One Punch Man es propiedad de One, su creador.
Sin más, el capítulo.
Y el mundo se hizo en siete días.
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Capítulo II: Dormir está en rascar y empezar.
Será tan sólo una semana.
Eso le había explicado Genos hace algunos minutos.
Mas bien tuvo que volver a explicarle. La primera vez no le prestó demasiada atención, pero si logró sorprenderlo lo suficiente, al darse cuenta de lo que pasaba y gritar como si la vida fuese a terminar en ese instante. No pensó que se avergonzaría de algo así…de haber reaccionado de aquella manera, además escupió el agua que bebió, mojando la pantalla del televisor. Tuvo que secar con las servilletas que había encima de la mesa.
Pero bueno, en realidad la situación no tenía mayor importancia. Miró al más joven quien comía tranquilamente.
- ¿Tú estás bien con esto? – Preguntó levantando una ceja con curiosidad.
- No tengo mayores molestias al respecto más que creer que es ridículo y bueno tener pechos es extraño, pero en realidad fuera de la apariencia, mis sistemas son casi iguales a los que tengo normalmente, sólo que mi fuerza es algo menor. Será una semana de todas formas. – Explicó Genos con paciencia, mientras Saitama asentía distraídamente, pensando que probablemente si a él un día le…aparecieran un par de tetas, no podría estar así de tranquilo.
Genos era Genos.
Nada que hacer.
- ¿A usted no le incomoda sensei? Cuando venía a casa creí que no sería problema para el maestro. Ahora no estoy tan seguro. – Saitama volvió a concentrar su atención en su auto proclamado estudiante. La verdad no le importaba en lo más mínimo, sólo sobre reaccionó a la noticia. Su grito fue por lo bajo…bizarro.
- Oh está bien…sólo me sorprendí un poco –
El rubio creyó que "poco" no era la palabra precisa, aun que sencillamente hizo un gesto con su cabeza dando a entender que comprendía. Hasta él pensaba que el grito de sensei fue por lo menos extraño, no le sorprendió el grito en si, sino lo que indicaba. Es decir qué clase de incoherencias rondaban su cabeza para concluir en…lo que concluyó. El no tenía pechos provisorios, era un cuerpo provisorio…por una semana.
Nada más, nada menos.
Por lo que no entendía la razón de sentirse molesto de un momento a otro. Sin embargo, dándole otra vuelta al asunto, sí tenía un cuerpo provisorio femenino, entonces si eran pechos provisorios, venía con el pack.
Por Dios, la situación ridícula lo llevaba a reflexionar ridiculeces.
No valía la pena molestarse por algo así.
Siguió comiendo lo que quedaba de la cena, que el mismo preparó, en su plato.
- ¡¿Y el pescado?! – De la nada escuchó nuevamente a Saitama subir el tono de voz.
- En el refrigerador, sensei. – Esta vez no se inmutó. Algo le decía que en esos días, los gritos de su maestro serían parte de lo cotidiano.
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Eran las tres de la mañana y él aún no podía volver a conciliar el sueño.
Luego de comer, ver un poco de televisión y ordenar el pequeño espacio para dormir, no hubo mayor inconveniente. De hecho fue cuestión de segundos para quedarse dormido después de apoyar la cabeza en la almohada. No obstante algo lo despertó al rato. Había pasado en otras ocasiones; Genos se removía un poco en sueños y quedaba con el brazo extendido sobre su pecho, otras veces apoyaba su pierna levemente encima de la suya, lo notaba al despertar o en medio de la noche. Incluso en algunas oportunidades el cyborg al ser el primero en abrir los ojos, se deshacía en disculpas cuando Saitama realmente no le prestaba mayor atención a lo sucedido. Dormían uno al lado del otro, en realidad era normal que pasara. Pero ahora…¡podía sentir sus pechos contra su hombro! ¡hasta sentía su respiración cerca de su oreja! Una vez ocurrió que el chico dormido se acercó tanto al mayor, que pudo sentir el aire que salía de su boca contra su mejilla.
Nervios.
Admitía que aquella vez sintió nervios.
No fue demasiado, ya que el propio Genos se movió acurrucándose de espaldas al futon de su maestro. Sin embargo, la sensación demoró más minutos en diluirse de lo que Saitama hubiese esperado…
Y en éste momento…no sentía simplemente nervios, también se encontraba confundido. Confusión gracias a la curiosidad que nació en él. . Confusión porque era una curiosidad absurda, estúpida. El par se sentía duro contra su cuerpo, lo cual es completamente lógico; Genos es prácticamente un robot, físicamente hablando, claro. ¿Qué más esperaba? ¿Los pechos grandes de la chica del comercial de futbol que vio en televisión antes de escupir el aparato?
En realidad no, no esperaba eso. Pero seguía sintiendo curiosidad, ¿curiosidad de qué exactamente?
El curioso atrajo al confundido y juntos, como equipo, convocaron al insomnio. Si, hasta el modo en que su cabeza ponía en palabras la explicación de su falta de sueño, era absurda.
Sonrió.
Al menos el asunto tenía un poco de gracia, pues ahora el brazo se le estaba durmiendo, lo sentía entumecido y le hormigueaba casi toda su extensión.
Seguía sonriendo a pesar de la notable vena que se le marcó en la frente. Signo de su creciente molestia.
Intentó acomodarse mejor para mover un poco el brazo, desentumecerlo y de paso, poder dormir.
Volteó los ojos para mirar a su compañero. Estaba un poco más arriba, así que se deslizó como pudo para quedar a su altura. Al moverse un poco el brazo estuvo libre, Genos lo apartó mientras se acurrucaba en si mismo, más sin tomar distancia.
Saitama volvió a mirarlo de frente.
Mala idea.
Su respiración chocaba contra sus labios.
Muy mala idea.
Bien, podía desplazarse a su gusto, sólo debía voltear y darle la espalda.
Peor idea aún.
La respiración le cosquilleaba detrás de su cuello. ¡Le estaba soplando la nuca! ¡Y no en sentido figurado!
Lado contrario, correrse al lado contrario, tomar un poco de distancia y podrá volver a conciliar el sueño. Problema resuelto. ¡Oh! Pero al parecer el cuerpo de Genos no pensaba lo mismo.
Ahora era su pierna la que le inmovilizó posándose sobre sus muslos. Destacando que volvió a sentir sus pechos, sólo que rozando su espalda.
Rechinó los dientes.
De verdad que quería…deseaba volver a dormir, empero se le hacía imposible. Se encontraba demasiado despierto y pendiente del otro como para equilibrar su mente y cuerpo en el estado de relajo suficiente para lograrlo.
Qué tragedia ¿no?
Tres años de entrenamiento no sirven para nada en estas situaciones.
Bufó.
¿Y si lo despierto?
La verdad no lo quería disculpándose nuevamente y perder aún más tiempo en el que podría estar descansando. Porque ya veía en su mente al chico pidiendo perdón y tratando de explicar algo que no tiene sentido hacerlo.
Idea desestimada.
Se quedó absorto mirando a nada en particular, tal vez sólo la oscuridad.
Sincerándose consigo mismo, Saitama en el fondo sabía, quizás desde hace bastante tiempo, que él no podía contra Genos. Y no se refería a una pelea, duelo o discusión,( aún que por lo general el otro hacía lo que le viniese en ganas y es una de las razones por la cual se había dado cuenta de la idea anterior), ni medición de alguna habilidad o fuerza, es sencillamente imposible para él tener algún modo de enfrentar, recibir o malograr todo lo que el menor implica; su efusividad y emociones. Si, emociones aún que no lo pareciese. Por ende lo deja ser y fluir libremente. Sabe que el chico llegó sin ser llamado, se instaló sin ser bienvenido, se quedó y dispuso su presencia en su vida sin que él pudiese hacer algo realmente. Bueno, él era bastante flojo y no se complicaba mucho, ¡pero aún así! Porque a pesar de echarlo de su casa y reiterarle que no le llamara sensei, el muchacho sencillamente lo ignoraba y hacía (sigue haciendo) lo que le plazca. Luego ambos se hicieron héroes, le prometió que si eso pasaba lo haría su aprendiz…y el resto es historia, logró lo que quería, de forma extraña, pero el chiquillo que ahora dormía plácidamente mientras el no podía, se salió con la suya.
Su sonrisa esta vez fue sin venas marcadas en su frente, ni acompañada del rechinido molesto de sus dientes. Sino alegre y burlesca. ¡Si hasta no podía con él y su inquieta forma de dormir!
Rió bajito, se volteó nuevamente y como si el rubio comprendiera que ya era el momento, alejó su pierna del cuerpo de Saitama, regresando el suyo a su lugar. De repente el mayor cerró los ojos, quedándose dormido a los pocos segundos después.
Sin darse cuenta que la respiración del chico, seguía estando tan cerca como hace algunos minutos.
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- ¡Sensei! ¡Lo siento tanto! Le prometo que no volverá a ocurrir. Mi cuerpo al parecer se acomoda sólo mientras duermo y...- Allí estaba la explicación que no quería escuchar y que tanto quiso evitar en la madrugada.
Pues resulta que Genos volvió a removerse en sueños, sin que el calvo lo notara, más no el cyborg que despertó primero, lo cual los llevaba a la situación en la que se encontraban ahora…
El muchacho parloteaba casi sin respirar entre frases, sin cesar, mientras él suspiraba mosqueado.
Esos siete días serían más largos de lo que podría imaginar.
Lo presentía, claro que lo presentía.
Nota importante: Al decir que Saitama "no puede contra Genos" o "no tiene como malograr o enfrentar su persona", no es que él quiera plantear un especie de control sobre el rubio, simplemente el chico es tan él mismo, que no tiene otra opción más que dejar que lo siga siendo, como debe ser, en mi opinión. De la misma forma, no significa que Genos tenga control sobre nuestro pelón, sucede lo mismo, Saitama es tan Saitama, que a pesar que el otro se preocupe y le hable con muchísimo respeto, deja que siga siendo quien es. Al menos esa es mi interpretación de ambos personajes. También será el punto de partida para establecer su dinámica y relación. Me esforzaré mucho por desarrollar sus personalidades tal cual son.
No sé quien podría controlar a Saitama de todas maneras xD
Aclarado lo anterior, espero les haya sacado una sonrisa.
Críticas bien recibidas.
Gracias por leer.
