He tardado más de lo debido con este capítulo y he tenido que reescribirlo varias veces porque no terminaba de encajrme. Incluso aún así me ha quedado más corto de lo que esperaba pero no me gusta poner relleno en mis fics. Espero que os convenza cómo ha resultado.
Comentarios y sugerencias siempre son bien recibidos y como siempre, muchas gracias por vuestra paciencia.
Espero que os guste.
-… Y entonces se llenó todo de vapor y no veíamos nada, la gente estaba asustada y gritaba y un Igualitario me agarró por detrás, pero después vi una llamarada y ahí estaba Mako…
Bolin hablaba entusiasmado y sin apenas respirar, narrándole su rescate con todo lujo de detalles e incluso imitando por gestos una pelea ignorando que sabía de primera mano todo lo que había ocurrido aquella noche. Al fin y al cabo ella había estado ahí.
Se encontraban en un bar al que solían ir de vez en cuando. Bolin se había puesto en contacto con ella para invitarles a todos a una copa y así celebrar su recuperada libertad y Asami no se había visto con ánimos de declinar la oferta, necesitaba salir al menos una noche y olvidarse de todo el jaleo que se había montado entre los Igualitarios. La gente de Amon se estaba volviendo loca de rabia por lo que ocurrió la noche en la que liberaron a Bolin, no paraban de contar historias sobre dos maestros que habían saboteado todo y cómo aquello ponía en peligro todos sus grandes planes, estaban preocupados de que el relativo anonimato de los Igualitarios se hubiera visto comprometido.
-… Yo no me lo podía creer pero ahí estaba Mako en el suelo,-continuaba Bolin.-y entonces Korra saltó desde Naga para salvarle y se enfrentaron a unos diez Igualitarios. Tendrías que haberles visto, ¡Mako electrocutó el agua y Korra la lanzó contra los coches! Fue espectacular y…
-Bolin, por enésima vez, baja la voz, se supone que esto quedaba entre nosotros y se va a enterar todo el recinto.-le reprendió Mako.
Asami miró al maestro de fuego que se sentaba a su lado.
-¿Vosotros solos pudisteis contra tantos Igualitarios?-le preguntó.
-Sí, aunque… la verdad es que todo el mérito es de Korra. Nos sacó de la nave industrial y fue la que volvió a buscarme.
-¿En serio?
Aquello sí que no se lo esperaba, Korra salvando al maestro de fuego… La morena posó la mirada en Korra.
Los cuatro habían ocupado una mesa situada al fondo del establecimiento y frente a Asami se sentaba Bolin con la maestra de agua su lado, que miraba distraídamente lo que les rodeaba como si se encontrara muy lejos de allí y no reaccionó ante su mención. No había pronunciado apenas palabra en toda la noche, incluso esquivaba la mirada de Asami, centraba su atención en la copa que sostenía en su mano y apenas intervenía en la conversación. Se moría de ganas de hablar con ella, pero Korra no parecía dispuesta a hacerlo.
-Es cierto, de hecho, si no fuera por ella no habríamos escapado de los que nos perseguían. Ella tuvo la idea de usar la electricidad contra sus aparatos y antes de eso había conseguido librarse de cinco de ellos.
De modo que los reclutas no mentían. No paraban de hablar sobre una maestra de agua que había conseguido detenerlos, ella pensaba que eran exageraciones. Sabía que Korra era poderosa, pero no hasta tal punto. De nuevo se equivocaba respecto a la chica de ojos azules, algo que ya se estaba convirtiendo en costumbre por desgracia.
-Parece impresionante.-comentó la morena.
-¡Y lo fue!-dijo Bolin.
Korra se encogió de hombros antes de decir:
-Hice lo que tenía que hacer, no iba a dejar que los Igualitarios les pusieran la mano encima a ninguno de los dos.
Bolin le pasó un brazo por los hombros a Korra, acercándola a él mientras la sacudía.
-¡Mírala, es tan humilde! Estuviste genial, Korra.-le dijo Bolin.
Korra miró al maestro de tierra y le dedicó una leve sonrisa. Asami observó como ambos maestros chocaban los puños y sintió una especie de envidia infantil al ver aquel gesto de cercanía, intentó apartar aquel pensamiento de ella dirigiéndose a Bolin.
-Lo que no entiendo es por qué te habían capturado los Igualitarios. ¿Qué estabas haciendo allí?
Bolin le miró avergonzado, soltando a la maestra de agua y fijando la mirada en la mesa.
-El día que me capturaron estaba haciendo un trabajo para la Triple Amenaza…
Asami parpadeó un par de veces, sorprendida, ¿acaso estaba Bolin implicado con aquellos tíos? Imposible… Bolin era demasiado bueno como para ser uno de sus matones.
-¿Por qué?-le preguntó.
-Por lo mismo por lo que están muchas personas con ellos, dinero rápido. Sólo era entregar unas cajas e irme, no me volverían a molestar nunca más y por fin tendríamos el dinero que Mako y yo necesitamos…
-¿Dinero? ¿Qué dinero?
-Vamos a entrar en las finales de Pro-Control y las tasas son caras,-explicó Mako.-tenemos la mayor parte del dinero pero nos faltaban 6000 yuanes y la fecha de inscripción se acaba en breves. Bolin pensó que así lo solucionaríamos todo, quería ayudarnos y se juntó con quien no debía…
La morena miró a Bolin, que se había hundido en su propio asiento con expresión compungida.
-Pero no te preocupes,-continuó Mako.-Korra y yo ya le echamos la bronca al respecto y ha aprendido la lección definitivamente después del susto de la otra noche.
-Sí, he aprendido la lección a las malas.-dijo Bolin.-Lo único que he conseguido con eso ha sido un susto de muerte… aunque al final me pagaron cuatro mil yuanes. También me dijeron que volviera con la maestra que me ayudó a escapar, Shin dijo que querían ofrecerte trabajo.
Las miradas se centraron en Korra.
-No pienso dedicar ni un segundo de mi tiempo a esa escoria.-dijo la chica.-Bastante afortunado ha sido de poder escapar, no tengo intención de jugarme el tipo por gente como ellos.
Asami reprimió una sonrisa de alivio y Bolin se rio.
-Eso mismo les dije yo… después de que me dieran el dinero, claro. El problema es que aún nos faltan dos mil yuanes, pero los conseguiremos antes de que se acabe el plazo, ¿verdad, Mako?
-Nos las apañaremos, supongo.-respondió el maestro de fuego, poco convencido.
La morena les miró, tenían tantas ganas de entrar en la final…
-Yo os daré los dos mil yuanes que os faltan.-les dijo.
Los hermanos la miraron atónitos.
-¿Qué?-preguntó Mako.
-No intento presumir, pero tengo dinero de sobra. Puedo daros lo que os falta y me lo devolveréis cuando hayáis ganado la final.
-¿Y si no ganamos?
-Pues tomadlo como una especie de regalo extra-especial.
-Asami… no quiero sonar desagradecido pero es mucho dinero… no podemos aceptarlo.-dijo Bolin.
-No digas tonterías, es la oportunidad que estabais esperando. Si lo conseguís ahora tendréis más patrocinadores y prestigio, y si puedo ayudar lo haré.
Mako y Bolin debatieron entre sí unos segundos y Asami sintió como los ojos de Korra la miraban con intensidad, pero no se atrevía a devolverle la mirada.
Los hermanos la miraron de vuelta.
-Muy bien, aceptamos tu oferta pero prometemos devolverte hasta el último yuan cuando podamos.-le dijo Bolin, muy serio mientras le tendía la mano.- ¿Trato hecho?
Asami le estrechó la mano con decisión mientras le sonreía.
-Trato hecho, Bolin.
El chico le sonrió y levantó los puños en alto.
-¡Estamos en la final!-exclamó, riendo.-Nos merecemos otra ronda, ¿alguien tiene hambre? ¿Quién me acompaña a la barra?
-Voy contigo, Bolin.-se ofreció Korra.
La maestra de agua se levantó primero, dejando salir también a Bolin; y ambos se perdieron de vista en dirección a la barra.
-¿Ocurre algo, Asami?-le preguntó Mako.- ¿Te encuentras bien?
Asami le miró y se obligó a asentir con la cabeza.
-Sí, no te preocupes. Solo estaba pensando en lo que habéis contado antes, lo del rescate de Bolin.
-La verdad es que fue una situación peliaguda, menos mal que Korra estaba ahí para ayudarnos a los dos.
-¿De verdad que volvió a por ti?
-Sí, a mí también me sorprendió que lo hiciera. Creo que la juzgué mal desde el principio, tendrá sus defectos y puede que no le tenga especial cariño, pero es honorable.
Asami volvió a asentir con la cabeza y meditó acerca de las palabras del chico. Había notado un cambio en la actitud de Mako: seguía siendo educado y agradable, pero no intentaba flirtear con ella como de costumbre. Por un lado aquel cambio le agradaba porque se sentía miserable jugando con él como lo estaba haciendo, pero aquello no dejaba de extrañarle.
Korra y Bolin volvieron al rato con las bebidas y se reanudó la conversación, aunque Korra seguía manteniéndose al margen la mayoría de las veces.
Ya estaba avanzada la noche cuando la música empezó a imponerse en el local. Después de todo lo que había ocurrido la semana pasada, Asami sólo quería bailar un poco con sus amigos y olvidarse un poco de todo.
-Me encanta esta canción, ¿quién se apunta?-dijo Bolin emocionado.
-Yo me apunto.-dijo Asami.- ¿Vienes, Mako?
El chico asintió con la cabeza y una leve sonrisa. Asami se giró para mirar a Korra y durante un segundo deseó no haberlo hecho. La maestra de agua le miraba con un deje triste en sus ojos azules antes de apartar la mirada y dirigirla hacia Bolin.
-Voy a tener que pasar, Bolin. Creo que me voy a casa.-dijo.
La chica se levantó de su asiento.
-Pero, Korra…-empezó a decir Bolin.
-Lo siento, Bolin, disfrutad de la noche.-respondió, tajante.
-Bueno…-respondió el chico, desanimado.-Te acompaño a la salida, al menos.
Mientras Bolin se levantaba, Mako se giró hacia Asami.
-Si quieres vamos tú y yo hasta que Bolin vuelva.-le propuso.
Asami le miró dubitativa mientras Korra y Bolin se alejaban, pero al final dijo:
-Está bien, vamos a bailar.
Se encaminaron a la pista de baile y Asami comenzó a moverse distraídamente. No podía parar de pensar en la tristeza que había visto en los ojos de Korra, se sentía insignificante y la peor persona del mundo.
Apenas fue consciente del momento en el que Bolin volvió junto a ellos, pero se obligó a sonreír y a seguir bailando con los hermanos durante unas cuantas canciones.
Al cabo de un rato Bolin desapareció de su vista mientras flirteaba con una pelirroja que parecía poco interesada en él, quedándose a solas con Mako de nuevo.
Tardó un rato en darse cuenta de que el chico había dejado de bailar y la miraba con una media sonrisa.
-¿Qué pasa, Mako?-le preguntó, volviendo a la realidad.
-Que te preguntaría en qué estás pensando, pero creo que lo sé.
-¿A qué te refieres?
-Korra.
-¿Qué pasa con ella?
-Llevas con esa expresión en la mirada desde que ella se marchó. Tal vez deberías ir a buscarle.
Asami frunció levemente el ceño.
-No sé de qué estás hablando, prefiero seguir bailando contigo.
Mako negó con la cabeza, aun sonriendo.
-Asami, no hace falta que sigas adelante con esto. Sé lo que está ocurriendo y no me enfada, de veras, pero creo que deberías ser honesta contigo misma.
-¿Eh? ¿De qué estás hablando?
-Yo no te gusto, al menos no de la forma en la que me gustaría a mí. Creía que pasabas tanto tiempo conmigo porque querías tener algo más que amistad pero ahora veo que ella tenía razón… Yo no te intereso de esa manera.
-¿Ella?
-Sabes bien de quién hablo. La noche que salvamos a Bolin me hizo abrir los ojos, me dijo las palabras que yo no quería oír pero que en realidad necesitaba saber: es ella quién te gusta y te acercabas a mí para provocarle celos…-hizo una pausa.- La verdad es que si lo pienso demasiado duele un poco, pero entiendo la frustración de querer que te presten atención.
La morena le miraba perpleja y comenzó a sentir un leve deje de enfado hacia la maestra de agua. ¿Con qué derecho se creía a decir esas cosas sobre ella?
-Mako, eso no es…
-No hace falta que te excuses ni que lo niegues, Korra tiene razón. Te gusta… y creo que tú le gustas a ella, pero no entiendo qué le ocurre. Tal vez deberías ir a buscarla esta misma noche y hablar con ella… Para mi sorpresa es una persona más razonable de lo que esperaba.
No se lo podía creer, ¿qué estaba ocurriendo?
-No entiendo nada.-le dijo a Mako.
-No hay nada que entender, ve a hablar con ella ahora mismo, despiértale si hace falta.
-Yo… Lo siento mucho, Mako.
El chico se encogió de hombros.
-Qué le vamos a hacer, ojalá lo nuestro hubiera sido posible.-Mako le sonrió.-Ya nos veremos, Asami.
Ella le sonrió y se puso de puntillas para darle un beso en la mejilla antes de darse la vuelta.
Miró fijamente la puerta del apartamento pensando en qué decir. Era la primera vez que hablarían en serio en días y en aquel momento sentía un creciente enfado hacia la maestra de agua. No sólo se negaba a estar con ella sino que iba espantando a quienes se interesaban por ella, no pensaba tolerarlo.
Llamó con decisión, golpeando la puerta con los nudillos; y esperó.
La puerta se abrió unos segundos después y apareció la figura de Korra, aunque no como ella se la imaginaba. Llevaba sus sempiternos mitones y unos pantalones de aspecto cómodo, pero lo único que cubría su torso eran una especie de vendajes que cubrían su pecho, exponiendo unos más que impresionantes abdominales de los que apenas podía apartar la vista. Sobre su morena piel destacaban las marcas claras de cicatrices antiguas que casi habían desaparecido y por debajo del ombligo se marcaba un tatuaje redondo de un símbolo que no reconocía y cuyo dibujo no podía ver por completo ya que quedaba cubierto parcialmente por los pantalones que llevaba la chica.
-¿Asami? ¿Qué estás haciendo aquí?-preguntó Korra.
La voz de la maestra de agua le devolvió a la realidad y su enfado volvió con más fuerza.
-Tú y yo tenemos que hablar, ahora mismo.
Korra frunció el ceño, pero se hizo a un lado para dejarla pasar y Asami entró con paso decidido hasta el salón.
-Tú dirás.-dijo la voz de Korra a sus espaldas.
Asami se dio la vuelta para mirar a la maestra de agua, que la observaba con los brazos cruzados a la altura del pecho.
-¡Puedo entender que no quieras estar conmigo, puedo aceptar que me rechaces, lo que no entiendo es a qué juego estás jugando!-explotó.- ¡Si no me quieres, no me quieres y punto, nada te da derecho a jugar con mis sentimientos como lo haces!
-Yo no juego con tus sentimientos, Asami.
-¿Ah, no? ¿Entonces qué pretendes conmigo? He visto cómo me miras y cómo me tratas, sé que sientes algo pero cada vez que intento cualquier cosa te echas atrás y ya estoy cansada de este estúpido juego tuyo.
-Yo…
-¡Me dan igual tus motivos, estoy harta de esto! ¡Si no vas a estar conmigo, déjame al menos seguir otro camino!
-No entiendo de qué me estás hablando.
-¡De Mako, me ha dicho lo que le dijiste! ¡Que jugaba con él, que sólo lo hacía para darte celos! ¡¿Con qué derecho te crees de decirle algo así!?
-Pero es la verdad.-replicó Korra, alzando también la voz.
-¿¡Y qué si es así?!¡A lo mejor ahora me gusta él y te estás interponiendo!
-Sabes que no es así.
-¡Eso sigue sin ser asunto tuyo! ¡Lo que yo haga con mi vida y con mi cuerpo es cosa mía y si decido flirtear con alguien soy libre de hacerlo!
Korra se quedó callada, mirándola muy seria; pero aquello no apaciguó el genio de Asami, no soportaba que la otra chica hiciera eso.
-¿¡No tienes nada qué decir al respecto?! No, déjame adivinar: "créeme si te digo que me gustaría poder estar contigo pero al parecer tengo un deber para con el mundo que me impide estar con nadie, a pesar de que he hecho evidente en más de una ocasión que me interesas".-dijo imitando sus palabras.-No sé qué hacer contigo ya, Korra, lo he intentado todo y aun así nada. Si no quieres estar conmigo, al menos… deja que siga sin ti.
Miró a la maestra de agua, que había desviado la mirada y apretaba los puños. Asami frunció el ceño, frustrada.
-¡Di algo al menos!
Korra le miró con expresión indescifrable antes de decir:
-Joder…
La chica recortó la distancia que las separaba y lo siguiente de lo que Asami fue consciente fue de la mano de Korra en su nuca y el tacto de los labios de la chica presionándose contra los suyos con fuerza.
Sorprendida, puso una mano contra el pecho de la chica y la empujó unos centímetros lejos de ella haciendo que Korra abriera los ojos con expresión confusa.
-Un momento, un momento.-balbuceó Asami, inconexa, procesando lo que estaba ocurriendo.
Korra frunció el ceño sin decir nada y Asami no se lo pensó una segunda vez, volvió a acercarse a la chica, rodeando su cuello con sus brazos y besándola de nuevo con desesperación. Esta vez fue la chica de piel morena la que se quedó sorprendida, pero respondió ante el contacto sin reparos rodeándole la cintura con los brazos.
Se dejaron llevar en aquel beso furioso y bebieron de él como si temieran que no fuera real, que tan sólo fueran imaginaciones de ambas. Asami notó la impaciencia de Korra en el beso, la chica la rodeaba con los brazos como si Asami fuera a evaporarse en cualquier momento, como si aquello no fuera real y pudo ver que Korra había deseado aquello tanto como ella. Notó un leve mordisco en su labio inferior y abrió la boca, permitiéndole a Korra tomar el control del beso e inhaló el aire que se desprendía dulcemente de su aliento.
-Korra…-suspiró contra su aliento.
Asami abrió los ojos un segundo antes de que lo hiciera Korra, encontrándose con aquellos profundos ojos azules que la miraban con las pupilas dilatadas. La morena sonrió dentro del beso cuando notó como Korra la levantaba en vilo y rodeó la cintura de la chica con las piernas mientras la maestra de agua caminaba hacia el dormitorio con Asami en brazos. El trayecto fue corto pero en ningún momento sus labios se separaron mientras sus lenguas pugnaban por dominar el beso.
La morena notó cómo Korra la depositaba con suavidad sobre la cama antes de sentir el propio cuerpo de la chica sobre ella, que se apoyaba sobre uno de sus brazos intentando no descargar todo su peso sobre Asami. Sus manos recorrieron la espalda de Korra con suavidad y sonrió cuando notó como un leve escalofrío sacudía a la chica.
Korra se apartó de ella unos milímetros y llevó una mano a la mejilla de Asami, que la miró a tiempo de ver como una leve sonrisa se formaba en los labios de Korra antes de que la chica comenzara a besar su cuello suavemente, recorriendo su piel con sus dientes pero sin llegar a morderla aún y Asami puso una mano en la nuca de la chica.
Notó la mano libre de Korra bajar lentamente desde su mejilla hasta su cadera, acariciando suavemente la piel que quedaba expuesta bajo la blusa que llevaba puesta y arrancando un suspiro de los labios de la morena. Unos hábiles dedos comenzaron a desabrochar uno a uno los botones de su blusa, apartando la prenda para tener más acceso a la piel de Asami. Los labios de Korra vagaron desde su cuello hacia su clavícula y hombro, notó un mordisco que supo que dejaría marca pero en aquel momento poco le importaba.
Empezó a moverse inconscientemente, frotándose contra Korra que reaccionó ante el contacto moviendo lentamente sus caderas contra la chica. El brazo de Korra se coló bajo la espalda de Asami, obligándola a incorporarse un poco del mullido colchón para poder retirar la blusa. Antes de poder volver a tumbarse notó cómo la chica desabrochaba su sujetador con una mano, desechándolo también y arrancando una risita de los labios de Asami.
Korra intentó empujarla de nuevo contra la cama, pero Asami ofreció resistencia esta vez.
-Espera.-le dijo.
La chica le miró con un deje de preocupación en la mirada.
-¿Ocurre algo? Puedo parar si no estás preparada, Asami.
Asami sonrió acariciando la mejilla de la chica, que cerró los ojos ante el contacto.
-No, Korra, no quiero que pares, pero… deja que haga algo.
Korra asintió y Asami recorrió los brazos de la chica con las manos, llegando hasta los mitones que cubrían los antebrazos y las palmas de las manos de Korra y empezó a quitárselos despacio. La maestra de agua se tensó y le miró con aprensión en los ojos, pero Asami le besó con suavidad para hacerle entender que no pasaba nada y Korra volvió a relajarse. Retiró las dos prendas y reparó en las cicatrices que rodeaban las muñecas de Korra, parecían marcas de ataduras y Korra se estremeció cuando las yemas de sus dedos las rozaron, pero prefirió no darles importancia en aquel momento y obligó a la chica a mirarle para besarle de nuevo. Korra respondió ante el beso y Asami fue tumbándose lentamente, haciendo que el cuerpo de Korra descendiera junto al suyo, retomando lo que Asami había interrumpido, brindándole desesperadas caricias por todo su cuerpo.
La maestra de agua se dedicó a besar con pasión el cuerpo de Asami, desde su boca hasta sus pechos; y la morena ahogó un gemido cuando notó cómo los labios de Korra atrapaban uno de sus pezones, lamiéndolo con suavidad mientras la mano libre de la chica acariciaba su otro pecho.
Asami cerró los ojos y reanudó el rítmico movimiento de sus caderas, sintiendo una oleada de placer cuando las de Korra respondieron. Pasó las manos por la espalda de la chica bajándolas hacia sus pantalones y colando los pulgares bajo la prenda, moviéndose más rápido contra Korra siendo por primera vez consciente de la humedad que se había formado entre sus piernas. Una de sus manos comenzó a acariciar el tonificado abdomen de la chica, maravillándose al notar el relieve de los abdominales de Korra contra sus dedos; y la chica respondió ante el tacto emitiendo un suspiro ahogado. Bajó aún más la mano intentando llegar hasta los pantalones de Korra, pero notó cómo la chica agarraba con firmeza su muñeca y la miró. La maestra de agua le miraba desde su pecho con una sonrisa de medio lado y subió para besarla.
-Aun no, Asami.-le dijo con voz grave y Asami sintió que se derretía ante aquella voz.
La morena asintió con la cabeza retirando su mano aunque no sin cierta reticencia, y Korra acarició su abdomen sin perder el tiempo llegando hasta el cierre de su falda. Desabrochó los botones de la prenda y procedió a quitársela, arrastrando con ella lo que quedaba de su ropa interior; y se detuvo para mirar durante unos segundos a Asami, estudiando meticulosamente su cuerpo.
Asami fue consciente por primera vez de lo expuesta que estaba ante aquella chica que la devoraba con la mirada, pero no sentía ningún pudor sino emoción ante lo que pudiera venir a continuación, algo con lo que había soñado en más ocasiones de las que estaría dispuesta a reconocer en voz alta.
Los ojos de Korra vagaron unos segundos más por el cuerpo de la chica antes de mirarla a ella directamente y la morena se vio reflejada en dos orbes azules que le miraban con las pupilas dilatadas, oscurecidos por el deseo e inmensamente hermosos; y besó a la chica antes de notar como la mano de Korra se dirigía hacia su entrepierna.
Cerró los ojos cuando uno de los dedos de la chica comenzó a acariciarla, arrancando de sus labios suspiros ahogados y moviendo las caderas levemente mientras intentaba sentir el contacto lo máximo posible. Korra empezó a describir suaves círculos en torno a su zona más sensible, deslizando la yema de sus dedos de forma experta antes de notar como introducía uno de sus dedos dentro de ella.
Dejó salir todo el aire de sus pulmones al notar como la mano de Korra se retiraba justo antes de que la chica metiera en esta ocasión dos dedos y comenzara a moverlos dentro, marcando un ritmo lento y tortuoso pero demasiado placentero y Asami abandonó todo raciocinio mientras notaba como los dedos de Korra entraban y salían de ella, empapados en su propia humedad y cada vez más rápido mientras frotaba el resto de su entrepierna contra la palma de su mano. La morena adaptaba el vaivén de sus caderas al ritmo que Korra le imponía como si nunca fuera a tener suficiente, quería sentirla por completo, abandonarse a aquella chica que parecía estar haciendo titánicos esfuerzos por intentar ser delicada con ella aunque de vez en cuando era incapaz de controlar algún mordisco más fuerte que los anteriores, pero aquello poco le importaba en aquel momento a Asami.
Apenas era consciente de los besos que Korra iba depositando por su cuerpo y le pareció irreal el contacto de los labios de la chica contra los suyos, aunque respondió al beso que le brindaba aquella boca recibiendo de buen agrado su lengua. De alguna parte de su cerebro que aún conservaba algo de lucidez le llegó un pensamiento: no creía que fuera a cansarse nunca de besar aquellos labios.
A medida que Korra iba aumentando el ritmo notaba su pulso golpeando con fuerza sus sienes y en su cuerpo comenzó a formarse una tensión que deseaba ser liberada, acompañada de suaves espasmos musculares en su abdomen y una placentera sensación de calor que le recorría todo el cuerpo. De sus labios salían jadeos y palabras inconexas mientras pedía a la chica que continuara, indicándole cómo le gustaba más que la tocara. Korra obedecía sin objeciones y adoptó un ritmo constante con sus dedos mientras apretaba la palma de la mano contra ella para aportar fricción al movimiento y haciendo que las piernas de Asami temblaran ante el contacto con su zona más sensible.
De sus labios escapó un gemido más alto que los anteriores y Korra miró fijamente a Asami, apoyando su frente contra la de la chica y Asami se dejó llevar por aquellos ojos del color del mar.
El brazo sobre el que se apoyaba Korra acabó cediendo y Asami se encontró jadeando contra el hombro de Korra, besándolo ocasionalmente-
Fue rápido y violento, un espasmo sacudió todo su cuerpo y fue incapaz de contener el sonoro gemido en el que quedó enredado el nombre de la chica. Arqueó la espalda y echó la cabeza atrás mientras su orgasmo le invadía, dejando un placentero zumbido en sus oídos mientras continuaba moviéndose incontrolablemente contra la mano de Korra, y acalló el resto de sus gemidos mordiendo el hombro de la chica, que no protestó y sólo disminuyó el ritmo para dejar a Asami que disfrutara el momento.
Cuando el temblor en las piernas sustituyó al calor que había sentido antes, notó los dedos de Korra saliendo de ella. La maestra de agua elevó de nuevo su cuerpo para dejarla respirar y depositó un suave beso en la frente de Asami con una delicadeza que sorprendió a la propia morena antes de tumbarse junto a ella.
Asami se acercó a la chica, recostándose contra su pecho y emitiendo un largo suspiro mientras notaba un brazo de Korra rodeando su cintura.
No dijeron nada durante un par de minutos y fue Korra la primera en hablar.
-Lo siento.-dijo simplemente.
Asami la miró con ojos sorprendidos, ¿se estaba arrepintiendo de lo que acababa de hacer?
-¿Por qué?
-Por apartarte de mí, por no ser lo suficientemente valiente como para actuar antes.
Así que era eso… La chica suspiró aliviada y sonrió.
-Creo que yo debería ser la única que debería disculparse por el momento.-respondió Asami.-No debí haber dicho esas cosas en la bahía, no las sentía realmente, es solo que…
-Asami,-le interrumpió Korra.-no tienes por qué darme explicaciones. Entiendo tu resentimiento… y entendería que nos odiaras, no tengo derecho a reprocharte nada.
-Lo sé, pero quiero que sepas que era la rabia quien hablaba, no yo. No odio a los maestros, sólo a los que usan su poder para aprovecharse de los débiles… No pretendía enfadarme contigo y menos aún herirte.
Asami apartó la mirada, sintiéndose incapaz de aguantar el escrutinio de los ojos azules de Korra, que parecían ver más allá de su alma.
-Te creo, Asami.-le sorprendió la voz de Korra.
Volvió a mirarla atónita.
-¿Así, sin más? ¿No vas a preguntarme nada más al respecto ni…?
Las palabras murieron en sus labios cuando se encontraron con los de Korra, que la besaba de nuevo con ternura.
-Así sin más.-murmuró la chica de ojos azules contra sus labios.
Asami fue incapaz de contener una sonrisa.
-Gracias… aun así, lo siento.
Korra rodó los ojos, pero en su rostro no había rastros de molestia.
-Creo que podríamos dejar las disculpas para otro momento, ¿no crees?
Una sonrisa pícara se dibujó en los labios de la morena y se movió para situarse encima de Korra, notando como las manos de la chica acariciaban su cintura.
-¿Significa eso que tienes otros planes para esta noche?-le dijo.
La maestra de agua le miró con un brillo divertido en la mirada.
-Tal vez…
Sus dedos vagaron desde la cintura hasta sus piernas y Asami chasqueó la lengua en ademán reprobatorio.
-Creo que llevas demasiada ropa como para que eso ocurra.
Korra le dedicó una de sus sonrisas de medio lado, pero esta era distinta, había otra intención detrás que se hizo evidente cuando la chica se pasó la lengua por los labios.
-Eso tiene fácil arreglo.
Por si alguno se lo preguntaba, el tatuaje del abdomen de Korra se supone que es el símbolo del Loto Rojo pero dibujado en negro, no he querido aclararlo antes para no arruinar sorpresas ;)
