Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….

Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.

Este capítulo es dedicado para todas quienes se dan el tiempo de comentar algo Adriu, CorimarCautela, Yoliki gracias chicas, claro que también para aquellas que son lectoras fantasma solo no me asusten por fitas

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=Capítulo 20=

La semana está pasando demasiado rápido, ya es miércoles y aún queda tanto por hacer. Llevo estos dos días llegando a casa hacia las nueve de la noche, solo vi a Edward cinco minutos ayer en sus oficinas mientras que fui con la decoradora para recibir las mesas de coctel, y hoy creo que tampoco lo veré porque esta tarde toca compras. ¡Qué locura!

- Aro te recuerdo que esta tarde sí que tengo que salir a las cinco si quieres que el sábado vaya vestida a la fiesta – le digo a mi jefe desde la puerta de su despacho.

- Muy bien Bells– me dice riéndose – No quiero que llames la atención más que el señor Cullen y su socio.

- De eso quería hablarte… - entro, respiro hondo y me siento en la silla de enfrente de él.

- ¿Qué pasa Bells? – me pregunta preocupado.

- Nada, es una tontería – digo intentando restarle importancia – Bueno verás… - balbuceo. ¿Cómo le explico que me acuesto con el amo y señor de la empresa para la que trabajamos? Bueno, igual no hace falta que le diga que me acuesto con él.

-¡Isabella por Dios, suéltalo de una vez! – dice nervioso.

- ¡Estoy saliendo con Edward Cullen! - ¡Ala, ya lo he soltado! Por un momento me da la impresión de que a Aro le ha dado una especie de síncope porque me mira con los ojos prácticamente fuera de sus orbitas, luego parpadea y coge aire de nuevo.

- ¡Oh, vaya! – frunce el ceño sin dejar de mirarme. ¿Qué quiere decir "oh, vaya"?

- Solo quería que lo supieras por que el sábado iré con él a la fiesta.

- Bueno, reconozco que me ha sorprendido, pero me parece muy bien – dice sonriendo y por fin suelto el aire que estaba conteniendo.

-Gracias Aro– me levanto – Voy a seguir trabajando – y salgo del despacho. Llego a mi mesa y me siento mucho mejor. Pensaba que igual no se lo tomaba bien por eso de que es un cliente o algo así, pero no, al parecer solo yo le doy demasiada importancia. Suena el teléfono de mi mesa.

-Despacho de Aro Vulturi– contesto toda profesional.

-Bells, soy Ros.

- ¿Qué te pasa? – le digo bebiéndome el café que ya está frío.

- Ya he quedado con Alice y con tu cuñada. Pasaremos a las cinco a recogerte – me dice decidida.

- ¡Qué eficaz! – le digo riéndome – De acuerdo.

- Espera que hay alguien que te quiere saludar – dice y escucho de fondo como se ríe entregándole el teléfono a alguien.

- Rosalie no estoy para bromas, tengo mucho trabajo

- No me gusta que trabajes tanto – escucho la voz de Edward y cierro los ojos apoyando mi espalda en la silla.

-Hola ¿Qué haces ahí? – le digo pensando en cómo me gustaría tenerlo cerca.

-Hola, he pasado a comer algo y Rosalie me ha dicho que iba a llamarte. ¿Mi hermana te está ayudando no?

- Si Edward, la pobre lleva todo el día en tus oficinas recibiendo órdenes mías – le digo riéndome.

- Es su trabajo Bella, no te preocupes por eso. ¿Cómo estás? – pregunta en un tono de voz que me dice que está preocupado.

- Estoy bien de verdad. Está yendo todo genial, mejor de lo que pensaba. No te preocupes por tu fiesta, será perfecta – le digo orgullosa.

-Swan, llevo tres días sin estar contigo, ¿crees que me importa la dichosa fiesta? – dice y sé que tiene esa sonrisa de medio lado en su cara que me hace juntar las piernas y desearlo.

- Yo también te echo de menos, y estoy pensando en eso que dijiste de que cuando pase todo pasar juntos todo un fin de semana, y si, acepto – le digo y lo oigo reír.

- Si no aceptabas pensaba encerrarte.

- Acepto también – le digo y los dos rompemos a reír – ¿Ya ha llegado tu socio? – pregunto.

- Sí, y quiere conocerte. Mañana comemos juntos, díselo a Aro también.

- A sus órdenes – le digo riendo por cómo me dice las cosas.

- Perdona ¿te parece bien?

-Me parece perfecto – sonrío – ¿Ahora te importaría dejar que continúe trabajando? Me ha contratado un americano muy exigente y no quiero quedar mal… - le escucho reír a carcajadas y no puedo evitar reírme yo también.

- ¿Americano exigente?

- Oh si, exigente y autoritario que podría hacer que me patearan el culo fuera de esta oficina – digo sin parar de reír.

- Está bien, en ese caso te dejo trabajar, no quiero que nadie pateé tu perfecto culo, aunque estoy seguro de que ese americano prefiere tocarlo a patearlo.

- Gracias, y espero que lo haga pronto – sonrío.

- Yo también. Te dejo para que trabajes. Te llamo luego cielo – dice haciendo que se me instale en la cara una sonrisa de tonta para todo el día. Pero decido provocarlo.

-Por cierto, quizá mañana podamos hacer la comida igual de interesante que la anterior cena de tu empresa – lo escucho coger aire y sé que sin duda lo he provocado.

- ¡Joder Bells, no me digas eso! – dice riéndose.

- Estaré deseándolo. Hasta luego – le digo pícara y cuelgo. Me río pensando en la cara que se le habrá quedado y continúo trabajando. A los cinco segundos suena un mensaje en móvil:

"Cuidado con los deseos porque a mí me encanta cumplirlos"

Me río y niego con la cabeza, definitivamente a él se le da mejor lo de provocar. Son las cinco, recojo mis trastos, me despido de Aro y salgo por fin a la calle. No es que tenga muchas ganas de ir de compras, pero cuando salgo y me encuentro a las tres tan predispuestas no puedo evitar contagiarme.

Andamos hacia la calle y veo como Alice se para en cada uno de los escaparates, mi cuñada pegada a ella y Ros y yo hablando de todo un poco.

- ¿Qué tal has visto a Edward? – le pregunto mientras miramos unos escaparates.

- Tan guapo y tan bueno como siempre – dice ella riendo.

- ¡Rosalie! – me río dándole un manotazo.

- Es broma, bueno no es broma, estaba bien, como siempre – dice y se encoje de hombros.

-¡Tenemos que entrar ahí! – dice Alice emocionada a mi lado. Me giro y veo el motivo de su emoción: Un vestido largo gris plata, estilo griego, con un solo hombro, la mantiene pegada al escaparate. Es un vestido precioso la verdad.

-De acuerdo – le digo acercándome - ¡Comenzamos! – abro la puerta y le hago una reverencia al entrar. Nos recibe una chica pelirroja, muy simpática y que sin duda sabe vender. Alice le pregunta por el vestido del escaparate y ella nos pasa a una sala donde nos sentamos en un sillón a esperar a que Alice se pruebe el vestido.

La chica sale sonriendo del probador y después aparece Alice que nos deja a todas boquiabiertas ¡Está preciosa! Sonríe tímida cuando ninguna dice nada.

- ¿Y bien? – pregunta un poco incomoda. Le hago un gesto para que dé una vuelta y así verlo por detrás y cuando vuelve a mirarnos sonrío.

-Alice, ese vestido está hecho para ti ¡Estás increíble! – le digo riendo.

- ¿De verdad?

-¡Ni lo dudes! – dice Ros levantándose y acercándose.

-Muchas gracias. ¡Pues ya está, me lo llevo! – dice dando palmas y saltitos.

-¿Quiere también los zapatos y el bolso? – le pregunta la pelirroja a la que se le ha instalado una sonrisa de oreja a oreja en la cara.

- ¡Oh, por supuesto! Póngalo todo – le contesta resuelta. Esperamos a que preparen los zapatos y el bolso, el vestido se lo tienen que quedar para meterle el bajo, pero mañana se lo llevaran directamente al hotel. Me he fijado en que Alice no he mirado ni el precio de lo que se está llevando y sospecho que no debe de ser barato. Continuamos mirando escaparates y Ros y Kate se deciden en otra tienda, más sencilla y espero que más económica. Ros ha elegido un vestido color ciruela palabra de honor y largo hasta la rodilla, que le sienta como un guante, y Kate uno en negro, con vuelo en la falda hasta la rodilla con el que esta guapísima.

Y solo falto yo, que aunque me he probado ya tres vestidos diferentes ninguno me ha gustado. Quiero algo sencillo pero elegante, en algún color oscuro, y largo ¡No es tan difícil! Entramos en otra tienda, ya un poco cansada, en la que nos atiende una mujer, más o menos de la edad de mi madre, que me resulta entrañable. Le comento más o menos lo que quiero, y ella me prepara diferentes modelos. Un vestido rojo, que sin duda no pienso llevar, uno azulón que es pasable, y uno negro que aunque me queda bien no termina de convencerme. Empiezo a estar harta ya.

- ¿Me permites que te enseñe uno que creo que podría gustarte? – me dice la mujer viéndome ya agobiada.

- ¡Por favor! – le suplico. Aparece con un vestido azul marino, con un escote de hombros caídos. Es un vestido con detalles de encaje, y algún que otro brillante que le dan una luz especial. Me lo pruebo y cuando me doy la vuelta para mirarme al espejo, casi no me reconozco. Es… ¡perfecto!

Salgo del probador y Alice me mira perpleja, Ros se echa a reír y Kate sonríe emocionada. Me siento como una novia eligiendo el vestido.

-¿No te lo estarás pensando, verdad? – me pregunta Ros.

- ¿Os gusta? – me río nerviosa.

- ¡Joder Bella, a Edward le dará un infarto cuando te vea! – dice Ros haciéndonos reír a todas.

- ¡Rosalie, que bruta eres! – me río y miro a Alice que me observa sin decir nada - ¿Tu qué dices? – le digo esperando su respuesta.

- Yo… - me mira y sonríe - ¡Estás deslumbrante Bella! Y estoy con Ros ¡mi hermano se va a caer de culo cuando te vea! – dice y todas nos reímos a carcajadas.

- ¡Por fin! – grito mirando hacia el techo – Gracias por todo – le digo a la mujer que nos observa riendo.

- Bien, lo prepararemos todo – me dice abriendo la cortina del probador para que pueda quitármelo. Me desabrocha y disimuladamente miro el precio. ¡Dios mío, mil cuatrocientos! Noto como mi pecho se oprime impidiéndome prácticamente respirar. Cojo aire y respiro hondo sonriendo a la señora que me mira con el ceño fruncido. Bueno, no pasa nada, para algo está la Visa, pienso amargamente. ¡Esta fiesta va a salirme por un ojo de la cara! Pienso mientras la mujer se marcha a prepararlo todo y me deja sola en el probador mientras me visto. Me llevo los zapatos también, ¡que no falte de nada!, pero cuando voy a sacar mi cartera la mujer niega con la cabeza.

- ¿Qué ocurre? – le pregunto confusa.

-El señor Cullen ya lo ha abonado – me dice sonriendo.

- ¿Cómo dice? – pregunto porque creo no haberla entendido bien.

- Que el señor Cullen ya lo ha pagado.

- Pero… no puede ser – me giro hacia Alice que me sonríe.

-Yo solo soy el mensajero – me dice encogiéndose de hombros.

- ¿Qué? ¡No, eso sí que no! – niego enfadada - ¡Cóbreme por favor! – le digo a la dependienta que la pobre no sabe qué decirme.

- De verdad que ya está pagado. Si se lo quiere abonar al señor Cullen tendrá que hablar con él.

-Bella, déjalo ya – me dice Ros.

-¿Sabes lo que vale ese vestido? – le digo prácticamente chillando.

- Me lo imagino… - dice tranquila.

-Bella venga vámonos ya – dice Alice cogiendo las bolsas y tirando de mi mano.

- Pero…

-¡Ya está bien, solo es un vestido! – me dice mirándome con mala cara.

-Hasta la próxima – me dice la dependienta sonriendo.

- Hasta luego, y gracias – le digo y sonrío porque ella no tiene la culpa de nada.

Una vez que estamos fuera, respiro hondo para que se me pase el enfado. Pienso en lo que ha pasado y sin poderlo evitar me entra la risa en mitad de la calle. ¡Lo odio y lo adoro al mismo tiempo! Ros que me conoce bien, empieza a reír conmigo y al final terminamos riendo las cuatro.

-¡Vaya espectáculo! Tu hermano, aun sin estar aquí, siempre tiene que tener la última palabra – le digo a Alice controlando mi risa.

- Tienes razón, no voy a negarlo.

- No puedo creer que haya hecho esto – niego con la cabeza y a pesar del enfado sonrío – Pero me encanta – digo encogiéndome de hombros.

-Dile que si quiere puede pagar los nuestros también – dice Ros y de nuevo rompemos a reír.

Llego a casa y suelto las bolsas encima de la cama. Como no he tenido que comprar el vestido, he aprovechado y me he comprado un nuevo conjunto que también estrenaré el sábado, y que estoy segura de que a Edward le va a encantar.

Lleno la bañera y antes de entrar le mando un mensaje.

"Gracias por mi magnífico vestido. Estoy deseando que me lo veas puesto. Besos"

Dejo el móvil sobre la banqueta y me sumerjo en el agua. ¡Qué gusto! Noto mi cuerpo relajarse y cierro los ojos intentando no pensar en el sábado, ni en el vestido, ni en nada.

Poco a poco me siento mucho mejor. Me lavo el pelo dándome un masaje, me pongo la mascarilla, y me relajo un poco más.

Cuando el agua empieza a enfriarse, me enjuago y salgo de la bañera. Me pongo un camisón y decido hacerme una ensalada para cenar. Mientras ceno llamo a mi madre y quedo que mañana pasaré a cenar con ellos. Creo que merecen saber que sí que hay algo entre Edward y yo, y quiero ser yo quien se lo diga. Me tumbo en el sofá viendo una serie y no sé en qué momento me quedo dormida. Me despierto de un salto cuando llaman a la puerta. Corro y veo que es Edward.

- Hola – le digo sin poder evitar sonreír.

- ¿Puedo subir? – me pregunta mordiendo su labio inferior.

- Por favor – le digo y le abro. Sale del ascensor sonriendo, viene hacia mí y me aparto para dejarle entrar. Una vez cierro la puerta ya no tengo escapatoria. Me coge la cara entre sus manos y me besa como si el mundo fuera a terminar y fuera su último beso.

Gimo contra sus labios y dejo que su lengua recorra cada rincón de mi boca.

- Eres una provocadora – dice sonriendo contra mis labios.

- Llevo muchos días sin ti – le digo quitándole la chaqueta y la camiseta por la cabeza.

- No he podido venir antes – me quita el camisón de un tirón y me levanta cogiéndome en brazos. No llegamos ni a la habitación, directamente se sienta conmigo en el sofá. Estoy sentada a horcajadas y noto su erección rozando mi sexo. Me muevo para provocarlo y él aprieta sus dedos en mis nalgas. Baja la cabeza hacia mi pecho y lame, chupa y tira de mis pezones. Me levanto excitada y le quito los pantalones junto con el bóxer. Él tira de mis caderas y me baja las braguitas dejándome completamente desnuda. Estoy de pie con su rostro a la altura de mi sexo, se acerca y abriendo mis pliegues con sus dedos acerca su lengua a mi clítoris provocándome latigazos de placer. Le agarro del pelo, lo acerco más a mí, y cuando creo que mi cuerpo está a punto de llegar lo separo, me inclino y le beso en los labios notando su sabor. Me pongo de rodillas y mirándole a los ojos me meto su pene en mi boca y comienzo a masturbarlo. Gruñe y me agarra del pelo para evitar que acelere el ritmo.

- ¡Oh Dios! – lo oigo jadear y hace que me excite aún más. Tira de mi pelo para que pare y sin más me pongo de nuevo a horcajadas y lo ensarto en mi interior.

- ¡Oh sí! – jadeo y empiezo a moverme.

-Necesitaba sentirte – me dice acercando sus labios a los míos.

- Y yo a ti – digo antes de besarle. Empiezo a moverme y él me observa con la cabeza echada hacia atrás. Giro mis caderas notando como mi cuerpo no deja de excitarse cada vez más. Él golpea con sus caderas cada vez que lo hundo en mí haciendo que lo note tan profundo… Me inclino y le beso. Tiene una mano en mi espalda y la otra en cadera que me calientan con solo su tacto.

-Voy a correrme – le digo notando como mi cuerpo caerá de un momento a otro.

- Si, Bella, no te pares – me aprieta contra él sin dejar de besarme.

- ¡Ah Edward! – chillo su nombre mientras me corro.

- Si, así – y con un par de movimientos más, noto el calor de su semen en mi interior. Permanecemos abrazados en la misma posición, recuperando el aliento. Levanto la cabeza de su hombro y lo miro.

-No te vayas nunca – le digo acariciando su mejilla con mis dedos.

- No pienso irme a ninguna parte cielo – se acerca y me besa. Esa noche sueño con oírle decirme "Te quiero" y sueño con mi nueva vida al lado de Edward...

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¡Y llegó el gran día! Pienso cuando abro los ojos la mañana del sábado. Todo está listo, faltan los últimos retoques del día de hoy. Me levanto con un nudo en el estómago por los nervios, llevo sin estar a solas con Edward desde el miércoles cuando pasó la noche conmigo, el jueves comimos con su socio que resultó ser un hombre realmente encantador, por la noche llegaron sus padres y según me ha dicho Alice ya han ido a visitar las oficinas.

Hablé con mis padres y les conté acerca de mi relación con Edward. A mi padre le pareció bien, si yo estoy feliz él es feliz, y mi madre ¡está encantada de la vida!

Creo que incluso le gusta más que a mí. Eso sí, me han hecho prometer que iremos un domingo a comer.

Desayuno y voy directa a las oficinas de Edward, he quedado allí con Aro y Alice para dejar todo bien atado. Cuando entro me encuentro a Edward en el vestíbulo hablando con un hombre al que no he visto antes. Mi cuerpo reacciona al tenerlo cerca, mi respiración cambia, mi corazón se acelera y mis piernas parecen no tener la fuerza suficiente para mantenerme en pie, y como si su cuerpo y el mío estuvieran conectados se gira hacia mí lentamente y al verme se instala en su rostro una sonrisa radiante.

-Buenos días Isabella- me dice llegando a su altura.

- Buenos días Edward- se inclina y me de dos besos demasiado cerca de la comisura de mis labios que hacen que mis mejillas se tiñan de rojo.

- Te presento a Jasper Halle, director de Cullen's Italia. Ella es Isabella Swan la encargada de organizar todo esto - le dice en un perfecto italiano.

- Piacere di conoscerti signorina Swan- le doy la mano y él me da un suave beso en el dorso.

- Igualmente, llámeme Bella- sonrío mirando a Edward que lo mira apretando la mandíbula. La verdad es que es un hombre guapísimo. Es igual de alto que Edward, rubio y unos ojos verdes en los que cualquiera podría perderse.

- La señorita Swan tiene novio Jasper, así que ni lo intentes - le dice Edward sonriendo con un acento Italiano que sin duda me pone. Lo miro y me río.

-Una lástima, pero aun así sé apreciar una auténtica belleza - dice Jasper haciendo que me sonroje. ¿Qué es esto, un pulso lingüístico?

-Muchas gracias, pero ahora si me disculpáis tengo mucho trabajo que hacer - les digo intentando salir de allí cuanto antes.

- Claro Bella, luego hablamos - me dice él sin duda encantado con la idea de alejarme del tal Jasper.

- Hasta pronto - se despide Jasper y yo con una sonrisa me dirijo a los ascensores. Subo hasta las oficinas de Edward y me encuentro a Alice con la decoradora, Cristina.

-Buenos días - digo feliz al entrar. Está casi totalmente decorado a excepción de algunas flores y queda todo tan bonito.

- ¡Hola Bella! – Alice viene dando saltitos hacia mí y para no perder la costumbre me da un abrazo – Peter llegará esta tarde – dice entusiasmada.

- ¿En serio? ¡Me alegro mucho por ti Alice!

- Gracias, así podrás conocerlo. Venga, vamos al lío que a las tres tenemos la peluquería - está tan feliz que me contagia.

- ¡Vamos! Pasamos la mañana recibiendo género y cambiando cosas de última hora que sin duda hacen que mis nervios vayan a más. Salimos a las dos y decidimos comer algo rápido al lado de la peluquería. A mí no me entra nada y me tomo un simple gazpacho.

- Por cierto me he encontrado con tu hermano esta mañana al llegar a las oficinas ¿qué hacía allí? Ya no lo he vuelto a ver - le digo sacando mi móvil del bolso mientras espero a que me pasen para lavarme el pelo

- Ha venido a enseñarle las oficinas al director de Italia o algo así. Hoy supongo que estará todo el día igual.

- ¡Ah sí! El tal Jasper Halle- me río recordando - ¡Vaya hombre!

-Eh...si, es un hombre muy guapo - me dice levantándose y pasando a la silla para que la peinen. Noto cierto temblor en su voz que me hace mirarla entornando mis ojos y ella que me ve por el espejo aparta la mirada.

-Sí, sí que lo es - Le digo dándome cuenta de cómo ha reaccionado. ¡Dios mío le gusta!

- ¿Has hablado con Ros? - me pregunta intentando cambiar de tema.

- Si, acudirá allí con Emmett, y Kate y mi hermano también - sonrío por lo que he descubierto. Llego a casa de la peluquería, saco el vestido del armario, el conjunto, los zapatos y el bolso, que aunque no lo pedí la dependienta con eso de que iba a gastos pagados también lo incluyó. Suena mi móvil.

"Cielo, lo siento pero no he podido llamarte. Te

recojo

a las 19:30h, me muero de ganas de verte.

¡Espero que

tengas mis besos reservados!"

..

"No pasa nada Edward, en un día como hoy es

normal. Yo

también tengo ganas de verte. Tienes un buen

acumulado después de tantos días, ja,ja,ja. Hasta

luego"

Me meto en la ducha con cuidado de no mojarme el pelo. Lo llevo recogido con dos finas trenzas desde la frente hasta un moño bajo despeinado. A mí y a Alice nos ha encantado.

Salgo de la ducha y me maquillo, un maquillaje natural. Entro en la habitación y me pongo el conjunto nuevo, un corpiño palabra de honor, con la espalda trenzada, liguero, tanga a conjunto, medias negras y por fin mi precioso vestido. Me siento en la cama a ponerme los zapatos, me levanto y me miro en el espejo, sin duda alguna me encanta como queda. Miro el reloj y veo que son las siete y veinte. Me preparo el bolso, me retoco el maquillaje por milésima vez, y cuando estoy poniéndome el perfume suena el timbre.

- Hola - contesto.

- Venía a recoger a mi acompañante - dice riendo.

-Ahora mismo baja - cojo el bolso y salgo de casa.

Bajo nerviosa y deseosa de verle. Cuando llego al portal lo veo de espaldas hablando con Alec al lado de otra limusina negra. Abro la puerta y veo como Alec me mira boquiabierto, Edward se da la vuelta y mi corazón da un salto al verlo. Lleva un esmoquin negro con un brillo sutil, que le sienta de maravilla, su pelo, que solo se ha peinado con los dedos, me resulta más apetecible que nunca.

Sonrío al mirarle y ver que exactamente se ha quedado petrificado. Camino tímida hacia él y Alec asiente y se marcha al lado del conductor.

- Hola - digo en un susurro.

- Bella estás... deslumbrante - se acerca y me da un beso suave en los labios.

- Y tú estás guapísimo, me encanta como te queda el esmoquin - sonrío.

- ¡Voy a ser la envidia de toda la fiesta! - me coge de la cintura y me acerca más a él - Eres preciosa.

- Gracias - levanto mi cara y le beso rodeando mis manos en torno a su cuello para hacer el beso más profundo. Gimo contra sus labios y él sonriendo se separa.

-Bella, si no nos vamos ya no llegaremos a esa fiesta que tanto trabajo te ha costado organizar – me besa la frente y yo sonrío.

- Es pronto, no te preocupes.

- Si vuelves a besarme así no llegaremos ni pronto ni tarde - se separa dejándome boquiabierta con lo que ha dicho y abre la puerta de la limusina – Señorita Swan, la fiesta nos espera - hace una reverencia para que entre en el coche.

- Gracias señor Cullen- me acerco y antes de subir vuelvo a besarle. Nos acercamos a las oficinas y noto como me sudan las manos. Edward me coge una entre las suyas y me besa los nudillos.

- Todo va a ir bien - dice para tranquilizarme. Asiento y respiro hondo. A parte de los nervios por que todo salga bien, se suman los de conocer a los padres de Edward. Al parecer él no lo pasa tan mal porque cuando le dije que tendríamos que ir a comer a casa de mis padres parecía encantado. Yo, en cambio, si pudiera evitar conocerlos sin duda lo haría.

Llegamos y lo primero que me sorprende es la cantidad de periodistas que están en la puerta. Sabía que habrían, pero no tantos. Edward me mira y apretándome la mano, se inclina y me besa.

- ¿Estás preparada? - dice clavando sus ojos en los míos.

- ¿Para irnos a casa? ¡Cuando quieras! - le digo nerviosa y él empieza a reír a carcajadas.

- Venga Bells no será para tanto...

- ¿Has visto la cantidad de periodista que hay ahí fuera?

- Bueno, eso es algo de lo que ya hablaremos... Tu solo sonríe, ya verás como todo va bien – me acaricia la mejilla y yo asiento.

- Bien, vamos - vuelve a besarme y abre la puerta. Alec termina de abrirla desde fuera. Desde dentro del coche escucho los disparadores de las cámaras activarse, todos los periodistas hablando a la vez haciendo que mis oídos se taponen y no escuche nada.

Salgo cogiendo la mano de Edward y todos los flashes me dejan momentáneamente ciega. Él me coge de la cintura y nos coloca delante de todos. Nos hacen fotos mientras yo fuerzo una sonrisa. Probablemente mañana sea el hazme reír de Seattle por esto... Edward me mira y sonriendo se inclina y me da un casto beso en los labios intentando infundirme tranquilidad. Le sonrío embobada y cogiéndome de la mano se despide de los periodistas y entramos en el edificio.

Al llegar a la planta de la fiesta, toda la sala se queda en silencio cuando hacemos nuestra entrada. Mis oídos parecen recuperar el sentido cuando todos irrumpen en un aplauso al que Edward responde sonriendo mientras que yo lo imito.

Todos se acercan a saludar y muchos de ellos nos dan la enhorabuena por nuestra relación. Un camarero pasa por nuestro lado y él coge dos copas de champagne.

Me pasa la mía y vuelve a besarme.

-Has estado fantástica - me dice chocando nuestras copas.

- Siempre que para ti el estado catatónico sea estar fantástica - le digo poniendo los ojos en blanco y los dos estallamos en risas.

- Estás preciosa - me coge de la barbilla y rozando mis labios añade - Y aunque estés preciosa con ese vestido, estoy deseando quitártelo - me dice bajito haciendo que junte mis muslos y disimule un jadeo cuando sus labios tocan los míos en un beso provocador.

-Buenas noches - escucho a nuestro lado y me separo bruscamente.

- Buenas noches papá - dice Edward que sonríe de oreja a oreja mientras yo no sé dónde meterme. El padre de Edward se parece muchísimo a él, y sin duda de joven tuvo que ser igual de apuesto. Se abrazan y los observo sonriendo.

- Papá, te presento mi novia, Isabella Swan– dice él señalándome y no sé quien se sorprende más por cómo me ha llamado, si yo o su padre.

-¡Vaya! Una chica preciosa Edward - se acerca y estiro mi mano hacia él, pero directamente me da dos besos - Aquí no se lleva eso de dar la mano – me dice riendo.

- Encantado de conocerle señor Cullen- le digo riendo yo también.

- Llámame Carlisle- dice sin soltar mi mano – Me alegro mucho de haberte conocido.

- Yo también - y lo digo de verdad, es un hombre que te hace sentir tranquila al igual que Edward.

- ¿Y mamá? – pegunta Edward.

- Oh...estaba por allí con tu hermana y Peter– dice señalando hacia el centro de la sala - Por cierto Bella, Edward me ha dicho que tú has sido la artífice de todo esto mi más sincera enhorabuena.

- Muchísimas gracias Carlisle. No ha sido fácil pero con ayuda de Alice lo hemos conseguido – me giro y veo como se acercan Alice, con un hombre al lado que la lleva de la mano, será Peter y una mujer muy elegante con un vestido verde botella precioso.

- Buenas noches hijo - le dice directamente a Edward sin prácticamente mirarme.

- Mamá - se dan dos besos y Edward me coge de la cintura para atraerme hacia él - Ella es Isabella Swan, mi novia. Bella mi madre, Esme Cullen– me mira y me sonríe.

- Buenas noches - dice alargando su mano hacia mí para que se la estreche. La cojo y como yo ya suponía sé que directamente no le caigo demasiado bien.

- Encantada de conocerla - sonrío a pesar de todo. Se gira y acercándose a su marido se agarra de su brazo sin decir nada más. ¡Genial! No es que no le guste, es que directamente sé que me odia. Me giro sonriendo a Alice que se acerca ¡Por fin una aliada!

- Hola Alice - sonrío y me acerco a darle dos besos - Tú debes de ser Peter- le digo al hombre que está a su lado que simplemente sin apenas sonreír asiente.

-Peter, ella es Bella...

- Ya, la famosa novia de tu hermano - dice él de forma brusca a lo que Alice contra todo pronóstico sonríe. ¡Tiene razón Edward, no parece la misma!

- Encantada de conocerte - le digo dándole dos besos.

-Bien pues ya la conocéis todos - dice Edward colocándome a su lado.

-Sí, eso parece - dice la madre de Edward mirándome de arriba abajo y no precisamente con una expresión agradable.

- Papá, ¿vamos a traer algunas copas? – Edward me mira y sonríe - Vuelvo enseguida - se inclina y me besa ¡No, por favor, no me dejes aquí!

- De acuerdo - asiento y me quedo justo al lado de la madre de Edward ¡Perfecto!

Todos permanecemos callados sin saber que decir. Miro a Alice que me dedica una sonrisa forzada y no sé qué hacer.

- Bueno Esme, ¿había estado antes en Seattle? - le digo sonriendo por sacar conversación. Se gira hacia mí con los ojos entornados y cara de pocos amigos. ¡Joder me está dando miedo!

- Nadie te ha dicho que puedas llamarme Esme, y no, no me gusta Seattle- me dice dejándome de piedra.

-Lo lamento mucho señora Cullen- digo en un susurro y Alice me dedica una mirada de compasión pero no dice nada. Su novio en cambio sonríe. ¿Dónde me he metido? Por favor que vuelva Edward ya...

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Buenos hemos conocido a los Srs. Cullen ¿Dónde se habrá metido Bella? ¿Qué tal con la Sra. Esme? Bien nos vemos en él siguiente capítulo, los quiero espero sus comentarios…

Locura realizada…

Cambio y fuera…

By:antoCullen::

Jane…