Hacía mucho que no subía "tan seguido" pero he querido aprovechar estos pocos días libres para dejaros otro capítulo intentando volver a hacerlos un poco más largos. Como muchos decís, sí, la trama se va complicando y me encanta el rumbo que está tomando la historia y la acogida que está teniendo por vuestra parte.
Intentaré seguir subiendo cada 10-15 días aunque ya sabéis como va esto... Inspiración y blablabla.
No os entretengo, disfrutad del capítulo y gracias por los comentarios como siempre.
Caminaba en silencio por la ciudad, esquivando a los despistados viandantes que paseaban en la noche, hacía frío pero no era nada que ella no pudiera soportar, era una sureña al fin y al cabo y aguantaba perfectamente las bajas temperaturas.
No prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor, tenía bastantes preocupaciones en su cabeza como para sumarle asuntos mundanos y apenas era consciente de la lluvia que había empezado a caer.
Gente como tú.
Aquellas palabras se habían marcado a fuego en su cerebro y le perseguían día y noche.
Era uno de ellos… Asami era uno de ellos. Había intentado convencerse a sí misma de lo contrario pero ella también opinaba como los Igualitarios.
Asami le odiaba, a ella y a todos los maestros, a todos los que eran como ella y cuya única fala era haber nacido con el poder de manejar los elementos a voluntad.
Korra sabía que ella misma no era ningún ejemplo a seguir, sus manos no estaban limpias y desde luego no le extrañaría que muchas personas desearan su muerte o su desaparición, pero oír aquellas palabras salir de la boca de Asami… aquello había sido demasiado.
Si Asami opinaba así, tal vez era hora de alejarse y esta vez para siempre.
No había hablado con ella en la última semana, se pasaba los días en el complejo de entrenamiento del Loto Rojo e incluso durmió allí un par de noches para mantenerse lejos de su apartamento en caso de que la morena apareciera para hablar con ella. Por fortuna aquella semana los Igualitarios no habían necesitado de los servicios de Lin, por lo que tampoco se había cruzado con ella y lo prefería. No se veía preparada para enfrentarse a aquella chica o lo que pudiera decirle.
Había intentado dejar de pensar en ella por todos los medios y casi lo consiguió una noche en la que salió ella sola a un bar situado en un barrio marginal de la ciudad y se vio tentada de sucumbir a los encantos de una chica con rasgos de la Nación del Fuego que le miraba con una sonrisa sugerente. Era muy atractiva y aquella vez Korra había dejado que el alcohol que estaba tomando le hiciera efecto, de modo que sin ser apenas consciente se descubrió besando con intensidad a aquella desconocida, como si sus labios pudieran hacerle olvidar sus problemas. Había estado a punto de pasar la noche con ella, pero en el último momento la invadió un injustificado sentimiento de culpabilidad, paró lo que estaban haciendo y declinó la proposición de acompañar a la chica a su casa pese a que ya había dicho que sí.
Ni si quiera podía intentar distraer su atención en brazos de otra persona porque su propia mente le atormentaba, diciéndole que aquello estaba mal; de modo que la única opción que le quedaba era evitar a la morena, alejarse poco a poco y desaparecer de Ciudad República.
Tal vez fuera mejor así… Se repetía aquello día y noche sin descanso intentando creérselo pero le resultaba imposible. Aquella charla con P'li, su decisión de dar un paso adelante por fin y atreverse a decirle lo que sentía y estar con ella… había sido todo en vano y tal vez había sido demasiado tarde.
Suspiró contra el aire de la noche.
Terminaría el trabajo en Ciudad República, recogería sus cosas y se olvidaría de aquel lugar para siempre, con el tiempo tal vez pudiera olvidar aquellos ojos verdes. Sólo tal vez.
Sus pensamientos se interrumpieron cuando algo chocó contra su pierna y cuando bajó la vista se encontró con una bola de pelo rojo empapada por la lluvia que le miraba con ojos brillantes.
-¿Pabu?
El hurón de fuego movió las orejas antes de trepar por sus ropas hasta su hombro.
-¿Qué haces aquí solo? ¿Por qué no estás con Bolin?-le preguntó, extrañada de ver al animal lejos de su amigo.
Pabu se apretó contra su cara, tiritando; y ella lo cogió con un brazo, usando su agua control para secar al animal.
-Venga, te llevaré a casa.
Caminó con Pabu agazapado dentro de su túnica pensando que de no ser por la fina camiseta que llevaba debajo, ahora mismo tendría alguna que otra herida de las garras del animal. Parecía asustado y le extrañaba verle solo deambulando por las calles de la ciudad.
Llegó a la Arena de Pro-Control y se dirigió hacia la planta en la que vivían algunos de los competidores. Había preguntado a uno de los vigilantes por la habitación de los hermanos y cuando llegó al número de puerta que le había dicho, llamó con los nudillos con fuerza.
Escuchó unos pasos dirigirse apresuradamente a la puerta y vio cómo la expresión esperanzada de la persona que abrió se desvaneció al verla, pasando a ser una mueca de fastidio.
-Ah, eres tú.
-Buenas noches, Mako, yo también me alegro de verte.-le dijo ella sin inmutarse.
-¿Qué estás haciendo aquí?
-Vengo a devolveros algo.
-¿Eh?
La cabeza de Pabu emergió de entre sus ropas, mirando al maestro de fuego y saltando hacia él.
-Le encontré en la calle, pensé que se habría perdido
-¿Pabu? Espera un momento…-Mako la miró con los ojos muy abiertos.- ¿Has visto a Bolin?
-¿Qué?
-¿Dónde has encontrado a Pabu? ¿Estaba Bolin con él?
-Pues la verdad es que no recuerdo, pero estaba solo; de hecho venía a traerlo de vuelta porque supuse que Bolin estaría muy preocupado por él. ¿No está aquí? ¿Ha pasado algo?
El desánimo acudió de nuevo al rostro de Mako, que hundió los hombros y desvió la mirada.
-Lleva dos días sin aparecer por casa. Le he buscado por toda la ciudad pero nadie le ha visto o al menos no están dispuestos a decir nada.
Korra frunció el ceño.
-¿Qué es lo último que sabes de él?
-Dijo que iba a hacer unos trucos con Pabu para ganar dinero, se fue y… luego no ha vuelto. Seguro que anda metido en un lío enorme, pero no tengo ni idea de dónde puede estar.
-¿Dinero?
-Las tasas del campeonato de Pro-Control no son baratas y no tenemos mucho, yo estoy trabajando para intentar pagarlo y Bolin quería ayudar, pero ahora… Sólo quiero encontrarlo.
Korra se quedó en silencio un par de segundos.
-Muy bien, te ayudaré a encontrarlo.-dijo finalmente.
-¿Eh?-la confusión del maestro de fuego era evidente.
-Mañana volveré con noticias, simplemente espérame.
-No entiendo nada.
-Tú sólo espera.
No le dio ocasión a contestar, se dio la vuelta y salió del edificio decidida a hacer unas cuantas preguntas a las personas adecuadas. Tenía una desagradable corazonada y deseaba por todos los medios que no fuera cierta.
-Le voy a matar. Cuando lo saquemos de allí le voy a matar… A saber qué le van a hacer esa panda de desgraciados…
Korra rodó los ojos mientras Mako farfullaba a su lado.
Era otra noche fría y ambos iban andando a la par hacia unas solitarias naves industriales, ataviados con atuendos que les hicieran pasar desapercibidos entre la multitud. Korra se había visto obligada a ponerse un gorro que cubriera su pelo y parte de sus facciones al igual que Mako, pero que el chico no parara de quejarse en voz baja no hacía más que atraer atención indeseada.
-… de todas las personas del mundo le pillan a él, de verdad que…
Korra se giró hacia él, exasperada.
-¿Va a durarte mucho el berrinche? Si es así, al menos hazlo en silencio y me ahorras el dolor de cabeza.-le espetó en voz baja.
Mako le dirigió una dura mirada, pero al menos se calló para alivio de Korra.
La chica meditaba en silencio, intentando barajar todas las posibilidades que pudieran ocurrir aquella noche. No había tenido que indagar mucho para descubrir el paradero de Bolin, tenía la sospecha de que había sido capturado pero debía confirmarlo al día siguiente. Por fortuna su confirmación llegó en forma de nota pasada bajo la puerta de su apartamento, era un pequeño papel en el que habían escrito con letra pulcra una dirección y una fecha y sabía a la perfección a quién pertenecía aquella letra.
Entraron en el lugar que le habían indicado sus fuentes a Korra y la chica se sorprendió al ver la cantidad de gente que había acudido aquella noche. La última vez que presenció una de las demostraciones de Amon recordaba gente, pero no tantas personas… y aquello le preocupaba enormemente.
Se mezclaron entre la multitud que esperaba impaciente y Korra empezó a trazar un mapa mental del recinto: escaleras, puntos de escape, localización de guardias. En su cerebro empezó a formar un plan de rescate y tiró del abrigo de Mako, obligándole a agacharse un poco antes de susurrarle al oído:
-Cuando Amon empiece a hablar, sal de entre la multitud y dirígete a la derecha, espérame allí sin llamar demasiado la atención.
Mako no respondió, simplemente asintió con la cabeza y ambos esperaron un par de minutos hasta que las luces se atenuaron, iluminando el improvisado estrado sobre el cual empezaron a situarse varias personas uniformadas que llevaban maniatadas a seis figuras entre las cuales se encontraba la inconfundible figura de Bolin.
-Ahí está…-susurró Mako.-Pero no entiendo nada, ¿por qué está con matones de la Triple amenaza? ¿Qué está pasando aquí?
Amon comenzó a soltar su habitual discurso, pero abreviando esta vez. Korra miraba de reojo a Mako, que parecía clavado en el sitio mientras escuchaba con expresión atónita el manifiesto de Amon. El maestro de fuego la miró con pánico.
-¿Qué es esto?-dijo.
-Muévete, Mako.-siseó ella.
-Pero…
-Ya.
El chico se movió sumido en una especie de catatonia y unos segundos después Korra fue tras él, llevándole fuera de la vista de todos.
-Hay dos guardias vigilando desde las alturas que no deberían suponer un problema, por la derecha están las calderas y junto a ellas debería haber al menos un hombre apostado. Tú deberías volver junto a la multitud y colocarte lo más cerca del estrado que te sea posible.-empezó a decir ella.-Espera a que destroce la… Mako, ¿me estás escuchando?
-Quitar el poder elemental, ¿eso es posible?-se repetía el chico a sí mismo.-Los rumores eran ciertos…
-Eh, vuelve a la realidad.-le dijo mientras sacudía al maestro de fuego.-Tienes que tranquilizarte.
-Van a dejarlo sin control, ¿¡cómo quieres que me tranquilice?!
-Porque tenemos que sacarle de aquí y necesito que uses esas pocas neuronas útiles que tienes y que me escuches.
-No tengo por qué escucharte, nadie ha dicho que estuvieras al mando.
Korra chasqueó la lengua, a punto de perder la poca paciencia que le tenía reservada al maestro de fuego.
-No, nadie lo ha dicho, pero dado que soy la única que busca soluciones, no estaría mal que escucharas a alguien que tiene una mínima idea de lo que está haciendo.
-No me hables así, no eres superior a mí.
Ella le miró.
-Tal vez lo sea en más aspectos de lo que puedas creer.
-Ya claro… Lo que pasa es que tienes celos de mí y quieres aprovechar cada instante para sentir que estás por encima de mí.
-… ¿Celos? ¿De qué exactamente?
-De que Asami me prefiera a mí.
Korra enarcó una ceja y ahogó una carcajada mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa burlona sin poder evitarlo.
-¿Tan seguro estás de eso?
-He visto cómo la miras y he visto cómo nos miras, tienes celos de que ella quiera estar conmigo.
-Por favor, no me hagas reír. Ella no te prefiere, sabe que te gusta y lo está aprovechando.
-¿Qué?
-Me has oído bien. No le gustas, te está usando para darme celos y si no lo ves estás ciego.
-Deja de mentir.
Korra notó la ira en la voz del chico, pero no le prestó atención.
-Ya… mentiras. Dime, Mako,-dijo su nombre con burla.-en estas últimas semanas en las que no he estado en la ciudad, ¿cuántas veces has estado a solas con ella?
-Ninguna… pero porque siempre venía Bolin con nosotros.
-Y déjame adivinar, ella era quien insistía en que viniera, ¿verdad?
-… Es considerada.-un atisbo de duda asomó en su voz.-Querrá esperar el momento adecuado.
-Venga ya, una chica como Asami, tan decidida e inteligente… Sabía que no eras la persona más avispada de la ciudad, pero pensé que te acabarías dando cuenta de esto… ¿no crees que si quisiera algo contigo ya te lo habría hecho saber? ¿O al menos habría hecho un esfuerzo para poder estar un rato a solas contigo y tener algo de intimidad?
No recibió respuesta por parte del chico.
-Lo suponía...-dijo ella.-Ahora, volviendo al plan…
Mako no le dejó acabar, se abalanzó sobre ella intentando agarrarla del cuello de la ropa pero ella reaccionó con rapidez y repelió el agarre del chico. Sin darle un segundo le empujó contra una pared y esta vez fue ella la que le agarró, quedándose a centímetros de tu cara.
El chico la fulminó con la mirada, intentando zafarse de ella, pero Korra era más fuerte y no estaba dispuesta a soltarlo para que montara un alboroto.
-Escúchame bien, chico de fuego, y presta atención porque es importante: creo que no eres consciente de cuánto me estoy arriesgando simplemente por estar aquí esta noche, no sabes todo lo que estoy poniendo en peligro por haber venido, pero estamos aquí para salvar a tu hermano. No es mi culpa que Asami no esté interesada en ti de esa manera y te aseguro que me da igual que me odies por el motivo que sea, pero ahora necesito que te centres. Si no colaboramos, van a hacer mucho daño a Bolin y ni tú ni yo queremos eso, ¿de acuerdo?
La rabia que había en los ojos de Mako se fue atenuando y Korra le soltó.
-¿Cuál es el plan?-dijo él con un deje de rabia en la voz.
-Tú vuelves, te mezclas entre la multitud y te abres paso como puedas hacia las primeras filas, cerca del estrado. Yo iré por este pasillo, abriré la caldera y llenaré este sitio de vapor haciendo estallar las tuberías con agua control mientras llegas hasta Bolin y le sacas de allí.-Korra le iba señalando el itinerario.- Tienes que ser rápido porque la confusión no durará mucho y probablemente te oigan llegar, sin embargo justo por la derecha hay una salida de emergencias por la que tendréis que iros nada más hayas conseguido llegar hasta él. Yo os esperaré fuera y aseguraré la vía de escape, ¿crees que puedes luchar sin mi ayuda en caso de que os corten el paso?
-Sí.
-De acuerdo, de cualquier manera si no estáis fuera en un minuto entraré a sacaros de allí a ambos, ¿alguna pregunta?-Mako negó con la cabeza.-Muy bien, al trabajo.
El chico se alejó de ella y volvió hacia donde estaban congregadas las personas que esperaban expectantes a ver la nueva demostración del poder de Amon. Korra se dirigió por su propio camino, adentrándose en un pasillo que conducía hasta las calderas.
No parecía haber nadie a la vista, de modo que se dirigió hacia la maquinaria que controlaba las válvulas de la caldera y las estudió unos segundos: podría mover las manivelas o romper directamente las tuberías con su metal-control, no sería problema. Unos pasos la alertaron, alguien se acercaba.
-Eh, ¿qué estás haciendo aquí?-le preguntó una voz masculina.
Se giró con calma para encontrarse con un hombre vestido con el uniforme de los Igualitarios pero con la cabeza descubierta y cara de pocos amigos que se dirigía hasta ella.
-Buenas noches, hermano, ¿hay algún problema?-dijo ella de forma pausada.
-Ningún civil está autorizado a estar aquí, ¿queda claro?
Korra levantó las manos en actitud pacifista.
-Tranquilo, no es para tanto.
-Largo de aquí.-dijo el hombre de mala manera.
El Igualitario intentó agarrarla del abrigo pero ella le esquivó, esbozando una sonrisa brulona para provocarle. El hombre de abalanzó sobre ella y Korra aprovechó el propio impulso del hombre para hacerle girar sobre sí mismo y lanzar su cuerpo con fuerza hacia las tuberías, que se rompieron ante el impacto. El Igualitario cayó al suelo dolorido y antes de que se incorporar, Korra le propinó un golpe seco en la nuca para dejarle inconsciente.
De las tuberías empezó a salir vapor y ella comenzó a manipularlo, mandándolo hacia las tuberías que quedaban hacia el interior del recinto y haciéndolas estallar de la presión. Esperó hasta oír gritos de confusión, sabiendo que durante al menos un par de minutos no se vería nada.
Empezó a contar para sus adentros la cuenta atrás de un minuto y se dirigió fuera de la nave industrial, esperando en las sombras de un callejón en el que estaba oculta Naga y vigilando la salida por la cual tendrían que aparecer en cualquier momento los dos hermanos. Pero el minuto pasó sin que nadie asomara por la puerta y fue cuando supo que algo se habría complicado.
Entró de nuevo a toda velocidad, aún había suficiente vapor como para que no se pudiera ver con claridad, pero fue capaz de sentir con su tierra control a los hermanos, que peleaban junto a otro hombre contra siete Igualitarios. Llegó hasta ellos y se colocó a la espalda de Mako, que se giró para mirarle de reojo antes de que ella comenzara a usar su propio control elemental.
Observó de pasada al cuarto maestro que luchaba junto a ellos, tenía un uniforme de policía y estaba empleando el metal de las tuberías para golpear a los Igualitarios.
Mientras Korra dirigía proyectiles de hielo hacia los Igualitarios, vio cómo se acercaban un par de ellos hacia el grupo de los maestros, esquivando ágilmente las llamaradas que Mako les dirigía. Les reconoció en seguida: el Teniente y… Asami. No podía ser… Estaba allí aquella noche después de todo… Lógico. Al fin y al cabo le había avisado ella, sabría que tenían a Bolin cautivo y quería que le sacaran de allí
"No puedo dejar que Bolin y los demás le hagan daño" pensó para ella misma.
-¡Moveos hacia la salida, yo me encargo!-gritó a Mako mientras se separaba de ellos para enfrentarse a los dos Igualitarios.
El Teniente dirigió hacia ella sus dos bastones electrificados, intentando encontrar su cuerpo pero hallando únicamente aire en cada uno de sus golpes mientras Korra esquivaba los ataques de su otro adversario. Dirigió un chorro de agua hacia el estómago del Teniente que le propulsó lejos de ella y se dio la vuelta justo a tiempo de bloquear un nuevo ataque de Asami. Se agachó para evitar una patada que iba dirigida a su sien y se movió para situarse a un costado de la morena, intentando bloquear el chi del brazo derecho de la chica su mano no llegó a su destino ya que ella la esquivó, cargando su guantelete eléctrico antes de dirigirlo hacia el pecho de Korra. La maestra dio un paso atrás para evitar las chispas y en el movimiento el gorro que hasta entonces había ocultado su rostro cayó al suelo.
Su contrincante se paró en el momento y le miró el silencio. Korra le dirigió una sonrisa de medio lado, le había reconocido por fin aunque no tenía muy claro que no fuera a atacarle.
No quería darle un segundo para pensar a Asami, de modo que se echó sobre ella con el objetivo de bloquear alguno de sus brazos para que no la siguiera y no resultara herida, negándose a emplear su control elemental contra la morena.
Asami sabía pelear y Korra era consciente de ello, no dejaba expuestos sus puntos vitales de modo que la maestra de agua tomó un enfoque distinto y amagó un golpe al costado de la chica que la hiciera ladearse. Asami hizo lo que había previsto y Korra barrió el suelo a los pies de la morena con la pierna, haciendo que la chica cayera al suelo.
Antes de darle ocasión se levantarse, corrió hacia la salida por la que habían escapado Mako y Bolin junto al otro maestro y llamó de un silbido a Naga. Korra corrió hacia el animal y miró al policía:
-Escapa por la alcantarilla y mantente oculto, cuando nos vean escapar nos perseguirán a nosotros y tú estarás a salvo.-le dijo mientras montaba a lomos de Naga.
El hombre no dijo nada y asintió dirigiéndose hacia la alcantarilla que Korra le había señalado, y Korra miró a los hermanos antes de ordenarles:
-¡Subid, ya!
Mako y Bolin no dudaron un momento y subieron ambos detrás de Korra, que espoleó a Naga para que corriera lo más deprisa que pudiera mientras oía como los Igualitarios salían por la misma puerta por la que ellos habían escapado.
-¡Korra, no sabes cuánto me alegro de verte!-le gritó la voz de Bolin en el oído mientras le abrazaba con fuerza por detrás.
-Yo también, Bolin, pero mejor dejamos el reencuentro para cuando estemos a salvo.-respondió ella, luchando por respirar.
-Y parece que eso no va a ser ahora.-dijo Mako por detrás de Bolin.
Korra miró hacia atrás y emitió un gruñido al ver que les seguían tres motos y dos coches a toda velocidad.
-¡Bolin, crea rampas en el suelo para las motos y cuando estén en el aire son cosa tuya Mako, apunta al depósito de gasolina si puedes!-les gritó.
-¡A la orden!-dijeron ambos al unísono.
Devolvió su atención hacia el camino hasta que Bolin le tiró del abrigo.
-¡No se van, Korra!
-¡Seguid intentándolo!
Se giró para ver como los hermanos derribaban una de las motocicletas, pero aquel era un éxito pequeño. Intentó crear una pequeña plataforma de hielo en el suelo y escuchó como los coches maniobraban violentamente, pero no escuchó el impacto que deseaba y para su disgusto aún había demasiados Igualitarios persiguiéndoles. Por los asientos traseros del coche de los Igualitarios sacaron el torso un par de reclutas que empezaron a lanzar hacia ellos cuerdas metálicas con el objetivo de capturarlos.
-¡Bolin, toma las riendas!-le gritó.
-¿¡Eh?!
-¡Sácanos de aquí!
Se puso en pie precariamente sobre el arnés de Naga y consiguió ponerse por detrás de Bolin para ayudar a Mako a derribar a sus perseguidores. El maestro de fuego lanzaba llamaradas intentando llegar hasta los motores o depósitos para ocasionar una explosión que les detuviera y ella acompañaba sus llamaradas con proyectiles de hielo que dirigía hacia los neumáticos. Pronto quedó claro que los coches estaban bien blindados y Korra maldijo para sus adentros la eficiencia de Industrias Futuro, habían pensado en todo.
Se giró hacia Bolin.
-¿No puedes despistarlos?
-¡Lo intento pero…!
Un grito de Mako interrumpió las palabras de Bolin y Korra vio cómo el chico caía al suelo enredado en una cinta metálica.
-¡Mako!-gritó Bolin.
-¡Naga, para!-ordenó Korra al animal.
Naga obedeció y la maestra de agua miró a Bolin.
-¡Quédate aquí, yo me encargo!
Saltó de lomos del animal y corrió hacia el maestro de fuego ignorando la voz de Bolin a sus espaldas. Llegó hasta Mako apenas unos segundos antes de que los Igualitarios frenaran sus vehículos frente a ellos y empezó a deshacer el lío metálico que aprisionaba a Mako.
-¡Korra, saca a Bolin de aquí, tenéis que iros ya! Salvaos.-le dijo Mako con voz desesperada.
-Eso ni se te ocurra.-dijo ella apretando los dientes.
-¿Por qué haces esto? Se supone que me odias.
-No te tengo especial cariño, pero no pienso dejar que te capturen. No voy a dejar a nadie atrás.
Liberó al chico y le ayudó a ponerse en pie mientras los Igualitarios se paraban frente a ellos, eran diez esta vez aunque tuvo que reprimir un suspiro de alivio cuando no notó a Asami entre los presentes, seguro que se había quedado en la nave industrial.
-Mako, ¿sabes crear electricidad?-le susurró Korra.
-¿Eh? Sí, claro.
-Espera a mi señal.
-¿Qué?
-Tú hazme caso.
Los maestros se pusieron en guardia y Korra observó cómo uno de ellos daba un paso al frente, era el Teniente de nuevo y parecía muy enfadado.
-Vais a pagar por lo que habéis hecho esta noche, maestros. Aun no entendéis que en esta ciudad no hay sitio para vosotros.-siseó el hombre.
-Eso ya lo veremos.-respondió ella, desafiante.
-Cogedles.
Los Igualitarios se abalanzaron sobre ellos y Korra cubrió sus brazos de agua, proyectando corrientes hacia ellos como si sus brazos fueran tentáculos. Sabía que no serían tan estúpidos como para usar contra ella la electricidad si el agua estaba en contacto con ellos mismos, de modo que empleó su agua control para tomar a varios de la cintura y lanzarlos contra los muros de edificios cercanos. Consiguió derribar a tres mientras controlaba la situación con Mako, que parecía pasarlo un poco peor que ella a la hora de mantener a sus contrincantes alejados de ellos.
Barrió el aire con sus tentáculos de agua y atrapó a un par de reclutas contra el suelo al congelar el agua con la que les había rodeado. Sólo quedaban la mitad en pie pero vio a lo lejos faros de más coches y supo que tenían que salir de allí cuando antes.
Se acercó a Mako y se colocó junto a él.
-Prepárate. Cuando te haga la señal, electrifica el agua.
-De acuerdo.
Korra dejó que los Igualitarios restantes se acercaran a ellos. Levantó en torno a Mako y ella un manto de agua y gritó:
-¡Ahora!
El maestro de fuego dirigió una corriente eléctrica hacia el muro de agua antes de que Korra hiciera que el manto se disipara en todas direcciones, alcanzando a los Igualitarios y a sus automóviles, incluso a los que se acercaban para ofrecer refuerzos y la maestra de agua rezó para que aquello fuera suficiente como para causar un cortocircuito en los aparatos.
Nada más escuchar los aullidos de dolor de los reclutas, tomó a Mako del traje y le obligó a correr de vuelta hacia donde les esperaban Bolin y Naga y ambos maestros montaron de un salto sobre el animal, que empezó a correr desatada por la ciudad de nuevo, esta vez perdiendo por fin de vista a los Igualitarios.
Korra se permitió un segundo de descanso y lanzó un suspiro.
-¡Madre mía, Korra, eso ha sido espectacular! ¡Deberíamos echar a Hasook y ponerte a ti como la maestra de agua de nuestro equipo de Pro-control!-decía Bolin entusiasmado.
-Gracias, Bolin, pero creo que he tenido suficiente emoción por esta noche.-respondió ella sin parar de mirar tras ellos, deseando con todas sus fuerzas que no les siguiera nadie.
-Es una pena porque eres la mejor maestra de agua del mundo. Se me ha parado el corazón cuando les has lanzado contra los edificios… ¿y lo de lanzarles agua electrificada?-Bolin soltó un sonoro silbido.- ¡Ha sido impresionante! No sabía que lucharas tan bien, ¿a que pelea bien, Mako?
-Pues… la verdad es que sí.-respondió el maestro de fuego.
Korra miró al chico de soslayo y vio el semblante serio de Mako, pero no dijo nada.
Tras diez minutos recorriendo la ciudad a lomos de Naga, llegaron a la arena de Pro-Control y los tres bajaron a tierra firme. Bolin abrazó a Mako y a Korra a la vez, levantándolos a ambos unos centímetros del suelo mientras se reía.
-¡Gracias, chicos, sois los mejores del mundo!
-Bájanos, Bolin.-le dijo Mako.
El maestro de tierra le hizo caso y les bajó de nuevo, sin parar de sonreír.
-Creo que nos debes una explicación.-dijo Korra.
-No sabéis el miedo que pasé, primero me capturaron, nos tuvieron en una celda y…
-¿Por qué te capturaron? ¿Qué hacías con Shin?-le interrumpió Mako.
-Oh…-Bolin miró al suelo avergonzado.-No quería que te enteraras… En teoría iba a ser un trabajo rápido y ya.
-¿No habrás vuelto a las andadas con esos perdedores?-el maestro de fuego le miraba enfadado.
-¿Eh? Nada de eso, Mako, ¿por quién me tomas?
-¿A las andadas? ¿De qué estáis hablando?-preguntó Korra, sin entender nada.
Mako le miró y suspiró.
-Creo que ya sabes que Bolin y yo somos huérfanos, ¿verdad?-Korra asintió y Mako continuó hablando.-Después de que nuestros padres murieron, a Bolin y a mí no nos quedó nada, nos vimos obligados a sobrevivir como podíamos y no era nada fácil. Un día unos matones de esa Triada llegaron hasta nosotros y nos ofrecieron comida y estancia, lo único que teníamos que hacer era algunos trabajillos menores para ellos como recoger el dinero de apuestas y cosas así… No era honrado, pero hice lo que tenía que hacer para proteger a mi hermano pequeño.
-Deduzco que hace tiempo que os desligasteis de la Triada, ¿no?
-Así es, hace algunos años cuando conseguimos entrar en el mundo del Pro-Control.
-Entonces, ¿qué hacías con ellos, Bolin?-preguntó Korra dirigiendo su atención.
Bolin jugó con sus pulgares antes de contestar.
-Necesitábamos dinero y Shin me vio y me dijo que simplemente tenía que hacer de chico de los recados… Le acompañé y estaba terminando cuando esos tipos nos atacaron y nos metieron en uno de sus camiones durante unos minutos. Cuando nos sacaron de allí nos llevaron hasta unas celdas y estuvimos un par de días encerrados.
-¿Sabes lo que iban a haceros?-le regañó su hermano mayor.
-Claro que lo sé, los otros prisioneros habían oído historias.
-¿En qué estabas pensando? Te prohibí que volvieras a acercarte a esos indeseables.
-Sólo era un día y me pagaría cinco mil yuanes, Mako, y necesitamos el dinero para entrar en las finales… Estamos tan cerca… Yo solo quería ayudar…-el chico hundió los hombros abatido.-Lo siento.
Mako se pasó una mano por la cara antes de colocar la otra en el hombro de Bolin.
-No pasa nada, ahora sólo importa que estás bien.
-Menos mal que llegasteis a tiempo… estaba muy asustado.
-La verdad es que fue gracias a Korra, ella averiguó dónde estabas y me llevó hasta allí… además de salvarnos a los dos en la misma noche.-dijo Mako, para sorpresa de la chica.
Bolin se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo. Korra sonrió levemente y le palmeó la espalda.
-Como me alegro de que Pabu te encontrara, me has salvado la vida.-le dijo el chico.
-Venga, venga, Bolin, no es para tanto.
El chico se separó de ella y le miró atónito.
-¿Que no ha sido para tanto? Has averiguado el lugar de reunión de un grupo encubierto, nos has sacado de allí y has sido capaz de vencer a diez de ellos sin cansarte, creo que está justificado… Ahora que lo pienso, ¿cómo sabías dónde ir?
-Es cierto… no me dijiste cómo averiguaste dónde estaba Bolin.-dijo Mako.
Notó la mirada de los hermanos clavándose en ella y se encogió de hombros.
-Vosotros conoceréis las calles mejor que yo, pero tengo mis propias fuentes que por el momento no revelaré.
"Mis propias fuentes… morenas y de ojos verdes" pensó para sí misma.
-Está bien, captamos la indirecta.
-Muy bien, si no os importa creo que es hora de volver a casa. No creo que sea sensato seguir deambulando por las calles esta noche, probablemente deberíais hacer lo mismo.- les dijo a los hermanos.-No conviene que salgáis por la noche durante al menos tres días.
-Te haremos caso… pero la próxima vez que te veamos, te debemos al menos una ronda, ¿de acuerdo?-dijo Bolin.
Korra asintió con la cabeza antes de darles la espalda para montarse sobre Naga y una vez se encontró a lomos del animal miró al maestro de tierra.
-¿Vas a estar mañana por aquí, Bolin?
-No creo que salga en una temporada, ¿por qué lo preguntas?
-Has dicho que había más prisioneros, quiero que mañana me cuentes todo lo que recuerdas del lugar donde te llevaron y las personas que había allí.
-¿Para qué quieres saber eso?-le preguntó Mako.
-Bueno, ya visteis que una de las personas a las que iban a quitar su control elemental era un policía, de modo que o era corrupto o los Igualitarios están llevándose de verdad a maestros inocentes. Tal vez con lo que Bolin sepa podamos localizar dónde les mantienen encerrados y salvar a otras personas.
-¿Crees que puedes hacerlo tú sola?
Se obligó a reprimir una sonrisa burlona, ella no estaba sola en esto.
-No perdemos nada por probar, ¿no crees? Todo depende de si Bolin quiere ayudarme o no.
-¡Me apunto!-dijo el chico con entusiasmo.
-Bien, pues me voy, ya he tenido suficientes aventuras por esta noche. Nos vemos mañana.
Palmeó la cabeza de Naga antes de pedirle que se moviera.
-Korra…-dijo Mako llamando su atención.
La chica miró al maestro de fuego, que había desviado la mirada.
-Gracias… por todo.-dijo el chico, tendiéndole la mano.
Korra sonrió levemente y le estrechó la mano que le ofrecía Mako.
-¿Ves como no soy tan horrible?-le dijo.
