Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….
Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.
REPITO de nuevo la historia es de María Bravo yo solo la adapte a Twilight. NADA me pertenece.
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Música:
A Thousand Years – Cristina Perri.
Flightless Bird American Mouth.
=CAPÍTULO 3=
Subo a casa después de pararme en el supermercado, cuando estoy guardando las cosas en la nevera suena el teléfono.
- ¿Diga? – contesto aunque ya he visto que es de casa de mi hermano…
- ¡Hola tía! – oigo la voz risueña de mi sobrina al otro lado…
- ¡Hola princesa! ¿Cómo está mi niña?...
- Bien, ¿mañana vienes a casa de la abuela?...
-¡Claro que sí! – le digo intentando no reírme porque aún no vocaliza muy bien…
- ¿Jugaremos a las princesas? – me dice totalmente emocionada, esa es su mayor preocupación…
- ¡Por supuesto! – le contesto y la oigo chillar de emoción…
-Vale, me llevare los caballitos para que las podamos sacar a pasear. Papá quiere que le dé el teléfono…
- Vale mi vida, pues mañana ya hablamos. Un besito enorme…
- Un besito tía, muuuaaa…
- ¡Hola hermanita! – dice mi hermano riéndose por las ocurrencias de mi sobrina...
- ¡Hola! ¿Ya ha aprendido a llamar por teléfono? Tendrás que ir pensando en guardar el teléfono bajo llave – me río…
- Sí, te llamaba yo pero se ha empeñado en hablar ella primero. ¿Qué tal va todo? Mamá me ha dicho que hoy ibas a trabajar al bar de Rosalie…
- Sí, acabo de llegar. ¿Qué tal está Kate? – Kate es mi cuñada, es estupenda y mi hermano la adora, creo que tuvo mucha suerte de encontrar una mujer como ella…
- Bien, está arreglándose que hoy se va de cena con las compañeras, y tú, ¿sales esta noche? – siempre he creído que mi hermano tiene telepatía, siempre ha descubierto mis planes…
- Pues… la verdad es que si – le digo con una sonrisa bobalicona en la cara…
- ¿Y ese pues? ¿Has quedado con un hombre? – se ríe…
- Bueno, lo cierto es que sí, ¿No habrás hablado con Ros no? – oigo como se ríe a carcajadas…
- ¡Nooo! Pero te conozco y sé que es con un hombre con el que has quedado. ¿Quién es? ¿Lo conozco?
- No, no lo conoces. Es un chico que conocí en el bar de Ros. No hay nada entre nosotros, simplemente es una cena – le digo aunque se me pasa la idea por la cabeza de que no me importaría que hubiera algo más ¡Me estoy volviendo loca!...
- Ya, hace mucho que no quedas con un hombre a cenar, al menos que yo sepa, así que supongo que este te gusta. Me alegro mucho de que por fin le des a alguno la oportunidad. Te mereces conocer a alguien Bells…
- Bueno, bueno, ya te he dicho que solo es una cena Garrett. Ya te contaré mañana…
- Vale, ¡Espero el informe completo! – sé ríe – te dejo que voy a bañar a la peque…
- Muy bien, yo también voy a ducharme. Un beso a los tres…
- Cuídate y disfruta esta noche ¡Déjate llevar! – se ríe a carcajadas y le cuelgo. A veces parece él el hermano pequeño…
Son las siete así que me meto en la ducha. Salgo y me seco el pelo, me lo plancho rizando las puntas, aún no he pensado que me voy a poner, Edward ha dicho que algo semi-formal ¿Qué quiere decir eso? Me acerco a mi armario y me decido por mis últimos vaqueros pitillo, una camiseta con escote en palabra de honor azul marino con unas lentejuelas en la parte de delante, zapatos negros con un tacón considerable, bolso a conjunto y cojo una americana por si luego refresca. De pronto suena un mensaje en mi móvil:
"Solo quiero recordarte que hemos quedado a las nueve. Mándame la ubicación de dónde tengo que recogerte.
Estoy impaciente. Edward."
¡Madre mía! Con solo un mensaje ya estoy temblando. Me da la risa nerviosa y le mando la ubicación de mi casa y le contesto:
"No se me olvida que hemos quedado. La puerta es la 58, no llegues tarde. -B"
Al minuto suena de nuevo.
"Siempre soy puntual. Además, me apetece mucho verte. No tardes tú, que sabéis cuando empezáis a arreglaros, pero no cuando acabáis. :D E-"
"Deja de entretenerme y estaré lista a las nueve. Hasta luego -B"
"Ja, ja, ja…Hasta luego ¡Besos! .E-"
¿Besos? Ahora sí que me tiemblan las piernas…
Voy a terminar de peinarme. Al final decido retirarme el pelo de la cara con unas horquillas, me maquillo, no muy exagerado, y me visto. Son el nueve menos cinco cuando estoy dándome el último toque de perfume, de vainilla por supuesto, cuando suena el timbre. ¡Vaya, sí que es puntual!...
Miro por la cámara del portero automático y ahí está, más guapo aun que esta mañana…
- ¡Hola! – le digo y sonríe de medio lado…
- ¿Estás lista?...
- Sí, aunque hayas llegado cinco minutos antes, estoy lista. Ya bajo – le digo riéndome y me sonríe de vuelta…
- De acuerdo, aquí te espero.- Me doy el último vistazo en el espejo de la entrada, me retoco el brillo de labios, un poco más de perfume, me pongo la americana y salgo de casa. Cuando salgo del ascensor y lo veo a través del portal, el corazón empieza a martillearme en el pecho. Lleva un pantalón vaquero oscuro, una camisa blanca y una americana negra, que le sienta de vicio. Tiene un cuerpo atlético por lo que deduzco que hace ejercicio. Está mirando hacia la calle, cuando abro la puerta, se gira y me mira sorprendido.
Sonríe y me dice:
- ¡Estás preciosa! Si esto es informal para ti, estoy deseando verte de formal – se ríe mirándome de arriba abajo, se acerca y me da dos besos ¡Dios, huele tan bien!...
- Muchas gracias. Tú también estás… diferente. Me encantan los trajes, pero tengo que reconocer que los vaqueros no tienen nada que envidiarles – me río y estoy segura que me he puesto colorada porque noto el calor en las mejillas…
- Gracias ¿Nos vamos? – me pregunta tendiendo su mano hacia mí, la cojo y asiento. Caminamos por la acera y de repente parpadean las luces de un Mercedes negro biplaza impresionante, y noto como tira de mí hacia el coche…
- ¿Es tuyo? – le pregunto mirando el coche con los ojos como platos…
- Me temo que si ¿Te gusta? – me dice riéndose, supongo que por la cara que se me ha quedado…
- La verdad es que no – de digo haciendo una mueca- ¡Pues claro que me gusta! – le digo poniendo los ojos en blanco. Me abre la puerta del copiloto y me hace una reverencia para que suba. Me cierra la puerta y lo veo rodear el coche, se sube con el mismo estilo con el que camina….
- Lo compre el lunes, no tenía coche propio aquí y no me gusta depender de nadie – lo arranca y solo como vibra hace que se me ponga la piel de gallina…
-¡Me encanta! – Le digo mientras acaricio el salpicadero – y bien ¿Dónde vamos? – le pregunto girándome hacia él.
-¿Te gusta la comida Italiana? – me pregunta mirándome a los ojos. Me entra la risa y él parpadea confundido…
- ¿Has hablado con Rosalie? – Niega con la cabeza – la comida Italiana es mi preferida…
- ¿En serio? Me alegro, a mí también me encanta y el otro día fui a un restaurante del centro que me encantó –me contesta mientras activa el GPS y se incorpora a la avenida. ¡Verlo conducir es tan sexy!
- Bien, pues probemos – le contesto girándome hacia delante. El resto del camino lo hacemos en silencio mirándonos de vez en cuando de reojo. Veo como a veces eleva las comisuras de la boca a modo de sonrisa y sé que es porque me ha pillado mirándolo ¡Cabrón! Llegamos al centro y milagrosamente consigue aparcar…
Baja y viene a abrirme la puerta ¡Me resulta tan gracioso que haga algo así! Me tiende la mano y yo la cojo encantada. Caminamos por el casco antiguo de Seattle y llegamos al restaurante. Al entrar una de las camareras se acerca a nosotros y mirándolo solo a él, y puedo entender por qué, le dice:
-Buenas noches ¿Tenían reserva? – le pregunta aleteando las pestañas de forma exagerada ¡Por favor, disimula un poco!...
- Sí, una mesa para dos a nombre de Edward Cullen...
- Acompáñeme, les llevaré hasta su mesa – Edward me sonríe y tira de mí mano para que lo siga…
El interior del restaurante parece una cueva, nunca había estado pero sí que había oído hablar de él. La iluminación consigue un ambiente acogedor. Llegamos a nuestra mesa y nos pasa la carta. Le comento a Edward que no conocía el sitio, y él me explica que estuvo aquí la semana pasada y que la comida es estupenda…
Pedimos una ensalada templada, yo me decanto por unos raviolis con salsa de setas y él por una lasaña…
- ¿Vino? – me pregunta con media sonrisa…
- Si, por favor…
- ¿Alguna sugerencia?...
- No, cualquiera que elijas estará bien – le contesto sonriéndole…
Durante la cena me entero que no ha venido él solo de Nueva York, hay unas diez personas de su equipo con él. Está buscando unas oficinas cerca del puerto marítimo, ya que su empresa se dedica a la exportación e importación de todo tipo, pero sobre todo invierte en nuevas tecnologías…
La cena estaba deliciosa y el vino combinaba a la perfección…
- Bella, siento mucho lo de esta mañana – le miro sonriendo, ya ni siquiera me acordaba que esta cena era para compensarme por el gilipollas de su compañero…
- Edward, ya te ha dicho que no pasa nada, de verdad. Entiendo que por negocios tengas que aguantar a gente de todo tipo, solo espero que no te codees con gente así en tu día a día – le miro a los ojos mientras bebo un sorbo de vino…
-No, tampoco los aguanto en los negocios. Ha perdido su oportunidad de salir de la quiebra en la que está cayendo – lo veo como endurece el gesto apretando la mandíbula…
- ¿Cómo? ¿No estabas haciendo negocios con él?...
- Estaba, tú misma lo has dicho. Después de hoy ha sobrepasado la línea y no voy a salvarle el culo a ese imbécil. Iba a comprar parte de su empresa, pero esta tarde he hablado con él y he cancelado toda la operación…
- ¿No será por lo que ha pasado esta mañana? – me siento incomoda por si le he causado algún problema…
- Ya te he dicho que ha sobrepasado la línea – pasa la mano por encima de la mesa cogiendo la mía – no me ha gustado como te ha hecho sentir. No nos llevábamos muy bien. No te preocupes – levanto la vista hacia él y luego la bajo a nuestras manos unidas….
- La verdad es que no te pega nada ir con gente así…- le digo sonriendo…
- ¡No voy con gente así! Son negocios, solo eso. A veces tienes que poner buena cara aunque no te apetezca – me mira haciendo una mueca - ¿Quieres postre? Hacen un tiramisú estupendo – me pregunta levantando las cejas…
-¿Lo compartimos? – le digo con una sonrisa inocente. Me mira y sonríe de medio lado…
- De acuerdo – llama a la camarera con un gesto y esta viene encantada. Lleva toda la noche poniéndole ojitos pero él parece inmune a sus encantos – nos pone un tiramisú para compartir.- Cuando llega la camarera con la cuenta, me doy cuenta de lo rápido que ha pasado la noche. Edward no es solo una cara y un cuerpo bonitos, es elegante, simpático e inteligente. ¡Claro que es inteligente, tiene una multinacional con solo treinta y tres años! No sé por qué no quiero que acabe esta noche tan pronto y sin pensarlo mucho le digo:
- Ya que tú has pagado la cena, ¿Aceptas una copa?–le sonrío y lo veo sorprendido. Supongo que no esperaba la pregunta y como lo veo dudar le digo – A no ser que tengas planes…
- No, que va – se ríe – ya te dije que hasta el lunes no tengo nada que hacer así que ¡Acepto esa copa! – se levanta, me tiende la mano y cogidos salimos del restaurante…
Conozco un local cerca, ideal para tomar una copa tranquilos al que andando se llega enseguida, lo guio por las calles del centro y él me sigue. Cuando llegamos se sorprende al ver el local, es una finca antigua restaurada de la que han mantenido la estética pero que han decorado con lo último en interiorismo. Subimos al segundo piso, nos sentamos en un sofá con una mesa en el centro…
- Es un local precioso – me dice mirando todo a su alrededor…
- Si, a mí me encanta. Es tranquilo y es agradable estar aquí. – le digo relajándome en el sofá. Se gira y me mira a los ojos. ¡Este hombre hace que me tiemblen las piernas con solo mirarme!...
- Yo tomaré un… - le corto la frase apoyando mi mano en sus labios. Noto una descarga que me recorre el brazo, llegando hasta más abajo del ombligo, y poniéndome el bello de punta. Bajo la mano y él me mira con un gesto extraño ¿Lo habrá sentido él también?...
- No me lo digas, un gin tonic de Hendrickś con una rodaja de pepino – le digo con la voz ronca, veo como frunce el ceño y sé que he acertado…
- ¿Cómo lo sabes? – me pregunta riéndose. Se abre los botones del puño de la camisa y se la dobla hasta el codo ¡Joder, tiene unos antebrazos impresionantes!...
-Empresarios, sois así de predecibles – le digo guiñándole un ojo, se ríe a carcajadas y noto como retumba en mi vientre…
- No creo que eso sea verdad – me dice mientras me roza la mejilla con los dedos. Otra vez ese escalofrío, retira la mano lentamente sonriéndome. No esperaba ese gesto tan íntimo y no sé qué decir. Lo miro a los ojos y creo que envalentonada por el vino de la cena y por su cercanía le digo:
- Espero que me demuestres lo contrario – le sonrío coqueta ¡Estoy coqueteando! Él asiente y se gira hacia el camarero que ni siquiera había visto llegar…
-Un gin tonic de Hendrickś1 con una rodaja de pepino – me mira y me dice - ¿tu Bella? – se acerca a mi oído y me dice en voz baja – no eres tan predecible como yo y eso me gusta.- Se aleja y me sonríe de medio lado…
-Un gin tonic de Saphire2 – contesto con una voz demasiado aguda. Su voz y su cercanía me han dejado clavada en el sofá…
Poco a poco recupero la serenidad, me pregunta por mi trabajo familia, y hablamos de cómo nos conocimos Ros y yo. Le cuento que somos amigas desde parvulario3 y que siempre hemos estado juntas. No sé el tiempo que pasamos hablando y riendo, es cómo si lo conociera de toda la vida, me siento cómoda con él, porque es un hombre encantador. Hacía mucho tiempo que no me sentía así con nadie, creo que nunca me he sentido yo misma cuando he estado con alguien, ni siquiera con Sam, mi ex, era así, ¡Y así me fue! Hace rato que nos hemos acabado las copa, pero parece que ninguno quiere dar el paso de decir que es hora de irse. Pienso que mañana tengo comida familiar y digo:
-Bueno, creo que ya nos van a echar, además yo mañana tengo comida familiar y a una sobrina pequeña a la que aguantar todo la mañana – le digo riéndome…
- Si, se ha hecho tarde – se levanta y de nuevo me tiende la mano. Al bajar me disculpo para ir al servicio, y al salir voy a la barra a pagar las copas…
- No se preocupe, lo ha pagado el caballero – me dice el camarero sonriendo. Me giro hacia Edward que levanta los hombros y sonríe…
- He dicho que yo pagaba las copas – le digo y le doy un empujoncito con el hombro. Me pasa un brazo por la cintura, que me enciende como una hoguera, y acercándose a mi oído me dice:
- Así me debes una, y créeme, me la cobraré – me suelta la cintura pero coge mi mano mientras salimos a la calle. Lo miro y sonrío porque soy incapaz de hablar…
Ya en el coche lo observo conducir de vuelta a mi piso. Aún no ha acabado la noche y ya estoy deseando volver a verle. Cuando llegamos a mi portal, baja del coche, se acerca para abrirme la puerta y vuelvo a reírme…
Me giro hacia él y sin pensarlo dos veces le digo:
- El viernes que viene Rosalie, Emett y yo vamos a cenar a un restaurante al que llevamos queriendo ir desde que abrieron – me tiembla un poco la voz, respiro hondo y le digo - ¿Te apetece acompañarme? – veo como de nuevo las comisuras de su boca se le suben en una sonrisa pícara…
- Nada me gustaría más que ser tu acompañante – me coge de la mano y acercándose me dice – Lo he pasado muy bien esta noche, eres una mujer fascinante - ¿Fascinante yo? No lo creo, pienso para mí mientras le sonrío y me quedo encerrada en sus ojos otra vez…
- Yo también lo he pasado genial. Vamos hablando para lo del viernes, ¿vale?...
- Si, se me va a hacer larga la semana… - levanta la mano hacia mi cara, me roza la mejilla con los dedos y se va acercando, cuando sus labios rozan los míos me susurra – no voy a poder dejar de pensar en ti…
¡Y me besa! Es un beso suave, más bien un roce de los labios, noto como poco a poco me coge de la nuca y profundiza el beso, haciéndose más intenso, pero cuando noto como su lengua se acerca pidiéndome permiso para entrar, me aparto…
- Lo siento – me dice preocupado por lo que acaba de pasar, frunce el ceño mirándome. Cierro los ojos mientras le digo:
- No, no lo sientas – abro los ojos y lo miro, su ceño se hace más profundo – me ha encantado, es solo que… necesito tiempo – debe pensar que soy idiota…
¡Solo ha sido un beso! Pero las heridas aun duelen y el miedo vuelve a abrirse camino en mí.
- Está bien, lo siento. Nos lo tomaremos con calma– me dice con esa sonrisa de medio lado que acaba de derretirme encima de la acera…
- Buenas noches Edward –le digo apretándole la mano…
- Buenas noches Isabella – asiento y me giro hacia el portal. Cuando abro la puerta levanto la mano a modo de despedida, entro en el portal y una vez dentro veo como sube al coche y se va…
Debe pensar que soy la tía más rara con la que se ha cruzado, ¡Estúpida! Me regaño a mí misma. Pero tengo tanto miedo… creo que las cosas están yendo demasiado deprisa, no lo conozco prácticamente, pero estoy dispuesta a hacerlo, y eso para mí ya es un paso, solo falta que él siga queriendo conocerme a mí…
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Diccionario de palabras_
Gin Tonic de Hendrickś:1-2 El Gin Tonic es seguramente uno de los cócteles más populares seguramente debido a su elaboración e ingredientes básicos: Ginebra o Gin y Tónica…
Parvulario3: Centro educativo o escuela donde se prepara a los niños para la enseñanza primaria…
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Bueno ¿Qué les pareció el capítulo 3? Hermoso ¿No? Bella tiene serios problemas para confiar en los chicos pero ¿Quién no confiaría en un chico como Edward? ¡Por Dios! jajaja. Bueno nos leeremos en el siguiente capítulo… Bay…
Los amito mucho…
Locura realizada…
Cambio y fuera…
By:antoCullen::
Jane&SophieW.
