Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de jennlynnfs, sólo nos adjudicamos la traducción.
Boycotting Valentine's Day
By: jennlynnfs
Traducción: Mónica León
Beta: Flor Carrizo
Link de la historia original: www fanfiction net / s / 5681116 / 1 / Boycotting-Valentine-s-Day
Capítulo 2: Mezcla para brownie
—Oh, bebé. Ven con mamá. —Bella tocó el suave batidor color marrón chocolate con reverencia—. Eres muy hermoso para tu propio bien.
—¿Le estás hablando sucio a los accesorios de cocina de mi madre? ¿De nuevo?
Bella se enderezó y volteó hacia la fuente de la resonante voz masculina.
—¿Emmett? ¿Qué demonios haces aquí? —Se abalanzó hacia él y lanzó sus brazos alrededor de su cuello. Dejó un sonoro beso en su mejilla para luego decir—: ¿Cuánto tiempo has estado escuchando mi charla sucia hacia Roy?
Él rió.
—Lo suficiente para saber que realmente necesitas ayuda. —Caminó hacia el batidor—. ¿Ya lo bautizaste? ¿Clyde no se pondrá celoso?
Clyde era el batidor anterior de Esme, antes de que se lo diese a Bella.
Ella rió.
—Clyde entenderá. Roy es sólo un platónico.
Sacudió su cabeza y rió de nuevo.
Ella levantó una ceja hacia él.
—Aún no has respondido mi pregunta.
—¿Qué? ¿No puedo visitar a mi hermana y a su mejor amiga?
Bella estudió el rostro de Emmett por un momento antes de hablar.
—¿Ponchado, huh?
Sus ojos se entrecerraron antes de que una lenta sonrisa se cruzara por su cara.
—Lucy dijo que su madre enfermó y sintió la necesidad de cuidar de ella.
Bella puso a precalentar el horno.
—¿Qué habían planeado?
Se apoyó en el mesón con su codo, su tono era causal, pero lo que dijo no lo fue para nada.
—Sólo un fin de semana lejos en Palm Springs.
Bella había estado inclinada, tratando de tomar un bol para mezclar, pero levantó su cabeza ante el comentario de Emmett.
—¿Palm Springs? Eso hubiera sido agradable, especialmente ya que ha estado lloviendo más de lo normal por acá.
Dejó salir un triste suspiro.
—Seh.
Bella entendió que la novia actual de Emmett probablemente decía la verdad sobre su madre si estaba muy dispuesta a dejar pasar un fin de semana en Palm Springs.
—Suena bastante serio.
Él levantó una ceja hacia ella.
—¿A qué te refieres?
—Un fin de semana de San Valentín lejos. En otro estado. Suena muy serio.
Emmett se encogió de hombros.
—Supongo.
Bella sacó ingredientes del refrigerador.
—Emmett, no llevas a una mujer a unas vacaciones de tres días para San Valentín a menos que vayas en serio con la relación. ¿Cuánto tiempo llevas saliendo con ella?
Lo pensó antes de decirlo.
—Unas semanas.
—¿Unas semanas?
—¿Qué?
—De acuerdo. Probablemente pensó que sólo ibas tras una cosa.
Él rió.
—Ya hicimos eso.
Ella parpadeó varias veces.
—¿De verdad?
Sonrió.
Bella se encogió.
—Hmm. Tal vez pensó que las cosas iban muy rápido.
Su sonrisa desapareció y luego de un minuto habló:
—Puede que ella haya dicho eso.
Inmediatamente, sintió pena por Emmett. Un pequeño dato conocido sobre él era que, a pesar de todas sus intrépidas acciones y comentarios sin filtro, cuando se trataba de amor siempre saltaba a él sin pensarlo. Todos pensaban que era un jugador al azar, pero Bella lo conocía mejor. Emmett tenía un gran corazón. Sólo estaba muy dispuesto a entregarlo.
Sacó dos botellas de cerveza del refrigerador y le pasó una a él. Las abrieron y cada uno tomó un trago. Luego de un momento, Bella habló:
—Entonces tal vez te quedarás con nosotras este fin de semana.
Le levantó una ceja a ella.
—¿No te dijo Alice? Arruinaremos el día de San Valentín —continuó.
Rió ante eso y sostuvo su cerveza en el aire para un brindis.
—Nunca me gustó la festividad, de todas maneras. Demasiado trabajo.
Chocaron los cuellos de sus botellas y tomaron otro trago.
Bella comenzó a hacer la mezcla para el brownie.
—¿Ya le dijiste hola a Alice?
—Metí mi cabeza en su habitación, pero estaba hablando con un par de mujeres. Creo que una de ellas era Angela, pero no reconocí a la otra.
—Es una amiga de Alice. Rosalie. —Le dio una mirada de reojo—. ¿Qué piensas de Rosalie?
Se encogió de hombros.
—No puedo decir mucho. Tenían una cosa verde en sus rostros.
—Eww. Máscara facial de aguacate.
—¿Cómo escapaste de eso?
—Dije que me encargaría del postre.
—Bien jugado, Swan.
Ella rió.
Él tomó otro sorbo de su bebida antes de preguntar.
—Así que, ¿cómo es esa tal Rosalie?
Bella contuvo la sonrisa que amenazaba con expandirse por sus labios.
—No he tenido la oportunidad de hablar mucho con ella. Parece agradable, pero…
—¿Qué?
—Es muy ardiente, en realidad.
Emmett estaba inclinado en el mesón, jugando con la etiqueta de su cerveza. Aunque ante el comentario de Bella, su cabeza se disparó hacia arriba.
—¿De verdad?
—Seh. Creo que tengo un enamoramiento con ella y sabes que normalmente no me gustan las rubias.
Emmett se apartó del mesón.
—¿Cómo es su cuerpo?
Bella se encogió de hombros.
—Bastante decente. ¿Por qué? ¿No lo viste?
Él sacudió su cabeza.
—Todas estaban con camisetas raídas y pants.
Bella rió.
—Oh, esa es una de las cosas que acordamos este fin de semana como parte del boicot de San Valentín. Nada de lencería o pijamas sensuales.
Él sacudió su cabeza.
—Demonios. Así que ni siquiera podré ver si tiene un par de decentes…
—Son bastante decentes. En realidad estoy un poco celosa. Creo que son reales.
—Ambos son increíbles.
Ambos levantaron la mirada para ver a Edward parado en el marco de la puerta.
—¿Qué? —preguntó Emmett.
Él caminó hacia la cocina.
—No puedo creer que ustedes dos aún hablen sobre las chicas de esa manera.
Emmett rió y lanzó un brazo alrededor de los hombros de Bella.
—Es como el hermano que nunca tuve.
Bella le dio un codazo en las costillas y él dejó salir un quejido.
Edward rodó los ojos.
—Es incluso más raro que Bella esté cómoda hablando contigo de esa manera.
Bella le alzó una ceja a Edward.
—¿Qué tiene de malo? Sólo estamos hablando.
—Pero estás hablando sobre otras mujeres.
—¿Y?
—Pero… tú… eres una mujer.
—Finalmente lo notaste —dijo Emmett.
Edward entrecerró sus ojos hacia él.
—Siempre lo he notado.
Emmett sonrió.
—¿Y qué tal ahora?
Bella se mordió su labio para evitar reír.
Edward sacudió su cabeza.
—Sólo es raro, ¿de acuerdo?
—¿Qué? ¿No puedo hablar sobre ver a otras mujeres atractivas? —Bella miró a Edward—. No tengo ningún problema en apreciar los atributos de otra mujer.
—Pero las mujeres normales no hablan sobre otras de esa manera.
Bella rió.
—Sí, claro que lo hacen. Nos observamos las unas a las otras todo el tiempo.
Emmett sonrió.
—¿De verdad?
—Oh, mi Dios. ¿Piensan que las mujeres se visten para los chicos? A ellos no les importa sobre marcas de diseñador. Sólo las mujeres reconocen esa clase de cosas. Podemos usar un especial de Wal-Mart, pero si lucimos lindas, a los chicos no les importará de dónde vino la ropa. Pero una mujer, ella te mataría por ser tan barata.
—Eso tiene sentido, de una manera extraña —dijo Edward.
—¿Y los zapatos? No creo que ustedes chicos les importe un bledo si utilizamos Manolos o unos tacones de Macy's que estaban en oferta. Pero a una mujer…
Edward levantó sus manos en señal de rendición.
—Lo entiendo.
—Entonces, ¿las chicas realmente se ven unas a las otras? Digo, ¿cómo compararse a sí mismas con otras mujeres?
—Totalmente.
Una comisura de los labios de Emmett se levantó.
—¿Entonces sí se comparan con otras mujeres?
Bella terminó de hacer la mezcla para el brownie y lo vertió en un molde.
—Seh. Todo el tiempo.
—¿Por qué? —preguntó Edward.
Ella se encogió de hombros.
—El hábito, supongo. Es una inseguridad. No puedo evitarlo.
—¿Sobre qué eres tan insegura? —preguntó Edward.
Ella lo observó con una expresión dudosa.
—¿Hablas en serio?
Él se removió en su lugar.
Emmett bebió de su cerveza, escondiendo su sonrisa. Buen movimiento, Tontoward.
Edward aclaró su garganta y, luego de un momento, habló:
—Digo, estoy sorprendido de que te sientas insegura. Siempre aparentas ser tan segura de ti misma.
Bella rió.
—Bueno, al menos tengo a una persona engañada.
—Eso no fue lo que escuché —murmuró Emmett.
Bella rodeó a Emmett.
—¿Qué se supone que signifique eso?
Él levantó un hombro y luego lo bajó.
—Alice me dijo por qué ustedes decidieron juntarse este fin de semana.
Los ojos de Bella se ampliaron.
—¿Cuál es la razón? —cuestionó Edward.
Antes de que Bella pudiera responder, Emmett la cortó.
—Aparentemente, nuestra pequeña Bella se está escondiendo de todos sus admiradores.
—Lo que sea, Emmett. —Volvió su atención a hacer las galletas con chispas de chocolate.
—¿Admiradores? —interrogó Edward.
—Miren. Estoy ocupada aquí. Tal vez ustedes podrían ir a tirarse por un acantilado o algo.
Emmett rió.
—No hay necesidad de sentirse avergonzada. Para ser honesto, no es para nada sorprendente.
—Emmett.
—¿Qué?
—No necesito esto ahora, ¿de acuerdo?
Él sostuvo sus manos en el aire.
—Sólo digo. También fue igual en la secundaria.
—¿De qué hablas?
Emmett la miró sin poder creerlo.
—Estás bromeando, ¿verdad?
Bella miró a Emmett y luego a Edward.
—¿De qué está hablando?
Edward pasó sus dedos por su cabello.
—Bella, había muchos chicos que estaban interesados en ti.
Ella dejó salir un bufido.
—Seh, seguro.
Los ojos de Emmett se ampliaron.
—No actúes como si no lo supieras.
Ella le entrecerró los ojos a él.
—Sabes, es realmente cruel bromear sobre algo como eso.
Levantó su mano derecha e hizo la seña de Honor de Scout.
—No bromeo, Bella. Lo juro.
Ella estudió la expresión sincera de Edward.
Bajó su mirada hacia la masa para galletas.
—Pero eso no puede ser cierto. Nunca nadie me invitó a salir o algo.
—Bueno, era como la situación en Algo pasa con Mary.
Su ceño se frunció.
—¿De qué estás hablando?
—Creo que los chicos pensaban que eras del tipo inalcanzable.
Bella rió.
—¿Yo? ¿Inalcanzable? Eso es ridículo. Diría que Lauren Mallory estaba en esa categoría.
Emmett sacudió su cabeza.
—No. Ella estaba más en la categoría de ardientes, pero lo demostraba. Mataba el deseo totalmente.
Bella miró a Edward, quien apenas asintió.
Ella rodó sus ojos y procedió a dejar caer pedazos de la masa para galletas en la mezcla del brownie.
Edward entrecerró sus ojos.
—Hey, ¿por qué estás haciendo el postre favorito de Emmett?
Él sonrió.
—¡Sí! ¿Luego le colocarás glaseado?
—Si hago esto, me volveré loca. Le colocaré fudge a estos bebés —se burló Bella.
Emmett golpeó el aire con su puño.
—Adoro arruinar el día de San Valentín. —Luego comenzó a rebotar en su lugar—. ¿Puedo lamer el bol?
—No.
—¿Qué? ¿Por qué no?
—Emmett, sabes que somos unidos, pero eso es cruzar la línea.
—Eso ni siquiera tiene sentido.
—Es sólo… no sé cómo explicarlo. Yo… —Ella continuó metiendo la cuchara de la masa para galletas a la mezcla para brownie antes de hablar—. Si alguna vez tengo un novio y hago estas para él, y me pregunta si puede lamer el bol, y le digo que no porque dejo que el hermano de mi mejor amiga lo haga, ¿no se molestaría?
—Bella, lo haces sonar como si quisiera besarte o algo.
—Bueno, es casi lo mismo.
—Edward, dile que no.
Edward miró a Emmett y luego a Bella, ambos esperando una respuesta. Luego de un momento, él habló:
—Puedo ver a dónde quiere llegar Bella.
Ella sonrió, pero Emmett dijo:
—¿Qué?
—Digo, no me gustaría que mi novia deje a otro chico lamer el bol. Simplemente está mal.
Emmett estaba a punto de discutir, pero luego de un segundo, habló:
—Seh. Supongo que no me gustaría eso tampoco.
Emmett tomó otra cerveza del refrigerador.
—Iré arriba para ver si puedo echarle un vistazo a esa tal Rosalie.
Bella rió ante sus intenciones no tan sutiles.
Luego de un momento, cuando Edward estuvo seguro de que se fue, dijo:
—¿Entonces nunca dejas a Emmett lamer el bol?
Ella sacudió su cabeza y él caminó hacia ella.
—¿Por qué no?
Se encogió de hombros.
—No lo sé. Sólo parecía… incorrecto.
—Pero me has dejado lamerlo antes.
Bella levantó su mirada hacia él. Estaba apoyado en el mesón con un codo, usando una sonrisa.
Ella le entrecerró los ojos.
—Eso fue una vez. Y sentía pena por ti.
Sus ojos se ampliaron.
—¿A qué te refieres con eso?
Lo pensó antes de hablar.
—Victoria.
Él gruñó.
—Parecía gustarte mucho y ella… con James.
Cruzó los brazos y acomodó su espalda contra el mesón.
—Me gustaba, pero no estuve… No estuve sorprendido cuando comenzó con James. Digo, sospechaba que algo sucedía.
—¿Sí?
Asintió.
Luego de un momento, dijo:
—Pensé que tenías planes con Tanya este fin de semana.
—¿Tanya? ¿Quién te dijo eso?
—Alice.
Él se cruzó de brazos.
—Nos dimos un respiro.
Ella levantó sus cejas hacia él.
—¿Un respiro? ¿Qué? ¿Cómo Ross y Rachel?
No pudo evitar dejar salir una pequeña risa.
—Es complicado.
—Edward, somos amigos. Puedes hablar conmigo. —Entonces sus ojos se ampliaron—. Esto no es como lo que sucedió con Victoria, ¿cierto?
—No. No ha huido con alguien más si eso es lo que preguntas. —Descruzó los brazos y descansó sus manos al filo del mesón—. Sólo decidimos que necesitábamos pasar tiempo separados.
—Pero… han estado juntos por mucho tiempo… Pensé que las cosas se habían puesto serias y que…
—¿Qué?
Ella se encogió de hombros.
—Que tal vez ustedes se casarían eventualmente.
—Pareces estar de acuerdo con esa idea. —Su voz fue baja.
Ella parpadeó varias veces, confundida.
—Bueno, parecía que eran felices, así que estaba contenta por ustedes.
—Bella, ¿nunca has sentido…? —Estudió su rostro por un minuto y dijo: —¿Nunca has sentido que estás con la persona incorrecta? ¿Como si estuvieras destinado a estar con otra persona?
Miró hacia abajo y comenzó a jugar con el dobladillo de su camisa.
—En realidad, me he estado sintiendo de esa manera últimamente.
Él se empujó del mesón.
—¿De verdad?
—Lo que dijo Emmett era verdad.
Su ceño se frunció.
—¿Qué era verdad?
Se removió en su lugar.
—Sí me escondo de los chicos. Por eso es que estoy aquí.
Él sonrió.
—No veo nada de malo con eso.
Miró hacia arriba y levantó su mano.
—Pero la cosa es que no siento que deba estar con ninguno de esos chicos, pero tampoco creo que haya alguien con quien deba estar.
Se miraron el uno al otro por un momento antes de que Bella hablara.
—Lo siento.
—¿Sentirlo por qué?
—Siento que Tanya no se dé cuenta de lo afortunada que es.
Él la miró con una expresión confundida.
—Espero que mientras están en este respiro, ella se dé cuenta de que eres maravilloso y que vuelva.
—Bella, ella no fue la que…
—¿Edward? —Levantó el bol con lo que quedaba de mezcla para brownie—. ¿Te gustaría lamer el bol?
Era Eva ofreciéndole la fruta prohibida y estaba completamente sorprendido. Ella siempre lo sorprendía.
Tomó el bol de sus manos y ella sonrió.
Luego él levantó una mano hacia su rostro y pasó sus labios por su frente.
—Gracias. —Se apartó y dijo—: Mary.
Su ceño se frunció.
—¿Qué demonios?
Él dejó salir una pequeña risa.
—Eres una rompecorazones y ni siquiera lo sabes.
Bella pensó sobre lo que dijo y pudo sentir su rostro ardiendo.
—No es como eso para nada. No tengo a los chicos cayendo uno sobre otro como en la película.
Edward procedió a hundir su dedo en el bol.
—Seguro.
Le pegó en el brazo.
—Que no.
—Esa película es un poco exagerada, pero apuesto a que sí tienes a los chicos cayendo uno sobre el otro por ti todo el tiempo.
Bella colocó el molde con la masa para galletas y el brownie en el horno. Luego ajustó el temporizador.
—Lo dudo.
Edward intentó otra táctica.
—¿Realmente no estás interesada en nadie en este momento?
Ella sacudió su cabeza.
—Bella, ¿has salido con alguien últimamente?
—Intermitentemente, pero nada serio.
—¿Cuándo fue la última vez que saliste a una cita?
Bella lo pensó por un momento.
—No lo sé. Um, hace un par de meses.
Él le dedicó una mirada escéptica.
—¿Hablas sobre ese tal Felix?
Ella asintió.
—Estoy sorprendido de que salieras con alguien como él.
—¿Qué? Era agradable. Me recordaba un poco a Emmett.
—Bella, era portero en un club para caballeros.
Ella rió.
—Se llaman clubes nudistas, Edward. Y, además, no deberías juzgar a las personas por su trabajo.
—¿Cómo lo conociste de todas maneras?
—Estaba trabajando en esa oficina de asesoría fiscal. Llegó a que le hicieran sus impuestos y estaba trabajando en el escritorio de enfrente.
Él colocó el bol vacío en el fregadero.
—¿Por qué no funcionó?
Bella sacó una bolsa de frutas silvestres del congelador.
—Nos llevábamos bien, pero sólo… no conectábamos. Aunque aún somos amigos.
—Ah, ha sido dejado en la categoría de amigos.
Bella lavó el bol para mezclas en el fregadero.
—¿Qué se supone que significa eso?
—La pesadilla de todo chico.
Bella no pudo evitar dejar salir una pequeña risa.
—¿Qué tiene de malo ser amigos?
—Nada. Pero un chico nunca quiere ser sólo amigos.
—¿Qué?
—Digo, por supuesto que sólo será tu amigo, pero realmente si una chica alguna vez quisiera más, él estaría más que dispuesto.
Bella miró a Edward con una expresión sorprendida.
—¿Hablas en serio?
Él rió.
—Las mujeres tienen todo el poder en una relación.
Bella lo pensó por un minuto y luego dijo:
—¿Entonces por qué Tanya sólo quiere ser tu amiga?
Edward tenía una expresión confundida.
—¿Tanya? ¿De qué estás hablando?
—¿Esa es la razón por la que están en un respiro?
Él sacudió su cabeza.
—Ella no es la que sólo quiere que seamos amigos.
Sus cejas se dispararon hacia arriba.
—Entonces tú sólo quieres ser su amigo.
Él se removió en su lugar.
—Pensé que habías dicho que todas las mujeres tenían el poder en una relación. —No pudo evitar sonreír.
—Lo tienen. Esta es sólo una… situación complicada.
—¿Por qué es tan complicada?
Él pasó sus dedos por su cabello.
—¿Puedo preguntarte algo?
Bella vació la bolsa de frutos silvestres congelados en un colador.
—Seguro.
—¿Recuerdas…? ¿Recuerdas esa fiesta que tuvimos en último año?
—¿Cuál?
Él rió.
—La última.
Ella lo pensó por un momento.
—Seh.
—¿Recuerdas lo que sucedió?
—Seh. Fue muy divertido.
Él inspeccionó su rostro por medio minuto.
—Hablaba sobre nosotros.
Ella apartó su mirada y sintió sus mejillas arder.
—¿Te refieres a mi primer beso?
—¿Alguna vez piensas…?
—¡Ahí estás! —Alice entró a la cocina—. ¿Edward? No sabía que estabas aquí. —Lo tacleó y envolvió sus brazos alrededor de su hermano—. Pensé que tenías planes.
Edward la abrazó y dijo:
—Nope.
Ella se apartó.
—¿Qué hay de Tanya?
—Nosotros… no hicimos planes para este fin de semana.
—¿Qué? ¿A qué te refieres? Pensé…
—Hey, ¿Alice? ¿Debería llamar para ordenar las pizzas? —preguntó Bella y Edward le dedicó una sonrisa de gratitud, ella le guiñó un ojo de vuelta.
—Oh, sí. —Verificó la hora en su reloj—. Muero de hambre.
Angela y Rosalie entraron a la cocina con Emmett pisándoles los talones.
—¿Les importa de qué sea la pizza? —preguntó Angela.
Rosalie se removió en su lugar.
—No me gusta el jamón.
Bella sonrió y luego miró a Emmett.
—¿Quieres tu propia pizza?
Emmett sonrió.
—Puedo compartir.
—¿Estás seguro? Porque somos muchos, así que mejor no lloriquees como una niña porque no haya suficiente.
Emmett rodó los ojos.
—De acuerdo.
Alice dio un paso al frente.
—Rosalie, este es mi otro hermano, Edward.
Se dijeron hola y luego Alice dijo:
—Edward, recuerdas a Angela, ¿cierto? Tenían Biología con Bella.
—Seh, por supuesto que me acuerdo. —Él le sonrió.
Angela se sonrojó.
Alice vio la expresión de su amiga y una sabia sonrisa se extendió por su rostro. Luego dijo:
—Hey, ¿tal vez ustedes puedan ir a buscar la pizza?
El ceño de Edward se arrugó.
—Um…
Bella colgó el teléfono.
—Oh, les acabo de decir que vengan a entregarla. ¿Debería volver a llamarlos?
Alice sacudió su mano.
—No. No es gran cosa. —Luego miró a Bella—. Hey, aún necesitas cambiarte.
Bella se miró a sí misma. Aún vestía sus jeans y un suéter negro de cuello en "V".
—Iba a hacerlo luego de terminar con el postre.
Alice rodó los ojos.
—Ve a cambiarte ahora. No es justo que tú luzcas fabulosa mientras nosotras estamos en nuestras cosas del anti-San Valentín.
Bella rió.
—Bien. Pero necesito pedir prestada una camisa.
—Bella, si quieres la tuya de vuelta… —dijo Angela. Ella jaló el collar de la camisa del Departamento de Policía de Forks que utilizaba.
Ella sacudió su mano.
—Está bien, Angela. Encontraré algo.
—Tengo una camisa que puedo prestarte —dijo Emmett.
Bella le dedicó una mirada recelosa.
—No utilizaré tu camiseta de Chuck Norris.
Emmett le dio una mirada sorprendida.
—La Predicción de Chuck Norris. ¿Nublado con un noventa por ciento de dolor? Esa camiseta es genial.
Bella rodó sus ojos.
—No lo creo.
Edward rió.
—Vamos, puede que tenga algo para prestarte.
Bella siguió a Edward, pero Emmett les pisaba los talones.
—¿Qué tiene de malo Chuck Norris? Sabes que no necesita un arma porque él es el arma.
Una vez que se fueron, Rosalie habló:
—Entonces, Bella y Emmett…
Alice sacudió su cabeza.
—Para nada. Siempre han sido así. Como… hermano y hermana, supongo.
Alice se volteó hacia Angela.
—Creo que Edward y Tanya pueden haber roto.
Angela se removió en su asiento.
—Siento escuchar eso.
—¡Oh vamos, Angela! Sabes que por dentro estás saltando.
Angela rodó los ojos.
—Edward no está para nada interesado en mí. No sé por qué sigues intentando que…
—¿No quieres salir con Edward?
Angela se encogió de hombros.
—No lo sé. No es como si estuviéramos en la secundaria. Estoy segura de que ha cambiado. Yo sí. Y además…
—¿Qué?
—Creo que siente algo por Bella.
Los ojos de Alice se ampliaron.
—¿De qué hablas?
—Sé que soy nueva por estos lados, pero incluso yo pude notar algo —dijo Rosalie.
—Pensabas que algo sucedía entre Emmett y Bella.
Rosalie se encogió de hombros.
—Bueno, ya que lo explicaste, tiene sentido.
El ceño de Alice se arrugó.
Rosalie dejó salir un suspiro.
—Están muy cómodos juntos. Pero Edward está… él no parece tan cómodo alrededor de Bella.
Alice miró a Angela y ella dijo:
—¿Estás segura de que nada ha sucedido entre ellos?
Antes de que Alice pudiera responder, el teléfono de Rosalie sonó. Lo sacó de la pretina de sus pantalones, leyó el identificador y dijo:
—Oh, es mi hermano. ¿Les importa si tomo esto?
Alice sacudió su cabeza y luego Rosalie fue a la otra habitación. El temporizador sonó por los brownies, así que Alice fue a sacarlos. Una vez que los colocó en la encimera para que se enfriaran, Alice preguntó:
—¿Estás segura de que no estás enamorada de Edward?
Angela sonrió.
—Siempre pensaré que es atractivo, pero realmente no creo que nada suceda.
—¿Por qué no? Eres su tipo.
Ella sacudió su cabeza.
—Creo que Bella es su tipo.
Alice lo pensó por un momento.
—Sabes, Bella nunca ha mostrado interés en un chico antes. Digo, ha habido veces cuando pensaba que un chico era lindo o algo, pero nunca la he visto… querer a alguien.
—¿Ni siquiera a Edward?
Alice suspiró.
—Nope. Es como si estuviera en su propio pequeño mundo. Totalmente desinformada de los demás a su alrededor.
—Bella siempre ha sido muy atenta.
Alice sostuvo su mano en el aire.
—Por supuesto que lo es. A lo que me refiero es que está totalmente desinformada sobre los chicos.
Rosalie caminó de vuelta a la cocina con un ceño fruncido.
—¿Cuál es el problema, Rosalie? —preguntó Alice.
Se sentó en uno de los banquillos frente al mesón.
—Mi hermano fue plantado hoy.
—Lo siento. Aunque no lo conozco, realmente apesta que te planten el día de San Valentín —dijo Alice.
Los ojos de Rosalie se entrecerraron.
—Sabía que esa mujer no valía su tiempo. —Dejó salir un suspiro frustrado—. Estuvo saliendo con María por unas semanas, pero también tenía el presentimiento de que ella estaba saltando la cuerda con él. Dijo que tenía que cuidar a su madre enferma, pero siento que está viendo a alguien más.
—¿Y qué hará ahora? —preguntó Angela.
Rosalie se encogió de hombros.
—Nada. Aunque ha estado fuera más tiempo que yo, no ha hecho tantos amigos.
—¿Por qué no lo invitas a venir? —dijo Alice.
Rosalie se sentó.
—Oh, no podría. Siento que me impongo con mi presencia. Me sentiría realmente mal si…
Alice sostuvo su mano hacia arriba.
—Mira, mis hermanos están aquí, así que no es como si fuera el único chico. Puede dormir con uno de ellos.
—Bueno, sería agradable si no tuviera que estar solo todo el día.
—Y estoy segura de que estará dispuesto a arruinar el día de San Valentín ahora.
Rosalie rió.
—Si están seguras de que está bien.
Alice asintió.
Rosalie sacó su teléfono.
—Entonces iré a llamarlo. —Se dirigió hacia la otra habitación, pero antes de que saliera, hubo un ruidoso grito.
—¡Emmett, bájame!
Emmett marchó dentro de la cocina con Bella sobre su hombro y la bajó al mesón con un plop. Edward los seguía, pero se paró lejos de ellos, sacudiendo su cabeza.
—Eres un tarado. —Se frotó su parte trasera.
—Deberías estar honrada de estar utilizando mi camisa.
Alice miró y vio que Bella no utilizaba la infame camisa de Chuck Norris, sino la otra camisa favorita de Emmett. En el frente se leía: No odies al jugador. Odia al juego.
Alice rodó sus ojos.
—Creo que la camisa de Chuck Norris hubiese estado mejor.
Edward entró a la cocina.
—Te lo dije. Sólo debías utilizar mi camisa.
Bella frunció su nariz con disgusto.
—No utilizaré tu camisa de Los Monos Codificadores Ninja Asesinos Sí Existen.
Edward caminó y se apoyó contra el mesón junto a Bella.
—¿Entonces por qué la compraste para mí?
Ella lo golpeó en el brazo con su dedo.
—Porque eres un nerd de primera.
Él golpeó su espalda.
—Pero soy tu nerd favorito, ¿cierto?
Ella rió.
—De ninguna manera. Anthony Michael Hall en 16 Velas siempre tendrá el primer lugar.
Angela rió y asintió.
—Si hubiera utilizado lentes o tuviese un bolsillo protector, lo hubiera acosado y tenido sus bebés —continuó Bella.
Edward y Emmett hicieron una mueca y dejaron salir un quejido de disgusto.
Rosalie sacudió su cabeza.
—Uh, de acuerdo. Personalmente hubiera tenido los bebés de Jake Ryan, pero…
Hubo un suspiro colectivo de todas las mujeres en la habitación.
Entonces Bella añadió:
—Sí, me hubiese besado mucho con él en su Porsche.
Emmett dejó salir un quejido tortuoso.
—Pensé que sería un boicot del día de San Valentín.
—Lo es, pero no significa que no podamos tener una charla de chicas.
Emmett miró a Edward.
—Estamos completamente sobrepasados por el número.
Edward le echó un vistazo a Bella.
—Bueno, dijiste que Bella era como el hermano que nunca tuviste.
Bella empujó a Edward y se deslizó fuera del mesón.
—Eso es cierto. Recuerda eso la próxima vez que necesites que alguien pelee con los matones para salvar tu trasero de nerd.
Emmett rugió una risa.
Edward tiró de las puntas del cabello de Bella.
—Puedo cuidarme.
—Estaba hablando en la vida real, Edward. No como en WoW.
Alice sostuvo sus manos hacia arriba.
—Oh mi Dios. Es como si estuviéramos de vuelta en la secundaria. —Ella miró a Rosalie y Angela—. Siento tanto que tengan que ver esto. Normalmente se comportan mejor cuando hay compañía.
—De acuerdo. Sólo iré a llamar a mi hermano. —Rosalie dejó la habitación.
Bella se volteó hacia Alice.
—¿Qué sucede?
Alice explicó la situación.
—¿Deberíamos ordenar más pizza? —preguntó Bella.
—Esa probablemente es una buena idea —dijo Alice.
Bella levantó el teléfono.
Emmett caminó hacia Edward.
—¿Qué pasa con las mujeres que tienen que cuidar a su madre el día de San Valentín?
Él se encogió de hombros.
—No lo sé, ¿pero realmente querrías estar en Palm Springs ahora?
Justo entonces Rosalie volvió a la cocina.
—Le di la dirección. Debería estar aquí más tarde.
—Entonces, ¿qué película veremos? —dijo Angela.
—Estoy dispuesta a todo —dijo Rosalie.
—Estaba pensando en una comedia o algo —dijo Alice.
Bella había terminado la llamada y estaba sacando los ingredientes para el fudge.
—Se supone que este sea un día anti-San Valentín. Deberíamos ver una película de acción. —Los rasgos de Bella se iluminaron—. Deberíamos ver Iron Man.
Angela rebotó en su lugar.
—Sí. Amo a Robert Downey Jr. en esa película.
—Es muy ardiente en esa —expresó Rose.
El tono de Emmett era esperanzador.
—¿De verdad? ¿Iron Man? Porque eso en realidad sería genial.
—Veamos si mamá y papá la tienen —dijo Alice.
—Estaré justo aquí —habló Bella—. Sólo terminaré los brownies.
Todos se fueron a la sala. Alice y Emmett caminaron hacia el enorme gabinete de entretenimiento mientras Rosalie y Angela tomaban asiento en el sofá. Edward lo pensó antes de decidir volver a la cocina.
Cuando llegó al marco de la puerta, escuchó a Bella hablar.
—¡Hey, Ben! ¿Qué tal?
¿Quién demonios es Ben?,se preguntó Edward.
—¿Lo estás? No sabía que fueses de Forks. —Hubo una pausa y luego Bella continuó—. Entonces, ¿visitarás a tus padres este fin de semana? Pensé que tendrías planes para San Valentín.
¿Está viendo a este chico? Pensé que no salía con nadie en este momento. Edward dio un paso hacia atrás para mantenerse escondido. Normalmente no escuchaba las conversaciones de otras personas, pero quería saber más sobre la situación de Bella y ese chico.
—En realidad estaré con unos amigos esta noche. No… No para San Valentín… En realidad estamos arruinando el día de San Valentín. ¿Eso suena raro? Supongo que sí, pero todos estamos solteros y en vez de andar desanimados por la casa, decidimos juntarnos y hacer cosas no románticas y sin pareja, juntos.
Edward no estaba seguro de qué tomar de esa conversación. Sonaba como si no estuvieran saliendo, pero no podía evitar sentir como que ese chico esperaba algo.
—Entonces, ¿cuáles son tus planes? Oh, ¿de verdad? Hmm… espera un segundo. —Bella presionó el botón de espera—. ¿Alice? —llamó.
Edward se deslizó por el pasillo, para estar fuera de vista. Sin embargo, sólo significaba que estaba parado en la otra puerta que guiaba a la cocina. Iría al infierno, pero no le importaba.
Alice entró a la cocina.
—¿Qué sucede, Bella?
—Nunca adivinarás quién está al teléfono.
—De acuerdo. Si nunca adivinaré, ¿por qué no sólo me dices?
Bella vio dos veces para asegurarse de que había puesto el teléfono en espera. Luego lo dijo.
—Es Ben.
Las cejas de Bella se dispararon hacia arriba.
—¿En serio? ¿Qué quiere?
—Está en Forks. Y quiere verme.
—¡¿Qué demonios? ¿Qué está haciendo en Forks?
—Aparentemente, sus padres viven aquí.
—Es como un acosador.
Bella rodó los ojos.
—¿Qué le digo?
—Dile que estarás con unos amigos.
—Lo hice, pero dijo que no tenía planes y…
—Bella.
—Siento que soy la razón por la cual vino aquí en primer lugar.
—¡Lo eres! —Alice colocó una mano en su hombro—. ¿Qué harás?
—¿Sería muy raro si lo invito aquí?
Alice lo pensó antes de decirlo.
—¿Te gusta?
Hubo silencio.
No. Por favor no. Edward pasó sus dedos por su cabello. ¿Esto era en serio?
La voz de Bella fue baja.
—Yo… Creo que es agradable y es lindo, pero… no creo que yo… digo, probablemente podría aprender a gustar de él.
—No deberías forzarte a querer a alguien —dijo Alice.
¡Gracias, Alice!
—Pero por un largo tiempo pensé que si no sentía una chispa inmediata, que entonces no estaba destinado a ser. ¿Qué si por ese pensamiento no le di a la persona correcta una oportunidad?
—Bella, no sé qué decirte.
¡Maldita seas, Alice!
—Supongo que podría decir que soy una romántica sin esperanza. Creo que cuando la persona correcta llega, hay una claridad que se obtiene y la única persona que puedes ver es la que está predestinada para ti —continuó y respiró profundamente—, pero sé que eso no es realista y algunas veces tienes que arriesgarte, darles a las personas una oportunidad porque a veces nunca sabes lo que pueda suceder.
Edward se inclinó contra el marco de la puerta, tratando de luchar contra el abrumador sentimiento de la derrota.
Luego de un momento, Bella dijo:
—Sería mucho más fácil si hubiera alguna clase de señal, así sabría si encontré a la persona correcta.
—Creo que la hay. Sólo tienes que estar abierta para verla —dijo Alice.
Bella rió.
—Y le estás diciendo esto a la persona más despistada en el mundo cuando se refiere a chicos.
Alice se unió a su risa.
Edward caminó lejos de la cocina. Sabía lo que vendría después y no quería escuchar a Bella decirle a Ben que podía ir.
