Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….

Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.

Este capítulo es dedicado para todas quienes se dan el tiempo de comentar algo Adriu, CorimarCautela, Yoliki gracias chicas, claro que también para aquellas que son lectoras fantasma solo no me asusten por fitas

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=Capítulo 19=

Me despido de Aro en el coche y subo a casa, estoy tan cansada que casi me duermo en el coche. Voy a la habitación, me desnudo y me doy una ducha rápida. Me pongo unas braguitas y sonrío al pensar que no las he llevado en toda la noche. Me pongo un camisón, salgo a la cocina para beber un vaso de agua y llaman al timbre. Sonrío porque sé quién es.

- Buenas noches – contesto al ver a Edward a través de la cámara.

- Buenas noches – sonríe y le abro. Llega el ascensor y sonríe al verme esperándolo en mi puerta, se acerca y levantando mí barbilla entre el pulgar y el índice me da un tierno beso en mis labios que me hace suspirar.

Entramos, le quito la chaqueta por la espalda y la dejo en el taburete de la cocina. Se gira hacia mí y me abraza.

-Esperaba que vinieras – le digo sin dejar de abrazarlo.

- Casi me vuelvo loco hoy Bella– dice sin dejar de acariciar mi espalda arriba y abajo.

- ¿Por qué? – levanto mi cara hacia él y le cojo de la mano para llevarlo a la habitación.

-¿Por qué? ¡Acaban de pedirme tu número de teléfono y he tenido que controlarme para no partirle la cara! – dice negando con la cabeza.

-¿Qué? ¿Quién te ha pedido mi teléfono? – le pregunto confusa mientras le quito la corbata y le desabrocho los botones de la camisa.

- ¡Me da igual quien! – me coge las manos que ya estaban desabrochando su cinturón –Bella mírame – me levanta la cara y me mira intensamente a los ojos.

- ¿Qué pasa Edward? – le acaricio la mejilla con mis dedos.

- Quiero que vengas conmigo a la inauguración – dice sin soltarme la barbilla.

- Edward yo estaré allí, será un día de locos.

- No Bella, entrarás conmigo en esa fiesta, así no le quedará ninguna duda a nadie de que estamos juntos y no tendré que soportar todo esto – dice frunciendo el ceño.

- ¡Edward no lo entiendes! Si vamos juntos todo el mundo pensará que por eso he conseguido este trabajo, que sé que es por eso, pero no hace falta que todo el mundo lo sepa – me separo de él y me siento en la cama. No dice nada, solo me mira frunciendo el ceño y sé que está pensando en lo que he dicho.

-¿Crees que he querido que hicieras tú la inauguración solo porque eres mi novia? – me dice acercándose. ¡Novia! Nunca me ha llamado así, me hace gracia oírlo de sus labios y sin querer se me escapa la risa - ¿Qué te hace tanta gracia? – dice plantándose justo delante mía.

- Tú – levanto la cabeza y lo miro con una sonrisa en la cara.

- ¿Yo? Isabella, no tiene ninguna gracia. Me parece que estás muy equivocada conmigo – se agacha hasta estar a mi altura – Si crees que contrataría a alguien solo porque está conmigo, es que no me conoces.

- ¿Qué quieres decir?

- Que si vas a hacer esto es porque confío en tu trabajo más de lo que lo haces tú misma por lo que veo – levanto la vista hacia él y al verlo sonreír no puedo evitarlo y me lanzo a sus brazos.

Le beso apasionadamente sintiendo como mi cuerpo le reclama. Me tumba sobre la cama y termina de desnudarse antes de tumbarse encima de mí. Me besa sin descanso y jadeo cuando mete su mano por dentro de mis braguitas y directamente rodea mi clítoris con el dedo. Me siento mientras me quita el camisón y poco a poco me baja las bragas sin dejar de mirarme.

Vuelve a tumbarme, noto su erección en mi muslo y alargo mi mano para cogerla y masturbarle poco a poco. Él vuelve a acariciarme entre las piernas y yo levanto las caderas sin poder estar quieta. De repente me da la vuelta y tumbándose sobre mi espalda me besa el cuello, baja dándome suaves besos por mi columna y vuelve a subir.

- Te deseo tanto – me dice pegado a mi oreja.

-¡Oh Edward! – giro la cabeza y le beso en los labios. Se pone de rodillas y mete dos dedos en mi vagina haciéndolos girar. ¡Es una sensación maravillosa! Aprieto la sabana entre los dedos cuando empiezo a notar los primeros espasmos de mi orgasmo inminente. Él me levanta un poco las caderas con la otra mano, y sacando sus dedos se clava en mi interior. - ¡Joder! – chillo al sentir como entra hasta el fondo.

- Antes no he podido, pero ahora quiero oír cómo te corres – me dice empezando a moverse. Con una mano me sujeta por la cadera y la otra acaricia mi espalda. Se mueve despacio y noto cada centímetro que entra y sale de mí.

-Edward, más rápido, por favor – le ruego mordiendo la almohada.

- No, quiero sentirte – su mano se mueve hasta mi pecho y acaricia mi pezón provocándome aún más.

- Edward… - intento acelerar el ritmo pero su mano en mi cadera me lo impide.

-Sssh… estate quieta – me dice y sé que él también se está conteniendo.

- ¡No puedo! – digo en un jadeo.

- Si, vamos Bells, quiero sentirlo – la mano de su cadera se mueve hasta mi clítoris.

-Edward … ¡Oh Dios! – chillo. Mi cuerpo en un torbellino de sensaciones.

- Venga cielo, yo tampoco voy a aguantar mucho más – continúa con ese ritmo tierno y tranquilo.

- ¡Sí! – mi cuerpo asciende sin parar mientras él no deja de acariciarme - ¡Edward! – chillo estallando en un orgasmo demoledor.

-Solo yo puedo sentir como te corres ¡Ah sí cariño!– gira sus caderas y con un último golpe de cadera se deja ir. Nos hemos duchado y estamos los dos desnudos abrazados en mi cama sin dejar de acariciarnos.

-¡Vendrás conmigo a la fiesta! – me dice Edward haciendo que los dos estallemos en carcajadas.

- De acuerdo – suspiro y le doy un beso.

- Ahora descansa – me da un último beso, apago la luz y me acomodo entre sus brazos.

-Edward– le digo al cabo de un rato.

- Dime cielo.

-¿Quién te ha pedido mi teléfono? – me río y aunque gruñe sé que él también está riéndose.

-Mike– me aprieta fuerte contra él.

- ¿Es el chico rubio, el más joven?

- Si, ese es. ¿A qué viene tanto interés? - dice y aunque no pueda verle sé que está apretando la mandíbula.

- A nada, pero la verdad es que es muy mono – me río cuando noto un pellizco en mis costillas - ¿Tu qué le has dicho?

-Que mantuviera sus manos lejos de ti – dice seriamente. Me incorporo y le miro en la oscuridad.

- Eso suena muy posesivo por tu parte – le digo apoyando mis brazos en su pecho y mi cabeza en ellos.

- De eso se trataba – levanta la cabeza y me besa – Y ahora a dormir – me río y vuelvo a tumbarme. Abro los ojos y Edward me está observando atentamente. Vuelvo a cerrarlos y los froto con mis manos.

- Buenos días – dice separando mis manos.

- ¿Cuánto rato llevas ahí mirándome?

- Casi una hora – dice sonriendo.

- ¡Mentira! – le digo sin poder creer que lleve una hora mirándome dormir.

- Es la verdad. Estabas tan cansada ayer que no he querido despertarte – me acaricia la cara con el dorso de sus dedos – Estabas tan guapa.

-Eso es porque alguien me entretiene por las noches – le digo riéndome.

- Me gusta entretenerte – se inclina y me besa – He preparado el desayuno – dice retirándome el pelo de la cara.

- ¿En serio? Me muero de hambre.

- Pues no se hable más, ¡a desayunar! – se levanta y me destapa por completo.

-¡Edward! – chillo intentando tapar mi cuerpo desnudo.

-¡Oh venga Bella! Conozco cada parte de tu cuerpo casi mejor que tu – se ríe y sale de la habitación riéndose. Niego con la cabeza mientras voy al baño. ¡Este hombre va a acabar conmigo! Desayunamos y vamos al hotel a que se cambie de ropa. Estando en su habitación llaman a la puerta, él abre y es Alice.

- Buenos días – le da un beso en la mejilla y entra sin ser invitada.

- Puedes pasar – le dice Edward poniendo los ojos en blanco – Voy a cambiarme – nos dice y entra en la habitación.

- ¿Qué tal todo? – me dice mientras nos sentamos en el sofá.

- Bien, la verdad es que muy bien.

- Ha llamado mi madre – me dice de repente.

- Ah – le digo sin saber qué decir. Edward sale vestido con un vaquero negro y una camiseta blanca de manga larga, lleva los zapatos en la mano y va descalzo. Huelo su perfume desde donde estoy sentada y le sonrío cuando se sienta a mi lado.

- ¿Pasa algo Alice? – le dice a su hermana.

- Eh… he estado hablando con mamá – le dice y Edward levanta la cabeza de su zapato y la mira.

-¿Y? – dice mirándola. Alice poco a poco dibuja en su cara una sonrisa.

- ¡Vendrá a la inauguración! – dice dando palmas ilusionada. Veo como él suelta el aire que estaba reteniendo y asiente sonriendo.

- Bien, me alegro de que haya entrado en razón.

- Te dije que lo haría. Llegan el jueves – dice ella con una sonrisa de satisfacción. Los miro a uno y al otro sin saber que decir ni qué hacer.

-Bien, hablaré con el hotel. ¿Os apetece que vayamos al centro a comer? – dice cambiando de tema y mirándome.

- Por mi perfecto – le sonrío y le cojo la mano.

- A mí me encantaría – dice Alice poniéndose de pie.

-Bella ¿por qué no avisas a tu hermano a ver si se vienen? – dice estudiando mi reacción.

-Eh… bueno, igual ya tienen planes – le digo nerviosa.

- Si no lo llamas, no lo sabrás – dice clavando sus ojos en los míos.

- Bueno… yo voy a por mí bolso. Os espero abajo – dice Alice que sale por la puerta.

- Isabella…

- Está bien. Me apetece verlos – digo sonriendo porque es la verdad.

- Bien, pues venga llámalos – se levanta y vuelve a la habitación. La verdad es que ya no me da miedo que se involucre con mi familia ya que cada vez estoy más segura de nuestra relación.

- ¡Hola Garrett! – le digo feliz a mi hermano cuando contesta.

- ¡Hola! ¿Cómo está la publicista del año? – dice riéndose – Ya me ha contado mamá.

- Ah sí, estoy muy emocionada - le digo pensando en que todo va a salir bien.

- No es para menos, ¡va a ser un bombazo! – dice ilusionado.

- Si, si lo va a ser – le digo riéndome.

- Bueno, y ¿qué tal todo?

- Ah, muy bien. Te llamaba para ver si os apetece venir a comer con nosotros al centro – le digo y sonrío porque sé que le ha sorprendido.

- ¡Vaya! ¿Cuándo dices "nosotros te refieres a Cullen supongo?

- Eh... si, exacto.

- La verdad es que no teníamos ningún plan pero espera que se lo pregunte a Kate.

- ¡Claro! – le digo y sonrío a Edward que sale hacia el salón.

-Bella, que sí, que vamos – dice Garrett emocionado.

- ¡Perfecto! ¿Quedamos en la plaza en una hora?

- Vale. ¡Oye Bella! ¿Esto significa que vais en serio? – me pregunta preocupado. Miro hacia Edward que al darse cuenta de que lo miro me dedica una sonrisa radiante.

-Completamente – respondo totalmente convencida devolviéndole a Edward la sonrisa.

-Me alegro mucho por ti Bella– dice mi hermano.

- Gracias Garrett– me acerco hasta él y me siento en sus rodillas.

- Bueno, pues nos vemos allí.

- Si Garrett, allí nos vemos. Besos.

- Hasta ahora – y cuelga. Me giro hacia Edward que me tiene abrazada por la cintura y beso sus labios.

- Bien, ¡vamos todos! – le digo sonriendo.

- Genial – dice apretándome con fuerza.

- Si, ha sido una gran idea – me acerco a sus labios y le beso suavemente.

- Mmm… me encantan tus besos – dice hundiendo su cabeza en mi cuello para darme un mordisco que me hace reír.

- Y a mí me encantas tú.

Nos dirigimos hacia el centro en el coche de Edward y me siento tranquila a pesar de que hayamos quedado con mi hermano, nada que ver con la otra vez que nos encontramos. Sé que puedo confiar en él, y que nuestra relación avanza al igual que nuestros sentimientos. Parece que nos conozcamos de toda la vida cuando en realidad solo hace un par de semanas, pero está siendo tan intenso y tan especial que lo único de lo que voy a preocuparme, es de disfrutarlo.

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Entramos en el centro para que la conozcan Edward y Alice. Les explico que las Fallas, son unas fiestas que se celebran en Marzo y que durante dos días todas las fallas desfilan en una ofrenda en honor a la Virgen. Los dos habían oído hablar de las fiestas y Alice promete que en Marzo vendrá para conocerlas. Salimos y cuando estamos mirando la puerta del Tribunal de la Aguas, escucho a mi espalda:

-Tía – la voz de mi sobrina. Me giro y sale corriendo hacia mí desde el otro lado de la plaza.

La levanto en brazos y le doy besos por todas partes.

-¡Cómo te he echado de menos! – le digo mordiéndole en el cuello y ella empieza a reír a carcajadas.

- Y yo a ti – me acaricia la mejilla con su manita y sonrío.

- ¿Y cómo va esa manita? – le pregunto.

- Bien, ya no me duele ni nada – dice agitando su bracito.

-Hola princesa – escucho la voz de Edward a mi lado.

- ¡Edward! – chilla Irina y se lanza a sus brazos. Mi hermano y Kate llegan hasta nosotros riendo al ver lo bien que se llevan Edward y Irina.

- Hola – les doy dos besos a cada uno y me giro hacia Alice que observa a su hermano con una sonrisa en la cara – Alice te presento a mi hermano Garrett y mi cuñada Kate. Ella es Alice, la hermana de Edward.

-Encantada – se acerca y les saluda con dos besos.

- ¡Vaya, que guapa! – dice Kate sonriendo.

- Gracias – dice ella ruborizándose.

- Bueno, vamos a tomar algo que me muero de sed – les digo a todos y nos acercamos a una de las terrazas. Alice se sienta a mi izquierda y Edward a mi derecha con Irina en brazos que no quiere soltarlo, ¡cómo se parece a su tía! pienso para mí. Pedimos algo de picar con unas cervezas.

-¿Qué tal va el tema de la inauguración? Enhorabuena, por cierto – me dice mi hermano sonriendo.

- Gracias. Va todo muy bien, por cierto el lunes os llegarán las invitaciones al despacho, y son dobles – digo mirando a mi cuñada.

- ¿En serio? Hay que hablar con tus padres cariño, el sábado Irina se queda con ellos – le dice a mi hermano haciéndonos reír a todos.

- El miércoles vamos a ir de compras. ¿Por qué no nos acompañas? – le pregunta Alice y mi cuñada abre los ojos de par en par, si hay alguien a quien le guste la moda más que a mí, esa es mi cuñada.

- Has dicho la palabra mágica – dice mi hermano y Edward y él estallan en carcajadas.

- De acuerdo – dice Kate dándole un golpe en el brazo a mi hermano. Nos levantamos y vamos a un restaurante cercano en el que hacen una de las mejores paellas de toda

Seattle. Alice nunca la ha probado y disfruta comiendo. Irina está sentada a mi lado sin parar en toda la comida, mientras que los demás charlamos tranquilamente de todo un poco.

-¿Y tú no tienes novio Alice? – pregunta inocente mi cuñada y noto como Edward se tensa a mi lado.

- Eh… si, es más, estoy prometida – dice orgullosa levantando su mano para enseñar el anillo.

- ¡Oh vaya! Enhorabuena – dice ella emocionada.

- Si, enhorabuena – dice mi hermano levantando su copa.

- ¿Vendrá a la inauguración? – la dice Kate y yo la miro haciéndole un gesto para que deje de preguntar.

- Si todo va bien, si – contesta ella sonriendo y Edward carraspea a mi lado. Le cojo la mano y le doy un suave apretón para que no diga nada.

-¿Estás segura? – le pregunta él mirándola seriamente, yo aprieto un poco más fuerte la mano pero él se gira y me mira advirtiéndome para que pare.

- Bueno, espero que sí, ya le conoces, el trabajo es lo primero – ella le dedica una tensa sonrisa y mi hermano y Kate se miran preguntándose qué pasa.

-Sí, ya le conozco, y sigo esperando que tú lo hagas también – dice Edward mientras los dos se miran a los ojos. ¡Dios, qué situación tan incómoda!

-Seguro que si Alice– le digo intentando romper la tensión que se ha creado. Apoyo mi mano en el hombro de Edward y acaricio su brazo intentando calmarlo.

-¿Ya sois novios? – suelta Irina a mi lado y ninguno podemos contener la risa. Ella nos mira frunciendo el ceño medio enfadada.

-Sí princesa, lo he conseguido – le dice Edward olvidando su enfado.

- ¡Bien! Te dije que le gustabas – dice ella que le dedica una sonrisa radiante. Lo miro alzando le ceja y él me sonríe.

- Tenía que buscarme aliados – dice alzando sus hombros y todos volvemos a reír. Salimos del restaurante y nos despedimos en la plaza.

- Avísame para lo de las compras – me dice mi cuñada dándome dos besos.

- Sí, no te preocupes. Y tu bicho, dame un beso y un abrazo – digo levantando a mi sobrina en brazos.

-Edward me ha prometido que iremos un día al Bioparc – me dice sonriendo.

- ¿Ah sí? Bueno pues si Edward te lo ha prometido iremos – miro a Edward y le sonrío.

- Vale – se ríe y me abraza.

-Pórtate bien peque – digo bajándola al suelo. Él se agacha para estar a su altura y ella corre a sus brazos. Los miro, pienso en lo rápido que la ha conquistado y me río al pensar que le ha pasado como a mí.

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Llegamos al hotel y nos despedimos de Alice, que una vez pasado el mal rato de la comida su humor ha vuelto a ser el de siempre. Entramos en la habitación y Edward me abraza por la espalda cuando paso por delante de él.

- Te he echado de menos – dice besando mi cuello.

- ¿Qué? ¡Pero si hemos estado todo el rato juntos! – me río y me doy la vuelta para poder mirarlo – Además tú estabas entretenido con otra rubia – le sonrío y le paso los dedos entre su pelo.

- Sí, es verdad – se ríe – Es una niña estupenda.

- Sí que lo es – le doy un suave beso en los labios y me separo para quitarme la chaqueta.

- ¿Quieres una copa o algo? – me dice acercándose al mueble bar.

- De acuerdo – me quito los zapatos y me siento con las piernas encima del sofá. Edward llega y se sienta con mis piernas encima –Edward– digo cautelosa.

- Dime – me pasa mi copa y me observa.

- Creo que no deberías ser tan duro con Alice, está enamorada y no ve las cosas – lo miro haciendo una mueca y él aprieta la mandíbula.

-Bella, no va a venir. Sé que ese desgraciado no va a venir – dice frustrado.

- ¿Cómo lo sabes?

- ¡Porque siempre hace lo mismo! Y lo peor de todo es que ella ya lo sabe y se engaña a si misma

- Bueno no te enfades – dejo mi copa en la mesa y me acerco para poder abrazarle.

-No me enfado, pero me duele – dice acariciándome la espalda.

- Lo sé. Pero deja que sea ella la que solucione sus problemas – levanto mi cara hacia él y se inclina para besarme.

-Lo he pasado muy bien hoy – me acaricia la mejilla con sus dedos y sonríe.

- Yo también.

- ¿Ves como no es para tanto estar con tu familia? – me pellizca las costillas haciéndome reír.

- Ya veo ya. Ya casi, casi, te quieren más que a mí – le digo poniendo cara de pena.

-No se puede querer a nadie más que a ti – contengo la respiración al escucharle decir eso y él sonríe de medio lado cogiendo mi cara entre sus manos. ¿Qué ha querido decir? ¿Qué me quiere? Lo miro fijamente sin saber qué decir. Me inclino hacia delante y lo beso dulcemente.

- El sábado tu conocerás al resto de la mía – me dice sonriendo. Parpadeo sin entender lo que quiere decir – Al resto de mi familia Bella.

- Oh, sí, eso parece – frunzo el ceño.

- Tranquila, les encantarás.

- ¿Les has hablado de mí?

- Si, han oído hablar de ti. Y ahora que Alice te conoce estoy seguro de que más aun – se ríe haciéndome reír a mí.

- ¿Por qué no quería venir tu madre? – le pregunto y lo noto tensarse – No hace falta que me lo digas si no quieres.

- No, no es eso. Verás, ya te dije que no le hacía mucha gracia que me trasladara aquí.

- Si eso lo sé, pero tanto como para no venir a algo tan importante para ti…

- Sabe que ya no es lo único importante para mí aquí – me dice mordiendo su labio inferior y clava sus ojos azules en los míos.

-Edward … - susurro al comprender lo que quiere decir.

-Antes pensaba que venir a Seattle era un capricho, que cuando montará la empresa y llevara un par de meses aquí me cansaría, pondría a alguien al mando y volvería, pero cuando le dije que había conocido a alguien… Bueno, en realidad lo descubrió mi padre – dice sonriendo.

- ¿Ah sí?

- Si – asiente y me da un beso suave en los labios – le dijo a mi madre lo que intuía, mi madre me llamo y discutimos.

- ¿Lo intuyó? – pregunto sin entender.

-Bella, nunca he hablado de mi vida sentimental con mi familia, quizá alguna vez con Alice, pero nunca les he hablado de nadie a mis padres, y contigo no podía evitarlo – se ríe haciéndome reír.

- Tu madre debe de odiarme… - le pregunto y de repente el miedo se apodera de mí.

- Eh, tranquila. No tienes que preocuparte por mi madre – dice abrazándome.

- ¿Y si no les gusto?

-¿Estás de broma? Ya te he dicho que les encantarás.

- Eso es lo que tú dices porque me ves con buenos ojos… - lo miro y sonrío.

- En eso tienes razón, pero estoy seguro de que ellos también – tira de mi hacia él y me tumba en sofá.

- ¡Edward! – me río cuando se tumba encima de mí.

-Ya me he cansado de hablar – me dice besándome de nuevo.

- ¿Ah sí? ¿Y qué quieres hacer? – le provoco.

- Demostrarte lo mucho que me encantas – y de nuevo me pierdo entre sus besos.

Me hace el amor en el sofá lenta y dulcemente. Besando cada rincón de mi cuerpo, haciendo que sienta cada palabra de las que me dice, e intuyendo las que no me dice.

Amo a este hombre, amo su forma de hacerme sentir segura a su lado, amo su manera de protegerme y lo empiezo a amar tanto que me da miedo lo que siento.

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=ADELANTO=

-Por cierto, quizá mañana podamos hacer la comida igual de interesante que la anterior cena de tu empresa – lo escucho coger aire y sé que sin duda lo he provocado.

- ¡Joder Bells, no me digas eso! – dice riéndose.

- Estaré deseándolo. Hasta luego – le digo pícara y cuelgo. Me río pensando en la cara que se le habrá quedado y continúo trabajando. A los cinco segundos suena un mensaje en móvil

"Cuidado con los deseos porque a mí me encanta cumplirlos"

Me río y niego con la cabeza, definitivamente a él se le da mejor lo de provocar.

Son las cinco, recojo mis trastos, me despido de Aro y salgo por fin a la calle. No es que tenga muchas ganas de ir de compras, pero cuando salgo y me encuentro a las tres tan predispuestas no puedo evitar contagiarme.

Andamos hacia la calle y veo como Alice se para en cada uno de los escaparates, mi cuñada pegada a ella y Ros y yo hablando de todo un poco.

- ¿Qué tal has visto a Edward? – le pregunto mientras miramos unos escaparates.

- Tan guapo y tan bueno como siempre – dice Ros riendo.

- ¡Rosalie! – me río dándole un manotazo.

- Es broma, bueno no es broma, estaba…

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¡Por fin veremos a la familia de Edward! Bueno ¿Qué tal con los celotes de Edward? Jajaja…

Locura realizada…

Cambio y fuera…

By:antoCullen::

Esta mortal inmortal se despide.

Jane.