26 años
Kozmotis miraba con la vista cristalizada y la garganta seca el funeral de su querida Adela. Sentía su labio inferior temblar y se lo mordió tan fuerte que sintió su cálida sangre saliendo lentamente.
Cerró los ojos un rato, pero lágrimas se escaparon de sus ojos sin su permiso. Kozmotis suspiró y se las limpió rápidamente.
Los hombres no lloran...los hombres no lloran...los...hombres...
En realidad, a pesar de haber sido un niño llorón en el pasado, para el fastidio de su padre, las únicas veces por las que sus lágrimas salían de sus ojos hoy en día era ante la muerte. La inesperada muerte de su papá había sido algo que lo marcó desde que era joven, y nunca en realidad había podido superar esta clase de situaciones.
Y ahora, sentado aquí teniendo que despedir a la mujer que fue como su madre...
DOLÍA.
"Está bien, Kozmotis..." Escuchó a Esther susurrarle suavemente y asintió vagamente, viendo su pecho subir y bajar pesadamente al aguantar el llanto.
"Lo-lo siento...es-es que-yo-" Se limpió los ojos de nuevo, probablemente avergonzaba a su esposa en este momento, ¡pero no podía evitarlo!
"Hey, escúchame...Estoy contigo Kozmotis...está bien..." Esther agarró su cabeza y la recostó en su pecho, como lo hacía con Emily cuando lloraba. Fue allí fue donde ya no aguantó más y estalló en silenciosos sollozos, abrazando a Esther fuertemente.
"Está bien, cielo...estoy aquí..."
-.-
"¡Ven con papá, Emily! ¡Mamá no quiere cargarte en cambio papá sí!" Alentó su bebé de un año que estaba apoyada en un sillón.
"¡Oye!" Esther le golpeó el brazo, y dolió. "No es cierto, bebé, mamá quiere cargarte y abrazarte, pero debes venir conmigo. Papá te dejará caer" Dijo, y Kozmotis dio un grito ahogado indignado.
Su pequeña estaba aprendiendo a caminar, y Kozmotis adoraba cómo se apoyaba en los muebles, sillas o paredes para avanzar, pero querían que empiece a caminar sola, y querían ver con quién iba primero.
Emily balbuceó un poco y luego rió. Se soltó del mueble y después de retomar su equilibrio, empezó a avanzar hacia ellos, quienes tenían los brazos abiertos y estaban arrodillados en el suelo.
"¡Mama! ¡Papa! ¡Mama!"
"¡Sí, sí! ¡Ven Emily!" Dijo Esther abriendo los brazos aún más. Kozmotis suspiró y bajo sus brazos, pero en un giro inesperado, Emily se tambaleó hacia él y casi cayó en su regazo, la logró atrapar con las justas.
"¡Esa es mi bebé! ¡Jaja! ¡¿Lo viste, Esther?!" La bebé aplaudió mientras reía, su corto cabello negro despeinado, y Kozmotis se levantó con su hija en brazos, mirando a su esposa con una sonrisa triunfadora.
Esther bufó y se cruzó de brazos, pero Koz vio la sonrisa que amenazaba formarse en sus labios rojos.
Le dio un pequeño beso en la frente a Emily y luego uno a Esther en los labios, pero la sonrisa triunfadora y creída no la borraría por un rato.
"¡Ya párala!"
"Jajajaja te amo, linda...Y a ti también y mi pequeña princesa" Se dirigió esta vez a la bebé que había empezado a chupar su camisa. No importaba, era su hija, y la adoraba, y ¡ella lo quería más a él!
-.-.-.-.-.-
30 años
¡Alcánzame si puedes, papi!" Emily le sacó la lengua mientras reía, y Kozmotis sonrió, corriendo lentamente detrás de ella para seguir su juego.
Habían venido a un pequeño valle por unos días, y ahora estaban caminando a una pequeña colina, donde almorzarían. Este era el lugar favorito de Emily Jane, ya que, a parte de la vieja cabaña donde pasaban la noche, se la pasaban al aire libre, el cielo azul era mucho más claro que de costumbre aquí, y la naturaleza los rodeaba, con grandes espacios verdes, árboles y paisajes hermosos...
Oh, cierto, atrapar hija.
Kozmotis miró a todos lados con una sonrisa, pero no la vio por ningún lado. ¡¿A dónde se había metido ahora?! Miró a Esther, que traía una cesta con el almuerzo y le sonrió cuando le dio una de sus miradas serias.
"¿Puedes traer a Emily? Para comer de una vez ¿sí?"
Koz asintió, pero ¡no sabía dónde estaba Emily!
Partió en busca de su hija, preocupándose más por cada minuto que pasaba.
Vio un arbusto moverse, y sonrió.
"A ver...donde puede estar Emily...um...¡te tengo!" Movió los arbustos, pero Emily no estaba, era un conejo.
Hizo una mueca, y miró al conejo con fastidio.
"¡Grr!" Le gruñó, y este escapó rápidamente.
"¡TE TENGO!" Kozmotis nunca admitiría que la voz de su hija de cinco años lo hizo chillar y saltar un metro del suelo.
Puso una mano en su pecho, luchando por respirar, y miró a su hija, quien estaba rodando por el suelo, su largo cabello negro lleno de hojitas y ramitas.
"¡No me vuelvas a hacer eso, Emily! ¡Estrellas! ¡Me asustaste!"
"¿Oops?" La niña soltó unas risitas, y Kozmotis negó con la cabeza con una sonrisa, nunca podía quedarse molesto con ella por mucho tiempo.
"Bueno, es hora de almorzar, princesa" Levantó a Emily y la cargó con un brazo, pero ella se retorcía para que la bajara.
"¡No! ¡No! No quiero comer"
"Pues lo harás, jovencita, quieras o no"
"S-sí, pe-pero, ¡papá! ¡Primero quiero mostrarte algo! ¡Por favooooooorr!" Kozmotis la bajó y ella tomó su mano, intentando jalarlo hacia...donde quería ir...
"Muy bien, tú ganas, pero de allí, vamos, mamá está esperando, y no queremos molestarla ¿o sí?"
Emily negó con la cabeza y luego soltó unas risitas, tomando una de sus manos y empezó a avanzar
Caminaron por unos buenos varios minutos y Koz notó que se estaban alejando bastante de su locación.
"¿Y cuándo tuviste tiempo de venir hasta acá, jovencita?"
Emily no respondió y con esa mirada seria siguió dirigiéndolo. Finalmente llegaron a donde ella quería ir y se detuvo en seco.
"Muy bien papi escucha, te voy a mostrar algo, pero debes estar muy muy callado o se asustarán
"¿Se-asustarán?"
"¡Sh!"
Emily movió unos arbustos y Koz miró dentro, poco a poco sintiendo como su boca se abría en sorpresa
"Es muy bonito, ¿no?"
Había cientos y cientos de mariposas! ¡Tal vez hasta más! ¡Las únicas mariposas que había visto Kozmotis fueron las disecadas en la escuela!
Había de todos los colores, tamaños y diseños, cada una con un estilo de alas único. Emily entró al santuario con cuidado y varias mariposas se posaron en su palma abierta y Kozmotis no pudo evitar sonreír. Emily amaba la naturaleza tanto como ella la amaba.
"Ven papi mira" Emily puso una de las mariposas en su dedo y Koz miró fascinado el hermoso patrón naranja y negro antes de que se vaya volando. Las otras mariposas se movieron de sus puestos y empezaron a revolotear por el lugar, contrastándose con el verde que las rodeaba.
Emily saltó a sus brazos con una risita y ambos se quedaron juntos, mientras sentaba a su hija en su rodilla.
"¿Te gustan las mariposas, papi?"
"Jajaja si a ti te gustan, a mí me gustan" dijo antes de levantar la vista hacia el colorido espectáculo que tenía enfrente.
-.-.-.-.-.-
31 años
"¡No puedo creer que tu madre nos haya abandonado en un día tan importante como este!" Grito Kozmotis con los brazos en el aire. Esther se había en un viaje de comercio y lo había dejado solo con Emily...
"Pero no te preocupes, hija yo me ocuparé de todo!" Le revolvió el cabello suavemente y empezó a buscar las cosas que necesitaría su hija
"Muy bien, mira. Aquí tengo una linterna y baterías, um...hay que poner velas, ¿no crees? Por si se malogran"
"Um...papá..."
"No me interrumpas Emily estoy pensando"
"¿Crees que necesitarás una cantimplora? La pondré de todos modos...um...oh! Toma, estas barras energéticas te deben durar una semana si las cuidas...y una radio para que me contactes, dicen que estas cosas son aún mejores que-"
"¡Papá!"
"¿! Qué pasa!? ¿Me estoy olvidando de algo? ¿Qué más puedes necesitar?"
"Um...mi cuaderno, ¿tal vez?"
Koz se detuvo en seco y la miró con el ceño fruncido.
"¡¿Cuaderno?!" Miró la maleta llena de cosas esenciales, la cual estaba a punto de reventar, y luego a su hija.
"Papá, ¡me voy al colegio no a la guerra!" Emily vació todas las cosas en su maleta y puso sus pequeños cuadernos y cartuchera dentro.
"¿A caso tu no fuiste al colegio cuando eras niño?" Vio a Emily rodar los ojos pero seguía tan concentrado procesando que su pequeña se estaba yendo a su primer día de clases como para corregirla.
"...Sí...pero pero..." Emily rodó los ojos de nuevo y puso las barras energéticas de chocolate en su lonchera, una botella de agua y una fruta.
Koz se limpió una lágrima imaginaria. Era tan independiente...
Después de unos minutos en una nave, llegaron al planeta donde estaba su escuela, y mientras caminaban, Emily iba recogiendo hojitas caídas de los árboles y canturreando una canción que Esther le había enseñado.
"¿Es cierto que conociste a mami en tu primer día como yo?"
Koz parpadeó y la miró, sospecha creciendo dentro de él. "Sí... ¿por qué?"
"No lo sé...tal vez yo también conozca a mi mejor amigo esposo" Emily rió y Koz dio un grito ahogado.
"¡NO! ¡Tú no vas a conocer a nadie hasta que yo te diga, ¿entendido?!" La levantó en sus hombros y sintió a Emily Jane abrazarlo mientras reía.
"¡Está bien!"
Cuando llegaron al colegio, la bajó lentamente y le dio un beso en la frente.
"Cuídate por favor, pórtate bien, ¡sé que harás muchos amigos!" Le acomodó su mochila y Emily entró saltando a la entrada.
Koz estuvo de voltear cuando vio un niño acercarse a Emily, muy alegre para su gusto... ¡Fuera, niño del mal! ¡Aléjate de mi hija!
Emily lo apuntó y el niño volteó a mirarlo. Le sonrió a su hija y cuando ella no miraba, le gruñó al niño, y sus ojos marrones se abrieron con sorpresa.
Kozmotis le hizo la señal universal de 'Te estoy vigilando' y sonrió satisfecho cuando el niño se volteó con miedo.
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33 años
"¡Oh, cometas! ¡Me encanta, me encanta, me encanta, me encanta!" El grito de Emily se escuchó hasta el otro lado del universo, y luego lo aplastó en un abrazo. Le había comprado la goleta (un barco de vela) que tanto quería, y ahora estaba brincando de un lado a otro, tratando de besar el metal brillante de la nave.
Emily no aguantó más y entró a la nave, derritiéndose en el panel de control. Kozmotis siempre había sido un fan de las naves, pero su pasión nunca fue apoyada, por eso, apoyaba y consentía a su hija en todo. Él lo reconocía, pero no podía evitarlo.
"¿Estás seguro que esto fue una buena idea, Kozmotis? Ella todavía es muy pequeña" Emily se abrazó a ella misma, mirando a la nave con desdén. Koz sonrió, golpeándola suavemente con su hombro.
"Yo le voy a enseñar, no te preocupes...y hey, ¿qué pasó con ese espíritu aventurero y rebelde del que me enamoré?" Preguntó bromeando, pero recibió una mirada para nada feliz.
"Tomó vacaciones cuando me diste una hija tan parecida a ti"
Kozmotis estalló en risa, y le dio un beso en la frente, tomándola de la mano para llevarlas a las dos a un paseo en la nueva nave.
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34 años
"-Pi..."
"-Api..."
"¡Papi!"
Kozmotis se despertó de golpe, sus ojos entrecerrados miraban a todos lados, solo para ver a su pequeñita mirándolo, ya lista con su uniforme.
"¿Qué pasaba, cariño?" Preguntó adormilado
Emily le dio un pequeño puchero "Hace mucho frío... ¿me llevas al colegio?"
Kozmotis gruñó, ¡no quería salir de su cama! "Ay, Emily...puedes ir tú sola..."
"Pero papá..."
"Estoy seguro que mami quiere llevarte..."
"Mami no quiere, llévame"
Kozmotis volvió a gruñir cuando Emily empezó a sacudir su hombro. "¡Papá! ¡Por favor!"
"¡No!" Renegó Kozmotis con una sonrisa, tapándose el rostro con una almohada.
"¡Papá!"
"¡¿Qué?!"
"¡Llévame!"
"NO"
Escuchó a Emily gruñir y de repente, su almohada salió volando. Miró a Emily con el ceño fruncido, ojos verdes molestos, esa misma mirada que su madre ponía cuando se molestaba y su largo cabello negro en dos colitas.
"Des. Pier. Ta" Le demandó su pequeña de 8 años con los brazos cruzados.
"Está bien, está bien...solo...déjame..." Kozmotis se empezó a levantar, solo para volver a caerse hacia atrás, rodando lentamente hacia el borde de la cama.
Escuchó a Emily reír, y eso lo motivó a continuar.
"¿Qué haces, papá?"
"Saliendo de la cama" Respondió, rodando lentamente como un gusanito, mitad de su cuerpo estaba colgando del borde de la cama, su largo cabello estaba en el suelo.
"Ay papá..."
Con un estruendo, Kozmotis cayó al suelo, gruñendo cuando su cabeza se chocó con el suelo, había calculado mal sus movimientos. Tembló cuando sintió el helado suelo debajo de él y al instante se levantó, escuchando a Emily reír.
"¿Me llevas ahora sí? Llegaré tarde"
Kozmotis cargó a la ojiverde con una sonrisa, chocando suavemente narices con ella. "Te quiero tanto, que sacrifico mi hermoso sueño por ti, ¿lo sabes?" Le dijo juguetonamente mientras salían del cuarto.
Emily rió y lo abrazó. "Sí lo sé...yo también te quiero"
-.-.-.-.-.-
35 años
Kozmotis miraba al Lugarteniente con ojos serios, retándole a que le diga lo contrario. "¿Está seguro?"
"Afirmativo, Lord Pitch" Le respondió el soldado. "Se has avistado Piratas de los Sueños y Temores en la punta de la espada de Orión, debemos partir"
Kozmotis suspiró pesadamente, indicándole al teniente que se vaya. Se despidió de él lealmente estirando el brazo y Kozmotis le respondió distraídamente.
Empezó a andar de un lado a otro dentro de su oficina. Ahora tenía que decirles a Esther y Emily Jane que se iba...de nuevo. Odiaba dejar a su familia sola, pero sabía que estaban bien protegidas, su villa estaba protegida por varios asteroides, es por eso que se mudaron allí en primer lugar. Estarían bien, la villa estaba ubicada en una gran y brillante luna, y las defensas estaban bien equipadas y en cualquier situación podrían defenderlas.
Kozmotis sabía que sí.
Esa noche, durante la cena, Kozmotis planeaba decirles.
"Emily, ¿no hay algo que le quieras decir a tu padre?"
Vio a Emily fruncir el ceño y luego sonreír. "¡Oh! ¡Hicimos un experimento en el colegio!"
"Salió en su goleta sin mi permiso, a dar una vuelta por los asteroides...otra vez"
"¡Pero no me pasó nada! ¡Es divertido! ¡Dile papá!"
Kozmotis rió suavemente, tosiendo para aclarar su voz. "En realidad...tengo otra cosa que decirles...Se han reportado Temores en la espada de Orión, debo partir" Al ver la expresión herida de su hija, dijo rápidamente. "¡Pe-pero solo serán unas semanas!"
"¡No te puedes ir! ¡No nos dejes solas, papá!" Le pidió Emily, levantándose de su silla y corriendo hacia él para abrazarlo.
Escuchó a su pequeña sollozar en su camisa, y miró a Esther, quien también se veía devastada.
"Lo siento...volveré, te lo prometo..."
Emily se fue a su cuarto con la cabeza gacha, y Kozmotis se quedó abajo con Esther.
"Kozmo...yo...es que..."
"¿Qué pasa, amor?"
"Na-nada... ¿tienes que irte?" Le preguntó con los ojos llenos de lágrimas, algo que le parecía extraño a Kozmotis, Esther nunca se ponía así de mal cuando se iba
"Yo no quiero dejarlas, pero es mi deber, lo hago por el bien de todos...además, sabes que esos monstruos me tienen miedo" Le dijo con una sonrisa, besándola suavemente en los labios antes de retirarse a alistar sus cosas, tenía que partir de noche, si no, no podrían atrapar a los Piratas de los Sueños a tiempo.
La hora de irse llegó antes de lo esperado, y los tres se encontraban en el puerto. Le dio un beso rápido a su mujer, quien le tomó del brazo un segundo. Silenciosamente, puso una mano sobre su vientre y sonrió con los ojos llorosos. "Él también te va a extrañar..."
Kozmotis frunció el ceño un rato hasta que la realización lo golpeó. Su sonrisa atónica poco a poco fue creciendo hasta que soltó una risa, levantando a Esther de la cintura, completamente emocionado.
"Voy-voy..."
"Solo regresa... ¿sí?" Le pidió su mujer, y él asintió vigorosamente como un niño, besándola en la frente.
"¡Lord Pitch! ¡Debemos partir!"
"¡Un-un momento!" Le respondió al soldado y luego miró a Emily, quien lloraba.
"Hija...no llores, voy a estar bien, y ustedes también"
Su hija de 9 años lo abrazó de la cintura, sus verdes ojos llenos de lágrimas. "Toma, te hice esto, para que nunca te olvides de mí" Kozmotis sonrió y recibió el regalo, era un medallón plateado, con lindos detalles en filigrana, adentro, había una foto de ella y Kozmotis se lo puso alrededor del cuello.
"Es muy lindo hija, gracias. No te preocupes, cielo, son solo dos semanas, voy a volver" Sus palabras la reconfortaron, y Emily lo miró.
"¿Lo prometes?"
"Con mi alma. Cuida a mamá por mí..." Dándoles a las dos mujeres más importantes de su vida una última sonrisa, subió al barco, el cual zarpó de inmediato.
Durante el viaje, Kozmotis decidió enfocarse en el plan de ataque que llevarían a cabo.
"Señores..." Empezó Kozmotis con todos sus hombres en cubierta "Sé que realizar estos viajes es duro...alejarse de su familia, amigos, para realizar una hazaña más grande que uno mismo...defender a nuestra gente, a nuestro imperio, a nuestros Tsares, pero sé que esto trae una gran recompensa, probarnos a nosotros mismos, saber de lo que somos capaces, y llevar honor y orgullo a nuestras familias...Recuerden, señores, es normal tener miedo...pero el miedo no debe dominarlos, la única forma de pelear a los Temores es enfrentándolos, no temiéndolos ni evitándolos, como se me enseñó de joven y a muchos de ustedes probablemente...Pero, terminemos esto de una vez, ¡por el Tsar!" Levantó su mano que sostenía su guadaña, gritando y todos los hombres devolvieron el saludo y el grito.
Los días de viaje transcurrieron sin ningún problema, hasta que, a unos momentos de llegar a su destino, Kozmotis recibió la noticia de un asustado y joven mensajero, quien le dijo que su hogar estaba bajo ataque.
"¿¡Qué!?"
Cuando llegó, no había ningún pirata donde le habían dicho.
Su corazón se detuvo un instante. Había sido engañado.
"Kozmotis..." Empezó Bojan, quien era uno de sus lugartenientes, pero Kozmotis lo empujó a un lado, respondiéndole con frialdad.
"¡¿Qué esperas?! ¡Media vuelta! ¡Todos! ¡Rápido!"
"General...si pudiera-"
"¿¡Estás desobedeciendo MIS órdenes, soldado?!" Le dijo mientras subían al barco, sacando al capitán del barco de su puesto.
"N-no, General" Su compañero inclinó la cabeza y se retiró, probablemente a decirle a su tropa que darían media vuelta.
Kozmotis odiaba hacerles esto, sabía que los suministros podían no alcanzar para el recorrido de vuelta, pero debía hacerlo, su familia era lo primero...
No se preocupen, ya estoy yendo...
Puso el barco a una velocidad inimaginable, la cual no sabía que el barco podía alcanzar, y en la mitad del tiempo llegaron a su villa, armados y listos para atacar.
No podía creer lo que veía. La hermosa ciudad blanca, tallada con piedra lunar, no eran más que ruinas quemadas. Las llamas seguían quemando partes, y a pesar de los vívidos colores rojos y amarillos del fuego, para Kozmotis todo se veía oscuro.
Miró a todos lados, esperando ver señales de vida, pero no había nada. Kozmotis nunca había fallado en proteger a su pueblo.
Hoy no debía ser la excepción.
"¿Alguno de ustedes tiene familiares aquí?"
"Negativo, General" Le respondieron sus soldados, y Kozmotis asintió, indicándoles que vayan tras los piratas de los sueños y Temores. Los piratas estaban abordando sus embarcaciones, y parecían sorprendidos por su regreso.
Hijos de-
"¡Quiero a estos piratas vivos! ¡Mi esposa y mi hija pueden estar entre ellos!" Les dijo a sus lugartenientes y ellos rápidamente asintieron.
Lo único que Kozmotis quería ahora era ir a casa, ver y comprobar que Esther y Emily estaban bien...pero no podía...era su deber estar aquí...
Sus hombres rápidamente atraparon a los piratas, quienes se rindieron fácilmente, aparentemente estaban desarmados.
Mandó a sus hombres a atarlos y a lanzarlos a su barco para poder sacarles información. Kozmotis siempre había tenido compasión con los ladrones y los piratas de los sueños, los alimentaba bien y siempre les insistía en dejar sus malos caminos. Si ellos les decían dónde estaba su familia, prometía dejarlos libres, no le importaba lo que le pudieran decir.
"¿¡Mi esposa y mi hija!? ¡¿Dónde están?!" Les demandó, casi al borde de la locura.
El capitán de los piratas de los sueños le respondió con un tono burlón que no le gustó para nada. "Se nos fue negado el placer de quitarles sus sueños"
"¿Porque fueron atrapados?"
"No, mi Lord"
Kozmotis gruñó. "¡¿Las lastimaron?!"
"No, mi Lord"
"¡Respóndeme bien, estúpido! ¡¿Dónde están?!"
Los labios del capitán se enroscaron en una sonrisa. "Muertas"
Kozmotis se quedó helado, mirando al pirara impasible. Debía mantener la compostura...
"Su mujer temía tanto nuestra compañía que se lanzó a su perdición, y a la niña con ella" Se regodeó el pirata.
Kozmotis no podía hablar, las palabras se habían escapado de su boca, su garganta estaba seca. No...¡NO! No podía...Esther no...
"¿Eso es cierto?" Preguntó como un susurro, mirando a cada pirata.
Vio al capitán sonreír. "Es cierto, mi Lord. Lo vi yo mismo, así como todos"
Kozmotis lentamente se acercó al pirata, hasta que estuvo a solo unos centímetros de su oscuro y deformado rostro y con la mirada más calmada que pudo dominar, le dijo.
"Pues mírame a los ojos. Serán la última cosa que verás" Rápidamente, desvainó su espada y le rebanó la cabeza al capitán.
Escuchó a su tropa dar un grito ahogado, pero ahora nada le importaba. Continuó con el pirata de al lado, y le cortó la cabeza. Los piratas también dieron un grito ahogado y luchaban contra sus cadenas, pero Kozmotis no iba a tener piedad de nada ni nadie. Quería a todos estos monstruos muertos.
Cuando Kozmotis terminó, miró a su tropa, quienes habían estado murmurando entre ellos y lo miraron nerviosamente.
"Quiero que hagan un recorrido completo al lugar, no-no les creo a los piratas... ¡ANDANDO!"
Kozmotis no esperó a que hagan el saludo antes de salir corriendo, su guadaña en una mano y el corazón en otra. Tenía que llegar a casa, Esther y Emily Jane no podían estar muertas...simplemente no podían...
"¡Emily! ¡Esther!"
Cuando llegó a su casa, un recorrido no tan largo para ser sinceros, se quedó inmóvil enfrente de la desgracia que había pasado.
El edificio estaba quemado, las llamas largamente habían consumido todo, y todo era de color negro.
"¡ESTHER! ¡EMILY!" Sintió lágrimas acumularse en sus ojos, miró hacia atrás al ver que sus lugartenientes venían y tragó el bulto en su garganta.
"¡¿Y?! ¡¿Qué encontraron?!" Les demandó, pero ellos estaban callados, todos con caras tristes, haciendo a Kozmotis negar con la cabeza involuntariamente.
"...General Kozmotis...encontramos varios cuerpos calcinados en la zona...no podríamos decirle si son de su familia...todos son irreconocibles" Le informó un soldado, y allí es donde Kozmotis ya no pudo más.
Cayó de rodillas en los escombros, dejando las lágrimas caer finalmente. No le importaba que lo vieran llorar, no le importaba si ya no lo respetaban, no le importaba nada.
"No...¡NO!" Gritó cada vez más fuerte mientras lágrimas empapaban sus mejillas. Estaba apoyando sus brazos en el suelo, hasta que sus brazos cedieron y cayó hacia adelante, apoyando su cara contra los escombros. Terminó perdiendo el equilibrio y se fue de lado, haciéndose un ovillo en el suelo, sus sollozos estaban sacudiendo su cuerpo.
"¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHH!" Con los ojos cerrados, terminó gritando de impotencia a la nada, gritando cada vez más fuerte. Era un inútil, no había protegido a su esposa, no había protegido a su hija ni a su hijo por nacer...
Por su culpa murió su mamá. Por su culpa murió su papá.
Hoy había vuelto a perder a su familia...todo por su culpa...
"¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!"
-.-.-.-.-.-
36 años.
Con las manos en la espalda, caminaba rápidamente por los blancos pasadizos del castillo Lunanoff para hablar con Apollo.
Todos los Temores habían sido aprisionados en un pequeño planeta alejado de todo, había pensado que encerrarlos era un destino peor que la muerte.
Cuando por fin llegó al cuarto donde se encontraba el Tsar, este lo miró con una pequeña sonrisa.
"Kozmotis...qué agradable sorpresa" Se acercó a Kozmotis para abrazarlo, pero él levantó una mano.
Ahora no, Apollo.
"Cómo ya sabe, logramos deshacernos de todos los Piratas de los Sueños y Temores, y todos están encarcelados. La prisión está hecha de plomo, por lo que no lograrán salir. Me ofrezco para vigilar la prisión, y necesito autorización para ir" Le dijo con un tono frío y cortante, como el que usaba con sus soldados.
Apollo frunció el ceño, haciendo un pequeño puchero y volviendo a querer abrazarlo. "Ay, Kozmotis...sé que te ha dolido mucho lo que pasó con tu familia pero..."
"¡DÍGAME SI TENGO LA MALDITA AUTORIZACIÓN! ...Mi Tsar" Terminó a regañadientes. Desde hace un año su actitud había estado así, odiaba a todos, y esperaba que todos lo odiaran.
Apollo parpadeó un poco, y retrocedió unos pasos. "...Sí tienes la autorización, Kozmotis...pe-pero si ya no quieres, no-no dudes en-"
Ya no terminó de escuchar lo último que dijo, ya que ya estaba caminando hacia la puerta.
-.-
Un pequeño barco lo llevó a la prisión, y una vez que pisó tierra, lo atacaron miles de susurros.
Ayúdanos-libéranos-tenemos riquezas-te las daremos todas-déjanos salir...
Había un pequeño cuarto en el planeta enano, allí iba a vivir de ahora en adelante. Lanzó sus cosas al cuarto y marchó a las puertas de la prisión, unos grandes portones de plomo gris oscuro con un hechizo escrito a lo largo del portón, tenía el símbolo de los Lunanoff al costado.
Déjanos salir-solo un poco de aire fresco-
Kozmotis suspiró, tenía que acostumbrarse a las voces en su mente de ahora en adelante. Se sentó en una silla y sacó su medallón de su cuello, abriéndolo y pasando sus dedos por la foto. Lágrimas nublaron su vista y lo volvió a meter dentro de armadura, y ahora que estaba completamente solo, podía llorar todo lo que quisiera.
-.-.-.-.-.-
38 años +
Habían pasado dos años desde que se ofreció a vigilar la prisión, los suministros no faltaban y tenía todo para vivir, pero Kozmotis estaba aburrido, no era como que venían personas a la prisión, y los pilotos que venían se iban rápidamente, atormentados por los susurros de los Temores...
Kozmotis ya se había acostumbrado, no le molestaban tanto sus pedidos, a los que era inmune, aun cuando no lo dejaban dormir por la noche y lo atormentaban por el día. Estaba seguro de que hace un tiempo atrás había perdido la cordura, ¡pero qué importaba! No tenía a nadie quien lo esperara, ni alguien que se preocupara por su salud física o mental.
"He estado perdiendo peso...debería hacer ejercicio, y tal vez comer más, pero no quiero, pero en serio debería, ¡mira estos brazos! ¡Parecen ramitas!" Se dijo a sí mismo, caminando de un lado a otro fuera del portón gris.
Sí, había estado perdiendo masa muscular, no hacía preparación física desde quién sabe cuándo y no quería comer, ya no tenía que pelear con nadie, entrenar a nadie...cargar a nadie...jugar con nadie... ¡NO PIENSES EN ESO! Su única misión era vigilar la prisión y nada más, para eso estaba allí, y no necesitaba fuerza para eso. Punto.
-.-.-
Un día, estaba mirándose al espejo en la pared de su cuarto. Su largo cabello había crecido hasta pasar ligeramente sus hombros, y ya se había vuelto un fastidio.
Desvainó su espada lentamente y trazó sus dedos sobre el metal antes de llevárselo a la parte de atrás del cuello. Con un rápido movimiento, cortó hacia arriba su cabello, el cual cayó lentamente hacia el suelo.
Tiró la espada, el metal resonando contra el frío suelo, y se miró al espejo. Empezó a reír, Kozmotis no sabía por qué, porque el hecho era que-
Estaba horrible.
De adelante se veía normal, pero el cabello de atrás estaba hecho un desastre, estaba tan corto que los pelos se levantaban.
Se encogió de hombros, todavía riendo con locura.
Volverá a crecer. No importaba.
No importaba nada.
-.-
Había dos días importantes para Kozmotis, en los cuales se permitía dejar de concentrarse en su misión. Hoy era uno de ellos.
Afuera de los grandes portones grises, Kozmotis lentamente sacó su medallón de su cuello, viendo la imagen de su pequeña, permitiendo sus lágrimas caer.
"Ay Emily...mi princesa...hoy ya tendrías 12, mi pequeña...Perdóname...papi te extraña mucho, y a mami también...le-le hacen mucha falta a papi...Él no sabe cuánto tiempo más pueda seguir así..." Pasó un dedo sobre la imagen, como si quisiera acariciar la mejilla de su hija, pero no podía...estaba muerta...
"Papi..."
Hasta empezaba a escuchar su voz...
"Papi...ayúdame..."
Emily... ¡Era su voz, era su voz!
"¡Emily Jane! ¡Hija! ¡¿Dónde estás?!" Kozmotis se paró de inmediato, guadaña en una mano y agarrando el medallón con la otra.
"Por favor, papi, ayúdame...por favor, por favor, abre las puertas"
"¡Emily!"
"Papi, estoy atrapada aquí...todo está oscuro...tengo mucho miedo papi...abre las puertas...las sombras no me gustan... ¡PAPI AYÚDAME!"
Se volvió difícil respirar, un nudo se le formó en la garganta mientras lágrimas aparecían en sus ojos. ¡Su hija estaba atrapada! ¡No! ¡Tenía que sacarla! ¡Llevarla con él! ¡Tenía que salvar a su hija!
Se levantó desesperadamente, corriendo hacia los grandes portones. Abrió las puertas gritando su nombre, con nada más que sus manos para defenderse si pasaba algo. ¡No le importaba nada, quería a su hija con él ahora!
"¡Emily, tranquila, papá está aquí! ¡Emily!"
"¡Abre la puerta, papi!"
Kozmotis se lanzó adentro, mirando en la infinita oscuridad por su hija, ¡estaba viva! ¡Quería abrazarla! ¡Estar con ella!
"¡Emily! ¡Emily!... ¿¡Emily!?" Lentamente, registró lo que pasaba. No había más que oscuridad, su hija no estaba aquí dentro...
El horripilante sonido de los portones cerrándose hizo a Kozmotis reaccionar. Qué había hecho...
Los Temores se abalanzaron sobre él, sus horribles murmullos atormentando su ya quebrada mente. Los Temores lo rodeaban, arañándolo y murmurando sus horribles palabras.
Su medallón se le fue arrebatado en el remolino de sombras que lo rodeaba, y antes de poder siquiera gritar, sintió el peso de los Temores sobre él, inmovilizándolo. Los Temores clavaron sus filudos dientes en su carne, destrozando su ropa, su cuerpo, su mente.
"¡AAHHHH!"
¿Qué pasa General? ¿Tienes miedo? Danos tu miedo, oh, se siente tan bien, nos conseguirás miedo, nos perteneces.
La oscuridad lo rodeaba completamente, y sentía su cuerpo desnudo antes esta. Los Temores cortaron profundamente en sus muñecas, su pecho a la altura del corazón y su frente, pero la sangre no se derramó tanto, porque las sombras empezaron a entrar por allí, por su nariz, por su boca.
¡Se estaba ahogando! ¡No podía respirar!
Con las manos inmovilizadas a un lado, miró la oscuridad reptando debajo de su piel, y para su horror, vio cómo su bronceada piel se tornaba gris, teñida por las sombras que querían tomar su cuerpo.
"¡Auxilio!"
Nadie te va a oír-nadie te quiere-no tienes a nadie-eres inútil-serás nuestro-destruiremos la luz, inútil marioneta.
Kozmotis luchó valientemente contra las voces, pero ya no tenía la misma fuerza de antes, porque, a diferencia de otras batallas...
No tenía por quien luchar. No tenía por quién ser valiente...
Cerró los ojos, esperando su inevitable y doloroso final. Sus memorias se iban borrando, mientras sus pulmones eran aplastados por los Temores desde su interior.
Kozmotis Pitchiner soltó su último aliento y su alocado corazón de repente dejó de latir.
Escuchó el lento sonido de su corazón latir en sus oídos, y ojos amarillos se abrieron en la oscuridad. Miró confundido a los alrededores... ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía allí? ... ¿Quién era él? Miró hacia abajo, viendo su ropa hecha de sombras, y sus manos grises y frías.
¡LEVÁNTATE!
El confundido hombre obedeció, levantándose como una marioneta recogida por el titiritero.
Pitch...
¿Pitch? ¿Su nombre era Pitch?
N-no...mi-mi nombre...es-es Ko-Kozmotis...
¡SILENCIO! ¡Tú eres nuestro ahora General!, Te encerraron, ellos te dejaron aquí, debes matarlos, llenar el mundo de miedo, de oscuridad-¿no quieres miedo?-sabemos que quieres miedo...-véngate-nadie puede encerrarte-busca el miedo-¡elimina la luz!
Pitch gruñó, sus deformes y filudos dientes brillando en la oscuridad. Lo habían encerrado, ¡mataría a todos los que le impidan conseguir el terror! Estaba sediento de venganza, una venganza que no era suya.
Por favor...no...
La voz de Kozmotis perdió fuerza y fue oculta por las miles de sombras que la rodeaban. Miro con mera curiosidad la guadaña partida en dos y el medallón de plata brillando en la oscuridad. El rey de las pesadillas rió maniáticamente y desapareció en las sombras, iba a destruir esta tan llamada 'Edad Dorada', la cual no sabía había protegido toda su vida...
La luz blanca detrás de sus ojos desapareció, dejando a Pitch jadeando por aire exageradamente, una mano en su pecho mientras su corazón latía a mil por segundo. Le era difícil respirar, por la emoción, por todas las memorias que ahora ocupaban su mente, pero había un solo pensamiento que estaba en frente.
-.-
"Yo-yo soy Kozmotis..."
Jajaja perdón, no sé por qué me gusta dejarlos en suspenso, nah, adoro hacerlo xD Comenten por favor, el prox cap retomamos con el presente! :D
