One Punch Man es propiedad de One.

Nuevamente, espero que sea de su agrado.


Y el Mundo se hizo en siete días.

oOo

Capítulo I: Mejor dos pelotas en mano que cien volando.

Estaba siendo demasiado complicado ¿Por qué tenían que presentarle una situación como ésta?

Saitama rascó su cabeza con algo de frustración.

No era como si se fuese a acabar el mundo ¿Verdad? Aún que bueno, era su deber como héroe evitar que aquello ocurriera, pero… ¡ese no era el punto!

Miró hacía el frente nuevamente.

"50% DE DESCUENTO EN TODAS LAS CARNES"

"70% DE DESCUENTO EL KILO DE PESCADO"

¿Cuál era la mejor opción?

Es decir, si optaba por la carne no sólo sería una compra a mitad de precio, sino que también podría elegir que carne llevar a casa; res, ternero, pato, cerdo, etcétera. Mientras que por el otro lado, el pescado se encontraba a precio ganga, ¡hasta le quedaría dinero para comprar el manga que vio el otro día! Era una muy buena oportunidad, eso sin duda.

Mantenía su vista fija, sin notar que era observado.

No era como si las personas del local no conocieran al calvo; muchas veces lo habían visto rondar por allí y llevar uno que otro alimento en descuento, pero en ese momento se encontraba frente a un gran cartel en medio del pasillo, torciendo su boca en un extraño gesto, mientras sus ojos, normalmente indiferentes, estaban inyectados con profundos tics denotando algo parecido a la ansiedad, o locura, pues bajo la mirada de los trabajadores de la tienda lucía bastante aterrador.

Era un chico con cara de huevo y traje de super héroe.

De por si extraño después de todo.

-Es cierto que hay más variedad si me decido por la carne, pero si compro dos kilos de pescado, tendríamos para comer toda la semana, incluso más tiempo. Eso si opto por no comprar el manga… – Alzó una ceja – …bueno eso podría esperar, no es como si fuese prioridad… –Volvió a mirar el cartel – Si, pescado será.

Los dependientes de la tienda notaron que el muchacho calvo en cuestión suavizó el gesto.

Al parecer había resuelto lo que fuera que pasara por su mente; lo cual agradecían. Se estaba volviendo bastante perturbador.

Ya comprado y con bolsa en mano, preguntándose porque la chica que lo atendió en la caja lo mirara extraño, salió del lugar y se encaminó a casa.

Genos ya debería estar allí.

oOoOoOo

Al acercarse al edificio divisó que las luces de su departamento se encontraban encendidas. Como supuso su compañero ya había llegado.

Sufrió un gran daño en la última batalla, por ello se ausentó hace un par de días. No tenía que preocuparse, estaba de vuelta, por lo que su cuerpo debe encontrarse en perfectas condiciones.

Siempre luego de cada lucha volvía como nuevo después de todo. El día en que no vuelva…bueno…en ese momento vería que hacer.

Ya estaba subiendo las escaleras, quería llegar pronto para poder comer. El pescado no se haría solo. Aún que tal vez Genos ya habría cocinado algo. Entró sin hacer mucho ruido, dejó las bolsas encima de la mesita y viró la mirada hacía la cocina; no lo podía ver, pero lo escuchaba mover cosas, además el aroma a comida le decía que acertó.

- Exacto, él hizo la cena.- Pensó sin mucha sorpresa acostumbrado a que el otro hiciese las cosas de la casa por su cuenta. Fue a prender la televisión y se sentó.

- Sensei, no había notado que llegó, pronto estará lista la comida. – Cybor apareció tras escuchar el sonido del televisor encendido.

- ¿Cómo te fue con el doctor? – Preguntó Saitama cuando volvió la vista hacía el aparato luego de verlo llegar desde la cocina.

- Creo que bien, sólo que debo esperar una semana para la reparación total de mi cuerpo, por el momento este es provisorio. Espero no sea problema para usted maestro. – Lo miró con cierta duda, de verdad algo como esto no debería tener mayor preponderancia, ni si quiera él estaba muy afectado por el asunto, finalmente tan sólo serían unos días. Tal vez su mayor preocupación vendría siendo si se llegase a presentar una amenaza poderosa por la cual sea requerida su ayuda, pero más allá de ello…

- Está bien – Dijo el héroe sin más mientras veía un comercial sobre balones de fútbol.

- Bien – Asintió para entrar nuevamente a la cocina.

En la pantalla aparecía una chica, de esas típicas modelos que contratan para esa clase de publicidad, vestida muy provocativa al tiempo que sostenía dos balones que simulaban ser sus pechos y se paseaba por una cancha sonriéndole a la cámara. – Eso no tiene nada de original – Pensó Saitama al instante en que levantaba una ceja con aburrimiento. Había terminado el comercial para dar paso a una propaganda sobre la maratón que se realizará en ciudad C la próxima semana temprano en la mañana. Se debía inscribir con anticipación, además de llevar un equipo adecuado para el ejercicio, pues la actividad durará un par de horas ya que la ruta implicaba bastantes kilómetros.

El chico mantenía la vista al frente sin mucho interés mientras esperaba la cena.

Balones…pelotas…

¿Por qué pensaba en pelotas? Es cierto que acababa de verlas en la televisión, pero…no eran los balones del comercial…

Dos pelotas…

¿Por qué pensaba en dos pelotas? ¿Qué pelotas?

Frunció el ceño.

Ahora el aparato transmitía lo que parecía una telenovela con todo y dramón* incluido.

El rubio volvió para poner los servicios y los vasos.

Y ahí las vio.

-Dos pelotas, esferas, cuerpo provisorio, reparación…una semana – Al momento entendió lo que sucedía. Definitivamente debía prestar más atención.

Siguió viendo la televisión. – Con que sólo era eso…Genos tiene pechos, pelo largo, cintura estrecha…y caderas. – Tomó un poco de agua del vaso que el propio cyborg dejó encima de la mesita que tenían en la pequeña habitación.

Además de dramática, la trama de la telenovela era demasiado dulzona y poco realista bajo la perspectiva del joven calvo.

Pechos, pelotas, reparaciones, provisorio…

Abrió los ojos con excesiva fuerza. Fue imposible no escupir lo que bebió.

-¡¿PECHOS PROVISORIOS?! –

Había olvidado por completo los dos kilos de pescado que compró hace unas horas en aquella conocida tienda, sin embargo no importaba. Genos se encontraba guardando el alimento en el refrigerador cuando escuchó a su maestro gritar.

Suspiró.

Y él que pensó, ingenuamente, que no habría problemas.


* No es una palabra y me inventé el acento, pero creo que queda mejor así, de todas formas me parece que se entiende xD

Bien, he aquí el primer capítulo. Sé que no es muy largo, trataré que si lo sean los próximos que vengan.

Aún no sé cuanto durará esta historia, me gustaría que fuese larga, pero supongo que eso dependerá del rumbo que vaya tomando.

Al menos espero que les haya sacado alguna sonrisa.

Críticas bien recibidas.

Gracias por los comentarios y, por supuesto, por leer.