Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!

Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.

Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.

Título: Cómo robar un uke

Autor: MikaShier

Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;

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Capítulo 21

La instalación donde se encontraba la piscina techada de Samezuka se alzaba imponente ante el equipo de Iwatobi. Era viernes y Makoto había programado con Rin una práctica en conjunto.

Nada más entrar al edificio, Haru buscó al pelirrojo con la mirada, lo encontró hablando con su equipo. Su brazo estaba estirado hacia un lado mientras su voz se elevaba a medida en que ellos se acercaban.

─ ¿Qué haces, Rin-chan? ─preguntó Nagisa, poniéndose a su lado. El aludido lo observó de reojo, más no se volteó. Makoto quiso regañar al rubio, por su impertinencia al interrumpir a Rin mientras éste hablaba.

─Soy el capitán, les estoy diciendo qué entrenamiento llevaremos hoy ─musitó el pelirrojo una vez que terminó de hablar. Soltó un suspiro, dejando que los demás partieran tras hacer una seña─. Bien, ustedes pueden usar los cuatro carriles de la derecha. Después haremos una pequeña competencia de relevos, ¿te parece, Makoto?

─Sí, Rin... Debemos darte las...

─No hace falta, Makoto ─el castaño desvió la mirada, pues, a pesar de que Rin lo había dicho con amabilidad, había distinguido un tono seco en él... ¿había sido descubierto en su intento por quitarle a Sousuke? Sin embargo, por alguna razón, le agradaba pensar que era así. Una parte de él quiso presionar un poco la herida, a pesar de que el ojicarmín fuese un buen amigo.

─ ¿Y Sousuke? ─Entonces Rin lo miró a los ojos.

"¿Soy tan fácil de reemplazar?"

"Sí, lo eres"

Rin sonrió con desagrado ante su propio pensamiento. Makoto... Si lo pensaba bien, la idea de un Sousuke con Makoto no le revolvía el estómago, mucho menos dolía. Pero, si tomaba en cuenta todo lo que había sucedido... Sí, le molestaba. Su hermana era más linda que Sousuke.

Aunque quizá simplemente tenía un complejo de hermano y le dolía que Makoto no la hubiese querido.

De cualquier manera, no era momento de pensar en ello. Pasó una mano por su cabello y respiró hondo para después dejar salir el aire de sus pulmones. Sus ojos carmesí se toparon con los verdes del castaño y sonrió nuevamente, esta vez una sonrisa burlona donde sus dientes afilados hicieron a Makoto entrecerrar los ojos.

─En mi cama ─musitó con sorna. Makoto apretó los labios. Bien, quizá a Rin no le importaba que a él le gustase Sousuke. Bueno, tampoco sabía si era consciente de ello, al menos.

Sin embargo, en cuanto dijo esas palabras, se arrepintió. Había dado un paso en falso, pues Haru estaba ahí y decir aquello no iba a ayudarlo a recuperarlo. No se dignó a verlo, no quería ver la reacción provocada. Giró hacia la piscina la cabeza y carraspeó un poco.

─Se quedó dormido después de clases ─explicó poniendo la mano en su cintura y suspirando─. Tuvo un examen hoy y ayer se quedó estudiando hasta tarde.

─Sou-chan debe estar muy cansado ─murmuró Nagisa─. Sé lo que se siente el tener que estudiar mucho.

─Además, Sou es un cabeza dura, nada bueno entra ahí ─corroboró Rin. El rubio jadeó con sorpresa.

─ ¡Pobre! Sou-chan debió haber usado todo el día de ayer para siquiera pasar el...

─ ¡Nagisa-kun! ─riñó Rei─ Eso es descortés─ Rin rió, claramente divertido.

─Bien, vayan a entrenar.

─ ¿Y tú, Rin? ─cuestionó Haru, atreviéndose a hablar, pues, tras el reciente sueño húmedo que había tenido con el mencionado, no tenía el suficiente valor para siquiera mirarlo. Además el comentario del chico sobre Sousuke en su cama... Bueno, no se sentía bien escuchar aquello. El pelirrojo sonrió.

─ ¿Quieres una competencia?

Quizá Rin no lo sabía, pero aquellas palabras movieron el interior del pelinegro, embriagándolo de una sensación de bienestar. Se sentía aliviado, repentinamente. Nadar con Rin era algo que había dejado de hacer al confesarle su amor, pues el pelirrojo había alzado sus barreras. Su orgullo lo había convertido en algo parecido a... una diva.

Se pararon en las respectivas plataformas, lanzándose a la piscina tras escuchar la señal emitida por Makoto.

Y de nuevo, esa sensación envolvente, de estar rodeado de agua. Junto a Rin. Se sentía diferente a nadar solo. Quizá lo había dicho antes, pero era como si ese pelirrojo despertara la otra parte de sí, esa que lo hacía ejercer fuerza en su patada, en sus brazadas.

Minutos después, ambos sacaron la cabeza del agua. La sonrisa de Rin era enorme, a pesar de haber empatado.

─Casi olvido lo bien que se siente nadar contigo ─admitió. Haru quiso sonreír, y así lo hizo. Las comisuras de sus labios se elevaron casi imperceptiblemente y extraño bufido burlón salió de si garganta.

─Creo que olvidas muchas cosas últimamente.

Rin observó a Haru tomar la mano que Makoto ofrecía e impulsarse para salir. Quizá era un idiota, pero en verdad no entendía a que se refería con aquello. Observó el agua a su alrededor, pensativo.

¿Olvidar?

No recordaba haber olvidado algo, por más estúpido que pudiese sonar. Salió de la piscina y tomó la toalla que Nitori le entregó y se la puso alrededor del cuello.

─ ¿Qué olvidé? ─susurró a nadie en particular. Haru sonrió levemente una vez más, sin responder.

¿Qué clase de actitud era esa? Masculló su voz interna. Suspiró profundamente y restregó la toalla contra su mejilla. Nitori carraspeó, llamándole la atención.

─Senpai... Su celular ─Rin bajó la mirada. El peliplateado llevaba el aparato en sus manos. Asintió, tomándolo a la vez que se quitaba el gorro y las viseras.

Haru lo observaba de reojo. Fue testigo de cómo el pelirrojo sonreía con emoción antes de acercarse a ellos con notoria alegría, después de haber colgado el teléfono.

─Sé que esta es nuestra última práctica en conjunto, pero debo irme ahora ─se disculpó, aunque no parecía hacerlo de corazón─. Nitori queda a cargo... ¡Nos vemos!

Y sin dejar que alguno hablase o respondiese a su despedida, Rin salió corriendo hacia las duchas.

Haru soltó un suspiro y, sorprendiéndose a sí mismo, pensó que sería una larga práctica en la piscina.

Kisumi llegó a casa de Haruka alrededor de las ocho de la noche. Su pelo rosado se agitaba con el viento y un chistido salió de sus labios. Se despeinaba, hacía frío y Haru no abría.

Como si sus súplicas hubiesen sido escuchadas, el pelinegro abrió la puerta en ese momento. Lo dejó pasar, aunque normalmente habría cerrado la puerta en su nariz.

El pelirrosa echó una ojeada a la casa de Haruka. Parecía... simple. Idéntica a su dueño. Se sentó en la salita, recargándose sobre la mesa con los codos. Su mirada era burlona, Haru lo sabía.

─Entonces... ¿Dices que Rin ya se dio cuenta? ─sacó su celular, enseñándole a Haru la pantalla─ Eso dice el mensaje.

─Sí.

─ ¿Y dices eso solo porque te presta más atención?

─Supongo.

─ ¿Supones? Es decir... ¿Quieres terminar con el plan y volver ya a sus pies? ─a Haru no le agradó la manera en que lo había dicho. Él no estaba, no había estado y no estaría ante los pies de Rin... ¿o sí?

No contestó, no sabría qué decir. Kisumi se reiría si intentaba aclarar que no estaba a pies del pelirrojo, no era una opción. Y contestar significaría aceptarlo de cierta manera, por lo que prefirió simplemente observarlo sin inmutarse. Kisumi bufó y puso una mano sobre la mesa, mirando al pelinegro con atención.

─No lo comprendes ─musitó el ojimorado─. Habíamos dicho que era como quitarle un dulce a un bebé, que va a sentirse un campeón al obtenerlo. Pero creo que tú simplemente estás viendo por la superficie. Esto es más profundo. No es quitar y dar. Si devuelves el dulce por el simple hecho de que el bebé dejó de llorar, entonces... ¿Cuál es la enseñanza? ¿De qué sirve? Debes hacer que trabaje por ello, Haru. Y confía en mí, Rin ya está trabajando por ello, lo he visto yo mismo, en el centro comercial hace una hora. Haz un favor al mundo y no le pagues antes de tiempo.

Haru simplemente aceptó. Los días pasaron y, a pesar de que quería, no hizo intento alguno por ir a ver a Rin. Y al parecer, el pelirrojo tampoco. Los suspiros se hicieron frecuentes con el paso del tiempo. Las prácticas terminaron aquél viernes y, semanas después, el fin de año dio inicio a las festividades.

El equipo Iwatobi aceptó la idea de Kisumi en cuanto Haru les informó, por lo que llamar a Rin quedó fuera de cualquier plan.

Gou decía que a su hermano no le importaba no ser llamado, que en las últimas semanas, había parecido demasiado ocupado.

Haru se sentía un poco mal por ello, pues, por la ignorancia de Rin al respecto, parecía que realmente él no era nada para el pelirrojo.

Kisumi, sintiéndose algo culpable por, según Makoto, la repentina negatividad de Haruka, lo llamó un día.

El pelinegro vistió sencillamente, pues no creía que Kisumi realmente valiera un segundo vistazo al armario. Salió de su casa a las cinco de la tarde, el frío invernal de enero lo había motivado un poco para acompañar al pelirrosa, pues lo había citado en el centro comercial.

Se encontró con el ojimorado en una banca. Su sonrisa parecía un presagio. Kisumi estaba divirtiéndose, como siempre. Caminaron juntos y en silencio frente a varios locales medio vacíos hasta que un llegaron a uno cuyo letrero era algo llamativo. Haru pudo apreciar que había una buena cantidad de clientela dentro, chicas de secundaria en su mayoría. Tardó un poco en reconocer el local. Era en donde Rin y Sousuke habían tenido una cita. El café cat.

─No entraré a este lugar contigo ─masculló. Kisumi lo tomó del brazo.

─Rin es muy popular con las colegialas, ¿sabes? ─explicó el pelirrosa, obteniendo una mirada incrédula por parte de Haru─ Y este lugar se volvió popular gracias a las colegialas ─abrió la puerta y entró en el local, arrastrando a Haru detrás suyo. Una campanilla sonó.

─ ¿Eso que tiene que ver?

─Espera un poco.

El pelinegro, resignándose, lo siguió hasta una mesa vacía. En el lugar había una gran cantidad de felinos que paseaban de un lado a otro. Haru alcanzó a tomar uno que no tardó en restregarse en su regazo. Kisumi rodó los ojos, no podía parecer más... gay. Su sonrisa se hizo presente en cuanto escuchó un pequeño revuelo en la cocina, seguido de unos pasos que parecían tímidos. Un suave carraspeo llamó la atención de Haru.

─ ¿Puedo tomar su orden?

Lo primero de lo que los ojos azules fueron testigos, fue de un pantalón negro que entallaba la pierna de su propietario, seguido por un mandil con motivos de gatitos y una sudadera blanca afelpada que parecía una o dos tallas más grandes que la que debía ser usada por aquél chico. Haru no pudo evitar sonreír con incruelidad. Rin agitó la libretita, sus mejillas estaban sonrojadas y su mirada huía de aquellos ojos azules. Su cabello estaba medio cubierto por el gorro de la sudadera, que incluía un par de orejas de gato.

─Hola, Rin ─murmuró Kisumi. El nombrado apretó la libreta.

─ ¿Que van a ordenar?

Haru había estado por decir algo, pero Kisumi lo impidió, pateándolo por debajo de la mesa. Ordenó con rapidez, provocando que Rin se marchara a la cocina.

El pelinegro entendía. No debía ceder a lo que él consideraba "el encanto de Rin". Pero enserio quería hacerlo. Sin embargo, los ojos de Kisumi vigilaron cada uno de sus movimientos, reteniéndolo cada vez que su mirada perseguía el cuerpo de cierto pelirrojo mientras éste atendía a la clientela. Debía aguantar.

Por su parte, Rin apretaba los puños mientras las dueñas del local preparaban el pedido. Había llamado hacía semanas para preguntar por el empleo que, tiempo atrás, le había sido ofrecido. Había tenido que pasar pruebas y cursos cortos para atender bien a las personas hasta que finalmente lo aceptaron. Se vistió ridículamente por trabajo e intentó ser el príncipe que la clientela diaria quería que fuese. Sonrisas amables no era el fuerte de Rin, pero él lo estaba haciendo, porque no iba a dejar que una zorra rosa se robase al potencial amor de toda su existencia. Pero claro, nada era tan fácil. Haruka había salido con Kisumi, de nuevo. Tenía que actuar rápido, lo sabía. No más dudas, no más molestia. Solo acción. Debía recuperar a Haru, tenía que hacer que lo volviese a amar. No importaban las ojeras que cada mañana su jefa tenía que maquillar, Rin había dormido poco entre trabajo y exámenes finales, por lo que su rostro no era lo mejor últimamente y había tenido que recurrir a los llamados "retoques" a pesar de que sus jefas le habían ofrecido un descanso por una semana, dado a que conocían la dificultad del estudio. Pero el pelirrojo necesitaba trabajar. Debía hacer su movimiento lo más pronto posible. Haru no podía irse con ningún otro. Debía apurarse. Y tenía un plan.

Pero aún le faltaba un poco de dinero.

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AVISO IMPORTANTE

Primero que nada, perdón por la tardanza y gracias por sus comentarios. Lamentablemente, a partir de éste momento (Lunes 11-01-16) éste fan fiction (CRUU) queda PAUSADO por dos semanas. Reanudando así su publicación regular el día Lunes 28 de enero de 2016.

Bueno, eso es todo lo importante. Tengo un bloqueo fatal que me impide seguir cualquier fic, así que me tomaré esas dos semanas para reponerme y escribir los capítulos siguientes. Espero sepan comprender. ¡Sigan dejando su opinión! ¡Nos vemos!