Capítulo 26

Miércoles

La mañana había llegado con temperaturas bajas y fuertes ventiscas. Haru pensó en la factibilidad de faltar ese día y quedarse en casa, dormido. Sin embargo, el día anterior Rin había dicho, o escrito más bien, que enviaría otra carta a Iwatobi, para él. Y fue por ese motivo que el pelinegro se sacó las colchas de encima y se dio un baño en agua caliente. Secó su cabello arduamente y se empalmó en abrigos calientitos. La gorra de Rin estaba ahí, en su cómoda. Haru sonrió ante el recuerdo.

Ese día, Rin había estado decaído por algo que Sousuke había hecho en la cita, más Haru no supo el qué. Sin embargo, se lo imaginaba ante el recuerdo del grandulón encerrándose con el pelirrojo en los baños públicos. Haru se había ofrecido a salvarle el día y así había sido. Corrieron bajo la lluvia, se besaron. El día después a ese, Rin se había marchado incluso antes de que él despertase y entonces se había desencadenado su indiferencia. El pelirrojo se aisló de todos y Haruka no había podido devolverle el gorro que habían dejado secando en el baño.

Tomó la prenda entre sus manos y la olfateó, una sonrisa amenazando sus labios. Aún guardaba un poco de aroma al jabón para cabello con perfume de frutas que el ojicarmín solía usar. En definitiva, el olor de Rin le excitaba, más jamás lo admitiría en voz alta.

Salió de su casa con el único propósito de estar ahí a la salida de clases, para poder ver si Rin iría ese día o a quién enviaría y qué era lo que quería que hiciese. Se topó a Makoto en los escalones. Intercambiaron el saludo matutino y se dirigieron a la preparatoria. El castaño no dijo nada por la gorra que Haru estaba usando, reconociéndola como propiedad de Rin de inmediato.

Tampoco sonrió, pues no le hacía exactamente feliz que fuese Rin el causante del buen humor matinal de su mejor amigo. Rememorando, no tenía nada contra el pelirrojo. Pero en aquél momento la molestia por lo sucedido el lunes con Sousuke y por lo que se repetiría al día siguiente con el mismo estaba sacándolo de quicio en cuanto a Rin concernía. Pero, si los dioses apoyaban en su decisión, no volvería a tener un problema causado por el pelirrojo.

No por mucho tiempo.

SSSSS

Rin no sabía qué hacer. El tiempo estaba quedándole corto. Corría de un lado a otro, intentando organizarse. Trabajos, equipo, Haru. Todo era importante. Aunque claramente el tenía cierta preferencia a la hora de escoger. Sin embargo, ya había escogido a Haru sobre las otras opciones en los días anteriores y ahora no había manera en que se saltara las clases o que faltara al club de natación. Era el capitán, mierda. Además, Samezuka tenía un régimen estricto respecto a las faltas sin motivo.

Y aunque para Rin el ver a Haru era motivo suficiente para saltarse horas, a los rectores de Samezuka no les parecía para nada bien.

Así que ahí estaba, durante la hora libre antes del club. Peleando con Momo y persiguiéndolo.

El chico parecía reacio a mantenerse cerca y, además, se mostraba molesto. Rin no entendía la razón, pero lo averiguaría y arreglaría el problema que sabía llevaba meses estancado ahí. Nitori había quedado considerablemente atrás hacía tiempo, y desde entonces no podía dar un paso sin que ellos ya estuvieran dando dos, debido a que no tenía la misma energía que el chico rojo y el chico naranja.

A la larga, Momotarou terminó por entrar a un salón, pensando que Rin no lo vería. Aunque claramente había diferido a su expectativa, pues el pelirrojo entró segundos después y acorraló al menor contra la pared. Los ojos dorados del contrario brillaban con molestia, pero Rin ignoró el sentimiento y sonrió con triunfo.

─Ahora, Momo, dime, ¿qué es lo que está molestándote en verdad? ─cuestionó. El aludido apretó los labios. Se lo diría, tenía qué. Rin le caía muy bien, había entrado al club gracias a él y no quería cambiar su relación. Así que le diría porqué estaba tan molesto con su persona. Debía arreglarlo de una vez por todas.

─Ai-senpai… ─murmuró. El pelirrojo fue testigo de la luz del odio perdiéndose en aquellos ojos dorados para ser intercambiada por la tristeza─ Lo ama, Rin-senpai. Y eso me molesta, porque usted solo tiene ojos para Sousuke-senpai y Haruka-san ─el mayor se mostró confundido, alejándose un poco del contrario.

─Ai no siente eso por mí ─declaró. Era imposible. Es decir… sí, claro que había sido testigo de los ojos brillantes de Nitori contemplándolo. El chico era empalagoso y él lo sabía de primer plano. Rin no era bueno en el amor en cuanto se trataba de sí mismo. Pero había acertado cuando vio que los sentimientos de Rei eran correspondidos y había ayudado un poco. Así como también había visto cambiar la mirada a Nitori en cuanto Momo aparecía en la escena. El peliplateado podía estar confundido. No obstante, había una gran diferencia, aunque bastante difusa, entre la admiración y el amor. Y ese chico en definitiva lo admiraba.

─Lo ha sentido desde siempre, Rin-senpai, y me molesta que sea así, porque yo… Bueno…

─No hace falta que lo digas, lo sé ─musitó Rin. El menor asintió, suspirando─. No te veas tan decaído, Momo ─comentó al tiempo en que una figura se veía tras la puerta.

─No puedo evitarlo, yo… ─Rin le mostró la mano. El pelinaranja calló, confundido, justo al tiempo en que esa mano se estampaba en su boca y la distancia entre ellos se reducía. El menor se sonrojó al ver a su capitán tan cerca de él, siendo testigo del brillo de diversión en los ojos contrarios y de que éste no usaba lentes de contacto en definitiva. Un jadeo de impresión se escuchó. Rin se separó de Momo, quien se peguntó internamente si la crema que Rin usaba había sido un regalo de su hermana, porque olía a flores.

La estupidez en sus pensamientos se alejó en cuanto se dio cuenta de que Nitori le miraba con incruelidad. No tuvo tiempo de decir nada, pues el chico salió corriendo. Sin embargo, el menor pudo ser consciente en que la mirada de su compañero de cuarto no había caído ningún momento en Rin.

─ ¿Por qué…?

─Ustedes, niños, me cansan ─se quejó el mayor con una sonrisa─. No se dan cuenta de los sentimientos del otro y eso es tan absurdo cuando el contrario es tan obvio. Ni siquiera se dan cuenta de lo que ustedes mismos sienten ─musitó. Momo sonrió levemente, comprendiendo a dónde iba el asunto. Alzó la mano y estrelló su puño contra el de Rin.

─No es quién para hablar, Rin-senpai. De todos nosotros, usted ha sido el más idiota.

─ ¿Eso es lo que crees? ─musitó justo antes de que sus sonrisa se borrara─ Ándate o podría comerte de un bocado. Te veo en media hora.

Momo asintió frenéticamente antes de gritar un gracias y seguir los pasos de Nitori, quién le reprochó por sus actos con lágrimas en los ojos en cuanto éste llegó a la habitación y el mismo qué aceptó los labios contrarios con molestia, devolviendo un beso inexperto y dándole paso a una gama de posibilidades que nunca había considerado. Posibilidades junto a ese estúpido compañero de cuarto.

SSSSS

Pasada la media hora acordada, Momo fue testigo de un Rin levemente sonrojado al que le costaba sostenerle la mirada. Y bueno, entendía por qué estaba tan apenado, pues, con dos flores en mano y un sobre, del que desconocía su contenido, en el bolsillo, fue enviado a Iwatobi junto a Nitori, quien se negaba a separarse de él después de su reciente descubrimiento sobre lo que le gustaba y lo que admiraba.

En el tren, fueron mirados con extrañeza. En el andén, también. En la calle, también. Sin embargo, en cuanto llegaron a la preparatoria, había varias chicas ahí, como si estuvieran esperándolo. Momo lo notó gracias a que, en cuanto llegaron, los murmullos comenzaron y eran señalados. Gou los saludó amigablemente y el pelinaranja no pudo creer que su cuñada participaba en esa reunión de cotillas. Se detuvieron frente a Haruka.

─Sé que dije que Rin-senpai estaba riéndose a costa de usted y Sousuke-senpai ─exclamó Momo, recordando cuando meses atrás les había dicho eso al verlos prácticamente compitiendo en una carrera por llegar al lado del pelirrojo─. Y no pude estar más equivocado. El amarilis rojo ─explicó entregando la flor─ es significado de adulación.

─Y… La… La camelia rosa ─Nitori espantó su bochorno respirando profundamente─ es símbolo de confianza.

─ ¿Dónde está Rin? ─musitó el pelinegro, quien aceptaba las flores por tercera vez en la semana.

─Rin-senpai no pudo salir de Samezuka temprano. Le manda esto ─explicó el pelinaranja sacándose la carta del bolsillo.

Haru aceptó la carta también y, después de intercambiar algunas palabras con los chicos, de dirigió al club junto con Gou. Tenían una junta. Sin embargo, Haru no pudo evitar privarse en una esquina y, suspirando varias veces, abrió la carta.

"Serie de cartas de Rin para Haru, 3/5.

My shining* "

Haru acercó la carta a su rostro, sintiéndose enrojecer. Dios, que Rin le llamase "My shining" era sumamente vergonzoso. Y encantador. Era muy… tierno de su parte, le gustaba.

"Serie de cartas de Rin para Haru, 3/5

My shining.

No tengo palabras para describir todo lo que siento por ti. Quizá hablarlo sería mejor. Esto no es una confesión ni nada, estamos charlando de… ¿pretendiente a pretendiente? En fin, te dije que iba a cambiar el contenido de las cartas, ¿no? Bien, bien. A las tres de la tarde estaré ahí, sé que ustedes se marcharan a las cuatro, por lo que estarás cerca. Y espero que lo recuerdes por ti solo. Si no, a las tres con diez te mandaré la respuesta por un texto. En verdad deseo que haya sido tan importante para ti como lo fue para mí.

Te mostraré una vista que nunca hayas visto antes.

Con total adoración, Matsuoka Rin"

─ ¡El Sakura! ─exclamó Haru sin darse cuenta. Gou emitió una suave risa y se levantó de su lugar junto a los chicos, donde habían pasado el rato hablando sobre un posible campamento de entrenamiento para esa primavera. Caminó hacia Haru y le tendió un pequeño sobre. El pelinegro fingió indiferencia a pesar del leve sonrojo en sus mejillas y abrió aquél objeto.

"My Shining"

Era el grabado que tenía la fotografía en sus manos. Estaba él y estaba Rin, abrazados. El pelirrojo sonreía a la cámara, mostrando sus pequeños colmillos mientras Haru mantenía la cabeza girada a otro lugar, con una mueca de molestia en el rostro.

Esa fotografía había sido tomada por su madre, años atrás. Fue el día de su graduación, los ojos llorosos de Rin no hacían más que reafirmarlo. El pelirrojo había insistido en tomarse una foto ellos dos solos y la madre de Haru, enternecida por la insistencia de aquél chico infantil, le había ordenado a su hijo que obedeciese al ojicarmín, recordándole que era un muy preciado amigo, pues el chico a menudo se quedaba a dormir en su casa e incluso dormían juntos. Así que se habían tomado la foto frente al Sakura, que por fin había florecido y se alzaba hermoso en la primaria de Iwatobi.

Esa era una fotografía que no había vuelto a ver, y ahora entendía por qué. Las esquinas estaban arrugadas y había marcas de dobleces, además de que la frase "My Shining" estaba casi ilegible y escrita con la mala caligrafía de un chico de doce años. Rin la había guardado todo ese tiempo.

En definitiva, las ganas de llorar le atormentaron el pecho. Respiró profundamente y revisó la hora. Dos treinta. Gou lo animó con palabras simples, al igual que los demás, mientras Haru disimulaba su emoción caminando tranquilamente hacia aquél lugar en donde los recuerdos más importantes habían dado inicio.

La promesa de una vista nueva, esa vista que tanto amó y tanto influyó en él respecto a su vida.

Rin ya estaba ahí. Sonriendo con nerviosismo y con una caja de almuerzo en las manos junto a un termo, aunque claro, estaba fuera de la primaria, dado a que no podían entrar a horas extra escolares. Se sentaron en el frío asfalto público, sin importar que el sol no hubiese salido en todo el día y el clima no hacía más que bajar su temperatura hasta hacerles las manos temblar.

El pelirrojo bien quería abalanzarse sobre el pelinegro y mordisquearle los labios. Besarle hasta que el aliento terminase por acabarse. Pero obviamente, no podía hacer eso. Si él lo besaba, su juego acabaría. Podría ser abiertamente interpretado como una declaración: Un beso en lugar de un par de palabras. Y ese no era el plan. Aunque, si Haru lo besaba, era otra historia. Así que sonrió y le ofreció chocolate caliente.

A Haru le gustaba el chocolate caliente, pero le gustaba más Rin.

Y quería agradecerle, así que quitó el termo de sus manos y lo tomó por la coleta, empujándolo desde aquél agarre de cabello hacia sus labios y uniéndolos así en un beso cálido. Rin desearía cosas con más frecuencia si éstas fueran a cumplirse tan fácil y agradablemente. Respondió al beso sin reparo, maldiciéndose en cuanto sus labios fueron liberados. Para Rin, Haru resplandecía. Era un tonto por haberlo negado a pesar de que claramente era imposible no corresponder sus sentimientos. Sonrió de lado y sirvió el chocolate.

─Gracias por todo ─había musitado Haru tras terminar de compartir la comida con Rin, quién, por su parte, asintió antes de levantarse─ ¿Ya te vas?

─Sí. Tengo bastante trabajo gracias a que falté ayer a las últimas clases. Además, como se acerca la primavera, debo cambiar el régimen de entrenamiento mientras tenga tiempo libre.

Porque, si todo salía bien, lo que Rin menos quería era tiempo libre.

SSSSSSSSSSSSS

*My Shining:Traducción al español: Mi resplandor. Es la forma en la que Rin se refiere a Haru en la carta que le envía desde Australia por medio de Sousuke, diciéndole "Quiero ser como Haru", y, en la película, Haru responde "Yo quiero ser como tú." No estoy segura si en la novela lo hace también.-.

Si ustedes no fangirlean con eso, por favor dense un golpecito en la cabeza y replantéenselo, porque no hay señal más obvia de HaruRinHaru*-*

En fin… ¡Gracias por su apoyo! Solo quedan tres capítulos y quizá un epílogo x3 Y, consciente de que muchos abandonaron la historia, agradezco a los que han permanecido y a todos aquellos lectores fantasma! Pero esto no acaba aquí, ya que tengo otros cuatro proyectos por lanzar (llámenme loca u obsesionada, lo estoy) de ésta misma Ship y los Especiales CRUU comenzarán a actualizarse antes de que ésta historia finalice, si les gustan, ¡Estén atentos! Simplemente, gracias.

Agradecimiento especial a Amai (muchas gracias por tu tiempo, de verdad*-*) y a Kiwi. Sé que no les he agradecido por revisarme la historia y decirme que cosas podrían estar de mal o necesitan una explicación, o cuando me equivoco en las palabras y pongo números entre ellas (culpa del celular) (Sobre todo a Kiwi, que ésta historia la comencé a desarrollar a fondo por ti, y no vayas a restregarme en la cara esto, aún debes llamarme Mikaela-sama x3).

Lloraría, pero no me dan ganas:3 ¡Nos leemos!