Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….

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Capítulo 7=

Llegamos y entramos en urgencias. Al llegar a la sala están mis padres sentados con gesto de preocupación. Al verme entrar mi madre se levanta y viene a abrazarme.

-Tranquila mamá, no pasa nada – le digo abrazándola, me mira con una media sonrisa – ¿Os han dicho algo?

- No, qué va, tu hermano y Kate están dentro – mi padre se acerca y me da dos besos.

-Son cosas de niños, tú también te rompiste la muñeca a su edad – dice mi padre mirándome a mí y después a Edward...

- Ah, perdona, este es Edward, un amigo. Edward estos son mis padres, Renee y Charlie – Edward sonríe, le da la mano a mi padre y dos besos a mi madre que lo mira embelesada.

- Encantado de conocerles – les dice él, me mira y sonríe. Nos sentamos a esperar a que nos digan algo, mi madre no deja de mirar a Edward y a mí sucesivamente ¿Qué estará pensando? Miro a Edward y le sonrío, se le ve un poco descolocado, pero no tiene intención de marcharse.

- Voy a por una botella de agua, ¿Quieren algo? – les pregunta a mis padres.

- No, no te preocupes hijo, estamos bien, pero no nos hables de usted que no somos tan mayores – le dice mi padre con una sonrisa y pasando el brazo por los hombros de mi madre.

- Está bien – le dice él sonriendo - ¿Necesitas algo Bella? – me dice acariciando mi brazo.

- Agua también – asiente, se levanta y sale de la sala. Miro hacia mis padres y mi madre me mira con gesto interrogatorio – Es un amigo – le digo sonriendo.

- Pues que amigo tan guapo – dice ella con una sonrisa.

- Sí, es muy guapo – le digo intentando que deje el tema – pero solo es un amigo, no pienses cosas raras que te conozco.

- ¿Y cómo que ha venido contigo?

-Bueno, estábamos cenando cuando habéis llamado, y él se ha ofrecido a traerme porque me he puesto un poco nerviosa.

- Muy atento por su parte – dice mi padre riéndose.

- Bueno, vale ya. ¿Por qué no dicen nada? – les digo mirando hacia la puerta por donde no paran de salir médicos.

- Con estas cosas hay que tener paciencia hija – me dice mi madre dándome la mano. Edward vuelve con dos botellas de agua, se sienta a mi lado pasándome la mía. Mi padre se levanta y comienza a andar de un lado a otro, se nota que está nervioso. Yo también los estoy, aunque sé que no es nada grave, pensar en mi sobrina, tan pequeñita y lo asustada que tiene que estar hace que el frío me recorra el cuerpo.

- ¿Y tú chaqueta? – me dice Edward mirándome con el ceño fruncido.

- No he cogido – le digo abrazándome a mí misma.

- Ahora vuelvo – se levanta y vuelve a salir de la sala. A los cinco minutos entra con su abrigo – Ponte esto, vas a quedarte helada aquí – me pasa su abrigo por los hombros. Huele a su perfume y me encanta.

- Muchas gracias – le digo sonriendo. Me giro y veo que mi madre también le sonríe.

-Renee ¿Me acompañas fuera a fumarme un cigarro? – le dice mi padre que ya no puede aguantar más.

- ¡Charlie tu siempre igual! Anda vamos, que si no harás un socavón en el suelo – nos mira poniendo los ojos en blanco y se levanta – Si os dicen algo salir a buscarnos.

- Si mamá, no te preocupes – mi padre la coge por los hombros y salen fuera.

- Parecen simpáticos – me dice Edward atrayéndome hacia él y dándome un beso en la frente.

-Sí, son buena gente – le digo sonriendo. De repente sale mi hermano por la puerta, doy un salto hacia él y lo abrazo. Edward se ha quedado unos pasos más atrás - ¿Cómo está? – le pregunto nerviosa.

- Está bien, estaba asustada pero ya se ha hecho amiga de todos los médicos y enfermeras – me dice riéndose, mira por encima de mi hombro y frunciendo el ceño pregunta - ¿Señor Cullen? – se separa de mí, que acabo de entrar en estado de shock ¿Lo conoce?

-Hola señor Swan – los veo estrecharse las manos mientras que no entiendo nada.

- ¿Qué hace por aquí? ¿Se encuentra bien? – le dice mi hermano mientras yo observo la escena estupefacta.

-Sí, he venido… - me mira y acercándome me pongo a su lado.

-Ha venido conmigo ¿Os conocéis? – les digo mirando a uno y luego a otro.

-Sí, el señor Cullen ha comprado unas oficinas donde está mi despacho. ¿Y vosotros? – pregunta mirándome.

- Sí, bueno Edward es un amigo. Estábamos cenando cuando ha llamado mamá. Edward Garrett es mi hermano – le digo haciendo una mueca.

- ¡Vaya, que casualidad! – sé ríe mi hermano – Le dije a mamá que no te llamara, no hacía falta que vinieras. Le están poniendo una escayola, se ha hecho una fisura en el radio así que la va a llevar un buen tiempo – me dice resoplando.

- ¡Madre mía! Pobrecita… - le digo pensando en mi sobrina.

- Bella, no para. Salto en la cama y en vez de caer encima cayó al suelo. ¡Nos va a matar de un susto! Pero bueno, lo importante es que está bien. Y ¿Cómo os conocisteis? – vuelve a la carga mirándonos a los dos.

- Nos conocimos en el bar de Rosalie – le digo y sé que ha caído en la cuenta de que es el hombre del que le hable.

- No sabía que fuerais hermanos – dice Edward con el gesto fruncido – Llámame Edward– Le dice a mi hermano.

- De acuerdo tú a mí Garrett, por supuesto -sonríe- ¿Y los papás? – me pregunta.

- Voy a avisarlos, están fuera – les digo saliendo. No me puedo creer que el edificio al que va a trasladar Edward sus oficinas sea donde trabaja mi hermano, ¡Todo me pasa a mí! Bueno, si lo pienso no es tan malo, quizá mi hermano sepa más cosas de Edward que yo, no está de más tener un aliado cerca de él. Entro con mis padres, Edward y mi hermano están hablando y parecen llevarse bien, mi madre va corriendo a hablar con mi hermano que la abraza y la tranquiliza. Garrett vuelve a entrar para ver cómo van con la escayola y nosotros volvemos a esperar. Son ya las doce de la noche, y estoy molida. Desde luego esta no es la noche que imaginaba, pero me alegro mucho de que mi sobrina esté bien, y de que Edward me haya acompañado. A la media hora salen los tres por la puerta, mi hermano lleva a mi sobrina en brazos, con una escayola más grande que ella. Cuando nos ve a todos allí, empieza a hacer pucheros, luego me mira y extiende su bracito sano hacia mí.

- ¡Tía! Me he caído de la cama –me dice mientras la cojo en brazos.

- Mi vida, es que no tienes que saltar en la cama – le digo mientras la hincho a besos. Es tan dulce.

-Ya lo sé, no lo hare más – mira hacia Edward que camina a mi lado, le sonríe vergonzosa y escondiéndose en mi cuello me dice – Tía, ¿Es el novio de Barbie? – me río a carcajadas por su pregunta.

- No cariño, él es Edward, es un amigo de la tía – el nos mira y sonríe - ¿Le das un besito? Ha venido a ver como estabas – le digo al oído. Levanta su carita, asiente, y se lanza hacia él. Edward se queda parado un momento, pienso que no la va a coger, pero sonríe y la coge, mi sobrina encantada le da un beso enorme. Edward me sonríe y le da un beso en la cabecita.

-Encantado de conocerte Irina. Vas a ser la envidia del cole con esa escayola tan bonita – le dice él sonriendo.

- Si, el médico me ha dicho que la puedo pintar. ¿Quieres ayudarme a pintarla? –le dice ella mirándolo. Me da la risa cuando veo el gesto de asombro de Edward. Mi cuñada se acerca cuando ya tienes los papeles del alta.

- Irina, otro día la tía y su amigo vendrán a pintar la escayola, ¿Vale? – le dice mi cuñada sonriendo.

- Kate, este es Edward Cullen, un amigo – le digo ya que a ellos aún no los he presentado.

- Encantada Edward. Gracias por traer a Bella y por coger a la nena – le dice ella riéndose.

- Igualmente – le dice dándole a la niña que ya quiere volver con su mami. Salimos del hospital y nos despedimos. Mi sobrina quiere que me vaya a dormir con ella, pero al final la convenzo diciéndole que mañana tengo que trabajar. Edward se despide de todos, mientras mi madre le invita a que venga algún día a comer ¡Esta mujer es de lo que no hay! No vamos hacia el coche, y el pasando su brazo por mis hombros me atrae hacia él.

- ¿Estás bien? – me pregunta dándome un beso en la cabeza.

-Sí, ahora ya estoy más tranquila. Gracias por acompañarme.

- De nada. Vámonos a casa, se te ve cansada – dice acariciando mi mejilla, baja la cabeza y me da un suave beso en los labios. Abre la puerta del coche y nos subimos.

- ¡Vaya casualidad lo de mi hermano! – le digo riéndome.

- Es verdad, no sabía que tu hermano era abogado. Nos conocimos el otro día, es un hombre muy agradable, no parece el mismo de la foto – me dice acariciando mi rodilla mientras conduce – Se os ve muy unidos.

- Lo estamos, en esa foto éramos más jóvenes. Garrett siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado. ¿Tú tienes hermanos? – le pregunto porque no hemos hablado de su familia y el acaba de conocer a la mía al completo.

- Sí, tengo una hermana, Alice. Es siete años más pequeña que yo, trabaja para mí en Nueva York – me dice sonriendo.

- ¡Oh! ¿Vendrá contigo a tu nueva empresa?

- No, ella se queda allí. Está comprometida con un chico, se casa el año que viene – mientras lo dice le noto como cambia el gesto. No parece muy contento con la idea.

-¿Qué pasa, no te gusta su novio? – le digo sonriendo. Me mira y sonríe.

-No, no me gusta. Siempre he pensado que mi hermana se merece algo mejor – me dice mientras paramos en un semáforo en rojo – Es demasiado buena para él.

- Bueno, eso lo tiene que decidir ella – le digo mientras me acerco y le beso. Coloca su mano en mi mejilla y profundiza el beso.

- Lo sé, por eso se casa con él – me dice rozando mis labios. El semáforo se pone en verde, se separa y continuamos la avenida hasta mi casa. Cuando llegamos para en segunda fila, pone los intermitentes y apaga el motor. Me quito el cinturón y me giro hacia él.

-¡Vaya nochecita! – Le digo sonriendo - ¿Nos vemos mañana? – me mira, se quita el cinturón, se gira hacía mí y tira de mi mano hacia él. Caigo en sus brazos encantada mientras me abraza e inspiro su olor.

- Me ha encantado estar contigo – me dice besando mi coronilla – Mañana tengo una reunión a primera hora, los dos tenemos que trabajar – me levanto y lo miro ¿Me cansaré alguna vez de mirarlo?...

- Sí, es tarde – lo beso y él me devuelve el beso tranquilo. Es un beso que me trasmite deseo y cariño a la vez.

-Mañana no nos veremos, tengo mil cosas que hacer, te llamaré – me dice cogiendo mi mano.

- De acuerdo – hay una nota de decepción en mi voz – Te debo una botella de Moët – le digo sonriendo pensando en la botella que hemos dejado recién empezada.

- La próxima vez – me dice riéndose – Anda sube y descansa si no quieres que te secuestre en mi hotel – dice dándome un beso en la nariz.

- Hombre, no me parece una mala idea – me río por el gesto de sorpresa que pone – Pero mejor el fin de semana que no tengo que trabajar.

- Me lo apunto – se acerca y me besa. Le acaricio la cara y me separo abriendo la puerta.

- Que descanses Edward– le digo saliendo del coche, quitándome su abrigo y dejándolo en el asiento del copiloto.

-Tú también Bella. Mañana hablamos – me sonríe y enciende le motor.

Cierro la puerta y me dirijo al portal. Cuando llego me giro, le lanzo un beso y lo veo sonreír. Entro y subo a casa. No me había dado cuenta de que ha recogido las copas y la botella de encima de la mesa. Miro el sofá y recuerdo sus manos sobre mí, me recorre un escalofrío y sin pensarlo me voy directa a mi dormitorio.

Ha sido un día agotador, siento mucho más cercano a Edward después de pasar más tiempo con él. No se ha pensado ni un momento el acompañarme al hospital, ni se ha molestado por la interrupción, al contrario, no se ha movido de mi lado en ningún momento. Sé que de no haber pasado lo de mi sobrina esta noche hubiera terminado muy diferente, pero aun así, todo esto me demuestra que no solo quiere acostarse conmigo y ya está, porque si solo buscara una mujer con la que pasar el rato no me hubiera acompañado o eso quiero creer. Solo sé que poco a poco, se está haciendo un hueco en mí, y aunque tenga miedo de que me haga daño, no puedo evitar dejarlo entrar…

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- Hola, me pillas corriendo de vuelta a casa – le digo cogiendo aire…

- ¿Quieres que te llame luego? Se te nota cansada–me dice riéndose…

- Te llamo yo cuando suba a casa, y no te rías que deberías salir a correr también – le digo, aunque sé que nunca vendrá conmigo…

- Si, ya, luego hablamos…

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Un pequeño adelanto, disfrútenlo, ahora casi se cocía este arroz pero creo que el gas se apago jajaja uno llamado Irina. ¿Merece comentarios o algo de perdida? Jajaja Nah chantaje puro, nos vemos en el siguiente les aseguro que esta bueno jajaja, bay…

Locura realizada…

Cambio y fuera…

By:antoCullen::

Jane