Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de jennlynnfs, sólo nos adjudicamos la traducción.
Boycotting Valentine's Day
By: jennlynnfs
Traducción: Yanina Barboza
Beta: Flor Carrizo
Link de la historia original: www fanfiction net / s / 5681116 / 1 / Boycotting-Valentine-s-Day
Capítulo 6: Apuesta
Emmett balanceó el control de la Wii sobre su cabeza, provocando que Ben diera un paso atrás.
—¡Mira dónde estás balanceando esa cosa! —Edward negó con su cabeza y después sus ojos estaban estudiando la pantalla, observando la lucha de espadas de los personajes de Emmett y Ben.
Con el juego de baloncesto terminado, se amontonaron en la sala, parándose enfrente de la televisión.
—Se lo que estoy haciendo —dijo él, pero en ese momento el personaje de Ben en la Wii golpeó su espada sobre la cara del personaje de Emmett.
Jasper se rió.
—Sí. Sabes cómo tomar un golpe como una perra.
—¡Cierra la boca! —La cara de Emmett arrugada por la concentración, su ceño apretado, su lengua entre sus dientes, sus brazos sacudiéndose.
—Si Ben gana, creo que Emmett debería afeitar su pecho —dijo Edward.
—¿Qué demonios? —El personaje de Emmett recibió otro golpe en la cara.
—No, sus piernas —dijo Jasper.
—Ustedes dos van a conseguir sus culos azotados después de esto. —Emmett levantó el control sobre su cabeza y procedió a golpear a Ben.
Sin embargo, Ben bloqueó los golpes, esquivó otro y, mientras el personaje de Emmett estaba agachado, él envió un movimiento circular que conectó con la nuca de Emmett. Su personaje se desplomó en el suelo mientras el de Ben le daba puñetazos.
Edward y Jasper sisearon e hicieron una mueca de dolor.
—Este juego es una mierda. —Emmett lanzó el control al sofá.
Edward lo recogió y procedió a encontrar su personaje.
—Si este fuera un juego sobre fuerza, no hay duda de que ganarías. Pero es sobre velocidad y agilidad —dijo Jasper.
Emmett puso los ojos en blanco.
—Es una jodida lucha con espadas. Ni siquiera espadas reales.
—Correcto. Tienes que tener más… delicadeza.
—Lo que sea. Voy a ir a encontrar algo para comer.
—Pensé que íbamos a almorzar con las chicas —dijo Ben.
Emmett se detuvo en la puerta de la cocina.
—Solamente voy a conseguir un bocadillo. ¿Alguien quiere algo?
Todos dijeron no, con los ojos pegados a la pantalla.
Jugar baloncesto formó una fácil camaradería entre ellos. A tal punto, que insultos eran lanzados de ida y vuelta sin esfuerzo.
Jasper observó a Edward y Ben jugar y parecía que ellos estaban en igualdad de condiciones. Emmett regresó con la mitad de un pedazo de queso.
Jasper le arqueó una ceja.
—Ese es un pedazo de queso.
Él mordió un bocado y gruñó. Sus ojos pegados a la pantalla. Los personajes de Edward y Ben estaban haciendo círculos entre ellos, esperando que el otro haga un movimiento. Después de un minuto, Edward golpeó a Ben en la garganta.
—Lindo —dijo Emmett con un bocado de queso.
—¿Qué pasó con el resto de eso? —preguntó Jasper.
—¿El resto de qué? —Emmett estalló el resto en su boca y frotó sus manos en sus pantalones de baloncesto.
—El queso.
—Está en el refrigerador. —Él tragó—. ¿Quieres un poco?
Jasper negó con la cabeza.
—Estoy bien.
Edward y Ben todavía estaban haciendo círculos entre ellos. Después de un minuto, Emmett se aburrió y se tiró en el sofá.
Los ojos de Edward todavía estaban en la pantalla, pero dijo:
—Amigo, ve a tomar una ducha.
—Lo haré.
—Sabes que a mamá no le gusta cuando te sientas en los muebles después de haber estado jugando.
—Iré después de este juego. —Hubo más círculos y después Ben golpeó a Edward en el pecho y le dio un puñetazo en la cabeza, pero fue bloqueado.
Ambos eran precavidos, pero hacían que cada golpe contara. Volvieron a los círculos y Emmett se aburrió otra vez.
—Sabes, esto en cierto punto me recuerda a cuando Luke está peleando con Darth Vader —dijo Emmett.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Jasper.
—En Jedi, cuando Luke es todo precavido y mierda porque él tiene la fuerza.
—Pensé que él era como una perra quejosa en Empire* —dijo Jasper.
Emmett asintió.
—Lo sé, ¿verdad?
Edward estaba mirando la pantalla, pero dijo:
—¿Cómo te sentirías si descubrieras que tu papá es la personificación del mal?
—Un fracaso jodidamente épico —dijo Ben.
—¿Y después él se entera sobre tu hermana y quiere ir detrás de ella también? —Edward se giró y después bloqueó el contragolpe de Ben.
—¿Qué pasaba con esa mierda? —preguntó Ben y giró de nuevo, pero falló—. En ese momento, Vader sabía quiénes eran Luke y Leia, ¿verdad? Pero él tenía que sonar como un pervertido.
—Enfermo.
—¿Sabes qué sería estupendo? —preguntó Ben—. Una lucha de espadas entre Darth Vader y Obi-Wan del Episodio II.
—Demonios, sí —dijo Edward—. O incluso, Annikan del Episodio II y Darth Vader.
—Entonces, ¿cuál Jedi te gustaría ser? —preguntó Ben.
—Ninguno —dijo Edward.
—¿Qué? ¿Por qué no? —Ben esquivó la espada de Edward.
—Demasiado trabajo.
—¿Hablas en serio? Pero es la fuerza.
Edward se encogió de hombros y después golpeó su espada en el pecho de Ben y consiguió un acierto.
—Sí, pero creo que preferiría ser Han Solo.
Ben se mofó.
—Él ni siquiera tiene un sable de luz.
—Correcto, y aun así consiguió a la chica.
Emmett resopló.
—Oh mi Dios. Geeks hablando mierda. Solamente no empiecen a jalarse el cabello y morderse.
Edward ignoró a Emmett.
—A pesar de que Han Solo no era un Jedi, probó que podía mantenerse —continuó Edward, después sonrió con suficiencia—. Además, su nombre es jodidamente ganador. Lo usaría como un nombre de usuario en mi gremio/alianza si ya no estuviera tomado.
—No sé. Un poco me gusta el nombre Lando Calsrissian—dijo Jasper.
—Ese chico era un proxeneta —dijo Emmett—. Poseía su propia ciudad.
Ben negó con la cabeza.
—¿Qué si las personas preguntaran dónde está tu Halcón Milenario?
Edward sonrió de nuevo.
—Les diría que está en mis pantalones, perra.
Emmett y Jasper rieron y Ben negó con la cabeza, pero después de un minuto, rió también.
—Entonces, vas a pagar esa apuesta, ¿verdad, Edward? —preguntó Emmett.
Edward lo ignoró.
—Desearía haber traído mi guitarra, también. Habría sido impresionante —dijo Jasper.
Emmett lo miró.
—¿Tocas?
Él asintió.
—Aunque solamente por diversión.
—Eso es genial. —Emmett estaba de verdad ansioso de que Edward tocara y cantara esa noche, especialmente porque había sido un largo tiempo desde que tocaron algo de Michael Jackson. Después una pequeña sonrisa tiró de las comisuras de sus labios—. Estoy pensando que Annie estaría bien.
Jasper combatió la sonrisa que trataba de extenderse en su cara.
—She's just a girl who claims that I am the one.
—Cállate —dijo Edward sobre su hombro.
—She ran into the bedroom and was struck down, it was her doom —dijo Emmett.
—But the kid is not my son —cantó Jasper.
Emmett se enderezó en su lugar.
—It was Sunday, what a black day.
—Just remember to take my advice, remember to always think twice —cantó Jasper.
Emmett saltó y cantó a todo pulmón.
—Annie, are you okay? Are you okay, Annie? Annie, are you okay? Are you okay, Annie? —Después dejó salir un grito muy característico de un famoso cantante pop.
Emmett continuó cantando mientras Jasper también lo hacía. Continuaron cantando las diferentes canciones en tándem y después de un momento, incluso Ben comenzó a tararear.
Edward gimió.
—No voy a cantar.
Emmett detuvo su media patada en el aire y bajó su pierna.
—¿Qué? No puedes arrepentirte de la apuesta.
—Fue una apuesta estúpida.
—Como sea. Sólo eres un mal perdedor.
—Incluso no estabas jugando limpio.
—Fue un juego informal. Simplemente no estabas concentrado para ganarlo.
Jasper se rio y Ben lo hizo entre dientes.
—No te preocupes, hombre. Perdimos juntos. Armonizaré contigo —dijo Jasper después.
—Sal de aquí con esa mierda. ¿Por qué ustedes no van a hacerlo o algo así? —preguntó Emmett.
Jasper no perdía una apuesta.
—No creo que yo sea el único con el que quiere hacerlo.
La cabeza de Edward se giró bruscamente hacia Jasper y Ben tomó la oportunidad de hacer su característico movimiento circular y asentar un golpe demoledor en la cabeza de Edward.
—¡Oh! ¡Te gustaría algo de hielo para ese ardor/incendio/fuego! —Emmett se rió a carcajadas.
Edward entrecerró los ojos hacia Jasper.
Él levantó sus manos.
—Lo siento, pero… ¿la cocina? ¿En serio?
Edward empujó sus dedos a través de su cabello.
—¿Qué? —preguntó Ben.
Una maliciosa expresión embargó la cara de Emmett.
—Pillamos a Edward y Bella en la cocina...
—¡Cállate, Emmett! —Edward le dio una mirada de advertencia.
La expresión de Ben se endureció.
—Tú y Bella...
Edward dejó salir una corta exhalación.
—Sólo somos... amigos.
La cara de Emmett se puso seria.
—Entonces, ¿qué demonios fue eso en la cocina?
—Yo… no sé —dijo Edward.
Emmett se puso de pie.
—¿Qué quieres decir con que no sabes?
Edward empuñó su cabello con ambas manos.
—Quiero decir, no sé. Solamente... pasó.
Emmett estudió a su hermano por un momento antes de decir:
—Tú eres mi hermano, pero si solamente estás jugando con Bella —dijo y le dio a su hermano una larga mirada y dijo—: acabaré contigo.
Edward puso los ojos en blanco.
—Emm, estás siendo ridículo.
—Estoy siendo serio. —Él puso sus manos en sus caderas—. ¿Has olvidado quién es ella? La hemos conocido desde la secundaria. Es la mejor amiga de Alice. Es nuestra amiga. No puedes solamente jugar con ella y pensar que las cosas estarán bien cuando termines.
Las fosas nasales de Edward se ensancharon.
—¿De verdad crees que haría algo así?
Jasper levantó sus manos.
—Chicos…
Emmett echaba humo.
—¿Qué acerca de Tanya? En realidad todavía no has explicado qué pasó con ella.
—No tengo que explicar nada.
Emmett empujó su dedo en el pecho de Edward.
—Entonces, ¿estás engañando a Tanya con Bella?
Sin siquiera pensarlo, Edward empujó a su hermano, pero Emmett solamente trastabilló hacia atrás y se enderezó inmediatamente. Después dio un paso hacia Edward.
—¿Qué demonios crees que estás haciendo?
Edward rodó sus hombros hacia atrás.
—No digas cosas como esa.
—¿Qué esperas que diga? Bella es completamente despistada cuando se trata de chicos, así que alguien tiene que cuidar de ella o si no se aprovecharían...
Edward empujó a Emmett con más fuerza.
—No sabes de lo que estás hablando. Nunca le haría eso a Bella.
Emmett lo empujó de vuelta.
—Sí, bueno, si te gustara, no habrías inhalado su cara en la cocina enfrente de todos.
—¿Qué? —dijo Ben.
Edward ignoró a Ben.
—Te dije que solamente pasó. Un minuto estamos hablando y después de repente... —Él negó con la cabeza—. No importa. —Se dio la vuelta para irse.
Emmett agarró su brazo.
—Espera, entonces, ¿te gusta ella?
Edward no pudo enfrentar su mirada.
—¿Edward? ¿Lo hace?
Jasper dio un paso adelante.
—Hombre, déjalo ir. A pesar de que no los he conocido por mucho tiempo, puedo decir que Edward no es del tipo que se aprovecha de una mujer.
Emmett estudió a su hermano y después dijo:
—No, pero esta mujer es diferente.
Esta vez Edward miró a su hermano.
—Sí, ella lo es.
Sus ojos se bloquearon en los del otro, desafiando al otro a apartar la mirada. Después los ojos de Emmett se ampliaron.
—Oh, mierda.
—¿Qué? —preguntó Edward.
—La amas —dijo Emmett, su voz no tenía duda.
Edward abrió su boca, pero nada salió.
Emmett apuntó a Edward, su expresión llena de asombro.
—Amas a Bella.
Edward tiró de su cabello.
—Em, sólo... cállate.
—¿Todo este tiempo has estado enamorado de ella?
Edward le entrecerró los ojos a su hermano y después se giró y se fue. Él subió las escaleras de dos a la vez y después ellos escucharon una puerta golpearse.
Cuando escucharon la ducha encenderse, Ben dijo:
—¿Bella se siente de la misma forma?
Antes de que Emmett pudiera responder, escucharon una conmoción en la puerta delantera.
La voz de Alice sonaba desde el pasillo.
—Si están viendo porno, ¡apáguenlo ahora!
—¡Estamos jugando Wii! —dijo Jasper.
Un minuto después, Alice, Rosalie, Angela, y Bella entraron.
—Oh. De verdad estaban jugando —dijo Alice.
Jasper se movió en su lugar.
—No veríamos...
Emmett puso los ojos en blanco.
—No mientas, Jasper. Estábamos a punto de poner esa porno chica con chica que trajiste.
Sus ojos se ampliaron.
—No traje...
—No íbamos a ver ninguna… —dijo Ben.
—Señoritas, además de deportes y videojuegos, nos gusta el porno. —Emmett sonrió con suficiencia—. No nos juzguen.
—¿Qué sobre el sexo? ¿No debería estar en tu lista, también? —Rosalie levantó una ceja en su dirección.
Emmett cruzó sus brazos sobre su pecho.
—Oh, confía en mí. No tengo ningún problema en ese departamento.
—Oh, estoy segura que no. —Había diversión en sus ojos.
Emmett no estaba esperando esa respuesta.
—Bueno, yo… yo solamente quería que lo supieras.
Esa vez Alice puso sus ojos en blanco.
—¿A qué están jugando, chicos?
—Estábamos jugando un juego de esgrima —dijo Ben.
—Pero podemos jugar lo que tú quieras —dijo Jasper.
Alice le dio una cálida sonrisa.
—¿Podemos jugar algo de bolos?
Bella tenía el presentimiento de que ellos se emparejarían. Escuchó la ducha funcionando y supuso que era Edward dado que él no estaba ahí.
—Voy a empezar el almuerzo —dijo ella.
—Oh, te ayudaré con eso —dijo Angela.
Ella vio la mirada de desilusión en la cara de Ben antes de que él tuviera la oportunidad de esconderla.
—No, está bien. Puedo manejarlo —aseguró Bella.
—¿Estás segura? —preguntó Angela.
Ella asintió.
—Tú deberías jugar.
—Bien. —Ella se giró hacia Ben quien tenía una expresión de placer en su cara.
Bella se dirigió a la cocina. Pensó en lo que iba a preparar y después abrió el refrigerador para hacer inventario de lo que tenían. Pronto, estaba sacando los ingredientes y dejándolos en la encimera. Después miró a través de los gabinetes de abajo por los electrodomésticos que necesitaba.
—¿Qué hay para almorzar?
Bella estaba agachada, alcanzando la sandwichera cuando escuchó la voz de Edward y se enderezó.
—Estaba pensando…
El ceño de él se arrugó por la preocupación.
—¿Cuál es el problema?
¿Él no habla en serio, verdad?
Edward estaba apoyado en la encimera, lo que no era una inusual vista excepto por el hecho de que tenía solamente una toalla azul oscuro colgada baja en sus caderas. Su cabello estaba todavía mojado en las puntas y la fina capa de vello en su estómago todavía estaba húmeda, también. Ella involuntariamente lamió sus labios, dándose cuenta de que su mano había estado justo ahí la noche anterior.
—¿Bella?
Sus ojos se dispararon a la cara de él. Joder. Ella había estado mirando fijamente su regazo. ¿Acabo de lamer mis labios?
Pero el hecho de que Edward estaba solamente en una toalla no era la única razón de por qué ella no podía poner dos palabras juntas. Él estaba usando sus lentes.
Eran lentes negros de marco cuadrado. Él solo los usaba cuando estaba cansado y no era como si ella nunca lo hubiera visto con ellos. Podía contar el número de veces que lo había visto usarlos con una mano.
Ella tenía una debilidad por los nerds y Edward era un nerd caliente.
Espera, ¿qué?
Bien. Entonces el pensamiento no era nuevo, pero ¿por qué era diferente esa vez? Era porque ella sabía lo que era tener la lengua de él en su boca y sus manos en su cuerpo. Su respiración se aceleró.
Él dio un paso hacia ella. Su expresión volviéndose más inquieta.
—¿Estás bien?
Ella sacudió su cabeza, tratando de deshacerse de la niebla en su cerebro.
—¿Qué? Oh, sí. Yo… —La cara de él se relajó, pero estaba parado enfrente de ella. Incluso con sólo una toalla, su cuerpo irradiaba calor y Bella se encontró moviéndose hacia él.
—Solamente bajé por una bebida. —En vez de ir al refrigerador por una botella de agua lo que había tenido la intención de hacer, tomó otro paso hacia Bella.
Bella retrocedió, sintiendo la encimera en su espalda baja.
—Um, debería empezar el almuerzo.
Él analizó la cara de ella.
—¿Estás segura de que estás bien?
Ella asintió, no confiando en su voz.
—Lo siento por lo de más temprano. —La voz de él fue baja.
El ceño de ella se arrugó.
—¿Por qué?
—No quiero que pienses que...
Bella estaba fascinada por la forma en que sus pestañas parecían frotarse contra los lentes cuando él parpadeaba.
Él se ajustó los lentes y después dijo:
—No tenía la intención de dejarme llevar. —Él se extendió para tomar la mano de ella—. Hablaba en serio cuando dije que eres importante para mí y la forma en que te traté... No tenía la intención de ser tan... desconsiderado.
Ella sabía que él estaba diciendo algo importante y que estaba preocupado por algo, pero Bella no podía ni por su vida comprender una palabra de lo que estaba diciendo. El calor de su cuerpo, tan cerca, pero tan lejos, el olor a limpio de su piel y la forma en que sus lentes magnificaban sus ojos color jade la volvían muy estúpida.
—¿Puedes… quizás si te quitas los lentes?
El ceño de Edward se arrugó.
—¿Mis lentes?
—Por favor. —Ella necesitaba alivio de la obsesión que tenía con esos lentes.
Su ceño permanecía arrugado cuando se los sacó.
Nope. Sin alivio en lo absoluto. Porque ahora se obsesionó con su pecho desnudo. Estaba sin aliento.
—Necesitas ropa.
Su ceño se suavizó y sus mejillas se sonrojaron.
—Oh. Yo... —Dio un paso atrás.
Bella se adelantó.
—Sólo… si estás tratando de decirme algo importante, necesitas tener ropa puesta. Y no puedes usar tus lentes.
Él tenía una expresión confundida en su cara y después de un minuto, fue reemplaza por diversión.
—Entonces, ¿te gustan mis lentes?
Me gustaría que me hagas cosas usando esos lentes.
Las cejas de él se alzaron.
Ella dijo eso en voz alta.
—¿Qué? —Ella se volvió paranoica, pensando que quizás él simplemente leía su mente.
—¿De verdad? ¿Te gustan mucho mis lentes?
—¿De qué estás hablando? —Ella sintió su cara calentarse.
Él titubeó antes de ponerse de nuevo sus lentes. Después la miró, sus pestañas agitándose contra los cristales cuando él parpadeaba.
La voz de ella fue minúscula.
—No es para nada justo.
Él no pudo evitar la sonrisa que se extendió en sus labios. Por primera vez en su relación con Bella, Edward tenía ventaja.
Él se inclinó y besó el lugar debajo de su oreja. Su voz fue baja.
—Iré arriba y me pondré algo de ropa.
Edward se giró para salir de la cocina, pero no antes de mirarla otra vez con una pequeña sonrisa.
Una vez que él se fue, Bella se desplomó contra la encimera. No estaba segura de lo que acababa de pasar, pero estaba luchando con la urgencia de seguir a Edward a su habitación. Era Edward y, sin embargo, él era nuevo para ella en ese momento. No podía evitar la atracción magnética y, por su vida, que no sabía por qué estaba luchando.
Ella se enderezó de la encimera, decidiendo que quizás él necesitaba ayuda para vestirse. Antes de que pudiera salir de la cocina, Angela apareció.
—¿Todavía necesitas ayuda con el almuerzo?
Bella parpadeó varias veces.
—Oh, sí. —Ella fue rápida para recuperarse—. ¿Dónde está Ben?
Angela se acercó a la encimera.
—Fue a su casa a ducharse y cambiarse. Estará de vuelta, sin embargo.
—Bien. —Bella se unió a Angela y procedieron a preparar los ingredientes para los panini.
Trabajaron en silencio por unos minutos. Angela estaba vigilando el tocino mientras Bella cortaba los tomates en rodajas. Bella estaba contenta por el silencio y las tareas. Se dio cuenta de que estuvo a punto de seguir a Edward a su habitación, ¿para hacer qué?
No estaba segura de qué, pero estaba muy segura que Edward no sería el único sin ropa. ¿Estaba lista para eso? Ahora, con su cerebro funcionando en el orden correcto, ella no creía que sí, pero las cosas eran diferentes cuando estaba de verdad con Edward. Su cerebro se iba de vacaciones y sus emociones o, mejor aún, sus hormonas quedaban a cargo.
Ella se dio cuenta de que no quería que eso fuera un momento fugaz con Edward. Quería más. Quería todo de él.
Oh mierda.
—¿Estás bien? —preguntó Angela.
—¿Mmm? Oh, sí. Sólo… deberíamos hacer algo de sopa de capelletinis. Iría genial con los paninis.
—Buena idea. —Angela fue al refrigerador a conseguir los capelletinis.
Bella regresó su atención a la sandwichera, pero su mente estaba pensando en el hombre en el piso de arriba vistiéndose, muy a su pesar.
Tanto para boicotear el amor.
El resto del día fue pasado en cómoda compañía. Después del almuerzo, todos dieron un paseo en el bosque que rodeaba la propiedad de los Cullen. Los árboles eran frondosos por las lluvias y el aire estaba fresco. Todos comenzaron como un grupo, pero con el tiempo se pusieron en parejas. Cuando regresaron a la casa, vieron otra película antes de cenar. Alice y Rosalie tomaron la responsabilidad de la cena. Después de la cena, comieron el postre en el porche. Era una noche fresca, pero Alice sacó varias mantas gruesas y Emmett encendió la hoguera.
Era un lindo día, pero Edward no podía evitar sentir como que algo era distinto con Bella. Ella estaba receptiva a su atención, pero había un titubeo en sus acciones hacia él. Sospechaba que estaba todavía insegura de las cosas entre ellos. Él no sabía cómo dejarlo más claro. Entonces tuvo una idea.
Fue el último en unirse a ellos en el porche porque tenía que conseguir algo de su habitación.
Cuando regresó, Emmett vio la guitarra en la mano de Edward y dijo:
—Entonces, ¿vas a pagar esa apuesta?
Él asintió y miró alrededor, pero no vio a Bella.
—Fue a traer los malvaviscos —dijo Angela.
Él sonrió.
—Gracias. —No se había dado cuenta de que era tan obvio.
Se sentaron en un círculo alrededor de la hoguera. Aunque se habían puesto en parejas durante su paseo de la tarde, esa noche las chicas estaban sentadas entre ellas. Hablaban en voz baja y ocasionalmente mirarían a uno de los chicos y sonreirían.
Edward se sentó al lado de Jasper quien estaba a su derecha. Al lado de Jasper estaba Ben y después Emmett. Angela estaba a su izquierda y al lado de ella estaba Alice y después Rosalie. Bella llegó un minuto después y se sentó entre Rosalie y Emmett. Edward había esperado que pudieran sentarse más cerca, pero imaginó que ella sería capaz de escucharlo de cualquier forma.
Cuando ella lo vio con la guitarra, sus cejas se alzaron.
—¿Vas a tocar?
Él sonrió.
—Sí. Yo… perdí una apuesta.
—Perdió esta tarde cuando estábamos jugando baloncesto. —Emmett dejó salir una pequeña risa—. Tiene que tocar ycantar una canción de Michael Jackson.
Alice gimió.
—Oh, no. ¿Esto va a ser como esa época en que estaban en esa fase de Michael Jackson?
—¿Tuvieron una fase de Michael Jackson? —dijo Rosalie.
—En realidad, comenzó con alguna cosa de los Jackson Five y después sólo... —Alice ondeó su mano.
Bella se rió.
—Emmett destrozaría Smooth Criminal.
—No me juzgues. —Él miró a Edward—. Entonces, vamos. Toca algo. —De verdad quería escuchar algo de Smooth Criminal.
Edward negó con la cabeza y rió, pero comenzó a rasguear la guitarra.
Emmett no reconoció la canción. Era conocida, pero Emmett no podía captar la melodía totalmente.
—¿Cuál es esta?
—Silencio, Emm —dijo Alice.
Entonces, de repente, la voz de Edward sonó en el aire de la noche. Era baja, pero confiada. Cantó sobre una chica en tacones altos quien le dio una excitación que nunca había conocido.
—¿Qué? —interrumpió la voz de Emmett.
—Emmett —dijo Bella con un tono de advertencia.
—Pero…
Edward continuó cantando acerca de cuánto le gustaba el vestido de la chica, su caminar, la forma en que hablaba. Después siguió sobre el sentir su excitación desde kilómetros de distancia y cómo la recogería en su auto y pintarían el pueblo.
—¡Esto es ridículo!
Bella codeó a Emmett en las costillas.
—¡Cállate! —dijo Rosalie.
Las chicas estaban fascinadas. Angela pensaba que era dulce. Alice estaba impresionada. Rosalie estaba intrigada. Bella quería subirse al regazo de él.
Ella estaba bastante segura de que él estaba cantando su canción favorita de Michael Jackson.
Su voz cantaba suavemente las palabras, con moderada determinación. Él cantó acerca de que lo bese y le repetía que ella era la única para él.
Después cantó el coro.
The way you make me feel
You really turn me on
You knock me off of my feet
My lonely days are gone
Edward tocó y cantó en un ritmo lento. Su voz no contenía vacilación y estaba llena con sentimiento. Su cabeza estaba inclinada por la concentración, pero no había duda de sus intenciones.
Comenzó cantando el segundo verso. Aunque la hoguera estaba entre ellos, el calor que ella sentía no era de ahí. Ella sabía que él solamente cantaba y tocaba para él mismo. Una vez cantó y tocó en una fiesta cuando estaban en segundo año y, después, tuvo una reputación que duró hasta su último año de que era un guitarrista que hacía que las bragas de las chicas se cayeran, a pesar de que nunca tocó otra vez. Él odió la atención y decidió no tocar enfrente de las personas otra vez. Al menos, no en público.
A veces, cuando ella se quedaba a dormir en ese entonces, lo escuchaba tocando en la noche. No cantaba, pero cuando lo hacía, Bella se presionaba para escuchar. Nunca podía escuchar las palabras claramente, pero le gustaba el sonido de su voz.
Él estaba cantando el coro otra vez, pero esa vez Jasper armonizaba con él. Edward lo miró de reojo y sonrió. Emmett estaba a punto de hacer un comentario, pero Bella lo silenció pisándolo en el pie.
Edward comenzó el tercer verso y Bella pensó que iba a combustionar. No podía creer cuán ciega había sido. ¿Cómo podía no haberlo visto antes? ¿Pero de verdad todo eso era por ella? Estaba asustada de tener esperanza. Sería muy bueno de ser verdad, porque eso significaría…
Como si leyera sus pensamientos, Edward finalmente levantó la mirada y sus ojos encontraron los de ella. Él cantó el siguiente verso manteniendo sus ojos en los de ella.
I never felt so in love before
Just promise baby, you'll
Love me forever more
I swear I'm keepin' you
Satisfied
'Cause you're the one for me
Él canto el coro otra vez, pero estaba observando la reacción de ella a su abierta declaración.
La respiración de Bella era inestable y sentía sus ojos húmedos. Él seguía cantando, pero ella ya no escuchaba las palabras. Su mente repetía la línea que él cantó. Nunca me sentí tan enamorado antes.
Cuando Edward terminó, miró a Bella con aprensión. No podía leer la expresión en su cara.
Todos miraban a Bella y luego de vuelta a Edward. Miraban de un lado para otro, esperando que uno de ellos diga algo.
—Eso fue… —La voz de Angela disminuyó.
—Oh mi Dios. No puedo creer… —dijo Alice.
Rosalie miró a Bella y después a su brazo.
—¿De verdad no vas a decir nada? Porque ese fue un gesto jodidamente grande y estoy muy segura de que si tú no, Edward tiene otras dos mujeres a las que puede elegir justo ahora.
Emmett se enderezó.
—¿Qué?
Todos rieron.
Bella parpadeó varias veces, saliendo de su aturdimiento.
—Uh, ¿podemos...? —Ella se puso de pie y se movió hacia la casa.
Edward se puso de pie.
—¿Está bien si tomo prestada tu guitarra? —preguntó Jasper.
Edward se la pasó sin hablarle y siguió a Bella a la casa. Bella quería hablar con él y ese podía ser su fin.
Pero él necesitaba que ella supiera. Quería que ella supiera. Tomó un determinado paso hacia la casa. Cuando llegó a la cocina, Bella no estaba ahí.
—¿Bella?
—Estoy en la sala.
Decidió que tenía que decir unas cosas antes de que ella le diera la decisión final. Cuando llegó allí, casi perdió su resolución cuando vio que se deslizaba una lágrima de su cara.
—Bella, ¿puedo solamente decir algo?
Ella asintió.
—Sé que probablemente no era la mejor forma de decirte… —Él se rascó la nuca—. Pero tenía que aprovechar la oportunidad. Sé que probablemente te tomará algún tiempo decidir cómo quieres manejar... —Corrió sus dedos a través de su cabello—. Solamente quería una oportunidad, Bella. Quizás si tú quieres... de verdad me gustaría salir en una cita contigo. —Se avergonzó.
Ella se veía como que iba a llorar. Edward se dio cuenta de que quizás ella estaba tratando de pensar una forma de dejarlo con cuidado y eso estaba destrozándola. Él no había tenido la intención de hacerla sentir tan mal sobre eso. Odiaba verla tan desgarrada.
—Bella, lo siento. No tenía la intención de molestarte. No tienes que...
Antes de que él supiera lo que estaba pasando, la boca de Bella estaba cubriendo la suya. Lo besó con una urgencia que lo sorprendió, pero pronto se recuperó y la besó de regreso.
—Sí —dijo ella entre besos—. Sí. —Y lo besó de nuevo.
Edward sonrió contra los labios de ella.
—Gracias.
Intercambiaron unos besos más antes de que escucharan un ruido desde la puerta. Levantaron la mirada y vieron a Alice.
Ella sonrió.
—Está poniéndose frío afuera y nos estábamos preguntando si estaba bien entrar.
Bella se rió.
—Por supuesto que lo está.
En vez de regresar al patio, Alice caminó hacia ellos. Sonrió y abrazó a Bella.
—Estoy tan emocionada por ti y Edward.
Bella la abrazó de vuelta y después la soltó.
—Yo también.
Alice se giró hacia su hermano y le dio un golpe juguetón en el brazo.
—¿Por qué nunca dijiste nada antes?
Él puso los ojos en blanco.
—¿Por qué te diría antes de decirle a Bella?
Alice fingió una expresión herida.
—Sabes, podría haberte ayudado.
Él negó con la cabeza.
—Creo que lo hice bien solo.
Bella lo miró.
—Creo que lo hiciste bien, también.
Él movió su brazo alrededor de los hombros de ella y besó la parte de arriba de su cabeza.
Pronto, los otros entraron. Decidieron jugar Scrabble, pero pronto eso se volvió una competición sobre quién podía hacer la mayor cantidad de referencias a El señor de los anillos, lo que significaba que Edward y Ben dominaronel tablero con palabras como barbagimlis y mi precioso. Ben ganó con potaytoh.
Una vez que el juego estaba llegando a su fin, todos dieron la noche por terminada. Todos iban a regresar a la ciudad en la mañana. Angela había venido con Alice, pero Ben se ofreció a llevarla de regreso. Ella felizmente aceptó.
Cuando todo el mundo estuvo listo para irse a la cama, Emmett y Edward se retiraron a sus respectivas habitaciones. Angela, Rosalie y Bella se retiraron a la de Alice. Alice se quedó levantada para hacer algo de limpieza, ahuyentando a todos los demás a la cama. Jasper insistió en ayudarla. Una vez que estuvo hecho, se sentaron en el sofá, hablando hasta entrada la noche y con el tiempo quedándose dormidos juntos.
Casi todos se fueron a la cama satisfechos con cómo el fin de semana había resultado e incluso más contentos de que el lunes fuera feriado. El sueño vino fácilmente para casi todos.
Casi todos.
Bella estaba acostada en una bolsa de dormir en la habitación de Alice, mirando las sombras que revoloteaban en el techo. Aunque le había dicho buenas noches a Edward una hora atrás, todavía no se podía dormir. Estaba inquieta y si era honesta, quería estar con Edward. La forma renuente en que él la dejó ir, le dijo que tampoco estaba del todo listo para ser separado de ella.
Después de otro minuto de observar las sombras danzar, Bella tomó una decisión. Fue con cuidado saliéndose de su bolsa de dormir y levantándose. Comprobó la cama de Alice y vio que Rosalie y Angela todavía estaban durmiendo. Se dio cuenta que probablemente era una buena cosa que fuera su turno para dormir en el piso esa noche porque hizo más fácil salir a hurtadillas.
El frío en el aire sobre sus piernas desnudas la tenía moviéndose y dejando la habitación, asegurándose de cerrar la puerta detrás de ella con el menor ruido posible.
Cuando llegó a la puerta de Edward, dudó cuando alcanzó la perilla. Si estuviera bloqueada, entonces ¿qué haría? No podía golpear porque entonces alertaría a toda la casa de sus intenciones. Envolvió su mano alrededor de la perilla y la giró. Se giró sin resistencia y pronto la puerta cedió.
Ingresó y cerró la puerta detrás de ella, pero en el último momento, el sonido del pestillo de la puerta haciendo clic resonó en la habitación de Edward. Ella hizo una mueca.
—¿Bella? —La voz de Edward estaba alerta como si no hubiera estado dormido del todo.
—Sí —susurró ella—. Yo… Yo me estaba preguntando si estaba bien si...
Él se sentó y apartó las mantas a su lado izquierdo.
—Ven aquí.
Bella caminó hacia la cama y se deslizó al lado de él. Ella jaló los cobertores sobre ella y después se acomodaron uno al lado del otro.
Sin una palabra, Edward se giró de lado enfrentándola y agarrándola en sus brazos. Él le besó la sien.
—Estaba esperanzado de que vendrías.
Ella estaba sorprendida por la repentina cercanía, pero complacida. Uno de los brazos de ella serpenteando alrededor de él mientras que el otro estaba atrapado entre ellos, su mano extendida en el pecho desnudo de él.
—¿Es por eso que la puerta estaba sin seguro? —preguntó ella.
Él asintió, sus labios rozándose contra el cabello de ella.
—¿Está todavía sin seguro?
—No. —La palabra colgó en el aire por un tiempo.
—¿Estás bien? —dijo Edward después—. Estás temblando.
—Estoy bien. —Ella se acurrucó profundamente bajo los cobertores, en los brazos de Edward—. Solamente hacía un poco de frío al venir aquí.
Los brazos de él se envolvieron apretadamente alrededor de ella.
—Te ofrecería algún pantalón para que tomes prestado, pero el único par decente lo tengo puesto.
Ella sonrió en el pecho de él y metió una de sus piernas entre las de él cubiertas de franela.
—No te preocupes. Creo que puedo manejarlo.
Silencio descendió sobre ellos. Justo cuando Bella se sentía adormilada, Edward dijo:
—Estoy tan contento de que estés aquí.
Ella sonrió de nuevo.
—Yo también.
No dijeron nada más, pero pronto estuvieron dormidos, enredados en los brazos del otro.
Emmett y Jasper cantan las canciones Billie Jean y Smooth Criminal de Michael Jackson.
Edward cantaThe Way You Make Me Feel de Michael Jackson.
