Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 19

Rin soltó una risa divertida mientras observaba a Rei de reojo. Bueno, que el peliazul lo llamase por su nombre, sin honoríficos, era algo que había pedido después de haber pasado por mucho los dos juntos. Y Rei, sin más, había aceptado.

Sin embargo, se sentía diferente. No era algo cómodo para el menor, quien, sonrojado, se acomodó los lentes. No había persona alguna con la que no usara honoríficos. Era extraño dejar de hacerlo abruptamente. Sobre todo si consideraba que, como estaban las cosas con Rin, el hecho de llamarse en secreto de una manera diferente podría considerarse traición. Incluso se podría malinterpretar.

─No puedo llamarle simplemente Rin, Rin-san. Los honoríficos denotan respeto y para mí el usarlos es hermoso. Así que lo lamento, lo intenté pero no creo poder ─se atrevió a decir. El aludido sonrió cínicamente.

─ ¿No es por Nagisa? ─Rei se sorprendió ante la insinuación─ ¿No será que quieres que esta clase de confianza sea con él?

─No entiendo a que se refiere ─aquello era verdad, aunque se daba una idea.

─Conociéndote, has de considerar que el llamarse simplemente por el nombre de pila, sin honoríficos, es algo importante. De valor invaluable. Aseguro que quieres que sea Nagisa quien te lo pida. Que dejes el kun y lo intercambies por la confianza que crees que el llamarse solo por el nombre genera.

─ ¿Y qué si es así? ─el pelirrojo rió. Rei desvió la mirada. Odiaba ser una persona fácil de leer por el simple hecho de que sus decisiones se basaran en nada menos que la estética. Aunque comenzaba a cambiar.

Sí. Él pensaba que, al dejar los honoríficos de lado, la confianza de una nueva relación saldría a flote, creando así algo hermoso. Pero Rin parecía burlarse a su costa, y eso fue lo que lo orilló a repetir la pregunta anteriormente formulada.

─Estás equivocado. La confianza no tiene nada que ver con los honoríficos. De hecho, lo has dicho tú mismo. Y el nombre también lo dice. Es sobre respeto y honor. El único que podría estar enlazado con eso de confiar es el "chan" y Nagisa es el único que lo usa. Aunque lo usa con todos, sin importar qué ─Rei asintió. Si lo ponía de esa manera, no tenía sentido que importase tanto─. Así que, si quieres usar honoríficos conmigo a pesar de que no me agrade... Entonces puedes llamarme "Rin-sama".

─ ¿Eh? ─el peliazul soltó una risa─ Me quedo con el san, gracias.

─No negaste lo de Nagisa ─la sonrisa de Rin se transformó en una mirada seria. Rei tragó grueso y miró hacia adelante─. Y ya no has dicho nada al respecto ─el peliazul sonrió.

─Es que no ha pasado nada.

─No los comprendo... Es decir, ambos se gustan y eso es obvio, ¿por qué insisten en que es algo sin compromiso? Simplemente es cosa de que alguien lo acepte y ya.

─No es así. Rin-san, con todo respeto, usted es el menos indicado para decir eso. Todos sabíamos que Haruka-senpai y usted se querían. Sin embargo, usted también tuvo miedo y fue por ello que no se declaró. Y ahora que Haruka-senpai lo aceptó, usted se niega a volver a planteárselo.

─Creí que ya lo entendías.

─Comprendo que usted haya querido darle una oportunidad a Yamazaki-san porque también le gusta. Pero lo que usted siente por Haruka-senpai es superior ─Rin miró hacia el local en el que se habían detenido─. Si lo pusiéramos en una balanza, donde se mediría la preocupación que tiene por Yamazaki-san y Haruka-senpai, el lado de Haruka-senpai es más pesado. Porque usted hace que pese más sin darse cuenta.

─ ¿Por qué demonios dices eso? ─Chistó con fastidio. Rei se acomodó los lentes.

─Porque usted me guió al restaurant a donde vio entrar a Shigino-san con Haruka-senpai.

No fue hasta que escuchó aquellas palabras que se volvió consciente de en dónde había clavado la mirada. Una mesa apartada con un bonito arreglo floral donde Kisumi observaba con diversión a un Haruka que...

¿Haru le estaba sonriendo a Kisumi?

El aire se volvió tenso. Rei sonrió levemente al presentir el aura oscura que seguramente Rin comenzaba a emanar. Distinguía el gusto de los celos, pues, enamorado de Nagisa, era un sentimiento partícipe en cada día de su vida.

Decidido a ayudar al bando que había escogido, tomó a Rin del hombro y lo guió dentro del local. Se sentaron en una mesa pequeña cuya ubicación era cercana a la mesa donde Kisumi y Haru hablaban. Aunque era el pelirrosa quien hacía la conversación mientras el pelinegro respondía con monosílabos.

Rei observaba los puños del pelirrojo apretarse cada vez más, hasta que sus nudillos se volvieron blancos. La verdad, y sintiéndose mal por pensar aquello, le parecía una novia celosa. Bueno, cualquiera podía ser celoso. Pero el mohín de fastidio que tenía en el rostro, más la coleta que amarraba su cabello, sumándole sus rasgos que a su parecer eran finos, le hacía pensar en una chica.

Sí, Rei no conocía muchas chicas. Y Gou no era el estereotipo de chica comercial a la que Rin si se parecía. La menor era más tierna. El mayor más...

Por donde lo vieras, Rin no era una chica. A lo que Rei se refería era a que el pelirrojo era... sus gustos eran...

Bien, había que aclarar que mente estaba hecha un caos.

Lo que hacía que Rin se pareciera al estereotipo de chica comercial era su... "Fashionismo". Sí. La televisión y prácticamente todos los medios de difusión establecían que a las chicas les gustaba la moda, ir de compras, lucir bien, salir con sus amigos, ser organizadas y cosas por el estilo. Así como también declaraban que eran amorosas, celosas y sabían defenderse. Todo eso que Rin poseía en secreto.

Así que Gou no entraba a la categoría, porque Rin ya lo hacía.

Por su parte, el pelirrojo ya había ordenado la comida mientras el peliazul parecía tener un debate mental. Los celos lo estaban carcomiendo y eso era simplemente terrible. Era algo que conocía cuando era menor, cuando amaba a Haru con toda su alma infantil pero el pelinegro estaba prácticamente de la mano con Makoto.

Sin embargo, el sentimiento nunca había quemado tanto dentro de su pecho como lo hacía ahora. Se sentía asfixiado y con ganas de ir y matar al idiota de Kisumi con sus propias manos o con algún maldito tenedor. Uno sucio, preferentemente.

Maldita zorra rosa.

Rei despertó de su debate interno en donde se reñía por comparar a Rin con las chicas e intentó calmar al pelirrojo. En cualquier momento sus uñas terminarían por penetrar la piel de las palmas de sus manos y comenzaría a sangrar. El ojimorado no quería eso. Tomó las manos del mayor e intentó calmarlo con gritos susurrantes. Rin apartó la vista de la pareja de idiotas que le quemaba el alma y bajó la mirada hacia sus manos. Una vergüenza profunda lo invadió, su pequeño sonrojo lo demostró. No había querido que Rei viese esa faceta suya. No celoso por Haru.

El mundo había sido creado para ser un caos en su totalidad. Lo tenían claro y el hecho de que Nagisa, junto a Makoto, Nitori y Momo estuvieran fuera de aquél local. El rubio observaba a Rei tomando las manos del pelirrojo.

¿Por qué ese estúpido de Rin-chan causaba tantos desastres?

Apretó los labios, intentando alejar el enojo que comenzaba a surgir... No, no era enojo. No podía odiar a Rin. Y no mandaba sobre Rei. Era tristeza. Una gran tristeza que salió desde su alma y lo hizo bajar la mirada y alejarse de la puerta del local. No quería ser el primero en entrar.

─ ¿Nagisa-chi? ─Momo puso un brazo sobre el mencionado y le sonrió ampliamente─ No te preocupes por...

─ ¡No lo estoy! ─se apuró a aclarar. Y era cierto, porque sabía que Rei estaba bien. Solo se encontraba algo... triste.

─Todos sabemos que le gusta a Rei-san, Nagisa-kun ─corroboró Nitori─. Además, Rin-senpai no es el tipo de...

─ ¿Rin-senpai? ¿Qué hay con el Matsuoka-senpai? ¿Cuándo te dejó llamarlo por su nombre de...?

─ ¡Hey! ─Makoto detuvo a Momo con la mirada. El pelinaranja asintió avergonzado. Nitori suspiró discretamente.

Nagisa observó a Momo. La manera en la que el menor miraba al peliplateado la había presenciado muchas veces. Era la forma en que Haru miraba a Rin. En que Makoto veía a Sousuke. En que Gou miró alguna vez a Makoto. En que él mismo miraba a Rei.

Entonces tomó una decisión. No iba a llevar las cosas al borde, como todos los demás estaban haciendo. No crearía bandos. Era un sí o un no. Ya era hora.

Y con aquella determinación, entró al local y tomó a Rei de la muñeca. El pelirrojo y el peliazul se sorprendieron, pero el primero sonrió y alejó las manos que Rei había estado revisando en busca de heridas.

Salieron de aquél local, Nagisa halando al más alto con fuerza.

El corazón del más bajo latía con fuerza y, a cada paso. Su sonrojo incrementaba a cada paso. Llevó su mano libre a su pecho mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. La determinación se marchó y ahora estaba avergonzado. Soltó a Rei en cuanto vio que no había persona alguna cerca. Lo encaró e hizo una pequeña reverencia.

─ ¡Me gustas! ─gritó. Rei se sonrojó de inmediato─ Tú... Me has gustado desde el día en que te conocí. Rei-chan, eres un tonto al que solo le gusta lo estético e intenta buscarle lógica a todo. Alguien que fue un martillo en su vida pasada y suele creer que siempre tiene la razón ─las lágrimas salieron de aquellos ojos con orbes rosadas. Rei sonrió levemente─. Y me gusta todo eso de ti ─terminó en un susurro.

─Nagisa-kun... ─el más alto le acarició la mejilla, limpiando sus lágrimas.

─Rei-chan...

─Tú también me gustas.

SSSSS

─ ¿No es lindo? ─murmuró Kisumi señalando a Rin con su tenedor─ No quiere irse, pero como el loco de los lentes ya se marchó, no tiene excusa alguna para quedarse.

Haru miró a Rin con atención. La verdad, Kisumi parecía tener razón. El pelirrojo miraba el mantel de la mesa y lo acariciaba con el dedo. Sí parecía reacio a irse. La puerta del local se abrió y un peliplateado entró corriendo. Haru fue testigo del suspiro de alivio que Rin soltó.

Sonrió, Kisumi podría estar de su lado enserio.

Sin embargo, Rin no planeaba soportarlo. Haru se lo había prometido, antes de besarlo y decirle que lo amaba.

¡Y de eso hacía un día! ¿Qué clase de treta era?

Su mesa se había llenado con Momo y Nitori, de Makoto no había rastro. El peliplateado estaba hablándole, pero Rin no escuchaba.

Sus ojos rubí estaban clavados en Haru y Kisumi. Derramaba odio cada segundo que pasaba. Era como si todo sentimiento se hubiera ido, menos los celos. Y, siendo marioneta de estos, se levantó de golpe y caminó hacia ellos.

─Haru, ¿puedes venir?

La felicidad que invadió al pelinegro fue tanta que por un momento estuvo por pararse y abrazarlo. Sin embargo, la sonrisa y mirada de advertencia que Kisumi hacía lo detuvo. El pelirrosa carraspeó.

─Disculpa, Rin. Justo ahora estamos en una cita ─musitó. El ojiazul desvió la mirada. Era el movimiento. No podía cancelarlo.

─Haru...

─Lo siento, Rin ─murmuró el aludido.

El rostro del pelirrojo demostró la sorpresa que sentía, mueca que fue transformada en un mohín de fastidio e incruelidad. Chistó, dándose la vuelta y marchándose de ahí, la ira arremolinando en su interior. Sabía que estaba comportándose como una diva, pero no importaba. Haru había roto su promesa y estaba saliendo con alguien más. Y no podía reprochárselo.

Debía decirlo… ¡¿Cómo demonios se atrevía a romper aquella promesa?! ¿No había dicho que Kisumi no le caía del todo bien? ¿Por qué estaba haciéndole eso? ¡Jodido chico agua! Lo sabía, Haruka había mentido. No lo amaba del todo. Rin no lo era todo para él… Siempre lo había sabido, sin embargo… ¿Por qué se sentía tan mal?

La pareja vio salir a Rin del local. No eran los únicos, pues la salida del chico había sido algo dramática. Kisumi sonrió: ahí estaba, su plan daba resultado. Sí, era un endemoniado genio. Conocía a Rin y había sabido desde un inicio que aquello funcionaría. Es decir, era Rin. Un pelirrojo despampanante al que le agradaba ser el centro de atención. Que luchaba por lo que quería. El chico al que le encantaba el romanticismo y, con él, el dramatismo. Competitivo hasta la médula, obviamente no se quedaría tranquilo si alguien más entraba a la partida y no precisamente por él. Por su parte, el pelinegro dejó salir el aire. Ya estaba.

Le habían quitado su dulce a Rin.

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¡Hola! ¡Publico a tiempo! Gracias por sus comentarios, me alegra que la historia les guste xD Bueno, bueno… En realidad, no tengo más que decir. Actualicé ayer Bajo la Luna y posiblemente actualice también éste miércoles, o mañana. Lo que sí, es que (de nuevo) sacaré otra historia. Una paralela a Cómo robar un uke. Pero ésta tratará de Nagisa y Rei, si se dan cuenta por éste capítulo, ya tenían su propia historia. Su nombre es Cómo conquistar a tu seme (no sé si se note el parecido con CRUU) y la publicaré mañana. Así que… bueno, ¡Buen día, noche o lo que sea!