Sakura acabó por sonrojarse un poco. No cuando el resto de su equipo entró en la habitación, no, sino cuando comenzó a recuperar sus memorias. Tardó varias horas, y acabó aplastada contra la cama varias veces. Ino casi le rompió la espalda, estaba segura, y Lee casi inundó la habitación.

—¿Se puede saber qué está pasando aquí? —Entonces, los demás se miraron entre ellos, parpadearon, y de algún modo todos los ojos acabaron en Sasuke, que frunció el ceño profundamente y fulminó a Naruto con la mirada; el aludido puso su mejor cara de cachorrito y dirigió la mirada hacia su maestro. Kakashi pretendió ser completamente ignorante de todo esto, y dio unos toquecitos de dedo en la espalda de sus estudiantes, obligándolos a moverse hacia adelante, cerca de ella.

Un año, cinco meses, dos semanas y tres días. Sakura apenas podía creérselo. Muchas de sus memorias estaban en blanco, aunque había imágenes borrosas de gente y sonidos pasando por su lado. Momentos de claridad obtenidos gracias al Sharingan, y una cantidad apabullante de situaciones incómodas debido a su estado.

Su mente unió el resto de las piezas del puzle, con ayuda de los demás, y no estaba del todo contenta al respecto. No hace falta decir que hubo muchas sonrisas y lágrimas, y a lo largo de su reunión, Sakura consiguió abrazar y golpear a varias personas. Sasuke, de hecho, le dejó hacer ambos sin quejarse; el primero por echarlo de menos, lleno de gratitud; el segundo, por la idea poco caballerosa de utilizar su cuerpo como una marioneta.

Naruto declaró en voz innecesariamente alta que él era, de hecho, el héroe de la historia, porque todas las ideas buenas habían sido suyas, y los adultos eran inútiles (a excepción de Iruka, obviamente), así que estaba claro que iba a ser Hokage. Sakura musitó una disculpa por tirarle agua encima, recordando todas las veces que estuvo a su lado, a lo largo de esos meses. Ella había podido escuchar su voz, incluso si no era capaz de reaccionar: le había dado esperanza.

Ino le sonrió de manera salvaje y dijo que tendría que apresurarse para alcanzarla. Sus padres no estaban ahí, y Sakura pudo figurarse por qué, así que no preguntó. Más tarde, cuando estuviera sola, tendría el tiempo de lidiar con ello. Ahora mismo, estaban pasando demasiadas cosas.

—¡Por cierto, los Exámenes son en dos semanas y media!