Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….
Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.
REPITO de nuevo la historia es de María Bravo yo solo la adapte a Twilight. NADA me pertenece.
(-.-)(-.-)(-.-)(-.-)(-.-)(-.-(-.-)
Música:
I Love You – I Have Loved YouAll Along.
=CAPÍTULO 5=
La mañana del lunes parece que no acabe nunca, ha habido varias reuniones y ha sido un no parar, ni siquiera tengo tiempo de tomarme un café. Son las doce y media y tengo que preparar la sala de juntas para la reunión de esta tarde, me quedaré a comer aquí y así adelanto trabajo.
- María ¿vas a bajar a comer? – le digo a la nueva becaria. Es una chica muy agradable, aunque se nota que acaba de salir de la universidad.
- Si, ¿quieres que te traiga algo antes de irme? –me pregunta acercándose a mi mesa.
- Me harías un gran favor si me subes una ensalada del restaurante de la esquina – le digo poniéndole cara de pena.
- Claro, no te preocupes. Te la subo y luego me voy a comer – recoge sus cosas y le doy dinero para una ensalada y una Coca-Cola.
- Muchas gracias, te debo una – le digo sonriéndole.
Se va y vuelvo a enfrascarme en los informes para esta tarde.
- ¿Isabella Swan? – preguntan en recepción. No me giro porque seguramente serán los últimos folletos de publicidad de la imprenta.
- ¡Isabella! – oigo a Mía la recepcionista, llamarme. Me giro y veo a un repartidor con un centro de flores inmenso de rosas y orquídeas – Esto es para ti – me dice y me hace un gesto con la mano para que me acerque.
Me levanto y camino hacia recepción, el chico de la floristería me mira, me pasa la carpeta para que firme la entrega y me dice:
- Nunca he entregado un centro así, es más, creo que nunca habíamos hecho uno tan grande – sonríe, coge la carpeta y se va.
Estoy mirando el centro boquiabierta, es precioso, nunca me habían regalado flores. Mía me está mirando alucinada.
- Bella es increíble, ¿no vas a leer la tarjeta? – me dice señalándome un pequeño sobre en el centro.
- Si, lo llevaré a mi mesa – me pone mala cara, le sonrío, cojo el centro y lo llevo a mi mesa.
Cuando cojo el sobre me doy cuenta de que me tiemblan las manos, sé de quién son, bueno al menos sé de quién quiero que sean.
"Ya que hoy no voy a verte quería conseguir que
Pensarás un poco en mí, yo no he dejado de
Pensar en ti.
Estoy deseando que llegue mañana.
Resérvame un beso,
Edward C."
¡Dios mío, esto es una locura! ¿Qué piense un poco en él? No hago otra cosa en todo el día. Me río y cojo mi móvil.
"¿Qué te reserve un beso?
¡Te los guardaré todos!
Gracias por alegrarme el día, y aunque no me
Hacen falta flores para pensar en ti reconozco que me
encantan, nunca me habían enviado flores, así
que gracias.
Todos los besos que quieras."
Envío el mensaje justo cuando entra María con mi ensalada de pollo y mi Coca-Cola.
-¡Vaya tela! ¿Es tuyo? – me dice acercándose al centro y mirándolo con adoración.
- Sí, no lo toquetees que se estropeará enseguida. – le digo porque la veo acariciar las orquídeas.
- Isabella, mis padres tienen una floristería de toda la vida, se cómo tratar a las flores, y también sé que quien te haya regalado este centro acaba de gastarse lo que sería más de la mitad de mi sueldo en él. Ponle agua y aléjalo del calor. – se da la vuelta y se va.
Me acerco para oler las flores, cojo el móvil y le hago una foto. Se la mando a Rosalie para que se muera de envidia. Edward no me ha contestado así que supongo que estará ocupado. Me pongo la salsa César en la ensalada y me pongo a comer mientras reviso e-mails. No puedo creerme que me haya enviado flores. Suena el teléfono de mi mesa y el corazón se me sube a la garganta.
-Despacho de Aro Vulturí– digo todo lo profesional que me sale.
- ¡Eres una mala amiga! – me grita Ros desde el otro lado. Me echo a reír y la escucho reír a ella.
- ¿Qué te parece? ¡Va a acabar conmigo! – me río mirando al centro de nuevo.
-¡Es un centro impresionante! Te dije que este hombre vale la pena.
- ¿Solo porque me regala flores?
- Bells, eso no es un centro de flores, ¡es el centro de flores! – me dice riéndose a carcajadas.
- La verdad es que es precioso, le he mandado un mensaje pero no me contesta, supongo que estará ocupado. – le digo mirando mi móvil otra vez – ayer estuvo en mi casa y la verdad es que cada vez me gusta más.
- ¿Cómo que estuvo en tu casa? ¿Pasó algo que deba saber? – me dice y parece que se vaya a meter por el teléfono.
- ¡No pasó nada! Hablamos, se quedó a cenar y quedamos para comer mañana – le digo recordando sus besos.
- Vaya pensaba que ya lo habrías probado...
-¡Rosalie! ¿Estás loca? – le digo riéndome, aunque pensando en cada momento y en las flores de hoy, empiezo a pensar que igual es eso lo que busca – seguramente sea lo que busca.
-¡No seas idiota! Era una broma – me dice ella adivinando cuales son mis pensamientos.
-Bueno, dejemos que las cosas pasen solas, no quiero darle vueltas – le digo intentando no pensar en ello.
-De acuerdo, voy a ver si trabajo que esto se empieza a llenar. Mañana te llamo y me cuentas que tal tu comida. Un beso y disfruta – me dice riéndose.
- Sí, no te preocupes, mañana hablamos. Un beso – cuelgo y me quedo mirando el centro. ¿Puede ser que Edward solo busque una aventura con una chica de un nuevo lugar al que va? No es lo que yo busco, nunca he tenido una aventura o un rollo, solo he tenido dos relaciones en mi vida. Una era una niña todavía que creía haberse enamorado del chico de su vida. Y la otra fue una relación de seis años en los que hubo de todo, incluso vivimos juntos los tres últimos. Nadie sabe exactamente lo que pasó, porque yo no quise que se supiera. Ya era suficiente sentirme engañada yo, ¿para qué complicar a los demás?
Me meto de lleno en adjuntar todos los datos a la presentación de esta tarde, cuando lo tengo todo listo, me acerco a la sala de descanso a prepararme un café, aún tengo media hora hasta que vuelvan todos de comer.
Cuando vuelvo a mi mesa suena mi móvil y esta vez sé que él.
- ¡Buenas tardes! – le digo sonriendo.
- ¿En serio que nunca te han regalado flores? ¡No me lo puedo creer! – me dice y parece realmente molesto.
- Bueno, no, pero ¿y qué más da? – le contesto un poco molesta porque no entiendo qué importancia tiene.
-Deberían regalarte flores cada día – me dice bajando la voz y hace que me revuelva en la silla.
- La verdad es que me ha gustado la sensación, pero no hace falta que sea todos los días, perdería su encanto.
- Está bien, ahí te doy la razón, ¿qué tal el día? No he podido llamarte antes, hemos estado visitando un edificio y negociando precios.
-Bien, no pasa nada. He sido la comidilla de la oficina, Ros casi muere de envidia cuando le he pasado una foto del centro, a mí casi me da un sincope cuando lo he visto, pero por lo demás todo igual – le digo riéndome y lo oigo reírse a carcajadas. Me encanta oírlo reír.
- Te he echado de menos – me dice tranquilamente. ¿Cómo puede decirme algo así y quedarse tan tranquilo?
- Yo a ti también – y lo digo de verdad, no es por contestar lo típico.
- Tengo que entrar a una reunión, ¿te importa si te llamo esta noche? – oigo como le dice a alguien en inglés que espere un minuto.
- No, claro que no. Estaré en casa, llámame cuando quieras – le digo pensando cuanto me gustaría darle un beso – Un beso.
- ¿Uno? ¡Me habías dicho que todos los que quisiera! – me dice riéndose.
-¡Está bien, todos los que quieras! – le digo riéndome. ¡Este hombre está loco!
- Eso ya me gusta más, no te canses mucho. Besos.– y cuelga. Me desconcierta y me gusta a partes iguales, pero me encanta.
La tarde pasa tranquila y cuando son las cinco salgo pitando para casa. Llego me preparo la bolsa de deporte, me cambio de ropa y me voy al gimnasio. No soy una obsesa del deporte, pero si no me obligara a ir al gimnasio, seguramente usaría diez tallas más. No soy la típica mujer perfecta, pero realmente no me puedo quejar, eso sí, tengo que cuidarme.
Doy una clase de spinning, hago algo de pesas y rendida me meto diez minutos en la sauna antes de ducharme.
Cuando salgo del gimnasio estoy como nueva, voy andando hacia casa tranquilamente y en el camino me encuentro con una compañera de la universidad.
Nos tomamos un café juntas, me cuenta que se va a trabajar al extranjero, para expandir su carrera profesional. Hablamos de todo un poco, nos despedimos y nos vamos para casa.
Son las ocho y media cuando llego, deshago la bolsa del gimnasio, me pongo el camisón, la bata y voy a ver qué me preparo para cenar. Saco un filete de emperador, unos espárragos trigueros y me lo aso todo a la plancha.
Me siento en el sofá, para cenar en la mesa pequeña y oigo como pita la batería de mi móvil. Voy hacia el bolso y al sacarlo me quedo alucinada, tengo diez llamadas perdidas de Edward. Voy a por el cargador a mi habitación, lo conecto al lado del sofá y lo llamo inmediatamente. A los dos tonos descuelga:
- ¿Se puede saber dónde te has metido? – me dice y sé que está apretando la mandíbula.
- Perdona, estaba en el gimnasio y no llevo el móvil encima, ¿ha pasado algo? – le digo porque lo noto realmente nervioso.
-¡Joder Bella, estaba preocupado! – lo oigo resoplar y sé que está realmente preocupado- llevo llamándote desde las seis de la tarde.
-Lo siento, me has dicho que me llamarías esta noche. Oye Edward, no tienes que preocuparte, hago lo mismo todos los días y nunca me ha pasado nada – intento tranquilizarlo aunque no entiendo tanta preocupación.
-Lo siento, mis noches empiezan a las seis o las siete – me dice en un suspiro.
- Las mías sobre las ocho y media o las nueve. Lo siento debería haber pensado que me llamarías.
- No, perdóname, a veces se me olvida que no estoy en Nueva York, no sabía que fueras al gimnasio – me dice más tranquilo.
- Si, llevo unos cinco años yendo. ¿Qué tal ha ido el día? – le pregunto recostándome en el sofá.
- Ahora que te escucho mucho mejor - por el tono en el que lo dice sé que está sonriendo – además, ya hemos decidido donde irán nuestras oficinas, así que realmente no puedo quejarme.
-¡Enhorabuena! Mañana a la hora de comer lo celebramos – le digo riendo.
- De acuerdo. Voy a darme una ducha y a la cama, ha sido un día agotador – tiene la respiración profunda, se le nota que está cansado.
- Descansa, se te nota cansado – desearía tanto estar ahí para abrazarlo y darle un beso.
- Lo haré, tú tampoco te acuestes muy tarde. Mañana a la una te recojo en la puerta de tu trabajo – lo noto tan frío y no sé muy bien lo que hacer o decir.
-Edward, siento lo de antes de verdad – no sé si está así por eso o es otra cosa lo que le preocupa.
- Tú no tienes nada que sentir Bella.
- Entonces, ¿qué te pasa? – le pregunto directamente ya que, por lo que veo, él no me lo va a decir.
- Nada, simplemente ha sido un día muy largo y te he echado de menos, eso es todo – no sé lo que le pasa, pero si, que no me lo va a decir.
- Está bien, mañana te espero a la una. Un beso – le digo en el mismo tono que está utilizando él.
- Un beso y buenas noches – y me cuelga. ¡A la mierda! ¿Qué le pasará? Está claro que no es porque no me haya enterado del teléfono, eso es absurdo. Cojo mi plato y voy a la cocina a calentarlo, vuelvo al sofá y me pongo a cenar, sin mucha hambre, y a pensar en cada palabra que ha dicho Edward. No entiendo esa preocupación, llevo cinco años yendo sola al gimnasio, bueno mejor dicho, llevo media vida yendo sola a los sitios y nunca me ha pasado nada. Suena mi móvil.
- Hola Cullen – le contesto un poco desorientada.
- Lo siento, no debería haberme puesto así...
- Ya te he dicho que no pasa nada, pero no entiendo porque estás tan frío conmigo – le digo y siento miedo al pensar que igual ya se ha cansado de mí.
- Es que... no me gusta que haya pasado todo un día sin verte, no sé qué me pasa contigo... – me dice y estoy segura de que esta frunciendo el ceño. Este hombre va a acabar conmigo, estoy segura de ello.
- A mí tampoco me gusta, pero los dos tenemos que trabajar – le digo riéndome, oigo como se ríe al otro lado y me siento mucho más tranquila – ojalá pudiera darte un abrazo y un beso par para que se te pase el enfado.
- No me digas eso que soy capaz de coger el coche y plantarme ahí en dos minutos – se ríe haciéndome reír a mí. Parece que ya vuelve a ser el hombre que conozco.
- Me alegro de que hayas vuelto a llamar – le digo dejando el plato en la mesa.
- Yo me alegro de haberlo hecho. Mañana nos vemos y te aseguro que me voy a cobrar todos los besos que me debes – me dice bajando la voz de esa forma que me hace juntar las piernas.
- Está bien, no llegues tarde. Buenas noches Edward – le digo sonriendo como una idiota.
- Buenas noches Isabella– y cuelga. Parece que me acabe de quitar una losa de encima que se me había colocado con la anterior conversación.
Parece sincero en lo que dice, y creo que no me equivoco al creerle. ¡Dios mío, hace que mi cuerpo se tense con solo habar!
Cojo el portátil y me pongo a buscar la empresa de Edward por internet. Salen las oficinas de Nueva York, ¡madre mía! ahora entiendo porque necesita un edificio. Tiene a unos cincuenta mil trabajadores a su cargo, repartidos por todo el mundo. Busco solo Cullen en el navegador y me sorprendo de la cantidad de resultados que hay, veo las imágenes y en todas esta guapísimo. De repente aparecen varias con distintas mujeres en cada una de ellas, seguro que ha salido con todas ellas, aunque se le ve distante, sé que han tenido algo con él.
¡Joder, son guapísimas! Y esa es una de mis dudas, si puede ir con mujeres como esas, ¿por qué me elige a mí? No quiero pensarlo demasiado, porque si no acabaré volviéndome loca.
Cierro el portátil y decido no pensar en nada más, simplemente quiero disfrutar el tiempo que esté con él…
00oo0o0o0o0o0o00o0o0
=(*.*)= adelanto capítulo 6 =(*.*)=
No veo a Edward por ningún sitio, y me parece raro en él, aunque conforme está el centro en hora punta no me extraña. Cuando vuelvo la vista hacia la esquina veo parar un coche negro enorme, se abre la puerta del copiloto y veo a Edward salir, le dice algo al conductor, cierra la puerta y se gira hacia mí. Tiene el ceño fruncido.
Un pequeño adelante, disfrútenlo, ahora si ¿Merece comentarios o algo de perdida? Jajaja Nah chantaje puro, nos vemos en el siguiente les aseguro que esta bueno jajaja, bay…
Locura realizada…
Cambio y fuera…
By:antoCullen::
Jane&SophieW.
