Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de jennlynnfs, sólo nos adjudicamos la traducción..


Boycotting Valentine's Day

By: jennlynnfs

Traducción: Itzel Lightwood

Beta: Yanina Barboza

Link de la historia original: www fanfiction net / s / 5681116 / 1 / Boycotting-Valentine-s-Day


Capítulo 4: En la habitación de él

Bella no bebía demasiado. De hecho, Emmett siempre se burlaba de ella por ser tan débil. No tomaba mucho tiempo para que Bella terminara dormida.

Ese fue lo que pasó después de su segundo trago. Trató de defenderse diciendo que antes se había tomado una cerveza. Solamente había visto cuarenta minutos de la película cuando se durmió.

Se estiró aún medio dormida cuando la necesidad de ir al baño se volvió aparente. Gimió y escuchó una voz.

—¿Estás bien?

Parecía que Edward siempre estaría preguntándole eso esta noche.

Ella gimió de nuevo.

—Sí.

—¿Vas a vomitar?

Ella negó con la cabeza.

—Mi vejiga va a explotar.

Él la ayudó a levantarse y ella lo dejó que la guiara. Estaba oscuro y él estaba a punto de encender la luz cuando ella se lo impidió.

—Sin luces.

—Um… ¿necesitas ayuda?

—Creo que puedo encontrar el retrete.

Él dudó antes de dejarla entrar y cerrar la puerta después de que lo hizo.

Afortunadamente, ella lo encontró y cuando terminó, se lavó las manos y maldijo para sí misma al sentir la frialdad del agua. Se secó las manos y volvió afuera, donde Edward la esperaba.

—¿Vomitaste? —preguntó de nuevo.

—No, pero si sigues preguntándome sobre el vómito, te golpearé.

Él dejó salir una pequeña risa antes de hablar.

—Bueno, no suenas ebria —dijo, guiándola por el pasillo.

Una vez que regresaron a la habitación, él la sentó y le dio una aspirina y una botella de agua.

—Tómate esto y bebe tanta agua como puedas.

Ella la tomó sin protestar y cuando terminó, le pasó la botella vacía a Edward. Luego se recostó.

Se acomodó, pero después de un minuto, volvió a hablar.

—¿Terminó la película?

Él se acomodó junto a ella.

—Sí.

—¿Cuánto tiempo dormí?

—Por el resto de la noche.

Ella gimió.

—Emmett no dejará de burlarse de eso.

—No te preocupes por eso. Él se durmió también.

Ella rio un poco.

—Sé que dijimos que no celebraríamos San Valentín, pero tampoco pretendía dormir durante todo el día.

—Está bien. Nadie pareció notarlo.

—Alice va a estar molesta conmigo, especialmente porque planeamos esto juntas.

—Su atención completa la tenía Jasper.

Ante eso, ella abrió los ojos.

—¿Jasper?, ¿de verdad?, no pensé que fuera su tipo.

Él se encogió de hombros.

—En realidad no sé cuál es su tipo, pero ella no dejaba de mirarlo.

Ella no pudo evitar reír.

—¿Solo mirándolo?, ¿no trató de hablar con él?

—No, pero es probable que se deba a que él estuvo hablando con Emmett. Cuando descubrieron que sus citas los abandonaron por la misma razón, comenzaron a hablar más sobre eso y resulta que las chicas son amigas o algo así.

—Vaya. Eso es extraño —dijo ella, antes de cerrar los ojos de nuevo.

—Sí. Emmett piensa que algo pasa entre ellas, Jasper piensa en darles el beneficio de la duda.

—¿Qué es lo que tú piensas? —Ella se giró hacia un lado y se acomodó más hacia el lado frío de la almohada.

—Creo que definitivamente pasa algo, pero no tengo idea de qué es lo que sea.

—Solo espero que Emmett no salga lastimado. Ha pasado varias veces. —Dudó antes de seguir—: Parece que siente algo hacia Rose.

—Sí. —Él se preguntó si eso molestaba a Bella, pero no lo expresó en voz alta. Ella tenía una relación inusual con Emmett y en ocasiones, no podía evitar sentirse celoso. Sin embargo, eso no es de lo que quería hablar con Bella.

—Así que —comenzó, luego se forzó a sí mismo a continuar—, parece que Ben y Angela se llevan demasiado bien.

—¿Ah sí?, pensé que lo harían.

—¿Estás bien con eso?

Pasaron unos minutos antes de que ella respondiera.

—Sí. Lo estoy. Yo… Ben y Angela hacen una buena pareja.

—Y, ¿no estás triste por eso?

—¿Por qué debería estar triste?

—Bueno, ¿no lo invitaste aquí?, pensé que tú…

Ella escogió sus palabras con cuidado.

—Sí, lo invité, pero… yo… yo no esperaba nada de él. Él es…

Bella no supo qué decir. Sí le gustaba Ben, pero también sentía que él podría ser feliz con Angela. Ella no pensaba que podría hacer a Ben feliz, así que si él podía encontrar la felicidad con alguien más, debería estar feliz por él, ¿no? Lo estaba. Angela era perfecta para él.

Entonces, ¿por qué se sentía como si la estuvieran dejando atrás? A pesar de que en este fin de semana nadie estaba buscando romance o algo parecido, parecía que todos lo encontraban.

Todo se mantuvo en silencio por un rato. Edward asumió que se había quedado dormida.

Bella tomó un respiro, captando el familiar aroma. No podía decir por qué, pero el aroma de la ropa limpia y el jabón le otorgaron una sensación de comodidad.

—¿En dónde estamos? —preguntó después.

Edward dudó antes de contestar.

—Mi habitación.

A Bella le tomó un segundo procesar la información y cuando lo hizo, sus ojos se agrandaron.

—¿Qué?

En la secundaria, Bella solamente había estado en la habitación de Edward en contadas ocasiones. En cada ocasión, ella había acompañado a Alice a buscar algo en la habitación de él. Había estado en la habitación de Emmett docenas de veces, incluso había dormido ahí. Sin embargo, la habitación de Edward era una cosa totalmente diferente. Usualmente, él no dejaba que muchas personas entraran ahí. En ocasiones él estudiaba con un amigo, y también estaban esas raras veces en las que estaba con una chica.

Ella siempre se preguntó cómo sería pasar el rato en su habitación, pero nunca profundizaba en ese pensamiento.

Hasta ahora, y por una inexplicable razón, estaba muriendo de nervios.

—Estamos en mi habitación —dijo él con diversión.

Ella luchó para enderezarse.

—¿Cómo terminé aquí?

—Bueno, te quedaste dormida en mi hombro y no te moviste para nada durante el resto de la película. —La diversión volvió a su voz cuando dijo lo siguiente—. Alice tenía miedo de que despertaras enferma, así que le dije que yo cuidaría de ti.

—Ugh. Vaya amiga que es. —Volvió a recostarse con un sonoro ruido.

Él no pudo evitar reír. Luego siguió hablando.

—Emmett y Jasper están abajo, dormidos. Rosalie y Angela están durmiendo en la habitación de Alice. Ben se fue a casa después de la película. —Él dudó antes de seguir—: Puedo ir a la habitación de Emmett o tú puedes ir a la de Alice si te hace sentir más cómoda. Quiero decir, no parece que vayas a enfermarte, así que creo que Alice estaría de acuerdo con eso.

Fue el turno de Bella para reír.

—No, no quiero molestar a Alice.

—Entonces… —Él comenzó a moverse para pararse de la cama.

Ella levantó su cabeza de la cama.

—¿A dónde vas?

—Pensé que querías… me voy a la habitación de Emmett.

Ella dudó.

—No tienes que irte.

Hubo un silencio incómodo antes de que él regresara a la cama.

—Entonces deberíamos volver a dormir —dijo.

Ella se acomodó de nuevo, con cuidado para no tocarlo. Ese complicado sentimiento de emoción y confusión volvió a ella y no estaba segura de cómo manejarlo.

—¿Qué está mal? —preguntó.

—¿Qué?, ¿a qué te refieres? —dijo con rapidez.

—Es solo que… no lo sé. Desde lo que pasó en la cocina… ¿acaso yo… estás enojada?

Ella se estiró para doblar la esquina de la almohada.

—No. No estoy enojada.

Él captó su movimiento.

—No estás haciendo esa cosa de las chicas cuando dicen una cosa, pero en realidad sienten otra, ¿verdad?

Ella lo golpeó con el codo como un reflejo. Sintió una carga eléctrica en el codo y de inmediato se sobó.

—No, no estoy enojada. Solo… estoy pensando las cosas.

—Oh. —Él se pasó una mano por el cabello y se estiró para tomar los cordones de su camisa de franela.

Después de un momento, ella habló de nuevo.

—¿Sentiste eso?

—¿Qué?

—Cuando te di el codazo —se removió en su lugar—, ¿sentiste algo?

Él soltó los cordones y puso una de sus manos debajo de su cabeza.

—¿Qué quieres decir?

—Nada. —Ella sintió como sus mejillas se enrojecían—. Olvídalo.

Él se movió para quedar de lado, frente a ella.

—Dime.

Ella evitó mirarlo a los ojos.

—Fue como una descarga eléctrica o algo parecido.

Él dudo antes de responder.

—Sí, lo sentí.

—Pero no era la misma sensación de cuando has estado arrastrando los pies alrededor de la alfombra. —Lo miró, pero cuando se dio cuenta de que él la estaba estudiando, desvió la mirada—. Se sintió… no lo sé. Diferente.

—Sí. —Él casi se estiró para tocarla, en su lugar, puso su mano en la cama, entre ellos.

La voz de ella era casi un susurro.

—¿Qué fue eso?

—No lo sé —dijo él. Después de un segundo, agregó—: ¿Te molesta?

Ella lo pensó bien.

—No. Es… confuso. Creo.

Él quería que ella lo mirara, para que pudiera ver la expresión de su rostro, pero ella mantenía su rostro ladeado.

—¿Por qué es confuso?

Ella se encogió de hombros.

—Me has tocado antes y no recuerdo que eso pasara.

—¿Qué crees que es diferente ahora?

Ella dudó de nuevo.

—Está oscuro.

Él dobló su codo para que pudiera recargarse en él.

—¿Oscuro?

Ella saltó en su lugar.

—No estoy segura del porqué, pero las cosas son diferentes en la oscuridad. —Con voz más baja, añadió—: Contigo.

Su cuerpo se acercó más a ella.

—¿Y eso es malo?

Ella sacudió la cabeza.

—No lo creo. Es solo que, en ocasiones… no puedo soportarlo.

Ese comentario, y la manera en la que su cuerpo se estaba acercando a ella, lo tomaron desprevenido. En su lugar, se acostó sobre su espalda y tenía una mano bajo su cabeza y la otra en su pecho.

—Lo siento.

—No. No quería decir… Pero ¿tú sentiste algo? —Bella se sentía tan expuesta—, ¿o solo soy yo?

¿Qué podría decirle que no la asustara? Palaras, frases y oraciones pasaron por su cabeza, pero ninguna de ellas sonaba bien. Entonces ella interrumpió sus pensamientos.

—Por favor. Dime la verdad —dijo.

Él dejó salir una profunda respiración. Edward decidió contestar con la mayor honestidad con la que se sintiera cómodo por el momento.

—Lo sentí también, pero lamento que te haga sentir incómoda.

Su ceño se frunció.

—¿Cómo lidias con eso?

Él le regresó la expresión.

—Yo… yo solo lo hago.

Ella lo miró por un momento antes de hablar.

—Pero luces tan… tranquilo.

Una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

—Bueno, he tenido un montón de práctica.

El rostro de ella se giró hacia él.

—¿Qué?

A pesar de la oscuridad de la habitación, él podía ver el resplandor en los ojos de ella.

—Yo… esta no es la primera vez.

La sorpresa llenó las facciones de ella.

—¿No lo es?

Él se rio un poco, divertido por su reacción. ¿Podría compartir más? Su expresión se endureció y añadió.

—Esto pasa cada vez que estoy cerca de ti. No importa si está oscuro o no.

Bella parpadeó sorprendida.

Él inclinó la cabeza hacia ella.

—¿Bella?

—¿Sí?

—¿Dije… dije algo malo?

Ella sacudió la cabeza.

—No. Estoy sorprendida. Eso es todo.

Él estudió su rostro por un momento y se dio cuenta de que, antes de esta noche, él solamente era otra persona en su vida. Probablemente ella lo veía como otro amigo, como cualquier otro chico. Él no era especial o diferente. Sabía que era una posibilidad, pero confirmarlo hacía que su corazón doliera. También se dijo a sí mismo que si Bella no lo veía como algo más, entonces él se aferraría a su amistad. Era mejor que nada, y ya se había hecho la idea de ser solamente amigos.

Pasó un largo momento antes de que él hablara.

—Bella, no quiero perder nuestra amistad. Lamento lo que pasó en la cocina y… bueno, sé que no te sientes de la misma manera y estoy bien con eso. Es solo que… no quiero que sientas la necesidad de actuar diferente a mi alrededor.

—Edward…

—Está bien, Bella. Debí haber mantenido mi boca cerrada.

Bella se giró y miró su perfil en la oscuridad.

—Admito que estoy un poco sorprendida por esto. Lo estoy procesando, pero… no puedo mentir y decir que no siento nada.

Él se quedó quieto, esperando que ella continuara. Ella suspiró antes de hacerlo.

—Estoy tan confundida. Soy la persona más despistada cuando se trata de los chicos. —Tomó una profunda respiración—. Nunca me dio la impresión de que tú me vieras como algo más que una amiga, así que enterré todos los pensamientos al respecto.

Él trató de ocultar su decepción.

—¿Por qué?

—Supongo que tampoco quiero perder nuestra amistad.

Después de un minuto, Edward continuó.

—Y… ¿eso qué significa?

—Yo… no lo sé. Estoy confundida, pero también siento curiosidad —dijo Bella.

Él sintió su corazón latir más fuerte ante su confesión.

—¿Sobre qué tienes curiosidad?

Ella sintió como se sonrojaba y agradeció por la oscuridad. Cuando no contestó, Edward se removió de su lugar para mirarla.

—¿Bella?

Estaba sonrojada.

—Yo… nada. No importa. Volvamos a dormir.

Él dejó salir una pequeña risa.

—Dime. —Luego alzó su mano para acariciar su brazo con suavidad.

Bella tragó profundo.

—Yo… sentía curiosidad por saber qué se sentiría hacer… ¿cosas?

Las cejas de Edward se arquearon.

—¿Cosas?

Bella sabía que su rostro estaría de diferentes tonos de rojo.

—No me refería a… no quiero apresurar las cosas… solo… ¿quizás si tomamos las cosas con calma?

Edward se quedó en silencio por un momento.

—¿Edward? —Ella trató de borrar el tono frenético de su voz. Estaba segura de que él pensaba que estaba loca.

Después de otro momento, él preguntó:

—Solo me preguntaba, ¿qué clase de cosas tienes en mente?

Bella tomó una profunda respiración.

—Yo…

Él quitó la mano de su brazo, pero le sonrió para darle ánimos.

—¿Por qué no me muestras?

—Bien. —Ella estudió su rostro de nuevo. Era familiar, pero desconocido en la tenue luz de su habitación. Bella dudó antes de estirar su mano para pasar sus dedos por su cabello—. Estaba sorprendida por la suavidad de tu cabello.

Edward cerró los ojos y disfrutó de su toque gentil. Luego, ella pasó su pulgar por su mejilla.

—Tu mejilla está más rasposa de lo que estaba antes.

Él sonrió, pero mantuvo los ojos cerrados.

—No suelo afeitarme antes de ir a la cama.

Bella rio.

—Claro.

Sus dedos se movieron a través de la fuerte línea de su mandíbula y luego su pulgar pasó por su labio inferior. La respiración de él se aceleró.

—¿Esto te molesta? —Bella estaba fascinada por lo relleno que era su labio inferior y luego por la sensación que sintió dentro de ella.

Sus labios se movieron contra su pulgar.

—No. Se siente… bien.

Ella sonrió.

—Tus labios también se sienten bien.

Edward contuvo un gemido ante su comentario. Así no era cómo él imaginó que terminaría el Día de San Valentín. Él pensó que besar a Bella había sido una experiencia maravillosa. El hecho de que Bella Swan estuviera en su cama, tocándolo y acariciando su rostro, diciéndole lo suave que eran sus labios, era más que un sueño.

—¿Edward? —Su voz era baja.

—¿Hmm? —Sonó más como un contento suspiro.

—¿Te estás… conteniendo ahora?

—Uh, ¿a qué te refieres?

—Bueno, estás tan calmado, pero estar aquí contigo… así… no creo que yo… —Ella sentía muchas cosas y su cerebro estaba abrumado. Detuvo el vómito verbal antes de que fuera tarde.

Cuando habló, su voz sonó muy dura.

—¿Tú no crees qué, Bella?

—Esto me hace pensar en otras cosas. Y no creo que yo... —dudó. Estos sentimientos eran tan nuevos, pero no desagradables. Estaba nerviosa y excitada al mismo tiempo. Para calmarse, respiró hondo y miró a su alrededor. Estaba acostada en la cama de Edward, junto a él, cubiertos por la oscuridad. Ante esto, las palabras salieron de su boca—. No creo que yo pueda contenerme. —Sintió su rostro arder después de la confesión, pero no podía evitar ser honesta.

Los ojos de Edward se cerraron con fuerza y dejó salir un suspiro. Sabía que era mejor mantener los ojos cerrados que mirarla. Si lo hacía, sabía que no sería capaz de contenerse. Respiró profundo y sintió su rostro relajarse. Le tomó un momento encontrar su voz, y cuando lo hizo, habló en voz baja.

—Entonces no lo hagas, Bella. Te lo dije… solo muéstrame.

Pero demonios, quería hacerle tantas cosas a ella.

Edward esperó. Un minuto pasó y él comenzó a preocuparse de que hubiera cambiado de opinión. Estaba a punto de abrir los ojos cuando sintió una suave presión en sus labios.

¿Acaba de besarme?

No se atrevió a moverse o decir algo por miedo a que quizás lo hubiera imaginado, pero un segundo después la familiar sensación regresó y él abrió los ojos un poco solo para estar seguro.

Bella estaba besándolo. Sus labios se movían contra los suyos no porque él lo hubiera iniciado, sino porque ella lo quería.

¿O quizás esto era solo más de ella satisfaciendo su curiosidad? Pero si eso era cierto, él no estaba haciendo un buen trabajo en asegurarse que ella lo disfrutara. De nuevo, él le prometió que iba a contener sus propios sentimientos hasta que ella estuviera lista. ¿Acaso esto era una prueba? ¿Lo estaba probando para saber si realmente podía controlarse con ella?

Estaba a punto de separase de ella antes de que perdiera la cabeza por completo, y como si leyera sus pensamientos, Bella puso su mano en su cuello para mantenerlo en su lugar, sus besos se volvieron más frenéticos. Cuando la punta de su lengua tocó su labio inferior, Edward no pudo evitar gemir y Bella tomó esa oportunidad para profundizar el beso.

Bella movió su cuerpo para que su pecho se presionara contra el de Edward. La sensación de sus pechos apretándose contra él casi era demasiado. Su brazo derecho estaba junto a su cabeza y el izquierdo estaba a su costado, agarrando la sábana con fuerza. Era exhaustivo luchar contra la urgencia de enredar los brazos a su alrededor y besarla de vuelta, pero sabía que tenía que mostrarle que en verdad podría controlarse a su alrededor hasta que ella estuviera lista.

Pero lo juraba por su vida, no podía recordar por qué había hecho esa estúpida promesa en primer lugar. Oh, cierto, porque han sido amigos durante mucho tiempo y Bella está tratando de descubrir si ser más que amigos estaría bien.

Él gimió ante la manera en la que ella lamía y succionaba sus labios. Luego, sus manos comenzaron a vagar por su cabello y a acariciar su pecho. Era una agridulce tortura. Él quería terminar con esto por el bien de su cordura, pero si lo hacía, estaría molesto de que ella se detuviera.

La mano de Bella bajó por el pecho de Edward y se detuvo en su cadera. Sus dedos acariciaron la piel desnuda arriba de su ésta, causando que un rugido saliera del pecho de Edward. El sonido causó que Bella se aventurara por más. Exploró su piel, disfrutando la sensación del vello en su estómago.

Lo que pasó después, fue tan rápido que sus cuerpos reaccionaron antes que sus mentes se dieran cuenta de lo que hacían. Durante la exploración de Bella, su mano había rozado el prominente bulto en los pantalones de Edward. Antes de que pudiera pensar en lo que hacía, la mano de él que sostenía la sábana se estiró hasta tocar el pecho de Bella.

Ella se separó, dándose cuenta de lo que había hecho. Él habló con dificultad, soltándola.

—Bella, vas a ser mi muerte.

Ella se lamió los labios.

—Lamento haberme dejado llevar. No me di cuenta… no pretendía lanzarme hacia ti.

Ella se separó por completo y saltó de la cama. Edward se sentó e imitó sus movimientos.

—Bella…

—Iré a dormir en el cuarto de Emmett.

Se giró para irse, pero Edward se puso frente a ella.

—Espera, ¿por qué?, ¿de qué estás hablando?

Bella miró hacia otro lado, sonrojada.

—Por favor, déjame ir. Lamento haber arruinado todo.

Edward puso las manos en los hombros de ella.

—¿Por qué crees que arruinaste las cosas?

Él estaba haciendo que ella admitiera su humillación. Ella no pretendía darle señales tan mezcladas.

—Probablemente sea mejor que nos quedemos como amigos.

Confusión y decepción se mostraron en el rostro de él. Luego dejó sus manos caer a sus costados.

—Pero, pensé que querías intentar…

Ella alzó su mano.

—Lo hice y ahora creo que es mejor si solo… lo olvidamos.

Él se estiró para tocar su rostro.

—No lo quiero olvidar. No lo olvidaré.

—Edward. —Ella se separó, sintiendo un nudo en su garganta—. Lo siento —dijo, y salió de la habitación.

Edward se quedó de pie ahí, incapaz de moverse. En un minuto Bella estaba cumpliendo su fantasía y al siguiente él estaba solo, preguntándose cómo es que todo había terminado antes de siquiera comenzar.