Bueeeeno, pues nuevo capítulo de esta historia. Estoy considerando muchos enfoques distintos para los siguientes capítulos así que me cuesta escribir por no poder decidirme del todo, pero creo que poco a poco estoy dándole forma al argumento.
Como siempre se agradecen comentarios y sugerencias de todo tipo y gracias por leer esta historia a todos vosotros. Nos vemos en la próxima actualización.
Fuego, esquivar, bloque de tierra, moverse a su espalda y pelear cuerpo a cuerpo.
Repasaba mentalmente la posible estrategia, buscando una apertura en el ataque de sus contrincantes aunque resultaba difícil, era evidente que estaban acostumbrados a pelear juntos puesto que cubrían de forma casi impecable los fallos que cometían sus compañeros; pero ella no iba a permitirles vencer.
Se movió rápidamente enviando oleadas de fuego que les acuciaron en todas direcciones, corrió hacia ellos y levantando un escalón de tierra se impulsó en un gran salto girando el cuerpo en el aire mandándoles más llamaradas intentando que se dispersaran. Su plan tuvo éxito y los hombres se separaron mientras ella caía de nuevo al suelo y sin darles un solo segundo se abalanzó sobre ellos, derribó a uno de un par de golpes, tiró a otro de ellos gracias a una ráfaga de viento que le propulsó lejos y a los que quedaba los venció fácilmente en un cuerpo a cuerpo, recurriendo en su mayor parte al bloqueo del chi.
Cuando ya no quedaba ninguno en pie se sacudió las manos y se secó el sudor de la frente.
-Os estáis ablandando, antes me durabais más, chicos.-dijo.
-Sigue sin ser fácil derrotar al Avatar.-se quejó uno los hombres que estaba en el suelo.
Korra esbozó una sonrisa socarrona.
Era una de tantas mañanas en las que entrenaba con miembros del Loto Rojo. Le venía muy bien seguir entrenando su control elemental, se sentía limitada en aquel lugar usando únicamente un tipo de control o ninguno en ocasiones, de vez en cuando le sentaba bien volver a sentir el poder de los cuatro elementos a su merced, se sentía completa de nuevo.
Ayudó a los demás reclutas a ponerse en pie e iba a dirigirse a la sala de los altos mandos a ultimar algunos detalles de su misión cuando una voz le sorprendió.
-Es sorprendente lo mucho que dominas el bloqueo de chi ahora, veo que has estado entrenando mucho con tus nuevos amigos.
Reconoció aquella voz tranquila de hombre y se giró hacia él encogiéndose de hombros.
-La verdad es que están encantados con su nueva adepta, voy a ser su gran arma secreta.-respondió con una sonrisa siniestra.
-Una pena que ya seas la nuestra. Me alegro de verte, Korra.
El hombre avanzó hacia ella, Korra tendió hacia delante un brazo doblado a la altura del pecho y él la imitó, estrechándose la mano con fuerza en gesto cercano.
-Yo también me alegro, Zaheer.-echaron a andar juntos.-No sabía que ibas a venir tan pronto.
-No suelo comunicar mis intenciones con antelación suficiente… claro que tampoco lo haces tú, ¿no es cierto, Lin?
Korra sonrió para sus adentros sin que se le pasara desapercibido el tono de reprimenda que había intentado ocultar en su voz su maestro.
-Es cierto, fue impulsivo e imprevisto, pero creo que es lo mejor que hemos hecho respecto a este asunto. Sabíamos de ellos pero ahora tenemos a alguien dentro y quién mejor que la única persona a la que odiarían más en el mundo…
-He de aclarar que aunque no termino de aprobarlo, tienes razón. Pero no te confíes, tienes otra misión más importante que librar las batallas de esta ciudad.
Rodó los ojos de forma imperceptible mientras Zaheer le abría la puerta que llevaba a la sala de reunión, dentro no le esperaban las caras conocidas de las últimas semanas sino tres recién llegadas que se dirigieron hacia ella.
Sus otros tres maestros se encontraban en la sala y Korra no creía que aquello fuera del todo una buena noticia para ella, por un lado
-Bueno, si es nuestra pequeña Avatar, nos dicen que la vida en la ciudad te trata bien, ¿alguna escapada nocturna indocumentada que comentar?-dijo uno de ellos a modo de saludo.
Esbozó una sonrisa torcida hacia aquel hombre de pelo largo y bigote.
-¿Detecto envidia, Ghazan?-le respondió cruzándose de brazos.
El hombre se rio y le palmeó el hombro.
-Vamos, nos han dicho que de vez en cuando sales por ahí con alguna candidata misteriosa, ¿ha caído ya alguna en tus redes o sólo te funciona con las del Loto?
-Tus fuentes son poco fiables, sólo desaparezco con una candidata.
-¿Monogamia? Vamos, Korra, te estás volviendo aburrida…
-De nuevo te confundes.
-Eso es que aún no ha caído en tus redes, ¿eh? ¿Seguro que no es una estrecha?
-¿Eso es lo que te dices a ti mismo cuando te rechazan? Con razón estás tan amargado.
Las palabras que pudieran haber en la boca de Ghazan murieron ahogadas en una sonora carcajada.
-Tocado y hundido, Ghazan.-dijo Ming-Hua son una sonrisa cruel.- Me alegra verte, Korra. Te daría la mano pero… ya sabes.
-¿Os habéis propuesto hacer un concurso de humor o me he perdido algo?-comentó irritada P'li.
-Te habríamos invitado, pero recordamos que no tienes de eso.-replicó la maestra de agua.
Ghazan siguió riendo y P'li se llevó una mano a la frente antes de mirar a Korra con expresión de fastidio. Korra hizo una mueca, encogiéndose de hombros.
-Qué bonitos son los reencuentros.-comentó irónicamente Zaheer.-Ahora si no os importa tenemos cosas que discutir.
Se sentaron en torno a la mesa y Zaheer se dispuso a hablar.
-Oh, ¿vamos a ser solo nosotros cinco?-preguntó Ghazan, interrumpiéndole.-Qué bien, me encanta conspirar en la sombra, ¿a qué líder nos cargamos ahora? Lo hicimos bien con la Reina de Tierra pero deberíamos dar otro golpe, me aburre la burocracia.
-Silencio, Ghazan, nada de eso. Bien es cierto que venimos de paso, pero en primer lugar me gustaría saber un poco qué ocurre por aquí… y ya que estamos me gustaría una justificación.-Zaheer miró a Korra con seriedad.-Así que ahora tomas las decisiones sin tener en cuenta otras opciones, ¿no?
Korra ladeó la cabeza y entrecerró los ojos.
-Qué mala soy, ¿no?-dijo con sorna.-He conseguido averiguar en unos meses más que reclutas que llevan aquí un par de años, creo que mi decisión ha sido la adecuada aunque no se haya realizado de forma protocolaria.
-¿Y qué has averiguado exactamente?
-Bases de operaciones, centros de entrenamiento y captación de nuevos adeptos y si sigo así en muy poco tiempo sabré de planes más gordos. De nada, por cierto.
-Genial, ¿cuándo les destrozamos?
-Que te calles, Ghazan.-le reprendió Zaheer.
El hombre puso los ojos en blanco.
-Vamos, Zaheer, dame algo interesante, no puede ser todo tan diplomático. Lo último medianamente entretenido que hicimos fue matar a la líder de una nación y desencadenar el caos en una ciudad… Desde entonces no hemos nada que merezca la pena.
-No estamos aquí para discutir eso, pero gracias por tu opinión.
-Aparte de para cumplir con vuestro papel de niñeras, ¿para qué habéis venido a Ciudad República?
-Para saber más de la misión a la que hemos enviado al Avatar, ¿te parece poco?
-Bien, el Avatar responde: son muchos, más de los que habían estimado en un primer momento, ninguno de los Igualitarios suele conocerse entre sí, son bastante discretos con respecto a su identidad. Tienen un buen suministro tecnológico, entre ellos sus juguetitos eléctricos que usan como si les fuera la vida en ello y no les culpo, tuve la ocasión de probarlo en mi propia piel hace unos años; sin embargo no sólo emplean eso sino que se les da bastante bien el bloqueo del chi, algunos son especialistas en bloquear puntos de control elemental, dejando cualquier forma de control inutilizable.
-¿Inutilizable? ¿De cuánto tiempo estamos hablando?-preguntó P'li.
-De al menos un par de horas, suficientes como para ser un auténtico problema. En cuanto a sus operaciones,-prosiguió.-de momento no hacen mucho al margen de acuciar a las bandas callejeras sin embargo algunos grupos están empezando a hacer pillerías nocturnas: cogen a un maestro, le pegan una paliza y lo dejan hecho un asco pero vivo para que pueda promover un mensaje de alarma a otros maestros… y no creo que estén actuando por libre.
-Explícate.-exigió Zaheer.
-Amon ha exigido sigilo y discreción y los Igualitarios le quieren y temen a la vez, no serían tan tontos como para desobedecer las instrucciones de alguien que es tan importante para ellos, creo que él les ha encargado meter un poco de ruido por la ciudad, como si fuera un aviso.
-¿Un aviso de qué?
-Ni idea, pero no paran de repetir que los maestros seremos erradicados… Son un poco sectarios como veréis.
-¿Has visto a Amon alguna vez? ¿Crees que debemos temerle?
-Sólo una vez… y tengo un mal presentimiento. Ese loco ha convencido a cientos de personas acerca de su causa, sólo es cuestión de tiempo que den el primer paso y no sé muy bien qué esperar de ellos.
-De modo que teníamos razón, puede ser más grave de lo que queríamos pensar.
-Tal vez, de momento sólo queda esperar un poco.
Siguieron hablando y deliberando largo rato. Korra tenía una sensación extraña al volver a reunirse con sus maestros, por un lado eran personas que habían hecho de su vida un infierno en varias ocasiones, sometiéndola a entrenamientos que casi le habían matado a lo largo de toda su vida; pero que le habían criado, al fin y al cabo eran lo único que la chica había tenido y les debía en cierto modo todo lo que era entonces. Tal vez no eran los mejores referentes de conducta, pero de un modo retorcido y extraño eran la única familia que había conocido y les tenía cariño a su manera.
Acabada la reunión Ghazan propuso una pelea, Ming-Hua le secundó y Korra aceptó encantada, quería un enfrentamiento en condiciones y quién mejor que ellos dos.
Los dos maestros se enfrentaron contra Korra, que repelía todos sus ataques eficazmente a pesar de que no eran rivales poco diestros precisamente. La maestra de agua emitía cientos de témpanos desde los tentáculos de agua que compensaban la ausencia de sus brazos y Korra los redirigía hacia la lava de Ghazan, enfriándola y convirtiéndola en roca que empleaba contra él. Ganó el combate al enviar una corriente eléctrica hacia Ming-Hua antes de enviar esa misma agua electrificada que le había derribado contra el maestro de tierra.
Ambos maestros se quedaron en el suelo y Ghazan golpeó la tierra con el puño soltando una carcajada atónita.
-Sí señor, a eso se le llama pelear.
-Empezáis a estar viejos, no me habéis dado ni para empezar.-se jactó Korra.
-Menos humos, monstruito.-espetó Ming-Hua.-Llevábamos siglos sin entrenar.
-Lo que vosotros digáis, os estáis haciendo mayores y lentos.
-¿Qué tal si te arranco la lengua mientras duermes? ¿Seguirías tan chula?
-Para cuando consiguieras llegar hasta mí, estarías muerta.-le dedicó una sonrisa peligrosa.
Min-Hua le dedicó un gesto desdeñoso mientras se ponía en pie.
Los cuatro maestros iban a pasar algo más de semana en la ciudad resolviendo quién sabe qué asuntos burocráticos que a ella le eran indiferentes sin embargo Korra aprovechó su presencia para entrenar con sus maestros de nuevo, poniéndose una vez más a prueba contra oponentes que le supusieran un auténtico reto. Pronto previó el único problema que suponía su presencia y es que aunque dejaban a Korra moverse con libertad, intentó no hacer nada por lo que pudieran pedirle explicaciones… y entre esas cosas se encontraba ver a Asami.
Había conseguido ponerse en contacto con ella explicándole que había recibido visita aquella semana y que le iba a ser imposible verla en ese tiempo y la morena se mostró comprensiva. Lo que menos falta le hacía era tener que aguantar los comentarios de Ming-Hua y Ghazan al respecto.
Korra no solía salir en compañía de sus maestros, sin embargo cuando lo hacían no le eran ajenas las miradas de desconcierto que suscitaban, parecían un grupo más que peligroso y nadie se atrevía a cruzarse en su camino. Lamentaba aquella pérdida del anonimato justo cuando había conseguido pasar desapercibida entre la gente de la ciudad y aquel día no era la excepción.
No sólo es que fueran un grupo variopinto sino que entre la altura de P'li, los tatuajes de Ghazan y su propio aspecto parecían ir anunciando su presencia… al menos Ming-Hua había disimulado la ausencia de sus brazos bajo una túnica de mangas largas.
Caminaban bordeando la bahía de Yue, observando meticulosamente el ritmo de la gente de la ciudad, a eso se dedicaban al fin y al cabo, observaban y aprendían. Se pararon frente a algunos puestos del mercado y Korra dejó que curiosearan a placer mientras ella compraba una manzana a una amable anciana, que fue la única vendedora que no le dedicó una mirada de recelo.
Dio un par de mordiscos a la fruta y miró distraídamente el mar, distinguiendo a lo lejos la isla en la que se situaba el templo de aire que Aang había construido, pensando que tal vez podría pasar algún día a ver cómo era. Sentía curiosidad.
Aún absorta en sus pensamientos escuchó cómo sus maestros la llamaban y fue a unirse a ellos. No fue consciente de la persona que se acercaba a ella por detrás hasta notar el choque de un cuerpo contra su espalda. El impacto la devolvió al mundo real, permitiéndole sentir a la persona que acababa de chocar contra ella.
-No puede ser verdad.-farfulló entre dientes de forma apenas audible.
-Cuanto lo siento, iba distraída y… ¿Korra?
Respiró hondo y se dio la vuelta para encontrarse con dos ojos verdes más que conocidos.
-Hey, Asami.-le saludó.
-Me ha costado reconocerte, parece que te has pasado al color negro.-dijo la morena.
Korra se miró, desde que habían vuelto sus maestros había retomado su habitual vestimenta negra ribeteada de rojo cuando salía con ellos sin prestar demasiada atención a su tapadera como chica de la Tribu del Sur.
-¿Esto? No, tengo un par de cosas así, sólo es que ha coincidido que me has visto así.
Intentó mantenerse tranquila sabiendo que era tiempo que alguno de sus maestros se aproximara a ellas… y sabía quiénes lo haría.
-¿Qué haces por aquí?-le preguntó a Asami.
-Tengo que ir a los muelles a firmar unos papeles, ¿y tú?
-Yo… estaba dando una vuelta con…
-Unos amigos,-interrumpió una voz masculina su discurso.-estamos de vacaciones en la ciudad y Korra nos prometió ver cosas, ¿verdad?
Korra se giró con irritación para ver a Ghazan plantado a su lado, mirándole con una sonrisa que conocía y que no auguraba nada bueno.
-Ghazan.-dijo él a modo de saludo, ofreciéndole la mano a Asami.
Asami miró al hombre desconcertada, pero sin renunciar nunca a su diplomacia le estrechó la mano con una educada sonrisa.
-Encantada, Asami Sato.-respondió.
-Bien, ya te has presentado. Piérdete, Ghazan.-dijo con voz amenazadora.
-Korra nos ha hablado de ti, bastante además.
-¿Os?
-Sí, a mí y a mis compañeros.-señaló con un pulgar por detrás de él.-Creo que le has enseñado casi toda la ciudad, además de alguna correría nocturna pero por desgracia no sé demasiados detalles. Puedo imaginarla corriendo para salvar a alguna persona en apuros, pero es parca en palabras. Korra es así, ¿sabes? Desde cría ha sido tozuda y poco habladora, ¿te ha contado que cuando tenía nueve años le dio una paliza a un chaval que le sacaba dos cabezas porque el susodicho se había metido con otra niña? Me reí del chico durante un mes.
Ahogó un gruñido de desesperación y miró fijamente al hombre con expresión amenazadora.
-¿No tienes que ir a molestar a otros?
-Qué poco amigable eres.
Ghazan dio un par de pasos atrás, pero sin irse del todo. Asami les miró divertida antes de dedicarle una sonrisa.
-Pues la verdad es que justo contigo quería hablar hoy.-le dijo.
-¿Ah, sí? ¿Por qué?
-Bueno, esta mañana Bolin me llamó para invitarnos a todos a cenar y salir por la noche y me pidió que te avisara. He llamado a tu apartamento pero no respondías.
-Mmm, ¿esta noche?
-Sí, no pasa nada si estás ocupada…
Korra miró de soslayo hacia sus maestros. Claro que quería ir aquella noche, le gustaba pasar tiempo con Asami y los hermanos… aunque tuviera ganas de derribar de un puñetazo a Mako cada vez que ligaba con la morena; pero sabía que aceptar le traería una severa charla por parte de Zaheer.
Antes de que pudiera responder, Ghazan le pasó un brazo por los hombros.
-Claro que irá, le viene bien salir por ahí.
Korra le miró confusa y sorprendida a la vez.
-Eh… está bien.-se recompuso antes de dirigir su atención a Asami.-Iré esta noche, ¿hora y sitio?
-Las nueve en el Restaurante de Narook.
Asintió con la cabeza.
-Allí estaré, ¿hay que arreglarse?
-No demasiado, pero sorpréndeme.-le dijo Asami
Korra le dedicó una sonrisa de medio lado que ella le devolvió antes de mirar el reloj de pulsera que llevaba. La morena le miró con una expresión de disculpa pero ella levantó una mano en ademán tranquilizador.
-Tranquila, sé que eres una mujer ocupada. Nos vemos luego.
-Hasta esta noche y un placer conocerte, Ghazan.-se despidió Asami mientras echaba a andar rápidamente hacia los muelles de la bahía.
Korra le vio perderse entre la multitud antes de escuchar la voz de Ghazan.
-Ya veo por qué no querías decirnos nada de esta chica, te tiene completamente pillada, ¿eh?
La expresión de Korra cambió por completo, sin girarse aún hacia él.
-No es de tu incumbencia.
-Puede, pero se nota que quiere más que ser tu amiga.
-Tal vez pero es imposible por el momento.
-Vamos, Korra, no te pongas así que no está tan mal. Un poco niña pija, pero está buena, ¿cuál es el problema?
Entrecerró los ojos ante sus palabras y en menos de un segundo apartó el brazo de su maestro de su hombro, cogiéndolo y doblándolo por detrás de la espalda del hombre. Si se lo proponía, podría romperle el brazo con un solo movimiento y Ghazan lo sabía aunque no borró su sonrisa burlona. Korra se acercó mucho a él y habló calmadamente aunque sus palabras denotaron una amenaza velada.
-No vuelvas a hablar de ella así o Ming-Hua no será la única a la que le falta un trozo de cuerpo, ¿queda claro?
-Sí que te ha dado fuerte con ella, no te preocupes, no volveré a hablar así de tu princesita si tanto te molesta.
Frunció el ceño y Ghazan pareció detectar el creciente enfado de Korra porque añadió:
-Perdón, lección aprendida.
Korra le soltó y él movió el brazo que acababa de quedar libre. Los dos se unieron a los otros miembros del Loto Rojo y aunque Korra notó la severa mirada de Zaheer, decidió ignorarla por el momento. De la forma más insospechada había conseguido librarse de ellos durante una noche y no iba a dejar que le dieran un sermón al respecto.
-¿Entonces lo del pelo se debe a esa mujer?
-¿Eh?-murmuró distraída.
-La mujer que estaba contigo en la bahía, esa tan alta.
Parpadeó un par de veces mientras la voz de Asami le devolvía a la realidad, estaban en un bar que Bolin conocía, decía que la música era buena y la bebida también. Se habían sentado en torno a una mesa alejada de una zona despejada del establecimiento que hacía las veces de pista de baile y los chicos se habían ofrecido a ir a buscar más bebida para todos
-¿Hola, hay alguien ahí?-preguntó Asami moviendo la mano frente a los ojos de Korra.
-Sí, perdón, me he quedado absorta un segundo.
-Se ve.-la morena rio.-Te preguntaba por la mujer de la bahía, la que era tan alta.
-¿P'li?
-Esa misma, quería saber si llevas el pelo así para parecerte a ella.
-Eh, sí, algo así.
Reprimió una carcajada mientras se pasaba una mano por el pelo, echándolo hacia atrás. Sí que era cierto que la propia P'li se había propuesto llevar ese peinado, pero no para parecerse a ella, sino por causas bien distintas.
``Acababa de volver de una misión que iba a haber sido sencilla: entrar en una fábrica, conseguir algunos documentos y salir sin ser vista pero le obligaron a llevar un par de reclutas como apoyo. A ella no le hizo especial gracia y aún menos cuando uno de ellos estuvo a punto de caer al vacío en plena huida, alertando a los guardias y desencadenando un infierno de fuego que acabaron en un incendio de la susodicha fábrica. Korra consiguió sacar a los dos reclutas así como a los desafortunados guardias antes de que la infraestructura cediera y el fuego le chamuscó por completo el pelo en un lateral de la cabeza. Cuando volvieron a la Sede del Loto Rojo se encargó personalmente de que aquellos reclutas no le volvieran a ser asignados como compañeros y volvía a su habitación cuando la maestra de fuego llamó su atención.
-Creo que has tenido una noche movida.-le dijo P'li
-Un par de inútiles, casi no lo cuentan por su propia incompetencia. Se las han ingeniado para incendiar aquel lugar en una operación que iba a ser de mero espionaje.-se quejó ella.
-Y al parecer les debes un cambio de imagen.
Korra resopló, pasándose una mano por los cabellos que habían quedado chamuscados.
-No es nada, seré la broma del Loto Rojo durante unas semanas, pero no me preocupa.
-No dejes que lo hagan, arréglalo por ti misma.
-¿Eh?
-Te voy a contar un secreto: no llevo así el pelo por elección propia, cuando era una cría me quemé todo el lateral de la cabeza y para no ser el objeto de mofa del mundo me afeité ambos lados.
-¿Te quemaste a ti misma?
-Hasta los mejores cometen fallos, no lo olvides.
-¿No te molestaría que te robase el estilismo?-se mofó Korra.
-Me es indiferente lo que hagan los demás con su cuerpo.-la maestra se encogió de hombros antes de darse la vuelta para irse.-Buenas noches, Korra.
Korra volvió a su habitación y tras meditarlo unos minutos cogió un afilado cuchillo.´´
-¿Algo así?-dijo Asami, sacándola de su flashback.
Miró a la morena con una leve sonrisa.
-No creo que llegue a llevarlo tan largo, ¿por qué? ¿No te gusta?
-Todo lo contrario, sino no serías una peligrosa extranjera, ¿recuerdas?
Korra ensanchó la sonrisa y dirigió su atención hacia los hermanos, que volvían con las bebidas. Traían algunos cócteles que Korra no conocía, además de unos vasos muy pequeños llenos de un líquido de color ambarino.
-¿Qué es esto?-le preguntó a Bolin mientras el chico se sentaba a su lado.
-No sé exactamente, la camarera lo ha llamado aliento de dragón, me ha dicho que es fuerte.-le respondió el chico.
-¿Aliento de fuego? Entonces está hecho para mí.-dijo Mako.
Korra miró con fastidio como Mako se sentaba junto a Asami y levantaba el vaso pequeño hacia ella.
-¿Brindamos?-le dijo él con una sonrisa seductora.
-Claro.-respondió Asami.
La morena levantó su vaso y se giró hacia Bolin y Korra.
-Vamos a brindar, chicos.-dijo ella.
Korra no pudo reprimir una sonrisa al ver la cara de Mako después de darse cuenta de que su plan no había dado resultado.
Los cuatro brindaron sus vasos antes de vaciarlos de un trago. Notó el líquido bajar por su garganta, era fuerte y su garganta ardió unos segundos pero su reacción no fue como la de los demás, que empezaron a toser violentamente. Les miró impasible dejando su vaso en la mesa Bolin la miró con ojos llorosos.
-¿Se puede saber de qué estás hecha tú? ¿Cómo puedes estar tan tranquila?
Se encogió de hombros mientras entrelazaba las manos tras la nuca adoptando una pose chulesca.
-Tampoco era tan fuerte, a lo mejor es que sois delicadas flores… Dadle algo de agua a Mako antes de que se ahogue, que parece que alguien no sabe dónde están sus límites.
El aludido le miró con la cara enrojecida por la tos que aún sufría, el enfado se leía en sus ojos por el comentario de Korra y ella se permitió dedicarle una sonrisa cruel mientras enarcaba una ceja.
Bebieron largo rato y Korra observó en silencio el deterioro del juicio de sus tres acompañantes a cada trago que daban. Ella no era inmune al alcohol, pero había aprendido a que su cuerpo lo procesara rápidamente para no notar su efecto de forma tan arrolladora como en otras personas. No le importaba consumir alcohol pero le gustaba mantener el control de su cuerpo y su mente en todo momento, estaba entrenada para ello.
Asami se levantó de la mesa y les miró, parecía haber bebido un poco más de la cuenta.
-Quiero bailar, ¿alguien viene?
Los ojos de Asami se posaron en ella e iba a levantarse cuando Mako la cogió del brazo a toda prisa, llevándosela a la zona en la que varios jóvenes bailaban al son de la música. Korra cerró los puños con rabia y apretó la mandíbula sin decir nada.
-Te preguntaría si quieres bailar conmigo, pero tengo miedo de que me des un puñetazo.-dijo Bolin apurando su copa tras un par de minutos en silencio.
El chico le miró con una sonrisa cuando ella dirigió su atención a él.
-Jamás te golpearía, pero no soy muy de bailar, Bolin, lo siento.
-Tiene pinta, pero creo que sí que querrías bailar con ella, ¿me equivoco?
-No sé a qué te refieres.
-A que no has dejado de mirar a la pista desde que se han levantado.
Korra se calló y miró hacia los cuerpos que se movían en la pista de baile.
-Lo suponía, creo que Mako es el único que no se ha dado cuenta aún.-dijo Bolin, comprendiendo el silencio de la chica.
-Tal vez sea mejor así, ¿no crees? Si es lo que quiere ella, adelante.
-No estoy tan seguro que sea eso lo que quiere, creo que te estaba invitando a bailar a ti y también creo que deberías salir a por ella.
Le miro de soslayo.
-¿Por qué estás haciendo esto? Es con tu hermano con quien está bailando.
Bolin pareció dudar un segundo.
-No sé, me haría ilusión que fuerais felices… al fin y al cabo somos amigos, ¿no?
Korra le observó conmovida por la sinceridad del chico y por la bondad que desprendía por cada poro de su cuerpo, ignoraba que hubiera gente así. Le dedicó una sonrisa.
-Claro que somos amigos, Bolin.
La cara del chico se iluminó con una amplia sonrisa.
-Creo que voy a fardar de que la persona más guay de toda la ciudad es mi amiga.
Bolin le ofreció el puño y ella chocó los nudillos contra los del chico, sintiendo que aquel gesto acababa de sellar algo importante.
-Ahora muévete a la pista y baila con Asami antes de que se le echen los lobos encima.-le dijo él intentando sonar autoritario.
Korra asintió con la cabeza y se dirigió hacia la pista de baile buscando a Asami entre todos ellos, la encontró bailando con Mako y aunque en un segundo sintió un ramalazo de rabia se disipó al ver la distancia prudencial que guardaba la morena con el chico a pesar de que él intentaba recortarla incansablemente. Dio unos pasos hacia delante llegando hasta ellos y pasó un brazo por la cintura de Asami haciendo que la morena le mirara con una sonrisa.
-Eh, estábamos bailando.-se quejó Mako.
Korra le miró con expresión vacía.
-Estabais.-corroboró ella antes de darle la espalda.
No le hizo falta girarse para saber que el chico se alejaba de ellos con expresión airada.
-Veo que al final has venido.-le dijo Asami.
-Necesitas a alguien que ahuyente a los buitres, ¿no crees?
-Oh, mi heroína.
Korra le sonrió de medio lado mientras empezaban a bailar juntas.
Dos horas después ambas salían del local y comenzaron a andar por la ciudad. Asami no paraba de emitir risitas que delataban su estado de ebriedad aunque caminaba sorprendentemente bien para el tacón que llevaba.
-Creo que debería volver a casa.-dijo Asami mientras caminaban.
La chica de ojos azules le miró con seriedad.
-No pensarás conducir así, ¿verdad?
-No tengo otra opción, ¿no crees?
-… Puedes pasar la noche en mi apartamento.-ofreció Korra sin pensar.
-¿Me vas a llevar a tu guarida?
-No puedo dejar que conduzcas así, tendrías un accidente.
-Tienes razón… Llévame entonces.
Guio a Asami por las calles de la ciudad, sabiendo que a lo mejor lo que estaba haciendo no era lo más recomendable del mundo, al fin y al cabo aquel piso era una casa franca del Loto Rojo y se suponía que nadie más que ellos debería saber de su localización. Sin embargo no pensaba dejar conducir a Asami en aquellas condiciones.
Abrió la puerta y Naga les recibió con emoción, dándole empujones cariñosos a Asami con el hocico haciendo que la morena le rascara tras las orejas mientras reía.
Llevó a Asami hasta su dormitorio y le hizo pasar al interior.
-Sé que no es ni la mitad de grande que el tuyo, pero es algo.-le dijo.
-No está tan mal.
Sacó algo de ropa que Asami podría usar para dormir, dejándolas sobre la cama y cogió las prendas que le servían como pijama.
-Bueno, si me necesitas estaré en el sofá del salón.
-Podemos dormir de nuevo juntas y así no tienes que ir al sofá.
La verdad es que deseaba aquello con todas sus fuerzas pero no era la mejor idea del mundo, no quería correr el riesgo de tenerla tan cerca. No era bueno para su propia cordura.
-No creo que pudieras quitarme las manos de encima si lo hiciera.-le dijo intentando bromear.
Asami dio un par de pasos hacia ella quedándose muy cerca de ella, le miró a los ojos con una sonrisa seductora y Korra tuvo que tragar saliva.
-A lo mejor eso es exactamente lo que quiero…
Se miraron en silencio, era tan fácil… recortar unos centímetros y estaría hecho. Casi podía sentir el tacto de aquellos labios carmesí, imaginaba el tacto de la piel de Asami y podía ver sus manos recorriendo su cuerpo de arriba abajo… Sólo unos centímetros más.
Recurrió a todo el autocontrol del que disponía y se forzó a esbozar una sonrisa.
-Creo que estás más bebida de lo que crees.-dijo con un nudo en la garganta.
Vio a Asami parpadear con expresión confundida y antes de que la morena pudiera decirle algo le dio un beso en la mejilla y salió de la habitación, cerrando la puerta tras ella.
Apoyó la espalda contra la pared emitiendo un hondo suspiro mientras se pasaba una mano por el pelo, maldiciendo su suerte sin parar.
Se dirigió al salón y se tumbó sobre el sofá mirando al techo con la mente en blanco, consciente de que aquella huida del dormitorio tendría más repercusión de la que pensó en un primer momento.
Naga se dirigió hacia ella y le miró, parecía intuir la tristeza que comenzaba a embargar a Korra. Le acarició la cabeza mientras pegaba su frente a la del enorme animal.
-Ojalá fueran las cosas distintas, Naga… a veces me gustaría ser otra persona. Tal vez esté destinada a estar sola.
El animal se frotó contra ella y Korra le abrazó como cuando era una niña.
-Al menos nos tenemos la una a la otra, ¿eh chica?
