Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer la creadora de Twilight (Crepúsculo) La historia no es mía, es de la fabulosa María Bravo, yo leí el libro y me encanto la historia y quise hacer una adaptación de esta historia que ella creo. TODOS LOS DERECHOS SON DE ELLAS MENTES INCREIBLES….

Ahora sí, nos vemos en los muchos capítulos que esta hermosa autora creo y plasmo en papel.

Este capítulo es dedicado para todas quienes se dan el tiempo de comentar algo Adriu, CorimarCautela, Yoliki, Dayis gracias chicas, claro que también para aquellas que son lectoras fantasma solo no me asusten por fitas

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Música:

Si tú te vas – temerarios.

=Capítulo 21=

Pasan cinco minutos que se me hacen eternos hasta que Edward y Carlisle regresan y no vienen solos, mi hermano, Kate, Ros y Emmett vienen con él ¡Gracias! Edward les presenta a todos y viene a mi lado. Me mira con el ceño fruncido y yo le sonrío sin mucho ímpetu. Mi hermano, Emmett y Edward hablan sobre las oficinas y Rosalie y Kate me felicitan por el trabajo. Ha quedado todo perfecto, las flores blancas en contraste con los manteles negros, los proyectores con imágenes de cada rincón de las nuevas oficinas, las bebidas y la comida no paran de salir… si estoy orgullosa.

Aro nos encuentra y viene acompañado de Sulpicia, su mujer. Es la típica señora caprichosa que se dedica a disfrutar mientras su marido pasa horas y horas fuera de casa, pero aun así, es una mujer encantadora.

Observo como Alice nos mira y sé que quiere unirse a la conversación, sobre todo cuando Ros empieza a contar de las suyas veo como intenta esconder su sonrisa. Nuestras miradas se cruzan y me dedica una sonrisa triste, de las que nunca pensé que pudiera ver en el rostro de Alice. ¡Es tan extraño verla así!

-Alice ¿Qué te pasa? – le pregunta Ros que no puede mantener la boca cerrada.

-Nada, ha quedado todo perfecto – me mira y sonríe.

- Bueno, tú también has hecho un buen trabajo – le digo y su prometido levanta la ceja en un gesto de duda – De no ser por ti no lo hubiera conseguido - ¡Chúpate esa capullo!

-Gracias Bella, de verdad – sonríe hasta que Peter se inclina hacia su oído y le dice algo que no consigo escuchar – Perdonarme, vamos a saludar a unos conocidos de Peter– se da media vuelta y se marchan.

- No entiendo nada – me dice Ros al oído.

-¡Menudo gilipollas! – suelta Kate a mi lado haciéndonos reír. Edward nos mira y sonríe. Una chica de las que trabaja en la empresa de Edward hace su aparición en el pequeño escenario improvisado que está a nuestro lado, saluda a todos los presentes y se hace un silencio en toda la sala. Edward viene hasta mí y me da un beso en la sien bajo la atenta mirada de su madre que no me quita ojo. Oigo como nombran a Edward y un foco lo busca entre la multitud de la sala, intento apartarme pero me tiene cogida de la cintura y sé que no va a soltarme. Todas las cabezas se giran hacia nosotros y veo como mi hermano me mira sonriendo orgulloso.

- …y sin más doy paso al señor Edward Anthony Cullen– se escucha por el micrófono seguido de un fuerte aplauso. Edward se inclina y dándome un beso en los labios se aleja hacia el escenario. Garrett viene a mi lado y me abraza por los hombros.

-Estoy muy orgulloso de ti Bells– dice emocionado. Lo miro y sonrío.

- Muchas gracias. Creí que no lo conseguiría.

- Yo sabía que sí. ¡Vamos a oír ese discurso! – sonríe y miramos al escenario. Edward observa a todos y sonríe. Observo cómo sus padres lo miran con orgullo, y no es para menos, en estas dos semanas que he conocido su empresa por dentro sé lo difícil que ha sido llegar a donde está.

- Buenas noches y bienvenidos a todos. En primer lugar quiero daros las gracias por acompañarnos en esta noche, que sin duda no sería lo mismo sin todos vosotros aquí. Agradecer a mi socio la confianza depositada en mí y los años que llevamos juntos – mira hacia Benjamín y los dos sonríen –C&M Company emprende hoy un nuevo camino de futuro. Seattle es uno de las ciudades más ricas en energías renovables y en particular, una de las ciudades que, sin ninguna duda, merece un impulso que la haga más fuerte, y nosotros queremos aportar nuestro pequeño grano de arena con este nuevo proyecto…

- Lo está haciendo genial – dice Emmett sonriendo.

- Si – contesto completamente embobada. Habla de los planes de futuro de la empresa, del desarrollo que pretenden lograr mediante nuevas tecnologías y de la facilidad que el puerto les otorga en sus trabajos de exportación e importación. Se le ve tan resuelto, tan seguro de sí mismo, que hace que mi admiración hacia él crezca con cada una de las palabras de su discurso.

- … y no quiero olvidarme de dar las gracias a VLC VULTURI EVENTOS Y PUBLICIDAD por el trabajo que han hecho para que hoy todos nosotros podamos estar aquí, a mi hermana Alice que sé que también has tenido mucho que ver en todo esto – dice mirándola y ella sonríe con lágrimas en los ojos - y en especial, y permíteme Aro, agradecer a la señorita Isabella Swan su entrega y dedicación en estas últimas semanas para que esta noche estuviera todo perfecto. Gracias por todo Bella– clava sus ojos azules en mi haciendo que la sangre de mis venas se acelere. Me sonríe y yo le sonríe pletórica – Y ahora sí, espero que todos disfrutéis de esta noche. Gracias.

La sala aplaude con euforia, decenas de personas se acercan a saludar a Edward y algunas a mí para darme la enhorabuena. Aro viene hasta mí con su mujer y me abraza.

-Bella has hecho un trabajo estupendo – dice cogiéndome de los hombros.

- Gracias Aro, pero esto también es cosa tuya – digo riéndome.

- No, no, no, esto es todo merito tuyo. Solo espero que Edward no quiera que trabajes para él en exclusiva a partir de ahora.

- No te preocupes Aro– sonrío pensando en la gran oportunidad que me ha permitido con esto.

- Bella está todo precioso – me dice Sulpicia.

- Gracias Sulpicia – Edward llega hasta nosotros y su madre le besa dándole la enhorabuena y su padre orgulloso le dice lo mucho que le ha gustado. Me mira por encima de su madre y sonríe. Un fotógrafo llega hasta nosotros y le pide una foto con toda la familia. Veo como Alice intenta ponerse al lado de su hermano pero Peter tira de ella para ponerla al otro lado ¡Ese hombre es tan desesperante! Edward me llama y camino hacia él.

- Ha dicho la familia Anthony– suelta su madre cuando llego a su altura, obviamente para que pueda escucharla. Él le dedica una mirada glacial, me coge de la mano y me coloca a su lado.

- Bella también saldrá en la foto mamá, te guste o no – dice seriamente.

- No hagas nada de lo que te puedas arrepentir – le dice girando la cabeza hacia el otro lado. ¿Pero qué le he hecho yo a esta mujer?

-Esme, ya basta – dice Carlisle a lo que ella responde con un soplido resignada. El fotógrafo nos pide que miremos a la cámara y fuerzo una sonrisa mientras cojo la mano que Edward tiene en mi cintura. Luego, nos pide una foto a Edward y a mi solos, lo que aun irrita más a la señora Cullen. Le pregunta a Edward si confirma que soy su pareja y él asiente sonriendo, y para que no quepa ninguna duda me besa mientras él fotógrafo aprieta de nuevo el botón de la cámara.

Pasamos la siguiente hora con mi hermano y Kate, Ros y Emmett. La familia de Edward sigue haciendo gala de lo estupendos que son charlando con unos y con otros. Sé que Alice estaría más a gusto entre nosotros, pero no he conseguido que se nos una. Jasper Halle hace su aparición dándonos la enhorabuena efusivamente. Creo que ha bebido más de la cuenta. En un momento en el que Edward habla con un alemán con el que mantiene negocios, decido investigar un poco.

-¿Qué tal Jasper, lo estás pasando bien? – le pregunto sonriendo.

- Oh…perfectamente. ¡Es una fiesta fantástica! – dice demasiado entusiasmado.

- Si, y hay mujeres muy guapas – digo señalando sutilmente hacia Alice que no ha parado de mirar de reojo desde que Jasper está hablando con nosotros. Él se ríe y apoya su mano en mi hombro.

- ¡Ay Bella! Ahora entiendo porque Edward se ha enamorado de ti, eres muy observadora. Cuando os he visto juntos no podía creerlo, ¡él era el novio! – dice riendo a carcajadas lo que me hace reír a mí.

- Si, él es el novio.

- Y las mujeres guapas de esta fiesta – inclina la cabeza hacia Alice y me dice bajito – No saben valorarse – dice poniéndose serio de repente.

- No creo que eso sea verdad.

- Créeme, lo he intentado todo y sigue queriendo pasar su vida al lado de ese… - niega con la cabeza.

- Ya, a veces no es fácil darse cuenta de las cosas – digo intentando que no cambie su humor.

- Lo sé, pero uno tiene que saber qué es lo que quiere, y luchar por ello.

- Bueno, no pensemos más en eso. ¿Otra copa? – digo cogiendo dos copas de champagne de la bandeja del camarero.

-¡Por una maravillosa fiesta y una maravillosa mujer! – dice chocando su copa con la mía, y su humor vuelve a ser el de antes. No solo es que se gusten, estoy segura de que Jasper está completamente enamorado de ella ¿Tan enamorada está Alice para no darse cuenta? Edward vuelve a mi lado y cogiéndome de la mano me invita a bailar. Apoyo la mejilla en su hombro y me dejo envolver por sus brazos, necesitaba tanto su contacto.

- ¿Ha sido muy dura mi madre? – me dice al oído haciéndome cosquillas. Levanto la cabeza y le miro.

-¿La señora Cullen? ¡Qué va, es una mujer realmente encantadora! – digo con ironía.

- Lo siento mucho Bella, no quiero que le prestes atención – me acaricia la mejilla con el dorso de sus dedos y mis terminaciones nerviosas se despiertan.

- Pero es tu madre.

- Por eso mismo, no tiene que opinar – se agacha y me da un dulce beso en los labios.

-Edward, perdonar – su padre está a nuestro lado y nos sonríe ¡Otra vez nos ha pillado! – Nosotros ya nos vamos, tu madre y tu hermana están cansadas.

- De acuerdo papá – se inclina y le da un abrazo – Mañana hablamos.

-Bella– dice cogiéndome las manos – Ha sido un placer conocerte, espero que la próxima estemos más tranquilos – me da dos besos y me sonríe.

-Igualmente Carlisle– sonrío y me giro hacia su madre que me observa con la misma expresión de perdonavidas – Señora Cullen– le digo tendiéndole la mano.

- ¿Señora Cullen? ¡Por el amor de Dios Esme, es la novia de tu hijo! – dice Carlisle enfadado.

- Solo le he permitido a una mujer que me llame Esme– dice enfurruñada.

- Mamá – escucho a Edward a mi lado.

- Buenas noches Isabella– dice ella estrechando mi mano y sin más se da la vuelta y se va.

-Lo siento Bella–Carlisle se marcha tras ella avergonzado.

- Bueno, espero que hablemos pronto Alice– le doy dos besos y le digo al oído – Tienes mucho que contarme.

- Si, ha sido una fiesta fantástica – dice tensa – Seguid disfrutando – nos dice a todos. Peter se despide con una inclinación de cabeza y un buenas noches y los observo marcharse soltando el aire que sin duda estaba reteniendo.

- Bella… - me dice Edward preocupado.

-No pasa nada Edward. Supongo que es normal, apenas me conoce.

- Está bien – dice abrazándome – Acompáñame – me coge de la mano y me hace ir tras él. Atravesamos la sala, salimos al pasillo y caminamos hasta su despacho. Abre la puerta con una llave y me hace entrar cerrándola tras nosotros. Me giro y le miro sonriendo. Se desata la pajarita, se quita la chaqueta y la deja sobre una de las sillas, y noto como mi boca se seca.

-Bien señorita Swan. Ahora que estamos más tranquilos quiero felicitarle personalmente por su trabajo – se acerca hasta mí y pone sus manos en mi cintura.

- Ya lo ha hecho en su discurso señor Cullen– digo empezando a desabrochar los botones de su camisa.

- Con todo lo que ha trabajado me parece que no es suficiente – se inclina y empieza a darme suaves besos desde la clavícula hasta el lóbulo de mi oreja.

- Oh Edward– le digo tirando de su pelo y besando sus labios.

- Llevo deseando quitarte ese vestido desde que te he visto – lleva sus manos a la cremallera y la baja rozando con sus dedos mi espalda.

- Hubiera sido incomodo venir sin él – me río y él se lanza a mis labios. Recorre el interior de mi boca con su lengua y gimo contra sus labios. Poco a poco me lleva hasta la mesa y antes de subirme en ella me quita el vestido. Me mira y echa la cabeza hacia atrás riendo.

- Si hubiera sabido que llevabas eso debajo te lo hubiera arrancado – tira de mí y me pega a su cuerpo. Le quito los gemelos dejándolos sobre la mesa y acariciando su pecho le quito la camisa.

Desabrocho su cinturón, y acaricio su erección por encima del pantalón. ¡Está completamente duro! Abro el botón y bajo la cremallera poco a poco, se los bajo mientras él se quita los zapatos. Con una mano en mi nuca y otra en mi cadera me pega contra él y me besa apasionadamente. Su mano baja hacia mi sexo y me acaricia por encima de la tela de mi ropa interior. Jadeo deseando sentirlo ya dentro de mí.

Suelta los enganches del liguero y me baja el tanga lentamente por mis pernas. Pasa su lengua entre mis pliegues haciendo que me agarre a la mesa con mis manos. Sube hasta mi boca y me besa de nuevo. Se quita el bóxer y los calcetines y me sienta sobre la mesa. Hunde sus dedos en mí mientras con la otra mano me acaricia los pezones por encima de la tela. Llevo las medias, el liguero y los zapatos todavía puestos pero creo que no me los va a quitar. Gira los dedos en mi interior y chillo totalmente excitada. Cojo su pene entre mis dedos y lo acaricio lentamente.

- Me vas a matar cielo – dice pegado a mis labios.

- ¡Oh si Edward! – aprieto un poco más y el gruñe en respuesta. Me baja de la mesa y me gira de espaldas. Me besa la nuca y poco a poco hace que me apoye con las palmas de mis manos contra la fría madera. Noto su erección deslizarse entre mis nalgas, y al llegar a mi vagina se hunde en mi de una sola embestida.

- ¡Ah! – jadeo sin poder evitarlo.

-¡Joder Bells, estas tan mojada! – me dice y empieza a moverse. Entra y sale sin parar, de vez en cuando me besa el cuello y la nuca, y tira de mis caderas hacia atrás para recibirle. Mi cuerpo responde formando un orgasmo en mi interior que sigue creciendo con cada una de sus embestidas. No lo soporto más y caigo en picado sujetándome a la mesa con fuerza. Edward gira sus caderas en mi interior y noto nuestros fluidos resbalarme por los muslos.

-Bella … - dice mi nombre y me besa en el cuello. Giro mi cara hacia él y le beso intentando hacerle ver lo que siento. Me mira de tal manera que no logro mantener mis labios cerrados por más tiempo.

- Te quiero Edward – digo en un susurro.

-Oh Bells… - sale de mí, me gira entre sus brazos y me besa cogiéndome la cara entre sus manos. Y no hace falta que lo diga, porque sé que él siente lo mismo.

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Edward me despierta dándome suaves besos en el cuello. Giro mi cara hacia él y dejo que me bese en los labios.

- Buenos días

- Buenos días ¿Cuánto tiempo llevas mirándome esta vez? – digo riendo.

- Solo cinco minutos... me encanta verte dormir.

- Estoy muerta de hambre – digo desperezándome.

- Normal, ayer no comiste nada en todo el día – se inclina y me acaricia la cara – Estas preciosa.

-¡Si ya! Venga vamos a desayunar – digo incorporándome. Se sienta en el taburete de la cocina y me observa mientras preparo el desayuno. No ha dicho nada acerca de mi declaración de ayer, aunque sí que me hizo el amor otra vez al llegar a casa más tierno y suave de lo que me lo ha hecho nunca.

Suena su teléfono, se levanta para cogerlo y al mirar la pantalla sale a la terraza. No sé quién es y por sus gestos deduzco que no está muy contento.

- Era mi padre. Nos invitan a cenar esta noche – dice sentándose al lado y poniéndose azúcar en el café.

-Oh… - digo sin mucho entusiasmo. No me apetece nada volver a enfrentarme a la señora Cullen.

- ¿Qué pasa?

- Nada – muerdo mi tostada.

- Bella… sé que mi madre no se portó demasiado amable ayer, pero me ha prometido que no dirá nada inapropiado.

- Ya. Edward, me odia ¿lo sabías?

- No te odia. No voy a permitirle que se entrometa ni que te humille como hizo ayer. Mírame – dice girando mi taburete hacia él – No voy a permitirlo, ¿de acuerdo?

- De acuerdo – sonrío. ¡No puedo negarle nada! - ¿Estará Alice también? – por lo menos tener una aliada.

- Si, además Peter se marcha esta tarde.

- Tenías razón Edward, ayer tu hermana no parecía la misma.

- Te lo dije.

- Pero, he averiguado algo – le digo y me muerdo el labio como una niña traviesa.

- ¿El qué?

- Hay un chico que está realmente interesado en ella… y creo que ella también siente algo por él.

- ¿Cómo? – dice frunciendo el ceño haciéndome reír.

- Cierto italiano ayer no le quitaba ojo, y tengo que decir que tu hermana no se quedaba atrás.

- ¿Jasper? – pregunta como si realmente no pudiera creerlo.

- Exacto. Además estuve hablando con él y me lo confirmo.

-Bells, Alice adora a Peter, ya la viste – termina su café y me mira.

- No me mires así, yo te digo lo que vi.

-Van a casarse – dice tajante como si eso cambiara todo.

- Pues se equivocará – le digo y él asiente. Pasamos el día en mi casa tirados en el sofá viendo series malas y una peli tras otra. Ha quedado a las ocho en el hotel e iremos al restaurante de Rosalie a cenar. Por lo menos podré huir a la cocina si la cosa se pone fea. Me pongo un vestido negro, sencillo, de manga larga, escote en pico, un fular en tonos pastel, zapatos negros y un bolso cartera a conjunto.

Sencilla pero elegante. Vamos al hotel a que Edward pueda cambiarse de ropa. Lleva unos vaqueros oscuros, camisa negra y americana negra de raya diplomática. Se acerca, me coge de la cintura y sonríe.

- ¿Estás bien?

- Sí, pero no me dejes sola – le digo y él se echa a reír.

- No pienso hacerlo, no te preocupes. Bajamos y nos encontramos con sus padres y Alice en recepción. Su madre me mira de arriba abajo pero al ver que su hijo la mira fuerza una sonrisa. Nos saludamos cortésmente, incluso la señora Cullen me ha dado dos besos y por un momento pienso que quizá, solo quizá, esto signifique una tregua entre nosotras. Llegamos al restaurante y Rosalie sale a saludarnos.

- Buenas noches – dice y comienza a dar besos espontánea como siempre – Os he preparado una mesa al lado de la ventana.

- Perfecto – dice Edward sonriendo. Alice llega hasta mí y me coge del brazo.

- ¿Qué tal estás? – me dice bajito.

- Si te soy sincera, nerviosa – ser ríe y su madre la mira con mala cara.

- Tranquila, no se come a nadie.

Nos sentamos y justo enfrente tengo a la madre de Edward. ¡Perfecto! Pero respiro hondo y pienso que a un lado tengo a Carlisle presidiendo la mesa y al otro lado Edward. No pasa nada.

- Bella ayer hiciste un gran trabajo. Edward me ha comentado que ya habías dirigido algún evento de ese calibre, en nuestro hotel si mal no recuerdo – me dice su padre.

- Eh… si, lo único que para este tuve muy poco tiempo, pero a pesar de todo salió perfecto.

- Salió más que perfecto – dice Edward cogiendo mi mano y dándome un suave apretón.

- Gracias. Alice también me ayudó mucho – la miro y sonríe de oreja a oreja.

- Fue muy divertido Edward creo que quiero que me cambies de departamento, estoy harta de estar en contabilidad – dice riendo – Es mucho más divertido montar fiestas.

- Tú ya tienes que preparar una gran boda hija, no hay mejor fiesta que esa – le dice su madre quitándole la gracia a toda la broma.

- Ya lo sé mamá. Pero hasta que no concretemos una fecha no puedo adelantar nada.

- ¿Aún no tenéis fecha? – pregunto frunciendo el ceño.

- Bueno, el año que viene para final de verano, pero no hay un día concreto – contesta Alice levantando sus hombros.

- No hay prisa – dice Edward a mi lado en un tono que deja ver la poca gracia que le hace.

- ¿Y tú Isabella, has estado casada? – me pregunta Esme haciendo que casi me atragante con el vino.

- No, que va – digo negando con la cabeza ¿a qué viene esa pregunta?

-A mí me costó muchísimo poder casarme con Esme– dice Carlisle que la mira y puedo ver cuánto la quiere – Pero el que la sigue la consigue – dice haciéndonos reír a todos incluso a la estirada Esme.

- Si, Edward me ha contado vuestra historia. ¿Usted también es española, no?

- Si, de Madrid – contesta escuetamente sin dar pie a que diga nada más. Cenamos en un tenso silencio que solo Alice interrumpe de vez en cuando. Vuelve a ser la Alice que conocí y cada vez entiendo menos por qué está con ese tío. Cuando terminamos me disculpo para ir al servicio y ella viene conmigo, la extraña manía de ir de dos en dos al servicio.

- ¿No ha ido tan mal, no? – me pregunta.

-Bueno teniendo en cuenta que tu madre prácticamente no ha abierto la boca… no, no ha ido mal – le digo y nos echamos a reír.

- Solo está preocupada por Edward, no quiere que le hagan daño.

-Alice, yo nunca le haría daño. Le quiero – digo con una sonrisa.

- Eso no hace falta que me lo digas, lo sé. Y me alegro mucho de que haya encontrado a alguien como tú – dice y me da un abrazo.

-Gracias. ¿Y tú que tal con Peter? – pregunto intentando saber algo más de esa relación extraña.

- Bueno, como siempre. Él es muy reservado – dice haciendo una mueca.

- ¿Reservado?

- Si. Apenas he podido estar con él y no hemos hablado mucho.

-Parece muy serio… - digo retocándome el maquillaje.

- Lo es.

- Ayer me preguntaron por ti – digo mirándola a través del espejo y noto como se pone tensa.

- ¿Ah sí, quién?

-Uno de los directores de una sucursal de tu hermano, Jasper Halle– suelto y noto como intenta esconder una sonrisa.

- Eh… si lo conozco. He estado dos semanas en la sede de Italia.

-Es un hombre muy guapo – saco mi barra de labios sin dejar de mirarla.

- Si, supongo que sí. ¿Y qué te dijo? – pregunta interesada.

- Que eres una mujer muy guapa, pero que es una lástima que estés comprometida – me giro y la miro directamente a los ojos –Alice, ¿eres feliz? – le pregunto directamente y ella traga saliva y fuerza una sonrisa.

- ¡Claro! ¿Por qué dices eso?

- No sé… anoche parecías tan distinta.

-Bueno, Peter es un hombre serio y tengo que comportarme cuando estoy con él.

- No sé porque la verdad, cada uno es como es y no está bien dejar de ser uno mismo por otra persona – me acerco y le cojo las manos. Ella agacha la cabeza y mira nuestras manos unidas.

- Es complicado Bella– dice sin mirarme a los ojos.

- Alice solo voy a decirte una cosa y sé que no soy nadie para opinar acerca de tu vida pero, ser feliz no tiene por qué ser complicado – le digo apretando sus manos y ella levanta la vista hacia mí.

- Ya, pero soy feliz Bella, de verdad.

- En ese caso no tengo nada más que decir, pero si alguna vez me necesitas quiero que sepas que te apoyaré en todo – me acerco y le doy un beso en la mejilla.

- Gracias, y ahora volvamos – sonríe y tira de mi mano hacia fuera. Cuando llegamos a la mesa nos tomamos el café, nos despedimos de Rosalie, que queda en llamarme mañana y volvemos al hotel. Edward va con su padre a recepción para ampliar su estancia en dos noches más y Alice se para a hablar con uno de los socios de Edward que sigue en el hotel. Otra vez me he quedado a solas con la madre de Edward y no sé qué decir.

- ¿Le ha gustado la cena?

- Sí, es un restaurante precioso.

- Me alegro de que le haya gustado señora Cullen. Rosalie tiene un gran equipo, espero que algún día tenga la recompensa que tanto merece – le digo sonriendo.

-Isabella, no hace falta que intentes ser simpática conmigo. Y supongo que cuando estemos delante de mi familia puedes llamarme Esme.

- Muchas gracias, Esme– le digo con una sonrisa.

- No creas que solo por esto acepto tu relación con mi hijo – me dice muy seria dejándome momentáneamente sin palabras.

- Mire, no sé qué problema tiene con mi relación con su hijo, pero le aseguro que lo último que quiero es hacerle daño.

- Mi problema no es la relación que mantienes con mi hijo, mi problema eres tú. Sé muy bien lo que buscáis las mujeres como tú, pero te aseguro que no dejaré que mi hijo se deje engañar – me dice y yo abro los ojos como platos.

- Sabe, cuando Edward me hablo de usted pensé que estaría de acuerdo con nuestra relación porque a usted le paso algo parecido…

-No te equivoques, yo ya era alguien antes de conocer a Carlisle.

- ¿Qué quiere decir? – pregunto perpleja.

- Creo que me has entendido perfectamente, solo te diré una cosa: disfruta mientras puedas – se da media vuelta y se dirige hacia recepción dejándome con la palabra en la boca. ¿Pero que se cree esta mujer? ¡Madre mía! Cojo aire para no soltarle cuatro cosas ¿acaso está insinuando que estoy con su hijo por su dinero o algo así? No, no lo está insinuando, lo ha dejado bien clarito. Me importa una mierda todo el dinero que pueda tener Edward, ¿acaso no lo entiende?

Noto como me sudan las palmas de las manos, me tiemblan las rodillas y mi enfado va en aumento. Me he quedado pegada en mitad de la recepción, varias personas pasan por mi lado mirándome. Sin duda mi cara tiene que ser un poema.

-Bella– escucho a Alice detrás de mí pero no tenga ni fuerzas para darme la vuelta – ¿Bella que pasa? – dice delante de mí.

- Nada – contesto en un suspiro.

- ¡Dios mío, estas blanca! ¿Te encuentras bien?

-Si, si, no te preocupes, solo estoy cansada – fuerzo una sonrisa al mirarla y ella acaricia mi brazo.

- Ya está todo arreglado – dice Edward llegando hasta nosotras.

- ¡Genial! – dice su hermana dándole un abrazo – bueno, yo me voy a la cama. Hasta mañana Bella– se acerca y me abraza a mí también.

- Hasta mañana.

- Nosotros también vamos a la habitación. Espero que nos veamos antes de irnos Bella– dice su padre que se acerca para darme dos besos - ¿Estas bien?

- Si – digo mirando a Esme que me observa sin expresión alguna – Cansada nada más.

- Si, ayer fue un gran día. Descansa querida.

- Gracias Carlisle– sonrió y pienso porque Esme no puede ser la mitad de amable de lo que es Carlisle.

- Un placer Isabella– Esme se acerca y se despide con dos besos. ¿Un placer? ¿Es una broma?

-Buenas noches, Esme– digo con ironía. Ella sonríe y cogiéndose del brazo de Carlisle se dirigen junto con Alice a los ascensores.

-¿Qué pasa Bella? – me pregunta Edward acariciando mi cara. Me apoyo en sus manos conteniendo las lágrimas.

- Llévame a casa Edward.

- ¿Estás bien?

- Si, solo quiero dormir.

- ¿Pensé que nos quedaríamos aquí?

-Edward mañana trabajo, necesito ir a casa – necesito ir a mi casa y meterme en mi cama para apartar de mi esta sensación.

- Está bien. Vamos a mi habitación y cogeré mi ropa para ir mañana a trabajar – me coge de la mano y yo como un autómata le sigo hasta los ascensores. Entramos en la habitación, espero a que coja sus cosas mientras mi mente repite una y otra vez la conversación con su madre. "Disfruta mientras puedas", esa frase no deja de repetirse en mi cabeza. No me gusta que me amenacen, y menos con Edward , pero sé que esa mujer va a hacer todo lo posible por separarme de su hijo y no sé si voy a ser capaz de soportarlo. ¡Es su madre! ¿Quién puede competir con una madre?

- Cielo ya estoy listo – dice él abrazándome por la espalda - ¿No ha ido tan mal no? – me aparta el pelo y me besa en el cuello.

- No, no ha ido tan mal.

- Venga vámonos, estas agotada – me da la vuelta en sus brazos y me besa en los labios. Llegamos a mi casa y mi cuerpo se relaja al estar en mi territorio. Coloco las cosas de Edward en un hueco de mi armario y las observo detenidamente. Me gusta que estén ahí, compartiendo mi espacio. Él se apoya en la pared a mi lado, me giro y lo miro.

- ¿Vas a decirme que te pasa? – dice apretando la mandíbula.

-No pasa nada Edward, pensaba en que me gusta compartir mi espacio contigo – fuerzo una sonrisa.

- Isabella te conozco y sé que algo está pasando. Dímelo porque empiezo a ponerme nervioso.

- No pasa nada de verdad.

-¡Joder Isabella, no me mientas! – me dice pasándose las manos por el pelo. Yo lo miro perpleja, lo que me faltaba hoy, encima discutir con él. Se da la vuelta, se acerca a la ventana y mira hacia el exterior. No quiero decirle lo que me ha dicho su madre pero sé que si no le digo nada se enfadará. Yo también lo haría si fuera al revés. Me acerco hasta él y lo abrazo por la espalda. Se da la vuelta y levantándome la cara por la barbilla me mira fijamente a los ojos que están llenos de lágrimas.

- ¡Oh Bells, lo siento! – dice abrazándome.

- No, no, no te preocupes – digo apretándolo más contra mí.

-Por favor, háblame – me da un beso en la coronilla y acaricia mi espalda. ¡Se está tan bien entre sus brazos!

- Es tu madre – le digo y levanto mi cara para ver su reacción.

- ¿Qué ha pasado? – dice frunciendo el ceño.

- Simplemente me ha dejado claro que no le gusto. Cree que estoy contigo por tu dinero y…

- ¿Qué? ¿Cuándo ha dicho eso? – dice enfadado.

- Edward no quiero que te enfades. Solo te lo cuento para que no te preocupes.

- ¿Qué no me enfade? Bella le dejé muy claro lo que había. Hablaré con ella mañana.

- No hace falta que lo hagas, de verdad – le digo. No quiero que hable con ella porque me da miedo lo que pueda decirle.

- ¿Qué te ha dicho?

- Nada, simplemente eso. ¿Tú piensas lo mismo? – le pregunto sintiendo miedo por su respuesta.

- Quiero que tengas clara una cosa: Si pensara lo mismo no estaríamos juntos.

- Pues con eso me vale – vuelvo a acercarme a él y le beso.

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¿Quién quiere festejar con Edward en su despacho ó alguna otra superficie? Jajaja alce la manita…

¿Qué tal con Esme? Que nos pone Bella a llorar, es mala como la leche cortada y la carne de puerco jajaja, bueno tenemos el consuelo de que Edward es lindo y Carlisle un amor así que tranquilas!...

Nos vemos en el siguiente capítulo, las amo!

P.D. Feliz Navidad, que la pasen genial en este día, que el amor y la felicidad llegue a sus hogares y que la armonía siempre este ahí, que Dios bendiga sus casas y a su familia de su muy buena amiga Jane.