Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de jennlynnfs, sólo nos adjudicamos la traducción..
Boycotting Valentine's Day
By: jennlynnfs
Traducción: Rosie
Beta: Flor Carrizo
Capítulo 3: Té
Las pizzas habían llegado y todo el mundo estaba comiendo en la sala de estar. Jasper, el hermano de Rosalie, había llegado al mismo tiempo que las pizzas. Pareció integrarse bien.
Al parecer los padres de Alice no tenían Iron Man, pero Emmett estaba bastante determinado a verla. Así que decidió salir a rentar una copia y Jasper terminó yendo con él.
Bella no había comido mucho. Estaba demasiado nerviosa. Ella le había dicho a Ben que podía ir, pero comenzaba a creer que había sido un error. Ahora estaba en la cocina, tratando de abrir una caja de té.
—¡Demonios! —dijo cuando casi tiró la caja envuelta a través de la estancia. Se sentó en el mesón y dejó escapar un suspiro doloroso.
Edward estaba en la puerta.
—¿Qué sucede?
—Sólo quiero una taza de té, pero esta caja ha sido envuelta como si fuera a prueba de Bella o algo por el estilo.
Edward entró a la cocina y se detuvo frente a ella con sus manos extendidas.
—Déjame intentar.
Se la pasó y él la cogió. Luego de un minuto, el envoltorio plástico ya no estaba y él le tendió una bolsa de té.
—Los nerds pueden ser útiles para algunas cosas.
Bella sonrió y agarró la bolsa de té. Luego besó su mejilla y dijo:
—Gracias.
Edward colocó la caja de té sobre el mesón. Y, cuando no se quitó, Bella alzó la mirada para verlo.
—¿Qué pasa?
Dio un paso hacia ella, haciendo que Bella abriera sus piernas sólo un poco.
—Te ves nerviosa.
Se encogió de hombro.
—Es que tengo muchas cosas en mi cabeza.
Él dudo antes de decir:
—Este probablemente no sea el mejor momento para preguntar, pero…
Ella se irguió un poco más.
—¿Qué?
Edward sabía que no tenía mucho tiempo. Era ahora o nunca. Se tomó un momento antes de decir:
—Esa noche de la fiesta… ¿por qué dejaste que te besara?
Bella sintió su rostro hervir.
—Edward, todos bebimos demasiado esa noche.
Él sacudió su cabeza.
—No. Me bebí una cerveza. Tú una. Ni siquiera estábamos achispados.
Rayos. Bella respiró hondo.
—Parecía… adecuado en ese momento.
Edward dio otro paso hacia ella, haciendo que las piernas de Bella se abrieran un poco más.
—¿Tú piensas…? ¿Tú piensas en algún momento sobre ese beso? —Su voz fue baja.
Ella no pudo evitar sonreír.
—Claro. Fue un muy buen primer beso.
—¿Sólo muy bien? —Él intentó que la decepción no se escuchara en su voz.
Bella sintió una extraña sensación formarse en su pecho. No sabía qué era, pero sentía su temperatura aumentar. Ella había estado cerca de Edward de esa forma otras veces, pero en ese momento se sentía diferente. Se le estaba haciendo difícil respirar y su rostro tenía esa expresión que la hacía querer tocarlo.
En todos lados.
Su respiración se le quedó atascada en la garganta. ¿Qué demonios estaba pasando?
—¿Bella?
Regresó su atención de nuevo a él.
—Fue un muy buen beso, Edward. Pensándolo, me alegro de que fuiste tú y de que haya sido un momento tan dulce. No creo que la mayoría de las chicas puedan decir eso sobre su primer beso.
Los ojos de él se posaron sobre sus labios antes de alzar su mirada hacia ella nuevamente.
—He mejorado mucho desde esa época.
Esa vez ella se ahogó y una pequeña sonrisa tiró de la comisura de sus labios de Edward.
Bella sentía como si se estuviera perdiendo a sí misma bajo su escrutinio.
—No hubo nada malo con la primera vez.
—Lo único malo fue que no tuve la oportunidad de besarte como en realidad quería.
—¿De qué estás hablando…? —Antes de poder terminar su oración, los labios de Edward se posaron sobre los de ella. No como un beso, sino como probando si ella estaba dispuesta.
O tal vez la estaba provocando.
Rozó sus labios contra los de ella una vez más. La respiración de Bella se volvió temblorosa, pero no se alejó. Y Edward tomó eso como una invitación para continuar.
Fue gentil y dudoso. Fue muy parecido al primer beso. Bella se relajó y respondió con igual placer.
Después de un momento, ella sintió una de las manos de Edward subir por su muslo y posicionarse en su cadera, mientras la otra acariciaba su nuca. Luego sintió un suave jalón que la hizo ladear la cabeza y, antes de saberlo, Edward había profundizado el beso.
Eso no sucedió con el primer beso. Si hubiese sucedido, estaba seguro de que no lo hubiera calificado con un simple muy bien.
El cuerpo de Bella se incendió y se dio cuenta de que no quería que ese beso terminara. No era que nunca hubiera sido besada de esa forma, pero nunca había tenido un beso que la hubiera hecho hacer sentir de esa manera. Sentía la urgencia y el deseo en ella y eso era desconocido. Esos nuevos sentimientos deberían asustarla, pero todo en lo que podía pensar era en que quería más.
Cuando Edward gentilmente mordió su labio inferior, todo pensamiento lógico desapareció. Su pierna derecha se enrolló en la cadera de él.
Las manos de Edward la apegaron más a él, haciendo que las piernas de Bella se enrollaran alrededor de sus caderas. Estaban jadeando por aire entre besos cuando Edward dijo su nombre contra su boca.
Escuchar decir su nombre con tanto deseo y entre jadeos sorprendió a Bella. Nunca había tenido ese tipo de efecto en otra persona. Su voz era ruda y necesitada. Se escuchaba como alguien a quien le habían negado algo por mucho tiempo.
Edward se apartó y apoyó su frente contra la de ella. Cuando su respiración se calmó, dijo:
—Así es como tu primer beso debió haber sido.
Esa vez Bella se alejó y alzó su mirada hacia él con ojos grandes.
—Si me hubieras besado así… yo… Las cosas hubieran sido diferentes entre nosotros.
Edward dio un paso hacia atrás.
—Así que… hubiera sido un error.
—¿Un error? —Frunció su cejo—. ¿Cómo hubiera sido un error?
Eligió sus palabras cuidadosamente.
—Porque sólo me ves como un amigo.
Antes de que Bella pudiera responder, hubo una conmoción en la entrada.
—¡Regresamos! ¡Soy Iron Man! Oye, ¡huelo a pizza! —No había duda de que Emmett había llegado.
Luego gritó desde el vestíbulo.
—¡Bells! Un chico está aquí y dice que lo invitaste.
Edward apenas se había movido hacia un lado cuando Bella saltó del mesón para ir a la entrada.
Ben estaba de pie en el vestíbulo con sus manos metidas en sus bolsillos. Tenía una expresión de confusión en su rostro. Bella le dio una sonrisa de disculpa.
—Lamento eso. Ese fue Emmett. Él es…bueno, Emmett.
Ben le regaló una pequeña sonrisa.
—Está bien.
Se giró y Edward estaba a unos metros de distancia.
—Este es Edward. —Le dedicó a Edward una mirada insegura—. Este es Ben.
Los dos asintieron a modo de saludo.
Hubo una breve pausa antes de que Bella dijera:
—¿Por qué no entras y conoces a los demás?
Bella se adelantó mientras que Ben y Edward la seguían.
Cuando se le reunieron con los demás en la sala de estar, había mucho movimiento por todos lados. En la pantalla plana del televisor pasaban las noticias más resaltantes del deporte del día. Obviamente, Emmett ya se había adueñado del televisor para espanto de Alice y Rose. Jasper se dirigió hacia las cajas de pizza y las abrió, tratando de decidir cuál comer. Y Angela estaba en el sofá, viendo el circo.
Emmett gritó:
—¡Edward! ¡Atrápalo! —Le lazó el control remoto y Edward lo agarró.
—¡Dánoslo! Estábamos viendo Jersey Shore —dijo Alice.
—Prefiero sacarme los ojos —dijo Emmett.
Alice comenzó avanzar hacia Edward, en un intento por quitarle el control, cuando notó a Ben. Su ceño fruncido desapareció cuando lo reemplazó con una cálida sonrisa.
—Tú debes ser Ben.
Él asintió.
—Parece que llegué en un mal momento.
Ella negó con su cabeza.
—Siempre es así cuando ellos están alrededor. —Entrecerró sus ojos en dirección a Emmett y luego hacia Edward.
—Ben, esta es Alice, mi mejor amiga. Emmett y Edward son sus hermanos.
Las cejas de Ben se alzaron en reconocimiento.
Bella le hizo un gesto para que la siguiera.
—Ya conoces a Emmett y Jasper. La mujer sentada al lado de Jasper es Rosalie, su hermana. —Se movió a un lado para presentar a Angela—. Y esta es mi amiga Angela. Nos conocemos desde la secundaria.
Angela se puso de pie para unírseles y extendió su mano.
—Un placer conocerte.
Los ojos de Ben se posaron en ella por un segundo antes de tomar su mano.
—Igualmente.
—¿Así que todos se han conocido por un tiempo? —preguntó Ben.
—Más o menos —respondió Bella—. Alice es amiga de Rosalie, así que esta es la primera vez que los conozco.
—¿Cómo conociste a Bella? —preguntó Angela.
Ben se removió en su puesto, pero Bella contestó.
—De hecho, Ben es mi jefe.
Ben movió su mano.
—No diría eso.
Bella rió.
—Es el gerente de la librería en la cual estoy trabajando temporalmente en estos momentos.
—Oh. Qué genial. —Angela le brindó una pequeña sonrisa a Bella—. ¿Cómo es trabajar allí?
—Está bien. Me gusta más que el gimnasio —dijo Bella, ambas intercambiaron miradas conocedoras, y Ben las observó curioso. Bella aclaró su garganta y cambió el tema—. Pero, una cosa que deberías saber sobre Ben es que todas las chicas en la tienda están enamoradas de él.
El rostro de Ben se puso rojo de inmediato, lo cual hizo que Angela soltara una risita.
Ben acarició su nuca.
—Bella, deja de bromear.
Ella sonrió.
—Es cierto. Piensan que es realmente dulce y les encanta tenerlo alrededor.
Angela lo miró por entre sus pestañas.
—¿En serio?
Ben se dio cuenta de la mirada y pestañeó varias veces.
—Uh… —balbuceó.
Bella mordió su labio inferior para contener la carcajada que amenazaba con salir. En lugar de eso, dijo:
—De hecho, sus padres viven en Forks.
Angela lo miró.
—¿Dónde?
Ben asintió sobre su hombro.
—No viven lejos de aquí. Viven en Greenwood.
Los ojos de Angela se abrieron.
—Mis padres también viven allí. ¿En qué lugar de Greenwood?
Ben dudó antes de decir la dirección.
Bella y Angela se miraron mutuamente sorprendidas y luego comenzaron a reírse.
Él se movió en su puesto.
—¿Qué es tan chistoso?
Angela dejó de reír, pero la diversión estaba todavía en sus ojos.
—Eso está como a dos casas de la casa de mis padres.
Él sonrió.
—¿En serio?
Ella asintió.
—Creí que te me hacías conocido. Tal vez te haya visto una o dos veces.
Bella miró a Angela.
—¿Tus padres no mencionaron una vez de que tenías nuevos vecinos y que tenían un hijo de nuestra edad que era realmente…?
Angela golpeó a Bella en el brazo y le dedicó una mirada mordaz.
Bella no pudo evitar soltar una risita.
Una de las cejas de Ben se arqueó.
—¿Qué dijeron tus padres de mí?
Angela se sonrojó.
—Uh, ¿ya comiste? Hay bastante pizza. —Señaló la mesa.
Ben entendió la indirecta y no presionó. En su lugar, siguió a Angela para comer algo de pizza, pero Bella fue acosada por Alice quien la llevó a la cocina alegando que necesitaban más servilletas.
Una vez estuvieron a solas, Alice preguntó:
—De acuerdo, ¿qué demonios fue eso?
Bella pestañeó varias veces.
—¿Qué quieres decir?
Alice la miró incrédula.
—Invitaste a Ben, pero al parecer estás intentando emparejarlo con Angela. ¡Luego está Edward!
Bella frunció el cejo.
—No estoy intentando emparejar a nadie. Es una fiesta anti-San Valentín, ¿recuerdas? No puedo evitar que sus padres sean prácticamente vecinos. Y además, parecen llevarse bien. —Dudó antes de pregunta—: ¿Y qué con Edward?
—¿Bromeas? —prosiguió Alice—. No podía dejar de mirarte mientras hablabas con Ben y Angela. Juro que creía que iba meterse en el pequeño grupo y marcar su territorio o algo por el estilo.
Bella rió.
—Alice, deja de exagerar.
Ella negó con su cabeza.
—Estoy siendo seria. ¿Sucedió algo entre ustedes?
La expresión de Bella se ensombreció.
—¿Qué quieres decir?
Los ojos de Alice se abrieron.
—¡Algo pasó! ¡Tienes que contarme!
Bella negó con su cabeza.
—Alice, deberíamos regresar.
Pero la joven agarró el brazo de Bella.
—De ninguna manera. Si algo está pasando entre tú y Edward…
Bella se sacudió del agarre de Alice.
—No sé qué está pasando. Yo…
Alice dio un paso hacia adelante.
—¿Qué?
—Yo sólo… —Bella se removió en su puesto—. Creo… no lo sé. Nunca he pensando en él como algo más que un amigo, y ahora…
Alice alzó sus cejas.
—¿Ahora?
Bella se encogió de hombros.
—Estoy un poco confundida.
El rostro de Alice se relajó.
—¿Por qué?
Bella miró hacia la puerta y luego a su amiga.
—No estoy segura…
Alice colocó una mano en su cadera.
—¿No estás segura de él?
Bella sacudió su cabeza.
—No estoy segura de por qué nunca pensé en él más que como un amigo antes.
Las cejas de Alice se alzaron nuevamente.
—Y ahora estás pensando…
Bella cruzó sus brazos.
—Siempre he pensando en Edward como un amigo, pero pensándolo bien, supongo que siempre hubo esta conexión. Es decir, incluso ahora me doy cuenta de que actúo diferente con Emmett que cuando estoy con Edward.
Alice escuchaba, esperando a que continuara.
—Con Edward seguimos siendo amigos, pero siempre soy cuidadosa a su alrededor sin darme cuenta de eso. Nunca pensé en él como algo más que amigos, pero creo que eso se debe a que nunca supe que él me veía como algo más que una amiga.
Alice procesó las palabras de Bella y, luego de un minuto, dijo:
—Así que… ¿estás diciendo que sólo has pensado en él como un amigo porque siempre lo han sido?
Bella dejó escapar un gruñido de frustración.
—Mira. Ya no sé qué estoy diciendo.
—Pero, Bella…
Bella alzó su mano.
—Mira, esto es exactamente lo que no quería en el día de San Valentín. Tengo ya suficiente drama de chicos.
Alice alzó sus manos.
—De acuerdo, pero tengo una cosa más por decir.
Bella suspiró.
—¿Qué?
Alice respiró profundo.
—No recuerdo la última vez que enloqueciste por un chico de esta manera. Creo que es bueno.
—¿De qué hablas?
Alice dudó antes de hablar:
—Sólo no evadas la oportunidad de salir con mi hermano. Piénsalo bien antes de tomar una decisión.
Pasó un minuto antes de que Bella respondiera.
—De acuerdo. Pero no hoy. Voy a boicotear todo el romanticismo e incluso las posibles relaciones. Sólo quiero relajarme.
Alice rió.
—Totalmente entendible. —Agarró un paquete de servilletas antes de reunirse de nuevo con los otros en la sala de estar.
Cuando entraron a la sala, Emmett dijo:
—Por fin. Ahora podemos comenzar.
Alice colocó las servilletas en la mesa.
—¿Qué pasa?
—Emmett ha estado esperando para comenzar la película —respondió Edward.
Alice rodó sus ojos.
—Pudieron haber comenzado.
—Aunque Emmett tiene algo en mente mientras vemos la película —dijo Edward.
Alice entrecerró los ojos en dirección a su hermano.
—¿Qué?
Emmett sonrió.
—¡Juego de bebidas!
Edward y Alice gruñeron. Jasper se sentó en su puesto.
—¿Qué tienen en mente?
Emmett comenzó a decir las reglas.
—Un trago cada vez que Robert Downey Jr. dice la palabra paz. Un trago cada vez que tiene una bebida en su mano. Un trago cada vez que esté rodeado por reporteros.
Jasper sonrió.
—¿Qué tal un trago cuando esté trabajando en su sótano?
Emmett sonrió.
—Esa es buena.
—Yo digo que deberíamos tomar un trago cada vez que esté trabajando en una máquina o algo por el estilo —dijo Rosalie.
Emmett alzó una ceja en su dirección.
Rosalie se encogió de hombros.
—Creo que en sexy cuando los hombres trabajan en sus autos o cualquier tipo de máquina.
Le dedicó una sonrisa aprobatoria.
Bella se sentó en el sofá.
—Creo que deberíamos tomar un trago por Pepper Pots.
—¿Por qué? —dijo Emmett.
Bella le dedicó una mirada que decía ¿es en serio?, antes de decir:
—Um, porque es una excelente asistente que mantiene a Robert Downey Jr. en su lugar y logra ser sexy al mismo tiempo.
Emmett colocó un dedo en su barbilla y fingió debatir la idea en su mente. Luego dijo:
—Aprobado, Swan.
Decidieron terminar de beber lo que sea que tuvieran, que en ese momento era cerveza. Y una vez que terminaron, Alice decidió que quería hacer una ronda de licor de durazno, para el espanto de Emmett. Sin embargo, él decidió que la siguiente ronda sería con tequila. Ben optó por no participar en el juego, alegando que se iría a su casa luego de la película.
Una vez que decidieron sus bebidas, todos se acomodaron en la sala de estar para ver Iron Man. Emmett se explayó en la mecedora mientras Rosalie tomaba el borde del sofá. Alice se sentó al lado de Rosalie con Jasper sentado en el suelo entre ellos. Edward se sentó al lado de Alice y Bella lo hizo al lado de él al final. Angela y Ben ocuparon el sofá de dos.
Emmett comenzó la película y luego le bajó la intensidad a la luz mientras los tráiler comenzaban a reproducirse.
De repente, Bella sintió un conocido y distante sentimiento dentro de ella. No lo había sentido en un tiempo y fue difícil para ella reconocerlo. Nunca se había dado cuenta porque sucedía de vez en cuando, pero cuando lo hacía, la golpeaba con tanta fuerza que casi sentía como si estuviese perdiendo el control de su mente.
Pensó desesperadamente, tratando de recordar la última que había sucedido. Había sido hacía tanto que casi se dio por vencida, hasta que Edward se inclinó y dijo:
—¿Estás bien?
Ella asintió con su cabeza sin mirarlo. Él observó su rostro por un minuto y Bella mantuvo sus ojos fijos en la pantalla sin realmente prestarle atención a la película. Edward pareció satisfecho con su evaluación y regresó su atención a la película.
Bella sentía como si su corazón se fuera a salir de su pecho. Era su onceavo año en su clase de Biología de nuevo. En ese entonces, no sabía lo que le estaba sucediendo. Ella simplemente lo atribuyó a algún tipo de ataque de ansiedad relacionado con la oscuridad, pero había estado en la oscuridad antes y eso nunca había sucedido.
Sólo sucedía cuando estaba con Edward en la oscuridad. ¿Pero por qué sólo sucedía cuando estaba con Edward?
Tomó un sorbo de su cerveza en un intento de ocultar su pesada respiración y obligó a su mente a calmar todos sus pensamientos conflictivos y en su lugar se concentró en la sensación. Luego de un minuto, hubo esa atracción, una necesidad magnética de estar cerca de Edward. Le estaba tomando todo su control no hacer lo que quería. ¿Cómo no se pudo haber dado cuenta antes? Aun más importante, ¿él se sentía de esa manera también?
Ella le echó un vistazo y vio que sus ojos estaban concentrados en los actores de la película, así que desvió su mirada, ignorando las ganas de gruñir. Por lo tanto, era sólo ella quien experimentaba esa ligera, pero aun así agonizante, forma de tortura.
Sentando a su lado, cubierto por la semioscuridad, los sentimientos de Bella eran una combinación entre emoción y confusión. Sólo el pensamiento de lo que dos persona podían hacer en la oscuridad la hacía removerse en su puesto, pero también la confundía demasiado. Bella nunca había pensando en Edward de esa forma y aun así en ese momento no podía evitarlo.
Se hundió en su asiento, queriendo desaparecer. No quería tener esos pensamientos con él sentado a su lado, pero tampoco podía controlarlo.
Tomó otro sorbo de su bebida para calmar sus nervios. ¿Cómo demonios iba a soportar eso? Las películas en biología duraban sólo una hora. Iron Man duraba al menos dos horas.
Luego, como si estuviera leyendo su mente o percibiendo sus mezclados sentimientos, Edward agarró su mano. Él no la miró o dijo algo.
Bella no se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiración hasta que él le tomó la mano. Cuando no la soltó, su cuerpo se relajó y apretó su mano.
Bella vio una pequeña sonrisa dibujarse en los labios de él y, de repente, toda la tensión que sentía desapareció.
Quizás él también lo sentía.
