Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de jennlynnfs, sólo nos adjudicamos la traducción.


Boycotting Valentine's Day

By: jennlynnfs

Traducción: Yanina Barboza

Beta: Sarai GN/Itzel Lightwood

Link de la historia original: www fanfiction net / s / 5681116 / 1 / Boycotting-Valentine-s-Day


Capítulo 5: Platos

Bella era una idiota.

Ella no estaba segura de lo que pasó la noche anterior con Edward. Primero estaba confundida, luego curiosa, y después... quería lamer cada parte de Edward.

«¿Qué demonios está mal conmigo?»

Le dijo a él que quería tomarse las cosas lentas. Un minuto, estaba pasando los dedos a través del cabello de él y al siguiente prácticamente abusaba de sus partes. Bella sintió el fruncimiento en su cara. Ella nunca se había dejado llevar por sus sentimientos. No había pensado o planeado involucrarse. Sus sentimientos y cuerpo estaban actuando solos. Incluso aunque disfrutaba de eso, era muy impropio de ella.

Bella nunca antes reaccionó así hacia alguien, por lo que era nuevo y desconcertante. Conocía a Edward desde que eran adolescentes. Estuvieron ahí el uno para el otro a través de los buenos y malos momentos. Era Edward.

Ella siempre pensó en él como el hermano de Alice. Él siembre fue el chico geeky que amaba los videojuegos y Star Wars. La ayudó con Cálculo y problemas de computadora. Ella siempre se divertía con él, y estaba ahí siempre que ella lo necesitaba.

Bella tenía dificultades para conciliar al Edward de su juventud con el Edward que prácticamente atacó en la cama. Siempre pensó que él era lindo, pero la noche anterior, él fue... ella apenas pudo mantener sus manos lejos de él.

Y se dio cuenta de que no quería.

Comprendiendo esto, Bella no estaba segura de cómo proceder. Su cabeza le estaba diciendo que debían tomar las cosas con calma, llegar a conocerse el uno al otro en esta nueva perspectiva. Otra parte de ella, una parte que estaba asustada de reconocer, le decía que ella conocía a Edward y que podía confiar en él. Ella quería seguir sus instintos, pero ¿podía de verdad ser tan fácil? No tenía el mejor historial con chicos, a menudo juzgando mal la situación. ¿Eso estaba pasando ahora?

Pensó de nuevo en lo que pasó anoche. Edward estaba dispuesto. La prueba de eso se rozó contra su mano. Cuando lo sintió, solo la animó.

Después, cuando la tocó, fue como si algo en su cerebro hiciera clic y se diera cuenta que Edward, quien siembre había sido solamente Edward, estaba llegando a segunda base.

Y le gustó eso.

Bella estaba abrumada con el hecho de que las cosas estaban cambiando rápidamente entre ella y él. Conocía a Edward hacía años, y su relación estaba cambiando de amistad a potenciales amantes en cuestión de horas. ¿Qué si ella arruinaba las cosas, lo que usualmente hacía cuando se trataba de asuntos con el sexo opuesto? No solo perdería su amistad con él, sino que podía imaginar que las cosas se volverían tensas con Alice y Emmett si las cosas no funcionaban con Edward.

No había duda de que él sentía algo por ella, ¿pero cuán profundos eran esos sentimientos? ¿Él valdría el riesgo de posiblemente perder varias amistades?

Decidió no tomar más tequila por el resto del fin de semana.

—¿Bella? —Angela empujó su brazo—. ¿Bella?

Bella no durmió bien y se despertó temprano. Dado que todos estaban todavía dormidos, decidió comenzar el desayuno. Angela fue la siguiente persona en despertarse y ayudó a Bella en la cocina.

Ella levantó la vista de los huevos que estaba revolviendo.

—Oh, lo siento.

—¿Cuál es el problema? —La voz de Angela estaba llena de preocupación.

—¿Por qué algo estaría mal? —Su voz tenía un tono de sospecha.

—Bueno. —Angela volteó la tostada francesa en la plancha antes de que dijera—: Solo te preguntaba si estaría bien que invitara a Ben aquí para el almuerzo.

—Lo siento. No te escuché. —Dejó salir un corto suspiro y sirvió los huevos en un plato—. Eso está bien. ¿Necesitas su número?

Angela puso la última tostada francesa en otro plato.

—Uh... no. Él me dio su número anoche.

Bella sacudió sus pensamientos.

—¿De verdad?

—Sí. —Angela agarró el plato, dando la vuelta a la isla de la cocina, y lo puso en la mesa del comedor—. Nosotros… Yo… —Ella movió nerviosamente el dobladillo de su camisa antes de que dijera—: ¿Eso está bien?

Bella asintió.

—Es genial. Creo que ustedes harían una linda pareja.

Los hombros de Angela bajaron y sonrió.

—Estoy contenta de que estés bien con eso. Me sentía un poquito culpable.

—¿Por qué?

—Bueno, porque tú lo invitaste aquí y...

Bella puso el plato con huevos en la mesa al lado de las tostadas francesas.

—¿Qué?

—Creí que podrías estar interesada en Ben, pero... —Angela se ocupó con los cubiertos en la mesa.

—Angela, ¿qué es? —Se paró enfrente de ella al lado de la mesa.

—Solo observé cómo tú y Edward... —Angela esperó que Bella explicara, pero cuando Bella siguió con la mirada fija, Angela dejó salir una exhalación y dijo—: ¿Está pasando algo entre ustedes?

Bella se movió en su lugar y después miró sobre su hombro. Segura de que nadie más estaba alrededor, dijo:

—No sé. —Angela esperó a que continuara—. Quiero decir, creo que lo hay, pero... —Bella raspó lo último de los huevos del sartén—. No sé lo que nosotros... qué está pasando.

Angela le dio una pequeña sonrisa de compasión.

—Bueno, si sirve de algo, creo que ustedes hacen una linda pareja, también.

Bella rio.

—¡Ustedes no tenían que hacer todo! —Alice entró a la cocina con Rosalie siguiéndola—. Habría ayudado.

—Puedes agarrar el jugo del refrigerador —dijo Bella.

Alice caminó hacia el refrigerador para sacar el jugo mientras Rosalie se unía a las otras damas en la mesa.

Los ojos de Rosalie contemplaron toda la comida.

—Todo luce muy bien.

Alice puso el jugo en la mesa.

—¿Esperamos por los chicos?

—¿Tenemos que hacerlo? —preguntó Bella.

Todas rieron.

—Nope. Emmett está, para ser exactos, arriba en el baño. Creo que olerá el tocino —dijo Alice.

Bella sonrió.

—Entonces mejor comenzamos antes de que llegue aquí.

Se sentaron y devoraron la comida.

Alice se estiró por el sirope.

—Estaba pensando que podríamos ir a Port Angeles. Mi mamá me dijo que recientemente abrieron un spa. Me vendría bien un masaje.

—Eso suena fabuloso. Amaría obtener un exfoliante de azúcar. —Rosalie pinchó una frutilla de su plato.

—¿Exfoliante de azúcar? ¿Eso es para que sepas más dulce?

La cabeza de cada persona se volteó ante el comentario de Emmett mientras él entraba a la cocina. Se sentó al lado de Alice, pero entonces ella se estiró y lo golpeó en la nuca.

—¿Qué demonios, Alice? —Emmett se frotó la nuca.

Alice puso los ojos en blanco.

—No necesitamos ninguna insinuación sexual tan temprano.

El resopló y dijo:

—Dijiste in-tro-misión.

Bella no pudo evitar reír.

—Gracias por eso, Todd.

Alice se avergonzó y dijo:

—Nunca debí haberle comprado todos esos DVD de Scrubs.

Emmett masticó algo de tocino mientras untaba mantequilla en su tostada francesa.

—Entonces, ¿qué es un exfoliante de azúcar, y me gustaría eso?

La comisura de la boca de Rosalie se levantó, entonces ella dijo:

—Bueno, si te gusta untarte azúcar sobre ti mismo, entonces sí. Podría gustarte.

Emmett engulló su comida con un ruidoso trago.

—¿Qué pasa cuando toda la azúcar está en tu cuerpo?

Bella miró a Emmett con una expresión seria.

—Bueno, ellas lo lamen.

Emmett estaba bebiendo jugo y cuando Bella hizo el comentario se atragantó. Alice lo golpeó en la espalda. Él levantó su mano.

—Suficiente. —Tosió una vez más antes de que dijera—: ¿En serio? ¿Es eso lo que pasa en los spas?

Bella se encogió de hombros.

—Bueno, tienes que pagar extra por eso.

Emmett bajó su voz.

—¿Como hacen en... —se agachó más—, en esos salones de masaje?

Alice, Rosalie, y Angela lo miraron con una expresión curiosa. Bella sujetó su servilleta en su boca para ocultar su sonrisa.

Después de un segundo, Bella bajó su servilleta y dijo:

—Bueno, nosotras generalmente no hablamos de eso. No queremos meter a nadie en problemas. —Bajó la voz—. Trata de mantener eso en secreto, Em. ¿De acuerdo?

Emmett le dio una solemne mirada y asintió.

Bella bajó su cara por lo que su barbilla casi tocaba su pecho. Estaba tratando de ocultar su sonrisa. Alice, Rosalie, y Angela se miraban la una a la otra con expresiones confundidas.

—Quizás debería ir con ustedes al spa —dijo Emmett después de un minuto.

Alice le dio una mirada sorprendida.

—Bueno, solo para... comprobar las cosas —dijo él

Jasper entró a la cocina y tomó asiento al lado de Angela.

—¿Comprobar qué?

—Las chicas están hablando sobre ir a un spa.

Jasper se estiró por el jugo.

—¿Y tú quieres ir?

Emmett se movió en su asiento.

—Estaba pensando en eso. ¿Alguna vez has ido?

—Sí. Rose me arrastró una vez.

Las cejas de Emmett se alzaron rápidamente.

—Bueno, ¿cómo fue?, ¿te gustó?

Jasper terminó de masticar y tragó.

—Supongo. Si te gustan ese tipo de cosas.

—¿Qué cosas?

La cara de Bella dolía por tratar de aguantar la risa. Angela y Alice todavía estaban confundidas, pero Rosalie había captado lo que Bella estaba haciendo.

—Jasper, ¿no obtuviste un masaje de tejido profundo? —dijo Rosalie.

Jasper asintió.

—Eso fue bastante bueno en realidad.

Emmett tenía una mirada vidriosa en su cara.

Edward se unió a ellos poco después y se sentó entre Emmett y Jasper.

—¿Estás bien, Em?

Emmett parpadeó varias veces y balbuceó mientras hablaba.

—¿Cuánto-Cuánto costó?

Jasper se encogió de hombros.

—Bueno, es por hora.

—¿Cuán... —Emmett aclaró su garganta— Cuán profundo es el masaje?

Rosalie dejó salir una corta risa, pero la cubrió tosiendo. Bella se había levantado e ido al refrigerador. Había abierto la puerta y estaba parada frente a él, pero sus hombros estaban temblando. Alice y Angela se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Angela se volvió de un rojo brillante. Alice se cubrió la cara con la mano.

El ceño de Jasper estaba fruncido.

—Bueno, es un tipo de masaje. Se enfocan en un músculo en particular y realmente se libran de la tensión, pasando más tiempo en él que un masaje normal.

Emmett se giró hacia Alice.

—¿Ofrecen masajes de tejido profundo en este spa?

Alice se aclaró la garganta.

—Probablemente.

—Podría gustarte un tratamiento de masajes con piedras calientes —dijo Rosalie.

Emmett alzó una ceja en dirección a ella.

—¿Piedras calientes? —Sus ojos le dieron una rápida mirada al pecho de Rosalie.

Edward captó la mirada.

—Hermano, ¿qué demonios?

Emmett se giró a mirar a Edward.

—Está bien. Bella me dijo el secreto.

Para ese momento, Bella había regresado a la mesa. Edward y Jasper le dieron curiosas miradas a ella.

—Vamos, Bella. Déjame decirle a Edward —dijo Emmett.

—¿Decirme qué? —Él apiló algunas tostadas francesas en su plato.

—Em, te lo dije. —Ella entrecerró los ojos hacia él—. Se supone que no tienes que decir nada.

—Pero, Bella...

Ella lo miró y lo apuntó.

—Club de la pelea* —dijo ella después.

Él abrió su boca, pero Bella continuó mirándolo mal.

—Bien —dijo él después de un segundo. Luego se giró hacia Alice—. Entonces, ¿puedo ir?

Edward tenía su tenedor en el aire con un pedazo de tostada francesa.

—¿A dónde?

—Creo que me gustaría ir al spa —dijo Emmett.

Edward bajó su tenedor.

—Uh, no. No deberías.

Él inclinó su cabeza hacia la izquierda.

—Jasper ha estado en uno.

Edward miró a Jasper.

Él se encogió de hombros.

—Rose me obligó.

Edward miró a Alice y después a Bella.

Bella se encogió de hombros.

—¿Qué demonios está pasando?

—Sugerí que nosotras vayamos a un spa y Emmett se interesó en lo que estábamos hablando —dijo Alice.

Edward miró alrededor de la mesa. Jasper tenía una expresión ligeramente entretenida. Alice y Rosalie estaban ocupadas con sus desayunos. Angela estaba sonrojada, pero escondiendo una sonrisa. Bella tenía una sonrisa en su cara que irradiaba regocijo.

Él entrecerró sus ojos en ella.

—Bella, ¿qué hiciste?

Su sonrisa desapareció.

—¿De qué estás hablando?

—¿Por qué quieres que Emmett vaya a un spa?

—Creo que él de verdad lo disfrutaría.

—Sabes que no lo haría.

—¿Por qué no? A Emmett le gustaría obtener un masaje.

—Edward los obtiene todo el tiempo —interrumpió Emmett.

Bella rio por la implicación.

El ceño de Edward se arrugó.

—No, no lo hago.

—Sí, lo haces. Cuando estás solo —dijo Emmett.

—Eso no tiene ningún sentido. ¿Cómo puedo darme a mí mismo un...? —Sus ojos se precipitaron hacia Bella.

Bella se enderezó en su asiento.

—Cállate, Edward.

Pero los hombros de Edward estaban temblando y tenía su cabeza reclinada.

—No, para. Emmett viene con nosotras al spa. —Ella miró a Emmett—. Puedes obtener un masaje de tejido profundo y uno de piedras calientes.

La risa de Edward brotó de su garganta.

Alice y Rosalie estaban negando con sus cabezas. Angela mordía su labio inferior para parar de reírse. Los ojos de Jasper estaban ensanchados.

—Espera, ¿le dijiste a Emmett que…? —dijo Jasper después.

Bella negó con la cabeza e hizo un sonido uh-uh, indicándole que parase de hablar.

—¿Qué? —preguntó Emmett.

Jasper lo miró y tuvo piedad de él.

—Hermano, son solo masajes. Eso es todo.

Emmett miró a Jasper por un minuto antes de que dijera:

—¿Eso es todo? ¿Quieres decir que no hay nada... extra?

Ante este comentario, la habitación estalló en carcajadas.

Los ojos de Emmett se ampliaron y sus mejillas se volvieron rojas.

—¡Swan! Si hubiera ido con ustedes y...

Bella estaba agarrando su estómago.

—Demonios. Tan cerca.

Él tenía una mirada herida en su cara.

—Eso no es gracioso.

—Ella te habría hecho una buena —dijo Alice.

—Eres mi hermana. —Volvió su expresión hacia Alice—. Habrías dejado que ella...

—Sí —dijo sin vacilación.

La expresión de Emmett se profundizó.

—Eres tan fría.

—Emmett, vamos. —Edward le pasó algo de tocino—. Sabes que fue gracioso.

Se recostó en su silla y cruzó los brazos sobre su pecho.

Bella se reacomodó y dijo:

—Oye, tú empezaste esto.

—No hice nada. He sido lindo contigo todo el fin de semana —dijo Emmett.

—No estoy hablando sobre este fin de semana. Esto es por el incidente con el barman.

—¿Qué incidente con el barman?

Los ojos de Bella se ampliaron.

—Oh, no. Tú no me acabas de preguntar eso.

Emmett pensó por un momento y luego su cara se iluminó.

—Oh, sí.

Eso fue un desastre —dijo Alice.

—¿Qué pasó? —preguntó Edward.

—En mi defensa, bebí demasiado alcohol —dijo Emmett.

—Todos lo hicimos —dijo Alice.

Bella negó con la cabeza.

—Sabes que incluso ahora no puedo regresar a ese bar porque las personas todavía lo recuerdan.

Emmett la miró con incredulidad.

—Pero ha pasado un mes.

—¡Exactamente!

Edward levantó la mano.

—Espera, ¿qué pasó? ¿Y por qué no estaba ahí?

—Creo que habías salido con Tanya —dijo Alice.

Una mirada de desilusión enturbió su rostro y después se despejó.

—Entonces, ¿por qué no he escuchado sobre eso todavía?

—Teníamos prohibido hablar sobre eso —dijo Emmett. Se aclaró la garganta—. Club de la pelea.

Edward puso los ojos en blanco.

Bella se sentó en el borde de su silla.

—¿Te gustaría saber lo que tu querido hermano hizo?

Él le dio una mirada esperanzada.

—Sí.

Bella miró a Jasper y después a Rosalie.

—Estoy segura de que ustedes están curiosos, también.

Ellos asintieron en acuerdo.

—Bella, no —dijo Emmett.

Él le estaba rogando con los ojos. Bella sintió un poquito de lástima por él, pero rápidamente se le pasó. Si ella no podía vengarse de él en el spa, ésta sería la siguiente mejor opción.

Se aclaró la garganta.

—Bueno, como Alice dijo, tomamos un montón de alcohol. Entonces Emmett hizo una sugerencia de que debería tomar este trago. Él dijo que era realmente bueno y que me gustaría.

Emmett gimió y se cubrió la cara con la mano.

—Supuse, ¿qué es un trago más? Llego hasta el barman y le pido el trago y él me mira como si estuviera loca.

Alice negó con la cabeza.

—Si hubiera sabido lo que ibas a hacer, te habría detenido.

—Lo sé. —Bella miró a Emmett antes de continuar—: De todas formas, seguí repitiendo que quería este trago y eventualmente otras personas estaban mirándome como si fuera una psicótica. O por lo menos ahora sé que probablemente estaban pensando que era alguna ninfómana a quien le gustaba duro.

Los ojos de Edward se ampliaron.

—¿Qué demonios pediste?

Bella dejó salir una corta exhalación.

—Seguía diciéndole al barman que quería un dragón furioso*.

La mandíbula de Jasper se aflojó y Rosalie jadeó.

—¿Le dijiste que pidiera un dragón furioso? —dijo Jasper.

Edward golpeó con fuerza a Emmett en el hombro.

—No estuvo bien, hombre.

El ceño de Angela estaba fruncido.

—¿Qué es un dragón furioso?

El ambiente en la mesa era tenso.

Bella dejó salir una corta risa y dijo:

—Definitivamente no un trago.

—Bella, te dije que lo sentía —dijo Emmett.

Ella levantó una mano.

—Lo sé.

—Lo hago —dijo. Su tono lleno de remordimiento.

—Está bien. —Ella le sonrió—. Pero habría sido gracioso si hubieras ido al spa con nosotras y le pidieras a la masajista si podías tocar sus piedras calientes.

La tensión se rompió y hubo risa en la mesa.

—Entonces, ¿todavía el spa suena como un plan? —dijo Alice después de un momento.

Las chicas dieron su aprobación.

—Entonces, mientras estamos en el spa, ¿en qué actividades anti-San Valentín van a participar? —dijo Alice.

Edward se sirvió algunos huevos.

—Técnicamente, San Valentín terminó.

Alice puso los ojos en blanco.

—Es un fin de semana de San Valentín.

—No sé. Quizás jugar baloncesto —dijo Emmett.

—Eso suena bien —dijo Jasper.

—Qué lástima que no seamos suficientes para un juego de equipos —dijo Emmett.

—Angela iba a invitar a Ben más tarde para el almuerzo. Quizás le gustaría venir un poco antes para jugar con ustedes —dijo Bella.

—Sí. Pregúntale —dijo Emmett.

Bella miró a Angela.

—¿Ya lo has llamado?

Ella negó con la cabeza.

—Mi teléfono está arriba. Le llamaré ahora.

Alice se puso de pie.

—Voy a llamar al spa y ver lo que tienen disponible.

Bella se puso de pie también para limpiar algunos de los platos vacíos.

Rosalie también se puso de pie.

—Déjame ayudarte.

Ellas trabajaban limpiando la cocina cuando Emmett preguntó:

—¿Hay más huevos?

Rosalie le dio una pequeña, coqueta sonrisa.

—¿Te gustaría más?

Él parpadeó unas veces ante la sonrisa de ella, pero fue rápido para recuperarse y consiguió regresarle una sonrisa con hoyuelos.

—No quiero ponerte en ningún problema.

La sonrisa de ella se amplió.

—No me importa. —Fue al refrigerador para sacar más.

Emmett la observó, preguntándose qué más no le importaría hacer por él. Jasper captó la mirada que le estaba dando a su hermana y se aclaró la garganta.

Cuando eso no funcionó, él dijo:

—Amigo, esa es mi hermana.

Emmett apartó su mirada y observó a Jasper.

—Oh, vamos. Te vi mirando a Alice.

Sus mejillas se volvieron rosas.

—Yo... Yo no estaba...

Él levantó su mano.

—Como sea. —Después le dirigió una mirada—. Dum-Dums.

Las cejas de Jasper se levantaron.

—¿Qué?

Emmett le dio una mirada exasperada.

Jasper pensó por un momento y después dijo:

—¿Qué, el dulce?

—Los chupetines. —Él bajo su voz y dijo—: Los favoritos de Alice.

Edward estaba medio escuchando la conversación. Él estaba mayormente viendo a Bella limpiar, queriendo hablar con ella, pero no queriendo una audiencia, tampoco.

Una sonrisa apareció en el rostro de Jasper. Después vio la mirada expectante y vacilante de Emmett. Él observaba a Rosalie terminar los huevos y comenzarlos a servir. Entonces Jasper dijo:

—A ella no le gustan los dulces.

Ahora fueron las cejas de Emmett las que se alzaron.

—¿De verdad?

Él asintió.

—Ni siquiera le ofrezcas una menta.

—Entonces, ¿qué demonios le gusta?

Él le dio a Emmett una pequeña sonrisa.

—Le gustan los autos.

—No le voy a dar un auto —farfulló.

Jasper puso los ojos en blanco.

—No, le gusta trabajar en ellos.

Antes de que Emmett pudiera decir cuán caliente era eso, Rosalie regresó con los huevos.

—Aquí tienes.

Él sonrió.

—Gracias. —Le dio a Jasper una conocedora mirada y después miró a Rosalie—. Justo le estaba contando a Jasper sobre algunos problemas con el auto que estaba teniendo.

Ella arqueó una ceja en su dirección.

—¿Oh?

Emmett contuvo la sonrisa que trataba de extenderse en sus labios.

—Él mencionó que tú podrías ser capaz de ayudarme.

Ella le dio una tímida mirada.

—Podría saber algo.

Jasper dejó salir una pequeña risa, pero la cubrió con una tos. Se excusó para prepararse para el juego de baloncesto.

Jasper se acercó a la pileta con sus platos.

—Gracias por el desayuno. Estuvo muy bueno.

—Estoy contenta de que lo disfrutaras. —Después ella tomó su plato.

—Gracias —dijo él y sonrió. Después dejó la cocina.

Bella sonrió.

—No hay problema.

Edward no quería escuchar más el intento de flirteo de Emmett con Rosalie, así que se puso de pie y con su plato se acercó a Bella.

Bella continuó lavando los platos, pero después de un momento, Edward se unió a ella. Ella tomó el plato de él.

Él se paró al lado de ella por un momento antes de que dijera:

—Siento que Emmett hiciera eso.

Bella enjuagó un plato y después lo puso en el lavavajilla.

—No deberías estar disculpándote por él.

Edward se movió de manera que podía ayudar a cargar el lavavajillas.

—Todavía me siento mal de que eso pasara.

Ella le pasó un plato a él.

—Tú no fuiste el que lo hizo, así que no te preocupes por eso.

—Pero… si hubiera estado ahí…

—Si hubieras estado ahí, probablemente no habría pasado. Pero no estabas, así que...

—Lo siento por no estar.

Bella levantó la mirada de donde lavaba los platos.

—¿Por qué sigues disculpándote?

Él se adelantó para seguir enjuagando los platos, pero no contestó.

—Quiero decir, sí —continuó ella—. Estaba enojada con él, pero se sentía realmente mal por eso y se disculpó una y otra vez. —Tomó el plato que él le ofrecía—. Quiero a Emmett. No puedo estar enojada con él por siempre. —Él la miró—. ¿Qué? —preguntó.

—Yo… tú y Emmett son muy cercanos. —Ella se encogió de hombros—. A veces… no puedo evitar estar un poco… envidioso.

—¿Por qué estarías envidioso de Emmett?

—Desearía que pudiéramos ser así de cercanos.

—No querría eso.

Él dejó lo que estaba haciendo.

Bella había estado inclinada en el lavavajillas. Cuando él no respondió, se enderezó y lo miró.

—¿Cuál es el problema?

—Tú no… ¿por qué no?

—Bueno, es realmente genial que seamos capaces de hablar sobre prácticamente todo. Y Emmett siempre ha sido sincero conmigo. Con Emmett, no tengo que descubrir qué es lo que somos o ser cuidadosa con lo que digo. Y si digo algo... fuera de lugar, él no se ofenderá o enojará conmigo. Él es como...

—¿Qué?

—Supongo que somos como espíritus afines.

—Ya veo. —Él regresó su atención a los platos.

—Contigo… tenemos un diferente tipo de cercanía. —Edward le pasó un plato a Bella. Ella lo tomó—. Me gusta… cómo cuidas de mí. Me gusta que eres consciente de que soy...

—¿Qué?

—Que soy una chica. —Ella sintió sus mejillas encenderse—. Creo que Emmett olvida eso a veces.

—Pero… quiero ser cercano a ti, Bella.

—Lo somos ya…

—No. —Él cerró el agua—. No tan cercanos como me gustaría que fuéramos. —La miró a la cara y dio una rápida mirada a los labios de ella antes de regresar a sus ojos—. ¿Por qué te fuiste anoche?

Ella sabía que esto iba a surgir, pero aun así estaba sorprendida cuando lo hizo.

—Estaba asustada y confundida. —Se agachó y cerró el lavavajilla.

Durante la conversación, Rosalie y Emmett habían salido de la cocina. Los platos restantes estaban cuidadosamente apilados en la isla. Bella se movió para agarrarlos, pero Edward jaló su muñeca.

—¿De qué? —preguntó él.

—Un minuto, eres Edward, el hermano de Alice. El chico con el que veo repeticiones de Dr. Who* en Navidad. —Él sonrió, lo que ella tomó como un estímulo para continuar—. Entonces al siguiente minuto, eres... todavía Edward, pero no el mismo.

Una tenue arruga se formó en su frente.

—¿No el mismo?

Ella se concentró en la perilla de la cocina.

—Solo... me va a tomar un poco ajustarme a... verte diferente. Y… ¿qué si arruino esto? Eres importante para mí. Y están Alice y Emmett.

Él levantó el brazo para así poder conseguir que ella lo mirara.

—Oye.

Cuando lo hizo, Bella sintió su corazón saltar ante la mirada que él le dio.

El pulgar de Edward le rozó la mejilla antes de que bajara la mano.

—Tú eres importante para mí también. —La tierna mirada en sus ojos expresaba tanta emoción—. Cualquier cosa que pase, eso siempre quedará igual.

Bella bajó su mirada.

—Anoche… creí que querías… pero entonces no… y luego yo prácticamente me forcé en ti. Me sentí tan estúpida.

Él dio un paso más cerca de ella.

—Yo creía que era obvio cuánto disfruté... toda la atención.

Ella sintió su cara ponerse caliente.

—Oh, sí. Yo... —Se puso nerviosa y jaló el dobladillo de su camisa—. Soy tan estúpida cuando se tratan de cosas como ésta. No es de extrañar que no pueda mantener a los chicos interesados.

—No digas eso. —Él le levantó la barbilla con el dedo índice—. Dijiste que querías intentar cosas, ir lento. —Acunó su cara—. No quería asustarte.

—¿Asustarme?

—Bella. —Él dejó salir un ligero suspiro—. Anoche, tenerte en mi cama, las cosas que me hiciste...

Ella tragó, preparándose para lo que diría a continuación.

—Nunca pensé que tendría la oportunidad de estar contigo así —continuó él. Ella no pudo evitar sonreír—. Pero, siempre que nos imagino… Yo… Yo no… —Negó con la cabeza, tratando de encontrar las palabras. Medio minuto pasó cuando él dijo—: No me contengo.

Él estómago de ella dio una voltereta.

—E-entonces, anoche, ¿estabas bien con lo que hice?

—Bella, estaba más que solo bien. —La mirada que él le dio era intensa, haciendo a su cuerpo calentarse.

—¿De verdad? —No pudo evitar sentirse tímida.

Él tomó su mano y rozó el pulgar sobre sus nudillos.

—¿Cómo no podrías saberlo?

Ella dejó salir un suspiro frustrado.

—Porque soy la persona más despistada en el mundo.

Él puso una mano en la cintura de ella y atrajo su cuerpo al suyo.

—Bueno, si estás tan preocupada, podría mostrarte algunas de las cosas sobre las que he estado pensando. —Bajó su cabeza, sus labios a pocas pulgadas de los de ella—. Pero solo si tú estás bien con eso.

—Yo-Yo estoy bien con eso. —Ella no estaba segura si alguna vez se acostumbraría a este lado de Edward.

Él descendió hacia los labios de ella sin preámbulo o vacilación. Su boca era firme y persuasiva y Bella estaba más que dispuesta a ser sometida a su entusiasmo.

Ella dejó ir su incertidumbre y se dejó envolver en la forma en que la boca de él se movía sobre la suya y disfrutó la sensación de sus manos recorriendo confiadamente las curvas de su cuerpo. No pudo evitar jadear cuando sintió su mano acunar su pecho.

La profundización del beso de Edward rompió el último hilo de conciencia al que Bella se aferraba. Sus sensaciones quedaron a cargo. Tenía esta apabullante necesidad de querer estar más cerca de él. No había aire entre ellos y todavía no estaban suficientemente cerca.

¿Esto es a lo que él se refería cuando le dijo que quería estar más cerca de ella?

Cuando la pregunta apareció en su cabeza, la mente de Bella llego a la única forma en la que ellos podrían estar verdaderamente conectados, y su cuerpo entró en un frenesí para llegar allí.

Sus manos encontraron su camino bajo la camisa de él, rasguñando su espalda y caderas. Desde que él retiró su boca, ella estaba ansiosa manteniéndola ocupada en otras partes de él.

El ángulo de su barbilla.

El lugar detrás de su oreja.

El lugar donde su cuello y su hombre se juntaban.

—Jesús, Bella. —Edward retiró su boca de la de ella para recuperar el aliento.

Cuando ella comenzó a chupar su clavícula, el dejó salir un profundo gemido y deslizó sus manos detrás de sus muslos para alzarla y ponerla en el borde del lavatrastos.

Bella chilló.

—¡Mis pantalones! ¡Están mojados!

Él le arqueó una ceja y la comisura de su boca se levantó.

El sonido de alguien aclarándose la garganta se escuchó en la puerta. Todos estaban parados ahí con miradas variadas de asombro y diversión. Edward estaba sosteniendo a Bella y los brazos y piernas de ella estaban envueltos alrededor del cuerpo de él. La ropa de ella estaba arrugada y el cabello de Edward estaba apuntando a diferentes direcciones. Pasó todo un minuto antes de que alguien hablara.

—Hermano, no voy a comer en esos platos. Nunca —dijo Emmett.

Edward dejó bajar a Bella. Ella apenas podía mirar a alguien. La parte trasera de su pijama estaba mojada por el agua que salpicó al lavar el borde del lavatrastos.

Angela se aclaró la garganta de nuevo.

—Alice quería dejarle saber a Bella que tenemos que irnos verdaderamente pronto para hacer nuestras citas en el spa.

Alice los miraba a ambos con la boca parcialmente abierta.

Bella se movió en su lugar y dijo:

—Oh. Me iré a preparar entonces. —Salió de la cocina tan rápido que Edward no tuvo oportunidad de decir nada.

—Nosotros vamos a ir a jugar baloncesto —dijo Emmett. Arrastró a Edward con él y Jasper los siguió.

Cuando Alice finalmente se recuperó, miró a Angela y después a Rosalie.

—¿Qué demonios acaba de pasar?

Rosalie dejó salir una pequeña risa.

—Nunca antes he visto a alguien lavar los platos así.


*Club de la pelea: la principal regla del Club de la pelea era no hablar de él. Por eso Bella le recuerda eso a Emmett, para que no hable de lo que pasó.

*Dragón furioso: es cuando una chica le está haciendo una mamada a un chico, mientras él está acabando, empuja la cabeza de la chica hacia él, haciendo que el semen que ella tiene en la boca se salga por la nariz.

*Dr. Who: es una serie de televisión británica de ciencia ficción producida por la BBC.