios asteroides, que Kozmotis sabría mantendrían a su familia a salvo.

Miró el hinchado vientre de su esposa y suspiró, una sonrisa formándose en sus labios.

"Yo no diría un palacio...pero sí...es un palacio" Puso sus manos en sus caderas, con orgullo en el pecho. "¿Te gusta?"

"Es-Es perfecto...es tan bonito..." Kozmotis suspiró aliviado de que le gustara y puso un brazo sobre sus hombros.

"Y el lugar perfecto para criar a nuestro hijo..."

"¿Hijo?" Esther levantó una ceja.

"Sí...porque será niño" Canturreó Kozmotis y vio a Esther rodar los ojos.

"Sé que no quieres saber el sexo del bebé...pero no deberías hacerte ilusiones"

"Pero lo será" Le dio un beso y la cargó estilo novia, recibiendo un grito de sorpresa por parte de Esther. "¿Quieres ver el lugar?"

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25 años

"Kozmotis, cálmate, ya" Escuchó a Sandy decir detrás de él, lo estaba acompañando en la sala de espera, o mejor dicho, sala de tortura. ¡Su bebé venía al mundo en cualquier momento! ¡No podía calmarse! No mientras Esther y su hijo podrían correr riesgo de mo-mo...no pensaría en la palabra. Continuó caminando de un lado a otro con las manos en la espalda, y escuchó a Sandy suspirar suavemente.

"¿¡Por qué estrellas tardan tanto!?" Le gritó- preguntó a Sandy quien se encogió de hombros. Kozmotis volvió a gritar y los otros adultos en la sala lo miraron raramente, Kozmotis logró escuchar que murmuraban entre sí algo como 'Primerizo obviamente'

Koz dejó de caminar y sacudió al pequeño hombre dorado que estaba leyendo una revista. "¡Sanderson! ¿¡Qué voy a hacer!? ¿Y-Y si Esther muere igual que mi madre? ¿Y si mi hijo tiene un problema? ¿Y-Y si no soy lo suficientemente bueno para él...?" Sintió lágrimas alrededor de sus ojos. "¡¿Y si-?!" Kozmotis rodó los ojos hacia atrás, el mundo a punto de volverse negro cuando el piloto lo sostuvo de su camisa, y lo abofeteó repetidamente con una mirada molesta en su rostro. Kozmotis gritó, despertando de su a-punto-de-ser desmayo y se llevó una mano a la cara, y Sanderson arrugó la nariz. "¡Escúchame bien, Pitch! ¡Todo va a salir bien! ¿¡Entiendes!? Tu hijo o hija estará bien, y tu esposa también, ¡pero cálmate por el amor al cosmos! Serás un gran padre, niño, y te amará, yo lo sé" Terminó con una pequeña sonrisa.

"...No soy un niño..." Masculló suavemente.

"Entonces no te comportes como uno..."

Kozmotis suspiró y antes de que pueda pararse del suelo, una enfermera entró a la sala. "¿Kozmotis Pitchiner?"

Abrió los ojos del tamaño del sol y gateó hasta la enfermera a toda velocidad, mirándola desesperado, la enfermera le dio una mirada confundida.

"¡Yo,yo,yo,yo soy, yo soy! ¿Cómo está mi esposa, y mi bebé? ¡Dígame!" Escuchó a Sandy disculparse por él, y lo fulminó con la mirada.

La enfermera sonrió. "General Pitchiner, su esposa está muy bien, al igual que su bebé, tiene una niñita muy saludable y preciosa"

Todo lo que estaba en su mente desapareció, para ser reemplazado por una cosa. "¿Niña? Pe-pero...yo creí que sería niño..." Miró a Sandy quien se encogió de hombros sonriendo.

"Te lo dije...Ve, yo iré después..."

Kozmotis se levantó y la enfermera lo guió hasta el cuarto donde estaba su esposa. Estaba decepcionado, si era sincero consigo mismo, todo el embarazo había creído que era niño, hasta se había negado a saber el sexo del bebé porque quería que sea sorpresa. Él enserio había esperado tener un varón, para hacer con él lo que su padre nunca hizo con él, además, una niña no podía ser General, o por lo menos no todavía...Kozmotis suspiró pesadamente, corriendo una mano por su despeinado cabello. ¡Su primogénito debía ser niño! Su padre le había dicho que los Pitchiner siempre habían tenido primogénitos varones, y ahora él lo arruinó todo.

La enfermera inclinó su cabeza cuando llegaron y le indicó que podía entrar al cuarto. Kozmotis asintió y entró en silencio, sintiendo su corazón latiendo a mil por segundo.

Esther estaba en una cama, estaba despeinada, se veía cansada pero portaba una sonrisa que Kozmotis no pudo evitar imitar. En sus brazos había un bulto de mantas rosadas...su hija

"Es niña..." Le dijo Esther y Kozmotis se acercó, frunciendo el ceño.

"Ya me lo dijo la enfermera..." Le informó, acercándose para darle un beso en su frente. "¿Cómo te sientes?"

"Cansada...pero de allí, feliz...mírala, es tan linda..." Lentamente, le destapó su cara a la bebé y los ojos de Kozmotis se agrandaron mientras un suspiro escapaba de su garganta.

Era la cosita más...pequeña y hermosa que había visto en toda su vida. Estaba al parecer dormida, su pequeño pechito moviéndose de arriba abajo lentamente. Tenía un poco de cabello negro en su cabeza, y sus manitos estaban enroscadas en puños.

Había un bulto en su garganta que no podía pasar, y sintió sus hombros moverse mientras un sollozo trataba de escapar de su boca.

Ya era papá...y ella era su bebé...su hija.

Temblorosamente, acercó un dedo a una de sus manitos y ella atrapó su dedo, no quería soltarlo. Soltó una risa llorosa, y miró a Esther, viendo que ella también tenía lágrimas en los ojos. Se inclinó hacia ella para besarla, y cuando sus labios se encontraron, dejó por fin caer sus lágrimas. Era su familia, su familia estaba a salvo, estaban con él, no lo iban a dejar...

"¿Quieres cargarla?" Le preguntó su esposa cuando se separaron. Kozmotis miró al bebé tan frágil en los brazos de su esposa y negó con la cabeza.

"Estoy seguro que se me caerá" Dijo apenado. Esther rió y negó con la cabeza. Aprovechando que estaban ambos sentados, puso a su hija en sus brazos lentamente, y Kozmotis casi tuvo un ataque de pánico, ¡no sabía cómo sostener a su propia hija!

Poco a poco, buscó la mejor posición para la bebé y suspiró cuando vio que era la correcta.

"Hola...bebé...soy papá...perdóname por haber pensado que eras niño..." Escuchó a Esther reír.

"¿Cómo se va a llamar? No me dejaste pensar ni siquiera en un nombre de niña"

Kozmotis frunció el ceño, mirando asombrado cómo la bebé abría sus grandes ojos verdes. Tiene sus ojos... "San-Sanderson desde un inicio dijo que sería niña...y-y que Emily Jane le gustaba..."

"Um...Emily Jane Pitchiner...sí...me gusta..." Le dijo Esther y Kozmotis sonrió, mirando a la pequeña que empezaba a mostrar signos de estar incómoda. Miró a Esther asustado, pero después de mecerla un poco se calmó.

Era 22 de Aprīlis, y para Kozmotis, no habría otra fecha más importante.

"Emily Jane...te prometo que, mientras viva, NADA, les va a pasar a ti ni a tu mamá...eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida...y no dejaré que alguien te haga daño...Lo prometo...con mi alma"


Espero que les haya gustado, traté de hacerla más corta, como por allí me pidieron...solo una memoria más, y retomaremos con el presente, dun dun DUN! Comenten, siguen y los veo en el oneshot o el proximo capitulo!