Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 18

La casa de Haru estaba inhabitada, a excepción suya, que se encontraba en la bañera sumergido hasta la barbilla.

El día estaba nublado y hacía frío afuera. Bueno, hacía frío adentro también. El baño estaba inundado de vaho, pues Haru había encendido el calentador de agua. Se recostó en la tina, mirando al techo.

Amar dolía.

No se había dado el tiempo de pensarlo hasta que Rin lo rechazó por completo. Bueno, quizá no había sido un rechazo en toda su extensión. Pero sí le había dolido.

Odiaba que sus sentimientos no fueran tomados en cuenta.

Sí, era un tipo frío a quien no le interesa lo demás. Alguien que solo reaccionaba ante cosas que realmente le gustaban. Pero eso no lo hacía insensible.

Él podía sufrir. Podía llorar y podía amar.

¿Por qué Rin no lo entendía?

Del tipo que anteponía sus sentimientos a los de los demás a el tipo que se guardaba todo dentro de sí. Al ver las cosas desde tal punto de vista, en definitiva no eran tan distintos.

Rin lo decía todo y callaba lo que realmente sentía.

Haru callaba todo y decía lo que más le afectaba en los momentos cruciales.

Apretó los ojos con fuerza.

Sousuke, Makoto, Nagisa, Rei, Gou, Kisumi, Momo y Nitori. Rin. Quería olvidarlo todo por un momento.

Ser partícipe de un juego idiota en donde lo único que parecían hacer era empujar al pelirrojo cada vez más lejos de su alcance.

Las reglas... ¿De verdad estaban funcionando?

La única diferencia entre antes y ese momento era que antes de todo, el tiempo con Rin lo disfrutaban los dos. Ahora, ambos estaban en posición. Rin de defensa. Haru de ataque.

Pero... ¿cómo no amarlo?

Rin le había enseñado una nueva manera de verlo todo. Bajo el sakura mientras las hojas rosadas caían a su alrededor, Rin le había abierto una puerta a un mundo idéntico pero mejor en cierta forma. Y, en el relevo, Haru había entrado a aquella nueva vida. Una vida que quería pasar nadando con Rin.

Salió de la bañera.

Se vistió mientras recordaba cada una de las sonrisas del pelirrojo y clasificando todas ellas. Una sonrisa nerviosa: el día en que se presentó frente a la clase. Una sonrisa triste: De la segunda vez en que le ganó en una competencia, cuando Rin fingió que no le afectaba. Una sonrisa maliciosa: Cuando le enseñó el árbol de cerezo y el pelirrojo lo malinterpretó. De superioridad: Cuando ganó el año anterior. De felicidad: Cuando ganaron en el relevo, aunque hubiesen sido descalificados.

¿Cómo mierda no iba a enamorarse? ¡Era capaz de recordar cada momento con Rin!

Incluso aquella vez en que Makoto y él eran pequeños y observaban el funeral de los pescadores. Rin caminaba tras ellos al final, con Gou. Sus miradas se habían cruzado y el menor había causado un nudo en su pecho. Le había trasmitido toda la tristeza que en aquél momento su alma albergaba. Y él se había marchado con Makoto.

Recordó sus besos. Húmedos. Donde podía tocar la resbalosa sinhueso de Rin. Si lo pensaba bien, el chico tenía un gusto dulzón, aunque a ninguno le agradaba mucho el dulce. Frunció el ceño.

Se sentía extraño después de haber pensado en todo ello.

Se dirigió a la cocina, dispuesto a prepararse algo de cenar. Se llevó una gran sorpresa al ver que alguien yacía sentado en su salita.

─Rin... ─murmuró. El aludido lo observó, algo avergonzado.

─Lo siento, la puerta estaba abierta.

─ ¿Qué haces aquí? ─el menor suspiró. Haru no estaba molesto, pero si intrigado.

─Ayer... Sousuke te golpeó. Perdón por ello.

─Está bien, Rin. Tú me defendiste, supongo.

─Sí... es sólo que... Dije algunas cosas... Sobre escoger...

─Ah... No importa. Es decir... comprendo tu posición. Perdona por hacerte caer en algo así.

Rin se mordió el labio. Quería decirlo. No tenía derecho, pero sentía que explotaría si no lo decía. Era un idiota, pareciera que solo quería jugar con Haru. Pero no... No era así. Simplemente...

No, no podía decirlo. Las cosas se pondrían feas. Se crearían malentendidos. Jugaría sucio. Parecería egoísta. Se traicionaría a sí mismo. Crearía una ruta nueva. Así que no lo diría.

─No salgas con Kisumi ─Así que lo diría, porque él... Sí, definitivamente iba a tomar una ruta contraria a las expectativas que se había hecho con el paso del tiempo─. Es decir, es un tipo muy... No se toma nada enserio y tú eres más... ¿serio? ─O intentaría ponerse en ridículo. Haru sonrió en su interior.

─ ¿Por qué saldría con Kisumi? No termina de agradarme.

─Bueno, solo quería hablarte de sus intenciones de salir contigo. Soy un buen amigo ─explicó Rin, mirando fijamente los ojos azules, esperando crear credibilidad.

─Así que viniste a decírmelo. Desde Samezuka.

─Sí.

─Ah.

─Ajá... ─Rin se levantó y caminó hacia la entrada─ Me voy, ya terminé...

─Rin... Sé que no me escogiste ─se atrevió a decir Haru, el aludido desaceleró el paso, comenzando a caminar lentamente para prestarle atención al pelinegro─. No necesito que lo hagas. Pero quisiera que entendieras una cosa.

─ ¿Qué pasa? ─cuestionó con el ceño fruncido. Haru no dijo nada más. Se armó de valor y lo tomó por los hombros, pegándolo a la pared.

Rin quiso empujarlo, pero el mayor sujetó sus muñecas con una fuerza que el pelirrojo no había notado antes. En cuanto los labios contrarios tocaron los suyos, toda racionalidad se esfumó. Aflojó el empuje y se dejó llevar.

Porque cuando Haru lo besaba de aquella manera, Rin no podía evitar amarlo.

Rodeó su cuello con los brazos mientras que Haru lo tomaba por la cadera. Sus lenguas se toparon, acariciándose en una danza a la que la inocencia se le escapaba.

Idiota, idiota, idiota. Gritaba el subconsciente de Rin.

¿Nadie lo tomaba enserio? Pues no, porque ni él mismo lo hacía. Decía algo, y al segundo siguiente hacía lo contrario.

¿Qué pasaba con el no quedarse con nadie? No lo sabía. Y en ese momento no importaba, porque en ese momento quería estar con Haru.

¿Qué pasaba con Sousuke? El nombre de su mejor amigo comenzó a desvanecerse mientras Haru le mordía el labio.

─Te amo, Rin.

─Sólo cállate ─masculló volviendo a los labios contrarios.

"También te amo, Haru"

SSSSS

Rin puso las manos sobre sus rodillas, inclinándose hacia adelante en un intento por recuperar el aliento. Estaba molesto. Una risa burlona resonó en el gimnasio y el pelirrojo recibió una palmada en la espalda.

─Vamos, Rin, ¿te cansaste?

─Cállate, Kisumi. Perseguirte no es divertido ─el pelirrosado rió suavemente, empujándolo de forma juguetona.

─Oh, anda. Estás molesto porque Makoto, Nagisa, Momo y yo te estamos dando una paliza ─afirmó señalando a su equipo. Rodeó el cuello de Rin para deshacer su coleta.

─Idiota ─masculló el otro, tomando la liga e irguiéndose─. Me has dejado con los que no saben jugar ─explicó dirigiendo la mirada a donde Haru, Rei y Nitori tomaban agua─. Nanase se niega a cooperar, dice que solo está dentro para completar el equipo. Nitori parece temerle al balón y Rei simplemente no puede encestar.

─Vaya, estas en desventaja. Mi equipo es bueno ─se burló Kisumi. Rin chistó, terminando de peinarse─. Aunque me pregunto... ¿Por qué no has traído a Sousuke? ─el pelirrojo se encogió de hombros.

─ ¡Volvamos a empezar! ─vociferó el pelirrojo, caminando hacia su equipo─ Haru, tienes que jugar.

─No ─Rin chistó. Menudo idiota de agua.

─Hey, estaba hablando contigo ─Kisumi lo abrazó por detrás─ ¿Por qué no vino Sou?

─Eres irritante, suéltame ─Rin intentó soltarse pero el pelirrosa se aferró.

─ ¿Te hizo algo? Ustedes dos siempre han sido tan impulsivos.

Haru suspiró. Kisumi era una persona cansina. Y el que estuvieran ahí, en un gimnasio local jugando basquetbol a pesar de que la mitad de ellos no practicaba tal deporte, lo demostraba. El chico había llamado a Makoto y el castaño había llevado a los demás, aunque Rin llegó después.

La relación que el chico rojo y el rosa mantenían no le agradaba a Haru. Parecían emanar un aura tensa y se la pasaban provocándose el uno al otro. Incluso, en cierto momento, parecía que el partido era solo entre ellos dos. Las burlas del pelirrosa y los insultos del pelirrojo lo estaban exaltando. Quería que Kisumi dejara en paz a Rin de una buena vez.

Makoto miraba a la puerta. Rin estaba con ellos, entonces Sousuke llegaría pronto. Se sentía un poco culpable por lo que Gou había dicho antes. Y por lo que había pasado el día en que se marchó con Sousuke. Se sentó en las gradas y suspiró. Los demás también habían hecho lo mismo, pues Rin y Kisumi se perseguían el uno al otro, quitándose el balón.

Momo no podía evitar fulminar a Rin con la mirada, no cuando Nitori lo veía tan atentamente. Un bufido se escapó de sus labios. No sabía por qué se sentía así. Es decir, no debía sentir eso que estaba experimentando. A él le gustaba Gou. Gou estaba bien. Entonces, ¿por qué no podía pasar de Nitori? Jodido Rin y la perfección que el peliplateado decía que poseía.

De pronto, ambos chicos dejaron de correr. Kisumi colocó el balón bajo su brazo y sonrió al pelirrojo, acercándose. Rin optó por averiguar lo que se proponía el pelirrosado, así que caminó hacia él también.

─Deberías quitar tu cara de depredador ─musitó Kisumi. El pelirrojo rodó los ojos.

─Deberías quitarte la estupidez.

─Anda, Rin... ¿Por qué insultarme? Somos amigos, ¿no?

Rin no contestó.

Eran amigos, claro. Sin embargo, desde el día en que Kisumi había dicho que él se quedaría con Haru, las cosas se habían puesto extrañas. Se sentía tenso cuando estaban juntos. Y claro que conocía el sentimiento. Pero no podía aceptar que estaba celoso. No, porque él no escogería a nadie.

─Quedé con Haru para ir a comer, Rin ─comentó Kisumi─. Me sorprende que haya aceptado tan fácil. Quizá de verdad quiere olvidarte ─golpeó el hombro del pelirrojo con la palma de la mano y le pasó el balón─. Bueno, nos vemos después.

Rin frunció el ceño. Haru había prometido no hacerlo... Bien, estaba celoso. Haru... ¿De verdad saldría con Kisumi? La respuesta llegó a él cuando el pelirrosa llamó al ojiazul y ambos salieron del gimnasio.

¿De verdad?

Momo reprimió una risa. El pelirrojo estaba parado en medio del gimnasio con un gesto furioso en la cara y mirando fijamente al lugar por donde los otros dos chicos habían desaparecido. Era patético. Por una parte, le alegraba que Rin no correspondiera los sentimientos de Nitori. Por la otra, lo odiaba por no hacerlo. Es decir... Nitori era tan lindo, cualquiera podía quererlo, ¿no?

Rin lanzó el balón al piso y este rebotó enseguida hacia algún lado del gimnasio. Sinceramente, no importaba. Se acercó a las gradas y observó a Rei.

─Ven conmigo.

SSSSSS

─Lo que Rin no entiende, es que no es cuestión de escoger ─murmuraba Kisumi mientras, junto a Haruka, entraba en un local de mariscos.

─Pero dijiste que le habías dicho...

─Que escogería por él, sí. Pensé que si lo decía así, se daría cuenta de lo estúpido que suena y entraría en razón. Ya sabes, seguiría lo que su corazón bla, bla, bla ─Haru no se inmutó, por lo que el pelirrosa prosiguió─. Yo creo firmemente que Rin está enamorado del amor. No de ustedes.

─ ¿Por qué lo dices?

─Lo conozco. Un romanticón hasta la médula. Todo será amor mientras haya romance. Eso es lo que Rin busca. Algo que pueda transformar en amor ─se sentaron en una mesa apartada. Kisumi recargó su barbilla en su mano─. Me dan lástima.

─ ¿Por eso quieres interferir? ─Haru estaba molesto. El pelirrosa estaba reduciendo a Rin a la hipocresía, cuando él sabía que, de ser como Kisumi decía, el pelirrojo ya se hubiese buscado a alguien más.

─Podría decirse que sí. Pero en realidad es más complicado que eso. Quiero comprobar el nivel de preferencia que tiene Rin entre tú y Sousuke.

─Te estás divirtiendo.

─Sí. Rin siempre está rodeado de dramas. Apuesto a que piensas igual. Me enteré de lo que pasó el año pasado. Vaya mierda, ¿no? Sí Rin pudiese ser más honesto con sus sentimientos, esto no pasaría, ¿verdad?

─Hablas demasiado.

─Y tú muy poco, ¿no crees que nos complementamos? ─Haru ignoró la sonrisa burlona del contrario.

─ ¿Para qué me trajiste aquí?

─Le dije que tendríamos una cita. Aunque si quieres, puedes irte.

Haru iba a aceptar la propuesta cuando Kisumi lo detuvo con un movimiento de mano.

─Pero... ¿No quieres que Rin esté celoso? Es una gran muestra de afecto.

La idea era tentadora. Poner a ese pelirrojo celoso era algo que enserio disfrutaría. Aunque los celos era un sentimiento horrendo, lo sabía él mismo. Pero... Era hora de que Rin entrara en razón. Volvió a sentarse y observó a Kisumi.

─ ¿Sabes cómo ponerlo celoso? ─cuestionó, despojándose de su vergüenza.

─Están llevando este juego con reglas, ¿no? Escuché algo al respecto del pequeño rubio, que iban en la quinta... Así que... Me atrevo a decir que la sexta regla para robarse a Rin sería... Hazle pensar que no es único.

─ ¿Eh? ¿No sería eso alejarlo? ─Kisumi sonrió ampliamente.

─Y entonces está la séptima regla: Hazle saber que es único.

"Esto funciona así. Es... bueno, como quitarle un dulce a un niño. Primero, llorará. Pero, cuando le des otro, aunque sea el mismo, la alegría va a aumentar el doble. Si tú le haces creer a Rin que no solo él existe para ti ─el pelirrosa comenzó a jugar con los arreglos de la mesa, restándole importancia a lo que él consideraba un gran descubrimiento─ se sentirá abatido. Pero, cuando le demuestres que estaba equivocado, va a sentirse como un ganador ─clavó sus ojos morados en los azules contrarios. Se divertía─. Lo orillarás a pensar de otra manera, porque le harás saber que no vas a rogarle por siempre.

Kisumi ya no le caía tan mal a Haruka. Porque, de hecho, tenía razón. Con la personalidad competitiva de Rin, aquél conjunto de reglas daría resultado. Solo esperaba que no estuviera tomando una decisión equivocada.

Al final de cuentas, Rin también jugaba sucio.

SSSSS

Rei y Rin caminaban por la acera de la calle, en silencio. Más aquélla calma no resultaba incómoda.

Rei sabía que lo que estaba haciendo podría considerarse traición hacia su equipo, pues, con Rin, estaba realizando acciones que debía guardar en secreto.

Miró al mayor de reojo y suspiró en silencio. Se sentía mal, sentía que estaba engañando a Nagisa, aunque en realidad no eran nada.

─ ¿En qué piensas? ─preguntó Rin en cuanto vio al peliazul mirar al piso. Rei alzó la vista y sonrió.

─Nada... Rin.

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¡Hola! Lo prometido. Espero que hayan pasado felices fiestas c: Subí los especiales a Frío y no tan frío y a Especiales CRUU (la declaración SouRin). Y bueno, también quiero invitarles a leer mi nuevo fanfic (Sí, otro) llamado "Bajo la Luna" es un mpreg HaruRin (Sí, mi OTP) ¡Ojalá la lean y les guste! ¡Nos vemos!